Perdón por la demora!! aquí tienen un nuevo capitulo mio... solo resta avisarles que ya entramos en la fase final de este fic unos cuantos capitulos mas y listo! mi primer fic publicado y terminado... claro, todo es a futuro, gracias a todos aquellos que continuan leyendo este proyecto, se les aprecia mucho!!
por cierto... quiero dedicar este capitulo especialmente a Kiseki nKoi...
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Un escalofrío recorrió su espalda, su cuerpo tembló en el proceso y no pudo evitar desviar su mirada a un punto detrás de la espalda del militar apretando sus labios, dentro de su comenzó a crear la mejor excusa de su vida, cualquier cosa que le salvara, que le regresara esa libreta, incluso pensó que lo mejor era ganarse al infeliz ese a como diera lugar.
Kusanagi dio una hojeada más a la libreta atento a lo que leía, en silencio y sonriente releyó les líneas que momentos atrás Kamui había escrito. Solo el ruido de la libreta cerrándose de golpe saco de sus pensamientos.
– Preguntarte por esto es una tontería, je, ni creas que te daré tiempo para que me des una de tus falsas explicaciones, yo tengo ahora más poder que tu y créeme que se cómo usarlo…– las frías palabras del el hombre clavaban en la profundo del adolescente atemorizado por lo que le fuera a suceder a sus amigos – Sin embargo, debo agregar alzo de nuevo su voz deseando que Kamui le prestara más atención de la que ya le brindaba –que realmente no me interesa en lo absoluto lo que vayas a hacer , mejor dicho, intentes hacer… a mi solo se me paga por mantenerte encerrado y punto, nadie me hablo de denunciar tus "trucos" así que supongo que si lo hago me darían algo como un premio por mi excelente observación Kamui se estremeció, esas palabras lo confundían, necesitaba un plan lo más rápido posible –así que responde ¿Qué me ofreces?
Aquella pregunta resonó dentro de su cabeza como la señal de su salvación, después de todo, pudo descubrir que su captor si era un humano… pero un humano como todos con su codicia, con sus deseos a cumplir a costa de todos – ¿Cuánto dinero quieres?- pregunto sin rodeos, tenía algunos ahorros en una cuenta que había mantenido en secreto y que hacía recordándose cada día que en realidad era un huérfano, alguien que por más que lo deseara, no podía depender de alguien más al que llamara padre, y dicha cuenta siendo francos, había ascendido bastante a un grado en el que se diría que no sufriría en caso de verse en la calle – error la voz de Kusanagi resonó en la habitación –¿Me ves cara de mendigo? Porque si es así, déjame decirte que estás equivocado conmigo, la pregunta no es cuánto dinero quiero, sino qué es lo que quiero.
Nuevamente silencio, y esta vez uno prolongado. Debido a los nervios y quizá temores Kamui tenía un irónico bloqueo mental, que no le daba tiempo para pensar correctamente, en algún punto creyó que el señor Kusanagi buscaba algo mas… sexual con él, y se echo para atrás pegando su cuerpo al sillón al tiempo que intentaba sostener su impresión. Su cuerpo afortunadamente hablo por él, no basto de mas habladurías para que el militar comprendiera los pensamientos del muchacho, y amenazante se acerco hasta donde él estaba, sosteniendo aun la libreta con una de sus manos hasta quedar a tan solo un metro de distancia del chico. – Y bien… ¿Me darás lo que te pida? – le pregunto con un aire de insinuación.
Kamui razono como pudo la situación. El hecho de que Kusanagi le hiciera tal pregunta, (seguida de una posible indirecta) era una brecha, una muy posible oportunidad para obtener una nueva salida… eso claro, si sabía cómo valerlo – ¿Qué es lo que pide usted? – y ahora era usted, Kusanagi notó que ganaba algo de respeto y se enderezo orgulloso de lo que estaba logrando.
El adulto suspiró más relajado y tras soltar una risita se sentó al lado del muchacho, quien tal vez por reflejo se alejo de él estrechando su cuerpo al brazo del sillón – hey, tranquilo, no tengo ninguna intención de hacer algo… de esas cosas, no seas mal pensado soltó una carcajada y el pelinegro le miro con odio –no eres de mi tipo afirmo calmando su risa –ni siquiera me gustan los hombres, soy totalmente un heterosexual.
Kamui soltó un gruñido de molestia, tantas falsas señales que solo lo confundían y en un momento de supremo estrés, ¡Era el colmo! – ¿Y bien? – Preguntó – ¿Me lo va a decir o solo se quedara así? – "Al menos no he perdido todo su respeto" pensó el mayor.
– Desde que llegaste a este lugar, me entere que eras el dueño de un antro Kamui alzo una ceja como diciendo "¿Y qué?" y Kusanagi levanto su mano intentando contenerlo –Hay… hay una chica que asistía a ese antro, una muy, muy linda chica…–
– ¿Y eso a mí que me importa? Además, ya lo han cerrado ¿no? No puedo hacer mucho…-
– Escucha, escucha, no hables tan apresuradamente se froto las sienes, para darse cuenta que lo que estaba a punto de decirle era totalmente vergonzoso y poco propio de él, aunque lo valía según su opinión. Kamui lo miro fijamente –lo que te voy a pedir, realmente es muy simple, quizá y tu lo creas absurdo pero yo no lo veo de ese modo…– se tomo un tiempo en mutismo ajustando sus palabras para que no sonaran ridículas en sus labios –su nombre es Yuzuriha Nekoi, se que la conoces puesto que ella me ha hablado de ti, y demasiado bien para mi gusto.
– ¡Esa chiquilla! – chillo burlesco
– Ey, Ey cuida tu vocabulario respondió tajante – ¿Qué no ves que ella es tu salida? Mira el trato es este, tú me dices como hiciste para conquistarla y me ayudas a enamorarla de mí, y a cambio yo te ayudare a escapar, sin necesidad de estúpidas cartas de amor con tu amante, ni poner en riesgo a tus amigos… la única condición es, que mientras yo te ayude… deberás renunciar a el famoso Fuuma–
– hum, se ve que no lo comprendes… él es mi UNICA razón para querer salir de aquí, si renunciara a él simple y sencillamente no me importaría seguir aquí o irme- su voz tembló un poco, reconociendo que se mostraba vulnerable.
Pero aquellas frágiles palabras no produjeron el efecto que deseado por el pelinegro, el militar río burlesco era obvio que no le interesaba lo que sintiera el chico – tú decides, hijo de Baster- uso esa forma odiosa de dirigirse a él –quieres negociar por tu salida o negociar porque no te denuncie, elige, o cooperas conmigo para ayudarte a salir renunciando a tu noviecillo, o cooperas conmigo para que no termine diciendo lo que tengo en las manos y tus amigos pagan por tus malas elecciones.
Kamui trago saliva… viéndolo de ese modo, sonaba muy razonable la primer opción, pero, pero renunciar a Fuuma, era cruel "no quiero dejarlo así de simple, debo tener cuidado con como actué, si es que quiero seguir con él" ingenió un plan lo suficientemente inteligente para hacerle creer que renunciaba a su amor y en lo oculto, no hacerlo realmente.
– ¿Y bien?- pregunto Kusanagi - ¿Qué eliges?-
Kamui suspiro cabizbajo –de acuerdo- dijo sin ánimo alguno, la opresión en su garganta no le dejo articular alguna otra palabra más a su favor.
El militar se quedo en silencio observando atento al muchacho, esperando algo más que tuviera que decir, pero el silencio continúo. Se puso de pie y extendió la libreta para que Kamui pudiera tomarla.
El joven tomo la libreta entre sus manos, para luego abrazarla asustado de lo que pudiera pasar.
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Un café elegante y solitario se veía a ya a medio día, un espacio muy cómodo con música de fondo y un ambiente mas fresco que en el exterior del lugar.
Dentro, cercano a una esquina estaban dos hombres conversando discretamente –no, no me parece justo Seishirou-san- decía un hombre aparentemente joven, y daba un sorbo a su bebida –es… esto es, o tal vez era el sueño de su vida- dejo de lado el vaso para mirar fijamente al hombre que estaba sentado frente a él, el cual permaneció en silencio unos minutos, con su rostro claramente triste.
–Yo lo se- declaro serio, tras pensar claramente lo que diría –entiendo lo que quieres decir, Seiichiro, pero creo, creo que esto es mas importante que un simple sueño- nuevamente nadie hablo por espacio de un tiempo.
Seishirou aclaro su garganta tratando de controlar sus emociones –has esto por mi, es un ultimo favor que te rogare.
–Veo que el asunto del chico Shirou es demasiado complicado, nada de lo que antes pensé que pudiera ser, ni siquiera tu voz en el teléfono sonaba alterada… o quizás es esa habilidad tuya para mantener la calma en ¡Casi todo el tiempo!- pensaba en voz alta, realmente tenia miedo de lo que estaba ocurriendo, ya hablamos de palabras mayores cuando nos referimos a una organización delictiva.
–Confía en mí, no morirás porque tu "no tienes nada que ver en este plan"- hizo señas con sus manos para que comprendiera el mensaje.
–Si me dices esto es porque ya lo decidiste ¿Verdad?- Seishirou asintió –entonces no hay nada mas que pueda agregar, me vas a relegar el cargo de la revista sin mas-
–Eres tú o Jael… pero tengo más confianza en ti
–Aunque no estoy muy seguro, acepto- acabo con su bebida y le sonrió al maestro. Tal vez no lo aceptarían, pero todo aquello les infundía un cierto temor en todo lo que planeaban.
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Un nuevo día, y más trabajo para el dueño de la imprenta. Todo debido al lanzamiento de la nueva revista "juventud en extremo", muchas llamadas para entrevistas, mucha gente corriendo de un lado a otro buscando firmas, mucho ruido para Fuuma, quien no podía hacer otra cosa mas que pensar en su amado Kamui.
Deseaba saber lo que le respondería en su carta, ¿Le habrá gustado? Se preguntaba, ¿Estará bien? Y seguido de esa pregunta, comenzaba a cuestionarse sobre si tenia miedo, si le trataban bien, cómo lo sacaría de ahí lo más pronto posible, y en algún punto de su interrogatorio personal llegaba esa vocecilla que le sobresaltaba sobre si, sobre si… ¿Estará aun vivo o están jugando conmigo?...
Y se golpeaba.
Seishirou lo había visto, de seguro le diría que estaba bien, tan hermoso y tranquilo como siempre. Que lo vio sonreír.
Y llego Kakkyo con mas hojas para firmar, "Que molesto" las tomo sin mucho animo, y las examino sin ver realmente. Kakkyo rió internamente por la situación, casi era capaz de leer la mente de su jefe, pero decidió que eso era asunto personal de él adulto frente a sus ojos y salió antes de que le diera un ataque de risa por ser un "genio-lee-mentes".
Para Fuuma todo aquello estaba llegando al extremo, mas de lo que podía aguantar, pero tenía que resistir, "¡Por el amor de Dios! ¿Quién tiene la mente tan retorcida como para secuestrar a un niño y alejarlo de quienes lo amamos? ¿Qué clase de persona puede ser tan cruel?". Y volvió al espacio del tiempo en el que se encontraba, viendo el montón de documentos frente a él, que no eran muchos, pero si los suficientes como para arruinarle el día.
Leyendo el papeleo, guardaba la esperanza de que la revista diera buenos frutos, lo más rápido posible para que su plan se pusiera en marcha. Los xxx lo amarían después de todo. Y se dio mas prisa para acabar con su día de trabajo e irse a buscar al único que le podía afirmar que su chico estaba sano y salvo.
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Cercana la noche, Seishirou condujo, precavidamente hasta el departamento de Fuuma.
Le había llamado a su celular diciendo que era urgente, que su jornada de trabajo había acabado y que lo esperaba ahí. "Maldición, el sabe que me vigilan" respiro hondo, estacionándose frente a una tienda a unas cuantas cuadras del lugar citado y camino rodeando en algunos lugares hasta que se sintió seguro de caminar hasta la casa de Fuuma.
–Ya era hora, te estaba esperando desde ya hace rato- Ansioso Fuuma le abrió la puerta dándole paso a su hogar.
Pero el maestro le observo molesto, provocando que el otro retrocediera ante el evidente enojo en su rostro.
–Ni te quejes- parándose en medio de la sala – ¿Es que tengo que recordarte de nuestra situación? ¿Aun no te has dado cuenta de que estamos en peligro? Claro que iba a venir, algún día vendría a decirte la situación de Kamui, no era para que te alteraras tanto y me llamaras diciendo que era una emergencia, tuve que arriesgarme a conducir hasta aquí, ¿No recuerdas que tenemos un plan en el cual no deben de vernos juntos y que me están vigilando?-
Fuuma se avergonzó de su actitud tan infantil y se disculpo por todo aquello. Miro hacia abajo tratando de arreglar el ambiente tenso que se había formado –al menos dime cómo lo viste- dijo con voz queda, sentándose en uno de los sillones, acto que imito Seishirou ya mas relajado.
–Como lo esperábamos, ¿Qué quieres que te diga? Encerrado en un pequeño cuarto sin nadie haciéndole compañía, al menos lo alimentan bien y no esta enfermo ni herido… o eso creo – coloco un codo en el brazo del sillón mientras que la palma de su mano sostenía su cabeza.
– ¿Se quedo con la libreta?–
–Si, no hubo problema con eso ¿Cómo vas con lo del artículo?-
–Todo esta aun en veremos, pero yo lo veo como un si, las encuestas de popularidad deben estar a nuestro favor para la próxima junta, y en menos de lo que crees se admitirá el articulo
Seishirou volvió a ponerse de pie –esa es una buena noticia, no puedo hablar mas tiempo, me tengo que ir, o comenzaran a sospechar- Fuuma inmediatamente se paro para detenerle pero Seishirou continuo –No puedo darte mas detalles, es menester que te concentres en la parte que te toca, hazle otra carta, se pondrá mas feliz, y recuerda tenerla lista para el viernes, que iré para el desplazamiento de mi puesto Fuuma bajo sus brazos que había levantado en su afán de frenar al maestro.
–De acuerdo, te espero el viernes –
Y salió.
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Sin embargo Seishirou no se fue directo a su casa, sino que llego a una linda tienda de regalos, donde compro una pluma, probablemente era un regalo algo simple, pero encontraba un gran sentido romántico que estaba seguro que su pequeño Subaru comprendería, una pluma con la que le recordaría dentro del aula a quien le pertenecía.
Y de ahí se dirigió ansioso a buscar a su niño.
Le esperaba en una banca fuera de su casa con un cigarro encendido entre sus dedos, su rostro lucía serio, triste, pudo ser capaz de notarlo antes de que su alumno se diera cuenta de su presencia. Y no le agrado para nada ver aquella afligida expresión en su bello rostro, pero cuando Subaru el vio aquella expresión desapareció, para ser reemplazada por una sonrisa, la que siempre tenía. Entonces le hizo pensar a su maestro que seguramente esa no era la sonrisa de felicidad, sino de una tristeza oculta.
–Hola – le saludo el menor caminando hacia el recién llegado y arrojando el cigarrillo para aplastarlo con su pie derecho.
– ¿Por qué estas triste?- Aquella pregunta impacto al chico que se quedo estático –si no quieres decirlo lo comprendo, pero si confías en mi déjame consolarte – lentamente se acerco a él y le tomo tiernamente entre sus brazos en donde su niño perdió el temor y comenzó a llorar.
Paso un momento más en el que Subaru logro contener sus lágrimas y apago todas esas sensaciones tan terribles que le hacían estremecerse, relajándose logro articular – ¿Por qué todo tiene que ser tan condenadamente difícil? – Seishirou lo apretó mas fuertemente y aprovecho para acariciar sus cabellos – ¿Por qué no simplemente desaparecemos del planeta tu y yo?- hundió su rostro entre las prendas de quien le abrazaba, inundándose con su aroma y dejando poco a poco que aquellas caricias que le proporcionaban le calmaran.
Se libero del abrazo para recibir un delicado beso en sus labios que cerro al fin aquella amargura –pasa, quiero presentarte a alguien- le indico abriendo la puerta de su casa y Seishirou obedeció, entrando al lugar.
Seishirou se giro antes de continuar avanzando para extenderle la pluma recién comprada –toma, te traje algo para que escribas en el salón-
–O dirás, para que me acuerde de ti ¿no?- justo como lo pensó Seishirou, el sería el único que le entendería a su intención –no necesitas darme algo para recordarte, siempre me tienes pensando en ti, es algo así como una maldición- rió un poco, la expresión de su koibito era entre molestia y vergüenza –o es que eres un celoso, posesivo y desconfiado enamorado…- ¡Ah no, eso si que no se quedaría así! Sin pensarlo dos veces, Seishirou se inclino para unir sus frentes y susurrarle –te amo, perdóname, solo que no soy feliz si no te forzó a pensar en mi- ahora fue el turno del menor para sonrojarse –pero dime ¿Luego me contaras lo que te ocurre o tendré que obligarte?- Subaru abrió su boca para replicar pero una voz les hizo separarse.
–Perdón por la interrupción- ambos hombres se separaron para mirar a quien había hablado –¿Su-Subaru? ¿El es el hombre del que me hablaste?- Seishirou tuvo que parpadear un par de veces para convencerse de que no estaba viendo mal, y que la chica que estaba ahí parada era una versión femenina de su amor.
–Oh, discúlpame Hokuto-chan, si es él, Seishirou Sakurasuka- Subaru hablo, dando un pequeño empujón a Seishirou que se había quedado serio.
–Mucho gusto, Seishirou-san, soy la hermana de Subaru, Hokuto Sumeragi- hizo una ligera reverencia, que correspondió elegantemente el maestro y miro de reojo la expresión graciosa del muchacho, que se burlaba internamente por la impresión que había puesto.
Esa fue una cena interesante.
Kiseki nKoi
Graciasa ti por leer!! realmente me disculpo por mi demora he estado bastante ocupada, pero aqui tienes el nuevo capitulo!
Mata aimashou!!
