PROSPEROS MOMENTOS:
BELLA POV
Lo había conseguido, había conseguido devolvérsela a Edward, ya era hora; él siempre me deja a medias y no era justo, ahora ya no sabia que más podía hacerle, solo podía imaginarme ese cuerpecito, tan cerca y tan lejos de mi, ya no podía no imaginarme a mi y a Edward amándonos con deseo y pasión descontrolado en un lugar muy, muy lejos de aquí, en el que no hubiera nadie que nos impida estar juntos, sería el paraíso hecho realidad, un sitio solo para los dos… o tal vez los tres, en mis cavilaciones no puede faltar la hermosa hija de mi príncipe, Jennifer. Esa niña preciosa, ella hacia tan feliz al único hombre del cual me he enamorado, estoy muy segura que nos llevaríamos muy bien; en medio de todas estas cavilaciones llegue a la casa de Jacob, en un momento me arrepentí enormemente de lo que le pedí, porque sabia muy bien que yo no iba a la casa de Jacob a jugar a las cartas, pero conseguí vengarme de Edward…Ummm…Edward, su solo nombre trae maravillosas y placenteras imágenes a mi menté, él era el hombre de mis sueños y yo estaría por siempre con él...
-¡Bella!-grito Jacob desde la ventanilla del auto, tan metida había estado en mis pensamientos que no me había dado cuenta de él.-Llegaste y media hora antes, se ve que te mueres por verme.-yo solo pude darle una sonrisa triste, lo que menos quería en este mundo era estar a su lado.-Vamos Bellita.-dijo abriendo la puerta del auto.-no perdamos el tiempo.-Con una sonrisa lasciva, me sacó el cinturón y me llevo cargada hasta la puerta de su casa y entramos, no sé como, me empezó a besar pero yo no podía seguirlo ni siquiera podía corresponderle. No podía, me sentía tan mal por hacerle esto a Edward.
-Bella ¿Qué te pasa?-me dijo un muy excitado Jacob, notó mi falta de entusiasmo, lo cual era bastante peculiar. En estas situaciones, normalmente era yo la que tomaba la iniciativa.
-Nada, solo que no tengo ganas en este momento.- respondí seca. No quería darle más explicaciones, me arrepentía muchísimo de haberle pedido un favor, cuando sabía muy bien que ese chucho no era confiable.
-Bella, mira, yo no tenia ganas de mentirle a tu padre pero lo hice y ahora te toca a ti cumplir tu parte del trato.-anunció duramente, acariciándome los pechos encima de la ropa.- Ummm, Bella creo que te han crecido las tetas.- sus manos me daban repugnancia, me sentía como una cualquiera, no quería que nadie más me tocara.
Esto era una tortura, era como karma.
-Jacob, por favor.-rogué, sacándole las manos de ahí.-podemos hacerlo en otro momento, de veras que no tengo ganas.- por supuesto que no era verdad, si yo salía de esta casa, nunca más regresaría; y si el estúpido me acosaba lo demandaría y pediría una orden de alejamiento.
-No, no podemos Bella, tú sabes que no me gustan que me mientan, me pediste un favor, lo cumplí y ahora te toca cumplir a ti.-dijo cargándome y llevándome a su habitación, me tiro sobre la cama y me empezó a desvestir. Estaba como enceguecido, no escuchaba mis gritos y hacía caso omiso a mis jalones y empujones.
-¿Jacob que haces?-pregunté contrariada y muy asustada, solo quería irme a mi casa, no quería estar en este lugar ni un segundo más. Ya no lo soportaba más.
-Me preparo para follar a una perra mentirosa.- dijo con rabia, mientras se quitaba la ropa. No saben el pánico que sentí, estaban a punto de violarme…y no había nada que pudiera hacer.
-Jacob te prohíbo que me hables…-quise refutarle, decirle que intentaría cambiar, que el hecho de que no fuera virgen, no me hacía puta, pero un gran grito hizo que todas mis refutaciones se quedaran en el mayor silencio.
-Tu no me prohíbes nada….además, ¿De que te quejas? si lo eres, eres la mayor puta de todas, hasta donde yo sé te has tirado a la mitad de Forks, si es que no son más.-sus palabras me empequeñecían más y más.-eso es lo que eres, una perra y no lo niegues, no te atrevas a negarlo.- gritó.
Solo lloraba, no podía creer que yo misma me había hecho esa fama. ¿En qué pensaba cuando hice todas esas cosas? ¿Cómo pude ser tan estúpida? Pero nunca era tarde para cambiar, no podía seguir de este modo, estaba desperdiciando mi vida. Tenía que salir de este lugar.
-Jacob yo me voy de aquí.-dije, a punto de llorar pero segura al mismo tiempo.
-Tú no te vas.-Cuando ya iba a salir, Jacob me atrapo y me tiro bruscamente a la cama otra vez.- No te vas hasta que yo me haya satisfecho por completo, ¿me entiendes?-Su voz sonaba tan calculadora, tan sádica. Sin dejar de mirarme, se paro y cerro la puerta del cuarto con llave, encerrándome con él.
