Aclaración La siguiente historia es propiedad de Jaid Black yo solo uso sus maravillosos escritos para una pequeña adaptación. Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto yo solo uso sus personajes sin fines de lucro para pervertirlos/as un poco y tener un mundo con más ItaHina, SasuHina o LukaHina. El siguiente contenido es clasificación M o MA contiene escenas de sexo explícito, sumisión y seducciones forzadas. %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%% Capitulo X La jefa sacerdotisa fue la primera en darle la bienvenida a Hinata y a Itachi al llegar. Otros estaban amontonados ahí, llenándose los ojos con la pequeña Alta Reina, pero ni una palabra dijeron. Todos se daban cuenta que era el derecho de La Santa hablarle a ella primero. Hasta Itachi le defirió, y le ofreció la mano de Hinata a la mística más exaltada. Dirigió a la nueva Emperatriz y Alta Reina, alejándola de su Compañero Sagrado por un corredor tallado de cristal verde, y la Jefa Sacerdotisa entrelazó su mano con la de Hinata y la llevó a una cámara de cristal azul, donde las mujeres podrían hablar con confianza. Hinata se maravilló por la cámara que la rodeaba. La cámara despedía un azul encantador fosforescente que se podía apreciar, pero que no hacía doler los ojos. Más adentro de la cámara, matas altas como árboles de morado que brillaba rodeaba lo que aparentaba tener una estructura de piscina con curvas, con agua plateada que brillaba. -¿Tomaremos parte en el baño ceremonial?- pregunto la jefa sacerdotisa. Hinata movió su cabeza con rapidez para prestar atención, habiéndosele olvidado por un momento que no estaba sola. Ella se dio vuelta para estudiar a la Jefa Sacerdotisa quien aún ahora se desvestía de su qi' ka oscura. Hinata no estaba segura de lo que ella esperaba quizá alguien que luciera mayor y más omnipotente pero una rubia bronceada, como estatua con senos grandes regordetes, con pezones rosados sobresalientes y, el trasero más lindo que Hinata jamás había visto, no lo era con seguridad. Como si leyera sus pensamientos, la Jefa Sacerdotisa sonrió en forma abierta, su risa vibrante entre dientes que resonaban a lo largo de la cámara de cristal azul. La mujer podría hacerle competencia y ganarle a Pamela Sue Anderson. -"Ven"- sonrió, -"tomemos el baño ceremonial juntas y yo intentaré contestar sus preguntas".- dijo con una sonrisa de lado. Hinata asintió con un movimiento de la cabeza con lentitud. -"Está bien".- dijo la ojiperla un poco avergonzada de estar completamente desnuda en la presencia de persona alguna, aunque fuera de otra mujer, ella tomó su tiempo en desvestirse. La Jefa Sacerdotisa esperó con paciencia, y le dio tiempo para que se acostumbrara a la situación. Después de un corto lapso, ella estaba desnuda y seguía a la mística a las aguas plateadas. -"Yo me llamo Temari".- anunció la Jefa Sacerdotisa por encima de su hombro. Entonces ella tomó asiento en la blanda piedra como alhaja dentro del agua. "Me honraría si me llamaras por mi nombre de pila. -¿Te puedo llamar Hinata, mi Alta Reina?- pregunto la rubia. -"Sí, por supuesto".- Hinata se colocó en la piedra adyacente a la de Ari, y se dio cuenta con cierta cantidad de timidez que las aguas tranquilas llegaban sólo hasta la altura de la cintura, dejando expuestos ambos pares de senos a la vista de los demás. Ella inhaló profundo y trató de no parecer mortificada. "¿Qué jabón usamos aquí"? Temari rió entre dientes, lo que causó que Hinata se imaginara, no por primera vez, exactamente de qué edad la preciosa Jefa Sacerdotisa era. La mujer poderosa tenía el cuerpo firme de una de dieciocho años, pero Hinata dudaba que cualquiera que pudiera encantar arena, predecir el futuro, y hechizar pudiera ser tan joven. -"Tienes razón. Yo tengo cien años Yessat".- dijo Temari. Hinata dio un suspiro. Sus ojos se abrieron redondos que la delataban. -"Pero ¿cómo?- susurro la ojiperla. -"Yo puedo leer tus pensamientos".- Temari sonrió en forma abierta. -"No te preocupes por eso. Cuando nos vayamos de esta cámara y saquemos nuestros temores, yo no me voy a meter en tu mente otra vez. Ahora lo hice sólo para que luego no dudaras de mis habilidades".- dijo la rubia. Hinata resopló, cosa que no es de emperatrices. -"Como si eso pudiera suceder, pero aun así deja de entrar a mi mente ni siquiera Zeus el dios padre tiene ese permiso".- dijo seria la ojiperla. Temari se rió en voz baja entre dientes. Se le ocurrió a Hinata que el sonido de su risa era encantador como lo era su cuerpo. -"Gracias".- dijo Temari bien era definitivo bloquearía sus pensamientos. Hinata, avergonzada se mordió el labio y se giró su cabeza hacia el lado. De inmediato, contrita, Temari extendió su mano y le acarició la melena de cabello negro azulado. -"Está bien nosotros no cohibimos placer en Tryston como tú en tu planeta. Ni las mujeres aquí se avergüenzan de exhibir sus encantos".- dijo Temari -Así lo he notado.- murmuro la ojiperla. - Ah. Entonces te diste cuenta de las nee' kas de los reyes menores y los altos señores juntos por ahí, ¿no es cierto?- dijo Temari. Hinata frunció el ceño al pensar. Ella se acordaba específicamente de una mujer. La de cabello rubio y cuerpo pequeño que portaba una qi' ka blanca, completamente transparente, que le pasó por el lado en camino a la recámara azul que para nada parecía avergonzarse de ser exhibida. Ella había gozado de la atención de los guerreros lujuriosos, y hasta se deleitaba por eso. Hinata la envidiaba, si nada más por, su habilidad de no tener cohibiciones. "Sí, me di cuenta ¿Por qué están aquí?- quiso saber la ojiperla. -Esperan que termines tu baño para que puedan cenar contigo a la salida de esta luna en el banquete de consumación".- contesto Temari. A Hinata le dio un tic en la ceja izquierda que eso no iba en el contrato. -¿B-banquete de c-consumación? No esperan que tenga sexo con Itachi ante ellos, ¿cierto?- pregunto algo molesta. -¡Por las arenas, no!- Temari echó su cabeza hacia atrás y se rió. Cuando menguó un poco su diversión, sacudió su cabeza y rió entre dientes. Un hoyuelo le salió. -"Sólo yo seré testigo de la unión".- dijo sin pena alguna. Hinata trajo su mano a su frente con una palmada. -¿Tú tienes que verlo? ¡Por amor a Hera!- dijo la ojiperla. Temari tomó su mano y le dio un apretón tranquilizador. -"Estará bien, Hinata. Créeme, me querrás ahí en el primer apareamiento".- trato de consolar la rubia. -¿Sí? ¿Para qué?- Ella preguntó aprensivamente. Una imagen del miembro viril de Itachi que la partía por la mitad reventó en su mente. Temari trató con desespero no reírse, porque parecía que era todo lo que había hecho desde conocer a la Alta Reina. Temari se mordió el labio y movió su cabeza. -"No serás partida en pedazos, amiga, pero para las vírgenes, el brechar puede ser difícil. Yo me iré de inmediato cuando el miembro viril del Alto Rey esté completamente incrustado en tu canal".- dijo conteniendo la risa. -"Pero no soy virgen".- protesto. -¿Te has apareado con un guerrero trystonni?- pregunto Temari -"No pero si lo he hecho con varios dioses".- murmuro. Temari movió su mano en forma distraída. -"Eres una virgen".- declaro. -¡Por Artemisa!- Hinata sintió que se desmayaba. Ella cruzó sus brazos sobre sus senos como para protegerse, y ella se estremeció. -"Lo tienen tan grande los guerreros"- quiso saber. Temari pasó su lengua por sus labios como si recordara un trocito que hubiera satisfecho en algún momento en el pasado. -"Sí".- contesto con una sonrisa de satisfacción. El único sonido de Hinata fue un Ah de incredulidad. Temari se rió entre dientes otra vez. Ella no podía aguantarse de que le gustara la nueva divertida Alta Reina. -"Ahora, para contestar tu pregunta anterior…"- dijo la rubia. Hinata frunció su nariz. Sonrió por primera vez y, sacudió su cabeza. -"Perdóname, pero estoy tan sobrecogida de emoción que no tengo la menor idea de qué pregunta hice".- dijo sonrojada mirando hacia otro lado. -Está bien. Tú me preguntaste qué clase de jabón usamos.- le recordó la rubia. -"Ah, sí. ¿Qué clase de jabón es?- quiso saber la ojiperla. Temari señaló las aguas frescas invitantes en que las mujeres estaban sumergidas hasta la mitad. -"La sacerdotisa menor de Sand City han encantado las instalaciones de baño dentro del Palacio de las Dunas. Una sustancia de limpieza en las aguas, que lava las impurezas ahora, mientras hablamos".- contesto. -"Eso es tan guay". Hinata ahuecó sus manos bajo el líquido plateado y entonces hizo que el agua salpicara el agua fresca en sus senos. -¿Ni siquiera necesitamos esponjas?- pregunto. Temari encogió sus hombros. -"No, pero nosotras seremos lavadas mejor en un momento. Esclavas Kefa llegarán cuanto antes para hacerlo".- dijo tranquila. -¿Esclavas?- Hinata, ofendida puso sus manos en sus caderas. -¡Eso es deplorable!- gruño molesta. -"No, en lo absoluto".- contesto Temari como quien no quiere la cosa. -¿Cómo puedes decir eso?- pregunto indignada. Temari sonrió. Ella estaba agradecida de que a diferencia de todas las otras personas en Sand City, varones y hembras, Hinata no se dirigía a ella con niñería, temiendo que la convirtieran en una titzy. -"No son seres que piensan, Las Kefas son encantadas".- dijo la rubia. Al ver la ceja arrugada de la Alta Reina, la Jefa Sacerdotisa trató de explicar. -"Yo leo tus pensamientos y veo el pasado de tu planeta en ellos excepto el de los dioses con ellos no puedo interferir contigo lo pude hacer porque no creas una barrera de protección. Hacer de una Kefa una esclava no es como hacer un esclavo humano de una raza distinta". -Ella hizo un gesto distraído. -"Es como hacer de una máquina, un esclavo". – dijo Temari. Hinata se mordió el labio. -¿Entonces son máquinas?- pregunto la ojiperla. -"Sí, pero no en la manera en que piensas. No son partes mecánicas poseídas".- Temari dio un suspiro, insegura por la primera vez en mil años terrestres de cómo explicarle sus palabras. -"Kefas son hechas de arena de colores que se encuentran en las tierras fronterizas. Ellas han sido encantadas por sacerdotisas, creadas con el único fin de dar placer. Ellas no piensan, no sienten, no tienen emociones. Sólo hacen según se les instruye. Una ameba en tu tierra tendría un mayor proceso de pensar".- dijo la rubia. Hinata dejó que eso pasara. -¿Itachi tiene muchas de estas mujeres encantadas?- si la respuesta era si lo iba a matar. -"Más de trescientas".- dijo Temari tranquila. -"Entiendo".- Sus hombros se tensaron un poquito. Pensar que Itachi tenía sexo con mujeres irreales no la debía molestar, pero le molestaba. Y entonces, cuando seis esclavas Kefas desnudas entraron en la cámara de cristal azul y se le unieron en las aguas, Hinata decidió que le molestaba muchísimo. Quizás no pensaban, pero estas mujeres encantadas eran preciosas. Las esclavas tenían cuerpos que brillaban del color que quisieran. De pie en las aguas con ellas dos mujeres hechas de amarillo que brillaba, dos hechas de rojo que brillaba, una hecha de un color lila que brilla y la última de un azul parpadeante. Todas eran preciosas. Todas pechugonas. Y todas las sacerdotisas se parecían a Pamela Sue Anderson. Esto definitivamente era el sueño de Hugh Heffner hecho realidad. Hinata apretaba sus dientes y señalo a Temari. -¿Todas estas Kefas han tenido sexo con mi esposo?- pregunto. -"Por supuesto".- Temari se encogió de hombros como si no importara. -"Así es la manera de un guerrero cuando se ha unido con su Compañera Sagrada como lo estarás tú a la salida de esta luna después de la comida de consumación Itachi sólo vendrá a ti para sus necesidades de apareamiento".- Ella sonrió, el gesto fue como bálsamo refrescante. -"En verdad no hay razón para que te enojes sobre femeninas en el pasado de tu Compañero Sagrado, porque si lo haces, por siempre estarás enojada".- Ella sacudió su cabeza y sonrió en forma abierta. -"Creo que el Alto Rey ha llevado a su cama a cada una de sus seiscientas esclavas sirvientes".- dijo Temari. ¡Por Atenea! El lugar seria el paraíso de Afrodita Hinata dio un suspiro mientras que la mujer azul se esparcía agua en sus senos, entonces se frotaba el líquido en sus poros. El sentir las manos de las Kefas que frotaban sobre sus pezones causaba que se endurecieran. Otro par de manos se añadieron, que le hacían homenaje a su vagina. Avergonzada por su excitación, Hinata mordía su labio y apartó la mirada. -"Es una reacción normal a la estimulación física"- objetó Temari, mientras cerraba sus ojos y se deleitaba con los tres pares de manos que frotaban cada hendidura de su cuerpo. Los pezones regordetes rosados de la Jefa Sacerdotisa se pusieron tirantes y enrojecieron. Sin avergonzarse por su placer, ella abrió sus muslos con amplitud, que les facilitaba el acceso a las manos aventureras de las Kefas para que le dieran masajes íntimos. Temari dio un gemido y un gruñido, sus ojos se cerraron, sus labios se ampliaron en una pequeña sonrisa. Esta era una mujer que se gloriaba en su sexualidad. Y cuando los temblores de placer de Temari comenzaron, Hinata entendió que se trataba de voyeurismo que impulsaba a los jóvenes adolescentes y los hombres adultos allá en la Tierra a comprar películas atrevidas. No podía haber una vista más erótica o excitadora que ver a una mujer tan preciosa como Temari llegar a su clímax. Sus pezones se le hicieron más grandes, gruesos y tiesos mientras que una mirada de total felicidad se veía en sus rasgos. Hasta el olor acre de su excitación embriagaba. No era necesario estar sexualmente atraído a las mujeres para apreciar la vista en forma estética. Antes que se diera cuenta completamente de lo que hacía, Hinata abrió sus propios muslos amplios y permitió que las Kefas acariciaran su intimidad. Ella cerró sus ojos y dio un suspiro, el sentir tantas manos que jugaban con sus pezones y concha era difícil quedarse inmune a ello. Cuando sintió una boca que se atascó a su clítoris, ella se sacudió, y gimió de placer. Cuando Hinata por fin abrió sus ojos, fue para ver seis pares de traseros de Kefas desnudas salir de las aguas relajantes de la piscina. Era aparente, cuando habían terminado su trabajo, ellas se fueron. ¡Por Artemisa! ¡Qué vergonzoso! Temari chasqueó su lengua. -"Será mejor que se te pase la timidez, mi amiga, porque tendrás tu clímax en cada baño. Una Kefa no puede hacer otra cosa".- Ella encogió sus hombros. -"Por lo menos es común que las mujeres se bañes juntas en Tryston. Es así como hacemos nuestros vínculos de afecto emocional".- dijo Temari. A Hinata no la hubiera sorprendido si sus ojos se le hubieran salido de una vez de sus órbitas, casi se le salían bailando. -¿Al tener el clímax juntas?- grito la ojiperla. Temari sonrió entre dientes de traviesa. -¿Se te ocurre alguna manera mejor?- pregunto la rubia. La mandíbula floja de Hinata se cerró con un sonido de clic. De repente, no se pudo aguantar. Tuvo que reírse. Sucumbió a una carcajada de risa, cubrió su boca con su mano. -"Déjame adivinar. ¿Las que se tienen sus clímax juntas son de un pájaro las dos alas?- dijo conteniendo la risa. La risa de Temari como un canto sonaba a través de la cámara cavernosa. -"Algo parecido, amiga mía".- dijo la rubia. -¿Cuál es la razón de toda la felicidad aquí?- retumbó la pregunta de Itachi con su voz profunda mientras iba hacia la piscina plateada. Cuando se puso de pie, Temari le extendió la mano a Hinata y entonces se paseó de las aguas con la Compañera Sagrada de Itachi cargada. Se detuvo para estar de pie ante él, la Jefa Sacerdotisa inclinó su cabeza por respeto. -"Tan sólo nos conocíamos, su majestad".- dijo Temari. Los ojos de Itachi recorrieron rápido el cuerpo de Temari. -"Te ves bien, como siempre.- dijo Itachi. -"Te doy las gracias".- Inclinándole la cabeza a Hinata, ella sonrió. -"Nosotros hablaremos más luego. Por ahora, te espera tu Compañero Sagrado y el banquete de consumación esperan tu presencia".- dijo Temari. Hinata se mordió el labio, mordisqueándolo suave. Ella no quería que su única amiga aquí la dejara. -¿No comerás con nosotros?- preguntó en voz baja. -"No".- negó Itachi mientras movía su cabeza. -"Por cuanto es nuestro deber cenar y alegrarnos con los que están bajo nuestra estación, la Jefa Sacerdotisa es demasiado exaltada para hacerlo. Ella nos esperará en nuestra cámara para la unión".- Con eso dicho, Itachi extendió la mano y le apretó uno de los pezones de Temari entre dos dedos, lo que causó que los ojos de Hinata se abrieran de la impresión. -"Te puedes ir, Santísima".- ordeno Itachi. Temari inclinó su cabeza. -"Paz y prosperidad para ti".- dijo la rubia. -"Tanto como a ti también".- contesto Itachi- Hinata le dio una mirada descontenta por tocarle el seno a Temari, pero igual de rápido se le olvidó. Ella dio un suspiro en su lugar mientras que la silueta de Temari brillaba, y entonces de disolvió en el aire. – Por Hera como hizo eso.- susurro. Itachi le sonrió a su nee' ka, sus ojos brillaban de pasión. -"No lo puedo decir".- Mientras levantaba a Hinata, le empujó el pecho contra su cara y mamó de un pezón regordete. -¿Te dieron mucho placer las Kefas que te asigné, mis corazones?- pregunto Itachi. Hinata asintió con la cabeza. Ella no quería hablar de eso. Le era suficiente difícil hablar de eso con otra mujer. -¿No debemos ir a comer?- pregunto ella, un poco nerviosa mientras Itachi seguía mamando sus senos. -"Mmm. Supongo que es así".- El mamó ambos pezones una última vez, y entonces reacio la bajó. -"Vamos. Deja que te vistamos en forma apropiada antes de unirnos en nuestro banquete de consumación".-dijo Itachi con una mirada llena de lujuria. %%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
Mil gracias a todos por leer y comentar para los que aún no se den cuenta ya publique el capítulo 3 de dimensiones opuestas.
Dejen review que nada les cuesta.
Mondainoaru yoi yoru (Buenas noches problemáticos)
O Buenos días depende de que lado del mundo estan.
