CAPÍTULO 9
— ¿Si te permito que le digas que acepto me dejas en paz?—le digo a Myriam exasperada.
Lleva una semana tratando de que tenga una cita con Chris, un compañero de clase del cual yo no tengo ningún tipo de interés, pero mi queridísima hermana está decidida a que salga con él hasta el punto de ser un verdadero dolor de cabeza.
—Te lo juro—pone cara de cachorrito en medio de lluvia—. Mary no está mal de salgas con un chico que está interesado en ti y que además es guapo, por favor no aceptes por obligación sino porque te gusta.
—Pero a mí no me gusta y si acepto es porque llevas semanas molestándome con el mismo tema y sinceramente por mi salud mental prefiero decir que si a tener que soportar otro día mas alabando las bondades de alguien que simplemente no me gusta ni lo hará en un futuro— exploto.
—Entonces solo di que no y si se acabó—dice levantando paulatinamente el tono de voz.
— Ya te he dicho que no estoy interesada y tú has hecho oídos sordos, así que déjate de tonterías Myriam— camino rumbo al armario buscando algo que ponerme, acababa de salir de la ducha cuando mi fastidiosa hermana me abordó—. Entiende que no quiero salir con nadie.
— ¿Por qué? Y antes de que respondas algo, no me vale la excusa de que es por Joseph por favor— dice mientras cierra los ojos como si la luz le molestara.
—No es una excusa, estoy enamorada de Joseph y hasta que no esté con él o lo olvide, me incomoda salir con alguien más por cuenta propia— digo encontrando por fin el vestido negro que quiero ponerme—. Además esta lo de Noah, siento como si estuviera olvidándome de él si me permito ser feliz.
Su expresión se suaviza y se acerca a mí—Hermanita, Noah está muerto y no podemos hacer nada para cambiarlo aunque queramos. Debes. Dejarlo. Ir—dice remarcando cada palabra.
— ¿Cómo?—le pregunto desolada—. Lo extraño tanto Myriam.
—Para empezar, es hora de quitarse el luto—. La miro anonadada, ella los primeros días después del entierro de Noah estaba peor que yo—. Sé que esto te extraña pero ya han pasado ocho meses, ya es hora de seguir adelante por eso, yo deje de vestir de luto
—Y con respecto a Joseph, debes entender que él tiene novia. Está enamorado de ella; no puedes quedarte a esperar hasta que ellos terminen su relación si es que lo hace algún día.
—Estoy dispuesta a esperar lo que sea y, si el me ve con alguien más tal vez nunca pase nada entre nosotros por eso…
—No va a pasar nada entre ustedes porque ÉL está con otra—me corta—, ya basta no voy a permitir que sigas con esa estupidez.
—Yo estoy enamorada de Joseph y no voy a estar con nadie si no es con el ¿te quedo claro?— y sin más termino la conversación.
Me alejo rápidamente para que no me diga nada. Desde la muerte de mi hermano, Joseph siempre ha estado allí para apoyarme, es el amigo incondicional pero, como siempre, vuelve a los brazos de Amelia mientras yo lo miro dolida. Trato de hacer que pase más tiempo conmigo pero entre los estudios, ayudar a sus padres en la panadería y su novia, siento como si hubiera sido relegado a un segundo lugar.
Mi hermana y yo caminamos rumbo a la escuela en silencio, creo que está enojada conmigo por lo que le dije pero, en serio me tenía harta con su papel de celestina.
—Lo siento— dice de repente—. Tal vez he sido un verdadero dolor de cabeza insistiéndote en que salgas con Chris pero me preocupo por ti Mary, y ese enamoramiento por Joseph no te va a llevar a nada bueno, solo llanto.
—Tal vez, pero no me quiero perder la esperanza, sé que en algún momento ellos terminaran y yo estaré ahí.
Niega con la cabeza pero no dice nada más, continuamos nuestra marcha sin volver a hablar. Al llegar Myriam rápidamente se aleja de mí, por mi parte busco con la mirada a mis amigos, los encuentro muy juntos en el salón de clases. Desde hace unos dos meses o tres, Haymitch y Marceline están más cercanos que antes, como si entre ellos ya no hubiese una amistad, me alegro por ellos pero quiero saber si estoy equivocada.
—Si quieren algo de privacidad les recomendaría que fueran a la parte de atrás del colegio que da para la bodega— digo sonriente al verlos sonrojarse—. ¿Qué se traen ustedes dos? Cuéntenme.
Les miro expectante poniendo mis manos en la cara. Mis amigos están tan rojos como un tomate maduro, es tan gracioso verlos tan nerviosos, en especial a Haymitch quien no tiene pelos en la lengua para decir las cosas— chicos…—digo con voz cantarina—. Estoy esperando una respuesta…
—Listo. Marceline y yo somos novios, se lo propuse hace una semana pero eso ya lo sospechabas—dijo Haymitch
—En realidad pensé que llevaban meses, pero igual me alegro por ustedes—dije, apunto a Haymitch con el dedo—, y a ti más te vale no hacerle daño porque te quito la razón por la que eres llamado hombre ¿estamos?
—Estamos mujer, no es necesario este arranque de violencia contra mi persona—dice Haymitch divertido.
—Lo sé solo quería actuar como la amiga sobreprotectora, tu sabes. Además sé que tu…
No termino la frase porque escucho una risas provenientes de la puerta, cuando voy a voltear Marceline me detiene—No lo hagas— hago caso omiso a sus palabras y volteo, la escena que contemplo me rompe el corazón.
Amelia y Joseph se están besando como si no hubiese nadie alrededor de ellos, mientras que yo sin poder hacer nada, solo verlo en la distancia demostrar su amor a una mujer que quisiera ser yo. Las lágrimas resbalan sin permiso por mi cara, las limpio rápidamente lo último que quiero es que Joseph se le dé por mirar en mi dirección y verme en este estado. Volteo a ver a mis amigos que ya no están sonriendo.
—Lo siento chicos, no quería arruinarles el momento en serio— me quejo
—No importa, pero te dije que no miraras Mary—dice Marceline tomando mi mano, sus ojos se dirigen a la puerta—. Límpiate rápido las lágrimas, Joseph viene para acá.
—Hola hermosa—dice el abrazándome por la espalda—. Llevaba días sin verte
Sin responder, me volteo y correspondo a su abrazo, lleno mis pulmones con su olor antes que decida soltarse, miro de soslayo a Amelia, si las miradas mataran caería muerta en este mismo instante, tal parece que no le hace gracia que Joseph este cerca de mí. Abrazo más fuerte a Joseph sin importarme que su novia y los pocos que han llegado al salón nos estén viendo.
—Mary, ya me tengo que ir a mi salón. Sólo entre a saludarte hermosa, que tengas buen día—dice mientras deposita un beso en mi mejilla.
Las primeras horas de clases me la paso distraída aun sintiendo el contacto de los labios de Joseph en mi mejilla. Marceline por momentos me devuelve a la realidad para que los profesores no me llamen la atención. En la hora de almuerzo me separo de mis amigos para ir al baño y también para darle algo de privacidad, entro a uno de los cubículos perdida en mis pensamientos cuando la entrada de tres chicas llama mi atención, reconozco esa voces son las hermanas Donner y Amelia, afino mi oído tratando de saber de qué hablan.
—En serio Amy tienes que ponerle un alto a esa— ¿esa? ¿Quién es esa? Espero que no estén hablando de mi—, todos en el salón nos dimos cuenta como abrazaba a Joseph—dice una de las Donner, no logro distinguir cual.
—Es la amiga de Joseph y aunque me moleste, tengo que tolerarla porque si lo pongo a elegir entre ella y yo me aterra que termine nuestra relación—interviene Amelia.
—Puede que sea la amiga pero aun así debe comportarse como tal, quien la manda a enamorarse de un chico que tiene novia—habla la otra hermana ¿Con que esas tenemos?—. Además, creo que está usando la muerte de su hermano para que llamar la atención de Joseph.
Abro la puerta con fuerza para hacerme notar, las tres detienen su conversación sorprendidas por haber sido descubiertas. Lo que dicen ha logrado que monte en cólera. Me dirijo a Amelia en cuestión, las otras no me interesan
—Si tienes algo que decirme ten los suficientes pantalones para hacerlo en mi cara y no estar hablando a mis espaldas estúpida— ella por su parte esta estupefacta—, jamás utilizaría a mi hermano para tener la atención de Joseph porque a diferencia tuya yo he sido su amiga por años y él consideraba a Noah como un hermano, así que si tienes algo que decir de mi tienes dos opciones: muérdanse tú y tus estúpidas amigas esa lengua viperina o dime las cosas de frente.
Sin nada más que decir, camino en dirección a la puerta cuando la voz de una de ellas me detiene—Tal vez si te comportaras como la amiga que dices que eres no habría nada que contar, y a Amelia no tienes que decirle nada porque la que hablo fui yo—grita una de las hermanas Donner.
—Mira Meysilee, no te lo digo a ti porque simplemente tu opinión me importa un pimiento y yo me comporto como se me dé la gana, no estoy haciendo nada malo…—le grito de vuelta.
—MI NOMBRE ES MAYSILEE—me corta airada.
—Me da igual Meysilee—digo acentuando mal su nombre a propósito para provocarla, lo cual logro—. Tan insignificante eres para mí que ni siquiera me importa como se dice bien tu nombre y como dije no he hecho nada malo, y a ti Amelia si tanto te molesta mi amistad con Joseph pues te aguantas.
Abro la puerta solo para ver que una multitud se había formado en la entrada y entre ellos estaba Joseph, lo cual es extraño considerando que el aun no sale a almorzar. Sin siquiera mirarme entra al baño de mujeres, volteo solo para ver que está abrazando a una llorosa Amelia mientras sus amigas me miran con burla.
—Vámonos Mary—dice a mis espaldas Myriam—. Vamos a comer, Haymitch y Marceline están en mi mesa, no los deje venir, las pocas veces que he visto a tu amiga enojada es de temer.
Ese comentario logra hacerme sonreír un poco. Me duele toda esta situación, estoy enamorada de alguien que no me corresponde y que me lo ha dicho claramente, pero que puedo hacer si mi estúpido corazón no entiende de razones y está dispuesto a esperar por quien sabe qué tiempo hasta que Joseph y ella terminen.
—No debes seguir con esto mary—dice mi hermana adivinando lo que pienso—, existe la posibilidad de que ellos nunca terminen y, actuando como lo hiciste en el salón solo te estas exponiendo a las burlas de los demás y no lo voy a permitir hermanita.
» ¿Por qué te conformas con lo poco que Joseph te ofrece? Eres bonita y hay varios chicos a los que les gustas pero no se acercan porque estas encaprichada con alguien que simplemente no te quiere como tú a él—toma mi rostro entre sus manos—. Ya basta Mary, aquí la única que está saliendo lastimada eres tú.
Una parte de mi sabe que mi hermana e incluso mis amigos tienen razón, no puedo seguir así, hay momentos en los que quiero arrancarla de los brazos de Joseph, pero eso no arregla nada. Él está enamorado de ella. Siento mis ojos arder pero no me permito llorar, solo atino a decir.
—Tienes razón Myriam, sé que la tienes—suspiro pesadamente y añado—. Dile a Chris que acepto salir con él, no importa cuando e iré sin luto, tienes razón en todo ahora me voy a almorzar con mis amigos antes de que pase la hora.
Sin más la dejo en el pasillo con una sonrisa en sus labios por lo que acabo de decir. Puede que salga con alguien pero en mi corazón seguirá latiendo de amor por él.
