Derechos: No son míos.

Confesiones II

Si Emma no estuviera con la cabeza en otro lugar, se habría dado cuenta de que Hook estaba molesto con ella. Llevaba toda la mañana ignorándolo. Se suponía que vivían juntos, pero esta noche Emma no había vuelto a casa. Había dormido en la mansión, para proteger a Henry y a Regina de la Reina Malvada y Garfio comprendía que quisiera estar cerca de Henry, pero al menos podría haber avisado. Hook frunció el ceño, calentándose con el pensamiento. Además estaba esa tensión espesa que de repente se había creado entre su novia y la alcaldesa. Hook era un marinero, curtido e inteligente, galán y mujeriego, así que para él las miradas intimidatorias de Regina hacia Emma no escapaban. Sabía que ambas guardaban un secreto y Hook se sentía a expensas, esperando a que todo le explotase en la cara o al menos con la sensación de que lo haría tarde o temprano. Llevaban ya más de 40 minutos andando, sin dar con ningún rastro de la Reina, cuando decidieron regresar al lugar acordado y entonces el pirata se decidió a hablar más relajado.

-Emma, ¿podemos hablar?.-La miró mientras apartaba un arbusto con su gancho. Emma iba ausente delante de él y actuaba como si el pirata no estuviera allí. -¡Emma!.-Alzó la voz sin querer, perdiendo por un momento la compostura.

Emma se detuvo del susto, llevándose una mano al pecho que ahora latía excitado. Sus ojos estaban muy abierto y dio un giro a su alrededor, esperando encontrar el motivo por el que el pirata había alzado la voz así.

-No he visto nada, Emma.-Dijo el pirata poniendo los ojos en blanco.- Solo pretendía llamar tu atención.- Suspiró dejando caer los hombros.

-¿De qué hablas?.- La rubia cruzó los brazos a la defensiva.

-Hablo de que apenas me he mudado contigo y resulta que en casi una semana no te he visto el pelo y cuando estamos juntos, es como si estuvieras ausente. – Hook hablaba serio y triste. -No sé qué pasa por tu cabeza y eso me da mucho miedo.

-Es solo que… no sé… tal vez es que ¿estoy estresada con el regreso de la Reina Malvada y con el hecho de que quiere hacer daño a los míos?, pero claro quizás tu no entiendas esa sensación.- Espetó cínicamente. Hook dio dos pasos atrás, no dando crédito a las palabras de Emma y con un fuerte pinchazo en su corazón. Emma abrió los ojos, dándose cuenta de que se había pasado esta vez con sus palabras. Él era solo una víctima de lo que estaba ocurriendo.- Oh, vaya, perdona.- Se apresuró a decir avergonzada.- No quería decir….

- ¡Claro que querías!.- La interrumpió dolido.- Mira Emma, se supone que somos una pareja. Fíjate en tu madre y en David, siempre van juntos de la mano, apoyándose el uno en el otro… pero tú no, tú vas a apoyarte en la madre de tu hijo, como si fuerais algo más… es que es ridículo.- Dijo alterado.

Emma observaba sorprendida a Hook. Sabía que tarde o temprano no podría seguir a su lado. Su relación era un fracaso, destinados a no estar juntos porque tal vez Hook no era su amor verdadero. Emma ya había sospechado algo cuando el pirata intento despertarla en Nueva York… él la besó, pero nada ocurrió. Y le gustaba, el pirata le atraía… pero no se imaginaba a su lado toda la vida. Y en este momento, aunque admiraba sus hermosos ojos y sus sensuales labios, realmente no era con él con quien deseaba estar.

-Hook… creo que deberías saber algo… -Dijo retomando la marcha.

- Estoy deseando saberlo. – Dijo el pirata siguiéndola y realmente temiendo lo que vendría a continuación… posiblemente la bomba que llevaba esperando que le explotara en la cara.

-El día que Regina y yo vimos a la Reina Malvada….- Hizo una larga pausa pensando en cómo continuar.- Ese día Regina no estaba conmigo. Estaba sola en la Oficina y estaba a punto de marcharme cuando Regina entró por la puerta, visiblemente borracha…- Hook alzó las cejas con sorpresa.- Pensé que estaba mal, por lo de Robin tal vez… no sé. De alguna manera, acabamos bebiendo whiskey… es complicado…- murmuró resoplando.- Y después…- Cerró los ojos y suspiró cabizbaja.

-¿Después… qué?.- Preguntó Hook impaciente.

-Bueno, digamos que ella acabó con su mano dentro de mi pantalón.- Emma continuó cabizbaja, pero levantó la vista cuando oyó al pirata reír, deteniéndose para mirarlo a la cara.

-¿Es un dicho que tenéis aquí?.- Preguntó divertido el pirata.

-No… no es ningún refrán, literalmente metió su mano dentro de mi pantalón.- Explicó Emma. Garfio frunció el ceño.

-¿Para qué?.- Preguntó con tanta inocencia que Emma se sintió irritada.

-¿Tu qué crees?- Las cejas de Emma se elevaron dando por hecho la respuesta.

Hook tenía la boca abierta y parpadeaba sin dar crédito a lo que Emma insinuaba. ¿Su novia intentaba decir que habían tenido sexo… ella y Regina?

-¿Regina… y tú… habéis tenido… sexooo?.- dijo la última palabra con inusitado pánico.

-Bueno, ahí está el problema… no era Regina… aunque lo parecía, vestía como ella. Se trataba en realidad de la Reina Malvada.- Emma estaba ahora andando de un lado para otro haciendo aspavientos y dentro de su mundo.

- Vale, estás queriendo decirme que tú hiciste sexo con ella porque pensaste que era Regina… o sea, ¿que ella te gusta?.- Tragó saliva y cerró sus ojos, sin dar crédito a sus propias palabras mientras se masajeaba la sien. – Me refiero a Regina, claro.- Aclaró molesto con la simple mención de su nombre.

-No lo sé. No creo que sea buena idea hablar contigo de esto.- Murmuró apenada por tener que rechazar de aquella manera al pirata, pero no se veía contándole a él lo mucho que deseaba, cada vez que la veía, arrancarle la ropa y follarla sin darle tregua.

-Soy tu confidente y tu pareja, Emma. Y creo que por respeto merezco saber la verdad.

-¿Estás seguro de eso?.- Inquirió Emma un poco molesta por su insistencia.

-¿Te gusta Regina?.- Volvió a preguntar Hook dándole a entender que estaba seguro de querer escuchar la respuesta.

- No.- Fue un no rotundo, claro y seguro y Hook sonrió contento y sin esperar el intento de Emma de seguir hablando, la besó apasionadamente, como sólo él sabía hacer.

Y de repente oyeron pisadas demasiado cerca. Emma colocó protectora a Hook detrás de ella y se puso a la defensiva… pero no eran más que su padre y Regina. Bajó las manos, sonriendo para sí misma, relajada, cuando el puño de alguien se estrelló contra su pómulo haciéndole perder el equilibrio.

-¡Mentirosa!. ¡Tu lo sabías!.- La voz de Regina venía de algún lugar y aunque no podía verla porque estaba aturdida y mareada debido al golpe, podía sentir la ira de la morena.

Parpadeó confusa, con su mano apretándose la mejilla, donde sangraba abundantemente. La fuerza del golpe le había abierto el pómulo. Todavía veía turbio cuando se incorporó, pero la silueta de Regina era inconfundible.

-¿Ha sido la reina?.- La pregunta de Emma iba dirigida a su padre quien, detrás de Regina, asintió sin más, dirigiéndole una mirada acerada a su hija.

- Sí, Emma, fue ella quien tuvo que decírmelo, porque tu solo pretendías reírte de mí. ¿Creíste que no me enteraría? ¿O es que pensabas aprovechar el tiempo hasta que me enterase?.- Regina la miró con asco y tan pálida como la nieve.

Ahora que Emma la observaba, ella temblaba de pies a cabeza, y sus labios estaban terriblemente morados. Se abrazaba a sí misma, frágil y dulce como una flor en medio de una nevada.

-Regina, ¿estás bien?.- Le preguntó la rubia preocupada extendiendo su mano para tocarla. Pero Regina apartó su mano de un golpetazo.

-¡A la mierda con eso!.- Chilló observando a Emma con ira. - ¿Por qué?.- Preguntó casi a punto de llorar. Emma tragó saliva y cerró los ojos.

-No quería que terminase nunca, Regina. Lo siento, sé que he sido una egoísta.- Se disculpó con la mirada suplicante

-Confiaba en ti.- Dijo con los ojos llenos de frialdad y sin apartarlos de la rubia, desapareció en medio de un espeso humo violeta, dramáticamente.

Al menos era dramático para Emma, que cerró los ojos temiendo haber perdido a Regina para siempre. La mano de Hook se posó en su hombro. Sus ojos la observaban esperando una explicación, pero Emma solo pudo devolverle una mirada apenada y compasiva. Se volvió lentamente y tragó aire.

-Antes no me dejaste terminar, Killian, Regina no me gusta…

-Eso ya lo sé.- Volvió a sonreír el pirata satisfecho interrumpiéndola.

-Sino que la amo.- Aclaró sintiéndose liberada. Luego sin decir más se desapareció dejando un espeso humo blanco en la atmosfera.

Hook observó a David y juntos emprendieron la marcha a la ciudad… a pie claro, ellos eran simples mortales. Ambos hombre ignoraban como iban a poder enfrentar aquella realidad, que no obstante ya habían sospechado. Porque David no podía olvidar las ocasiones en que Emma había sacrificado incluso su vida por salvar a Regina o proteger su felicidad, y que de la misma manera había actuado la alcaldesa. Y que ambas pudieran crear magia juntas, que se trasmitieran el poder con tanta facilidad, que se mostraran reacias con sus respectivos novios y no podía olvidad una simple y llana verdad, que cuando Regina y Emma estaban en la misma habitación saltaban las chispas, porque siempre había una tensión latente entre ellas dos.

Y por su parte, Hook no era un ignorante. Desde Neverland luchaba por alejar a la morena de Emma, a la que siempre había visto como una temible contrincante… aunque nunca pensó que ella acabaría ganándole en el plano del amor… Emma la amaba y no estaba hechizada… y a juzgar por el comportamiento de la alcaldesa, era más que obvio que el sentimiento era mutuo. Así que el pirata concluyó que no tenía nada que hacer, salvo alejarse de aquello.

-Creo que he perdido todo mi ego. – Murmuró el pirata insatisfecho con su destino.

-Vamos, ánimo Garfio, si esto ha ocurrido es porque Emma no es tu amor verdadero y eso significa que te espera en alguna parte. – Puso una mano en el hombro de aquel chico perdido y le sonrió con complicidad.

-Me gustas.- Dijo Hook con una mueca que pretendía ser una sonrisa pero luego se volvió de temor cuando los ojos del rubio se abrieron de par en par.-Eh, no me mas interpretes, no tengo la epidemia gay, solo me refiero a que me gustan las personas como tú, siempre tan optimistas.

-Gracias, supongo.- Dijo David encogiendo los hombros de forma simplona.

Continuara