Capítulo 10

Habia ido con tranquilidad de regreso al campamento, pero en el momento en que entró allí supo que algo andaba mal, había mucho silencio y los caballos no estaban en sus lugares.

Comenzó a gritar a Angus, quien apareció rápidamente de dentro de su tienda, el hombre comenzó a explicarle lo sucedido, al parecer un grupo de sus soldados los más jóvenes y tontos que trajeron para ayudar, habían sido guiados por Marcus a las montañas después de que uno de ellos encontró el escondite de las amazonas.

Los demás no habían abandonado el lugar a la espera de la morena, los guerreros experimentados sabían lo que significaba marchar sin la Conquistadora de Naciones.

-¿Acaso esta demente Marcus? Grito la morena a Angus quien había ido a buscar los caballos rápidamente al ver regresar a la morena.

-Tiene sed de sangre y sabía que sólo los chicos idiotas lo apoyarían. Respondió Angus.

-Si sobrevive le sacare la lengua.

Y la morena comenzó su marcha hacia las montañas con una legión de soldados a su espalda, Angus la siguio a pesar de su mal humor, quería proteger a Marcus de la ira de la morena.

Tardarían en llegar al menos una marca al lugar indicado, Xena rezaba para que fuese una información falsa pues de no ser así, las amazonas acabarían con todos esos chicos antes de que ella pudiera llegar. Y sin notarlo se encontró cabalgando a una velocidad sorprendente.

A unos kilómetros de allí, Gabrielle se colocaba su máscara de guerra para salir a la defensa de su tribu. Los hombres que lanzaban sus armas contra el muro no eran tantos como una legión del ejército de Corinto, quizás una trampa, pero no daría el gusto de perder en su propia tierra.

Subio al muro y levantó su espada para dar la señal a sus arqueros, luego corrió al patio donde Eponin ya estaba con la élite de las amazonas en formación, todas armadas y listas para pelear.

-Mi reina, saludo Eponin a Gabrielle. - ¿Cual es la estrategia?

-Mi hermana, hoy ninguna de nosotras caerá, el muro está protegido nosotras debemos atacar desde afuera.

-¿Sugiere que usemos los túneles?

-Así es, los atacaremos desde atrás.

Eponin sonrió y le dio el mando del ejército a Gabrielle, la rubia rápidamente abrio la entrada a los túneles, era la forma más segura de entrar y salir sin ser detectadas, solo eran unos minutos bajo tierra y evitaban ser vistas por cualquiera.

A medida que avanzaban por allí, Gabrielle golpeaba su escudo en señal de guerra, las mujeres la seguían, desde arriba solo se debía escuchar un ruido parecido al que se hace cuando la tierra se mueve.

Ya al encontrase al final, se detuvo un momento, podía oír a los hombres justo a las afueras de la tribu, tomo su arco e indico a varias amazonas a hacer lo mismo, coloco la flecha en su sitio y tiro de la cuerda, disparando el arma rápidamente, todas las demás la siguieron, varios hombres cayeron, no lo vieron venir.

Inmediatamente los demás se alertaron, pero no fueron suficientemente rápidos como para evadir al ejército de mujeres que salía debajo de la tierra, uno a uno caía muertos sin siquiera levantar sus escudos.

Gabrielle seguía a la cabeza de las amazonas, su espada atravesó a tantos como pudo, empujando a los hombres hacia el muro, donde caían por las flechas de los arqueros. No pudo evitar notar que la mayoría de esos hombres eran jóvenes, excepto por el hombre que montaba a caballo, se veía más experimentado, y era el único que había logrado mantener la formación y evadir sus ataques, no sería fácil matarlo, sin duda era un general del conquistador.

-Amazonas, formación de batalla! Grito la rubia.

Y rápidamente las mujeres formaron un muro de escudos con lanzas sobresaliendo, los hombres que aún estaban en pie eran pocos, y nunca habían estado en una situación así, solo levantaron sus espadas pero ya se encontraban entre la espada y la pared.

El fuerte muro de las amazonas comenzo a avanzar, haciendo que en cada paso, los hombre retrocedieran más, hasta que las puntas de las lanzas los alcanzaron y comenzaron a caer poco a poco. Todos menos el general a caballo, el solo abandono a su animal y avanzó frente a sus hombres, prácticamente a uno centímetros de que las lanzas lo estarían atravesando un movimiento, pero el muro se detuvo.

Se detuvo no por miedo a la valentía de ese hombre sino que la rubia necesitaba un poco de espacio para el tiro que iba a realizar, nunca fue la más diestra con la lanza pero siempre era su deber asesinar al líder enemigo.

Dos amazonas abrieron sus escudos y Gabrielle corrió con la lanza en mano, el hombre sostuvo su espada con firmeza tratando de mantener su postura pero nada pudo evitar que la rubia lo atravesará, cayó de rodillas con sangre saliendo de su boca, no tardo mucho en fallecer, dejando a sus hombre sin líder.

Las amazonas dieron su grito de guerra, y Gabrielle comenzó a sacar la lanza del pecho del hombre ya en el suelo, tiro con fuerzas pero llevaba más trabajo del que pensaba, levantó su cabeza y vio al pequeño grupo que aún quedaba, eran prácticamente niños, asustados, ¿cómo podía el Conquistador haber enviado a estos niños a su muerte? No podía entenderlo.

Y sin haber dado una señal, las amazonas volvieron a su posición de ataque, era la ley, sin sobrevivientes, sin esclavos. La rubia sólo se dio la vuelta y regresó a su sitio entre las filas, un grito y habrían ganado, pero no pudo hacerlo, no ganaría a costa de tanta muerte.

En lugar de eso, se quedó inmóvil un momento, hasta que uno de los jóvenes, grito como un loco y se abalanzó sobre ella, no pudo ni acercarse lo suficiente, pues fue atravesado por las lanzas, y de repente lo sintió, el sonido de una estampida de caballos acercándose a ellas.

-Retrocedan! Grito rápidamente la rubia al notar que los refuerzos ya venían en camino.

Y el ejército regresó a los túneles, esperando a que los demás aparecieran, sería la misma técnica, dependían de la sorpresa para ganar.

En apenas cinco minutos el ejército comandado por Xena aparecía en medio del campo de batalla, la morena iba a la cabeza, por lo cual fue lo primero que Gabrielle vio, la misma mujer que hacía pocas horas había besado estaba descendiendo de su caballo con espada en mano lista para la batalla.

Eponin al ver la distracción de Gabrielle dio la orden a los arqueros de atacar, y con miedo la rubia vio el mar de flechas sobre Xena. La morena no parecía tener miedo de eso, las flechas caían a su alrededor pero ella seguía avanzando hacia sus hombres, con un grupo de soldados a sus espaldas, los cuales mantenían una formación única de defensa que las amazonas no había visto.

Todos los hombres formaban un cuadrado perfecto de defensa, no los podían sorprender por detrás, ya que tenían escudos allí, pero aún así la orden de atacar fue dada, las amazonas corrieron hacia ellos y los escudos chocaron con furia, en un ruido ensordecedor.

Gabrielle comenzó a avanzar desde atrás hacia donde se encontraba la morena, ambas filas se habían roto y ahora todos peleaban contra todos en una tormenta de sangre. Ambos ejércitos tenían un nivel de guerra alto, pero sin duda Gabrielle tenía una ventaja en su muro de arqueros. Lo que le permitió avanzar sin ser molestada pues todos los que la atacaban caían rápidamente antes de alcanzarla.

La morena era demasiado salvaje en batalla, la rubia podía ver como lograba sostener las flechas con sus manos, y como de un solo golpe enviaba al suelo a sus mejores guerreras. Pero, algo le sorprendió pues la morena no estaba usando su espada, simplemente iba golpeando a las amazonas para alcanzar a los jóvenes que estaban cerca de los muros.

Cuando finalmente logró llegar a ellos, uso un arma en forma de círculo para cortar varios árboles a su alrededor formando un muro entre las amazonas y sus soldados. Los jóvenes sólo vieron la oportunidad y corrieron por sus vidas.

Gabrielle estaba sorprendida, realmente Xena no pensaba matar en aquella ocasión, quizás desobedecia las órdenes del Conquistador el cual estaba en medio de la batalla cual fiera salvaje. La descripción del hombre era muy exacta, ese alto guerrero era Angus, sus hermanas lo habían visto en el pueblo y finalmente estaba frente a ella.

Gabrielle sólo corrió hacia el y de un salto lo golpeó, derribandolo de su caballo, rápidamente se levantó, y se puso en guardia frente a ella. Sus movimientos eran rápidos y certeros apenas podía soportar el acero contra el suyo. Pero al igual que muchos otros guerreros que había enfrentado antes, era pretencioso y cansable fácilmente.

Pudo desarmarlo en poco tiempo, pero el hombre no se rendía, no esperaba menos de él, con sus manos sujeto la lanza de Gabrielle y la partió en dos, obligando a la rubia a sacar su espada, la máscara no le permitía ver mucho comenzaba a estorbarle.

-¿Qué pasa Majestad, ya se aburrió de mi? La molesto Angus.

-Retírate Conquistador y nadie los perseguira. Respondió la rubia.

Pero el hombre sólo sonrió y tomó una de las muchas espadas en el suelo, fue rápido y logró cortar un poco el brazo de Gabrielle, la rubia grito de ira y se fue sobre el hombre, cortando varias veces a Angus, quien al verse superado uso sus manos para detener a la rubia, pero no lo logró.

La espada golpeó su armadura con fuerza y lo envió al suelo, de rodillas, y ahí quedó frente a Gabrielle completamente indefenso, solo una cortada más y la guerra habría terminado, agitó su espada para la ejecución pero esta fue detenida por la espada de la morena.

Fue un choque de espadas sorprendente, haciendo que Gabrielle retrocediera, la morena tenía una fuerza impresionante y al parecer no iba a permitir que ella asesinara al conquistador. Las amazonas formaron de nuevo un muro de escudo protegiendo a Gabrielle mientras Eponin la empujaba hacia atrás, solo vio al grupo de mujeres sobre Xena, eran demasiadas, una de ellas le corto la mejilla y la envió al suelo.

Fue como una manada de lobos hambrientos sobre una oveja, la morena no sobreviviria a eso. El cuerno de retirada sonó finalmente y uno a uno los soldados del conquistador huían al bosque, y las mujeres se replegaron detrás de los muros. Gabrielle había ganado su primera batalla. Pero, ¿a que costó? la morena estaba muerta.

Todas las amazonas se abrazaron entre ellas, pero Gabrielle solo seguía inmóvil, hasta que finalmente se quito su máscara tan sofocante, y regresó en sí, pidió abrir las puertas, para recoger a las mujeres heridas, un grupo de sanadoras salió con ella, revisando a cada mujer sobre el campo de batalla, su deber era salvar a las amazonas primero, pero solo deseaba encontrar a la morena, la huida fue tal que no pudieron llevarse a ninguno de los caídos, por ello la morena debía estar allí, inclusive con vida.

Finalmente la encontró, su rostro estaba cubierto de sangre y cortadas, apenas se podían distinguir sus facciones, pero la piel morena y el tamaño la delataban. Gabrielle tocó su cuello pero no sintió señales de vida.

-Por los dioses, no, no puede estar pasando. Murmuró mientras trataba de darle respiración.

Sus ojos se abrieron por un segundo, como un reflejo post morten, seguían azules y hermosos lo que desató las lágrimas de la rubia. Aquello que pudo haber cambiado su vida ahora estaba destruido por sus propias manos.