¡Hola! ¡Holis! ¡Holeto! ¡Holiwis! ¿Cómo la están pasando? ¿Bien? Bueno, ya terminé este cap' nuevo, y sólo me tomó 2 días, así que felicítenme.

¡Vamos con la respuesta de reviews!

kathe lovestmnt: Obvio lo del "triple acoso" es verdad. Lo de tocino lo dije porque... pensá con lógica, kathe, el tocino... ¿de dónde viene? Y "VT" (así le digo con una amiga a "Viajera del Tiempo") me quedé algo atrás, así que sean pacientes, me voy a tardar un ratito en confeccionarlo tal cual estaba, pero lo haré lo antes posible. Y agradezcan a saruina99 por la ayuda, sin ella, no sabría bien cómo seguir. Y me alegra que la historia te guste, me pone contenta, ashawe.

Vanne Pérez: ¡Awww! ¿en serio te hago feliz? ¡Me pone tan contenta! *salta de la alegría* y, bueno, un poquitito de aburrimiento esto te puede sacar, gracias por leer, nwn.

YaoichanxD: No quiero reprocharte ni nada, pero ANTES yo era fan de Leonarai, pero cuando descubrimos que Karai y Leo son hermanos... ñeeehhh, como que mucho, no cuadraba en mi opinión. Y, no sé si leíste "De Seattle a Nueva York" (o como yo le digo SNY), pero Flor de Loto es la versión de Karai en los 80's, así que... técnicamente, sería Leonarai, pero no del todo, serían personajes con sólo un par de diferencias, así que, una vez que actualize NA (Los Nuevos Amigos), vas a entender y no odiarás tanto a Melina. Es que me gusta más Melinardo que Leonarai... ¿se entiende?

No tengo nada más que decir, así que...

¡Leamos!


Capítulo 9

De vuelta en la vivienda Hamato, Raphael le contó a sus hermanos y su padre el encuentro que tuvo con Bebop y Rocksteady en su intento de secuestrar a su hija.

-¡¿Qué hicieron qué?! –gritaron sus hermanos.

-Es en serio. Bebop y Rocksteady saben que Tori existe y trataron de capturarla. –dijo la tortuga de bandana roja.

-Pero, ¿cómo sabían de ella? –preguntó Leonardo.

-No lo sé. Pero apuesto a que Destructor debió haberlo descubierto de algún modo. –respondió Rapha mientras apretaba los puños.

-Esperen, si sabía que Tori existía… ¿qué tal si sabe algo de los demás niños?

-No lo sé, Venus. Por ahora, hay que tener cuidado con Destructor y asegurarnos de que no pueda descubrir nada más de los niños. –dijo Leo con determinación.

Desde el otro lado de la habitación, el Maestro Splinter escuchaba la conversación muy preocupado. En un momento, Leo lo notó, por lo que les dijo a sus hermanos que se callaran y señaló a Splinter con la cabeza, para hacerles notar que algo lo preocupaba.

A paso lento, Donatello fue el primero en hablarle.

-¿Sensei? ¿está usted bien? –preguntó Donnie.

La rata tardó un poco en responder. Luego de un suspiro, se dio la vuelta para encarar a sus hijos.

-Creo que las cosas se han puesto peor de lo que pude haber imaginado, hijos míos. –dijo el Sensei mientras se frotaba su barba.

-¿De qué estás hablando, padre? –preguntó Karai.

-Tal vez no lo recuerden, pero cuando Destructor supo que ustedes existían, sentí que mi peor miedo se había vuelto realidad. –dijo cerrando los ojos ligeramente y soltando otro suspiro- Ahora el que sepa de mis nietos, hace que me sienta mucho peor.

-Entonces… ¿qué haremos?

-Esto es lo que haremos, Miguel Ángel. –siguió el Sensei- A partir de ahora, los niños no podrán salir de noche. Se asegurarán de que todos estén a salvo; mientras Destructor tenga a todos sus espías cerca, será mejor evitar que los niños salgan solos hasta que el peligro se apacigüe. Podría estar planeando su próximo ataque en cualquier momento.

Diez años después, las cosas no habían cambiado mucho. Destructor había intentado más de una vez volver a capturar a los hijos de las tortugas, aunque sus intentos fueran la mayoría en vano. Ahora todos los chicos habían crecido hasta tener 15 años, excepto que ahora Alice, quien era más pequeña, tenía 13. Ahora el mantenerlos en control era más complicado, porque ya no eran niños… ¡eran adolescentes!

Los jóvenes mellizos, Jayson y Kevin, habían crecido hasta convertirse en jóvenes muy apuestos, además de haber entrenado arduamente y lucir como un par de modelos. El ser hijos de un ninja determinado y una judoka-kunoichi altamente habilidosos hacía que tuvieran la inspiración suficiente como para demostrar sus potenciales. No querían decepcionar a nadie de su familia.

Zacharías también había conseguido ese rango de habilidad. Quería enorgullecer tanto a su madre como a su abuelo. Sabía que el entrenamiento ninja sería complicado, pero sabía que era apoyado por toda su familia. Además, con el paso del tiempo, también se había vuelto un chico muy guapo. Sería el honor de su madre, costase lo que le costase.

Victoria sabía cual camino tomar; al cual optó por entrenar tan determinadamente –o casi más- como sus primos mayores. Ella sabía que aunque el ninjutsu era una buena forma de defenderse de sujetos que la querían lastimar, también siguió a su madre en el camino del boxeo. Ya se podría decir que era igual a su madre. Además, había crecido para convertirse en una jovencita muy hermosa y atractiva. Aunque todo piropo que le dedicaran, era otra razón por la cual varios de los chicos que la invitaran a salir tuvieran un par de moretones.

En su camino de entrenamiento, Katherine había sido muy eficaz. Se puso en mente entrenar fuertemente para llegar a ser tan buena como su madre y padre. O hasta incluso mejor. También obtuvo la misma pasión por la ciencia y el aprendizaje que su padre tenía. Siempre que tenía la oportunidad, demostraba su habilidad ninja e inteligencia, ya sea en la escuela o en combate. Al igual que Victoria, era bastante bella y atractiva.

Ryan también entrenó como sus primos, arduamente y decidido. Aunque no menos distraído. Era un poco menos concentrado que los demás, pero eso no impedía que quisiera ser tan grande como su papá. Sabía que iba a ser duro, pero al menos todos estaban para ayudarlo en su camino. Eso claramente no evitó que se hiciera un chico muy lindo para muchas chicas.

Los gemelos, Cody y Shadow, eran casi como sus padres. Ambos tenían la determinación e inspiración suficiente para entrenar y convertirse en ninjas. Shadow podría ser menor por unos minutos que su hermano, pero no la volvía menos inmadura en algunos casos; pero estaba con las ganas suficientes como para convertirse en kunoichi, y Cody era casi tan salvaje como su papá, pero sabía que con el entrenamiento suficiente, llegaría a ser el ninja que estaba destinado a ser. Él, al igual que sus primos, creció muy apuesto y ella se volvió muy atractiva y preciosa, como su padre la llamaba.

(N/A: Admítanlo, aunque pueda ser algo considerado en un par de casos, ¡Casey es un salvaje!)

Alice, aunque era más pequeña, no le achicaba su espíritu. Ella entendía que muchos dudarían de ella por ser una kunoichi un poco más joven que su hermano y primos, pero eso la hacía entrenar aún más fuerte de lo que ella creía que podía. Siempre habrían un par de tropiezos en su camino, pero su familia la ayudaría a sobrellevarlos con éxito. Aunque era más pequeña, no cambiaba su belleza, era muy linda y tierna.

Ahora eran tiempos difíciles con Destructor pisándoles los talones, pero sabían que podrían vencerlo tarde o temprano.

Pasando a la vida de estos jóvenes, era un lunes de mayo, o sea, día de escuela. El sol brillaba desde las ventanas de en frente del edificio y el viento matutino soplaba con fuerza las hojas de los árboles.

Desde el cuarto de Jayson y Kevin en el quinto piso, quienes seguían compartiendo su habitación, escucharon su reloj despertador con una foto del Capitán Ryan, sonando exactamente a las 6:30 de la mañana. En la litera que tenían del lado derecho de la habitación, en la cama de abajo, Kevin empezó a hacer ruidos, como gemidos de cansancio, al escuchar que era hora de levantarse. Pero Jayson no dio señales de querer levantarse.

Luego de abrir un ojo para agarrar el reloj y apagar la alarma, Kevin se llevó una mano a la cara para tallarse los ojos y se levantó las sábanas. Con mucha pereza, giró las piernas para que quedaran al borde de la cama, se levantó la cresta del cabello con una mano y dio un bostezo. Aún adormilado, se levantó de la cama y buscó su ropa. Al encontrarla, agarró un sudadero negro que había en el piso y le dio un latigazo con este a Jay.

-Levántate, dormilón. –dijo Kevin, para luego darle con la prenda.

De un susto, Jay abrió los ojos de golpe, para luego ver la cara burlona de su hermano sosteniendo la prenda de ropa en su mano.

Con un pequeño gruñido, Jay bruscamente agarró el sudadero de la mano de su hermano, rodó los ojos y se bajó de la litera.

-Gracioso. -dijo el pelinegro fastidiado.

-Oye, no es culpa mía que tengas el sueño pesado. –respondió el moreno sacándose la musculosa blanca.

-Sí, pero al menos podrías haberme dicho "Oye, Jay, es hora de levantarse", en lugar de darme con mi sudadero. –le dijo Jay con el ceño fruncido, mientras se ponía dicha prenda luego de ponerse una camiseta blanca.

-¿Dónde está la diversión en eso? –respondió Kevin con una sonrisa cómplice.

Sin ganas de seguir su conversación, Jay sólo siguió poniéndose su ropa. Se puso el sudadero negro con mangas hasta los codos que tenía una pelota de fútbol bordada en la espalda; unas cintas marrones en los antebrazos; pantalones azules y tenis negros; mientras que Kevin se puso tenis grises; pantalones como los de su hermano; una blusa negra de mangas largas y una camisa blanca de mangas cortas a cuadros sin abotonar. Después de vestirse, ambos fueron a lavarse los dientes.

Mientras, en el cuarto de Zacharías, este estaba en una pose de meditación debajo de la luz proveniente de su ventana frente a su cama. Llevaba casi media hora meditando. Cuando al fin la alarma de su reloj sonó, abrió los ojos; agarró el reloj con una mano; lo apagó y se empezó a vestir. Se quitó el sudadero con zípper gris y su pantalón negro de pijama, para luego cambiarlos por otros pantalones negros; una blusa como la de Kevin; pero color blanco y una camisa como esta, pero roja y tenis negros. Al terminar, se fue al baño a lavar la cara. Al mirarse en el espejo contempló su cabello ahora crecido hasta debajo de las orejas.

(N/A: Para darse una idea, imaginen a Harry de One Direction a los 15 y con el pelo negro para crear una imagen de Zack en su cabeza)

En la habitación de Victoria, esta aún tenía su alarma sonando, deseando tener unos cinco minutos más. Pero viendo que su tono de alarma no podría ser más estresante, bajó la pañoleta roja que tenía en los ojos como antifaz y puso fuerza de voluntad para apagar la alarma.

-Odio los lunes. –dijo ella con un bostezo.

Después de levantar sus sábanas y rascar su cabello, que ahora le llegaba hasta debajo de la cintura, con ambas manos para despertarse, optó por vestirse. Se puso unos botines negros; leggins negros hasta las rodillas debajo de unos shorts de jeans; una blusa marrón de mangas largas y un chaleco blanco. Para terminar, se acomodó la pañoleta a modo de vincha y salió de su cuarto hasta el baño. Pero no solo para higienizarse, sino también para ponerse un labial rojo y delineador negro como el de Karai, pero en menor cantidad.

Desde el cuarto de Katherine, ella estaba con un libro de Física sobre su cara aún en su cama dormida. Al escuchar el despertador sonar en Cabeza Metálica, se dio cuenta del libro en su cara. Luego de quitárselo del rostro, se levantó y empezó a vestirse. Se puso una musculosa negra debajo de una blusa morada sin hombros de mangas largas; un cinturón rojo; leggins negros hasta los tobillos y zapatillas grises. Pasando junto a su puerta, vio a Cabeza Metálica junto a esta. Después de sonreír dulcemente, acarició al robot en la cabeza y fue al baño. Al igual que la castaña, se maquilló con un labial rosado y delineador morado y cepilló su cabello, que ahora estaba apenas rozando sus hombros.

En la comodidad de su cama, Ryan estaba roncando con las sábanas desordenadas sobre sí. Al escuchar el despertador de su mesa de noche sonar tan sorpresivamente, se cayó de la cama del susto. Luego de sacudir su cabeza para quitarse el sueño, se levantó torpemente para luego buscar su ropa entre un montón de desorden. Encontró su camiseta blanca favorita; pantalones azules claros y tenis blancos y grises. Pero algo le faltaba. Después de acordarse en donde la había puesto, fue hasta donde estaba su mesa de noche y sacó su gorra negra de visera y un número 15 color naranja de arriba de su lámpara, para luego ir al baño.

Al salir, se encontró con su hermanita saliendo de su cuarto. Traía zapatillas rojas; leggins rosas hasta los tobillos; una falda verde a cuadros hasta la mitad de los muslos y una blusa negra de mangas largas con una diadema verde en el cabello, el cual le llegaba hasta debajo de los hombros. Para que se pusiera la situación más pesada, ambos querían usar el baño. Con caras desafiantes, ambos corrieron a la puerta, pero a mala suerte de Ryan, su hermana era más veloz. Luego de cerrar la puerta del baño, Alice le puso el cerrojo y sintió cómo Ryan le golpeaba la puerta con fuerza.

-¡Oye, yo iba a ir primero! –gritó Ryan.

-¡Con mayor razón tu papá es una tortuga! –dijo Alice desde el baño.

-También es tu papá, genio. –respondió él con un ruedo de ojos.

-Eh… bueno… pues… ¡da lo mismo, yo ya entré!

Aún molesto, Ryan apoyó la frente en la puerta.

-¡Al menos date prisa! –le gritó.

Luego de 2 minutos, Alice salió con un labial rosa de fantasía en los labios.

-¿Era necesario que te pongas maquillaje? –preguntó él.

-Si fueras mujer, lo entenderías. –dijo ella gallardamente.

En su cuarto, Cody se levantó de la cama con mucho sueño. Como él era un chico y su hermana no, tuvieron que tener habitaciones propias al crecer. Luego de quitarse el sueño, se buscó su camiseta blanca; sus pantalones celestes; botas de cazador y chaqueta de cuero negra, para después ver que su hermana ya estaba ocupando el baño luego de salir de su cuarto. Con un ruedo de ojos y molestia, tocó fuertemente la puerta con el puño.

-¡Shadow, date prisa, se me aflojan los esfínteres! –gritó a la puerta, sin dejar de tocar.

-¡Cálmate, salgo en un minuto! –escuchó a su hermana desde adentro.

-Más bien milenio. –susurró el chico para sí.

-Te escuché. –dijo Shadow.

Con un quejido de molestia, Cody golpeó su frente contra la pared. Esa rutina vespertina no era de su agrado.

Luego de unos minutos, Shadow salió del baño cruzada de brazos. Traía un sudadero celeste de mangas rasgadas sin zípper y con capucha, aunque no la usaba, sobre una playera blanca de mangas cortas y una blusa gris de hasta los antebrazos; una falda negra con una pelota de fútbol bordada del lado izquierdo sobre leggins del mismo color hasta la mitad de la pantorrilla y tenis rosas. Además de tener el cabello trenzado a su derecha hasta por debajo del busto; su flequillo en la misma dirección; delineador celeste y labial rosado liláceo.

-¿Fue tan difícil? –dijo ella con una mueca.

Su hermano sólo rodó los ojos y entró al baño.

Mientras tanto, Splinter meditaba en su departamento. Frente a él estaba su pequeño altar. Ahí estaba la foto de su antigua familia; otra de sus hijos; la vieja pecera de vidrio de las tortugas al comprarlas de la tienda, aún con la palmerita rosada; y una foto enmarcada muy particular: sus nietos.

Estaban todos juntos y sonrientes. Jay estaba arrodillado al medio mostrando una expresión tranquila, con Kevin poniendo un brazo alrededor de su cuello y una expresión de "buena onda"; Zack a su derecha cruzado de brazos y con una mueca algo sonriente; Tori con una pierna estirada en el piso, la otra flexionada y un brazo descansando en su rodilla con una mueca un poco más notoria junto a Kevin; Kathy arrodillada a su lado con una sonrisa tierna y un ojo guiñando; Ryan detrás de Zack con una gran sonrisa y haciéndole cuernitos a este; Shadow junto a Kathy con una gran sonrisa y abrazándola a ella y a su hermano, quien estaba a su izquierda haciendo una señal de surfer, cuando levantan el pulgar y el meñique, y Alice estaba detrás de las chicas, rodeándolas a todas con ambos brazos y sonriendo muy contenta.

Sensei seguía temiendo por sus nietos. No dejaba de pensar lo que ocurrió esa noche hace tantos años. No podía imaginar qué podría hacerle Destructor a alguno de sus queridos nietos. Ya había sufrido lo suficiente con ver a sus hijos en agonía como para tolerar ver a sus nietos en una situación igual… o peor.

(N/A: Ahora que me doy cuenta, dije "nietos" muchas veces… ya fue)

Rápidamente se quitó ese pensamiento de la cabeza. Debía mantener su mente en paz o podría terminar imaginando cosas de las que tarde o temprano se arrepentiría.

Con la frente en alto, dejó su meditación de lado y salió de su apartamento hasta la salida, donde toda su familia lo esperaba para despedirse. Ahora que sus nietos iban a la secundaria, a veces se sentía más viejo de lo que era; pero no evitaba el quererlos con su vida. Apoyándose de su bastón, se acercó al auto de Melina para despedirlos a todos.

Para despedirse de todos, hubo un abrazo grupal recibido de todos sus nietos.

Luego de que estos se soltaran, todos subieron al auto. Zack, Cody, Ryan y Alice atrás de todo; Kathy, Shadow y Tori al medio y los mellizos delante de todo, sentados junto a su madre, Kevin al medio y Jay a la derecha.

Una vez que el auto arrancó, Splinter siguió manteniendo su preocupación. Sabía que con el paso de los años sus nietos sabrían cuidarse solos; pero no impedía que sintiera preocupación. ¿Y quién podía culparlo? Su mayor enemigo estaba buscando a su familia para hacerlos sufrir a él y a ellos en particular. Deseaba que su peor miedo no se hiciera realidad. Al menos, no otra vez.

Una vez que Melina estacionó el auto, los chicos bajaron y entraron a la Secundaria Roosvelt, la vieja escuela a la que sus padres fueron de adolescentes. Como todos tenían los mismos horarios, excepto Alice, quien estaba un curso más abajo, y no tendrían clases hasta dentro de 10 minutos, todos se dispersaron para ver que hacer mientras tanto.

Mientras Tori, Kathy y Shadow caminaban por los pasillos, una chica las saludó por detrás.

-¡Oigan, chicas, esperen! –gritó ella.

Al darse la vuelta, la vieron. Ella era casi tan alta como Tori; su cabello era rubio y lacio hasta la mitad de su espalda con mechones teñidos de rosa; ojos celeste cielo y las mejillas pecosas. Su ropa consistía en una blusa verde lima de mangas largas con franjas rosas; una falda de algodón azul hasta la mitad del muslo; medias blancas que le cubrían toda la pierna y tenis rojos. Al contrario de las otras chicas, no estaba maquillada.

-Hola, Demi. –dijo Kathy, saludándola con la mano.

-¿Qué hay, Demetria? –dijo Tori con buena onda.

-¿Cómo estás? –dijo Shadow.

-Estoy bien, gracias. –respondió la chica que, al parecer, se llamaba Demetria con una sonrisa.

-¿Cómo están tus padres? –preguntó Kathy a Demi mientras caminaban.

-Bueno, están muy bien, dicen que les mandan saludos. –dijo la rubia.

-Gracias… oye, sólo pregunto, no nos buscaste sólo para saludarnos, ¿no? –preguntó Shadow con una sonrisa cómplice y ceja arqueada mientras caminaban.

Por semejante pregunta, Demi no pudo evitar sonrojarse. Sabía a lo que se referían sus amigas, muy claramente lo sabía.

-Eeehhh… ¡c-cl-claro que sí! ¿Por qué no habría de buscar a mis mejores amigas? –dijo la rubia muy nerviosa y sonrojada- O sea, tampoco es que esté buscando a alguien en particular, como a Kevin. –ahí fue cuando se dio cuenta de su error.

-¿Kevin? –preguntaron las tres con caras cómplices.

-¿Cómo que a Kevin? –preguntó ella con una sonrisa nerviosa y un notorio sonrojo- ¿Quién está hablando de Kevin? Yo no hablé de Kevin. ¿Quién trajo a Kevin a este asunto?

-Eeehhhmmm… creo que fuiste tú. –dijo Tori aún con su expresión de complicidad.

-Eeehhh… mejor olvídenlo. –dijo Demi aún muy avergonzada.

Mientras caminaban, otras tres chicas las cruzaron. Eran trillizas; rubias y de ojos azules. La de en medio, quien tenía el cabello suelto, tenía plataformas blancas; una falda de algodón rosa hasta las rodillas; una blusa rosa chicle y un sacón de lana blanco. Mascaba un chicle con la boca abierta y de manera presumida y usaba un labial rosado muy fuerte con delineador negro apenas notorio. La de la derecha traía el cabello en una coleta baja que le caía a su izquierda; tenía el mismo maquillaje que la otra; usaba una blusa de mangas cortas de la misma tonalidad de rosa en sus labios; una falda blanca con rosas; botas de cuero blancas hasta las rodillas y una chaqueta blanca de cuero. Esta se limaba las uñas llenas de barniz determinadamente. La chica de la izquierda, que tenía dos coletas bajas cayéndole de ambos lados e igual de maquillada que las otras dos, usaba una blusa de rosa chicle hasta por encima de los codos, que tenía cuello de camisa blanco; una falda celeste hasta las rodillas; medias blancas hasta las pantorrillas y tenis rosas con plataforma; además de usar lentes de sol rosados, al estilo "Horatio Caine".

(N/A: Horatio Caine es el protagonista de "CSI: Miami", y usa lentes de sol muy copados… más tarde lo buscan en Google Images)

Al ver a las Hamato y a la otra chica, pararon en frente de ellas, quienes se quedaron en la mitad del pasillo recostadas sobre la pared, y las miraron con una expresión de superioridad.

-Miren quienes son… -dijo la de en medio- las japonesas. –terminó mientras ponía una mano en su cadera y hacía un globo con la goma de mascar.

-Por vigésima cuarta vez, Nora; no somos japonesas, sólo tenemos descendencia. –dijo Kathy con el ceño fruncido.

Luego de que Nora hiciera explotar la burbuja de su chicle, rodó los ojos.

-Pfft, por favor, ni se nota que fueran de Nueva York… mucho menos de Estados Unidos. –dijo la de la coleta, levantando sus lentes sobre su cabeza y cruzando los brazos.

-Mejor cuida tus palabras, Mandy. –dijo Tori acercándose amenazadoramente a ella.

Para evitar que la castaña hiciera algo de lo que más tarde se arrepentiría, Shadow puso una mano en su pecho y negó con la cabeza, para hacerle entender que no era buena idea buscar una pelea.

Resignada, Tori tuvo que aceptar el no buscar pelea con esa chica y gruñir con molestia.

-Mira quien es, Rachael. –dijo Mandy con sarcasmo y mirando a Demi- Es la chica que se quiere quedar con mi Kevin.

Mientras Rachael se limaba más sus uñas, las tres rieron a carcajadas.

-Y pensar que ella es capaz de quedarse con alguno de los Hamato. –dijo la tal Rachael sarcásticamente.

Con vergüenza, Demi se sobó el brazo.

-¡Escúchenme bien, ustedes tres, –gritó Tori apuntando a las tres chicas con el índice- si se meten con ella, se meten también con nosotras! –luego se cruzó de brazos junto a Demi.

-¡Por supuesto! –exclamó Shadow, posando las manos sobre sus caderas al lado de su prima.

-¡Antes de querer hacerle algo a Demi, tendrán que meterse con nosotras! –exclamó Kathy, poniendo una mano sobre su cadera y parándose junto a Demi.

Resignadas, las trillizas se alejaron un poco, pero antes Nora dijo algo.

-Recuerda esto, Robertson, -dijo dirigiéndose a Demi- las niñas Hamato no estarán ahí para ti siempre, y cuando eso pase… -dijo Nora entrecerrando los ojos- ya verás. –terminó, mientras caminaba presumidamente.

Luego de que cruzaran el pasillo hasta llegar a dar la vuelta, Demi se recostó contra la pared, para luego bajar hasta quedar con las rodillas sobre su pecho; luego de dicho acto, apretó sus piernas con fuerza con sus manos y apoyó la frente en sus rodillas.

Sintiendo pena, Kathy se puso a su lado y apoyó una mano en su hombro derecho.

-¿Demi? –preguntó la pelirroja con suavidad- ¿Estás bien?

La mencionada negó con la cabeza.

Conmovidas por la escena, Shadow se puso a su izquierda y Tori en frente.

-Oye, no te aflijas. –dijo la pelinegra- Ya verán lo que se merecen esas chicas.

-Seeh, yo me aseguraré de eso. –dijo Tori chocando su puño derecho con la palma izquierda.

-No es eso chicas. –dijo la rubia aún con la cara oculta- Es que… nunca encuentro la forma de defenderme, sin entrar en pánico.

Las otras tres se vieron entre sí, para que luego Kathy hablara.

-Escucha, -dijo la pelirroja, haciendo que Demi alzara la vista- tal vez no hoy; tal vez no mañana, pero un día… esas chicas dejarán de ser crueles contigo… porque las vamos a obligar. –terminó Kathy con determinación.

-Así es… como dijimos, si se meten contigo, se meten con nosotras. –dijo Shadow.

-Yo estaré feliz de darle unos buenos golpes cuando eso pase. –dijo Tori con una sonrisa de satisfacción.

-Si es que pasa. -dijo Demi bajando la mirada.

-Pasará. –dijo Kathy- Ya verás.

Con los ánimos levantados, Demi se levantó del suelo y abrazó a sus amigas con mucha alegría, a la cual correspondieron. Demetria sabía que habría gente que la querría dañar. Pero sabía también que no estaría sola en su camino.


*chasquea los dedos felizmente y baila feliz* ¡Terminé-e, terminé-e, terminé-e! ¡Al fin! Tenía que compensarlos, el cap' anterior fue un poco corto, pero acá lo tienen más largo.

Me gustó escribir la parte en la que los chicos se preparaban para la escuela... creo que es la que me gustó más. *suspira* Rutina vespertina... tan odiosa.

Y, un aviso cortito, odio decirles esto, pero dejo este proyecto en HIATUS (pausa) por un tiempo. No me lo tomen a mal, sólo que quiero poner a un personaje (el cual, por temor a dar spoiler, no voy a revelar), que no aparece hasta el epi' 13 de la temporada 4 de la serie.

Hasta ahora pude verme el epi 14 (el 15 en E.E.U.U. no sale hasta el 14 de agosto) en inglés y, como en Latinoamérica no lo pasan todavía, tendré que esperar hasta que salga. No significa que deje los demás proyectos de lado; NA, VT, SNY, RMN, VML y otros que tengo pensado hacer, van a ser continuados; sólo que estaba tan epeñada en este que no me concentraba en los demás.

Prometo que, una vez que los episodios 12, 13 y 14 salgan al aire (que no creo que pase hasta que la temporada 4 termine en E.E.U.U.), seguiré con éste y entenderán de qué personaje hablaba.

Como saben, háganle caso a sus papás, cómanse las verduras, hagan sus deberes y recuerden... si compran un gato, y de antemano tenían una gata hembra, asegúrense de que ambos estén castrados... yo lo aprendí por las malas.

¡Chau, chau!

Hermana Kunoichi ;)