-Señor Roberts…- Pidió el abogado de Arthur, y el pelinegro asintió desde el estrado, donde había sido llamado para aportar declaración, el segundo día del juicio.- Podría explicarnos, en qué consistía su proyecto de campaña y qué fue lo que votaron usted y otros representantes del ayuntamiento…?
Arthur asintió acercándose al micrófono:
-Las calles en Hillwood estaban muy congestionadas, y todo el mundo sabía que tarde o temprano se deberían crear accesos para hacer el avance rápido, y no tan tedioso con el embotellamiento en horas claves…- Explicó bajo la mirada pendiente y fuerte de un expectante Arnold, que sentía la sangre hervirle de solo pensar en todo lo que había estado haciendo y deshaciendo, ese sujeto en cuanto a su ciudad… Y a su gente. Helga observó de lado al rubio, tomando aire y pensando qué diría en su declaración ese mismo día…
-Haríamos dos calles perpendiculares a la avenida Michigan, con un plazo estipulado de seis meses…- Dijo el pelinegro, con un tono natural y tranquilo… - En cuanto al teatro Circular… Era algo explícito que no se podría seguir trabajando, sin buscar una solución… Teníamos que hallar la forma de que ambas obras pudieran ser independientes una de la otra, sin riegos… Se propuso la remodelación del edificio y los representantes decidieron que sería lo mejor…
-Y qué hay de las reformas…? Cómo se explica el tema de la acústica del edificio?...-Indagó el abogado, y el pelinegro sonrió… Gerald rodó los ojos, sabiendo que por algún motivo, a él no le había caído bien Arthie desde que había llegado…
Flashbaack:
-No dejo de sorprenderme!... Cerca de las montañas volcánicas…? En verdad? Cómo fue que tú y yo nunca lo vimos?...- Indagó un sorprendido Gerald por la confesión de su amigo, que estaba de vuelta en la ciudad hacia unas semanas, para realizar un estudio terciario en la universidad de Hillwood, mientras sus padres seguían al tanto de las misiones de San Lorenzo… El rubio había tomado la decisión de regresar a la ciudad que consideraba su primer hogar, donde se especializaría y se llevaría Helga con él, cosa que no estaba resultando del todo bien…
-No tengo idea… Habíamos desviado el afluente del río, y cuando lo logramos, allí estaban!… Prácticamente reflejadas en el agua!…- Explicó Arnold, mientras los dos caminaban en dirección al estadio Quicley de Hillwood, donde se encontrarían con sus amigos.- Es probable que esa sea la razón por la cual se cuentan tantas historias sobre el río San Juan… Es una forma de proteger el lugar, para que nadie se atreva a entrar…- Completó Arnold y Gerald enarcó una ceja:
-Viéndolo de ese modo… Y dices que estaban solos tú y Fernando?...
El rubio ladeó la cabeza:
-Arthur también lo sabe… Acordamos guardar el secreto, le explicamos la ola de buscadores de fortuna que se había generado cuando éramos niños, solo por el Corazón de los Ojos Verdes…No quiero ni pensar, qué sucedería con una cueva repleta de esas piedras!...
Quizás sería por instinto, quizás fuera por el entrenamiento. Pero Gerald había aprendido a ser desconfiado en todo… Y a diferencia de Arnold, él siempre había sido el realista de los dos. Sin contar que un detective del FBI, ve otras perspectivas en ese tipo de asuntos que implican dinero, poder… El hombre de color, preguntó:
-Tuvieron que explicárselo…? Arthie insistió en que volvieran a esa cueva…?...- Dijo utilizando ese olfato casi de sabueso, para hallar dobles intenciones…
Arnold lo miró de reojo, sonriendo a penas… Sabía qué estaba pensando su amigo.
-Descuida Gerald!... Arthur prometió olvidar el asunto… Además, solo Fernando y yo sabemos cómo llegar, perdió el rastro cuando caminábamos de regreso a las tiendas…
Gerald ladeó la cabeza, con un gesto de asombro:
-Arnold eso no tiene nada que ver!... Tiene formas de llegar a la cueva… Si estuvo con ustedes, tranquilamente podría volver él solo!...
Arnold lo miró de reojo:
-Y le llevaría toda la vida, regresar!... Solo los que conocen la selva como la palma de su mano, saben que la cueva está detrás del volcán Torrealba…
Gerald lo miró con una sonrisa de lado, y con un tono burlón dijo:
-Déjame adivinar… El famoso volcán que hizo erupción el día que naciste…? Y el motivo por el cual todos los nativos del lugar te veneraban cuando fuimos a San Lorenzo, no es así…?...
Arnold asintió, haciendo un gesto con la boca, por la broma:
-Resguardaremos el secreto… Nada sucederá…- Dijo en un tono despreocupado… Gerald alzó una ceja:
-De todas maneras… Ese sujeto no me da buena espina!...- Mencionó el pelinegro, razonando las actitudes de Arthur hacia el rubio, desde que Gerald lo había conocido…-Arnold, no has notado que siempre quiere destacarse en todo lo que tú eliges…?. Traumatólogo, él decidió lo mismo, médico rescatista, y de nuevo la misma elección…- Dijo acordándose de las especializaciones en Hillwood… Arnold ladeó la cabeza, con una sonrisa:
-Será porque ambos estudiamos medicina…? Gerald…Exageras! Ven, vamos a apartar los lugares…- Se sonrió Arnold, mientras se cruzaba con Karl y Arthur… Gerald encontró a una sonriente y nerviosa Phoebe, que se apantallaba por el calor… Pero faltaba Cinthia, la estudiante de medicina que estaba saliendo con Arnold desde que el rubio había regresado. Tampoco había rastros de Helga por ningún lado…
Todos se pusieron de acuerdo en buscarlas… Cuando Arnold finalmente encontró a Cinthia esperándolo en las escaleras, la morena apretó los puños y lo miró con un gesto intenso… Él la llamó, pero ella no lo escuchó:
-Cinthia…? A dónde vas…? Los lugares están en primera fila… y…
Plaf!...
Arnold no había podido terminar de decir la frase, porque había recibido una certera cachetada… Todos se quedaron en silencio, mientras Arthur y Karl, reían junto a un asombrado Gerald… Phoebe también emitió una leve risita tapándose con una mano… Contemplaron la escena a lo lejos, mientras Arnold regresaba muy rojo por el cachetazo, molesto por un absurdo malentendido y confundido sin poder explicarse qué había sucedido!
-Viejo… Qué fue lo que sucedió?... No le agradan los partidos de baseball…?...- Bromeó Gerald acercándose a Arnold, quien seguía pensando en lo que Cinthia había dicho…
-Al parecer no…- Respondió el rubio…- No entiendo qué fue lo que sucedió aquí… Es decir, entre todos los insultos, me dijo que un sujeto llamado Darren, le había hablado sobre mí…- Mencionó bajo la risa de sus amigos…
-Jajaja!... Es una lástima que no esté Fernando para presenciar esto!...- Bromeó Karl, uno de los médicos amigos suyos…- Quién lo diría Arnold…? Noches de fiesta…?...Jajaja!...- Se rió el hombre, y Arnold rodó los ojos, notando que en efecto, sus amigos habían escuchado la charla!…
Arthur esbozó una media sonrisa…- Y qué hay de Helga… No vendrá hoy…?...- Indagó el pelinegro, y el rubio lo miró con un gesto de curiosidad… Arthur siempre preguntaba por Helga… El rubio se mantuvo en silencio con los ojos absortos…
Fin de Flashbaack…
-Es decir… Que la semana en que se menciona que estuvo de viaje… A dónde fue exactamente?...- Preguntó el abogado de Arthie, mientras el interrogatorio se terminaba…
Helga dirigió su mirada azul profunda a él… El pelinegro, la observó colocando un gesto acongojado:
-Lo que dijo Arnold Shortman no es cierto… Estuve menos de una semana en San Lorenzo… Recibí el llamado de las costas de Panamá donde pedían médicos voluntarios que se prestaran a atender a los enfermos por el mal del sueño… Estuve en San Lorenzo un día, para ver cómo iban las cosas por allí, fui hasta la ciudad… Todo parecía marchar bien, aunque tanto Karl, Fernando y Arnold no se encontraban… Pensé que habían movido las tiendas y avanzado por la región…
Helga bajó un poco la mirada, recordando… Arnold la observó de reojo, preguntándose qué le habría dicho ese sujeto cuando regresó a Hillwood:
Flashbaack:
Una rubia de ojos azules, estaba muy ocupada juntando todas sus cosas del armario, y colocándolas sobre la cama. Un severo Bob Pataki le había hablado a su manera para que desistiera de lo que se proponía, e inclusive una acelerada Miriam la seguía por todas partes, recalcándole que no debería ir a San Lorenzo sola, ¿qué sucedería con su empleo?, y además era riesgoso que viajara a una selva en medio de la nada solo para ayudar a un "amigo", como ella había dicho.
Helga les dejó saber que ya era una adulta, y como tal podía tomar sus propias decisiones. Pero Bob Pataki, sin más remedio, y algo mayor por los años… Aseguró que no permitiría que cometiera una locura semejante: si se iba detrás de Alfred (como él sabía que lo estaba haciendo), él la acompañaría hasta saber que estaba segura, tal y como lo había hecho en su viaje en quinto grado, cuando Helga era pequeña.
Miriam atendió el llamado a la puerta, emitiendo un suspiro de alivio al notar a quien tenía en frente:
-Oh… Arthur! Eres tú! Estaba implorando para que algún milagro sucediera!… Adelante, pasa…- Dijo la mujer, mientras el muchacho algo bronceado por el sol de Centroamérica, y de chaqueta por el frío de la ciudad, ingresaba a la casa, sonriendo:
-Tranquila señora Pataki… Yo hablaré con ella.- Dijo el pelinegro, depositándole un pequeño beso en la mano a Miriam para que se serenara… La mujer medio sonrió, asintiendo con aflicción. Todos se habían enterado por las noticias que las cosas en San Lorenzo se habían complicado… Una ola de saqueos se iniciaba, y todo era muy peligroso.
Helga estaba sentada sobre su cama, doblando su ropa y preparando el equipaje… Solo lo indispensable. Si Arnold había decidido salir de su vida y sin dar ningún tipo de explicación… Ella lo buscaría para que le dijera de frente toda la verdad!… Si en verdad no la amaba… Fue entonces cuando se detuvo en la marcha, y tomó aire, observando hacia la nada, con los ojos abstraídos… ¡¿Y si era verdad?...
Se miró a sí misma… Allí estaba otra vez ella, sin ninguna razón real, dispuesta a arrojarse a la mar, siguiendo a un hombre que no la quería, tal y como lo había hecho cuando tenía tan solo quince años… Una lágrima le corrió por el rostro: no importaba. Tenía que asegurarse de que Arnold se encontraba bien… Al menos verlo, no era necesario que él la viera. No le interesaban los riesgos ni ningún tipo de advertencia.
Un golpe en la puerta, hizo que se levantara… La rubia sonrió con melancolía:
-Arthie!... Qué bueno que hayas venido!… Cuéntame… Qué sucedió?... Todo está bien?… Mira, con lo que ahorré de la columna que escribo en el periódico, hay suficiente dinero como para ir y volver!… Podré pagar la estadía en algún hotel barato…- Le explicó Helga eufórica y nerviosa a la vez por lo que el pelinegro pudiera llegar a decir… Desde que Arnold se había marchado, Arthie y ella se habían vuelto cercanos, por así decirlo. Él la había acompañado en su dolor, había sido su soporte…
Arthie sonrió como si se estuviera disculpando:
-Aún está todo muy complicado en la ciudad… Las autoridades se están poniendo en marcha… Tranquila, él está bien… Karl, Fernando y… Arnold avanzaron hacia la ciudad. Me pidió que no te preocuparas y que bajo ningún concepto fueras en estos momentos…
Helga se llevó una mano al cuello, con un gesto obviamente enfadado y frunciendo el entrecejo:
-Y quién es el cabeza de balón para pedirme algo?... No me importa!... Iré de todos modos!…- Aseguró mientras Arthie la tomaba de la mano, y ella lo miraba de reojo:
-No lo hagas…- Le pidió y Helga lo miró buscando hallar la verdadera razón…- No es justo para ti…
-P-Por qué…?...- Preguntó la rubia, con un hilo de voz, y el pelinegro bajó la cabeza… A ella le temblaron los labios…- Es lo que imaginaba no es así…?... Hay alguien más…?
Arthie se sentó sobre la cama, tomó aire y desvió la mirada:
-Hace algún tiempo, habían llegado un grupo de periodistas de diferentes organizaciones humanitarias, dispuestos a hacer conocer al mundo, lo que ocurría en San Lorenzo… Conocimos a muchas personas, entre ellos varios fotógrafos y arqueólogos que buscaban informarse sobre la belleza de la selva… A todos nos interesó, algunos más que a otros… En su mayoría eran mujeres…
Helga levantó la mano, sin querer oír más:
-Vete!... Déjame sola!...- Pidió ocultando el rostro por el llanto… Arthie se puso de pie, abrazándola…
- Todo estará bien. Nada malo ocurrirá… Lo prometo.- Le susurró soportando los empujones y la resistencia que Helga brindaba… Finalmente, ella correspondió el abrazo…- No tiene que ser una mala experiencia para ti, si dolerá, pero… Debes seguir con tu vida… Yo estoy a tu lado de acuerdo…? Por qué no darle a esto una oportunidad…? No me iré de aquí, a ninguna parte…
Helga sabía a qué se refería el pelinegro… Desde que había regresado Arnold a Hillwood y los tres médicos amigos de él, Arthie no paraba de insinuársele, y ella simplemente lo dejaba en ridículo. Arnold nunca lo supo, porque por obvias razones, no le iría con el chisme. Luego de que Arthie le mostrara una amistad sincera, todo había sido diferente…
-Por qué lo hizo…? Dime: Por qué tuvo que causarme tanto dolor…?...- Preguntó indignada y emitiendo un sollozo…- Arnold siempre fue lo más real que tuve!...
El pelinegro le susurró…- Quizás no era el indicado para ti…Por eso buscó a otra mujer con la que pudiera…
Helga le apretó el hombro, queriendo cerrar el asunto.
Poco tiempo después el noviazgo suyo con Arthie se iniciaría…
Fin de Flashbaack…
Arthie había sabido hacerse presente en el momento justo… A pesar de que Helga fuera una mujer muy fuerte y valiente, en el fondo era mucho más suave, delicada y frágil de lo que la mayoría creería…
La menor de los Pataki, recordó cuando era una niña y su hermana Olga se había comprometido con aquel hablador, que solo buscaba estafarla y le mentía a todo el mundo. Había engatusado a sus padres, y lo peor es que la muy tonta de Olga no abría los ojos!… Sin embargo, Helga nunca se había planteado por qué había ocurrido…
El sujeto ese era un vividor… Y al crecer en un entorno complicado, donde su madre tenía problemas con la bebida y su padre se la pasaba más horas trabajando que en casa… Olga tenía una desestabilidad emocional, que manifestaba intentando mirar al mundo positivamente y creyendo que todo era color de rosa, cosa que Helga odiaba profundamente…
Pero qué había ocurrido con ella?... Arnold había sido su estabilidad y al sentir que lo había perdido, y que él se había comportado de la manera más ruin… Había aceptado la realidad, e intentado rehacer su vida.
Arthie había sido fantástico… La había contenido y ayudado… O quizás… Solo se trataba de un brillante manipulador. Se mordió los labios, sintiéndose extraña… Dejó caer una lágrima, que rápidamente se secó con su puño con rabia… Arnold la observó en todo momento, y cuando la rubia levantó la mirada, pudo leer en los labios de él, un: "lo siento" que intentaba devolverle los ánimos. Ella desvió la mirada, mientras Arnold se quedaba pensando…
-Señor Roberts…- Dijo la Fiscal dirigiéndose a Arthie…- El registro telefónico especifica que una llamada se inició desde su cuarto en la universidad de Hillwood hace dos años, la noche del 8 de Octubre y que fue dirigida a la habitación de su compañero de junto: Arnold Philip Shortman… Y además…Tengo entendido que habían llamado a los 10 médicos voluntarios desde las misiones en San Lorenzo… Cómo explica eso…?- Preguntó la mujer, y el hombre sonrió ladeando la cabeza… Tanto Arnold como Helga prestaron atención:
-Nunca declaré que había viajado a San Lorenzo, hasta una semana después cuando me llamaron…- Dijo levantando las manos, mientras negaba…- Es verdad, llamé al cuarto de Arnold esa misma noche, pero para explicarle lo que había ocurrido… Karl y Fernando eran los médicos que tendrían que haber viajado, era su turno. Ellos me llamaron y si… Yo llamé a Arnold. Pero nunca le dije que era algo de vida o muerte!... Viajó por su propia voluntad…- Explicó mientras Arnold cerraba los ojos, apretando los puños:
Flashbaack…
…..
What have I got to do to make you love me?
¿Qué tengo que hacer para que me ames?
What have I got to do to make you care?
¿Qué tengo que hacer para importarte?
What do I do when lightning strikes me?
¿Qué hago cuando un relámpago me golpea?
And I wake to find that you´re not there…
Y despierto para encontrarme con que no estás allí…
…..
What do I do to make you want me?
¿Qué tengo que hacer para que me quieras?
What have I got to do to be heard?
¿Qué tengo que hacer para ser escuchado?
What do I say when it's all over?
¿Qué digo cuando todo se ha terminado?
And "sorry" seems to be the hardest word…
Y "perdón" parece ser la palabra más difícil…
…..
It's sad, so sad
Es triste, tan triste
It's a sad, sad situation
Es una triste, triste situación
And it's getting more and more absurd
Y se ha vuelto más y más absurda
It's sad, so sad
Es triste, tan triste
Why can't we talk it over?
¿Por qué no podemos hablarlo?
Oh it seems to me
Oh me parece a mi
That "sorry" seems to be the hardest word…
Que "perdón" parece ser la palabra más difícil…
…..
What do I do to make you love me?
¿Qué tengo que hacer para que me ames?
What have I got to do to be heard?
¿Qué tengo que hacer para ser escuchado?
What do I do when lightning strikes me?
¿Qué hago cuando un relámpago me golpea?
What have I got to do?
¿Qué tengo que hacer?
What have I got to do?
¿Qué tengo que hacer?
When "sorry" seems to be the hardest word
Cuando "perdón" parece ser la palabra más difícil…
…..
En medio de la oscuridad, y con apenas la luz de la Luna que ingresaba por una persiana americana entreabierta, un rubio de ojos verdes escribía una carta de despedida temporal, mientras una hermosa mujer dormía tranquila y profundamente en su cama.
"Querida Helga:
Hay una epidemia en las misiones… No sé qué fue lo que ocurrió, pero todos están graves… Arthur, Fernando y Karl se encuentran en San Lorenzo y necesitan mi ayuda…- Arnold se mordió los labios observándola, abrazar la almohada… Sonrió:
Probablemente hayan descubierto las piedras que se forman a lo largo de los túneles, que Fernando y yo estábamos cavando… Los piratas los invadieron, y es muy peligroso que vengas conmigo… Entiende; no quiero arrastrarte otra vez a una locura así…
Todo el tiempo pensaré en ti. Volveré en una semana, te llamaré cuando llegue… Tengo una propuesta para hacerte.
Te amo. Arnold".
El rubio hecho un último vistazo a su alrededor, tomando un equipaje ligero que siempre tenía preparado en casos de emergencia. Así era su vida, a veces tenía que salir cuando el deber lo llamaba… Sonrió pensando en lo afortunado que era, en tener a esa mujer que lo aceptaba así: con una desvariada y fantasiosa imagen de la realidad… Pero con el corazón más noble y hermoso de todos, como ella solía decirle.
La observó unos instantes, y la cubrió un poco más con las sábanas, porque al parecer tenía frío. Cualquiera que la hubiera visto, toda desparramada abrazando una almohada y con los cabellos rubios sobre el rostro, hubiera visto solo eso… Pero para él era mucho más… Era un cielo y un infierno! Perfecta así…
Helga se movió un poco, y él decidió que era el momento para dejar la habitación. No quería que se despertara y se desilusionara… Y lo que era peor, que se le ocurriera seguirlo a algo tan peligroso como ese viaje. Era su riego, su condena. No quería causarle dolor…
Se retiró trabando la puerta, y bajando las escaleras…
Unos instantes después, una sombra se proyectaba cerca de la persiana de la habitación… Una mano intentó abrir del todo la ventana, pero era imposible sin romperla… Unos ojos curiosos observaron sin querer perderse nada, pero la persona que estaba dormida, estaba lejos… Aferrada a una almohada, durmiendo tranquila y sin señales de dejar de hacerlo…
El hombre sonrió extendiendo su mano, y llegando hasta la mesa cerca de la cama… La idea era ingresar a la habitación… Pero en su paso, se encontró con una nota y con una rosa cercana a ella. La tomó lastimándose la mano, y leyendo lo que Arnold había escrito en ella…
Se le ocurrió la más sagaz de las ideas… Por qué no cambiarla?... No tendría que forzar nada, Helga caería a sus pies por su propia elección. Y eso fue lo que hizo…
A la mañana siguiente, un llamado angustiante se escuchó en otra parte del mundo, donde hizo eco en la selva, sus templos y su paisaje verde y húmedo:
-Arnold!- Fue el grito de Stella, al enterarse que su hijo estaba en camino a la misión, sobre vuelo rápido y sin escalas por helicóptero…
Helga abrió los ojos automáticamente, casi respondiendo a un presentimiento…
Fin de Flashbaack…
Arnold la miró por unos instantes, con un gesto pensante… Agradeció el hecho de que Helga estuviera bien. Se arrepintió tanto de haberse marchado sin despertarla aquel día!…
La fiscal se aproximó al estrado y sostuvo su mirada sobre Arthur:
-Los materiales para la construcción… Según lo que detalló su mentor, fueron puestos a prueba…
Arthie asintió:
-Nunca me arriesgaría a aceptar algo que no estuviera abalado… Pueden probarlo todas las veces que quieran, el puente no se derrumbará!… Cambiamos de fábrica, no lo compramos en el mismo lugar donde está ciudad adquirió los elementos, siempre… Pero eso no significa que sean de pésima calidad.- Aseguró el pelinegro y la fiscal enarcó una ceja:
-Recortó el presupuesto del ayuntamiento, con esa compraría los elementos en un lugar donde sabía que serían parecidos, pero no los adecuados…- Afirmó acercándose al jurado, mientras el abogado de Arthur se ponía de pie automáticamente…
-Objeción!
Pero la fiscal parecía no querer detenerse: -Remodelaría la estructura del teatro Circular, para distribuir el dinero de las piezas de arte: de los finos mármoles que todo el mundo sabe que serían rematados en el acto!... Y aún así, no tuvo consideración por la acústica del lugar, y decidió destruir su formato como si no pudiera causar un desastre mayor!…
-Esto es inaudito!...- Exclamó el abogado y el juez asintió… Pero la rubia prosiguió, subiendo el tono de la voz:
-Y el puente que nos enlazarían con Kindom, puede ser puesto a prueba porque usted sabe que no se derrumbará en lo inmediato, pero su estructura pende de un hilo!
- A lugar!…- La llamó el juez haciendo un golpe, pero la rubia estaba lejos de detenerse…
-Es un traficante que distribuye el dinero entre sus aliados… No caerá porque hay muchos como usted que lo siguen! Por eso, pudo hacer lo que quiso con las misiones humildes de un lugar que tenía que cuidar!
El juez se puso de pie:
-Suficiente!… No quiero que vuelva a repetirse interrogatorio de ese tipo, señorita McCain! Se le advirtió que debía mantener al margen esas preguntas en este juicio!- Exclamó enérgico y la rubia asintió volviendo a su lugar…
-Lo siento su señoría… No sucederá de nuevo…- Dijo echando un último vistazo a Arthur Roberts que parecía tener todas las de ganar en ese juicio.
Una hora después, con receso incluido…
A esas alturas ya habían declarado cuatro hombres más: el ingeniero que había acompañado a Arthur Roberts para hablar con los trabajadores de la obra en el puente, otro obrero de la construcción, un artesano de la plaza Central y un representante del ayuntamiento. El ambiente se sentía pesado: el tiempo en el juzgado parecía rondar sin una solución gratificante para Arnold… Todo parecía desplomarse, y realmente no sabía qué hacer. Ese tipo quedaría en libertad, y seguiría ocupando su cargo. Y él no tendría más opción que ver canalladas a su alrededor.
Gerald se aproximó al rubio, mientras él meditaba con ambas enlazadas en una expresión reflexiva:
-Fernando dará su declaración… Pero necesitamos que el caso pase a figurarse internacional, para poder llevarlo a California… Yo diría que hiciéramos lo que teníamos pensado, de lo contrario logrará salirse de esta…
El rubio enarcó una ceja, dirigiendo su mirada a cierta rubia…-No!... Y qué si no funciona?... Bajo ningún concepto!...
Gerald ladeó la cabeza, intentando hacerlo razonar…-Olvidaste lo que ese tipo te hizo…? Mantuvo secuestrado a todo el mundo, Arnold!... Tendrías que aceptar lo que propusimos… Nada malo le sucederá!...- Mencionó dirigiendo su mirada hacia Helga, quien hablaba con la fiscal:
-Por puesto que no olvido…- Dijo el rubio recordando el día que casi un simple viaje usual, le cuesta mucho más…
Flashbaack…
Había pasado una semana desde que San Lorenzo había caído nuevamente en mano de un grupo de saqueadores, que arrasaban con todo a su paso y escondían a quienes levantaban la voz, para no causar sospechas. El grupo de médicos, maestros y otras personas estaban encerrados en una especie de celda, donde y a penas ingresaba el sol fuerte del mediodía…
-Quién hace tanto ruido aquí?...- Indagó uno de los guardias, al escuchar las quejas de una mujer, que pedía ir al baño…
-Cállense!- Gritó otro de los que los custodiaban…- Cooperarán o afrontarán las consecuencias!... Camina!- Dijo llevándose a la mujer y a Karl con él… Arnold notó que el moreno le guiñaba un ojo… El rubio se tensó: Karl era el más osado de todos… Quizás intentaría escapar de alguna manera… Solo esperaba que lo lograra!
-Qué ocurre Águila…? Quién está dando tantos problemas…?...- Una voz muy conocida, ordenó que sacaran a los prisioneros de esa celda y se los llevaran… Arnold apretó los puños, siendo detenido por los hombres, bajo amenaza:
-Arthur… Tú… Eres un miserable!... Pagarás por esto, escuchaste?... Nos volveremos a ver, y rendirás cuentas!...- Le gritó con todas sus fuerzas, mientras el pelinegro daba la espalda… En un instante, molesto por el comentario, ordenó que los guardias lo soltaran y se aproximó a él…
Claro que era muy fácil tener a un Arnold furioso como nunca, y con odio, amarrado.
-Aguarden… Qué fue lo que dijiste?...- Le preguntó acercándose a él… Arnold no bajó la mirada, y el pelinegro sonrió de lado…- Intenté razonar contigo, pero actuabas como el idiota buen samaritano que eres! Siempre trabajé más que tú, dediqué mis esfuerzo, mi tiempo por ellos!… Y para qué?... Para que te elogiaran solamente a ti…?... Para que construyeran esculturas y monumentos agradeciéndote, eh?...- Gritó señalando a la gente que yacía encerrada allí… Todo fue silencio, y entonces Arnold pensó lo que le había dicho Gerald unos meses atrás…
Arnold era una persona abierta por naturaleza, y sociable… El hecho es, que llevaba esa facultad de cosechar éxitos por sí solo, y nunca notaba la envidia que generaba a sus alrededores… Todos lo querían, todos lo esperaban. Inclusive casi sin hacer nada, una hermosa mujer siempre lo esperaba y lo amaba a su loca manera.
El rubio suavizó un poco la expresión, viendo que ese ególatra no pasaba de un ridículo!. Arthur era su amigo… O así lo había considerado… Jamás pensó que en realidad, lo que provocaba en él, era una envidia escabrosa…
-Eso era simplemente una leyenda!- Explicó el rubio, por el tema de que la gente de ojos verdes, lo querían tanto… Prácticamente lo adoraban y todo porque lo sentían como un enviado que había llegado a recatarlos… Y que de niño al nacer, había silenciado al volcán Torrealba…- No puedes pensar en tomar ventaja de eso!…Qué querías?... Que todos te aplaudieran y besaran el piso por donde caminas, por ayudarlos?- Dijo Arnold mirando a las personas que estaban encerradas con él. Miles, se movió unos centímetros dispuesto a sacrificarse por su hijo, si fuera necesario…
-Solo esperaba un poco de reconocimiento!… En cambio tú, lo tenías todo... Pero ahora los roles han cambiado!… Ya no los necesito, a ninguno… Desaparézcanlos!… No quiero que quede rastro de ellos!…- Ordenó Arthur a los matones que los tenían encarcelados… Desapareciendo la evidencia, no había riegos de que alguna vez, se conociera la verdad.
Fin de Flashbaack…
-La fiscalía llama a declarar a Helga Geraldine Pataki…- Dijo la fiscal, y Helga se puso de pie, bajo el silencio rotundo y pesado de la sala…
Arnold volteó a verla mordiéndose los labios a causa de la presión que sentía, y por su parte un estupefacto Arthur se preguntaba qué rayos hacía Helga en ese estrado…
Continuará:
Hola!... Bueno, espero que se hayan aclarado muchas cosas que quedaban pendientes… Los que cuestionaban el despecho de Helga y su decisión… Ahora saben por qué tuvo una historia con Arthie. Bueno, falta un capítulo…
Respecto a la película de La Jungla, cuando Arnold viaja a San Lorenzo además de descubrir los sentimientos por Helga, rescatar a sus padres y de vivir una gran aventura, conoce a la gente de Ojos Verdes. Supuestamente, las personas lo adorarían como si fuese un Dios, porque al nacer (Los capítulos del Diario I y II), el calla a un volcán. (Si les quedan dudas, de lo que pasaría en la segunda película que nunca fue producida, pueden buscarlo colocando "The Jungle Movie, Hey Arnold!")
Yo lo usé en esta historia con Arthur. Como ven lo envidia tanto, quizás por sentir egoístamente que no era elogiado como el rubio, que realizaba el mismo trabajo que él.
Solo quería aclarar eso, porque al estar acostumbrada a los fans que lo saben bien, yo escribí esta historia dando por sentadas la película de La Jungla y Los Pataki, y quizás eso confundió a muchos!… Gracias por seguir la historia y por todos sus comentarios. Le doy la bienvenida para los nuevos lectores! Nos vemos pronto…Suerte! La canción es de Elton John… Chau!.
