Misterios y Pedidos

Los sollozos de la mujer lo habían llevado a sus límites. No la quería ver llorar, no la quería tener así. Él mismo se sentía culpable y no comprendía por qué…

No estuvo consciente de cuando se levanto, no estuvo consciente de cuando se había recostado de la cama. Sólo estaba consciente de que ahora la tenía en sus brazos. Se aferraba a ella. La abrazaba.---"No, no llores más por favor."---pedía. Acurrucándola en sus brazos.---"No me gusta verte llorar."---

Elasha sentía el pecho del hombre, su cara descansando sobre él. Sentía que, aparte de todo lo que le había dicho, de lo abominable y maldita que se sentía. Aún había alguien que la aceptaba. Alguien que aparte de todo…la entendía.

---"Meridían…"---murmuró. Aferrándose a los brazos de él, con los suyos.---"¿Por qué?"---Besaba con el leve tono aristocrático la palma de su mano.---¿Por qué haces esto?"---preguntaba entre mojados ojos.

El dhampir se acercó levemente a su oído.---"Por que sé…que debajo de todo eso…había un corazón fiel. Había un alma honesta que amaba con verdad."---apartó un mechón rubio de su rostro, mirando su rostro sufrido.---"Había una mujer feliz que amaba a un hombre. Le diste no sólo tu corazón, no sólo tu alma; pero, tu confianza entera…algo que dolorosamente e injustamente él destruyó."---la abrazo fuertemente y defensivamente.

Elasha no dijo nada más. Sino que sollozó, sollozó y derramó su dolor entero en alguien que por primera vez mostraba interés en el sentimiento y el pensamiento de ella. Alguien que acudía a ella y la llenaba de cálida ternura y comprensión cuando más lo necesitaba. Explotó y se mostró como lo insignificante y destruida que se sentía. Todo de frente y sobre el pecho de Meridían. Un dhampir que recientemente acababa de conocer.

Un leve dolor punzó su corazón. Se apartó lentamente de Meridían y sentada al lado suyo, mirándolo con el rostro abrumado de dolor y lágrimas, se irguió con valentía.---"Meridían, no quiero presionarte más. Ni involucrarte en nada de esto; pero, la historia mía todavía no termina."---analizaba sus ojos, su gesto, su rostro. Algún movimiento de dolor. De desesperación, de ansiedad y ganas de abandono, que provinieran de él.

Pero, Meridían se mantuvo quieto. Con los hombros tal y como habían estado al sostener a Elasha en sus brazos. La miraba desconcertado y a la vez entristecido. Más no mostraba gesto de querer largarse. Eso y que el Sol estaba en su pleno apogeo de medio día, pensó Elasha.

Pero, era todo lo contrario; Meridían permanecía allí, sufría allí. Escuchaba las miles de cosas que le producían dolor, envidia, celos e ira por que le preocupada Elasha, le agradaba Elasha, mucho más de lo que ella pudiese pensar y verla entristecida lo lastimaba y lo hacía desear que el pasado cambiara.

---"Elasha…"---murmuró con paciencia y dolor.---"Lo que más me agrada de ti, es tu sinceridad…"---acarició la pequeña mejilla de la vampira.---"…si crees que me marcharé por escucharte decir la verdad…no lo haré, piccola."--- murmuró las suaves palabras "pequeña" que aprendió de su sutil madre maldita.

La mujer elevó una mano al aire, justo al frente del pecho de Meridían. El pequeño gesto de gratitud, más las costumbres vampiras eran algo que debían mantenerse y hacerse en tiempos de calma y aristocracia, era obvio que para Elasha eran en momentos de necesidad también.

Suspiró incómoda por la situación y la forma entera de cómo había surgido. Ya no podía retroceder. Tenía que hablarlo todo y asumir su dignidad, rogando en su ser que el dhampir no la abandonara. Aunque estaba acostumbrada a eso…a estar sola y conocer a criaturas que estuvieran un tiempo a su lado, amigos y compañeros, que luego le daban la maldita espalda y la traicionaban. Se largaban. Suspiró.---"Había oído del mago Handrox…o cómo es conocido en el pueblo donde residía: El Mago de Leuxfer."---resopló mortificada.---"Casi el mismo nombre que el padre de los condenados…"---algo la trajo de vuelta al tema principal.

Una suave contextura, fría, por el tiempo expuesto sin tocarla. La mano trigueña de Meridían se había unido a la suya. Ambas elevadas en el medio. Ambas unidas. Una perlada y una sombría. ---"Tranquila…no cortaré estos lasos, Elasha."---su voz era serena. Dolida; pero, alzada.

Volvió a inhalar.---"Las leyendas y los campesinos hablaban de un mago; maldito como fuera, decían que podía concederte cualquier deseo. Cualquier cosa que pidieras…"---miraba fijamente al dhampir.---"Mi único deseo era reencontrarme con Alastor."---su mano fue lentamente resbalando; pero, el dhampir la tomó y la sujetó con dulzura; no la iba a dejar caer.---"Que me enseñará más sobre mis poderes; je, cierto que han pasado siglos; pero, aún no conozco mucho de mi conversión. La sed es a veces insoportable, las noches largas; no sé cómo acercarme a los humanos sin herirlos, la lujuria de sangre es inmensa…"---bajo el rostro apenada.---"…por eso, siempre cargo con cuatro o seis frascos, mayormente de sangre de animal: caballos, gatos, gallinas…animales fuertes, astutos, el tipo de sangre parecida a la humana; pero, no la de ellos, si es sangre de mortales, terminaría matándolos al caer en contacto con ellos…y sabemos que el mundo está rodeado por mortales."--- sus ojos se aferraban a los de Meridían.

Él la escuchaba, asentía. Con una mirada seria; pero, segura.---"Te escucho, piccola…"---

---"Me hubiera agradado hablar con él. Preguntarle "por qué" me hubiera agradado volver; pero,…"---sus ojos se tornaron fríos, muertos.---"Luego de varios años, me he dado cuenta…que eso no es lo que él desea."---sonrió herida.---"Estuvo conmigo por cumplir, parece y me dejó de amar. Es cierto, el hombre que amé hace unos siglos atrás murió, ya no existe…ahora lo ocupa otro ser. Otra criatura…Alastor murió."---sentenció con seriedad. Lentamente, todo seguía su siglo. Todo moría y nacía. Había cosas que tenía que aceptar y no aferrarse a ellas nunca más.

El dhampir la observaba, sabía que en su interior, ocurría una guerra, no una batalla, pues la batalla ya había ocurrido; pero, una guerra. Lucha de decisiones y marchas. El intercambio de destinos, el presente y el futuro.

---"No es bueno…aferrarse al pasado."---le murmuró a la vampira.

Elasha lo miró y asintió.---"Tampoco buscar reemplazos, Meridían."---afirmó. Acarició tenuemente su mano y lo contempló.---"Meridían, no quiero que seas un reemplazo, tampoco que te veas como él. Es por eso…"---

---"Que necesitamos conocernos más."---el dhampir le sonrió y le acarició tiernamente el cabello.---"Te entiendo, Elasha. Te entiendo."---

La vampira se mantuvo seria y acarició discretamente su mano.---"También, no aferrarnos al pasado."---repitió, memorizando las palabras de su compañero viajero.

El dhampir asintió y volvió a sonreír.---"Jamás…lo prometo."---beso levemente la mano de la vampira y se alejo respetuoso.

---"¿Entonces…tus dos frascos de hoy…?"---le preguntó, mirando la pieza que estaba en el suelo y una al lado de la cama. Apaciguado de que el tema se hubiera hablado y aclarado.

---"Eran los últimos, sí."---miró a la leve claridad que intentaba entrar por las cortinas y achico levemente los ojos.---"Temo que al anochecer…si salimos de aquí, terminaré descontrolándome. Meridían, todo pariente de/o vampiro, tiene una bestia interior…si no logramos controlarlo."---

---"Terminarán controlándonos a nosotros, lo sé."---asintió nuevamente el dhampir. Acariciando la mano de la vampira.---"Es por eso, que entonces debemos alimentarnos de lo que tenemos, Elasha."---sus ojos la interceptaron fijamente. No temblaban, no se movían.

La vampira se retiró.---"¿Qué?"---

El hombre bajó el rostro mortificado.---"Le prometí al dueño de la posada que nos comportaríamos. Que no le haríamos daño a ningún hombre o raza."---la volvió a contemplar.---"Ahora mismo lo único que tenemos es…"---su voz se perdió. No lo quería pronunciar. Era una idea descontrolada y no segura. Además, no sabía si ofendería a Elasha de alguna u otra manera.

Lo miró atónita.---"¿Sabes lo que sugieres?"---se acercó sorprendida a él.---"Estás pidiendo que nos unamos en sangre; pero, no sólo en sangre en mente propia…!"---lo miró firmemente.---"Meridían, conocería todos tus secretos, todo lo que has hecho…tu privacidad, sería igual a la mía. Sabría la mayoría de tus pensamientos, de tus gestos… ¿estás preparado para eso?"---su rostro se había helado. El entrecejo fruncido y la mano que presionaba contra el catre le temblaba.

El dhampir asintió, incomodado por la situación y los sucesos que le decía. Pensaba que al saborear la sangre de un mortal, sólo leves detalles de su mente se quedarían con él; pero, al parecer no eran así…o a lo mejor con los inmortales era diferente.

---"…"---se mantuvo callado, ya había abierto la boca y aunque le incomodaba el hecho de que Elasha lo conocería por lo que vería en su mente y no por sus palabras y honestidad, no iba a perder la dignidad, ni mostrarse como que no le agradaba el hecho de que la vampira tomará su sangre, no la quería ofender.---"¿Qué sugieres?"---murmuró. Incapaz de hacer otro gesto, más que quedarse quieto. Se sentía como un tonto; seguramente se veía así.

Elasha movió el rostro negativamente.---"Que aún estamos muy alejados para compartir algo que es muy personal y eterno como ello."---murmuró la vampira. Notando la inseguridad del dhampir y su propio temor de parecer que lo presionará a ello. No, si Meridían le fuera a decir algo, deseaba que fuese por decisión propia y no por pensamientos y sucesos grabados en su mente. No por recuerdos.

Meridían asintió---"Bien…"---intentando que su suspiro aliviado no se notara mucho.

Elasha sonrió tenuemente, por primera vez en varias horas.

Meridían volvió a sentirse aliviado, como si algún peso fuera removido de su inalterado corazón.---"¿Estás mejor?"---preguntó curioso.

Removió un mechón de cabello de su rostro. Haciendo un gesto de orgullo y mostrándose más calmada.---"Sí."---

El dhampir sonrió.---"Bueno, entonces, supongo que seguiré yo!"---comentó el hombre. Levantándose de la cama y estirándose. Acomodándose en la silla de madera que tenía frente a Elasha. Quería darle su espacio.

La mujer lo contempló, sonriendo; pero, momentáneamente elevando su mano en el aire y pidiendo que hiciera una pausa sin comenzar.

El dhampir la miró contento.---"¿Sí?"---

---"Quiero escuchar tu historia y estoy muy interesada en saber de ella; pero, no puedo decir esto sin mostrarme impaciente."---dijo humanamente.

---"Di lo que sea, piccola. Sin temores!"---habló el dhampir, con un tono de soldado real y molestoso.

La vampira hizo una reverencia y sonrió. Sus ojos brillando en el reflejo de las cortinas externas. Contemplando profundamente a Meridían.---"No quiero que rompas tu palabra de caballero, ni de dhampir."---sujetó el pañuelo que cubría la pierna. Desenredando la capa que la abrazaba. Miró al hombre.---"Tampoco quiero que me dé un frenesí, ni me descontrole al salir del cuarto. Son casi las cuatro de la tarde en hora mortal."---extendió la capa hacía Meridían. Primeramente, cerciorándose de que no estuviera manchada o sucia. Tenía varias gotas y manchas de sangre. ---"Ugh, necesitó limpiarla. Discúlpame…"---dijo avergonzada, retrocediendo su mano y la capa e intentando levantarse.

Meridían se puso velozmente de pie y se interpuso en el camino de la vampira.---"Aún no debes levantarte, piccola."---tomó la capa suavemente de sus manos y se dirigió al baño.


---"Creo que es mejor que ni sepa si puedo caminar o no, aún."---
comentó la vampira.---"Gracias"---añadió al ver que el dhampir le devolvía la capa, oliendo a distintos aromas, los cuales no eran los de Meridían. Algo que la irritó un poco. Le agradaba su olor. Así eran los perfumes mortales. Escondiendo el aroma verdadero.

El dhampir giró la silla, con la espalda frente a Elasha, sentándose sobre el espaldar de ésta y mirando plenamente a la vampira.---"Te escucho."---recostó la quijada sobre sus manos y la miraba atentamente.

La vampira no pudo evitar reír. Luego de que le había relatado y se había mostrado confiada al dhampir, parecía que él también se había abierto a ella. Le agradaba esa sensación. Ese balance, era algo nuevo, algo que jamás había sentido. Algo que le daba seguridad y la movía a ser más ella.

---"Sugería, que como no deseo atacar a nadie, ni romper tu juramento."---extendió la capa hacía él y el dhampir la tomó.---"Que si es posible, si puedes y estás de acuerdo. Que busques…que llenes los frascos, así suena mejor."---prefirió.

Meridían se aferró a la capa. Recordó como ésta había protegido a Elasha al amanecer y ellos todavía estar atascados afuera, sin posada. Era un artefacto útil, imprescindible.---"Tu capa es una cosa increíble, Elasha. Asombrosa en realidad. ¿De dónde sacaste tal cosa?"---preguntó sorprendido.

La vampira sonrió orgullosamente. —"Fue un regalo!"---miraba la capa a lo lejos.---"Un viejo pasajero, estaba moribundo en su caminar y lo encontré. Normalmente, llevaba agua para mis primeros días de cambio. No sabía que era innecesaria para mí. Bueno, hasta que descubrí los ríos y diferentes lagos pequeños que se encuentran alrededor de cada bosque…el señor reconoció lo que era y en vez de huir, fue la primera persona que me habló. Que no mostró temor. Creo que era un vendedor, puesto que llevaba muchas cosas en su mochila. Me obsequió una capa que supuestamente me protegería contra el Sol, que me permitiría caminar de día. Aunque fuese por unas horas, hasta que la capa se calentará excesivamente."---sonrió al recordar la pequeña hazaña.---"Me dio la capa, por el jarro de agua y por que lo dejará morir con dignidad. Sólo, en el camino que lo vio crecer. Así mismo hice, protegí del camino mientras el anciano sucumbía…al eterno sueño que nosotros nunca dormiremos."---murmuró apaciguada.

Meridían la volvió a mirar sorprendido.---"Me pregunto cuantas personas y cuantos mundos has conocido…"---comentó en auge.---"Es asombroso…"---

La mujer le sonrió.---"Quien sabe…"---susurró.---"Tal vez, conoceremos muchos más juntos."---

Meridían carcajeo animado.---"Sí, tal vez."---tomó la capa que tenía en sus manos y se arropó con ella.---"Entonces… ¿Qué era lo que me sugerías?"----

………

Tarde; pero, seguro!

Es horrible cuando no encuentres la musa y tienes un bloqueo de escritura inmenso; pero, por fin hallé mi nicho.

Espero que la espera haya valido la pena. U

Y les prometo que el otro capítulo avanzará más!

Gracias!

Jetta Knex