Hola(:

Bueno, pues quiero agradecer los comentarios que me dejan, que aunqe no los contesto directamente ni nada, los leo y los tengo muy encuenta y es la razon por la que subo continuacion seguido. Ya queda poco para el final y espero que ustedes disfruten el fic hasta el final y me gusta qe ustedes esten aqi presentes.

Una cosa más, se que la historia como qe es muy acelerada y así, pero pués asi está escrita y marcada, de todas formas es muy buena y pues ha llamado la atencion de ustedes de lo que estoy sumamente feliz(:

Bueno, nos vemos abajo

Cap. 10
¡¿Estás embarazada?

¿Era posible amar y odiar al mismo tiempo?, se lo preguntaba Sakura.

O a lo mejor lo que quería decir era si resultaba posible ansiar y detestar al mismo tiempo. Porque era lo que estaba sintiendo en ese momento. Su mente parecía dividirse en dos mientras su cuerpo ardía de deseo.

Deseaba aquello, y cómo lo deseaba. Había soñado tanto con él… de día y de noche. Volver a los brazos de Sasuke era como volver al hogar. Aunque la vuelta al hogar no debía sentir seguridad, y ésa no era la palabra que describía la situación en la que se encontraba, la sensación que tenía.

Llevó las manos apresuradamente al rostro de Sasuke para arrancarlo de sus labios y apartarlo lo suficiente como para ver su rostro. Él la tenía sujeta tan firmemente que sólo pudo apartarse unos centímetros, doblando la espalda sobre el brazo que la sostenía por la espalda. Estaba tan cerca de él que todo en lo que podía fijarse era en sus profundos ojos oscuros.

Pero al menos ya no la estaba besando. Cuando la besaba no podía pensar, sólo sentir. Ahora tenía que pensar, y decidir. ¿Había posibilidad de futuro con aquel hombre? ¿Y se trataba de un futuro lleno de los sentimientos contradictorios que acababa de sentir hacía un momento? ¿Cómo odio y…? No, no podía permitirse pensar en la palabra "amor" en relación con aquel hombre. Sólo lo conocía de unas horas, apenas un día. Sin embargo, a pesar de las cortas horas, había llenado su mente y sus pensamientos como nadie había hecho antes. Y lo necesitaba. Lo deseaba. Su cuerpo clamaba las caricias de las que tenía que abstenerse si quería al menos considerar y sopesar las opciones que tenía.

"Vine por ti…", había dicho. Aún la deseaba. La deseaba lo suficiente para recorre todo el camino desde Sicilia para estar con ella. "No he podido olvidarte desde aquella noche". ¿Qué mujer no estaría encantada de oír esas palabras de un hombre? Especialmente un hombre como Sasuke Uchiha. Y la verdad era que, aunque sólo estuviera preparada para reconocérselo a sí misma, él había tenido toda la razón al decirle que ella sentía lo mismo. Podía negárselo a él, pero en el fondo de su corazón sabía que jamás había sido capaz de olvidarlo por mucho que lo hubiera intentado. Y ahora sólo había tenido que acariciarla y besarla una vez para que se derritiera en sus manos.

Pero no podía arriesgarse a dejar que supiera lo perdida que se sentía. Tendría que oponer algún tipo de resistencia ¿no? De lo contrario sería como su primer encuentro, y pensaría que podía hacer con ella lo que se le antojara cuando se le antojara. Cuando Sasuke fue a besarla de nuevo, sus sentidos le decía que se dejara llevar, pero su mente le dijo que sería mejor poner los frenos si podía.

—Un momento… —dijo interponiendo su mano entre ambos labios. Le puso la mano en los labios para detener el beso. Pero la sensación de sus labios bajo la palma de la mano resultó casi igual de devastadora. La suavidad de sus labios, la calidez de su aliento alteraron el ritmo de su propio corazón y de su respiración. Sin importar la armadura que tratara de ponerse contra la red de sexualidad que aquel hombre era capaz de tejer a su alrededor con su sola presencia, una simple caricia o un breve beso eran capaces de hacer que casi se derritiera.

— ¿Qué pasa con ese asunto pendiente entre nosotros? —le costó más de la cuenta pronunciar aquellas palabras. La verdad era que no tenía ganas de indagar mucho—. ¿Qué es lo que quieres en realidad?

—Te quiero a ti.

Aquellos ojos negros la miraba por encima de su mano con una intensidad que parecía que podría marcarle la piel con su sello, como si fuera una esclava de tiempos lejanos comprada y marcada como propiedad personal de rey.

—Para serte sincero, no he venido aquí en busca de una relación, sino porque te quiero tener en mi cama otra vez —fue tan duro como una bofetada en la cara, e hizo que Sakura se soltara y se apartara de él. Se alejó poniendo media habitación de por medio, y se escudó tras una butaca.

— ¿Y piensas que ésa es la forma de ganarme?

No iba a permitirle ver el dolor interior en su rostro, así que lo miró desafiante a los ojos. Por la expresión de su rostro podía ver que a él no le importaba el desafío, por el contrario, parecía disfrutar con ellos. Se dio cuenta, de repente, de que quizá la conocía más de lo que ella se conocía a sí misma.

Despacio, deslizó la mano por la madera tallada del respaldo de la silla que tenía ante ella, preguntándose si la verdad era que la había interpuesto para mantener a Sasuke alejado, o si era para impedir la tentación de ignorar los avisos de su sentido común y de volver a sus brazos. Sinceramente, si se dejaba llevar por lo que le decía el corazón, eso sería lo que haría. Y tenía la sensación de que era exactamente lo que él esperaba.

— ¿Crees que decirme que me quieres tener en tu cama es suficiente para que me lance a tus brazos?

—Lo hiciste en la playa.

Sakura no quería que le recordaran la salvaje locura que se había apoderado de ella en aquel entonces. La forma en que había olvidado todo sentido común y su propia seguridad.

—Yo… no era yo en aquel momento. Estaba bajo el efecto del estrés, y acababa de casi ahogarme.

Y él se había apresurado a rescatarla del agua, cuando a nadie más le importaba lo que le ocurriera. El efecto había sido embriagador. Pero ya no estaba en la misma situación. ¿Pero por qué tenía la sensación de que podía hacer otra vez la misma tontería?

— ¿Quieres que te adule, que te engatuse diciéndote que estoy locamente enamorado de ti? Pues, perdoni, no suelo contar mentiras para seducir a nadie. Menos aún cuando deseo algo con tanta fuerza.

— ¿Y qué haces? —trato de ignorar la última frase, pues el solo deseo de sentirse tan deseada hacía que las piernas le flaquearan—. ¿Qué le ofreces a una mujer si no son halagos?

—Honestidad —dijo con franqueza—. Ofrezco el cumplido de mi total y absoluta honestidad.

— ¿Y qué esperas a cambio?

—El mismo tipo de honestidad. No puedo ocultar el hecho de que te deseo. Si no estás conmigo, estoy pensando en ti todo el rato. Si estás conmigo, no puedo quitarte los ojos de encima.

Era como un bálsamo para su alma herida por Gaara. Para Gaara nunca había sido lo suficientemente sexy ni lo suficientemente activa en la cama. Al principio había dicho que era demasiado recatada, y hacia el final, la había llegado a acusar de bruja frígida, glacial y poco femenina. Sasuke le había demostrado que ninguna de esas acusaciones era cierta. Con él tenía poco, por no decir ningún control, y todo en ella se fundía con un solo roce.

—Honestidad por tu parte sería que reconocieras que también deseas esto.

—Lo deseo… —no pudo aguantarlo más—. Lo deseo.

¿Se había movido él o ella? Sospechaba que se habían adelantado paso a paso simultáneamente hasta estar al alcance de la mano el uno del otro. Cuando ella alargó una mano, él la rodeó con la suya. El calor y la fuerza de su mano resultaban maravillosos tras tantos meses de vacío. Con suavidad, Sasuke la atrajo hacia él y la rodeó con sus brazos mientras agachaba la cabeza para volver a tomar sus labios. Esa vez se tomó su tiempo, disfrutando de su sabor y seduciéndola para que se abriera a él. La explosión de color que recorrió sus venas enseguida restó importancia a las acusaciones malintencionadas y crueles de Gaara.

Sintió sus pechos tersos e hinchados, y el intenso latir de su pulso entre las piernas.

— ¿Cuánto tiempo…? —consiguió decir—. ¿Cuánto tiempo pude durar esto?

—Hasta saciarme de ti, o tú de mí. Puede que dure seis meses, puede que un año, pero te prometo que todo el tiempo que estemos juntos no se me ocurrirá mirar a otra mujer ni te daré razones para estar celosa. Y cuando se haya acabado, te lo diré sin más. No habrá ni pretensiones ni mentiras.

—Honestidad absoluta —murmuró Sakura. Podía aceptar eso.

—Honestidad absoluta —repitió Sasuke, apoderándose de sus labios de nuevo.

Sus manos estaban donde Sakura las quería, acariciando la piel expuesta por las mangas cortas del vestido de camino hacia la sensible piel del cuello. Sus senos tersos e hinchados, presionados contra su pecho, anhelaban tanto su caricia que resultaba casi doloroso.

—Sakura, tesoro… —fue un ronco murmullo salido de su garganta al tiempo que agarraba mechones de su cabello con los dedos para tirar hacia atrás y tener mejor acceso a su boca. Primero mordisqueó ligeramente su labio inferior, donde antes había estado a su pulgar para borrar la marca que había dejado ella al hacer lo mismo, y unos segundos después, alivió el liviano dolor con la lengua.

—Deseaba esto, soñaba con esto…

Sakura escuchó y sintió las palabras de Sasuke en el cuello. Ella dejó caer la cabeza hacia atrás para dejar que recorriera la piel de su cuello hasta llegar a la base del cuello, donde el pulso latía con fuerza bajo sus caricias.

Sus manos se encontraron con las curvas de sus senos. Primero acariciaron los laterales para a continuación formar una copa a su alrededor y acariciar sus pezones con los pulgares. Jamás había sentido a piel de sus senos tan fina y sensible. Sakura se arqueó aún más, cerrando los ojos para disfrutar de la intensidad del placer que casi resultaba doloroso.

—Sasuke… —el nombre fue un gemido de placer y aliento… — ¡No! —el sensual placer se desvaneció para dar lugar al sobresalto.

¿Cómo podía haberlo olvidado? Una vocecita racional empezó a gritarle dentro de su cabeza. Sus senos estaban tan sensibles porque estaba esperando un bebé, un bebé de él, y si continuaba, lo descubriría en unos momentos…

—No… —lo intentó de nuevo, en vano. Él no la oía, o si lo hacía, no estaba escuchando, porque su oscura cabeza había abandonado el cuello para continuar descendiendo, dejando un rastro de besos, hasta llegar a uno de su pechos, humedeciendo el tejido del algodón que lo cubría al succionar—. ¡Oh, no!

Puede que eso fuera lo que quisiera decir, pero no sonó con la fuerza y autoridad con la que debía. ¿O acaso era lo que de verdad quería, expresarse con un gemido de sensual satisfacción que fomentara más caricias y tormento sensual?

Sabía que debía detenerlo, que tenía que pararlo. Pero la verdad era que no podía hacerlo. Su cuerpo ávido no le dejaba hacer lo que sabía que debía hacer. Así que lo único que podía hacer era seguir como estaba, entre el placer y la agonía del miedo. No podía disfrutar completamente de sus sensuales caricias y besos, pero tampoco podía soportar interrumpirlos, deshacerse de aquel abrazo, aunque llevara al inevitable desastre cuando se diera cuenta…

Se quedó helada de pánico cuando aquellas manos bajaron por sus caderas hasta sus muslos, y empezaron a dibujar sensuales líneas sobre su piel. Detenerlo ahora sólo levantaría sospechas y hacerle pensar que era una tomadura de pelo. Pero ¿qué era peor? Tenía que detenerlo y decírselo…

—Sasuke, Sasuke… Sasuke, por favor, tengo algo que… —pero ya era demasiado tarde. Sus manos ya habían llegado al centro de la femineidad de su cuerpo, deslizándose bajo la ropa interior de encaje y algodón, y entonces…

Sasuke se quedó helado. Con las manos sobre la suave protuberancia de su vientre, quizá demasiado pequeña para la vista, pero tan obvia al tacto…

— ¡Estás embarazada!

Sakura se esperaba un bramido de furia, y se había preparado para el arranque de ira. Pero con lo que se encontró fue con un hombre de huelo, cuyas facciones se habían quedado inmóviles, su mandíbula tensa, y los labios apretados. Tan sólo sus ojos parecían seguir vivos, aunque la helada mirada podía cortarle la piel. Pero fue su voz lo que la dejó helada a ella, sin respiración y sin habilidad para pensar o reaccionar de ninguna manera.

—Estas embarazada —repitió marcando cada sílaba von frialdad—. Lei é incinta —repitió en su idioma materno.

Su helada mirada la tenía paralizada a Sakura, como si la hubieran aprisionado y no la dejaran moverse. Todo su cuerpo irradiaba hostilidad y una furia apenas controlada, pero nada de eso se reflejaba en su rostro ni en su voz. Todo ese tiempo, había mantenido su rostro ni en su voz. Todo ese tiempo, había mantenido las manos sobre su vientre, como si se tratara de una parodia de la tierna y cariñosa caricia de un padre hacia su hijo en el vientre de madre, que incluía a la amada madre de su hijo en el mismo momento de ternura. Sólo que ella no era la amada madre de su hijo. Y si fuera por él, no estaría portando a su hijo en el vientre. Y…

Madre de Dio… —quitando las manos de su vientre como si de fuego se tratara, se apartó de ella violentamente. Se dirigió a la ventana para quedarse mirando fijamente la amplia extensión de césped que se extendía afuera, y luego se volvió para recorrer la estancia de un lado a otro, una y otra vez.

—Sasuke… —dijo con voz temblorosa, pero si la oyó, la ignoró y siguió su agitado y airado paseo, como si fuera un león en una celda, como si no pudiera quedarse quieto.

En el extremo de la habitación, volvió a detenerse y a mirar por otra ventana.

Sakura oyó un ruido frente a la casa. El sonido de neumáticos sobre la gravilla. Pero no podía dejar que lo distrajera.

—Sasuke… —lo intentó de nuevo, pero antes de que pudiera continuar, él se había dado la vuelta de nuevo, y sabía cuál era la pregunta que le iba a hacer antes incluso de que abriera la boca.

—Dijiste que estaba tomando la píldora… —fue como un latigazo, incluso encontrándose él a varios pasos de distancia.

—Lo sé, pero… —intentó explicarle, pero él lo rechazó con otro de los violentos movimientos de mano en el aire. Había algo más urgente que quería saber.

— ¿El niño… este bebé es mío?

—Yo… —Sakura aún estaba intentando busca la forma de responder a su primera cuestión y explicar lo que había ocurrido de la forma más aceptable posible, para moderar su furia o al menos calmar su humor lo suficiente para que escuchara.

—Verás…

— ¡No, no veo nada! Dijiste que estaba tomando la píldora, me prometiste que tenía protección, pero…

—Sí —fue todo lo que Sakura consiguió decir con voz baja y triste y la mirada fija en la puerta, pues era incapaz de mirarlo a los ojos—. Sí, lo sé.

Fuera, se oyó la puerta de un coche cerrarse, y a continuación unos pasos que se dirigían hacia la puerta principal. Sabía quién era. Jiraya había aparecido precisamente en el peor de los momentos. Sabía que Sasuke también lo había oído, pero no mostró ninguna reacción. Simplemente dio un par de pasos decididos hacia ella, y le levantó el rostro con una mano bajo su barbilla para que lo mirase a los ojos.

—Quiero una respuesta, Sakura —dijo ásperamente—. Y quiero la verdad. El bebé que llevas en el vientre, ¿es mío?

Sólo había una respuesta. Le había pedido la verdad, así que no podía decirle otra cosa. Tragando saliva, suspiró profundamente y lo soltó.

— ¡Sí! Sí, sí, sí, el bebé es tuyo. Es hijo tuyo ¿de acuerdo? ¡Tuyo! —por fin lo había dicho. Dejó caer los hombros de puro alivio por haber dejado salir a la luz la verdad. Y a continuación volvió a tensarse ante el pensamiento de lo que se le venía encima. ¿Cómo iba a reaccionar Sasuke? ¿Qué iba a hacer?

Le había dicho que estaba tomando la píldora y le había prometido que no habría consecuencias de la noche de pasión que compartieron. Pero las circunstancias habían conspirada contra ella de modo que, sin saberlo, había roto su promesa, y el resultado estaba en su vientre. Un bebé. Un bebé que Sasuke jamás había deseado. Un bebé que ni siquiera sabía que existía hasta ahora. Y ahora que lo sabía…

—Mío —dijo Sasuke con un tono y una expresión imposible de descifrar.

Y antes de que Sakura pudiera empezar a intentarlo, se oyó el timbre de la puerta.

CONTINUARA…

….

Espero que lo hayan disfrutado y lo sigan

Ya mero es el final y cada vez vamos aclarando más las dudas de TODOSc:

¿Qué hara ahora Sasuke con esto?

Ya veran

sigo sintiendo qe no entienden muchas cosas, pero parece qe se orientan y organizan sus dudas en el proximo capitulo, ya lo veran;)

Chao