Gente hermosaaaaaaaaaaaaaaa! hola! Sé que es un poquito mucho tarde para venir con una nueva actualización, sin embargo, como digo en cada capítulo, soy inconstante, ustedes deberían ya de conocerme y saber que no abandonaré la historia, que aunque me demoré un año completo no la dejaré hasta subir una última viñeta diciendo que será la última y que ponga el estado del fic como "completo", ¿queda claro?

Bien. Lamento como siempre la tardanza.

Y lamento si esto no es lo que esperaban.

Muchas me han dicho que quieren un capítulo como el primero, lo que me hace pensar en que quieren lemon, pero les he dicho también que el lemon no me sale xd :C es decir, a veceeeees quizás me sale un poquito, bien poquito, pero no me gusta escribirlo porque siento que no tengo la imaginación para crear uno bien hecho y ustedes se merecen un capítulo bien hecho con un lemon bien hecho y yo no lo podré hacer (al menos no como el primer capitulo que demoré como años en pensarlo, miento) Bueno, tengo noticias que darles:

Noticia número 1: El fanfic de "Para hacerlo todo otra vez" queda en pausa. No sé si ese fanfic lo terminaré pero no crean que es por floja ni mucho menos, es solo que creo que está mal hecho y seguirlo me hace sentir realmente mediocre, le faltan muchas cosas y está como "enredado", lo siento para quienes lo leían, pero siento que no merecen leer algo a lo que yo encuentro que está mal. De igual manera, he dicho que está en pausa (no abandonado) porque puede ser que en una de esa pueda arreglarlo. Mi intensión nunca ha sido abandonar un fic, es solo que hay veces en las que se es necesario, ya que, seguir un proyecto que se comenzó mal y que no tuvo las cosas claras no salen bien y siempre he querido entregarles cosas de calidad.

Noticia número 2: Estoy pensando en escribir un nuevo fanfic, no sé muy bien si hacerlo debido al tiempo que me tome, es por eso que les pregunto a ustedes si estarían dispuestas a leer un nuevo proyecto. Para hacerlas entrar en contexto (más o menos) les diré que el fic será "medianamente UA" pero será en el contexto de Dragon Ball, no sé si me explico, será UA (universo alterno) porque habrá un "algo" que haga que la historia de Dragon Ball cambie, obviamente, el proyecto que tengo pensado es completamente de mi pareja favorita GOku/Milk, así que diganme ustedes si me arriesgo con el proyecto sabiendo lo de mi inconstancia con las actualizaciones, pero, este fic sí está bien pensado y ya lo estoy "diseñando", solo hay que limar algunas cosillas pero ya está casi, casi.

Y bueno! Por último obviamente no puedo dejar de agradecerles a ustedes lectoras el hecho de ser tan bonitaaaas y buena gente conmigo. Sus review's, follow y favoritos mantienen viva esta historia/viñetas. Realmente estoy agradecida de cada una de ustedes que se hacen el tiempo de comentar, muchas gracias, realmente les agradezco de todo corazón (L) Las quieeeeeeero lectoras mías, gracias por ser fieles a mi historia y continuar leyendo aún cuando demore meses en actualizar. Muchas gracias!

Oh, sí, solo tengo algo que agregar antes de que lean (si es que alguien se da el tiempo de leer los comentarios de autor xd) pero bueno, por si acaso, sé que Gohan tiene colita! No lo he olvidado, es solo que en el capítulo en donde celebran el cumpleaños de Gohan, en el recuerdo cuando le ponen el nombre, Gohan no la tiene, entonces a mi se me imagina que la cola le crece (casi como el pelo), entonces a medida que crezca le crecerá una cola, al menos esa es mi hipótesis.

Yaaaaaaaaa! Sin nada más que agregar las dejo con la lectura.

Esperaré sus comentarios. Las quiero, adiós! :*

Jellcita:D


Como una primera vez.

Miserable: Como cuando te sientes desplazado.


Estaba molesto.

No.

Quizás más que molesto.

Estaba irritado y cansado.

Y ni siquiera el entrenamiento lo podía ayudar en ese momento a calmar su mal genio, además que se sentía sin energías como para hacer un mínimo de ejercicios.

Y todo era culpa del bebé.

Había llegado a sus vidas hace tan pocos días que le sorprendía el hecho de que en tan poco tiempo había cambiado tanto las cosas.

Un ser pequeño como él no podía tener aquellos pulmones tan fuertes. De seguro que los había heredado de Milk, porque él no recordaba un momento en su vida en donde hubiese podido gritar más fuerte que el pequeño ser humano.

El pequeño ser humano llamado Gohan. O como le gustaba decirle su joven esposa, su hijo.

Realmente se arrepentía el hecho de nunca haber intentado entender en lo más mínimo lo que Milk intentaba explicarle sobre lo de ser padres, quizás si hubiese prestado más atención, o si hubiese averiguado en otra parte lo que significaba ser padre o el hecho de tener un bebé en casa, quizás, no se sentiría así de miserable en ese momento.

Recostado bajo el árbol, con el ceño fruncido mirando hacia lo que las hojas le permitían ver del cielo reflexionaba en lo que su vida se había convertido de un tiempo a esta parte.

Muchas veces había pensado —pero nunca se lo había hecho saber a Milk—, tomar toda su ropa, un poco de comida y comenzar a recorrer el mundo en busca de algún oponente fuerte que pudiese hacerle frente, o ir hacia la torre del maestro Karin para poder entrenar en la habitación del tiempo. Aquellos pensamientos venían recurrentemente cuando tenía fuertes discusiones con Milk, como lo era en ese momento, aunque nunca lo había hecho. Quizás, no tenía el suficiente valor para agarrar sus cosas y marcharse. Quizás era por la promesa que le había hecho. O por otra cosa. El hecho era que nunca lograba concretarlo. Y en vez de eso terminaba siempre pidiéndole perdón a su mujer, incluso aunque hubiesen veces —las cuales eran la minoría—, en que él creía tener la razón.

Sin embargo, esta vez, él no iba a dar su brazo a torcer. Aunque sabía que tampoco iría a casa a buscar sus cosas y marcharse.

Menos ahora.

Que tenía una responsabilidad aún más grande.

Gohan.

Aunque era una molestia, él no sería capaz de dejar a su esposa y su hijo solos. Incluso cuando tendría el total conocimiento de que Milk podría salir perfectamente adelante sin él.

Tengo hambre.

Esas palabras siempre salían de su boca cuatro e incluso seis veces durante el día, sin embargo, lo único que recibió de su esposa fue una mirada rápida y cargada de molestia.

Él frunció el ceño.

Ella ya le había dicho que no debía interrumpir al bebé mientras este se estaba alimentando, sin embargo, Goku ya había esperado por mucho tiempo y Gohan parecía no querer detenerse nunca. Muy cerca de su esposa succionando vivazmente el pecho de Milk como si su vida se fuera en ello.

¿Cuánto tiempo hay que esperar? preguntó cuando siguió avanzando el reloj.

Milk elevó su mirada oscura y la posó en él con molestia.

Lo que tenga que esperar y luego quitó sus ojos de él y los pegó en el pequeño humano en sus brazos, su mirada antes cargada de molestia se endulzó instantáneamente cuando sus ojos negros se pegaron en el bebé.

Goku sintió un ardor dentro de su pecho que no le gustó para nada.

Su cerebro le estaba jugando una mala pasada al hacerlo recordar cada momento en el que se sintió completamente desplazado por su esposa.

¿Ya se detuvo?

Miró esperanzado a Milk mientras ella recostaba con cuidado, sin hacer ningún ruido al pequeño bebé llorón en su cuna. Él no se había despegado de ella en ningún momento y parecía ya bastante exasperado por tener un poco de comida de ella.

Sí, ya está dormido susurró la chica con cansancio.

Uf soltó Goku y sonrió ligeramente—, ¡qué bien!

Error.

No debió haber abierto la boca.

Milk apretó fuertemente sus puños mientras Gohan lloraba en su cuna.

Fuera gruñó la pelinegra mientras sacaba a su hijo de la cuna con suavidad.

Pero se sorprendió, ella se giró y gritó con fuerzas.

¡Fuera!

Salió de la habitación con la cabeza hundida entre sus hombros y el estómago gruñéndole por comida.

Su estómago se quejó y sintió aún más molestia al no sentir la suficiente energía como para levantarse e ir a cazar algún pez y cocinárselo.

Bufó y sintió nuevamente esos deseos de libertad. Salir sin nada más que con su teñida e ir a recorrer el mundo en busca de nuevos oponentes poderosos.

Su mano recorrió con suavidad el contorno del cuerpo de su mujer, sabía que tenía que controlar su fuerza y aquello en ese momento era una tarea complicada, porque parecía ser que Milk siempre le hacía desarrollar sus instintos más primitivos, olvidándose a veces por completo que él era mucho más fuerte que su frágil mujer.

Las delicadas, suaves y tersas manos de Milk acariciaron su rostro mientras sus labios se apegaban como un imán a los suyos, acariciando su boca, fundiéndose dentro de su mandíbula. Su mano fue a parar a la pierna de la chica y con tranquilidad fue subiendo su vestido, acariciando la sedosa piel de su muslo. Ella soltó un gemido y él se entusiasmó aún más.

Ella besó su cuello, luego de romper el beso, él no se quejó, aunque creía necesitar fundir sus labios nuevamente en los de ella. ¡Cuánto la extrañaba!

Hundió su nariz en su pelo esparcido por la almohada y aspiró el aroma silvestre combinado con un aroma dulzón y sintió tocar las nubes con su mano.

Buscó nuevamente los labios de Milk y cuando los encontró, con hambre los devoró.

Un quejido.

Pero no había salido por parte de ninguno de los dos.

Goku subió la mano por el abdomen de su mujer y se detuvo en el inicio de su seno.

Otro chillido.

Milk rompió el beso y sus manos rápidamente fueron hacia los hombros de su esposo, lo empujó con suavidad.

Es Gohan susurró.

Goku abrió su boca para protestar, decirle algo que la hiciera quedarse, pero ella como un rayo escapó de sus brazos y se fue hacia la cuna en donde su bebé lloraba amargamente en busca de atención.

El pelinegro se sintió frustrado, aunque pensó en que Milk no tardaría tanto en tranquilizar a Gohan.

Cuán equivocado estaba.

Su frustración creció en ese momento y nuevamente sintió aquel molesto ardor dentro de su pecho.

Creía que la llegada de Gohan le pondría mucha más emoción a su vida junto con la de su esposa, sin embargo, parecía transformarse de a poco en una pesadilla. Realmente él sabía que el sueño de Milk era crear una familia junto con él, con hijos incluido, pero, ¿ella sabría todo lo que tenía que sacrificar por un bebé? Es decir, horas de sueños, comidas, tiempo, horas junto con él, esos dolores que tuvo cuando el bebé nació, ¿todo?

Creyó que un beso la haría mejor. Pero nuevamente se había vuelto a equivocar.

Ahora no, Goku, estoy mudando al bebé le dijo la pelinegra con suavidad mientras los grandes ojos de Gohan los observaba a ambos.

Goku le devolvió la mirada a su hijo y estuvo seguro de ver una sonrisa de suficiencia en el pequeño ser humano, aunque seguramente él se habría equivocado, sin embargo, de igual manera le molesto la manera en que su hijo lo miraba triunfante, como diciendo que él le estaba ganando.

Frunció el ceño hacia su hijo, él solo había intentado besar la mejilla de su esposa para calmar los ánimos, pero no había funcionado.

¿Quieres ir a dar un paseo luego de que lo mudes? le preguntó entonces, mirando de reojos a su hijo que movía sus pequeñas patitas mientras Milk le sonría divertida ante el movimiento, lo cual a Goku no le pareció para nada interesante.

Oh, me encantaría, cariño, pero no puedo le dijo, soltó una pequeña risa cuando Gohan movió sus manitos hechas puños—. Oh, míralo, ¿no es hermoso?

Ajá Goku sintió un ligero ardor en su pecho y frunció los labios—, ¿por qué no?

Milk lo miró por unos segundos, a Goku no le pareció lo suficiente, luego ella volvió su vista al bebé al tiempo en que le abrochaba el pañal.

No puedo dejar solo a Gohan en casa, Goku le dijo—, y él es muy pequeño para salir aún por el bosque, puede coger un refriado.

No le pasará nada, solo serán unos minutos insistió el pelinegro buscando la mirada de su esposa, solo una mirada, él lo único que quería era un poquito de atención para él.

Milk sacudió su cabeza lentamente, aunque sonriente, su hijo parecía estar haciendo algún movimiento que él sin entender, parecía fascinar a su esposa.

Ya dije que no contestó tajante.

Y Goku tuvo que rendirse y salir a dar aquel paseo solo.

Bufó con molestia ante el recuerdo.

Si hubiese sabido que el pequeño bebé acapararía la atención de Milk las 24 horas los 7 días de la semana le hubiese dicho a su esposa que no quería tener ningún hijo, quizás en ese tiempo ella le hubiese hecho caso y en ese momento estaría junto con él tomando la sombra de aquel árbol, hablando sobre cualquier cosa, riéndose. Dándose un baño en el lago.

Algo.

Pero no.

En esos momentos ella debía estar junto con él. Dándole de comer a él. Cantándole a él. Abrazándolo a él. E ignorándolo por completo.

Quizás el hecho de irse de su casa a cualquier otra parte haga a Milk más feliz, después de todo, ella misma le había dicho que estaba siendo un estorbo.

¡Por un segundo, Goku!, ¡por un segundo te dejo solo con Gohan y lo haces llorar!

El niño lloraba con fuerzas en la cuna, molesto, sin embargo, sabía Goku que el bebé lo hacía para molestarlo, después de todo, él lo único que hizo fue tocar delicadamente su pancita mientras dormía para asegurarse de que estuviese respirando.

No lo hice con intensión, él es el que se puso a llorar porque sí se quejó.

Milk se sonrojó mientras intentaba calmar al bebé meciéndolo con suavidad.

¡Que no ves que es muy delicado!, ¿en qué pensabas? En vez de ayudar, solo terminas estorbando le chilló con molestia.

Él se concentró en mirarla cabizbajo, de verdad que no había sido su intención hacerlo llorar, de hecho, era lo que menos quería, de esa manera su esposa podría terminar de hacer el desayuno. Sabía que si no estuviesen ambos tan cansados no estarían tan irritados, sabía que si él hubiese podido dormir toda la noche de corrido cosa que no pudo hacer por culpa de Gohan—, él quizás no hubiese respondido de esa manera, sin embargo, ya se sentía harto de las constantes indiferencias de Milk y de que siempre Gohan acaparara toda la atención haciéndole a él sentirse completamente invisible.

¡Él es un llorón! le dijo alzando ligeramente la voz—, ¡lo único que busca es tenerte para él todo el tiempo!

Milk arrugó el ceño.

¿Estás hablando enserio? preguntó perpleja—, ¡es un bebé recién nacido, Goku!

Pues no me importa respondió él—. Desearía que se devuelva por donde vino.

Y tan pronto como lo dijo se arrepintió, aunque no sabía porqué y ya era muy tarde para decir "perdón", aunque quiso hacerlo luego de ver como el rostro de su esposa se desfiguraba y sus ojos comenzaban a hacer agua de a poco. Vaciló en su puesto, sin embargo, mantuvo firme su postura.

Milk lo miro casi sin poder creer en lo que había oído, lo miró con perplejidad pintando cada una de las facciones de su rostro, apegó el cuerpo pequeño de su hijo a su pecho y lo abrazó con cuidado pero con firmeza, casi como si de un momento a otro Goku fuese a arrebatárselo.

¿Qué has dicho? la pregunta salió casi con precaución de sus labios, Goku creyó que quizás Milk temía preguntar porque temía a la respuesta.

Él se mantuvo quieto en su puesto, no iba a corroborar lo que había dicho segundos antes, tampoco lo iba a negar, prefirió guardar silencio. La primera lágrima salió de los ojos de Milk y él sintió unas ganas terrible de ir a abrazarla y pedirle perdón.

Pero no lo hizo.

Porque quizás no quería hacerlo esta vez.

Sin decir nada más él se giró y salió de la habitación, con el estómago vacío se internó en el bosque, sin escuchar ningún grito por parte de su esposa para que él vuelva. Quizás ella no quería que volviese.

Y el ardor en su pecho aumentó.

Se sintió molesto nuevamente al recordar la discusión que había tenido con su esposa, sin embargo, el grado de molestia disminuyo a medida que pasaban los segundos y un cierto grado de culpabilidad comenzaba a florecer en su interior.

Estaba siendo infantil. Sí. Pero era él, ¿qué es lo que Milk realmente esperaba?

Nunca tuvo un padre, jamás, ni una madre. Lo más cercano a eso fue su abuelo que murió cuando él aún era muy joven y no recordaba cómo cuidó de él cuando aún era un bebé.

Quizás se le había pasado la mano con esas palabras. Quizás en verdad estaba actuando como un tonto en vez de ayudar a Milk. Era obvio que Milk se hacía cargo completamente del bebé y él no le ayudaba en nada, pero, ¿cómo podría ayudarla si no sabía lo que debía hacer?

Además Gohan se veía incluso más delicado que Milk y temía tomarlo en brazos, incluso acercarse por temor a hacer daño.

Había prometido —cuando lo vio por primera vez—, cuidarlo con su vida y esa promesa jamás la rompería, pero realmente nunca pensó que algo tan pequeño podía causar tantos problemas, tampoco pensó que se sentiría desplazado por el pequeño individuo.

Quizás lo mejor para Milk era que él se marchara.

Quizás…

Vamos, ataca la sonrisa de Milk llegó a sus ojos, parecía estar realmente confiada en que podría ganar aquel encuentro, sin embargo, Goku sabía que no había manera que ella le ganase en un combate.

Él sonrió divertido también en posición de ataque.

No te dejaré ganar si es lo que crees, Milk le dijo.

Oh, ya veremos.

Goku se movió con astucia hacia la pelinegra, ella movió su torso intentando liberarse del ataque sin embargo, le llegó de lleno en el estómago, haciendo que cayese al suelo de rodillas, se llevó las manos a su estómago y él la vio sollozar ligeramente. Abrió sus ojos impresionado, su patada no había sido ni rápida ni había ido con demasiada fuerza como para hacerla llorar, aunque quizás había olvidado que Milk era mucho más frágil de lo que pensaba.

Se arrodilló a su lado con rapidez, temblando ligeramente y con miedo de que ella comenzara a gritarle.

Oh, Milk lo siento tanto, yo…

Pero sus palabras quedaron en el aire cuando ella rápidamente se lanzó encima de él, cargó todo su cuerpo sobre el cuerpo fornido de su esposo y se colocó a horcadas encima de Goku. Desde arriba Milk lo miraba con suficiencia, la sonrisa de triunfo no demoró en aparecer en su rostro.

Gané susurró con suavidad.

Goku desde abajo la miró con el ceño fruncido. No le gustaba perder, ni siquiera aunque fuese un combate amistoso.

Hiciste trampa le dijo.

Ella se encogió de hombros ligeramente.

Pero gané exclamó victoriosa.

Goku iba nuevamente a reprocharle, sin embargo, sus palabras quedaron sepultadas debido a que los labios de la pelinegra rozaron los suyos con suavidad. Él aún con los ojos abiertos vio como ella se separaba lentamente de él. Sonriente.

Siempre hay una primera vez, Goku le dijo con suavidad—, esta vez por primera vez perdiste, contra tu propia esposa.

Él creía que quizás no había sido la primera vez en la que había perdido contra ella, sin embargo, no quiso agregar nada más a la conversación, tampoco moverse, se quedó mirándola fijamente, como si no hubiese nada mejor que pudiese hacer que observarla fijamente, como estudiando cada una de sus facciones, sus gestos.

Ella sonrió ligeramente mientras sus mejillas se sonrojaban.

¿Qué? preguntó.

Goku se sonrojó y soltó una ligera risilla que sacudió su pecho, Milk, al encontrarse a horcadas encima de él saltó ligeramente junto al cuerpo de su esposo.

Nada dijo.

Ella frunció ligeramente el ceño, produciendo que su pequeña nariz se arrugase debido al gesto. Goku sonrió con suavidad ante eso.

Me gusta cuando tu nariz se arruga dijo.

Milk instantáneamente se la tapó con su mano, casi avergonzada.

Yo lo odio confesó con suavidad, ambos parecían olvidar en dónde se encontraban y en la posición en la que estaban, me hace sentir vieja aseguró.

A mi me gusta aseguró Goku—, me gusta tu nariz porque es muy pequeña y graciosa.

Milk sabía que aunque lo que su esposo había dicho no llegaba ni a parecerse a un elogio, lo era, así que sonrió con suavidad y se recostó en el pecho de su esposo con lentitud, cerrando sus ojos y dejando que los latidos suaves del corazón de Goku llenase sus sentidos.

¿Te gustaría que nuestros hijos tuvieran mi nariz? le preguntó entonces, aún apoyada en el pecho de Goku con los ojos cerrados—. Yo amaría que tuviesen tus facciones, que fuesen iguales a ti aseguró.

¿Por qué? preguntó.

Ella se encogió ligeramente de hombros, elevó su vista hacia arriba, apoyando su mentón en el pecho del muchacho, sonrió ligeramente.

Porque serían perfectos respondió.

Él se sonrojó ligeramente.

Él estaba seguro que si sus hijos fuesen perfectos, tendrían mucho más de Milk que de él mismo, pero prefirió no decir nada, porque con ese pensamiento Milk parecía ser feliz. Y de un tiempo a esta parte, a él no le importaba nada con tal de hacerla feliz a ella.

Tener hijos para Milk siempre había sido un sueño. Todo lo que ella quería.

Y él lo estaba arruinando incluso a los pocos días de cumplir su sueño.

Había un millón de razones por lo que era lo más "correcto" irse y dejar a Milk y Gohan tranquilos. Lo principal era que solo estaba siendo un estorbo para ambos, y que quizás ambos serían felices, muchos más felices sin él, sin embargo, siempre era lo mismo. Y él no lo había entendido hasta ahora.

Él no quería irse. Nunca.

Es por eso que cada vez que encontraba mil y una razón para marcharse, siempre encontraba una razón, solo una para quedarse.

Y era que amaba a su esposa.

Amaba a Milk.

Y amaba a Gohan.

Aunque robase la atención completamente de su esposa.

Suspiró.

Era hora de volver.

(*)

Milk había estado llorando toda la tarde, aun así, se preocupó de que su hijo tuviese toda la atención que necesitase. Aunque por primera vez Gohan no había llorado en todo el día, había tenido su alimento a sus horas y había estado tranquilo y despierto la mayoría del día, lo cual era un alivio dado que aquella noche quizás los dejaría dormir un poco más a ella y Goku.

Goku, pensó.

Tal vez, aquella noche solo tendría que dormir ella en esa cama.

Quizás Goku se marchó.

Y con aquel pensamiento se mantuvo todo el día, ya entrada la noche ella se encontraba sentada en el sillón esperando la llegada de su esposo, la cual no llegó.

Nuevamente se largó a llorar y se quedó dormida entre sollozos silenciosos para no despertar a su hijo que se encontraba en su habitación durmiendo.

Fue por eso que cuando Goku entró a la casa, Milk no lo sintió y él la encontró acostada en el sillón.

Se acercó con suavidad y tranquilidad al cuerpo dormido de su esposa.

Se puso de cuclillas delante de ella y la miró dormir.

Se alegraba de haber comido algo antes de haber vuelto, de no ser así, de seguro se encontraría aún irritado, pero ya que tenía el estómago lleno por el pez y las manzanas que comió, se sentía más calmado, aunque también más culpable.

Y la culpa creció al ver las pequeñas pintitas rojas en las mejillas de su esposa, clara señal de que se había quedado dormida llorando.

Escuchó un llanto agudo venir desde el piso de arriba.

Gohan debió haber despertado.

Miró a su esposa y se dispuso a despertarla, sin embargo, decidió que lo mejor era dejarla descansar para que cuando despierte se sintiese menos enojada.

Subió las escaleras con velocidad y entró a la pieza del bebé.

Él estaba sollozando en su cuna y se restregaba los ojos. ¿Tendría hambre?, ¿el pañal sucio?

A su nariz desarrollada no llegó ningún tipo de mal olor, por lo que le quedó claro que el pañal de su hijo seguía limpio

¿Sería hambre?

En el momento en que se inclinó hacia la cuna y los ojos de su hijo se pegaron en los suyos el bebé se quedó en completo silencio. Pestañeó un par de veces y lo miró fijamente. Goku esperó a que Gohan se colocase a llorar nuevamente con amargura al no ver a la persona que quería, Milk.

Sin embargo, eso no pasó.

La pequeña criatura sacudió sus bracitos pequeños hacia él, como si intentase llegar a su padre. Goku ante eso no pudo evitar sonreír ligeramente.

Aun con un poco de miedo estiró sus fuertes brazos y lo sacó de su cuna con cuidado de no causarle ningún daño.

Gohan movió sus manos con aún más emoción, como si estuviese realmente feliz de estar a esa altura.

El pelinegro sonrió divertido ante aquello.

—Solo no querías estar solito, ¿verdad? —sabía que el bebé no le contestaría, pero veía siempre a Milk hablándole y de seguro que lo hacía por una muy buena razón, y aunque Gohan no le respondió, se sintió feliz cuando el bebé pegó su cabecita en su hombro con suavidad.

Él lo abrazó contra su cuerpo con cuidado. Ahora entendía el porqué Milk siempre lo apegaba tanto a su cuerpo, era tan suave, terso y pequeño que sería casi un delito mantenerlo alejado de él, el calor le provocaba como una ligera fuerza que no había sentido nunca, como si pudiese trepar en un solo día la torre del maestro Karin con tal de tener siempre a su hijo entre sus brazos.

El bebé respiró profundo y Goku acarició su espalda con suavidad.

Le parecía divertido que un ser tan pequeño tuviese semejantes pulmones, como también le parecía divertido —en cierto grado— el hecho de que hace unas cuantas horas se quería deshacer de él.

Se quiso golpear a sí mismo por esa estupidez y sobre todo porque lo que había dicho había hecho llorar a su esposa.

Ya con la respiración tranquila de Gohan y al notar que se había dormido en sus brazos, volvió a acostarlo en su cuna.

Lo miró dormir por un par de segundos. Realmente se sentía como un tonto por su actuar anterior y sabía que había sido la frustración de sentirse completamente desplazado lo que le hizo hablar sin pensar, aunque nunca lo hacía, nunca pensaba algo primero y lo decía después, siempre lo que hacía lo hacía por una seguidilla de impulsos, pero sabía que esta vez se había pasado y que los impulsos habían provenido de los celos.

Celos contra su propio hijo.

—Goku.

El susurro proveniente desde su espalda le hizo voltearse con suavidad.

Milk estaba de pie justo bajo el umbral de la puerta, mirándolo fijamente con la sorpresa marcando cada una de sus facciones.

Goku sin saber porqué se sintió ligeramente avergonzado, la miró fijamente y habló con voz baja pero clara, para no despertar a Gohan.

—Discúlpame —pidió mirándola fijamente, Milk lo miró con los ojos bien abiertos—. Sé que lo que dije fue feo, que un papá nunca debería decir eso de su hijo, pero yo… Estaba enojado, sentía que Gohan acaparaba toda tu atención y que yo también quería un poco de esa atención, sentí celos. Perdón.

Bajó su vista a los pies, soltó todo de sopetón porque no quería que ella lo interrumpiera en algún momento y lo echase de la casa.

—Goku… —susurró Milk en su puesto, él elevó su vista y se sorprendió al darse cuenta que su mujer nuevamente tenía los ojos impregnados en lágrimas.

—No llores —pidió él en un susurro acercándose lentamente hacia la chica—, de verdad que no lo haré jamás, pensé todo el día en lo que hice y sé que Gohan te necesita más que yo —la miró fijamente y tragó saliva, bajó nuevamente su vista.

A Milk le recordó un cachorro maltratado, Goku volvió a hablar, aunque ahora su voz no sonaba tan firme como segundos antes.

—Es solo que creí que me habías dejado de querer —dijo—, que ahora quieres a Gohan y ya no más a mí.

La chica cruzó la habitación como un rayo, abrazó el torso de su marido por debajo de sus brazos y pegó su rostro mojado por las lágrimas en el pecho de él.

Sollozó.

—Oh, Goku —dijo entre hipidos—, lo siento, de verdad, no me di cuenta que estaba dejándote de lado por completo, no fue mi intención es solo que…

—Tranquila, lo entiendo —le cortó Goku devolviendo el abrazo con suavidad, no se había dado cuenta de cuánto había extrañado tener cerca el cuerpo de su esposa hasta que sintió sus brazos pasar por su cintura—, sé que Gohan necesita más atención que yo y que yo no te he ayudado mucho, pero es que, no sé qué esperas de mí como padre, no sé hacerlo, no sé cómo ser el mejor papá para Gohan.

Milk elevó sus ojos llorosos y los pegó en el rostro de su esposo. Sonrió con suavidad.

—Yo tampoco sé hacerlo —susurró—. Tampoco sé cómo ser la mejor mamá para Gohan —le aseguró, compartiendo su miedo con él.

Él frunció el ceño ligeramente.

—Pero lo has hecho muy bien —aseguró.

Ella sollozó con suavidad.

—¿En serio? —preguntó.

Goku sonrió.

—De seguro que Gohan no podría haber tenido a una mejor mamá —le corroboró. Ella sonrió feliz y asintió.

—Aprenderemos juntos —le dijo entonces, llenándose de una nueva energía—. Aprenderemos a ser papás juntos, ¿está bien?

Él asintió con suavidad.

—Está bien.

—Y Goku —le dijo con suavidad—, nunca dejaré de amarte, ¿entiendes? Ahora mi corazón se hinchó mucho más para poder tener suficiente amor para los dos, pero aunque tengamos mil hijos siempre el espacio de amor que siento por ti dentro de mí seguirá intacto, lo prometo.

El pelinegro asintió con suavidad, sintiendo como el ardor dentro de su pecho se evaporaba completamente, siendo reemplazado por una cálida sensación.

Entonces llegó lo que tanto había ansiado durante todo el día. Sentir nuevamente la calidez de los labios de su esposa sobre los suyos. Ella de puntita se estiró para poder alcanzar sus labios, él se agachó un poco y cerró sus ojos a la espera del contacto, cuando su boca cubrió la suya sintió como la sangre en sus venas corría con más fervor.

Y entonces lo supo.

Aunque encuentre mil razones para marcharse, siempre tendría una razón para quedarse.

Y era ella.

Sus besos. Sus cariños, sus palabras. Su voz.

Milk.


"Dicen que cuando realmente amas a alguien, incluso si hay un millón de razones para irte, todavía buscas una razón para quedarte".