La amistad se trata de apoyar, de confiar, de estar cuando se necesita, de alegrarse por qué tu amigo encuentra al amor de su vida.Esta historia está basada en personajes creados por la extraordinaria Mangaka Rumiko Takahashi, el fic fue creado sin fines de lucro.

Capítulo 10

Descubriendo Secretos

Este lunes había sido una mañana un poco complicada para mí, no estaba acostumbrado a mostrar afecto hacia mí novia frente a los demás, en otros tiempos me hubiera alejado de ella, la hubiera ridiculizado, pero ya no más, hoy me volví más hombre al demostrar a todos que la amo, en especial me arme de valor para hacérselo saber a mí mejor amiga Ukyo, quien decía que entre ella y yo había un supuesto compromiso.

Luego de la escuela, Akane me dijo que iría con sus amigas a comer helado, comprendiendo que tenía que hablar con mi amiga de la infancia, ella me dio mi espacio y me dijo que esperaba que de una vez aclarara todo con Ukyo.

Al llegar al restaurante de Okonomiyakis, se escuchaban sólo algunos ruidos provinientes de otra habitación contigua al restaurante, se oía como sí dos personas pelearán, había muchos movimientos, sonidos que parecían ser mmm gemidos, llamé a mí también compañera de preparatoria por su nombre, pero no hubo respuesta, decidí avanzar un poco más hacia la otra habitación.

Cual fue mi sorpresa al ver a un viejo conocido, mi amigo Ryoga, estaba sentado desnudo teniendo sexo con Ukyo, ambos se encontraban sudados, él la tenía sujeta de la cintura, mientras ella estaba a horcajadas sobre él, sólo que ellos lo estaban haciendo en una silla, no notaron mi presencia, seguían concentrados en darse placer, ella le decía a el que por fin podrían dar a conocer su relación, entre jadeos le decía, soy libre, soy libre por fin.

El le decía, dime que eres mía, dime que sólo yo te intereso mami; lo que decían y hacían me hizo ruborizarme y acordarme de como yo había disfrutado del placer del amor con mi Akane.

Lentamente retrocedí, me quedé en la cocina esperando que los gemidos, golpes y ruidos cesaran, ahora más que nunca, tenía que decirle a Ukyo y a Ryoga que estaba feliz por ellos, que deseaba que pudiéramos convivir como amigos.

Poco a poco los ruidos fueron parando, duré media hora esperando a armarme de valor para volver a llamar a Ukyo, ella salió de la habitación con un semblante feliz.

-Ukyo: Ah, Ranchan, eres tú. Pensé que no vendrías, ¿Tienes mucho tiempo aquí?.

-Ranma: El suficiente como para decirte que apoyo tu relación con Ryoga y para pedirte como amigo que respetes la mía con Akane.

-Ukyo: Sabes Ranma, hace un rato que los vi en la escuela sí me enojé contigo, no por que estés con ella, sino por que no tuviste la confianza de confesarme a mí que soy tu amiga, de tus sentimientos hacia Akane.

-Ranma: Perdón, para serte franco, ni yo mismo, sabía cómo expresar mis sentimientos, batallé un año y medio en armarme de valor, sé que desde hace tiempo debí aclararte que la amaba. Pero bueno, tú tampoco fuiste muy honesta conmigo (le dije sonriendo de medio lado).

-Ukyo: (Sonrojada), tienes razón amigo, lo de Ryoga y mío ya tiene varios meses, no pensamos que nuestra relación fuera a evolucionar, en un principio empezamos a salir por despecho a que Akane y tú sólo nos considerarán como buenos amigos, pero después al ir conociéndonos más, nos dimos cuenta que somos el uno para el otro.

En ese momento, un despistado Ryoga salió a acompañarnos.

-Ukyo: Amor, que bueno que estás aquí, Ranma ya sabe de lo nuestro, vino a aclararme que entre nosotros ya no existe compromiso, ¡Qué felicidad! ¿No te parece?.

-Ryoga: Bien, ahora ya sabes de lo nuestro, espero que te mantengas alejado de mi prometida, yo prometo alejarme de la tuya.

Ranma: Ten por seguro que lo haré, pero quiero que sepan que ambos cuentan conmigo como amigo. Me gustaría que en un futuro podamos salir todos como amigos, convivir mejor.

Ryoga: Ya el tiempo lo dirá, ahora creo debes irte, (jugando con sus dedos y sonrojado), tenemos muchas cosas que hacer.

Me despedí de ellos con una sonrisa, pasé por Akane a la heladería, al contarle cómo me fue, se sorprendió mucho, pero se alegró demasiado por nuestros amigos.

Antes de llegar a casa, acordamos que en la noche cuando todos durmieran, enseñaríamos los regalos que envió Nabiki.

En punto de las 11:00 de la noche me colé en su habitación, llevaba conmigo la caja que me mandó mi cuñadita. Akane ya se encontraba sentada en el suelo con su caja en las manos, me senté a su lado, no sin antes darle un largo beso, toda la tarde extrañé sus carnosos labios, nuestras lenguas danzaron, nuestros labios se apretaron y succionaron, mientras nuestras manos tocaban ansiosas el cuerpo del otro.

Aunque tardamos en reaccionar, recordamos que nuestros padres estaban muy cerca de nosotros, nos controlamos, aunque mi cuerpo pedía más.

En murmullos acordamos ir sacando de nuestras cajas, cada quien un artículo, empecé yo sacando un bote lleno de condones con empaques de colores, Akane sacó un botecito color rojo que decía lubricante vaginal con sabor a fresa.

Después ella sacó unas esposas, yo saqué un overol naranja con una leyenda en la parte de atrás que decía "Prisionero" en inglés, tenía cremallera en la parte delantera, era justo de mi medida; ella sacó una diminuta blusa de policía color azul fuerte, se veía que dejaría sus senos al descubierto, además sacó una corta falda y con pena me mostró una diminuta tanga de hilo dental del mismo color.

Luego saqué un antifaz y una mordaza, por su parte, ella sacó unas esposas y un látigo pequeño de cuero.

Finalmente yo saqué una cortesía para una estadía en un motel ubicado a las afueras de Nerima. Con pena ella mostró su último objeto, era una especie de macana de 25 cm, en el empaque decía "juguete sexual femenino, cinco velocidades de vibración", los dos volteamos a vernos ruborizados, mi mente empezó a fantasear con lo que podríamos hacer con todo eso.

Ella rompió el silencio y dijo, Nabiki está loca, pero no me molestaría usar algunos de sus regalos contigo, al escuchar esas palabras en mi oído, mi miembro se endureció, con voz ronca le contesté que sí ella estaba de acuerdo, podríamos hacer uso de la estadía en el motel cuando ella estuviera lista.

Me respondió que quizá entre semana podríamos ponernos de acuerdo para ir. Se acurrucó en mi pecho y nos mantuvimos tranquilos por una hora. Le acaricié la cabeza hasta que se quedó dormida, la levanté con cuidado y la recosté en su cama, a regañadientes me dirigí a mí habitación, no sin antes dar un paso por el baño, de alguna manera tenía que ayudar a mi "amigo" a liberarse.

Continuará…