Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.

QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO LA COPIA O PUBLICACION EN OTRA SITIO DE MIS HISTORIAS, SIN MI CONCENTIMIENTO O AUTORIZACION.

TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRDAS Y PROTEGIDAS POR SAFE CREATIVE.


Capitulo X

Edward POV

El trabajo en el hospital no me dio cese ni un solo minuto. Mi cuerpo estaba como en piloto automático, pero mi mente se encontraba mucho mas allá de mi labor. Que pésimo médico, ¿no? Pero qué diablos iba a hacer si no lograba dejar de pensar en Bella. Estaba lleno de bronca e impotencia, a demás de arrepentimiento. Necesitaba pedirle disculpas a Bella urgentemente. Aún no podía entender lo patán que había sido. Se supone que uno tiene que velar por el bienestar de las personas a las que quieres, no hacerlas sentir peor. Debía encontrarle una solución a esto pronto, y ayudarle en todo lo que necesitara. Hacerle saber que contaba con mi apoyo.

Ya era tarde. El tiempo se había pasado volando y era hora de finalizar mi turno por el día de hoy. Me quité la bata blanquecina. Luego de haber revisado que todo estuviera en orden, tomé mis cosas y partí rumbo a casa de mis padres para recoger a Andrew. Sin darme cuenta, ya estaba estacionando frente a la imponente vivienda de mis padres. Baje e ingresé a la estancia con la copia de las llaves que poseía. La bulla que se oía en el interior de mi hogar, me daba la bienvenida. Porque sí, para mi, la casa de mis padres en donde me había criado junto a mi hermana, seguía siendo mi hogar. En donde pasaba la mayor cantidad de tiempo que tenía libre junto a mi hijo.

- ¡Papá!- fui arrollado por un torbellino de energía, impulsado por mi hijo.

- Hey campeón ¿qué haces?- pregunté mientras lo atrapaba y lo alzaba en el aire.

- No sabes papá. El abuelo me regaló una consola de videojuegos que esta alucinante. Ven, tienes que ver esto- dijo emocionado, tirando de mi hacia la sala de entretenimiento.

Y en evidencia, se encontraba mi padre frente a la tv de plasma con un joystick en sus manos, presionando botones y sin despegar la mirada de la pantalla.

- Andy ¿la consola era para ti o para el abuelo?- comenté divertido al notar que mi padre ni se había inmutado con mi presencia.

- Edward, te oí- contestó mi padre en tono de advertencia.

Reí ante su intento de regaño, mientras me dirigía hacia la cocina, donde, por supuesto sabía que se encontraba mi madre.

- Hola mamá.

- Hola hijo ¿Qué tal ha estado tu día?- preguntó luego de besar una de mis mejillas y seguir en su labor.

- Como todos los días mamá- respondí para no profundizar en detalles- ¿En qué necesitas que te ayude?- pregunté para cambiar de tema.

- Solo lleva las bebidas a la mesa. Y llama al Cullen mayor y al menor a lavarse las manos para cenar.

Hice lo que me pidió. Un par de minutos después, nos encontrábamos los cuatro, como de costumbre cenando en el comedor de casa. En algunas ocasiones, se nos unían Alice y Jasper, cuando pasaban de visita, y nadie podía rechazar una invitación a cenar de Esme Cullen. Andrew me contó sobre su día en el colegio, todo lo nuevo aprendido, y la salida al centro comercial con mi padre, el cual tuvo como resultado la compra como "obsequio" de una nueva consola de videojuegos. Luego del postre, abuelo y nieto, volvieron a la sala a jugar una última partida de Mario Kart. Me quedé con mi madre, ayudándole a recoger la mesa. Mientras mis pensamientos se dirigían hacia la mujer que desde hacia varias semanas, era la protagonista de todos ellos.

¿Qué estaría haciendo?¿Me extrañaría tato como yo a ella? Era un completo idiota, ni siquiera me merecía que sintiera añoranza por mi. La impotencia me embargaba. Sé que tengo que hacer algo, pero ¿qué?

- Edward… - llamó mi madre.

- ¿Si?

- ¿Qué sucede?- preguntó preocupada.

- Nada… ¿por qué lo preguntas?- me hice el desentendido.

- Estas muy callado, pensativo y hay algo en tus ojitos que me dicen que no estas bien- fue enumerando.

Permanecí en silencio durante unos minutos mas, mientras seguí acomodando la loza. Quizás mi madre me pueda dar un buen consejo de que hacer, si le contaba que era lo que me estaba atosigando en los últimos días.

- Tuve una discusión con Bella y ella se fastidió conmigo, lo cual tiene razón. Porque yo debí de comprenderla mejor en vez de haber actuado en la manera en que lo hice. Y ahora ella esta pasando por un momento difícil y no la puedo ayudar porque soy un completo imbécil y no sé que diablos hacer- solté todo atropelladamente.

Esme se me quedó mirándome por unos largos minutos en silencio, supongo que tratando de comprender lo que había dicho.

- A ver… discutiste con Bella. Ella se enfadó contigo. Ahora esta mal. Y tú también, porque no sabes como acercarte a ella ¿es así?

Asentí cabizbajo. Era eso exactamente lo que me pasaba, solo que expuesto de manera clara. No sabía como acercarme a ella y pedirle disculpas.

- ¿Qué hago?- casi imploré por una solución.

- Ay hijo, quien diría que llegaría el día en que me pedirías que te diera un consejo para recuperar a una mujer. Ven, siéntate aquí- me pidió palmeando uno de los taburetes de la isla que dividía la cocina del comedor.

- A veces las mujeres nos enfadamos por cualquier estupidez. Es parte de nuestra naturaleza: el ser histéricas. Aunque muchas les cueste admitirlo. Yo no quiero inmiscuirme en tus asuntos hijo, por ello no te voy a preguntar cual fue el motivo de su pelea. Pero ustedes, como hombres que dicen querernos, deben ser comprensivos con nosotras. Muchas veces, los problemas, los miedos e inseguridades nos sobrepasan y actuamos de formas que no queremos. Por lo que me contaste- prosiguió- Bella no esta atravesando un buen momento, y tú, como el Cullen que eres, dijiste algo que quizás no debiste haber dicho. ¿Es así?

- Si mamá.

- Bien. Y el problema ahora es que no sabes como acercarte a ella para poder hablar más tranquilos y disculparte por tu comportamiento- asentí, sus palabras no eran mas que certeras- Tal vez puedes comenzar enviándole sus flores favoritas o algún que otro presente que sea de su agrado, como muestra de arrepentimiento y de que en verdad quieres solucionar las cosas. Que estas interesado en ella, y que quieres que funcioné.

- Pero no sé que flores le gustan- dije fastidiado conmigo mismo por pasar por alto ese detalle.

- Entonces piensa en otra cosa. No precisamente tienen que ser flores. Quizás le gusten los chocolates o cualquier otra cosa. Vamos Edward, tienes que usar lo que hayas podido conocer acerca de sus gustos a tu favor- volví a asentir, más que consejos, parecía que me estaba regañando- Entonces, una vez que hagas esto, escríbele una nota o díselo tu mismo, qué estas arrepentido por tu comportamiento y que deseas hablar con ella y pedirle disculpas personalmente, invitándola a tomar un café o cenar, o cualquier otra cosa que se te ocurra. Pero siempre y cuando la hagas sentir cómoda e importante para ti. Y por ultimo y más importante, habla desde el corazón. Se honesto con ella. Dile que es lo que sientes, o que te molesta, eso sí, siempre siendo cuidadoso con las palabras que usas. Si en verdad se quieren, todo va a salir bien.

- Gracias mamá. Has sido de mucha ayuda. En verdad no sabía como abordar el tema con Bella. Soy demasiado estúpido como para entender a una mujer. Quizás por ese motivo las cosas con Victoria no salieron bien.

- No Edward. Las cosas con Victoria no salieron bien, porque ella no es más que una persona egoísta y fría. Carente de algún tipo de emoción. Porque se me hela la sangre de solo pensar en llegar a abandonar a mi familia.

- Sí, tienes razón mamá. Siempre la tuviste y si yo te hubiera echo caso cuando me dijiste que ella no era mujer para mi, me hubiera ahorrado todos los malos momentos que pasé y les hice pasar a todos ustedes también. Lo siento- dije apenado.

- Ya mi cielo. No tienes por que sentirlo. Eres una excelente persona. Y quiero que sepas que tú padre y ello, estamos muy orgullosos de ti. Porque a pesar de ser tan joven, afrontaste todo el asunto con tu ex esposa como un hombre responsable debía hacer. Estas con Andy, y te desvives por él. Brindándole todo lo que puedes, para que no sienta la falta de su madre.

Acto seguido, abrasé fuertemente a mi madre. Pensando en cuanto deseaba haberle podido dar a Andy una madre como la mía, aunque nunca nadie se le podría igualar. El amor infinito que mi madre profesaba por su familia era incomparable.

- Gracias mamá.

- No tienes que agradecerme nada. Es nuestro deber de madres- dijo guiñándome un ojo.

Luego de la emotiva charla con Esme, fui a por mi hijo, y tomamos rumbo a casa, para poder descansar de este lago día y poder prepararnos para el siguiente. Con mis ideas mas positivas, me permití dormir, a la esperar de un nuevo día, y poner en práctica los consejos de mi madre para recuperar mi relación con Bella.

Bella POV

- Iré a ver quien es-dije mientras salía de la cocina e iba a abrir la puerta.

Grande fue mi sorpresa al encontrarme tras la gran placa de roble a la última persona que deseaba ver en este momento.

- ¿Qué carajos haces acá?- pregunté sorprendida, pero mas que nada enfadada.

- Escúchame solo unos minutos. Es importante.

- Pero qué…- exclamó Renée desconcertada ante nuestro no-deseado visitante.

- Mamá tranquila. Ya se va. Ve al cuarto- me dirigí a ella, dejándole saber que tenía todo bajo control, que no se preocupara- ¿Cómo supiste donde vivo?

- ¿Podemos hablar en algún lugar tranquilo?

- No. Y además no respondiste a mi pregunta.

- Esta bien, si te la respondo, ¿me dejarás hablar? Prometo no quitarte mucho tiempo.

Tras pensar unos minutos, lo dejé pasar, resignada.

- Se la pedí a Katy, una de las enfermeras que se encuentra en recepción. Le dije que tenía que acercarte unas cosas que habías olvidado y me dio la dirección.

- De acuerdo. Y espero que nunca más te vuelvas a aparecer por aquí. No eres bienvenido.

- No hace falta que me lo aclares.

- Bien, ahora ve al grano Jacob.

- Mira Bella, sé que no me comporté de la mejor manera, ni ahora, ni hace un tiempo atrás cuando… tu ya sabes.

- ¿Tanto te cuesta decir cuando te dije que estaba embrazada?- le interrumpí- Y si, en verdad te doy la razón. Te comportaste como mierda. ¿Qué es lo que quieres?

- Lo sé. No tengo ningún derecho a reclamarte nada, por ese mismo motivo vine hasta aquí. Anulé la citación con el juzgado. Perdóname. En verdad no quise hacerlo. Solo que tú te rehusabas a hablar conmigo y… hable del tema con alguien y me aconsejó que debía hacer eso. Y ahora estoy muy arrepentido. Solo quiero que hablemos y me dejes…

- NO- volví a interrumpir sus palabras- Si lo que me ibas a decir es que quieres ver a MI hijo, primero, piensa bien que es lo quieres. Por que yo no te voy a dejar acercar a él, para que luego vuelvas a huir y lo lastimes. Y segundo, deja de influenciarte por las idioteces que dicen los demás. Sé un poco mas maduro. Por algo llegaste hasta donde estas. Usa bien tu inteligencia. Si eso era todo, ahora vete- dije abriendo la puerta en una clara invitación a que se marchara.

- Si, solo necesito que hablemos seriamente ¿crees que podamos hacerlo?- preguntó mientras pasaba frente ami y se volteaba en el marco de la puerta para encararme.

- Si, pero no ahora. Mira Jacob, no creí que pudiera llegar a guardarte algún tipo de rencor a pesar de todo, pero me dí cuanta que sí lo hago. Déjame calmarme un poco y luego si, hablaremos.

- Bien. Hazme saber cuando estés mas tranquila.

- De acuerdo- cerré la puerta sin esperar un saludo.

- ¿Estas bien?- cuestionó René preocupada asomando su cuerpo desde el pasillo.

- Sí. Vamos a descansar- sin objetar nada mas, cada una fue a sus respectivos cuartos.

En silencio ingresé a mi habitación. Teniendo el mayor cuidado en no despertar a Seth, lo llevé hasta mi cama. Me puse mi pijama y me acurruqué junto al pequeño cuerpecito de mi hijo. Aquel que siempre me llenaba de paz y el cual hacía que cada día valiera la pena. En algún momento de la noche, logré conciliar el sueño tan deseado. Ese que me permitió solo por un para de horas, despejar completamente mi mete.

La alarma, causante de la interrupción de mi desvarío, anunció que era momento de levantarme. La apagué rápidamente para evitar despertar a Seth, pero al parecer, estaba despierto desde unos momentos antes.

- Buenos días amor ¿dormiste bien?- pregunté mientras acariciaba tiernamente una de sus sonrosadas mejillas. Me dio como respuesta una deslumbrante sonrisa- Parece que sí.

Nos quedamos por unos minutos mas en la cama mientras le hacía caricias y cosquillas, disfrutando de uno de los escasos momentos al día que tenía para compartir juntos. Pero lamentablemente, no podía ser mucho, por lo que, con resignación, me levanté. Le cambié y una vez listo fui en busca de Renée para que lo vigilara mientras me daba un baño y me alistaba para ir al hospital. En tiempo record hice todo lo que debía, e incluso desayuné. Tras despedirme de mi hijo y madre, salí rumbo, como todas las mañanas, hacia mi trabajo.

No quise pensar en nada, solo mantuve mi mente en blanco, disfrutando del aire matinal, despejando mi mente, poniéndole buena cara a este nuevo día que comenzaba. Solo me permití pensar sobre la propuesta echa por el doctor Gerandyn, y me fue mas que fácil tomar una decisión. Cuando tienenes la mente despejada, puede pensar con claridad.

El hospital me recibió con bastante trabajo. Entre una cosa u otra, no tuve un descanso. Pero en verdad amaba mi labor y trabajaría arduamente para intentar ser lo mas profesional posible. A la hora del almuerzo tomé un sándwich como para calmar mi estómago y darme unos minutos para lograr localizar al doctor. Me acerqué hasta su oficina y recomponiendo mi postura, llamé a la puerta.

- Adelante- se oyó su voz imponente desde el interior.

- Permiso Doctor Gerandyn.

- Isabella. ¿A qué debo el honor?- inquirió sin quitar la vista de lo que sea que estuviese haciendo.

- Venía a informarle sobre la decisión que tomé respecto al reemplazo de la Doctora Scott.

Inmediatamente dejó todo lo que estaba haciendo, levantó su vista del escritorio para poner, ahora si, toda su atención sobre mi.

- ¿Y qué decisión tomaste?

- Acepto. Usted tiene razón. No me he inclinado hacia ninguna especialización y pienso que estaría bien probar con el área de pediatría.

- Bien. Eres una persona inteligente Swan. Me acabas de demostrar que piensas antes de actuar- no estoy tan de acuerdo con ello- No me diste una respuesta de inmediato, pero tampoco nos hiciste esperar demasiado. Se lo voy a comunicar al Doctor Vulturi y a la doctora Scott. Mañana mismo empezaras asistiendo a la doctora para ir familiarizándote.

- Gracias.

- Si no tienes mas que objetar, puedes retomar tu trabajo. Luego hablaremos sobre tus horarios y nuevo salario- eso no me lo esperaba.

-De acuerdo. Que tenga un buen día- sin mas, me retiré.

Debo admitir que no pensé que pudieran modificar mi sueldo. Se supone que soy médico residente y solo porque me lo pidieron mis superiores, debía ser el remplazo de Jane. Pero en fin, no voy a negar que no me viene nada mal un aumento de sueldo.

Retomé mi trabajo. El cual se mantuvo igual de ajetreado que por la mañana. No Edward, no Jacob en todo el día. Decidí omitir ese pensamiento y con un ánimo un poco mejor que el de los dos últimos días, volví a casa. Como todas las tardes, Seth se abalanzó sobre mi en cuanto me vio llegar.

- Hola hija ¿qué tal estuvo tu día?- fue el saludo de Renée.

- Con mucho trabajo, pero estuvo bien. ¿Tú?

- Muy bien. Con Seth fuimos a dar un paseo y cuando volvimos, había un chico en la puerta con un paquete para ti.

- ¿Para mi? Pero ¿de quién?- pregunté sorprendida.

- No lo sé. Fíjate, lo tienes frente a ti.

Hice caso a lo que me pidió mi madre. Y claramente, sobre la mesilla del living había un enorme arreglo floral de fresias en tonos lilas, amarillos, blancos y rosas. Pero cómo no me dí cuanta antes. El aroma refrescante de estas hermosas flores inundaba todo el ambiente.

Estaba embelezada por tan lindo detalle. Amaba estas flores, pero era algo que no me podía permitir por su alto costo, y a deducir por la época del año, deben ser una de las primeras tandas de la temporada. Me acerqué hasta el jarrón con agua que contenían el arreglo, con el fin de encontrar alguna tarjeta o indicio que me digieran de parte de quién eran. Luego de admirar el buqué. Hallé una pequeña tarjeta.

Sé que un ramo de fresias no van a otorgarme tu perdón, pero al menos espero que este simple detalle, sea de tu agrado. El aroma de estas flores, me recuerdan a ti.

Sé que me comporté como un idita, y te pido disculpas.

E. C.


Hola... me tarde mucho menos de lo que esperaba y supongo que ustedes también estarán pensando lo mismo. En verdad pido disculpas, pero ya saben, no voy a estar justificándome por mis demoras. Ya lo expliqué y la que me entiende, me apoya y me lee, porque le gusta en verdad la historia, va a seguir aquí. Y también sepan, para las que no son autoras, que esto no es sentarse y listo! ya tienes el capitulo escrito. (eso también va dirigido para esas personitas que últimamente se están dedicando a plagiar historias).

¿Qué les pareció el capitulo? Espero sus opiniones... sé que no ha habido mucho de lo que a todas nos gusta, pero tiempo al tiempo. Y si soy sincera, esta historia se escribe sola. No puedo escribir lo que ronda por mi cabeza, porque al momento de escribir las cosas van saliendo solas.

Bueno, no me extiendo más. No prometo ningúna fecha de actualización, simplemente cuando el capitulo esté listo, lo tendrán inmediatamente.

Besos y mordiscos...

Chayley

PD: nadie es ajeno a los plagios que se han estado haciendo las ultimas semanas de algunas autoras como Naobi Chan y Troyis, por lo que si encuentran algún plagio, de la autora que sea, DENUNCIEN! Es muy injusto que se estén robando nuestro trabajo.