CAPÍTULO 9. Heridas.

NI SAILOR MOON, NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN. TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.


Corría más rápido que todas las mañanas, estaba bañada en sudor y es que pensaba que exigiéndole el doble a su cuerpo era un excelente castigo para ella. Usagi había sido muy dura, honestamente brutal en sus palabras y le molestaba tanto haberse denigrado pues una cosa era saberlo y otra reconocerlo.

Antes estaba convencida que amaba mucho a Mimi, que era bueno ceder con tal que su novia no se enojara. Si la trataba bien ella entendería que debía dejar de ser tan neurótica. Tanto que predicaba el amor recíproco, que ambas partes debían dar lo mismo para que funcionara y ella no lo llevaba a cabo. Su padre le había dicho que había días en los que una parte da un poco más que la otra, pero nunca un lado debe dar todo y la otra dedicarse a recibir porque en ese momento todo se va por la borda.

Recordó una tesis en un libro que hace mucho había leído y que ahora encajaba perfectamente en lo que estaba sintiendo, "las emociones implican juicios sobre cosas que nos importan" y pareciera evidente, pero en realidad nunca había caído en cuenta de la reflexión que tenía que hacer. Cuando algo o alguien es valioso para ti, se reconoce implícitamente la propia menesterosidad e incompletitud ante esos aspectos del mundo que no controlamos totalmente. Esa misma necesidad de no perder le había llevado a cometer la tontería más grande de todas, dar en exceso.

Hacía las cosas de forma irreflexiva y por esa razón se había perdido. ¿Qué sentía por Mimi? Ya no sabía, porque el amor en exceso se convierte en algo tóxico, sentía como si se diera un golpe fuerte en la mejilla cuando recordó las veces que le había dicho a su novia "te necesito", la necesidad aparece cuando careces de algo… ¿Eso era el amor de su novia solamente? Se frenó de golpe al darse cuenta de una horrible verdad.

-No… No era la falta de tu amor, era la falta de amor propio. ¿En qué momento me hice tanto daño?

Que miserable se sentía, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos mientras el sol comenzaba a salir, los rayos que iluminaban su rostro parecían querer consolarla, el viento envolvía su cuerpo imitando un abrazo. Se puso de cuclillas, sus manos cubrieron su rostro y pudo articular un "perdóname". Al poder tranquilizarse caminó a su apartamento, tomó su móvil y llamó a un número que se sabía de memoria.

-Hola, buen día…

-Haruka te pedí que no…

-No hables, por favor no digas nada… Yo lo lamento… Estaba muy equivocada… Discúlpame por favor… No quiero perderte Mako, tenías razón en todo lo que dijiste y yo he sido demasiado bruta para darme cuenta por mí misma… Estaré esperando que me perdones pues eres una persona muy importante para mí y quiero ser parte de la vida de mi sobrino o sobrina.

-¿Qué quieres que te diga?

-Nada, simplemente quería decirte eso… Que escucharas lo que me nace del corazón y listo. No quiero seguir molestándote Mako.

-Odio actuar así contigo, espero que seas honesta con lo que acabas de decir.

-Tengo muchas cosas que resolver, pronto estaré mejor.

-Me alegra escuchar eso Haruka. Ya que me despertaste tan temprano dime como van las cosas en el trabajo.

-Me hacía falta escuchar tu voz, estaría perdida sin ti.

-¿Me vas a contar o me darás más vueltas?

-Todo bien en el trabajo, acabo de componer una canción… Varias en realidad, pero me falta la letra de una nueva composición. ¿Tú cómo estás?

-Excelente, el restaurante está viento en popa y abriremos otro en Okinawa. Me alegra que estés componiendo, espero escuchar pronto la canción.

-Lo harás, te lo aseguro. Debo dejarte porque se me hará tarde para el trabajo.

-Deberías salir de la rutina.

-Eso hago, entré a un torneo de laser tag.

-Estás de broma Haruka.

-No, no lo es.

-Ese tono me hace pensar en que Michiru está en ese torneo.

-¿Por mi tono de voz lo sabes?

-Magia Haruka, es la magia.

-De tu embarazo. Te dejo maga.

-Boba, ve a ducharte ya. Sé lo que te digo, la magia nos rodea Haruka.

-Claro Mako y gracias por todo.

Colgó para iniciar un nuevo día, recuperar el amor que se tenía, tomar el control de su vida. Debía poner en orden lo que realmente quería y deseaba. Lo que eso fuera debía estar completamente segura de ello.


Calificaba algunos exámenes de sus alumnos, le distraía el ruido de aquella oficina que estaba en frente. Para ser precisos la oficina frente a la suya era la de Kaioh que tenía la puerta abierta, si movía su cuerpo a la derecha podía ver la puerta cerrada de Tenoh, lo extraño era el ruido que tanto le distraía y ese era escuchar a Édith Piaf. A Ernesto le encantaba, pero Haruka ya había repetido "La foule" más de siete veces. Puso el altavoz del teléfono de la oficina y marcó la extensión 4067.

-Buen día, ¿en qué puedo ayudarle?- contestó Minako.

-Aino tienes que venir rápido a mi oficina.

-Latin lover sé que amas, pero no exageres.

-¡Qué vengas!

Gritó antes de colgar. Minako se levantó enojada, ese tipo le había gritado y no se quedaría así, al menos una buena bofetada le plantaría en esa carota de bobo que tenía. Era tanto su enojo que no se dio cuenta de la música que rara vez escuchaba Haruka.

-Te sientes muy hombrecito para gritarme Diaz- dijo con coraje.

-Perdón, era urgente. ¿No escuchas?

-Édith Piaf, ¡qué gran descubrimiento!- rodó los ojos.

-No es sólo eso, escucha de dónde viene.

-¿Es Haruka?

El chico la miró y ella entendió que le estaba afirmando.

-Con esta son 13 veces que escucha "La foule", no me extraña que escuche música. Lo que me deja pensando es que tiene una ligera obsesión con esa canción.

-Espera… Ya paró.

-Es que Kaioh acaba de salir de su oficina. Ya debe de estar cansada de oír lo mismo.

-No te has dado cuenta ¿verdad?

La sonrisa de Minako despertó la curiosidad del chico.

-¿Qué? Escúpelo Aino.

Minako esperó unos momentos para crear misterio

-Ahora, no podré dormir. Suéltalo de una vez.

-¡Ay es obvio para Minako Aino la diosa del amor!

La cara de fastidio de su amigo la hizo rodar los ojos, se acercó al oído de Ernesto.

-La mirada de Haruka cambia al ver a Michiru, sólo que nuestra amiga no se ha dado cuenta que la mira diferente.

-¡No es cierto Aino! Si se enamora de Kaioh dejará a la bruja esa.

Mencionaba emocionado Ernesto y Minako se llenaba de ilusión.

-Michiru también la mira diferente, confía en mí esas dos tendrán un romance de novela.

-Además Kaioh es una gran mujer. La quiero como novia de Tenoh.

-Debemos ayudarles a darse cuenta latin lover.

-Yo tengo la solución.

-Soy toda oídos.

-Sábado noche de boleros en mi casa, el ambiente romántico hará de las suyas.

-Nos dejarás descansar de nuestro entrenamiento de laser tag.

-¿Tú también?

-Es divertido.

-Es para niños Aino.

-Tú porque estás viejito Ernesto, nosotras somos muy jóvenes aún.


Mientras en la oficina de Ernesto se planeaba una estrategia para ayudar a esas chicas a enamorarse, Michiru tocaba la puerta de Haruka. Pensaba mucho en las cosas que le había dicho su psicóloga y decidió hablar con la rubia.

-¿Puedo pasar?

Decía Michiru asomando su cabeza por la puerta.

-Claro. ¿Gustas una taza de café?

Haruka sonrió sin darse cuenta y Michiru jugó con su cabello.

-Gracias me encantaría. ¿Podemos hablar?

-Por supuesto.

La rubia la miró con cariño mientras se levantaba a servirle la taza.

-Es algo complicado para mí Haruka… Quiero contarte sobre mi novia... Yo… No sé por dónde empezar.

El valor se le estaba yendo por la borda, la rubia le dio la taza con el líquido y tomó su mano.

-La canción te la recuerda ¿no es así?

-No, no es por lo que he venido… Es raro que enloquezcas con una canción en particular, pero no es por eso.

Las manos le sudaban, esos nervios traicioneros le estaban jugando en contra.

-Te he dicho que puedo esperar el tiempo que sea necesario para que me cuentes. No quiero que te sientas presionada, quiero que estés tranquila.

Esa sonrisa tan amable le complicaba hablar y la mano de Haruka le invitaba a abrirse.

-Atravieso un momento muy doloroso Haruka… Te dije que mi novia y yo no podemos solucionar las cosas porque ella falleció hace poco. No quería hablar de eso para que los demás no me tuvieran lástima, por favor no te molestes Haruka.

-No entiendo por qué pensaste que me iba a molestar- le tranquilizó.

-Tú eres más abierta que yo y bueno… Te estimo y no quiero que pienses lo contrario, en poco tiempo he aprendido a tomarte cariño.

-Yo también te he tomado mucho cariño Michiru. Toma en cuenta que mi tema con Mimi es diferente a la pérdida de tu novia, es obvio que te costaría más hablar del tema.

-Lo tuyo también es doloroso.

-Sí Michiru, lo que pasa es que yo no he perdido a mi novia de la forma en que tú perdiste a la tuya. Me esperaba que fuera algo así porque después de pensarlo por un tiempo noté que tenías la misma mirada que mi papá.

-Haruka yo no quiero…

La voz de la violinista se cortó pues un mar de lágrimas se asomaron por sus ojos. Haruka dejó de tomar su mano, se levantó de su asiento y la abrazó fuertemente. Michiru por su parte escondió su rostro en el pecho de la rubia para después poder hablar sollozando.

-Quiero que me regresen a Max, no quiero estar más sin ella… La quiero de vuelta porque no es justo que se la llevaran, no antes de formar una familia y vivir juntas hasta ser viejitas… Haruka yo no quiero despertar otro día sin poder verla a mi lado, me falta su risa, sus besos y sus caricias… Tú crees en Dios ¿no?

Haruka afirmó con su cabeza, odiaba ver a Michiru así de frágil y no sabía qué decir.

-Pídele que me la regrese, si a mí no me hizo caso quizá contigo sea diferente. Lo odio, lo odio tanto que quisiera poder destruirlo… Quiero que me regrese la felicidad que se atrevió a robarme… Es un estafador, el más grande de todos… Incluso le pedí que me regresara a Max a través de ti, eso no es justo para ti ni para mí… Por favor Haruka haz algo.

Haruka dejó que Michiru llorase todo lo que quisiera, después de todo era lo mínimo que podía hacer. En su mente pensaba las palabras que le diría a la agobiada chica con mucho tacto.

-No creo que Dios me pueda cumplir algo así. Lo que puedo pedirle es que te ayude a encontrar la paz rápidamente y que le dé descanso a Max.

-Estoy loca ¿no? Pido cosas imposibles… Ya no sé como dejar de sentir dolor.

-Tranquila Michiru, el dolor es una etapa complicada... Yo tampoco estoy muy bien. Necesitamos sanar todo el dolor que llevamos dentro y bueno lo que ambas debemos hacer es trabajar en ello, no es fácil y aún así lo lograremos.

-¿Cómo es que ella no se da cuenta de todo lo que vales?

La violinista se puso roja no lo dijo en su cabeza, lo escupió y pudo ver en esos ojos verdes tristeza, así como un brillo extraño que no pudo deducir lo que era.

-Lo siento Haruka yo no…

-Descuida, dices la verdad.

Michiru sonrió, estaba tan cerca de Haruka sus brazos la protegían de todo lo malo y se sentía sumamente cómoda y segura. La rubia devolvió la sonrisa a Michiru, que hermosa se veía cuando estaba apenada, sintió su corazón acelerarse y tragó saliva.

¿Haruka miraba sus labios? El corazón de Michiru saltó, soltó el aire que tenía acumulado, retiró la mano que tenía en el pecho de la pianista y con un dedo rozó los labios de esa mujer de hermosa mirada. Haruka se estremeció ante el contacto de aquel inquieto dedo, se acercó con mucho cuidado a Michiru quien cerró sus ojos, la rubia hizo lo mismo.

Estaban a milímetros de los labios de la otra, sintieron su aliento tan cálido y agradable por unos segundos… Ambas cayeron en cuenta de lo que ocurría y Haruka se alejó velozmente.

-Se nos hace tarde para la clase.

Haruka sonreía nerviosa y rascaba su mejilla con su dedo índice desviando su mirada.

-Sí… Muy tarde… ¿Nos vemos en el almuerzo?

-Por supuesto, estaremos todos.

-Gracias por escucharme Haruka… Me llevaré tu taza pues no tomé el café, luego te la regreso.

-Cuando puedas, no te preocupes.

-Nos vemos.

-Hasta el mediodía.

Michiru salió completamente roja de la oficina de Haruka. La rubia se llevó la mano a la boca ya que no podía creer lo que estuvo a punto de suceder. ¿Qué había ocurrido? Se había dejado llevar por las palabras de Michiru y la violinista por el dolor… Sí, seguramente eso había pasado… Lo malo es que ahora estaba más confundida sobre los sentimientos que tenía por Mimi

-Me urge resolver todo este dilema. ¿Qué estuve a punto de hacer?


Mamoru, Minako, Ernesto y Haruka tomaban café en una de las mesas que estaban en las jardineras de la escuela, los chicos miraban a Haruka intrigados. Era raro ver a la rubia tan metida en sus pensamientos pues podían notar que eran problemas los que le estaban quitando la concentración, era tan cautelosa en esos asuntos que usualmente actuaba serena para encontrar la solución.

-¿Qué sucede Haruka?- rompió el ambiente Mamoru.

-Estoy pensando que no tengo voluntad.

La miraron extrañados y Minako estaba inquieta, era raro que Haruka hablara así.

-¿Estás bien?

-No, no he estado bien desde hace mucho tiempo. Mi vida actualmente no tiene sentido.

-Tenoh ¿no estarás leyendo a Kierkegaard, Sartre, Dostoyevski, Jaspers o a Camus? Estás muy existencialista.

Bromeaba Ernesto, sus amigos rieron, pero no causó el mismo efecto en Haruka.

-Preferiría leer a Heidegger. Igual encuentro la respuesta del sentido del ser.

Los chicos estaban sin palabras.

-No es cierto.

Dijo riendo, sus amigos suspiraron aliviados.

-¿Entonces? No entiendo por qué dices que tu vida no tiene sentido- Mamoru estaba confundido.

-No fui específica, hablo de mi vida amorosa.

-¡Oh!

Comentaron al mismo tiempo.

-Creo que es tiempo de hablar seriamente con Mimi, no creo que exista un nosotros.

Dijo haciendo con sus dedos comillas cuando mencionó la palabra nosotros, sus amigos estaban estupefactos.

-¿Vas a terminarla?

Decía Minako controlando su emoción.

-No… No lo sé… La verdad es que yo siento que no le importa. Al hablar con cabeza de bombón me di cuenta de lo mucho que me he lastimado y ya no quiero hacerlo. Por esa razón es que necesito hablar con ella, quiero saber si siente lo mismo. Es decir, que yo no me estoy interesando en nuestro noviazgo, si quiere continuar con él o si no. Si queremos seguir debemos cambiar la dinámica o dejar de lastimarnos, lo debemos decidir de frente.

Los chicos sólo la miraban con los ojos tan abiertos que parecían platos pues el asombro era demasiado. No podían creer las palabras que estaban escuchando, Haruka Tenoh estaba despertando.

-Claro.

Dijeron los chicos, esa sí que no la veían venir y como si la hubiera invocado el móvil de Haruka comenzó a sonar.

-Es ella. Regreso en unos momentos.

Se alejó de sus amigos para hablar con calma, no tenía miedo a la reacción de Mimi simplemente sería honesta.

-Hola Mimi.

-Necesito mi ropa, quiero que me la envíes.

La rubia respiró para poder responder.

-Dame tu dirección para poder enviarte lo que necesitas, ¿cuántas prendas te mando?

-¿Eres sorda? Dije mi ropa que significa TODA.

Le habló como si fuera una tonta, pero debía tener calma. Si explotaba de nada serviría hablar con ella.

-Necesito tu dirección y…

Un gruñido de Mimi le comenzó a desesperar.

-Sabes te iré a visitar en las vacaciones de invierno, creo que necesitamos hablar sobre…

Pero un ruido en la habitación de Mimi la hizo callar.

-¿Qué fue eso?

-Yo no oí nada.

-La puerta, ¿no es muy noche para que salgas?

-El león piensa que todos son de su condición.

-¿Qué pretendes decir?

-Seguramente te estás revolcando con una perra.

-No, yo no te engaño y no pensaba en eso. No es bueno que salgas en la noche pues no conoces bien el lugar y podrías perderte.

-Olvidaba que eres una santa.

-Deja de burlarte, en verdad que esto comienza a molestarme.

-¿Por qué no estás feliz por mí? Siempre encuentras una excusa para no hacer lo que te pido.

-No me dejaste una dirección Mimi, no es que quiera hacerte un boicot… Regresando a lo que te decía yo…

-Déjalo, los de la disquera mandarán a una persona que recogerá mi ropa. Va al medio día quiero que se la des personalmente. Por cierto, no podré atenderte en la fecha que me estás pidiendo.

-Necesitamos hablar sobre nuestra relación. Te amo y quiero saber cómo podemos solucionar los problemas que tenemos.

-Acuéstate con alguien, igual así se te quita el mal humor.

-No digas tonterías Mimi. Estamos hablando de una relación de cinco años.

-Yo me acuesto con mi representante. He estado pensando lo que me dicen mis jefes, ser novia de una mujer afectará a mi carrera y sumando tu falta de apoyo lo mejor será que terminemos.

Ese tono frío le dolió a Haruka, que maldita era al decirle con tanta calma y frialdad que la engañaba. No le daría el gusto de saber el sufrimiento que su corazón sentía.

-Como gustes…

Estaba tan molesta que hizo una pausa para no insultar a esa mujer.

-Yo trabajo a esa hora Mimi, si quieres que se la entregue con gusto lo haré, pero dile que pase a las cinco de la tarde, tengo cosas que hacer.

-No puede a otra hora.

-Bueno, se la dejaré a Hiro. Le diré que la persona que pregunte por tu ropa es a quien se la debe dar, así que se la pida a él.

-Se la darás tú, porque no me fio de ese señor que toda la vida…

Haruka colgó la llamada. Caminó con sus amigos y vio que Michiru los acompañaba, al cruzar su mirada sonrieron es que eran tan inconscientes de esa reacción que Minako disfrutaba ver eso.

-¿Qué pasó?

Comentó la chica de moño rojo.

-Me terminó. ¿Les dije que los chicos quieren que componga algo para el concurso?

Decía fingiendo calma y se concentró en mirar su café.

-¡Te terminó!

Gritaban los cuatro y el móvil de la rubia volvía a sonar. Respondió sin levantarse ante la mirada atónita de sus amigos.

-Escucha Mimi ya te dije que trabajo a esa hora, Hiro puede entregar las cosas sin problemas.

-¡Quién mierda te crees para colgarme la llamada! Si te digo que tú entregas las cosas, las entregas. No me discutas más, sabes Diamante me da todo lo que tú no pudiste en el sexo porque no eres nadie…

Esos gritos le hicieron alejar un poco el móvil de su oreja, su furia salió a flote. Sus amigos miraban la reacción de Haruka angustiados.

-¡Se acabó! ¡Llegué al límite de mi devoción por ti! Hiro la entregará y no hay más que hablar.

Aquella chillona voz enmudeció. Sus amigos no lo podían creer, estaban callados y la furia de Haruka no dejaba que dijeran algo, estaban sorprendidos por la reacción que colgó la llamada y apagó el móvil.

La rubia de mirada esmeralda no tardó mucho en levantarse, el fleco le tapó sus ojos, apretó el puño y caminó dejando a las cuatro personas en esa mesa estupefactos. Minako quería consolar a Haruka pero la mano de la violinista la detuvo.

-Necesita su espacio Minako.

-Lo sé, pero me siento mal, jamás la vi tan molesta. Además, a mí no me dirá nada, pero a ti sí Michiru debes consolarla.

-No lo creo, si se alejó es porque quiere estar sola y debemos respetarla.

Ernesto miraba fijamente a la violinista para analizar la situación.

-Qué raro Kaioh, ¿pelearon por lo de la canción?

-Para nada, hablamos de otras cosas… ¡Miren la hora! Ya se me hizo tarde para mi última clase. Los veo después chicos.

Michiru salió disparada a los salones de clase.

-Extraño- comentó Mamoru.

-Demasiado… En fin, yo me ocupo de Tenoh al final del día. Por lo pronto le diré a mi madre que mañana le envío dinero para que lo done a la iglesia.

Minako y Mamoru lo veían raro, no entendían las cosas que hablaba su loco amigo.

-¡Qué! Debo pagar mi promesa, le pedí a San Chárbel que me cumpliera el milagro de liberar a Tenoh de su tormento.

Los chicos se reían de las ocurrencias de ese hombre.

-Es tu culpa latin lover- decía la rubia.

-Sí y me siento mal por la pobre de Tenoh, pero era lo mejor chicos. Por eso yo me ocuparé de ella.

-Eres de lo peor Ernesto.

Mamoru miraba algo molesto a Ernesto que le sonrió contento. Los tres siguieron tomando su café.


Michiru esperaba en el estacionamiento del colegio a Setsuna impacientemente. No había visto a la rubia en lo que restó del día y todo por culpa de la estúpida de Mimi. En cierta forma le convenía pues retrasaron la plática del beso que casi se daban, esperaba que Ernesto no hubiera notado el color carmín de su rostro al salir de la oficina de Haruka y por eso la cuestionara en el almuerzo.

-¿Qué ocurre Michiru? Dijiste que nos veríamos en el mall.

Michiru salió de sus cavilaciones al escuchar a Setsuna.

-¿Por qué te bajaste del auto?

-¿Qué te sucede?

-Estamos haciendo muchas preguntas y ninguna se responde.

-Tú empiezas Kaioh.

-En el automóvil te comento, ¿dónde lo dejaste?

La mujer alta lucía realmente confundida.

-Está bien, iremos por las cosas para tus benditos uniformes ¿no?

-Sí, por favor Set debo salir de aquí rápido.

Setsuna la miró extrañada, le hizo una mueca a Michiru y caminaron al automóvil. Al momento en que la de mirada granate puso en marcha el vehículo escuchó el suspiro de alivio que su amiga dio, supuso que se había peleado con Haruka pues Michiru casi siempre se encontraba con aquella chica, parecían estar pegadas desde que se conocieron.

-¿Me dirás las cosas o no?

-Haruka y yo por poco nos besamos.

-¡Qué!

Setsuna frenó en seco su automóvil, la sonrisa que adornaba su rostro espantó mucho a Michiru que de nuevo estaba roja.

-Nos detuvimos a tiempo Set.

-¿Por qué no la besaste?

-Tiene novia… Bueno tenía novia, acaban de terminar… Además, entiende que no quiero nada con otra mujer. No más relaciones, ese departamento está cerrado en mi vida.

-No, nada de eso Kaioh. Primero dijiste que tenía novia, sí la querías besar.

-Estaba sensible Setsuna, acabábamos de hablar sobre Max, lloré, me consoló y luego pasó eso.

-Te detuviste porque tenía novia, no por Maxine.

-NO SETSUNA, POR MAX.

-¿Qué pasó previo al beso y después de consolarte?

-Quita esa sonrisa tonta que tienes.

-Qué voluble eres Michiru.

Michiru puso los ojos en blanco, comenzaba a arrepentirse de haberle comentado las cosas a su amiga. Setsuna volvió a seguir su camino pues los otros autos tocaban el claxon.

-Dime Michiru, hay que ver como arreglar eso con Haruka "sexy pianista" Tenoh.

-No vuelvas a decir ese apodo para Haruka.

-¿Qué ocurrió?

-Ya… Me miraba los labios y su mirada era tan seductora, así que toqué los suyos con mi dedo. Nos acercamos, no faltaba mucho Set… Sentí su aliento, es tan cálido que juro que estaba en el paraíso… Luego nos alejamos y salí corriendo de su oficina.

Setsuna miraba de reojo a su amiga que no dejaba de tocar su dedo índice. Estaba apartada de todo, perdida en el momento que tuvo con Haruka.

-¿Son suaves?

-Los más suaves del universo, es un sueño Setsuna.

-La primavera acaba de llegar a tu corazón Michiru.

-Dices cosas absurdas.

-La verdad querida, eso digo. A mí me cae bien Tenoh, mira que aceptar de forma voluntaria estar en un torneo de laser tag es mucho, se nota que es buena persona, te procura y disfruta las cosas que hace a tu lado. Lo mejor de todo es que es soltera, justo el día que casi se besan… Es el destino.

-¿Destino?

-Sí, te ves llena de vida cuando hablas de Tenoh o estás a su lado. Ella provoca ese efecto positivo en ti, es el destino Michiru.

La chica de cabello aqua giró su rostro a la ventana, esa palabra era la que más le gustaba a Max sobre el amor. Destino… Se sintió culpable por intentar besar a Haruka, no era bueno estar con alguien después de perder a una gran mujer como Max, era una falta de respeto para su memoria. Recordó la promesa que le hizo a Max mientras la enterraban, no se volvería a enamorar.

-No Setsuna, no puedo lo de Max es reciente y no es correcto.

-Por Dios Michiru el amor no llega cuando quieres, aparece sin que lo esperes.

-Dije que no, no lo haré.

-Qué terquedad la tuya… Vamos al mall para tranquilizarnos y no hablemos del tema.


-¿En qué le puedo ayudar señorita Tenoh?

-Hiro tú eres como un padre para mí.

-Esas palabras son muy lindas señorita, ¿quiere té? Disculpe el espacio, es muy pequeño, pero podemos hablar tranquilos.

-Mimi me terminó.

-Sé lo mucho que la amaba y para ser honestos fue lo mejor para usted. También me doy cuenta de que eso no es lo que realmente me quiere decir, está confundida.

-¿Tan transparente soy?

-Sólo un poco.

-En la mañana estuve a punto de besar a una amiga del trabajo. No faltaba mucho para hacerlo y me separé… Ella es muy especial Hiro, estar a su lado me llena de paz, no sé que siento por ella, me provoca ser yo, me siento cómoda a su lado.

-¿Qué siente esa chica? Espero que hablaran después de lo sucedido.

Hiro se acercó a Haruka con una taza de té, se sentó frente a ella para que se miraran directamente.

-No, Mimi me terminó a medio día y me siento mal Hiro.

-Y sonríe al hablar de esa chica que casi besa.

-Ambas estamos pasando por un mal momento Hiro, nos dejamos llevar por el momento pues ella lloraba y yo la consolaba.

-Se siente culpable por intentar besarla antes de terminar con la señorita Mimi ¿o me equivoco?

-Sí, por eso me alejé… No era correcto hacer eso.

-Tiene que hablar con su amiga, saber qué desea.

-No quiere nada Hiro, pasa por un mal momento.

-No puede hablar por ella señorita Haruka. Sanen su corazón y después toman una decisión sobre lo que quieren o por qué casi se besan. Tiene razón en algo, en este momento no es conveniente esperar una relación a futuro.

-No Hiro, yo la veo como una amiga… Fue por culpa del momento, eso fue.

El portero sonrió y se llevó la taza de té a la boca, tomó un pequeño sorbo del líquido. Haruka lo miraba expectante pues sabía que el hombre quería decirle algo.

-Si su amiga evade el tema no presione señorita Haruka, si ella le pregunta no escape y hablen. Por el momento debe de vivir el duelo de la separación de su relación.

-Tú querías decirme otra cosa Hiro.

-No, usted lo descubrirá tarde o temprano.

-Gracias por el té Hiro… Mimi me engañaba con su representante.

-Señorita… Saque todo lo que trae dentro.

Haruka sonrió con pesar a Hiro, suspiró y comenzó a desahogarse con aquel portero que tanto estimaba. Era un hombre sabio que siempre estaba ahí para apoyar a Haruka. Hablaron por muchas horas sobre todo lo que le dolía a la rubia pianista, sin darse cuenta las horas volaron y la noche llegó.


Setsuna y Michiru caminaban con mucha dificultad por el estacionamiento del centro comercial, llevaban tantas bolsas por las compras realizadas que apenas podían ver por donde caminaban. La mujer más alta se retrasó pues unas bolsas amenazaban por caerse y se tomó el tiempo para volver a acomodarlas.

Michiru no se dio cuenta de lo sucedido, ella seguía hablando sobre las clases y como los chicos habían sufrido con el examen que les había aplicado. Por la poca visión que tenía se resbaló, antes de caer alguien la sostuvo.

-¿Estás bien? Vi que necesitabas ayuda y no podía negársela a una chica tan guapa como tú

-Gracias súper chica, salvaste mis compras.

-Te ayudo a llevar las cosas a tu auto.

-De acuerdo.

Setsuna miró muy molesta aquella escena, esa forma tan patética de intentar agradarle a Michiru la hizo fruncir el ceño, esa tipa de cabello rosado y piel morena la desesperó sobre manera. Se mantuvo alejada viendo a las chicas hablar, como pudo sacó la llave de su auto y lo abrió.

-Me encantaría invitarte una copa.

Decía la mujer de cabello rosa que acomodaba las bolsas en la cajuela.

-Me encantaría, pero tengo 16 años.

-Oh… Dios qué pena, lo lamento.

-¿En verdad te creíste eso? Eres linda, acepto la copa.

Setsuna puso los ojos en blanco, era una sarta de tonterías las que esa tipa hacía, acomodó sus bolsas en los asientos traseros pues la cajuela estaba repleta de las cosas de Michiru.

-Genial, ¿vamos?

-Dame un momento.

Michiru se acercó a Setsuna que la veía como queriendo matarla, estaba tan enojada que la violinista le sonrió.

-Es sólo una copa Set, por favor.

-¿Y Tenoh?

-Haruka no es mi novia, es sólo una copa. Regreso rápido, dame 20 minutos.

-Ok, iré a ver unos tenis para tu estúpido torneo. Nos vemos aquí en media hora.

-Gracias.

Michiru y ella caminaron para encontrarse con la morena que la esperaba impaciente no se veía mala persona, pero Setsuna no quería que alguien se interpusiera entre Haruka y su amiga. Tomó el control de sus emociones, le sonrió a la chica que simplemente levantó la mano y se dio la vuelta al ver a Michiru. Setsuna se indignó ante tal acción, no tenía educación, gruñó para seguir a su amiga y esa impertinente mujer.

Ambas amigas se despidieron y la de ojos granate hizo una reverencia a la de cabello rosa que suspiró. Maldijo para sus adentros, volvió a gruñir dejando a su amiga con aquella antipática en el bar.

-¿Quieres una copa de vino?

-Blanco por favor.

Las chicas se sentaron en la barra, la acompañante de Michiru pidió las bebidas y en cantinero obedeció la orden.

-Me llamo Elsa Grey.

-Lindo nombre, yo soy Michiru Kaioh.

-¿La violinista?

-Así es.

-Eres más bella que en las fotos. Es un golpe de suerte.

-No creo en la suerte. Tus ojos azules son muy hermosos Elsa.

-Los tuyos son más hermosos.

-¿A qué te dedicas Elsa?

-Trabajo en un banco... Ya sabes mucho trabajo y poca diversión, pero me gusta lo que hago. Hay que cuidar la economía de Japón.

Michiru hizo gala de su elegante forma de reír, cosa que gustó mucho a Elsa que no le quitaba la mirada a la chica de cabello aqua. Ambas hablaron por un rato de las cosas que les gustaban, su trabajo, sus ciudades natales y cuanta cosa se les vino a la cabeza.

-¿Quieres otra copa?

-No Elsa muchas gracias, ya me tengo que ir.

-¿Tan temprano?

-Sí, te agradezco mucho la plática y la copa.

-Ey Michiru… ¿Te gustaría repetirlo?

-Elsa eres una chica muy linda pero no busco una relación. Mira acabo de perder a alguien y esa relación fue hermosa en todos los aspectos. Es como cuando compras un billete de lotería, de repente en televisión ves que ese billete era el premio mayor, como ya lo tuviste no quieres comprar otros billetes… Lo mismo me pasa con el amor.

-Entiendo.

Michiru le sonrió amablemente a esa mujer que estaba decepcionada.

-Cuídate Elsa.

La violinista se retiró de la barra y caminó.

-Espera Michiru… No importa si no quieres comprar más billetes, esta es mi tarjeta y me puedes llamar por si quieres charlar de cualquier cosa.

Elsa le extendió la tarjeta de presentación a Michiru quien la tomó, se despidió dándole a la morena un beso en la mejilla y salió del lugar. En pocos minutos llegó al estacionamiento del mall donde Setsuna la esperaba.

-Sí te tomaste los 30 minutos Kaioh.

-Es una chica muy agradable, me dio su tarjeta por si quiero hablar de cualquier cosa. Le dejé muy en claro que no busco salir con alguien.

-Pues lo entendió y al parecer no lo tomó a mal.

-Sí, muchas lo tomarían como lo peor del mundo.

-Tenoh también lo entendería.

La violinista sonrió ante la mención de la rubia, sintió un calor en su pecho y una sonrisa se le escapó.

-Porque Haruka es un amor, me alegra que esa mujer ya no la atormente.

-¿Sólo eso?- sonrió Setsuna.

-Deja de insinuar cosas que no son.

El terror invadió el alma de Michiru que preocupada se llevó la mano al pecho, recordó la tarjeta de Elsa. No podía enamorarse de Haruka, no debía enamorarse de otra mujer que no fuera Max y en ese momento una idea se alojó en su mente, idea que la tranquilizó.

CONTINUARÁ…


Hola de nuevo, el día de hoy les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Gracias por todos los comentarios y me encanta la ayuda con el nombre del equipo, me han gustado mucho.

Pasaré a comentar sobre este capítulo. En muchos comentarios se dieron cuenta que Haruka empieza a darse cuenta sobre la pésima relación que tiene con su novia, aunque ella se resiste a perder a su novia e intenta encontrar una solución para no terminar. Ella siente mucha confusión no sólo por su noviazgo tóxico, está descubriendo nuevos sentimientos que comienzan a nacer de ella y simplemente piensa que es culpa de la etapa del redescubrimiento.

Ahora bien, Michiru empieza a querer separar esa idea de que Max está en Haruka. El primer paso para eso fue hablar de ella con Haruka, Michiru empieza a hacer esa distinción pero no está dispuesta a desprenderse de su prometida del todo. El dolor que siente es tan grande que decir adiós es imperdonable para ella.

Ahora nuestras chicas casi se besan, lo que les genera un conflicto enorme pues ambas tienen sus motivos para querer detener lo que sucede. Por una parte Haruka necesita curarse del daño que se hizo y sanar su corazón. Michiru tiene un gran miedo y ese es olvidar a Max, además está el factor de la promesa que le hizo. No están dispuestas a abrirse porque ambas saben que tienen mucho que trabajar en ellas, pero algo está naciendo. Cosa que no les agrada, por eso es mejor negar que algo pudo pasar (al menos eso sienten).

Minako, Setsuna y Ernesto se dan cuenta que empiezan a tener una cierta tensión, intuyen lo que es y saben que sus amigas no quieren ceder a lo que sienten. Aún no es tiempo de que se dé otra cosa en realidad, primero deben de resolver sus asuntos. Esperemos que sus amigos se den cuenta de eso y dejen que todo pase.

Lo bueno es que Mimi se fue, no por mucho tiempo porque regresará a hacer de las suyas. Esmeralda pronto hará su aparición estelar y para sorpresa de muchos Elsa hizo su entrada triunfal. Sé que ella no sale en el manga pero me encanta el personaje, aunque aparezca unos cinco segundos en el anime.

En fin, el próximo capítulo es el más largo de esta historia y creo que tendré que dividirlo, no sé si sean dos o tres partes pero aún no está listo. Lo tendré que dividir con mucha cautela porque no quiero que se pierda la continuidad. Vienen más sorpresas y el laser tag.

Makoto y Haruka ya se hablan, Mimi fue una maldita (como siempre) y terminó con la rubia. Setsuna no tomó de buena gana la aparición de Elsa. Ya saben quien es el último integrante del equipo de Michiru. Mientras tanto nuestra querida violinista trama algo, no le gustan las cosas que su amiga le insinúa.

¿En qué estará pensando? ¿Qué les parece el rompimiento? ¿Están de acuerdo con los amigos de las protagonistas? Dejen sus comentarios, los leo todos, los aprecio mucho. De verdad le pongo todo mi cariño a esta historia para no dejar que les llegue a aburrir. Les deseo una hermosa semana y nos leemos luego.