que estuve desaparecida mucho tiempo de todos lados, pero la verdad no tenia ideas para continuar y el trabajo me absorbía todas mis fuerzas pero por suerte, creo que todo comenzara a cambiar y por ello les traigo un nuevo capitulo de esta historia. Gracias a todos por sus mensajes. Espero que les guste.

Como siempre, InuYasha no es de mi propiedad. ^^

Capitulo 09

El cielo estaba poblado de gordas nubes de lluvia cuando la señorita Kagome Hirugashi trepaba por las paredes del pozo devorador de huesos llevando consigo su habitual mochila amarilla llena de cosas para sus amigos del Sengoku.

— ¡que calor hace aquí! — Exclamo arrojando su pesada carga por la boca de la fosa pero al salir del mismo algo raro encontró.

— que extraño, Inuyasha no esta aquí— menciono secándose el sudor de su frente con uno de sus brazos— seguramente debe estar volviendo loca a la pobre Kaede san en el pueblo por comida, me imagino que a esta hora su inmenso estomago debe estar rugiendo como de costumbre, a cualquier hora—y un suspiro de sus labios escapo— o golpeando a Shippou obvio, por comida—refunfuñaba colocándose su pesada carga sobre la espalda— o ser fue a pelear con Kouga kun— comenzó a decir con rabia— lo estampare si, no. Mejor, mil veces contra la tierra. ¡Inuyasha! Maldito perro donde estas cuando te necesito — grito la jovencita de la ciudad de Tokio, la cual desconocía que su amigo hanyou disfrutaba de una deliciosa y abundante comida bajo la supervisión de su hermano mayor.

—bestia, come despacio— intentaba ordenarle el jukai a su pequeño pariente que devoraba con avidez los alimentos que tenia delante de él, pero sin querer, un diminuto grano de arroz de camino se equivoco y el pobre Inuyasha comenzó a asfixiarse.

— ¡Yasha! — el mononoke mayor algo asustado exclamo y sin pensarlo, sobre el niño se abalanzo y la espalda del niño golpeo y por suerte, el pequeño a respirar con normalidad comenzó.

Con los ojitos brillosos por lágrimas que de estos querían escapar, la cría al mayor se abrazo y su carita entre las ropas de su hermano escondió. Y sin quererlo, Sesshoumaru con sus brazos lo rodeo.

— ¿estas bien, baka? — e Inuyasha lo único que hizo fue dejar ver su rostro y una gran sonrisa al gran perro le regalo.

—debes ser mas educado a la hora de comer Inuyasha— menciono el "frio" jukai en tanto tomaba el juego de palillos de su pequeña e incomoda peste familiar, y sin pensar en el ataque que a Jaken le iba a provocar, un bocado de alimento tomo y a al niño bestia se lo ofreció.

—abre la boca Inuyasha, no quiero que tus amigos me acusen de no haberte alimentado apropiadamente— le decía al cachorro que sin dudarlo abría su boca para ser alimentado cual pajarillo bebé en tanto el kappa se retorcía de espanto a metros de su amo.

Luego de unos cuantos bocados el más joven hijo de Inu no Taishou se durmió quedando recostado sobre las piernas de su hermano mayor.

—Grandioso — fue lo único que el único descendiente de Irasue san pudo decir al advertir que el simpático y tímido cachorro se hallaba acurrucado casi entre sus piernas.

— ¿te estas cobrando todo lo que te hice, verdad? El demonio mayor le pregunto al pequeño dormido mientras acariciaba su blanca cabellera al mismo momento que una ligera pero molesta lluvia de verano se precipitaba sobre la tierra reseca.

Resignado, Sesshoumaru, acomodo al dormido Inuyasha sobre su estola sin quitarle la vista de encima a su protegida Rin que terminaba su vianda muy delicadamente cerca de él en tanto que Jaken aun no recobraba la conciencia ante tan espantoso espectáculo: su amado amo bonito protegiendo a un asqueroso y bueno para nada hanyou.

—padre, te juro que si estuvieras vivo te mataría por esto—exclamo el nuevo lord del territorio oeste tomando a Inuyasha en sus brazos para llevárselo a una habitación contigua y depositarlo amorosamente sobre un mullido futón.

Luego de dejarlo en su aposento, intento salir de la habitación pero el pequeño, en sueños, gruño y lloro. Lloro tal vez por un mal recuerdo y sintiendo un nuevo y desagradable sentimiento, la perfección asesina del clan de perros blancos, en la cabecera del pequeño niño con rejas triangulares se sentó y una vez mas, entre sus piernas, al cachorro perdido entre sus piernas acomodo y con su estola protegió y de inmediato este, dejo de quejarse, para tomarse con fuerza de los pantalones de su hermano a modo de protección.

—Rukia, juro que cuando te encuentre, te matare sin piedad. Me engañaste, se que me has estado mintiendo los últimos doscientos años, pero esto, te metiste con Inuyasha y nunca te lo perdonare— casi gruñendo con todo su odio a flor de piel el jukai exclamo. —no te dejare un solo hueso sano, te destripare y me comeré tus huesos— y la expresión de maldad sin limite en el rostro de Sesshoumaru se noto. Y aun mas el pequeño a él se aferro .y su rostro hacia esa pequeña molestia volvió y sin querer, su cuerpo y su mente relajo y una tímida sonrisa en su rostro se formo.

La lluvia refrescaba la tierra en tanto una bella zorra de nueve colas se refugiaba en un templo abandonado.

Descansaba tranquilamente oyendo el sonido de las gotas golpeando contra el techo hasta que algo, alguien interrumpió su descanso.

— ¿Cuándo le dirás a Sesshoumaru de…? —pero el dialogo se vio interrumpido cuando rukia tomo muy enfadad su forma humana.

—baba, nunca, pero nunca le diré a ese tonto, estúpido y engreído perro de mi…

—Rukia, ¿Acaso olvidas que yo ya se tu secreto?

—entonces, ¿Por qué nunca le has dicho nada a tu hijo, Irasue san?

—porque no es mi trabajo decirleselo.

—pero yo no quiero que se acerque a él.

_tiene derecho a saberlo.

—no soporta a Inuyasha, por si no lo has notado.

—dime rukia… ¿te has encontrado con el hijo menor de mi compañero?

—y si lo hice… ¿Qué hay con eso?

— ¿Quién crees tu que esta cuidando al pobre cachorro indefenso? No tienes idea lo bien que se veían juntos— y soltó una pequeña risa de maldad la dama del Oeste.

—como crees que puedo creer eso. Tu estúpido hijo seria el primero en destripar al pobre cachorro,

—Que poco crédito le das a mi hijo querida amiga… con razón se creyó todas las mentiras que le has dicho. Pero si se entera…

—nunca lo hará.

_ya te dije que por mi boca nunca se enterara de tu hijo, de su hijo, pero el día que lo haga…

—lo mato. Muy enfadada la zorra aseguro.

—el te amaba, ¿Por qué no se lo dijiste?

—yo, yo no lo se.

—se perfectamente que puede ser el ser mas terco e insoportable que hay sobre la tierra, pero ¿no crees que…? Olvídalo, no vale la pena hablar con una persona que no quiere escuchar.

—mejor así.

—te diré que cuando él lo sepa, no habrá nadie ni nada que lo detenga. Perdió a su padre y le negaste el poder ver nacer a su cachorro. El si tiene derecho a sentirse traicionado.

—jamás.

—aun estas a tiempo Rukia, no dejes que tu orgullo arruine tu vida. No cometas los mismos errores que yo cometí. Perdí a Taishou, perdí la confianza de mi hijo… — y la gran dama perro de su vieja amiga se distancio. — si lo vieras cuidando de Inuyasha, no parece el mismo que aquella vez…

—Con que lo encontró al final…— y el rostro de la kitsune de maldad se ilumino.

—sorda, ¿para que te sirven esas enormes orejas que tienes sobre la cabeza? No hay duda que Sesshoumaru y tu se merecen uno al otro, son iguales de idiotas— exclamo la señora del castillo de las nubes.

—hay Rukia, ¿Por qué te gusta provocarlo si luego te quejas? Y lo peor, ¿para que sigo intentándolo si se que ninguno de los dos me presta la misma atención? Y la gran dama comenzó a caminar hacia la puerta inexistente.

—Irasue… — una voz interrumpió su salida.

_ ¿aun crees que Sesshoumaru…?

—Rukia, solo se que ese niño necesita a su padre como mi hijo conocer al suyo. No puedo curar las viejas heridas ni devolverle a Inuyasha el padre que nunca conoció pero tu si estas a tiempo, no te arrepientas como yo. Solo se que el pobre de Inuyasha esta pagando por algo que no hizo, por eso te advierto rukia: la próxima vez que mi hijo decida arrancarte la cabeza o despellejarte viva, no hare nada por defenderte, porque bien te lo mereces— y de golpe, muy enojada, en una esfera de luz la inu jukai se convierto y entre las nubes desapareció. Dejando a una zorra blanca muy molesta en tanto que aquel pequeño ser que su hijo cuidaba, el pequeño mestizo hijo de una princesa humana, convertido en niño, seguía bajo la fiera protección del gran jukai perro del territorio.

El sol comenzaba a asomarse haciendo que el chiquillo de adorables orejitas felpudas, sus dorados ojos abrieran y abandonara la seguridad de su cálido refugio. Camino con ciudad hasta una de las puertas de papel y al abrirla hallo delante de si un gigantesco y hermoso jardín. Pero los ojitos de Inuyasha no de deslumbraron ante las hermosas flores, ni el puente que cruzaba un lago miniatura repleto de kois multicolores. Lo que realmente le llamo la atención, lo que hizo que sus ojos brillaran embelesados fue nada más y nada menos que un simple charco de agua dejado por la lluvia. Un fresco y lodoso charco justo frente a él y solo para él.

El instinto canino del joven devuelto a su niñez afloro una vez mas y sin quererlo y unos pasitos retrocedió y cuando creyó que se había alejado lo suficiente, y una breve carrera comenzó y justo cuando salto para poder caer en el lodazal, una fuerte mano en el aire lo atrapo.

—Ni lo pienses enano — con tono muy serio Sesshoumaru le advirtió, arruinándole así la diversión a su hermano.

— ¿Chichiue? — con ojitos brillosos el jovenzuelo pregunto, con expresión de perrito abandonado al demonio mayor miro y por primera vez, el poderoso akuma, llevo hasta su pecho a la indefensa criatuta, y sin dudarlo, al hijo de una humana abrazo. Una a la cual él odiaba aun sabiendo que no tenía razón.

—No Inuyasha, ni chichiu, soy tu onisan — y nadie advirtió que por primera vez el primogénito de Inu no Taishou, una lagrima derramo.

Y sin más, otro día termino coronado con plateadas estrellas en su oscuro cielo.