Hola. Mucho tiempo me demore en actualizar. Echenle la culpa al otro ff y a mi incapacidad para hacer dos bromas seguidas, nunca mas. La primera salio bien porque..porque si :), pero ahora la segunda me demore mucho en escribirla y no estoy conforme. casi que no la lean xD pero ahi esta. Lean (hace falta que diga eso?)

Capítulo 10

Involucrados: S. Black; J. Potter
Asunto: Hacer un duelo no autorizado entre ellos
Fecha: 09/12/1977
Daños: Contusiones, hemorragias y hechizos burbujeantes en los alumnos anteriormente nombrados.

Sirius ocultó rápidamente la lista que tenía entre manos al ver llegar a James exhausto de su último entrenamiento de Quidditch. James se dejó caer en su cama. Tenía el pelo mojado, lo que indicaba que había tomado una ducha y que por lo tanto no se le podía hablar. James Potter no era partidario de tomar dos duchas al día. Sus amigos lo sabían de sobra. Según él, eso estropeaba la "natural caída" de su pelo y le quitaba miradas de encima de las chicas.

-¿Cómo estás James? – preguntó Sirius con una sonrisita.

-Silencio – gruñó el moreno de lentes como única respuesta – Espera... ahora que lo pienso, esta habitación está demasiado silenciosa. Algo ha pasado aquí – dijo mirando a sus amigos con suspicacia. Remus estaba como de costumbre con un libro en las manos y al parecer no se había enterado de nada. Peter en cambio no paraba de mirar hacia la espalda de Sirius y luego a James y nuevamente a la espalda de Sirius. A James no le hacía falta ser muy listo como para saber que su amigo ocultaba algo tras él - ¿Qué tienes allí atrás?

-Nada – contestó Sirius demasiado rápido como para ser creíble.

-¿Moony? – preguntó James en tono amenazador.

-Necesito leer este libro para estudios muggles y les rogué que se quedaran callados. Es todo – contestó el aludido sin levantar la vista del libro

-Ojojo ¿Quieres que te crea eso? Sé perfectamente que cuando no haces contacto visual puedes inventar las más grandes mentiras – dijo James comenzando a pasearse sin dejar de mirar a sus amigos - ¿Wormtail?

Peter no pudo más con la presión y largó toda la historia.

-Sirius y yo nos aburríamos así que comenzamos a hablar de mujeres. Aposté a que era imposible que se hubiese acostado con todas las mujeres de Gryffindor...

-¡Peter! – gritaron Remus y Sirius.

-¿No eres capaz de resistirte a los encantos de James? – preguntó Sirius molesto – Ya sabemos que mueres por él, pero nosotros también somos tus amigos ¿Dónde está tu lealtad?

El chico se encogió de hombros y por la mirada de James supo que debía continuar.

-Entonces sacó un pergamino y empezó a anotar a todas las chicas. Remus le dijo que no podía creer que fuera cierto. Revisamos la lista y en efecto faltaba una – llegado a ese punto Peter cerró la boca y James no pudo sacar más. Pero James ya no estaba molesto, más bien estaba intrigado.

-¿Qué¿En serio te has acostado con todas menos una? Es decir que incluso te has metido con las de primero.

-Bueno, de hecho mi lista sólo incluía hasta tercero – admitió Sirius.

-Hermanito, eres un pederasta ¿qué quieres que te diga? – dijo James muy divertido. Al parecer su cansancio post entrenamiento se había disuelto. Ya casi se reía cuando se dirigía al baño. Estaba abriendo la puerta cuando se detuvo – Espera ¿Por qué no te has acostado aún con esa chica? Seguro que puedes hacerlo. Entonces harías historia en Hogwarts. Serías conocido como el más mujeriego en la historia del colegio. Me parece que hasta el momento los malditos Hufflepuf nos llevan ventaja con su estúpido lema de "Somos tan tiernos que al llevarte a la cama, sólo pensamos en abrazarte" ¡No puedo creer que las mujeres se traguen su sucia treta¡Debemos aplastarlos! Te juro Sirius que haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte y así ennoblecer nuestro título de merodeadores – James ya gesticulaba y abrazaba a su amigo para darle ánimos.

-Y eso era de lo que estábamos hablando. Sirius apostó su moto a que podía conseguirlo antes de Navidad. Remus apostó su reserva de chocolates a que no era capaz – concluyó Peter ahora que veía que los ánimos habían mejorado.

-Pero eso no es lo importante. Lo importante es restregarles en la cara a esos rastreros Hufflepuf... a todo esto ¿Quién es la chica?

-No hablemos de eso – dijo Sirius retrocediendo hasta la puerta de salida – Después de todo creo que mejor no apuesto nada. Me salgo de la apuesta. Ahora debo ir a estudiar a donde nadie pueda molestarme ni encontrarme.

James sacó su varita y cerró la puerta mágicamente.

-¡Alto ahí Pad! Supongo que no habrás incluido a Evans en la lista ¿cierto? Yo supongo, así como amigos que somos, que ella sería una de las mujeres que no se pueden incluir por ser de tipo "intocable"

-Supones bien. Yo jamás pensaría en Evans como en nada más que tu futura novia, esposa y madre de tus hijos ¡Por favor! Yo queriendo algo con ella sólo para poder rellenar una estúpida lista ¡A quién le importa! – Sirius se reía mucho como para ser creíble.

-¡Peter! – gruñó James

-Yo... no... – Peter miraba a uno y otro sin saber decidirse por cuál. Era muy molesto tener que pasar por esta situación constantemente.

-James, déjalo. Es sólo un juego. Nada trascendente – Remus se había levantado y trataba de calmar la creciente cólera de su amigo.

-¡PETER! – pero James no apartaba la mirada de Peter y ahora apuntaba con su varita a su regordeta cara.

-Está bien ¡Está bien! – el pobre chico se tiró al suelo y soltaba lágrimas de desesperación – La única chica que falta en la lista es Evans.

-Lo sabía – murmuró James mirando con aversión a Sirius - ¿Así es cómo me pagas estos siete años de amistad, maldito traidor?

-James, relájate. Sabemos que eres dado a la violencia y que después te arrepientes de los actos que haces – Siruis hablaba con calma y subía y bajaba las manos tratando de que James soltara la varita – Es verdad que falta Evans, pero lo de la apuesta era sólo una broma. Yo no te haría eso ¿sí?

-¿No harías eso?! Tú sólo piensas con la cabeza de abajo ¡Perro calenturiento! – Remus alcanzó a tomar el brazo de James que tenía la varita.

-Prongs, relaja la vena ¿quieres? Sólo estábamos hablando de esos temas, pero no pensábamos que fuera en serio ¡Sirius nunca habla en serio!

-¡TÚ! – ahora James se volteó y lo apuntaba a él con su varita- ¿También entraste en el jueguito, no es así¡Apostaste tu reserva super secreta de chocolate! Esto no puede ser una simple broma. Tú tomas tu reserva de chocolate muy en serio.

-¡Ey! Yo al menos aposté a que iba a ser imposible que lo lograra – dijo Remus dolido – Pensé que al menos me agradecerías el gesto. Pero ¿sabes qué? Cambio la apuesta. Estoy seguro que Sirius es capaz de conseguirlo – agregó con desafío.

-¿Qué¡Por Merlín! No puedo creer lo que estoy escuchando. Mis propios amigos me traicionan

-Para que sepas el papel de mártir no te queda – comentó Sirius y la varita volvió a alzarse contra su rostro – Pero yo no me acostaría con Evans si eso te molesta tanto – agregó con voz afable.

-Eres una mierda ¡No¿Sabes qué? Eres tan insignificante y mal amigo que podrías empezar a considerarte como la mierda de Snivellus

-¿Perdón? Esto ya es demasiado – la voz de Sirius comenzaba a sonar amenazadora – Te dije que no me acostaría con Evans si eso te molesta tanto ¿qué más quieres? No lo haré. Ya entendí ¿Estás feliz? Y en todo caso Evans no tiene un tatuaje impreso que diga "propiedad de James Potter" y mientras no sea tu novia aún es una chica libre y puedo hacer lo que se me plazca con ella.

-Muy bien – dijo James con voz extrañamente calmada – Si es la hora de la verdad, hablemos claro – James se paseó y luego de poder aclarar sus ideas se plantó frente a Sirius – En sexto me acosté con Helen Grippins

Sirius abrió los ojos desmesuradamente y se quedó mirando a su amigo sin poder creérselo.

-¡Merlín! Ella fue mi novia por todo un mes. No puedo ni siquiera imaginar que fueras capaz de meterte con ella ¡Eres un traidor!

-¿Cómo vamos por casa, Black? – respondió James divertido – Evans me ha gustado toda la vida y pensaste acostarte con ella.

-¡Pero ella ni siquiera es tu amiga! Y aún no me he acostado con ella. Helen era mi novia y tú no lo pensaste dos veces ¿no es así? Es la regla de oro: "no se mira a la ex de tu mejor amigo"

-Curioso. Para mí la regla de oro es "no se mira al eterno amor de tu mejor amigo"

-¡Yo no he mirado ni tocado a Evans! Y no lo voy a hacer. Pero tú... – a Sirius casi no le salían las palabras si no extraños balbuceos - ¡Acciones, Potter¡Pasaste a las acciones! Yo sólo lo pensé. No puedes condenarme por mis pensamientos.

-¡Apostaste tu moto! Eso quiere decir que ya lo dabas por sentado – a James ya le había venido el tic en el ojo – Pero me las vas a pagar ¡Amiguito del año! ¡Respulkio! – James hizo un encantamiento y Sirius salió despedido escaleras abajo hacia la sala común.

Sirius alcanzó a golpearse un poco la espalda, pero por suerte cayó en gran parte sobre una butaca. Se levantó en el acto y sacó su varita, listo para responderle a James que bajaba las escaleras a toda velocidad.

-¡No estaba hablando en serio! Pero ya que estamos con estas ¡Sí! Ahora sí que me voy a acostar con ella. Y sabes de sobra que no me costará nada. Las minas sienten una debilidad por mí. Tarde o temprano terminará cayendo. Le doy unas semanas. En cambio tú no podrás lograr lo que has estado ansiando durante 3 años ¡perdedor¡Vermillius – James comenzó a escupir gusanos sin dejar de maldecir.

Al momento de haber caído Sirius, un grupo de alumnos se acercaron para curiosear sobre qué se trataría la pelea. Nunca antes habían visto pelear a esos dos. Black esperó pacientemente a que James terminara de escupir gusanos para escuchar qué más tendría que decir.

-¡Muy creativo, Black! Ya veo a qué es lo que te dedicas a hacer en las horas que tienes libres, mientras yo gano puntos jugando al quidditch ¡Oh, lo olvidaba! Tú no pudiste entrar al equipo, incluso cuando hiciste trampa para las pruebas ¿Quién es el perdedor ahora¡Rictusempra! – Sirius no alcanzó a ver el rayo que lo hizo caer al suelo sin poder parar de reír.

-Jajajaja, no son necesarios encantamientos para hacerme reír, Potter, ajjajajaja – las palabras de Sirius eran entendidas apenas por los oyentes, pero para James fueron muy claras – Me basta con verte la cara de idiota todos los días, ajajjajjaa, con razón Evans no te aguanta ni a dos palmos de distancia, jajajaja, sólo me hace falta para reírme jajaja saber que no te la puedes con Evans y por eso jajajaja necesitas varias duchas frías a la semana – los presentes murmuraron un "uh" – lo de la ducha obligatoria jajaja es una falsa pista. Te das como 20 duchas al día jajajaja y pones esa cara de que te molesta sólo para disimular jajaja

-¡Silencius! – James estaba rojo de vergüenza y rabia. Ahora Sirius seguía hablando, pero nadie escuchó una palabra.

Entonces agitó su varita y con un conjuro no verbal hizo que James saliera despedido y quedara colgando por los pies, cabeza abajo.

-¡Bájame! No puedo creer que uses los conjuros que usamos contra Snivellus para esto – Sirius recuperó el habla.

-No me dejaste opción. No me acordaba de ningún otro que fuera no verbal. Pero será un placer bajarte – el moreno deshizo el hechizo y James cayó estruendosamente al suelo, haciéndole sangrar la nariz cuando chocó contra el suelo.

-Ya basta, Black – una chica de entre el público surgió para poner orden. Era Lily Evans.

-Mira quién está aquí, Potter – dijo Sirius con sorna – Es tu amorcito pelirrojo. ¿Habrá escuchado lo que dije sobre las duchas? – James negaba con la cabeza, desesperado

-Dije que ya era suficiente, Black – Lily lo miraba con furia.

-Y mira que te viene a defender – Sirius no cambiaba el tono – Deberías agradecérmelo Potter. Quizás ahora finalmente puedas conseguir la ansiada cita, ahora que le has dado pena a la chica.

Oppugno – gritó James apuntando hacia un par de gatos que eran mascotas de unas chicas de segundo. Los gatos volaron hasta Sirius y le clavaron las uñas en cualquier parte de piel visible, es decir, principalmente en la cara

-¡Paren inmediatamente los dos! Se los ordeno como prefecta y si no me obedecen a la próxima llamaré a Mc Gonagall – dijo Lily dirigiéndose a James.

-Como quieras – dijo James con desdén y deshizo su embrujo haciendo que los gatos se largaran. Sirius se recuperó y a pesar de estar en condiciones lamentables no se detuvo a pensar en sus palabras.

-Uy ¿Así que Evans además de calentarte te da miedo?

-¡Cierra el pico, Black¿Quieres acaso que todo el mundo se entere de lo que me dijo Grippins?

Por primera vez Sirius se veía contrariado.

-¿No lo sabes? – dijo James con burla – Dijo que besabas como un gusarajo y que no sabías distinguir entre sus labios y sus ojos. Metías la lengua en cualquier cosa que se te pusiera por delante.

-¿Ah, sí? – contestó Sirius levemente avergonzado – Bueno, quizás sea un poco atarantado, pero ahora que lo dices, me alegra haberme deshecho de una mina que había besado gusarajos – y la salvó muy bien, pues todos soltaron una carcajada, incluido James – No sé si será tarde, pero insisto en que todo fue una broma. Yo jamás me acostaría con Evans.

-¿Qué?! – Lily saltó en el acto al escuchar su apellido.

-No te ofendas – se apresuró a decir – pero James lleva demasiado tiempo intentando una cita contigo como para cagarlo. De hecho aposté mi moto porque pensé que así Remus pondría sus chocolates en juego. No pensaba contarle la verdad.

-¿Querías hacer trampa en una apuesta? – preguntó James. Sirius asintió avergonzado – Es lo más hermoso que me has dicho en años.

-¿Intentaban ponerme en una apuesta a ver quién se acostaba primero conmigo? – preguntó Lily subiendo unos tonos de color y de volumen de voz.

-Bueno, lo de Grippins no fue del todo verdad. Nunca me acosté con ella. Sólo fue grado dos y además ya habías terminado con ella hace tiempo. Sin contar que le habías puesto los cuernos con Turner antes de dejarla – agregó James arrepentido, haciendo caso omiso de Lily.

-Sí, tienes razón. No vale la pena – dijo Sirius estirando la mano en señal de reconciliación.

James la miró por un momento.

-Sólo si admites que no te la hubieras podido con Evans.

-¿Por qué crees que pensaba hacer trampa? Además la he visto mirarte el culo – dijo en un tono más confidencial que aún así se escuchó en toda la sala común. James sonrió y chocó su mano con la de su mejor amigo.

-¡Son un par de idiotas machistas! – los dos se voltearon al ver que Lily estaba fuera de sí - ¿Acaso creen que pueden hablar frente mío sobre mí como si fuera un objeto y además salir ilesos¡No me metería con ninguno de los dos ni aunque fueran los últimos hombres sobre la faz de la tierra¿Han oído bien?

-Evans, tienes que relajarte – dijo James con calma – además no estabas hablando con sinceridad ¿Cómo podrías engendrar a nuestro futuro hijo sin acostarte conmigo?

-Sí Evans. Supongo que no creerás todavía en el cuento de la cigüeña y el repollo

-¡AAHH¡Fregotego! – dijo Lily apuntando con su varita a ambos chicos. Al momento los dos estuvieron con la boca llena de jabón y soltando burbujas – Eso les enseñará a hablar cómo corresponde frente a una señorita y ahora ¡Incarcerus! – y saliendo unas cuerdas del extremo de su varita los ató y los arrastró para llevarlos ante Mc Gonagall.

Los Gryffindor de la sala común no paraban de reírse hasta las lágrimas. Pero la que realmente lloró de la emoción fue Mc Gonagall.

-Jamás esperé llegar al día en que ustedes dos se pelearan – dijo casi con malvado placer.

-Bueno, ahora nos hemos reconciliado – aclaró James

-¡Silencio! No arruinará mi felicidad señor Potter ¡Está castigado el resto del año por armar duelos no autorizados! Gracias por traerlos señorita Evans.

-De nada, profesora – contestó Lily con suficiencia. Iba a cerrar la puerta tras de sí cuando se detuvo para mirar a James – Por cierto Potter, ¡Reparo rino! – dijo apuntando a la nariz sangrante de James, que se compuso en el acto – la nariz torcida no te quedaría tan bonita – y después de hacer eso se fue. Lo que no se fue más fue la cara de estúpido que quedó plasmada en James por el resto de la semana.


Involucrados: S. Black; R. Lupin; P. Pettigrew; J. Potter
Asunto: Fingir un accidente mortal, preocupando a toda la comunidad escolar.
Fecha: 31/10/1978
Gastos: Reconstrucción del invernadero.

-¡Merlín! – exclamó la profesora Mc Gonagall al ver ante sus ojos la terrible escena. Fue tan inesperado que tapó sus ojos con las manos y esperó a tener a algún profesor a mano para dejarse sostener.

-Por las... – el profesor fue Slughorn y tampoco pudo reprimir los insultos ante semejante escena.

Una moto muggle enorme estaba enterrada en el techo del invernadero como si un gigante la hubiese tomado y dejado caer por accidente. Los vidrios estaban desparramados por doquier y ya un grupo de alumnos rodeaban el lugar soltando gritos y llantos. Cuatro alumnos de séptimo estaban botados en el techo, sangrando. Dos de ellos tenían el cerebro fuera de sus cráneos y los otros dos las tripas abiertas como si un mago muy bien entrenado hubiese utilizado un embrujo cortante.

-¡Haga algo! – gritó una alumna desesperada que tironeaba del brazo de Mc Gonagall.

-No... no creo que sea reversible – contestó ella con una voz que le sonó extrañamente emocionada.

-¡Por Dios santo! Todo puede revertirse excepto los Avadas ¿no? – dijo después un alumno de un gran vozarrón que también sonaba con tintes quebrados.

-Me temo que los accidentes como esto... – Mc Gonagall dejó de hablar y fue el momento de la llegada de Dumbledore. El director venía alertado por unos alumnos de primero que gimoteaban a su alrededor.

Al llegar al lugar desde donde observaban los profesores su mirada de nubló.

-¿Cómo pudo pasar esto?

-Era la moto de Black – se escuchó una voz desde el grupo de alumnos.

-Profesor Dumbledore – la alumna era Lily Evans, prefecta y compañera de los alumnos sobre el invernadero – Sé que usted puede hacer algo ¡No puede dejarlos morir! Son jóvenes probablemente aguantarán cualquier tratamiento. Por favor, se lo suplico. Diga que hay algo que se pueda hacer. Soy buena en Pociones, Encantamientos ¡Algo! Por Merlín – llegado a ese punto la chica soltó lágrimas de desesperación y se lanzó hacia los brazos del viejo profesor que intentaba calmarla con palabras dulces.

-Srta Evans. Si existiera algo, créame que haría todo lo que estuviese en mis manos para ayudarlos. Pero mírelos – dijo alzando la cabeza para volver a bajar la mirada en el acto – Es imposible. No hay nada que hacer.

-Albus – dijo la profesora Mc Gonagall que tenía los ojos rojos – Debemos bajarlos. Pero no quiero ser yo. Esto es desolador... hace sólo unos días, les dije que si fuera por mí ya estarían fuera de este colegio. Constantemente hacían bromas y nos faltaban el respeto, cuestionando nuestra autoridad. ¡Les dije que no merecían un lugar en este colegio!

-Tranquila Minerva, es comprensible – dijo Dumbledore secándose una lágrima que bajaba por su mejilla, entre los lamentos que ya se oían a su alrededor – Nadie pensó que algo como esto podía ocurrir.

-Eran los mejores. ¡Eran los malditos mejores alumnos! Hacían bromas, pero obtenían excelentes notas y sus intenciones eran buenas... y nos hacían reír – Mc Gonagall no volvió a hablar mientras se abrazaba a Slughorn que junto con ella, lloraba a todo pulmón.

-James fue el mejor capitán que hayamos tenido, el más exigente y el más talentoso – habló el chico del vozarrón.

-Remus fue el mejor prefecto, el más comprensible, amable, inteligente – dijo una chica de tercero

-¡Sirius era el más guapo! – lloriquearon un grupo de chicas.

-No sólo eso. Era divertido y no discriminaba a las personas por la pureza de sangre a pesar de ser él el más puro – dijo una chica de su mismo curso que en ese momento abrazaba a Lily.

-No olviden a Peter – dijo un chico de sexto – Siempre cubría nuestras escapadas de clases e inventaba mentiras por nosotros – la profesora Mc Gonagall ni siquiera pudo dirigirle una mirada de reprobación

-James – murmuró Lily que lloraba a mares – Nunca le di una oportunidad... y yo... yo ¡Yo amaba a James Potter!

Todos se quedaron mirando a la chica pelirroja. El grupo de chicas que lloriqueaba por Sirius la miraron con furia. Cómo despreciar a ese chico tan guapo cuando él moría por ella y venir a estas alturas a declararse enamorada.

-¡Wouhu! – oyeron un grito desde lo alto del invernadero. Al momento ocurrieron muchas cosas inexplicables que hicieron que los espectadores quedaran pasmados en sus lugares sin atinar a reaccionar.

Uno de los cuerpos caídos se levantó, tomó su parte de craneo abierto, lo puso en su lugar y bajó deslizándose por el techo del invernadero hasta caer atléticamente en sus dos pies. Tenía un aspecto lamentable, pero sonreía de oreja a oreja. Incluso tiempo después James fue conocido como el chico de la sonrisa incontenible. Era una sonrisa imposible de contener.

-¡Lo has dicho! – dijo apuntando a Lily – Lo has dicho.

-Buebaqutepue – A Lily no le salían las palabras y su cara debía verse similar a la de los demás presentes

-¡Dijiste que estabas enamorada de mí! Lo has dicho. Dijiste "Amaba a James Potter" Salió de tu hermosa boquita. Lo dijiste mientras llorabas. Pero no es necesario que llores por mí, Lily. Estoy aquí vivito y coleando para que me des una oportunidad, porque yo estoy dispuesto a dártela cientos de veces.

Hubo mucho silencio mientras James esperaba expectante a que Lily se decidiera a hablar. Finalmente una chica dijo:

-La ama tanto que ha sido capaz de volver de la muerte por una oportunidad

-Jajajaja ¡No seas tonta Amy! Todo esto ha sido una jodida broma

-Exacto – dijeron tres voces a la vez. Los chicos sobre el invernadero se pusieron de pie y saludaron desde su lugar haciendo reverencias. Se subieron todos a la moto que al ser accionada por la varita de Sirius, aceleró y los llevó volando hasta donde se encontraban todos con las bocas abiertas.

-No lloren nenas, hay Sirius Black para rato – dijo él mismo lanzando besos desde su lugar.

-¿Así que somos buenos alumnos, eh? – preguntó Peter mirando a Mc Gonagall divertido.

Mc Gonagall los miraba fuera de sí. Abrió y cerró la boca varias veces. Finalmente Slughorn dijo:

-Esto amerita un severo castigo.

-Estoy de acuerdo – dijo Dumbledore que en esta oportunidad no sonreía como en muchas otras ocasiones – Síganme – dijo a los cuatro chicos.

-No, espérese – dijo James sin siquiera mirarlo – Lily ¿podrías admitirlo de una vez?

Lily aún no se decidía a soltar palabra. Lo miraba de una forma insondable y fruncía medianamente el ceño

-Lily – dijo él tomándola por los hombros - ¿Estás bien?

-Señor Potter, acompáñeme – insistió Dumbledore con un tono que no permitía réplica.

A James no le quedó más que seguir al director hacia su despacho que en tantas ocasiones había visitado junto con sus amigos. Caminaron en silencio, mientras James seguía mirando hacia atrás a una Lily que estaba en pausa. Finalmente entraron y Dumbledore se sentó tras su escritorio, convocando cuatro sillas para los chicos.

-¿Y¿Qué piensa? – Sirius fue el primero en hablar.

-Me decepcionaron – dijo el viejo con voz inflexible. Tuvo que hacer callar a los cuatro mientras lanzaban incrédulos ¿qué? Y ¿por qué? – Siempre había esperado que hicieran bromas blancas para hacernos reír, pero esto fue pura desgracia ¿Se imaginan qué debieron sentir todas las personas que los querían al verlos muertos?

-Pues claro, lo escuchamos todo – dijo Peter – Estaban muy tristes sin nuestra presencia

-Era eso lo que queríamos demostrar – continuó James

-¿Qué serían sin nosotros? – aportó Sirius

-Nuestro legado para los futuros alumnos como nosotros – dijo Remus con timidez. Siempre era lo mismo frente a Dumbledore, el único director que le había dado una oportunidad y él decepcionándolo.

-¿Y por qué pensaron que necesitaban algo así?

-Mire, yo le contaré todo desde el principio – dijo Sirius poniéndose de pie y haciendo acto de su talento para disertar atrayendo toda la atención – Todo comenzó cuando James dijo que Evans no lo quería, porque supongo que estará al tanto de que...

-¡Cállate! – dijo James dándole un golpe a Sirius en la cabeza. Dumbledore lo miró sin cambiar de expresión – Bien, bien. Ya están todos enterados. Me gusta Lily Evans y ella no me pesca ni en bajada. Así que pensé que podría demostrar de alguna manera que ella sentía lo mismo por mí dadas las condiciones.

-Y las condiciones eran ojalá lo más extremas posibles – continuó Sirius exigiendo protagonismo - ¿Qué podría ser la única cosa por la cual Evans se sentiría arrepentida por no declarar que quiere a mi amigo?

-Verlo muerto. Era evidente – dijo Peter que comía algo sabe dios salido de dónde – Sólo en una situación como esa la chica admitiría que le gusta James. Y nos faltó decir que coincidía con nuestra necesidad de hacer una broma antes de salir de Hogwarts.

12 horas antes

-¿Fuegos artificiales?

-Aburrido

-¿Explosiones masivas?

-Lo hicimos el año pasado

-¿Baños explosivos?

-Es el pan de cada día.

-Necesitamos algo con lo que los alumnos más chicos puedan recordarnos como los mejores. Algo con lo que por lo menos echen de menos nuestras bromas cuando ya no estemos.

-Oye, nunca podemos saber cuánto dejaremos de estar – dijo Peter muy concentrado ojeando un libro sobre misticismos muggles – eso no será necesariamente hasta que salgamos de Hogwarts. Puede ser cuando menos lo esperemos.

-No debes preocuparte por eso, Wormtail. Con las notas que tienes probablemente repetirás unos cuántos años más. Entonces los alumnos menores no te echarán en falta – comentó Sirius con burla.

-¿Se imaginan qué pasaría si muriéramos?

-Sí, Hogwarts habría perdido a su mejor prefecto

-Estás muy chistosito¿cierto Padfoot¿Será quizás porque cierta rubia te dejó plantado por primera vez en la historia? – contraatacó Remus.

-¿Es necesario hablar sobre estos temas, profesor? – preguntó Sirius levemente cohibido con el giro que estaba tomando la historia.

-No, creo que no. Mejor continúe usted, Sr. Lupin.

Remus se mordió los labios y sin estar muy seguro de querer contar la historia, continuó.

James entró a la habitación con aspecto devastado. Se echó en su cama boca abajo.

-Déjame adivinar – se acercó Sirius mirando a su amigo con aburrimiento - ¿Evans?

-Se me está acabando el tiempo – murmuró James por entre los brazos.

-Lo sé – dijo Sirius paseándose por la habitación y frunciendo el ceño – Te he dado todos los consejos que conozco sobre seducción de mi marca registrada y nada.

-Yo creo que ahí radica el problema – comentó Remus con sarcasmo.

-Moony, también he aplicado tus métodos – dijo James levantando la cabeza – He intentado con flores, con Shakespeare, con música, con cielos estrellados y serenatas a su ventana ¡Nada funciona!

-Evans es difícil de roer. Deberías rendirte y admitir que a la chica algo le falla. Te estás volviendo un obsesivo compulsivo desesperado.

-Asuntos desesperados requieren de medidas desesperadas – recitó Peter de su librito

James se lo quedó mirando con interés como si por primera vez tomara en cuenta los comentarios que no venían nunca al caso, de Peter.

-¿Qué? – preguntó Sirius - ¿Ahora vas a hacer caso de las ideas de Peter para conquistar a Evans?

-¿Por qué no? – dijo Peter ofendido – Puede ser parte de la leyenda personal de James seguir mis ideas.

-Peter voy a botar a la basura tu cochino libro. Además no has dicho ni una idea. Sólo has recitado algo que suena bonito pero que nadie entiende.

-Desesperadas – repetía James en voz baja sin mirar a nada en particular - ¡Desesperadas¡Desesperadas!

-Ya te oímos – dijo Remus con fastidio.

-¡Pero no han entendido! Si quiero conquistar a Evans tengo que usar un recurso desesperado.

-Creo que arrastrarte por los pasillos tras ella ya es lo suficientemente desesperado.

-¡Cállate Padfoot! Lo que intento decirles es que necesito hacer algo por lo que ella terminara delatándose.

-Esto no es una apuesta. Y quizás ella no está enamorada de ti ¿qué tendría que delatar?

-Por supuesto que está enamorada de mí – respondió James con suficiencia – La cuestión es cómo hacer que lo admita y ahí es donde entra el recurso desesperado.

-¿Lanzarte un Avada para verificar si ella salta de felicidad o en caso contrario de la pura angustia al verte muerto, corre a los brazos de Snape y se casa con él debido al shock? Creo que tu idea es muy original... pero ¿Cómo revives del Avada, hermanito? Y lo más importante ¿Cómo disuelves el matrimonio entre la pelirroja y Snivellus?

-¿Hace falta explicar que no haré eso y que eres un estúpido?

-No – dijeron Remus y Peter a la vez.

-Bien. Siguiendo con el plan ¡Un momento me has dado una idea mejor todavía! Morir. Eso sí es un recurso desesperado. Pero no tendré que morir, sólo "fingir" mi muerte – a James le brillaban los ojos, pero no se notó porque llevaba puestos los lentes.

Los demás chicos asentían.

-Hasta coincide con la broma de fin de año. ¿Suicidio colectivo? – sugirió Sirius

-¡No! No haré que Evans crea que me suicidé por su culpa. Será un accidente ¿Qué piensan?

-Si finalmente dejas de llorar por las noches porque no consigues conquistar a Evans, estoy de acuerdo con cualquier recurso desesperado. Hasta el de seguir una idea de Peter – respondió Sirius de acuerdo con la idea.

-¿Así que eres tú el que llora por las noches? – preguntó Remus divertido

-¡Profesor! Esto tampoco es necesario – se quejó James.

-No, tampoco es necesario. Continúe usted señor Potter.

-¿Cómo vamos a morir? Siempre he pensado que el día en que Sirius Black muera se debe decretar duelo nacional. Debe ser algo a la altura de las circunstancias.

-Lo del amor propio se te está pegando de James ¿eh? – comentó Remus

-¡Eh! – reclamaron los dos morenos.

-Saben que es verdad. Hay mil maneras mejores de hacer que Lily se enamore de ti.

-¡Estás sordo, Moony! Lo he intentado todo.

-Excepto comportarte como un adulto.

-Sí tienes razón. Me resigno a ser un adulto. Pero para eso Lily te tiene a ti. No lo va a echar en falta en mí – Sirius y Remus se miraron de reojo. Sirius sabía que el castaño sentía cierta debilidad por la pelirroja pero que por ningún motivo se interpondría entre James (su obsesión) y Lily. Y pensar que de no ser por James, Remus ya habría encontrado a su media naranja. Los dos prefectos de Gryffindor se parecían mucho y se llevaban muy bien.

-Bueno. Se me ocurre que podríamos usar mi moto – sugirió Sirius – Un accidente en ella sería lo bastante creíble. Paso la mayor parte del tiempo en la enfermería por fracturas en esa condenada moto.

-¿Así que por eso son las fracturas? – Dumbledore estaba impresionado por el tipo de cosas que ese cuarteto de alumnos hacían a sus espaldas sin que él se diera cuenta.

-Bueno, también por cierto deporte que practica Black – soltó James con ironía.

-¿Qué deporte? – preguntó el director mirándolo por sobre sus lentes de media luna.

-Está inventando. No lo escuche profesor.

-Señor Black, tendré que confiscarle esa moto. Al menos hasta que terminen las clases. Ahora por favor, continúe.

-No hay mucho más que decir, señor. Estrellamos la moto con magia, nos subimos al invernadero y convencimos a Daniel Goleman para que hablara con la profesora Sprout y así justo pasara por ahí en ese momento y todos se enteraran del accidente en un par de segundos. Ya sabe cómo es Daniel.

-Oh, y también estudiamos un libro sobre hechizos de duelos. Para aprender a camuflar un vivo por muerto. Así conseguimos sacarnos las tripas y los sesos – dijo Peter con orgullo mientras continuaba comiendo su misteriosa comida.

-Merlín – dijo Dumbledore entre un suspiro – Si usaran todo su talento para cosas más productivas

En ese momento la puerta del despacho de Dumbledore sonó por unos golpecitos.

-Adelante – dijo el director.

La puerta se abrió y se asomó una cabellera pelirroja.

-Disculpe, señor – murmuró Lily.

-Estás disculpada, Lily. ¿Qué necesitas?

-Vengo a decirle a este – dijo apuntando a James – que… vengo a decirle que me hizo pasar un gran susto, pero que lo que dije allá en los invernaderos es verdad

-¡Vaya Evans! Al menos podrías haberte aguantado unos minutos hasta que saliéramos del despacho – comentó Sirius con burla – Has aguantado unos años para decir eso, no te costaba nada aguantar unos minutos más.

-Lo sé – dijo Lily para sorpresa de todos que se esperaban que soltara un comentario mordaz – Lo que pasa es que no sabía si el director los expulsaría, entonces necesitaba decirlo antes de que se fuera.

-No voy a expulsarlos – dijo Dumbledore con calma – A estas alturas ya no vale la pena.

-A ver yo no entiendo – dijo James – Lo que dijiste afuera es verdad. Si es que me acuerdo bien, afuera dijiste muchas cosas.

-Por favor James, todos sabemos de lo que habla – dijo Remus.

-Salgan ustedes dos – ordenó el viejo a la pareja.

-Pero profesor. Usted no sabe de lo que son capaces esos dos allá afuera a la vista de nadie, y amparados por su orden – se quejó Sirius.

-¿Qué podrían hacer, señor Black¿Practicar el deporte que usted inventó?

Sirius se sonrojó y se quedó callado.

-Ahora señor Pettigrew ¿Me prestaría ese libro tan interesante que estaba leyendo?

-Claro – escucharon James y Lily, que Peter respondía mientras ellos salían del despacho.

-Muy bien, Evans. Quiero que repitas eso

-Y yo quiero que te calles. Lo que dije es verdad pero casi que me estoy arrepintiendo de haberlo dicho. En todo caso a pesar de todo lo que te odie y todas las cosas de ti que no aguanto, te quiero y no me preguntes por qué porque te juro que no entiendo nada – Lily estaba muy alterada y a medida que hablaba iba poniéndose más roja – Me das rabia.

-Lo mismo me pasa a mí. Me carga tu forma de ser tan ordenada y moral. Siempre siguiendo las normas y aguándonos la fiesta a los que queremos pasarla bien. Odio que todos los profes te amen por ser tan así. Y odio que hayas reprimido tanto tiempo lo de que me quieres.

-¿Cómo sabes que fue tanto tiempo?

-Sólo lo sé.

-Odio que seas impulsivo. Y tan arrogante. No puedes estar seguro de lo que sentía

-Odio que seas reprimida.

-Odio que me guste cómo te quedan los lentes cuando se te resbalan un poco por la nariz.

-Y yo odio que me guste tu pelo color chillón. No le viene a tu pinta de niña correcta.

Lily frunció la frente, algo molesta por el comentario.

-Odio querer darte un beso – ella se concentraba en sus labios.

-Yo no – y ambos terminaron en eso. El primer beso de su historia. Suave, tierno y con algo de años queriendo ser. James se despegó dos segundos para quitarse los lentes y entonces profundizó el beso. Pero Lily estaba lista para responderle. Es que teniendo en cuenta que ambos habían imaginado un millón de veces este momento, no podía ser para menos. Aunque ninguno de los dos se imaginó que serían interrumpidos de aquella forma.

-¿Qué le dije señor director? – dijo Sirius dándoles un portazo intentado salir e interrumpiendo el momento.

-Odio que tengas un amigo tan idiota – dijo Lily

-Ahí estamos de acuerdo, pelirroja – Sirius salió corriendo por el ademán que hizo James de perseguirlo. Pero en vez se seguir a su amigo, James cogió por la cintura a la que sería su esposa hasta el día de su muerte y continuó en la tarea que tenían pendiente. Porque tres años de persecuciones no se terminan con un simple beso. Y menos si eres un merodeador.


Me encanta el Sirius atarantado :P

Sobre futuras actualizaciones...no tengo idea cuándo será, pero como siempre, sera. He pensado en terminarlo al llegar a las 200 paginas en Word. Por favor comenten si es que tienen ideas que darme y quejas tambien. Aunque yo igual me doy cuenta de cuáles son los errores.

Sobre reviews.

An.Obsession.A.Sugestion.----Lo del platano con leche lo saque buscando la frase de "Póngale nombre al niño" que salio en una pelicula chilena que es muy chistosa y que de hecho saco una segunda parte. El problema fue que cuando quisieron traducir el titulo de la pelicula para poder llevarlo a festivales internacionales, se encontraron con que el termino para el niño "el chacotero sentimental" no tiene una traduccion factible asi que cambiaron el titulo. Por qué te cuento esto? porque tenia ganas de contarlo. Me vas a tener que dar el nombre tambien de ese libro MARAVILLOSO, porque al menos se que el fic esta bueno . Bye

Selu-Potter----Al fin actualice si!! porque puedo demorarme pero siempre llegaran los chaps nuevitos. El capitulo pasado igual fue de mi agrado eh? Aunque el segundo me gusto mas...como que en el primero di mucho la lata con el siniestrismo de Snape. Espero que este capitulo tambien te guste y sugieras ideas de cualquier pastelazo que veas en hombres similares a los merodeadores...y mujeres tambien. Para mi a estas alturas del año...las neuronas simplemente se niegan a hacer sinapsis. Solo quiero vacaciones. Y ahora estoy escribiendo en vez de estudiar para una prueba durisima de la hidrografia..que entretenido

..son cosas que pasan.

Vale por sus reviews

y nos vemos

PD: me falto decir que acaban de leer 17 hojas ;)