Capítulo 10 - La niña perdida

A la mañana siguiente la rubia se despertó más temprano de lo que acostumbraba. Salió de la cama , le llamó la atención ver un papel doblado en su escritorio. Lo tomó y leyó lo que decía...

Para: Mi Pecosa .¿Cómo te sientes, Candy? ¿Mejor? Espero que si. ¿Sabes? Anoche fue una gran noche para mi pues por fin tengo el agrado de llamar novia a la muchachita que me robo el corazon. ¡Si, Pecas! ¡Si paso! ¡No se te ocurra pensar que fue un delirio de tu fiebre! Todo fue tan real, tan real como el beso que me diste. Y buscaré la forma de que me des muchos más. Tenemos que hablar. Ayer cuando te encontré realmente me preocupe. Y creo que no es para menos. Quisiera saber mas sobre lo que te dejo asi. De: Terry, tu novio.

-Tiene una bonita letra.-decía la muchacha sonriendo.-Creo que difícilmente podría llegar a olvidarla. Y yo que empezaba a pensar que lo había soñado.-decia riendose y tocándose la cabeza como sintiéndose descubierta.-Guardaré esta hoja, será unos de mis tesoros.-decía la muchacha. Luego se fue a darse un baño. Sentia que habia sudado por lo de la fiebre. Cuando terminó se cambio rápidamente y estuvo probándose varios peinados. Como ninguno la convención , se hizo una sola cola alta. Se miró al espejo y le agradó el resultado. En eso alguien toco la puerta.

-¡Adelante!-decía la rubia, que seguía mirándose en el espejo. En eso entro a su habitación Patty. Quien la miraba extrañada.

-¿Candy, te sientes bien?-preguntaba la chica de anteojos.

-¡Buen dia, Patty! ¡Si, me encuentro de maravilla! ¿Por qué preguntas, Patty?-preguntaba Candy.

-Ah, lo decía porque nunca te había visto tan empeñada en tu arreglo personal.-decía Patty.

-¡Vamos, Patty! Lo dices como si nunca cambiara de peinado.-decía la rubia.-¿Lo dices solo porque me hice un peinado de una cola?

-No es eso. Es solo que... como decirlo... te ves más radiante esta mañana, independientemente de lo que te pongas.-decía la castaña, como meditando el porqué de la felicidad no tan aparente de su amiga. En eso alguien volvió a tocar la puerta.

-¡Pasa, Annie!-decía la rubia.

-¡Hola, chicas!-decía Annie , cuando llegaba.-Te ves mas alegre Candy. Es como si... , ahí no se estuvieras mas radiante.

-Es lo que le decía, Annie.-decía la castaña, mirando a la otra chica.-Pero dice que no es nada.

-No te creo, Candy. ¡Ya se! Te enteraste que recibiste una carta del hogar de Pony. ¿Verdad?-decía la pelinegra, esperando la respuesta.

-¿Recibí una carta del hogar de Pony? ¿Cómo es que no lo sabía?-decía Candy.

-Si, recibiste una carta ayer. Al parecer Luisa la recogió por ti, pero la pedi y me la dieron.-decía Annie , estendiendole un sobre a su amiga.

-¡Que bien! ¡Cuando la acabe de leer se las mostraré!-decía la rubia, dando unos brincos de alegría.

-Yo supe que también recibiste un paquete , Candy. Pero no pude conseguir que me dieran. Dicen que se recoge de manera personal.-decía la castaña, recordando.

-Oh, gracias de todos modos, Patty. La recogeré después.-decía Candy.- Debemos irnos o llegaremos tarde y nos ganaremos un castigo.

Después cuando se dirigen al aula, sintieron que alguien las vigilaba. Pero no vieron a nadie.

-De seguro es porque ayer casi nos descubren.-decía Candy , aunque no muy convencida. Luego se fueron a sentar cada quien en su asiento. La rubia saco unos de sus libros , se disponía a leerlo , cuando en eso apareció Elisa, con una cara de pocos amigos.

-¡Te mantendrás alejada de Anthony! ¡Me escuchaste, huérfana! ¡O me conocerás!-decía la pelirroja.

-Elisa, no digas tonterías. Anthony es MI amigo. Solo eso, y creo que tu no deberías forjarlo a nada que él no quiera. -decía la rubia, cansándose de esa situación.- No me alejare de él jamás , me escuchaste. Es mi amigo, y eso no cambiara porque tu me amenaces.

-¡Te di una oportunidad de alejarte por tu cuenta! ¡Lo quieres de la manera difícil! ¿Estas cansada de esta situación? ¡Creeme puede ser peor!-decía la pelirroja.

-¡Que parte de que NO estoy interesada en él como pareja ,NO entiendes! Es mi amigo, solo eso. Si tienes tantas dudas deberias preguntarselo a él mismo .¿O es que acaso no confías tampoco en el, Elisa?-decía la rubia, con serenidad.

-¿Entonces en quien está interesado él?-decía la pelirroja , a un punto de perder la paciencia.

- No lo sé.-decía la rubia.- Ni que leyera su mente, Elisa.

-¿No que eres su amiga? ¿Cómo demonios no lo sabes?-preguntó exasperada la chica.

-Pues no se y punto. Y si tanto dices amarlo no debes presionarlo a aceptarte. Eso no es amor ¿Sabes?

-¿Y tú qué sabes de amor, huérfana? ¿Acaso olvidas que tus padres te abandonaron? ¿O me diras que lo hicieron porque te "amaban"?

-Yo..., eso no esta a discusión. Yo no tenía control sobre esas cosas. No elegí a los padres que me tocaron.

-¡Por eso que sabes tu de amor! ¡No sabes nada! Solo eres una pobre huérfana miserable.

-¡Silencio, a todas! ¡Comenzaremos las clases!-decía la maestra , cuando llego al aula. Interrumpiendo así una discusión que se pudo haber alargado. Cuando la clase hubo terminado, la rubia salió corriendo. No espero a nadie. Se sentía asfixiada en esa aula. Ni siquiera se ofreció esa vez a limpiar la pizarra , que era lo que por lo general hacia. Salió corriendo al bosque. Iba sumida en sus pensamientos , que no noto a los muchachos que estaban conversando a un lado del camino, eran Neal y sus cómplices.

La muchacha corría sin rumbo específico. Aunque en un último momento pensó en detenerse. Se detuvo , tomando aire. Vio que estaba cerca del invernadero. Sonrío , porque ese lugar le traía recuerdos agradables. Lanzó un suspiro y miro las hojas que eran arrastradas por el vaivén del viento.

-Yo no los elegi... Y estoy segura que ellos tampoco me eligieron...Sino no me habrían... No me habrían abandonado como lo hicieron... Quiero pensar que si me quisieron , aunque sea un poco. Que no tuvieron elección... Que las circunstancias los obligaron a tomar esa precipitada decisión...Que de ser de otra forma me habían conservado con ellos...Quiero pensar que me esperaron con ansias... Pero que mi mamá no tenía la experiencia suficiente para cuidarme y me dejo en ese bonito lugar donde me criaron con tanto amor. Si debio quererme, pues pudo matarme , pero me dejo vivir...Me dejo vivir...Y yo pretendo aprovechar bien esa vida. ¡Gracias por dejarme viva , madre! ¡Donde sea que esté ahora, mil gracias!-decía la muchacha , sintiendo que se había quitado un gran peso de encima. "Después de todo quién soy yo para juzgarlos. Ni siquiera se como fueron las cosas. " pensaba la rubia, quien volteo decidida a volver. Cuando vio una silueta tras suyo.

-¡Vaya! ¡Miren lo que trajo el viento!¡La dama de establo en persona!-decía Neal, sonriendo con malicia.-¿Que te paso ahora? ¿No me digas que el idiota del rubio no te quiere? ¡Sería una pena! -decia riendose.

-¿Que rubio idiota? ¡Mas te vale que no te estes refiriendo de Anthony de ese modo! -decía la rubia , mirándolo molesta.

-¿Y que si lo hago?-decía el muchacho.-¡Salgan , muchachos!-decía Neal. Luego aparecieron los cómplices del muchacho. Quienes sonreían de manera exagerada.

-¡Eres un cobarde! ¡Ni siquiera puedes defenderte solo!¡Siempre necesitas de otras personas!¡No trates de hacerte el valiente conmigo! ¡No podrías pelear solo ni aunque tu vida se fuera en ello!-decía la rubia, viendo a los muchachos y pensando en cómo librarse de ellos.

-¡Callate! ¡Hablas demasiado! ¡Supe que te gustan las cosas al revés! ¡Así como esa vez que viniste con ese vestido blanco! En realidad la pusiste facil. Así todos ya podían identificarte .¿Sabes? Ni siquiera tuve que señalarte.-decía Neal, riendo.- ¿Por que no nos acompañas a dar una vuelta? ¡Te divertirás!

-No iría ni a la vuelta de la esquina contigo, Neal.-decía seria la rubia, buscando un espacio vacío entre los muchachos por donde irse.

-¿A no? ¡Te atreves a rechazar nuestra invitación, muchacha ordinaria! ¡Vendrás con nosotros quieras o no!-decía Neal, tratando de coger su brazo. La chica retrocedió , pero como este se siguió acercando. Hizo que la rubia le diera un manotazo al muchacho. Quien por poco cae al suelo. Para después rápidamente sujetarle fuertemente de los brazos, inmovilizandola por unos segundos. Pues la muchacha se hizo soltar lanzándole unas patadas al aire.

-¿Que demonios hacen ahí parados? ¡Hagan algo, estúpidos!-decía Neal. Los demás muchachos dejaron de ver divertidos la escena. Para lanzar a la muchacha de un lado a otro como si fuera su muñeca de trapo. Mientras se reían.

-Si te duele, quéjate anda. No tienes porque aguantar tus gritos. Tal vez si lloras me apiadé de ti.-decía Neal.

-No necesito tu compasión. Solo veo que eres un pobre diablo.-decía la rubia, controlando sus ganas de quejarse.

Uno de ellos sujeto la cola de su cabello, levantando ligeramente del suelo al muchacha. La joven se esforzaba por no demostrar que le dolía. En eso vieron como un sobre caía de su bolsillo. Dicho sobre cayo al lado del muchacho, quien lo detuvo con su pie.

-¡Mi carta!-decía la rubia , tratando de soltarse, para recuperarla.

-¡Ya veo mas te importa esto que tu misma!-decía Neal. Quien recogía el sobre del suelo y se lo acercaba a la rubia , para luego alejarlo, con una sonrisa burlona.-¡Es una pena que nunca sepas lo que decia!-decia eso mientras la rompia a vista de la muchacha. Quien lo observaba con una expresión sombría.

-¡No!¡No la rompas!¡Ni siquiera pude leerla!¡Basta!¡No lo hagas!¡Llorare si tanto quieres!¡Pero no la rompas!-decía Candy, mirando con se separaban los trozos. Unas lágrimas asomaron sus ojos, pero no permitió que salgan.-¡Por favor!¡Detente!

-¡Escúchame bien , tonta!¡Te devolverás por donde viniste!¡Elisa no tiene porque estar soportando tu indeseable presencia!¡Ni yo sus estúpidos caprichos!¡Tomarás el primer barco que encuentres y te regresaras a América!¿He sido lo suficientemente claro, dama de establo? -decía el muchacho dejando caer al suelo los restos que quedaba de la carta.-¡Desde que apareciste en mi vida solo me has traido problemas... , seria mejor para todos que tu nunca hubiese desperta...

-¡Suelten a la señorita!¡Daniel, no me hagas referir un mal informe a tus padres!¡No me digas que eso te enseñaron! ¡A maltratar mujeres!-decía una voz potente. Ante lo cual todos los muchachos se sorprendieron al ser descubiertos y soltaron a la joven. Quien cayó sentada.

-¿Tío Vincent? ¿Qué haces aquí?¿Pensé que estaba viajando?-preguntaba el muchacho extrañado.

-La pregunta seria ¿Que le hacían a esa pobre chica?-decía el hombre, mirando desconcertado a ese grupo de jóvenes. Los demás cómplices de Neal se fueron huyendo. Neal también se escapó corriendo, tras de ellos.

-¿Se encuentra bien, señorita?-decía ese señor ayudando a ponerse de pie a Candy, quien lo miraba agradecida.

-Si, muchas gracias señor...-decía la rubia.

-Yo soy el capitán Vincent Browell.-decía el hombre, estrechando su mano a la joven. Quien igualmente saludo.

-¿Browell? ¿Usted es el padre de Anthony?-preguntaba Candy, mirando con detenimiento a ese señor.

-Si, soy su padre. ¿Y usted señorita es?

-Mi nombre es Candice White Andrew, señor Browell.-decía la rubia, con una sonrisa.

-¿Dijiste Candice? Si recuerdo que mi hijo mencionó algo sobre usted en sus cartas. Un gusto conocerla al fin, señorita Andrew.

-El gusto es mío, señor Browell. Anthony se pondrá muy feliz de verlo.-decía la rubia.

-Olvida lo de señor, solo dime capitán Browell. Porque eres prima de mi hijo.-decía Vincent Browell.

-Esta bien, entonces usted solo digame Candy.-decía la rubia. Despues volvio a donde había estado antes y se apresuró a recoger los que quedaba de la carta. Estaba conteniendo las ganas de llorar.

-¿Fueron ellos?-preguntaba Vincent, mirando a la joven apenado. Vio como ella asentía sin levantar la vista. Pues se le veía triste.-No te aflijas, tal vez se pueda unir los trozos. A ver , déjame ayudarte, Candy.-decía mientras se acercaba a ver como reparar lo que parecía irreparable. Luego de un rato de colocar los trozos en un pañuelo y juntar con cuidado los papeles de la envoltura de la carta, quedó parcialmente reparada. Algunas palabras no se entendían. Pero estaba más presentable que antes. Con algo de cuidado y con una vista minuciosa se podía leer, no sin mucha dificultad.

-Ahora se puede entender al menos unas cuantas palabras. ¡Muchas gracias!-decía la rubia, que se escapan unas lágrimas de sus ojos. Las cuales limpio enseguida. Porque dentro de la carta estaba una foto la cual también había quedado hecha añicos.

-Es un lastima que los muchachos se echen a perder por falta de disciplina.-decía Vincent.-¿Por que te estaban molestando en primer lugar, Candy?

-No lo se. No les hice nada malo. Nada en verdad. Creo que solo ser yo misma , es lo que les molesta.

Después Candy guió al capitán Browell hasta las oficinas. Antes de irse ese señor, se acercó al joven , para despedirse.

-Escucha, pequeña, a veces trataran de poner al límite tu paciencia como lo que ocurrió hace un momento. Pero nada de eso es tu culpa. Si las demás personas no te aceptan por quien eres entonces no se merecen tu amistad, ni tu bondad. Debes ser fuerte y sacar siempre una sonrisa. No siempre se obtiene justicia, pero es bueno luchar todo lo posible por alcanzarla.¡Gracias por ser amiga de mi hijo! ¡Desde que apareciste en sus vida pude notar que es mucho más feliz!¡Lo ves, tienes ese efecto en las personas!¡Eres muy valiosa,Candy!¡Nunca lo olvides!¡Adios, pequeña!-decía el hombre ,dándole la mano a la chica, quien estaba conmovida por aquellas palabras sinceras.

-¡Adiós, capitán Browell y muchas gracias!¡Me esforzaré siempre por sonreír!-decía la rubia, mientras volvía a su aula."De seguro vino hasta acá a ver a su hijo. Tal vez así sería en mi caso si yo tambien tendria un padre..." pensaba la muchacha. Quien luego negó con la cabeza. Recordando a cuando ella y Annie de pequeñas decían "Siempre tendrás a papá." o "Siempre tendrás a mamá.". Se echó a reír , recordando cómo se ponía un bigote hecho de pasto. Luego se agachó y arrancó un poco de pasto y se lo acercó , simulando ser un bigote.

-¡Siempre tendrás a papá!-decía la rubia, levantando el dedo índice , sin esperar una respuesta de nadie.

-¡Y tú siempre tendrás a mamá, Candy!-dijo Annie, que había visto lo que hacía su amiga.

-Annie..., ¿Me viste?-preguntaba la rubia.

-Si , ¿Estabas triste, no es verdad?-decía la pelinegra , vio como su amiga asentía.

-Pero ya estoy bien.-decía la chica sonriendo.

-Luces mal ¿te peleaste ,verdad?

-Si, creeme que iba a ganar... , de no ser porque el muy cobarde...

-¿Fue Legan? Respondeme, Candy.-decía la voz del castaño , a sus espaldas que había escuchado la conversación de las chicas.

-¿Terry?¿Qué estás haciendo aquí?-preguntaba la rubia, notando que el joven la estudiaba con la mirada. Notando sus cabellos desordenados y su vestido ligeramente desarreglado.

-Fue ese idiota ¿No es verdad?-decía el castaño, empezando a enfurecerse.-¿Acaso no me tienes confianza, Candy?

-Sabes que si te tengo confianza..., si fue él...-decía la rubia , viendo que el joven se iba con paso apresurado. Rápidamente le siguió. Le agarro del brazo, tratando de detenerlo, pero notaba que no se detenía.

-Dime ¿Que piensas hacer, Terry?¿No me digas que iras a buscar más problemas?-preguntaba la rubia.

-Los problemas se los busco el mismo por insistir en seguirte molestando.-decía el castaño molesto.

-Solo haras que te metas en problemas.-decía la rubia.

-¿Y quieres que esté sonriendo y sin hacer nada al ver como te trataron?¡No lo creo!-decía el muchacho.

-Es verdad que me molesto, pero por suerte apareció el capitán Browell e hizo que me dejaran tranquila. Lo ves no pasó a mayores...-decía la rubia, tratando de convencer al castaño de que no peleara.

-¿Y si nadie te encontraba? No quiero ni imaginarmelo. Le estoy muy agradecido a ese señor , aun sin conocerlo, pero igual planeo poner a ese cobarde en su sitio.-decía el castaño. Annie los había seguido a una distancia prudente.

-Annie, quédate con Candy.-ordeno el castaño con voz seria, mirando a la pelinegra. Quien tomó del brazo a la rubia, impidiendo que siguiera avanzando, pues le había quedado claro que nadie podría detener a ese chico.-¡Te veré luego , Pecas!-decía el joven mientras se alejaba.

-Annie...-decía la rubia.

-No creo que pudieras detenerlo,Candy. Se veía realmente furioso.-decía Annie."En lo que te metiste Neal..." pensaba la pelinegra.

Mientras que en lado de los chicos...

Estaban el los pasillos unos jóvenes riéndose de algo, entre ellos estaba Neal."¡Maldición, tenía que venir el tío y arruinarlo todo!¡Por lo menos asi se habra asustado esa huérfana!" pensaba Neal. Estaba distraído en sus pensamientos , que no se dio cuenta que un castaño furioso se aproximaba hacia donde estaba. El castaño lo separó de ese grupo , cogiéndolo del cuello de su camisa. Levantandolo con ambas ándole una mirada aterradora. Todos veían extrañados el comportamiento repentino de joven.

-Estuviste atacando a Candy, ¿No es verdad? ¡Creí haberte dicho que dejaras tu obsecion por ella!-decia el castaño.-¿Que quieres que haga?¿Acaso quieres que te felicite?¡Idiota!-decía el joven, dándole un puñetazo en el rostro, que hizo caer al otro muchacho.

-¡Levántate que aun no termino contigo!-gritaba el castaño fuera de sí. El joven repartía golpes a diestra y siniestra. Inclusive a quien se tratara de meter a defender al otro chico. Estaba en eso cuando aparecieron los tres primos de Neal. Viendo ello confundidos.

-¡Lo vas a matar ,Terry!-decía Stear.

-¡No vale la pena que manches tus manos con esa basura!-decía Archie.

-¡Detente, Terry!-decía el rubio, todos ellos eran ajenos a lo que había ocurrido antes.

-¡Este idiota volvió a molestar a mi pecosa!-decía el muchacho, sin dejar la pelea, pelea que por cierto iba el ganando.

-¿Que le hizo que a Candy?-decía el rubio, empezando a enfurecerse también, pero se calmo viendo que el castaño le había hecho el pare.-¡Aunque odie decirlo, debes soltarlo!-decía el rubio , alejando a su amigo de Neal.

-¡Suéltame , Anthony!¡No tengo nada contra ti!-decía el castaño, forcejeando. Luego Stear y Archie también ayudarán a detener al castaño. Aunque de ser solo por Archie , él lo habría dejado como estaba la pelea al saber que había molestado a Candy.

-¡Legan , quedate advertido como vuelvas a tocarle un solo cabello de su cabeza , considerate muerto! ¡Me escuchaste!¡Y a cualquier otro estupido que se le atreva a acercarse con malas intenciones!¡Lo moleré a golpes!Solo miren a la basura de Legan!-decía el castaño, mientras los cómplices del joven le ayudaban a levantarse al muchacho.-¡Y ustedes ya sueltenme!¡Que si no los golpeo tambien es porque ya me canse!-decía el castaño, mientras se disponía a irse.

-¡Yo también quería molerlo a golpes por tratar así a... a mi hermana!-decía Anthony.-¡Pero tu ya lo habías hecho tu solo!¡De seguir asi ,lo podrias haber matado!¡Prefiero que me odies a verte en prisión por matar a ese miserable!¡Porque me importas mucho, tonto!-decía el rubio, también se veía frustrado.

-Anthony..., descuida. Debe ser un suicida si después de esto la vuelve a molestar.-decía el castaño, más calmado. Todos los muchachos habían presenciado eso. Si nadie había llamado a las monjas era porque Daniel Legan como lo había dicho un muchacho de ahí era un soplón, ganándose el desprecio de los demás. Aunque nadie lo comentará en voz alta, para todos ellos había quedado claro algo ese dia. Que esa chica a la que todos conocían como "La dama de establo" ,es decir Candice White Andrew era la chica del castaño rebelde. Claro para todos menos para Archie, que se negaba a creer que ello fuera por otra cosa que solo amistad a la pequeña és de eso todos los chicos tenían cuidado de comentar algo malo de ella cuando estaba cerca de ellos el castaño.

-¡Anthony te busca tu padre!-decía un muchacho que había llegado recién.

-¡Iré de inmediato!-decía el rubio.

-¡Dale las gracias de mi parte!-decía el castaño.-¡El fue quien ayudó a Candy!-decía esto mientras se iba. Ante lo cual , el rubio le toco del que volteara a mirarlo.

-Puedes hacerlo tu mismo. Me gustaría presentartelo, Terry.-decía el joven rubio. Ante lo cual, el castaño accedió. Se arreglaron un poco el uniforme , pues había quedado empolvado por la pelea y por detenerla. Luego se dirigieron a la oficina, aunque por insistencia del capitán Browell los dejaron conversar afuera en una mesita al aire libre. El castaño veía atento a ese señor. Quien sonrió al verlos.

-¡Papá, buenos días!¡En verdad no te veía desde hace mucho tiempo!-decía el joven, estrechando la mano de su padre. Quien lo estrecho y lo abrazo.

-Ya somos demasiado grandes para esos formalismos, hijo.-decía el hombre, quien después lo soltó.-Conocí a Candy, es adorable.

-Si, ella es asi. Te presento a Terrence Grandchester, nuestro amigo.-decía el rubio.-El es mi padre el capitán Vincent Browell.-decía el rubio.

-Encantado de conocerlo, joven Terrence.-decia el capitan Browell.

-El gusto es mío, señor Browell.-decía el castaño, estrechando su mano.-Le queria agradecer por haber ayudado a Candy.

-Solo les llame la atención a esos jóvenes. Aunque te aseguro que estando de tu misma edad me habría agarrado a golpes con ellos.-decía con naturalidad el hombre.

-¿Debo suponer que tu visita no es solo para ver mis calificaciones?¿No es verdad?-decía el rubio, con cierto dejo de extrañeza.

-Eres muy listo. En realidad veía por un asunto legal, hijo.

-¿Como la herencia de mamá?-preguntaba el rubio.

-Si, por eso. ¿Sabías que tú heredas todo lo que le correspondía a ella en cuanto cumplas la mayoría de edad?

-No, no lo sabía. Pensaba que lo que ella heredaba lo juntaban y los dividieron en partes iguales con los demás sobrinos. Como tía Sara , o la tía Janice.

-Se que te sonará frívolo, pero hay un asunto legal que impide que todos mis bienes te sean transferidos en caso me suceda algo malo.

-¿Cual?¿Soy hijo ilegítimo o de qué asunto legal me estas hablando, padre?-se preguntaba el joven extrañado.

-Ven sentémonos y te explicaré el asunto...

-¿Es demasiado privado ese asunto? Sabes que no importa demasiado esa herencia.-preguntaba el joven rubio, mirando a su amigo, que aun seguía con ellos.

-Descuida , no es un asunto de estado o algo parecido. Tu amigo puede quedarse con nosotros si le parece bien. Pedí un permiso para sacarte del colegio por unos breves momentos.

Luego los tres salieron, estaban caminando por las afueras del colegio. Por idea del padre del rubio los llevó pasear por el muelle. Veían los barcos desembarcando las mercancías. Les mostró a los muchachos el barco que tenía a su mando. Luego se detuvieron a comer algo en un restaurante , no muy lujoso, pero que estaba cerca del muelle.

-Bien como te había dicho. Hay un asunto legal que impide que mis bienes te pertenezcan...

-Pero eso no es tan importante.-decía el rubio.

-Lo es. Eres mi único hijo, lo que implica que toda mi vida trabajando se iría al agua si no puedo dejarte con algo con lo que te que mi capital es poco , pero te servirá para llevar una vida holgada y hasta para que inviertas en algo. Tu eres muy listo, se que no te faltarán ideas buenas.

-Bien dime entonces qué es eso...

-Mi divorcio con tu madre.-decía el padre del rubio. Haciendo que el joven abriera muy grandes los ojos, y que casi se atora con el agua que tomaba.

-¿Como que divorcio? Si tu eres viudo.-decía el joven rubio, mirando con interrogación a su hijo. El castaño veai a su amigo, era obvio que no sabía nada de eso.

-Me case con separación de bienes , por insistencia de la familia Andrew. Al divorciarnos , cada quien te hereda por separado, hijo.

-¿Si tu y ella se divorciaron ,como rayos conserve tu apellido?-preguntaba el rubio sorprendido.

-Es porque el divorcio fue secreto, por ese motivo. Es por eso que cuando tu madre se volvió a casar por segunda vez conservaba su apellido de casada, el mio.

-¿Como que se volvió a casar por segunda vez? A penas empiezo a asimilar que eran divorciados y no casados como siempre creí.-decía el rubio ,agradeciendo la presencia de su amigo, porque sino se estaria desmoronando.

-Aún falta algo mas...-decia el capitan Browell.

-¿Que soy adoptado o que mas me vas a decir, padre?-preguntaba Anthony con impaciencia.

-Hubo un hijo, mejor dicho una hija de esa unión. Solo que según la familia Andrew murió siendo una bebe. Me llego una carta suya, lo malo es que me fue entregada tiempo después, en realidad mucho tiempo despué cuando la recibí tu madre ya había muerto. Aquí la tengo conmigo, si no te la mostré porque no sabía cómo lo tomarías..., pero ya estás lo suficientemente grande como para saberlo.-decía el capital Browell, mientras le extendía el sobre a su hijo. El cual recibió con nerviosismo y lo desdobló. Justo antes de eso, vino a su mente el recuerdo de una noche nevada, cuando era niño, veía a su madre salir al campo con una bebé envuelta en una manta en una canastilla. Recordó que la habría seguido , de no ser porque su niñera lo llamaba en esos momentos. "Sabía que esa niña era mi hermana. Lo sospechaba. Era muy parecida a mi madre." pensaba el rubio. Luego siguió recordando y no volvió a ver nunca más a esa bebé, después de esa noche.

-¡No puedo creerlo! ¡Rosemary , mi madre abandonó a su propia hija!¡Abandonó a mi hermana!-gritó el joven rubio , comprendiendo la verdad de castaño lo veía asombrado, jamás creyó que todo eso fuera lo que ocultaba esa familia.-¡Lo sabia!¡Sabia que esa bebe era hermana mía!

-¡Hijo, cálmate!-le decía el capitán Browell a su hijo.

-¿Cómo quiere que me calme , padre? ¡Esa mujer desalmada que tenía por madre abandonó a mi hermana!

-Hijo, lee la carta que me envió ella. Ahí lo entenderás.-Entonces el joven sacó la carta , aunque estaba demasiado alterado como para concentrarse en como leerla. Se la entregó al castaño. Quien lo miró extrañado.

-¡Por favor, leela ,Terry!¡Yo no puedo!-decía el rubio, calmando sus deseos de llorar.

-Esta bien, Anthony. Estimado Vincent Browell. Te escribo de manera desesperada porque ya no puedo mas con este cargo de conciencia que me carcome por dentro. Tenía una hija, nacio bien de muy hermosa. Lo único malo era que invalidaron mi matrimonio con el padre de la niña. A causa de un malentendido en el negocio de su familia, fue apresado injustamente. Lo de su encarcelamiento ocurrió cuando la están esperando. Por lo que nació como hija ilegitima. Eso me importaba poco en el principio , me hallaba feliz por la noticia. Se lo comente a mi familia, no lo vieron con buenos ojos. Me presionaron a deshacerme de ella o sino a mantenerla oculta. Sin decirle a nadie que era mi hija. Opte por lo nació , la hice pasar por mi sobrina. Debí permanecer así, pero con cada cosa que hacía , cada una agonía verla, era el vivo reflejo de el , de su solo me lo recordaba. Encima mi familia me molestaba cada vez que la cargaba , cada vez que la miraba con amor. Ella sería marginada. Lo veía importaba que tan bien la ocultara. Para todos ellos sería una mancha el hecho de que nació como hija natural. No queria que ella sufriera lo mismo que sufrió su padre por ser hijo ilegítimo. Así que tomé la decisión de mandarla a un lugar donde nadie supiera nada de lugar donde crecerá de manera igual y sin miramientos. Le dije a su padre que murió al poco tiempo de nacer. Quedó devastado, dudo que se recupere de aquello. La queria desde que supo que venia al mundo. Por lo que una noche de invierno ,la deje cerca de un orfanato. En realidad investigue mucho de ese sitio. Reciben a cuanto niño dejaran allí. no tuve el valor de tocar la puerta y decirles mi situación. Solo la deje al lado de un á aleje ,por suerte salieron dos mujeres que la llevaron adentro consigo. Esa noche vi otra bebe que tambien dejado minutos antes. Vi cómo se llevaron a los dos bebés. Cada año iba a verla de lejos o los días que iban a adoptarlos. Siempre la veía alegre , llena de vida. Nunca tuve el valor necesario para reclamarla y devolverla conmigo o con su padre. Supe que salio de prision . Debo dársela , es su padre. Él la cuidara , con el valor que yo no tuve. Mi salud empeora cada vez, temo enfrentarlo. Me creerá loca y despues me querrá matar por cobarde. En caso me ocurriera algo solo quiero que le digas a Anthony que recupere a su hermana de ese orfanato. Dile que en caso me pase algo, que la encuentre y que la cuide mucho. Y dile que me perdone. Confio en : Rosemary Andrew.-termino de leer el castaño, quien también tenía sentimientos encontrados.

Anthony estaba sentado en su silla. Sin poder controlar su llanto. Agarrando su cabeza entre sus manos.

-¡Tonta!¡Por eso tenia depresion!¡Por su cargo de conciencia!-decía el rubio, llorando , sin importarle nada. El castaño veía el lamentable estado de su amigo.

-¿No habia nada mas, señor?-preguntaba el castaño.-¿No le dijo en qué orfanato dejó a la niña?

-No, no lo menciona. Es lo único que sé.Y el padre de la niña ni siquiera sabe que está viva.-decía el hombre apenado.-Según supe , pudo reordenar su vida. Lo vi hace unos años de lejos, aunque nunca se volvió a casar.

-¿Si tu lo sabias porque demonios no me dijiste nada?-preguntaba el rubio, molesto.-Era tu obligación por lo menos informarmelo.

-Pero lo estoy haciendo.-decía el señor.

-Si... , lo haces pero justo cuando mi hermana este ¡quien sabe donde!-decía el rubio.- ¿Ni siquiera se lo dijiste al padre de la niña?

-Se lo dije. No creas que me tome el asunto a la ligera.

-¿Cuando se lo dijiste? ¿Crees que ya la haya encontrado? ¿Crees que este bien?-preguntaba el rubio.

-La familia Andrew no quería saber nada de ella, en primer lugar. Segundo el echo de la presión social...

-¡No la justifiques!¡Que bueno que se murio!¡Asi me ahorra el trabajo de verle a la cara!-decía el rubio.

-Era tu madre. A pesar de los errores que cometió. Te dio la vida , le debes respeto,hijo.

-Me quito a mi hermana. Si la recuerdo algo, recuerdo a una bebita rubia, muy vez que me acercaba a ella , mi madre me apartaba. O me dejaba con mi niñera. Me decía que era mi prima, que era huérfana, por alguna razón nunca me creí esa explicación. Pues recuerdo que la vi con su vientre abultado, por mucho que ella lo ocultara. Se fue al campo para cuando la dio a luz. Aunque era muy pequeño lo recuerdo. Recuerdo algo.

-¡Anthony, debes calmarte!¡Asi no conseguiras nada!-decía el castaño, aunque también contrariado.

-¡Si es verdad! ¡Arregla lo de mi condenada herencia, padre!¡Haré uso de ella , me darás un permiso!¡Buscaré que investiguen y que den con ella!-decía el rubio , con determinación. -Viajaré mañana mismo a America si es necesario.

-Te estas precipitando.-decia el capitan Browell.

-¡Claro como no es tu hija!¡Solo es mi hermana! ¡Te importa poco!¿No?-decía el rubio.

-Aún queda pendiente lo del accidente de Candy.¡Debes saberlo no fue accidente , sino un atentado!¡Tu eras a quien querían muerto!¡Candy te salvó la vida! No puedes dejarla asi como asi, primero debemos dar con los responsables. Segundo tu y tus primos aún están bajo amenaza ,por eso fueron sacados de América lo más pronto posible con la excuso de irse a estudiar. Tercero a tu madre por alguna razón siempre desconfío de los Legan. Mantén tus distancias con ellos, por favor. Cuarto, el padre de la niña tambien la esta buscando. Aunque aún no sabe mayor detalle de su paradero. Debes calmarte, hijo.

-De acuerdo, padre. Pero cuando tengan a los responsables del accidente de Candy, volveré a América a buscar ami hermana.

-Tu familia no estará de acuerdo.

-Me importa un comino, ya vere que hago con ellos en ese momento. Investigare desde aca por mi cuenta. ¿No tienes ninguna foto de la niña?

-No, solo que era muy parecida a tu madre.

-Bien con eso me conformo. ¿Qué edad debería tener ahora?

-Dos años menos que tu, hijo.

-Quiero conocer al padre de mi hermana. Y no no lo estoy sugiriendo.-decía Anthony.

-Perdi mi comunicación con el .¿Sabes? Era mi amigo de la infancia. Pero creo que cambió su nombre, después de estar en prisió volvio como loco cuando le hice llegar la carta. Al final solo me lo agradeció y dijo que la buscaría. Me dijo que le habría encantado hablar contigo mismo, pero lo vi tan desequilibrado en ese momento que no lo considere oportuno.

-¿Crees que ella esté bien?¿Crees que este sufriendo, padre?-decía el rubio.

-Pues esperemos que este bien. La esperanza es lo último que se pierde, Anthony.-decía su padre al muchacho.

-Te ayudare a buscarla, Anthony.-decía el castaño, preocupado por su amigo."Yo en su lugar estaría como loco." pensaba el joven mirando a su amigo.

-¡Gracias, Terry!¡En verdad ,gracias!-decía el rubio.

Mientras que en el colegio...

La rubia estaba sentada al lado de un árbol grande leyendo su reconstruida carta con interés, cuando sintió que alguien tapaba sus ojos. Penso que seria el castaño.

-¡Terry!¡No es gracioso!¡Por poco me matas de un susto!-decía la rubia, para después ver a un joven rubio que le sonreía con alegría.

-¡Buen dia, mi estimada señorita señorita Blanca!-decía el joven rubio , tomando una de sus manos .Dándole un beso a la mano de la joven.

-¡Doctor Michael!¡Que sorpresa! ¿Hace cuanto que llegó, doctor?-preguntaba la rubia con interés.

-Me halaga, señorita Blanca. Pero aun no soy doctor. Solo digame Michael,¿de acuerdo?

-Bien, en ese caso no debería decirme señorita. Solo debería decirme Candy.

-Bien, Candy. ¡Vaya! No es tan difícil de pronunciarlo. Debemos conversar sobre su tratamiento, Candy.-decía el joven estudiante.

-Si, claro.

-Hay algunas pautas que deben discutidas con el paciente. Una vez aclarada estas, te presentare al doctor que llevará tu caso.

-De acuerdo. Pondré todo de mi parte por recuperarme.

-¡Esa es la actitud, Candy! Supe que el señor George vendrá a recogerla y que juntos iremos a un lugar tranquilo. Las pautas que le dire son necesarios, algo del protocolo, pero no quisiera que mi paciente favorito sufriera alguna incomodidad.¿Te molestan los antecedentes penales?

-¿Por qué me pregunta eso, Michael?

-Curiosidad. Y porque el médico que llevará su caso los tiene. Pero no con lo relacionado a medicina , sino en lo administrativo, descuida. Lo conozco muy bien , es excelente en lo que hace. Fue como un padre para mi. Aunque algunos lo tilden de odioso.

-Me alegra que usted haya tenido una figura paterna.

-Si, yo también. Bueno vaya a alistarse y la espero en la puerta con el señor George ¿de acuerdo?

-Si, dame unos minutos y saldré volando.

-¡Ya sabia que eras una bruja!-decía para luego reírse de las muecas de la joven.

-¡Michael!¡No comiences con tus bromas!-decía molesta la rubia.

-Lo lamento si la incomode. La espero, Candy.-decía mientras se iba el joven.

-¡Bien conoceré a mi doctor!¡Que nervios!¡Controlate ,Candy!¡Tu recuperación está muy cercana!-se decía la rubia, dandose animos.

Sin sospechar que alguien había escuchado su conversación...

-Parece que pronto me iré cobrando una a una. Todo lo que me hizo pasar esa maldita por meterme a prisión y robarme a mi hija.-decía esa voz mirando con interés todo.

Continuará...