Arrepentida
Capitulo 9
Hola a los fans de esta pequeña historia. En verdad lo lamento mucho por la demora. He tenido problemas he inconvenientes, los cuales me impidieron escribir (No solo esta historia, todas) una de ellas es que, ya no puedo estar todo los días en la PC, por diversos motivos. Pero no se preocupen, que esta historia no se ha olvidado. Y como les dije, este es el arco final, así que esperenlo.
La cálida luz de la mañana recibía a las personas que caminaban temprano por las calles, con sus delicados rayos. Pero, aunque ese día fuera especialmente hermoso, había un gran ambiente de tristeza y dolor en una casa, bastante común para cualquier persona que pasara por la calle.
Dentro de esa casa, una gran tragedia acababa de ocurrir. La casa había sido testigo de una gran pelea entre tres hermanas. Suiseiseki, Shinku y Suigintou. La muñeca roja, al igual que la verde habían desquitado su ira y rencor en su hermana de alas negras. Jun había hecho todo lo posible para llegar a casa, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues llego justo en el momento que la riña había terminado. Y lo que vio lo destrozo por completo.
La casa Sakurada estaba en un completo silencio. Un ambiente de tristeza cubría toda la casa.
Dentro del cuarto yacían dos personas, las cuales se abrazaban con mucha fuerza, como si, en cualquier segundo alguno de ellos se fuera a desvanecer.
La mente de Suigintou comenzaba a quedarse en blanco. El cansancio comenzaba a ganarle. Pero no quería cerrar los ojos, pues su único temor era no poder abrirlos otra vez. Quería seguir alado de la persona que cautivo su corazón. Quería estar con el para siempre.
Poco a poco su visión se comenzó a poner borrosa. Y lentamente un familiar frio comenzaba a recorrer su cuerpo.
[Es… como aquella vez… en la mente de Jun. ¿En verdad voy a morir?]
Su mente no pudo evitar hacerse esa pregunta. Pues, tal vez ese momento estaba a punto de llegar.
Mientras tanto. En la planta baja.
En la planta baja de la casa, una pequeña y desesperada muñeca rebuscaba entre la destrozada sala. El tiempo se le estaba agotando, y si no encontraba la pierna de Suigintou…
Hinaichigo - No debo pensar eso. Debo darme prisa y encontrar su pierna – Se dijo a si misma, mientras buscaba con mas rapidez.
En ese momento algo raro sucedió. Pues un extraño hilo dorado bajo desde el segundo piso y floto hacia, lo que antes era el sofá de la sala. De los escombro se asomo lo que parecía ser la pierna de Suigintou. Algo sucia. La extremidad comenzó a flotar y salio de la sala, con dirección al segundo piso.
Mientras tanto, en otra parte.
Cuarto del espejo.
Un profundo ambiente de tristeza se podía sentir en el cuarto de espejo. Ahí, dos pequeñas muñecas lamentaban los acontecimientos de hace unos minutos. Ambas frotando delicadamente su mejilla, un recordatorio de lo que habían hecho.
Shinku y Suiseiseki estaban sentadas en el rincón mas oscuro del pequeño cuarto, abrazando sus rodillas, mientras algunas lagrimas recorrían su rostro. Las hermanas, sin querer compartían el mismo doloroso pensamiento.
[¿Que fue lo que me paso?… Yo jamas había actuado así. Y-Yo… deje que esos horribles sentimientos entraran en mi… Me dominaron, y le ocasione un gran dolor a Jun]
Shinku no pudo evitar sentirse como una tonta al haber actuado de esa forma tan horrible.
[No puedo creer lo que le hice… No hay excusas… Aunque Jun se haya fijado en ella… ¡Sigue siendo mi hermana!… Ahora… Jun esta furioso conmigo… Mas que eso… Esta decepcionado]
Mientras tanto, en el cuarto de Jun.
La cercenada pierna de Suigintou flotaba hacia la habitación de Jun, la cual estaba conectada a un pequeño hilo dorado. La pierna atravesó la puerta y de forma silenciosa voló hacía su dueña, la cual yacía en el suelo, a unos segundos del eterno sueño.
Mente de Suigintou.
El triste escenario del cuarto de Jun había sido brutalmente cambiado por un gran campo. El pasto verde cubriendo el suelo, un cálido viento mecía delicadamente el césped y las rosas que ahí residían.
En ese hermoso campo se podía divisar un gran árbol. Debajo del imponente árbol se encontraba una pequeña muñeca de cabello largo y vestido negro. Recostada en el suave césped.
Los pequeños ojos de la muñeca se abrieron delicadamente. Mientras observaba a su alrededor, sin saber en donde se encontraba.
Suigintou - ¿Qu-Qué es este lugar?…. Me parece… algo familiar – Dijo, mientras miraba a su alrededor.
¿? - Es el interior de tu mente… Aunque esta algo cambiado – Dijo una voz misteriosa.
La pequeña muñeca volteo hacia atrás, sorprendida por la extraña y familiar voz.
Suigintou - ¿Tu?… ¿Que hacemos aquí?… -
Conejo – Soy el espíritu guardián de sus almas artificiales, es normal que me vean cuando vas a morir, o cuando me ciento aburrido -
Suigintou - ¡Que!… E-Eso quiere decir que… -
Conejo – Tranquila, aun no estas muerta, después de todo estas en tu mente – Dijo, mientras se acercaba lentamente a ella – Que hermoso lugar no crees – Hablo, con una pequeña sonrisa – No se parece en nada a lo que antes era. Mira, todavía se puede ver algo -
El misterioso conejo apunto hacia un lugar, donde la vista se hacia borrosa. Ahí había un lugar gris y aterrador, sucumbido por la oscuridad.
Suigintou – Ya…. Ya recuerdo. He estado muy pocas veces aquí -
Conejo – Solo hizo falta cuatro meses con Jun Sakurada, para borrar casi por completo una vida de oscuridad y dolor -
Suigintou – Tienes razón – Hablo, con una sonrisa, llena de amor – Nunca había conocido a alguien como Jun. El… me apoyo, sin importar lo que mis hermanas les dijeran… Me trato como uno mas de su familia -
Conejo – Supongo que recuerdas el… Pequeño altercado que tuviste con tus hermanas – La mirada de Suigintou cambio a una de mucha preocupación – De hecho en este momento estas al borde de la muerte. Jun logro unir tu pierna, de la misma forma que creo tu dorso. Pero tu cuerpo ya había sido consumido por la oscuridad. La única cosa que te mantiene con vida soy yo… Pero nuestra charla no durara para siempre -
Suiginou – Tu me devolviste la vida una vez. ¡Por favor ayudame! - Un tono de desesperación salio de su voz - ¡Ahora que encontré algo por que vivir! -
Conejo – Wow tranquila. Por eso estoy aquí, te iba a preguntar si en realidad querías volver… pero veo que si -
El alto conejo se acerco a la muñeca de alas negras y toco su frente, solo vasto eso para que el cuerpo de la muñeca se desvaneciera.
Conejo – Aun no puedes morir. Todas ustedes tienen un ultimo destino que cumplir – Dijo, con una sonrisa.
El conejo tomo el aire con dos dedos y abrió un portal oscuro. Solo vasto con atravesar el portal para desaparecer.
Cuarto de Jun.
Una extraña tranquilidad invadía la casa Sakurada. Pues dentro parecía que la alegría se había esfumado por completo. Ni peleas, ni gritos o risas, solo el silencio absoluto.
Hace apenas cinco días una tragedia había azotado la casa. Suigintou, una de las muñecas que vivía con Jun había tenido una pelea con Suiseiseki y Shinku, y por desgraciá la muñeca de largo vestido negro había perdido.
Toda la familia se encontraban en el comedor. Cenando silenciosamente, cada uno inmerso en su propio mundo, a excepción de Jun. El muchacho había estado encerrado en su cuarto desde que la muñeca había caída inconsciente. Apenas había salido a comer y de forma muy decaída había asistido a la escuela.
Jun - "Suspiro" ¿Como pude dejar que eso pasara?… Se supone que yo… Debía protegerla… - Dijo, con gran tristeza.
Jun tenía la maleta frente suyo, mirando con tristeza a la pequeña muñeca que estaba acostada, plácidamente dormida.
Jun se acerco a su inconsciente amada, tomo su rostro con mucha delicadeza, como si en cualquier momento fuese a terminar en mil pedazos, y planto un delicado beso en sus labios.
Al separase noto algo insólito. Los pequeños ojos de la muñeca comenzaron a moverse delicadamente, como si estuviera a punto de despertar.
Jun - ¿Su-Suigintou?… -
Los ojos de la muñeca se abrieron lentamente y lo primero que vieron fuero unos grandes y húmedos ojos que la observaban con mucha alegría. No tardo mucho en recordar el dueño de esa hermosa mirada.
Suigintou - ¿J-Jun? - La pequeña muñeca aun no lo podía creer.
El muchacho no perdió tiempo, tomo a Suigintou de la cintura y la atrajo hacía sus brazos, formando un tierno abrazo.
Suigintou no tardo mucho en procesar la situación. Había vuelto a la vida, el conejo le había dado otra oportunidad, y ahora había vuelto con Jun. Una ola de felicidad invadió su ser. El simple hecho de pensar que jamas volvería a ver a Jun, volver a abrazarlo, a sentirse querida, como la hacía sentir el, le hacía sentir miedo. Mucho miedo.
Suigintou correspondió el abrazo, mientras una pequeñas lagrimas invadían su rostro. La felicidad que sentía era tan grande, que no podía evitar romper en llanto.
La misma felicidad invadía a Jun, pues la tristeza y la impotencia de ver a su amada inconsciente, y sin poder ayudarla, lo había destrozado.
Ni uno de los dos se percato de cuanto tiempo había durado ese abrazo, y francamente a ni uno le importaba. La sensación de no volver a ver al otro había sido suficiente para hacer que su amor se volviera aun mas fuerte.
Suigintou – J-Jun… Yo… Pensé que jamas volvería a verte… Estaba muy asustada – Dijo, sin romper el abrazo.
Jun – Yo igual. Por un momento pensé que no despertarías… Me aterraba la idea no volver a ver tus bellos ojos – Dijo, mientras se separaba unos centímetros, para verla a los ojos.
Ni uno pudo resistir y unieron sus labios. Una escalofrió recorrió la espalda de ambos al volver a sentir los cálidos labios del otro.
Unos minutos después.
La sala de la casa Sakurada un gran alboroto se acababa de firmar. Y no era para menos, pues Suigintou había al fin despertado, y sus hermanas apenas podían creerlo.
Hinaichigo había sido la primera en ir corriendo hacía ella, con lagrimas de felicidad en sus ojos por ver a su hermana al fin.
Nori – Suigin – La hermana mayor corrió hacía ella y la abrazo con fuerza – Todos estábamos muy preocupados -
Las ultimas en aparecer fueron Suiseiseki y Shinku, las cuales salieron de la cocina con arrepentimiento en sus rostros. En los cinco días que Suigintou estuvo inconsciente, el joven había hablado con ellas, y al contrarió de lo que ellas pensaban, el chico fue comprensivo con ellas. Aunque no podía corresponder los sentimientos de ambas, no quería que por su culpa ellas le tuvieran odio a Suigintou. Y después de hablar, ambas muñecas aceptaron la decisión de Jun.
Shinku – Yo… Lo lamento mucho Suigintou. Me comporte horriblemente contigo – Hablo, mientras se acercaba a ella – Es solo que… Cuando llegaste yo… No supe que pensar. Aunque te habíamos derrotado en la mente de Jun, yo me sentía culpable, siempre supe que no eras mala… En ese momento no supe que pensar… Y cuando me di cuenta de que comenzabas a enamorarte de Jun, y que el empezaba a sentir lo mismo… Simplemente explote -
Suigintou – Imagino como te sentiste, y no te preocupes, no podría tenerles rencor -
Suiseiseki – Yo también lo siento. Me deje llevar por el enojo… No te merecías todas las cosas horribles que te hicimos -
Toda la familia compartió un cálido abrazo. Por fin las hermanas se habían unido y ahora serian una verdadera familia.
Horas después. 11:33 P.M.
La noche al fin había caído y la familia Sakurada estaba descansando, sumergidos en el mundo de los sueños. Todos a excepción de Jun. El muchacho estaba sentado en el escritorio de habitación, haciendo los deberes que no había hecho en los últimos días.
Detrás del muchacho un pequeño rechinido se escucho en la habitación, proveniente de una de las maletas de las muñecas.
Suigintou - ¿Jun?… ¿Sigues despierto? - Hablo, al mismo tiempo que se frotaba los ojos, señal de que se acababa de despertar.
Jun – Jejeje, si. Todavía me falta algunos deberes por terminar -
Suigintou – Ya ve a dormir, que no servirá de nada si no te puedes levantar – Dijo, mientras se acercaba a el – Así que cierra ese libro -
Jun – Jeje, claro, claro -
Entre risas el muchacho ordeno el escritorio y se preparo para irse a dormir.
Suigintou – Emm… T-Te importaría si…¿Duermo contigo? - Dijo, con su rostro enrojecido por la vergüenza.
Jun – Claro Suigin -
La pequeña muñeca se salio de su maleta y se metió entre las sabanas de la cama de Jun, al mismo tiempo que se acurrucaba en su pecho.
Jun – Te extrañe mucho – Dijo, mientras la acercaba a su pecho – Creí que no despertarías -
Suigintou – También me asuste. Pensé que no volvería a verte -
Jun tomo gentilmente el rosto de Suigintou, la atrajo hacia el y compartieron un tierno beso.
Jun – Buenas noches -
Suigintou – Buenas noches -
Y después de eso ambos cerraron los ojos y se dejaron llevar por el mundo de los sueños.
Mente de Jun.
El joven muchacho comenzó a despertar lentamente, mientras sus ojos comenzaban a ver el extraño lugar donde se encontraba. Un inmenso bosque, rodeado por hermosas flores y arboles. Esparcido por el lugar se podía ver algunas televisiones descompuestas, pero la mayoría del lugar estaba cubierto por un hermoso color verde.
Pero a lo lejos se podía ver una figura extraña, cubierta por al sombra de un árbol. La figura le daba la espalda al muchacho, aunque se notaba que estaba enterado de su presencia.
¿? - Al fin tengo el gusto de conocerte… Sakurada Jun – Hablo con una voz tranquila y formal.
Una misteriosa figura se apareció en la mente de Jun, ¿ Quien podrá ser?, ¿Y que querrá de el? Si quieren saber, tengan paciencia que intentare no tardarme tanto en hacer el siguiente capitulo. No olviden que si quieren estar enterados de todos los problemas que ocurren durante el proceso creativo, dele Like a mi pagina de Facebook "MasterLarry" El link esta en la biografia de mi perfil. Bueno, dejen sus reviews sobre como les pareció el capitulo y que esperan de el siguiente. Bueno, nos leemos luego.
