Todos los derechos reservados. Historia basada en los personajes de la serie Once Upon a time. Es una historia inventada, y cualquier parecido con la realidad es mera casualidad.

Más vale tarde que nunca, por eso ahí tenéis el capítulo de hoy. Me he lesionado la mano y por ello me cuesta algo más escribir y tardo más tiempo pero intentaré seguir subiendo con regularidad.

Disfrutad!


Después de pasarse el día en el despacho de la psicóloga, Emma volvió a su oficina y se reunió con Graham, Killian y su padre, ya que necesitaba compartir algunas cosas con ellos.

Pasad y cerrad la puerta. Dijo la rubia sentándose en la mesa alargada que había y esperando a que estos hiciesen lo mismo.

¿Qué pasa Emma? Preguntó su padre.

Killian y yo tenemos la impresión de que el asesinato de Scarlet tiene algo que ver con el fiscal. Soltó rápidamente y vio como su padre negaba con la cabeza.

No puede ser, Emma. Sabes que esa es una acusación muy grande. Dijo David sabiendo que si Emma seguía con esas ideas podía poner en peligro su trabajo.

Escuchame primero. Hemos estado investigando al fiscal Whale y realmente no parece trigo limpio aunque no tenga nada de que acusarlo, pero no sólo eso. Pedí una orden para poder requisar los archivos de la psicóloga de Scarlet, esos tramites pasan por la ficalia aunque sea el juez quien tenga que concederlos y justo después de eso entran a robar y se llevan los expedientes de Scarlet y unos cuantos pacientes más. Esto no es causalidad, tú sabes que en este trabajo las casualidades no existen. Expuso Emma muy sobriamente, mientras que los tres hombres la observaban concentrados.

Esta bien, suena extraño. Pero son acusaciones muy graves así que necesitamos pruebas, por lo que sólo vosotros tres y el forense trabajareis en este caso. No quiero que haya filtraciones. ¿Entendido? Preguntó David levantándose y esperando que todos asintieran.

Los tres pasaron la semana intentando encontrar una pista que les acercase a resolver el caso, pero se encontraban en un punto muerto, los expedientes de Regina no aclaraban nada, no había huellas, no encontraban nada raro en sus cuentas. Parecía un hombre bastante normal hasta que hacía unos meses que todo cambiaba, se volvió reservado, empezó con la terapia y estaba algo paranoico. Los tres detectives estaban bastante frustrados con el caso.

El sábado Emma decidió que era hora de avanzar con su pequeña apuesta, Regina Mills no iba a resistirse a ella, sabía que era un juego peligroso pero no se imaginaba hasta que punto. Llegó al parque a la misma hora que de costumbre y tras dar varias vueltas buscando a esa preciosa morena la vio corriendo a unos metros delante de ella, no pudo ir directamente hacia ella ya que prefirió quedarse unos minutos detrás para poder observar ese espectacular cuerpo, pero cuando estaba a punto de desnudarla con la mirada notó como la morena se giraba y se le quedaba mirado.

¿Me esta siguiendo? Fue directa al grano, no le gustaba andarse con rodeos y le había enfadado la mirada que la rubia le había echado, parecía más un trozo de carne que una persona.

Buenos días para ti también. ¿Te importa que corramos? Respondió la rubia poniéndose a su altura y siguiendo su ritmo.

¿Por qué me sigue? No hay más mujeres en este mundo para acosar.

Realmente ninguna que se iguale a usted. Soltó con zalamería.

Eres demasiado simple. Respondió la morena sonriendo al ver como la rubia se paraba en seco y se quedaba atrás.

Me han dicho muchas cosas en la vida, pero simple no. Dijo Emma volviendo a ponerse a su altura.

No se ha relacionado con la gente adecuada.

Si tiene sentido del humor. La rubia sonrió y vio como la morena negaba con la cabeza. Me gustaría que me dejase invitarla a un café. Por lo del móvil. Dijo intentando convencer a la morena de que le diese una tregua.

Eres muy persistente. ¿No aceptas un no?

No es mi especialidad aceptar un no, siempre consigo lo que me propongo. Dijo acelerando el paso y dejando a la morena detrás algo turbada.

Sabes lo arrogante que suena eso. Afirmó la psicóloga siguiendo el ritmo de la rubia.

No soy arrogante, simplemente persigo lo que quiero con mucha decisión. Me lo enseño mi madre. Dijo la rubia dejando ver durante unos segundos la debilidad que tanto ocultaba en su interior.

Es una buena lección. Regina no supo que más decir, sabía lo que le había pasado a su madre pero no quería entrar en algo tan personal. Acepto tomar ese café. Dijo la morena sin pesar muy bien sus palabras.

Pasaron algo más de una hora corriendo, las dos al lado pero sin hablar. No eres un silencio incómodo simplemente disfrutaban de la compañía de la otra. No fue hasta que Regina no pudo más que pararon.

Ya esta bien para mí. Si tu quieres seguir adelante.

Para nada, me quiero cobrar ese café que me ofreciste antes. Sonrió al ver la cara de fasticidio que ponía la psicóloga.

Pensé que ya lo habías olvidado. Dijo la morena mientras se ponía a estirar.

Nunca olvidaría una cosa así.

Las dos salieron juntas del parque pero decidieron irse a casa y darse una ducha y volver a verse para desayunar. Emma se marchó rápidamente pues sabía que tenía el tiempo justo y no pensaba desaprovechar ni un sólo segundo que le concediera la morena. Justo cuando estaba saliendo de la ducha su teléfono sonó.

Detective Emma Swan.

Emma, soy Killian. ¿Quedamos para comer? Preguntó su amigo con la voz aun adormilada.

Lo siento Killian. Ya he quedado con alguien.

¿Con quién? Si se puede saber.

Con Regina Mills.

Vaya, veo que vas avanzando. Eres increíble. Voy a tener que recibir unas clases tuyas. Dijo riendo muy contento.

No te preocupes, yo te las doy.

Ambos se despidieron y Emma se puso sus habituales vaqueros desgastados y una de sus camisas blancas dejando su melena rubia suelta.

Se marchó de su apartamento y llegó a la cafetería donde había quedado con la morena, era su favorita porque ponían unas tartas de chocolate que la volvían loca. Cuando llegó vio que la psicóloga no había llegado y se sentó en una mesa a esperarla. Unos minutos después Regina apareció por la puerta, estaba muy distinta a como la había visto en su oficina, había dejado el vestido y llevaba unos chinos marrones y una blusa muy escotada a juego.

Estas muy guapa. Dijo Emma ofreciéndole la silla delante de ella.

Tú estas genial, aunque muy distinta a tu traje de detective. Regina tuvo que reconocer que a pesar de ser tan diferentes Emma parecía una mujer sumamente interesante y atractiva.

En un trabajo como el mió tienes que vestir así para que te respeten.

Imaginó que tiene que ser difícil.

No ha sido fácil llegar a donde estoy hoy.

Nada de lo que queremos en la vida es fácil. Lo bueno es conseguir llegar a donde quieres.

Las dos se pidieron la un café aunque Emma no pudo evitar sucumbir a la tentación y se pidió un trozo de tarta. Regina por su parte se pidió una tostada. Estuvieron hablando tranquilamente de temas banales y sin importancia mientras desayunaba.

Emma se levantó para ir al baño y cuando volvió se encontró una escena algo violenta, una mujer algo más alta que Regina y con el cabello claro estaba intentando hablar con la morena que parecía bastante contrariada con ella.

Buenos días. Dijo Emma acercandose y poniendose al lado de Regina para poder mirar a esa mujer a la cara.

¿Quién eres tú? Soltó con aire despectivo.

Es una... Regina quedó interrumpida por la voz de su exmujer.

Me da igual quien sea. Necesito que hablemos, esto no puede terminar así. Emma miraba sin entender nada de lo que estaba pasando, esa mujer parecía muy contrariada, prefirió guardar silencio.

No voy a hablar nada contigo, todo lo que tenía que decir lo he dicho y ahora es mi abogado el que lo lleva todo. Ahora si me disculpas me gustaría terminar mi desayuno. Dijo Regina con una gran indiferencia. Danielle se había ganado su odio total y absoluto, ya no quedaba ningún sentimiento bueno hacía ella, lo había comprobado cuando al entrar en la cafetería la vio con otra mujer.

No voy a firmar los papeles. Soltó Danielle antes de quedarse mirando a la rubia. Creía que tenías mejor gusto.

¿Perdona? Dijo la rubia mientras se reponía de todo lo que esta sucediendo, y fue en ese momento cuando todo encajo, abogados, papeles, ella era su ex, no era un hombre, Regina estaba casada con una mujer. Cuando se recuperó del show de darse cuenta de la situación decidió atacar. Yo creó que la que tiene mal gusto es usted. Engañar a una mujer como esta debe de ser un pecado capital. La rubia en ese momento se giro hacía Regina y la devoró con la mirada. Y dejame decirle que si yo tuvieses a una mujer como esta a mi lado, la haría vivir en las nubes todos los minutos del día. Regina quedó con la boca abierta antes las palabras de la rubia, porque además de querer defenderla parecía decir la verdad.

Danielle no dijo nada más, simplemente se dio la vuelta y se marchó dejando un silencio incomodo entre las dos. Emma había sido sincera, era lo que pensaba y Regina se sintió un poco culpable por haber juzgado a la rubia sin conocerla, tal vez si era una mujer sensible y no lo que le había parecido al principio.

¿Era tu ex, verdad? Preguntó Emma intentando aliviar un poco la tensión.

Si. Regina no dijo nada más, su mirada se perdió en Danielle y su joven acompañante, ya no le dolía o al menos no como ella pensaba.

Salgamos de aquí. Dijo Emma pasando su mano por la espalda baja de la morena y haciéndola girar sobre si misma para marcharse.

Ambas caminaron juntas durante un rato, en un silencio tranquilo. Las dos llegaron a un pequeño parque que estaba vacío y decidieron sentarse en uno de los bancos.

¿Estas mejor? Preguntó Emma algo preocupada.

Si, gracias por lo de antes. No soporto que me monte estas escenas.

Tranquila, no es nada. Además pienso todo lo que he dicho.

Entre las dos se hizo un largo silencio, Emma miraba fijamente a los preciosos y profundos ojos de la morena mientras que la psicóloga seguía hipnotizada por esa cabellera rubia. Fue Emma la que dio el primer paso y colocó su mano sobre la mejilla de la morena, esperaba que esta la rechazara pero no lo hizo por lo que lentamente junto sus labios con los de la psicóloga. Fue un roce exquisito sin presión y sin prisa. La morena dio el segundo paso y enredo sus manos en la cabellera rubia lo que están entendió que era el permiso necesario para profundizar el beso. Sus labios danzaban a un ritmo frenético, Emma había colocado sus dos manos sobre las mejillas de la morena y las acariciaba mientras dirigía su lengua hacia el interior de la boca de Emma. Regina soltó un ligero gemido de placer debido a ese movimiento de la rubia y acabó dejándose llevar y olvidándose de todo. Fue cuando sus pulmones necesitaron coger aire que se separaron ligeramente, pero Emma apoyo su frente sobre la de Regina que seguía con los ojos cerrados aunque una lágrima se escurrió sobre su mejilla. A Emma le dio miedo hablar pero cuando pensó en decir algo fue la morena la que hablo.

No me hagas daño. Esas simples palabras hicieron que el corazón de Emma se encogiese y se diese cuenta de que lo que había empezado como un juego era mucho más, y que esas palabras le había afectado. No quería hacerle daño.

No lo haré, pero antes de que esto siga tengo que confesarte algo. Emma se separó un poco pero no demasiado quería sentir el calor del cuerpo de la morena.

La morena cogió su teléfono y marcho el numero de su amigo Killian bajo la mirada de incertidumbre de la morena.

Killian, retiró la apuesta. Tú ganas. Emma colgó dejando a su amigo con la incertidumbre y a Regina sin entender nada.