Capitulo 10: ¿Me esperarás?

Sesshoumaru se remueve algo incómodo por la falta de espacio, definitivamente un sillón no sirve para que dos personas duerman allí, aprieta el agarre en la cintura de Rin cuando siente que esta se aleja un poco, se preocupa de que no se caiga, lo más lento posible se sienta y la observa, ella todavía está en el quinto sueño, cuidando de no despertarla se levanta y entra en el baño.

Minutos después Rin despierta y se asusta al no ver a Sesshoumaru a su lado, en eso siente la cadena del baño y ve salir al hombre vistiendo sólo sus pantalones del smoking, ella sonríe abiertamente al verlo.

—Hola ¿Cómo dormiste?— Pregunta ella.

—A la otra nos aguantamos hasta llegar a la cama, ni que estuviera tan lejos— Contesta él, ella ríe de buena gana por la respuesta. Él la mira desde su altura con seriedad, ella se muerde el labio inferior.

—No sé si eres un macho alfa o un metrosexual, aún no me decido— Comenta aún recostada en el sillón. Sesshoumaru arquea una ceja y se sienta junto a las piernas de la mujer.

—Deberíamos tomar desayuno.

—Sí, deberíamos, pero me da flojera levantarme— Comenta mientras se sienta y apoya su cabeza en el hombro masculino.

—¿Quieres quedarte así todo el día?— Pregunta observando su desnudez.

—Mmm… no es mala idea— Ríe divertida— Total no tengo nada que hacer por un buen tiempo, nada me apura.

—¿No tienen proyectos nuevos?

—Algo está tramitando Hakudoshi, Nokia está contratando para crear aplicaciones para los modelos nuevos de celulares que sacará el próximo año, si nos adjudican alguna parte de la licitación tendremos trabajo para más o menos un año.

—Eso es bueno— Dice apoyándose en el respaldo del sofá, acomoda a la muchacha contra su pecho, quedan abrazados.

—Sesshoumaru…

—¿Mmm?— Él apoya su mentón en la coronilla de ella y aspira disimuladamente el aroma de su cabello. Ella esconde su cara en el pecho masculino ¿Cómo plantearle la propuesta de la señora Kaede? No hay momento idóneo para hablar de algo así.

—No, olvídalo, no es nada— Habla con voz apagada. Siente que él la separa para buscar su rostro y la mira con sus aplastantes ojos exigiendo una respuesta. La pelinegra se sonroja notoriamente— Q-quería saber si… ¡si tendrás vacaciones!— Grita al "iluminarse" su mente con un tema.

¿Por qué se pone tan nerviosa por algo así? No, sabe que algo esconde.

—No lo sé, no creo, sólo llevo meses trabajando en la empresa.

—Ser hijo del presidente debería darte alguna ventaja— Dice en un puchero.

—Ojala— Responde— ¿Por qué lo preguntas?

—¿No te gustaría irte de vacaciones conmigo? Por el momento no tendré trabajo y…

Sesshoumaru besa la cabeza femenina y ella se sonroja.

—Lo intentaré— Dice él. Rin sonríe ampliamente y lo abraza emocionada.

—Podríamos ir a Nara, siempre he querido conocer Asuka, aunque supongo que debe ser más bonito en primavera, también podríamos ir a Hokkaido, la familia de Kohaku es de allá, nos podría aconsejar donde ir, él me ha dicho que en otoño e invierno es realmente hermoso allá.

—Calma, primero hay que ver si mi padre acepta y si es así cuanto tiempo me dará.

—Es verdad…—Se desanima un poco. Quedan en silencio un momento.

—Ven— Se levanta obligándola a seguirlo— Definitivamente necesitamos un baño— Rin ríe ante lo dicho.

Sentado en la sala de su casa Inuyasha mira a su madre conversando por teléfono con una amiga y a su padre leyendo el periódico, cualquiera diría que es la postal de la típica familia modelo de la sociedad. Él está aburrido a muerte. La noche anterior antes de retirarse ha visto a Kikyo entre los asistentes y Kagome al darse cuenta se ha ido sin decirle nada, no entiende la actitud de la muchacha ¿Qué ha hecho él ahora? No entiende nada y no sabe que hacer, pero mirar a sus padres no le solucionará sus problemas. Se mira las manos con detenimiento pensando en qué hacer, suspira derrotado.

—¿Te sientes bien, cariño?— Pregunta su madre al terminar la llamada, lo mira preocupada.

—Sí, mamá, no te preocupes— Se levanta bajo el escrutinio de sus progenitores y camina hasta la salida principal.

—¿A dónde vas?— Pregunta su padre inquisitivo.

—A ninguna parte— Responde antes de salir. Sus padres se miran entre si sin saber que pensar.

Inuyasha llega al apartamento de su mejor amigo en poco tiempo, al tocar la puerta este abre mirándolo desconcertado.

—¿Y tú tan temprano por aquí?— Lo hace pasar. El menor camina hasta dejarse caer en uno de los sillones de la sala, se fija en la forma que lo mira Miroku.

—No te pongas como mis padres, que por eso escape de allí— Pide molesto.

—No he dicho nada— Responde levantando las manos, Inuyasha bufa fastidiado y se recuesta mirando el techo sobre su cabeza.

Miroku entra en la cocina, poco después vuelve con dos latas de cerveza, le entrega una a su amigo y se sienta a su lado.

—Ahora sí, dime que mal de amores tienes— Pregunta al abrir su lata y dar el primer sorbo.

—Asumes que…

—Te conozco, pequeño idiota— Interrumpe el mayor con tono aburrido. Inuyasha mira la cerveza en su mano con el entrecejo arrugado.

—Kagome está molesta conmigo por que vio a Kikyo en la reunión de ayer.

—¿Hablaste con Kikyo?— Pregunta sabiendo que el menor no ha visto a su amor de infancia en el último tiempo.

—No, sólo la mire extrañado por que estuviera allí y cuando me volteo Kagome caminaba a la salida, cuando la alcancé y le pregunté que pasaba, ella no quiso decirme nada y me pidió que la dejara sola.

—Y asumes que es por Kikyo.

—¿Qué otra cosa podría ser?— Pregunta al fin abriendo la lata y dándole un sorbo. Miroku lo mira perspicaz.

—No lo sé, dímelo tú.

—Odio cuando te las das de psicólogo.

—Mentira, o sino no estarías ahora aquí— Sonríe triunfante

—¿Y a quién quieres que recurra? Si les platico de esto a Kouga o cualquiera de los otros chicos se van a burlar de mi o van a hacer todo un show con esto ¿Quién me queda, Sesshoumaru?— Pregunta sarcásticamente.

—Bueno, tu hermano tiene experiencia con chicas difíciles, sale con Rin ¿no? Y ella sí que es un caso bastante particular.

—Está loca— Comenta pensando en su cuñada y en cómo diablos es que está con el estricto de su medio hermano. Sacude la cabeza y da otro sorbo a su cerveza— Como sea… no se me ocurre otra razón como para que Kagome se enojara así.

—Las acciones complementan las palabras ¿de qué hablaban antes de que miraras a Kikyo?

—¿Qué tiene que ver? ¡ni lo recuerdo!

El pelinegro niega con la cabeza y sobreactúa un suspiro— Allí está el problema, siempre te lo he dicho, pequeño saltamontes, hay que prestar atención a todos los detalles cuando se trata de mujeres.

—¿De qué hablas? Te digo que no recuerdo que hablábamos— Pregunta desorientado.

—Exactamente ése es el problema.

—No entiendo…

—Definitivamente tienes una mente diminuta.

—¡Oye!

—Mira, irás a verla y le pedirás perdón ¡aunque creas que no tienes la culpa!— Se adelanta al ver que va a replicar— Le dirás que recapacitaste y te diste cuenta que fue desconsiderado de tu parte y que lo sientes, quedarás como un príncipe ante ella.

—¿Y qué se supone que fue desconsiderado de mi parte, mirar hacia otro lado?

—Eso fue sólo la guinda de la torta, recuerda que por tu culpa Kagome se siente muy insegura de si misma y precisamente tú tienes que darle esa seguridad.

—Pero yo…

—¡Deja de dar vueltas! Me dijiste que quieres darte una oportunidad con Kagome.

—¡Lo sé y quiero hacerlo!

—¡Esa es la actitud! ¡demuéstrale que no eres un chiquillo sino que eres un hombre! ¡conquístala!

—¡Sí, lo haré!

—¡A por ella!— Dice Miroku levantándose con energía, Inuyasha lo imita.

—¡A por ella!— Repite Inuyasha antes de salir a paso firme del apartamento de su amigo… con la cerveza aún en su mano.

Miroku lo ve partir con una sonrisa de medio lado antes de tomar otro sorbo de su lata, ríe por lo bajo pensando en lo inocente que puede ser su amigo.

—Ay, Inuyasha, ya me preguntaba cuándo realmente tomarías una decisión, amigo mío— Exclama a la nada.

—¿Crees que Kagome lo escuche?— Siente que dicen a sus espaldas, al voltear la cabeza ve a su morena vestida sólo con la camisa que él usó en la noche anterior. Él estira la mano y toma la femenina para acercarla a él.

—Mi Sanguito no dudes del buen corazón de la pobre Kagome, de un modo u otro siempre termina escuchando a ese idiota, lo que hay que temer es a la fabulosa habilidad de Inuyasha para meter la pata en grande— Responde abrazándola, ella ríe divertida imaginándose la situación.

Inuyasha camina hasta la estación de metro y se monta en el tren aún manteniendo toda la resolución con la que ha salido del apartamento de Miroku, con la cabeza ocupada en armar un buen discurso para Kagome no se da cuenta de las miradas de reproche a su alrededor.

Al llegar al templo corre escalera arriba, apenas llega toca la puerta de la casa principal. A los pocos segundos un adolescente de quince años le abre.

—¿Inuyasha?— Inquiere el joven mirándolo extrañado, lo hace entrar.

—¿Dónde está Kagome?—Pregunta el mayor.

—¿Te sucede algo? ¿Estás bien?— Interroga el adolescente preocupado, nota a Inuyasha bastante inestable, no puede evitar preguntarse si está ebrio aunque no tenga el típico balanceo ni hable raro.

—Llama a Kagome— Contesta entrando a la sala de estar. El muchacho se encoge de hombros viéndolo instalarse en el sillón con toda la desfachatez del mundo.

—Definitivamente mi hermana tiene gustos muy raros— Comenta a la nada antes de ir por su hermana mayor.

Kagome baja apresurada poco después algo alarmada por el aviso de su hermano menor. Al quedar al pie de las escaleras lo observa sentado totalmente recto y con el ceño fruncido, parece meditar algo complicado, como si intentara resolver una ecuación matemática compleja y ¿con una cerveza en la mano?

—¿Inuyasha?— Musita bajito acercándose.

—¡Kagome-lo-siento-muchas-veces-soy-un-idiota-lo-hago-sin-darme-cuenta-meto-la-pata-seguido-y-Miroku-dice-que-soy-desconsiderado-pero-realmente-no-entiendo-ni-una-mierda-de-lo-que-pasó!— Grita al levantarse del sillón como un resorte, casi sin respirar ni pausas entre palabras. Un silencio se instala en la sala, Kagome lo mira sin pestañear siquiera— No… espera, no era eso lo que se supone que tenía que decir.

—¿Estás ebrio?— Pregunta la muchacha con cautela.

—¡No! E-es que…— Ve su mano aún sosteniendo la lata y se sonroja, la deja sobre la mesita de centro, respira hondo para calmarse. Kagome decide que es mejor no decir nada por el momento y darle la oportunidad de explayarse— Mira, no soy bueno en esto, no soy atinado como Miroku, ni tengo respuesta para todo como Kouga, sabes que lo mío no es hablar y yo… yo quiero… me gustaría estar bien contigo, no me gusta que te enojes, bueno, sí me gusta en realidad, es divertido pelear contigo, ese tipo de enojo está bien, pero cuando te pones en estado deprimido, toda hermética y no tengo idea de lo que te pasa no me gusta, me hace sentir inseguro y sé que a ti tampoco te gusta ese tipo de enojo, por que sé que ese enojo sí te hace daño y yo no quiero que estés mal, no soy tan malo como para querer que estés mal, eso sería como si yo quisiera algún mal para ti y no, al contrario, por que yo… no sé como explicarlo, me gusta estar contigo, quiero estar contigo, estar bien, los dos bien.

Otro silencio incómodo e Inuyasha se siente más imbécil que nunca. Kagome lo mira un instante y ríe enternecida, definitivamente Inuyasha es un tonto adorable.

—A mi también me gusta estar bien contigo, Inuyasha— Dice con una discreta sonrisa.

—Perdóname, anoche yo…

—Perdóname tú a mi— Lo interrumpe avergonzada— Actué precipitadamente y te traté mal sin que tuvieras la culpa.

—No, sé que la mayoría de las veces no pienso antes de actuar.

—Pero no es escusa para que yo te tratara así— Toma sus manos. Inuyasha se sonroja ligeramente— Además te dejé fuera, eso está mal de mi parte, no debí hacerlo.

—Yo no debí dejarte ir así, no sin antes conversarlo.

—No había tiempo para eso, mi cabeza era un lío y hubiéramos terminado peleando.

—Nuestra relación se equilibra cada vez que peleamos, es parte de nosotros— Responde apretando las manos femeninas.

—Sí, pero no tenía tiempo.

—¿Por qué no? No podemos dejar cosas así al aire, terminan creciendo y transformándose en problemas más grandes.

—Por eso mismo no tenía tiempo, tenía que venir.

—Sé que aún es un tema delicado, créeme que esta situación ya no será un problema.

—Te prometo que cuando vuelva a pasar te lo diré, en serio que no quise pasarte a llevar— Promete con una gran sonrisa, siente que este es un gran paso en la relación.

—Y yo te prometo intentar no hacer idioteces que te hagan sentir mal.

—Eres tan lindo— Dice abrazándose a él— El abuelo estará feliz de saber que entendiste la situación y que no te enojaste.

—¿Tu abuelo?

—Claro, me reprendió por no explicarte nada, dijo que él hubiera podido esperar unos minutos más y no debí dejarte así, pero me asusté tanto cuando Souta me envió el mensaje— Explica aferrándose más al abrazo— Perdóname.

—¿Él está bien?— Atina a preguntar cuando la voz de Miroku le grita en su cabeza "¡no hagas evidente el malentendido, idiota!"

—Sí, está mejor, el doctor le ordenó mucho reposo.

—Que bien.

Kagome sonríe ampliamente y lo insta a verlo en su habitación, el anciano con el pie enyesado se alegra bastante al ver al joven. La cabeza de Inuyasha recrea más o menos lo que ha debido pasar. Seguramente que en el momento que él ha mirado a Kikyo, Kagome ha leído el mensaje de texto que él no ha escuchado por la música ambiente y las conversaciones a su alrededor… hay veces que agradece las voces de Miroku mentales.

El resto del día se la pasa con la familia Higurashi, almuerza y cena con ellos, pasando todo el día pegado a su Kagome.

Por otro lado, Sesshoumaru regresa a su apartamento a eso de las doce de la noche, vistiendo aún su pantalón del smoking y la camisa a medio abrochar, al final él y Rin han pasado todo el día encerrados en el apartamento de ella simplemente abrazados, hacer el amor, comer y volver a hacer el amor, conversar, dormir abrazados un rato y el amor otra vez. Ninguno de los dos lo ha planeado, se ha dado de forma natural y realmente les ha servido mucho este tiempo en pareja.

Al momento de abrir la puerta dos pequeñas bolas de pelo blanco se abalanzan sobre sus piernas intentado llamar su atención. A Sesshoumaru le baja un frío por la espalda al verlos, al levantar su mirada comprueba su sospecha. Jarvinia se encuentra sentada en uno de los sillones moviendo el pie, brazos cruzados y frunciendo el entrecejo y la boca… sí, definitivamente está muy, pero muy enojada.

—Claro, ahora llegas de revolcarte todo el día, mientras "yo" tengo que cuidar este par de ekelhaft und lästig Kreaturen (creaturas repugnantes y fastidiosas)— Exclama con enfado contenido, Sesshoumaru suda frío, sabe que cuando combina idiomas es que realmente está enfadada.

—Mutter…

—Shut up! Dieser letzte Widerstand (¡cállate! última vez que soporto esto) ¿Entendiste?— Se levanta y se acerca a su hijo con paso decidido— Y esa kind (niña) que tienes por novia me va a escuchar— Amenaza antes de dar la vuelta y encerrarse en su habitación.

Sesshoumaru se pasa la mano por la cara, hasta allí ha llegado el grandioso día, siente los lastimeros gemidos por parte de Ah y Un, como si supieran lo que acaban de provocar, él los observa desde su altura, ambos perros vuelven a apoyarse en sus piernas con las orejas hacia atrás y llorando suavemente. Él suspira, al final no es culpa de ellos, no pidieron ser adoptados por un par tan irresponsable. Toma a ambos perros en sus brazos y regresa sobre sus pasos para dejarlos en el apartamento de Rin, por ahora, siente que mientras más alejados de Jarvinia menos peligrarán.

A la mañana siguiente Rin despierta rodeada del suave pelaje de ambos perros, sonríe abrazándose a ellos y sentir las lengüetadas en su rostro. Una vez levantada se dispone a sacarlos a pasear, cuando ya tiene todo preparado y a punto de salir suena su celular, al ver quien la llama se detiene.

—Aló.

—Hola Rin ¿pensaste en lo que te dije?— La voz femenina al otro lado de la línea la hace sentir acorralada.

—Kagura…

—¿Y bien? ¿lo harás?— Se escucha ansiosa.

—Creí que no volverías a llamar— Evade la pregunta.

—Sólo quise darte tiempo para que lo pensaras con detenimiento, en realidad mientras Naraku no aparezca no hay tanto apuro, pero no hay que descuidarse tampoco.

—Lo sé.

—¿Entonces?

—No.

—¿No? ¡pero Rin!

—No, este tiempo Sesshoumaru y yo nos hemos entendido bien, estamos bien y no quiero arruinar eso.

—Te dije que él no tiene por que enterarse— Contrapone.

—No lo quiero engañar— Responde decidida.

—¡No lo tomes así! Sé que él es muy cerrado para sus cosas, no por nada me fui.

—¿Qué?— Le extraña esa última frase.

—¿No te lo ha comentado? Él me liberó de mi padre, también fue mi héroe por así decirlo, pero esa mentalidad tan cuadrada no me dejó otra que irme— Eso la hace dudar aún más, pero tampoco quiere desconfiar de Sesshoumaru, no, puede desconfiar de cualquiera, menos de él.

—No sé que habrá pasado entre ustedes, pero lo que me pides se llama engaño y no lo haré, quiero llevar las cosas bien con Sesshoumaru y si se entera de esto es el fin de esa paz.

—Maldición— Y con eso cuelga. Rin mira su celular intentando apaciguar su propio enojo. Sale con sus perros ahora con la determinación de despejarse.

A eso del medio día y después de un par de horas paseando se sienta en un pequeño parque cerca de su barrio, como siempre la cantidad de gente es impresionante a pesar de ser un día nublado por lo que no suelta a los perros. Distraída escucha nuevamente su teléfono sonar. Al ver el nombre en la pantalla sonríe abiertamente.

—¡Hola!— Contesta feliz.

—¿Dónde estás?— Pregunta sin devolver el saludo.

—En serio, Sesshoumaru, debes practicar la cordialidad básica, al común de la gente nos gusta que nos saluden.

—Rin…

—¡No tienes caso! Estoy en un parque, saqué a pasear a Ah y Un.

—Regresa a casa— Se escucha autoritario.

—¿Qué pasa?— Pregunta más seria.

—Te explico cuando llegues.

—Está bien, voy para allá.

Algo alarmada toma firmemente las correas de los perros y se encamina a su hogar, al ir cerca del edificio ve a Sesshoumaru en la entrada, al verla se acerca para abrazarla.

—Estás bien— Musita bajito.

—¿Qué pasa?— Pregunta preocupada.

—La novia de Inuyasha está desaparecida, nadie sabe de ella.

—¿Crees que Kurayami tiene que ver con eso?

—Es probable— Responde deshaciendo el abrazo, la toma de la mano, la lleva a dejar a los perros en apartamento de ella, bajan al garaje del edificio y saca su auto.

En el camino Rin mira a Sesshoumaru que va manejando concentrado, en una luz roja ella pone su mano sobre la de él que se encuentra en la palanca de cambios.

—Estás preocupado ¿verdad?— Lo comprende, sea como sea Inuyasha e independiente de la relación poco fraternal que tienen sigue siendo su único hermano. Él no contesta, simplemente la mira un segundo antes de que la luz cambia a verde.

Cuando llegan Rin se sorprende que no sea el edificio de la Chiheisen Nishi, sino un de los campus de la Universidad de Tokio.

—¿Todai?

—Inuyasha tenía clases todo el día, hay veces en la semana que no va a la empresa y otros sólo medio día al igual que su novia— Responde y se encaminan al interior del edificio— Al ver que no llegaba ella, él intentó llamarla a su celular, al no contestar llamó a su casa y le dijeron que ella ya se había ido, preocupado terminó llamando a todos, inmediatamente pensé en Naraku.

—Y por eso me trajiste— Afirma tratando de seguir su paso, él camina muy rápido.

—Por supuesto, no permitiré que vuelva a tocarte ni un pelo— Responde decidido. Al recibir la llamada de Inuyasha lo primero que ha hecho es ir a su hogar para ver que Rin se encontrara bien, al no verla allí toda clase de posibilidades han pasado por su cabeza, pero al llamarla y escuchar su voz la tranquilidad le ha vuelto al alma. No está acostumbrado a aquello, preocuparse tanto por alguien, que le cause esa angustia… definitivamente prefiere arrastrarla por todos lados antes de darle un solo espacio a Naraku de actuar.

Poco después se encuentran en el patio central de la facultad, allí se encuentran con un cuadro bastante peculiar: Inuyasha parece discutir con Kouga mientras Ayame y la señora Izayoi tratan de calmarlos, algo apartados de ellos se encuentran Miroku y Sango conversando como si los otros dos no se estuviesen gritoneando a su lado y cerca de ellos Kikyo observándolos.

Al llegar a la altura de ellos Inuyasha y Kouga cesan sus gritos mirándolos curiosos.

—¿Y bien, qué saben hasta ahora?— Pregunta el Arakami mayor ignorando la cara perpleja de su hermano. El más joven suspira.

—Nada, no sabemos ni por donde comenzar a buscar— Responde apretando los puños. Miroku se acerca para participar de la conversación.

—Hemos llamado a todos los conocidos que tenemos en común con ella y nadie ha sabido nada, sólo nos faltaba Rin, supusimos que tú te encargarías de ella— Informa mirando a los recién llegados.

—Mis amigos…— Comienza Rin.

—También, llamé a Kohaku hace un momento y él se encargó de ellos— Contesta Sango parada junto a Miroku.

—Nadie sabe nada— Repite Inuyasha— Puede ser él…

—¡Es obvio que fue él!— Interrumpe Kouga— ¡Estamos perdiendo el tiempo aquí, tenemos que ir a por ese tipo ahora!

Sesshoumaru mira extrañado al joven pelinegro, no sabe hasta que punto él está enterado de la situación, de hecho le parece rara su presencia en el lugar, no sabe hasta que punto él está involucrado.

—¡¿Acaso sabes donde buscarlo?— Contrapone Inuyasha alterado— ¿Crees que ya no hubiese ido por ese maldito si supiera donde está? ¡No tenemos ni la más puta pista de nada!

Sesshoumaru saca su celular del bolsillo y busca un contacto en la agenda, llama apartándose unos pasos, el teléfono suena y suena pero nadie responde al otro lado de la línea, resignado lo guarda nuevamente, todos lo miran curiosos.

—Kagura no responde— Contesta a la pregunta muda de todos. Cada uno saca conjeturas del tema.

Rin por un momento se siente terriblemente culpable, ella ha hablado con la mujer hace un par de horas y ha rechazado la oferta de ayudar… puede que ahora se encuentre mal, si hubiese aceptado puede que ahora sepa el paradero de Kagura ¿Y si Sesshoumaru se enoja cuando se entere de que estuvo en sus manos ayudarla? No sabe que hacer.

—¿Qué hacemos entonces?— Pregunta la señora Izayoi tomando del brazo a su hijo.

—¿Recorrieron la ruta que ella hace para venir a la universidad?— Pregunta Sesshoumaru.

—Dos veces— Responde su hermano con pesar. Un pequeño silencio se forma.

—Hablaré con el rector de la Universidad, Inuyasha y la señora Izayoi me acompañarán— Comienza a ordenar Kikyo— Intentaremos de convencerlo de que intervenga con la policía. Mientras Kouga y Ayame irán a Chiheisen Nishi por si se sabe algo por allá, cualquier cosa sirve. Miroku y Sango irán con la policía, traten de contactar con el agente Bankotsu Shichinintai. Sesshoumaru y Rin irán al hogar de Kagome, si es un secuestro o algo parecido, sea de Naraku u otro, al primer lugar que acudirán será allá.

Se sorprenden del "plan de acción" de la chica y no muy cómodos de ser mandados por ella, pero considerando que no tienen otro plan acotan lo dicho. Todos se dirigen a la dirección asignada.

Sesshoumaru conduce no muy contento de sentirse "mandado" por lo que mantiene su semblante ceñudo. A su lado Rin está hecha un mar de dudas, mira de reojo al hombre sin saber como abordar el tema.

—Ella estará bien— Acota parcamente él suponiendo de que es la preocupación por Kagome la que mantiene a Rin en ese estado.

—Eso espero…— Contesta ella sin saber que decir realmente, un silencio corto pero pesado se forma entre los dos— Sesshoumaru…

Él no contesta pero la mira un instante como diciendo "dime" al parar en un letrero de ceda el paso.

—Kagura… ella— Intenta acomodarse mejor en su asiento— Me llamó esta mañana y hasta ese momento se oía bien.

—¿Hablas con Kagura?— Él pestañea extrañado sin quitar la vista del camino.

—No creas que somos amigas y no tengo idea de como consiguió mi número, pero es la segunda vez que me llama— Habla cautelosa.

—¿Para qué?— Pregunta aún mas atónito. Rin inhala profundamente.

—Ella… quería que la ayudase a encontrar evidencias metiéndome en la computadora de Kurayami.

—¡Te dije que no…!

—¡No acepté!— Se adelanta— Sé que tú no estás de acuerdo y no quería problemas contigo.

¿Entonces por que siente todo ese miedo en la voz femenina? No lo entiende.

—Pero ahora— Continúa la pelinegra— Puede que ella esté en peligro igual que Kagome, si yo hubiera…

—Nada de esto es tu culpa— La interrumpe entendiendo su punto— Hiciste bien en decirle que no.

—Pero…— No sabe que decir realmente.

—No te preocupes, cuando encontremos a Kagome sabremos si está involucrada o no.

Rin lo mira detenidamente admirando la temple y la seguridad del hombre a su lado, mientras que ella está hecha un manojo de nervios, inhala y exhala tranquilizándose, sonríe levemente, no importa nada, ella confía plenamente en él y en sus palabras.

Poco después llega a su destino, miran las empinadas escaleras, las suben sin prisa pero a la mitad ven a un adolescente corriendo escalera abajo, se detiene junto a ellos.

—¡Un celular por favor!— Pide angustiado.

—¿Qué pasa?— Pregunta Rin alarmada.

—Por favor, necesito llamar a la policía— Exclama ansioso.

—¿Es por Kagome?— Inquiere la mujer, el chico la mira perplejo preguntándose como sabe de ella.

—Usted…— Pero pierde el hilo de lo que va decir.

—Habla niño— Apura Sesshoumaru.

—Sí… mi madre ahora habla con un señor que dice tener a mi hermana, por favor necesitamos…— No sigue hablando por que ve al hombre correr escalera arriba, él y Rin tratan de seguirlo pero ella se tuerce un tobillo al pisar mal un escalón, cae de rodillas sobre la escalera.

—¡Ayyy!— Exclama adolorida, toma su tobillo con ambas manos. Sesshoumaru se devuelve rápidamente al escucharla y la toma en brazos al estilo nupcial sin importar la queja de la muchacha, nuevamente corre seguido por el adolescente. Al llegar a la casa no le importa los modales y entra sin más, sin delicadeza arroja a Rin en un sillón y se dirige a la mujer que aún habla por teléfono, sin decir nada le arrebata el aparato a la asustada mujer.

—Naraku— Espeta.

—¿Arakami?— Se escucha sorprendido desde el otro lado de la línea.

—¿Ahora quieres hacerle la misma trampa a Inuyasha? ¿Qué ganas ahora?— La ira contenida es palpable en su tono de voz. Escucha la escalofriante risa baja de Naraku.

—El buen samaritano de Sesshoumaru al rescate, no me lo imaginaba ¿Acaso ahora te dedicas a rescatar damiselas? De todos modos no me importa, esta no es tu pelea, Arakami— Mientras Naraku habla Sesshoumaru toma la libreta a un lado del teléfono y escribe "¿tiene el número de Miroku o Sango?" la señora Higurashi asiente con la cabeza, él saca su celular del bolsillo y le indica que los llame. Ella se aleja un poco— Esta batalla es de tu estúpido hermano, así que tú no te metas.

—¿Crees que te haré caso?

—Te lo advierto, Arakami.

—No me vengas con esa, dime que quieres ahora— Espeta. Mira a Rin preocupado por la manera que la arrojó al sillón, la ve hablando por teléfono también, le extraña.

—Hay que tener garantías ¿sabes? Para la próxima quien me conteste tiene que ser Inuyasha o sino la dulce Kagome lo pagará— Y sin más corta la llamada. Sesshoumaru frunce la boca.

—Apúrate— Escucha decir a Rin, se acerca a ella en el momento que cuelga. Ella lo mira— Inuyasha viene en camino.

—Bien— Responde—… ¿Estás bien?

—Sí, no pasa nada— Contesta con una sonrisa pequeña. En eso la madre de Kagome se acerca a ellos.

—Miroku dice que están hablando con los agentes y que ya están tomando los datos del caso, puede que vengan en poco tiempo— Comunica ella— Yo… ¿ustedes tienen algo que ver con Inuyasha?

—Él es su hermano mayor, se llama Sesshoumaru— Responde presentando Rin. Sesshoumaru entrecierra los ojos al notar la falta de la palabra "medio"— Y yo soy Rin, una amiga.

—Estás herida— Comenta la señora al ver el tobillo lastimado y las rodillas raspadas.

—Eh… sí, pero no se preocupe— Pero es inútil, la señora ya se encuentra buscando el botiquín, poco después se acomoda junto a Rin para tratar sus heridas.

—¿Me pueden decir que está pasando, por favor?— Pide mientras limpia las rodillas de Rin con un algodón.

—El tipo que llamó tiene algo contra los Arakami— Vuelve a hablar Rin en vista de que Sesshoumaru no parece muy dispuesto a conversar— Parece tener la manía de presionarlos raptando personas que les importen ¡Ay!

—Aguanta— Ordena la mujer mayor al desinfectar las rodillas.

—O sea que no es la primera vez que lo hace— Inquiere Souta caminando hacia ellos. La señora cubre con gasa las heridas.

—No, pero no se preocupen, encontrarán a Kagome— Intenta tranquilizarlos cuando la madre de Kagome toma su tobillo para examinar lo hinchado que está. En eso parece recordar algo— Oye, Sesshoumaru y si la llevaron al Kaiten kurabu.

—No usará el mismo lugar, no es tan tonto, además fue clausurado— Responde mirando por la ventana, Rin comprende que esa es su manera cuando quiere pensar con detenimiento.

—¿Cuándo demorarán en llegar?— Pregunta el abuelo impaciente, se encuentra sentado en el comedor considerando que no se puede mover por el yeso.

La señora Higurashi termina de vendar el tobillo después de aplicarle una pomada antiinflamatoria. Rin se lo agradece.

—¿Quién es ese tipo? El que se llevó a mi hija— Pregunta la madre de Kagome mirando a Rin.

—Bueno, es algo complicado de explicar, lo que le puedo decir es que es el hijo de un importante empresario, pero no son gente que "juegue limpio" y ahora perece que le tienen manía a Chiheisen nishi.

Sesshoumaru piensa en lo que dice su novia, ella no parece saber gran cosa, por lo menos Kagura no le dijo mucho, esa ha sido su mayor preocupación, además si Rin supiera del trato impuesto por Naraku está seguro que insistiría en que debería hablar con Inutaisho. Por otro lado no entiende nada de esto, el día que raptó a Rin le ha dicho que el trato no se lo podría hacer a Inuyasha por arrebatado, entonces ¿Qué quiere esta vez? No puede evitar pensar que su objetivo no es Inuyasha, que en cierto modo quiere llegar a otra persona a través de él ¿Inutaisho tal vez? Puede ser considerando que él es más afectivo con su hijo menor y parece gustar mucho de la novia de este, es una posibilidad, no se le ocurre otra… pero es raro, aun no le pide una respuesta ¿Qué juego sucio está pensando ahora?

El tiempo pasa lento para quienes se encuentran en el hogar Higurashi, los minutos pasan a cuenta gotas, Rin trata de animar un poco a los familiares de su amiga, pero el que todo demore hace que su intención se vea mermada, cuando ella cuenta el suspiro diez de la señora escuchan tocar la puerta, Souta va a abrir y se encuentra con el menor de los Arakami.

—Al fin llegas— Comenta Rin al verlo entrar en la sala.

—¿Alguna novedad?— Pregunta ansioso ignorando el comentario.

—Naraku dijo que la próxima vez que llame tú debes contestar— Responde su hermano, él se limita a asentir.

El menor de los Arakami se aleja un poco de los demás, se le nota nervioso e impaciente, mira con insistencia el teléfono.

Poco después el celular de Sesshoumaru suena, este extrañado contesta.

—¿Aló?

—Eh… ¿Sesshoumaru? Soy Miroku.

—Habla.

—Vamos en camino con la policía, la señorita Kikyo logró convencer al rector de la Todai y él habló con los agentes y tomaron el caso ¿Inuyasha está allí, verdad?

—Sí.

—Pásame con él, por favor— Pide el moreno, se remueve algo incómodo en el asiento de la patrulla, nunca ha hablado con alguien tan cortante como el mayor de los Arakami.

Pero en el momento en que Inuyasha va a tomar el celular de las manos de su medio hermano suena el teléfono de la casa, rápidamente se da vuelta y contesta, ve como Sesshoumaru le indica a Miroku lo que pasa.

—¡Naraku!— Espeta.

—Al fin— Se escucha con cansancio del otro lado— Harás exactamente lo que te voy a decir y más te vale cumplirlo.

—¡¿Dónde está Kagome?— Ignora lo dicho por su interlocutor.

—Calma, tendrás a tu novia si haces lo que te digo, te conviene.

Miran extrañado a Inuyasha que contesta con monosílabos a todo lo que le dice Naraku, la preocupación se les marca en las facciones al ver cada vez más pálido al joven, cuando cuelga todos esperan impacientes a que hable.

—Mi hija…— Comienza angustiada la señora Higurashi sin poder seguir la oración, su hijo la abraza.

—¿Inuyasha?— Pregunta Rin al ver que no dice nada.

—Él…— Parece reflexionar— Llamen a Miroku, que la policía no intervenga— Ordena antes de salir corriendo sin importarle los gritos de todos, cuando ya está trotando escalera abajo Sesshoumaru sale tras él.

—¡Espera!— Corre tras su hermano menor que está subiendo a su camioneta, al llegar a su altura pone las manos en el capó para que no parta.

—¡No te metas, Sesshoumaru!— Grita haciendo ademanes con las manos para que salga de allí.

—¿Qué te dijo?

—¡Te digo que no te metas!— Hace partir la camioneta para amedrentarlo, pero Sesshoumaru no mueve ni un músculo— ¡Muévete!

—¡Dime que pasa!— Insiste.

—¡¿Desde cuando te importa?— Acelera y mueve un poco el vehículo. Sesshoumaru termina por alejarse de la camioneta dejándole libre de partir, observa como Inuyasha se pierde en la distancia.

—¡Sesshoumaru!— Escucha que lo llaman, al levantar la vista ve a Rin en la cima de las escaleras, eso lo enoja pues no quiere que ella corra riesgos.

—¡Tienes el pie malo! ¿Cómo se te ocurre pararte?— La regaña subiendo las escaleras a trote, al llegar a la altura la toma en brazos.

—No es momentos para eso ¿Qué pasó con Inuyasha?— Pregunta con las mejillas enrojecidas. Sesshoumaru niega con la cabeza dándole entender que ni él sabe.

La lleva dentro de la casa, allí la señora y el abuelo están hechos un mar de lágrimas, Souta parece no saber que hacer, se ve desesperado.

—¿Qué vamos a hacer?— Pregunta Rin cuando Sesshoumaru la deja nuevamente en el sillón.

—Esperar por Miroku y la policía, no podemos hacer nada— Contesta sentándose a su lado, de pronto se siente cansado, no sabe por qué.

Si la angustia ha sido grande ahora es peor, no saben que hacer o decir, menos con la reacción de Inuyasha, eso les da mucho para pensar e imaginarse cosas. Cuando la señora Higurashi ya parece a punto de un colapso escuchan llamar a la puerta. Considerando el estado de la familia Sesshoumaru se para a abrir, del otro lado ve al agente Bankotsu, otros dos más, Miroku y Sango. Mirando a la madre de Kagome los hace pasar.

—Buenas tardes— Saluda Bankotsu cuando se le acerca la señora— Aquí el joven Miroku Sato nos ha explicado la delicada situación, sin embargo deseamos ser informados de las novedades del caso.

Una cosa que Sesshoumaru odia es ese patético intento de hablar formal de los policía.

—Hace unos momentos llamó el sujeto que tiene a mi hija y…— No puede continuar sin que se le quiebre la voz.

—¿Qué es lo que les ha dicho?

—No lo sabemos— Interviene Sesshoumaru en vista de que la señora Higurashi no se encuentra en condiciones— Inuyasha, novio de la secuestrada, fue quien contestó y salió sin dar explicaciones.

El Arakami mayor explica de mejor forma todo lo sucedido, uno de los oficiales que acompaña a Bankotsu anota toda la declaración.

—Entonces no hay mucho que hacer aquí— Lamenta el otro oficial— Este sujeto que hablan ¿Ya tenía antecedentes, verdad?

—Sí y ustedes deben tener el registro de la denuncia— Aprieta los dientes Sesshoumaru al sentir que pierde el tiempo con estos soquetes— Hace un tiempo que el secuestro anterior pasó.

—Sí, algo recuerdo— Parece reflexionar Bankotsu, sacude la cabeza— Bien, ya tenemos todo, sólo hay que buscar la camioneta de Inuyasha Arakami, eso nos guiará.

Dicho esto los oficiales nuevamente salen de la vivienda después de tomar los datos del vehículo y se apresuran a la patrulla, Miroku también va con ellos.

—¿Tú no irás?— Pregunta Rin a Sesshoumaru.

—No te dejaré sola— Contesta pensativo.

—Ahora la que importa es Kagome, deberías ayudar a tu hermano— Refuta.

—Inuyasha no quiere ayuda, ya viste lo que sucedió, además no estaría tranquilo dejándote, no puedo dejar de pensar que este secuestro es una tapadera de algo más y no me arriesgaré.

—¿Por qué no le dijiste eso a los oficiales?

—No tengo pruebas, sólo es un presentimiento— Mira a la familia Higurashi hechos un manojo de nervios, mientras Sango trata de tranquilizarlos, no sabe si debe quedarse o no, pero mira a la joven sentada en el sillón y su vista baja hasta el tobillo lastimado.

—Vamos, te llevaré a un hospital, puede que necesites yeso.

—No es necesario.

—Sí lo es— Interrumpe Sango— Vayan, no se preocupen, yo me quedo con ellos.

Sin tener con que refutar Rin se deja llevar por Sesshoumaru, se siente algo culpable por dejar así a la familia Higurashi.

Por otro lado Inuyasha llega a la universidad de Tokio, no sabe que hacer, cuando ve a Kikyo acercarse se le forma un nudo en la garganta.

—Tuve que inventarle una historia a tu madre ¿Qué sucede, por qué me llamaste así?— Pregunta la muchacha al llegar a la ventana del vehículo.

—Sube— Contesta parcamente. La chica hace lo mandado, al sentarse en el asiento de copiloto ve como Inuyasha baja la cabeza.

—¿Qué pasa?— Reitera extrañada.

—Naraku quiere una recompensa a cambio de Kagome— Contesta decaído— No sé que hacer.

—¿Qué quiere?— Inquiere inquieta. Pasan un par de minutos y nada sale de la boca del joven— ¿Qué quiere? Inuyasha.

El Arakami menor la mira de lleno desesperando un poco más a la joven.

—A ti— Contesta al fin— Me dijo que quiere que te lleve hasta la autovía Tomei-Meishin y allí hacer el cambio… no sé que hacer.

—Inuyasha…

—Debe haber un modo— La interrumpe— alguna forma de que ninguna de las dos esté en riesgo.

—Kagome ya está en riesgo.

—¡Lo sé!— Apoya su cabeza en el manubrio— Eso lo sé y estoy desesperado.

—Entonces hagamos el cambio, Kagome por mi.

—¡Eso no! No podría con mi conciencia.

—¿Pero sí podrás con tu conciencia si dejas a Kagome con Naraku?— Pregunta suspicaz.

—Te digo que debe haber otra forma— Porfía— Podríamos planearle una emboscada o algo así, el hermano de Sango y sus amigos saben mucho de computadoras, podrían rastrearlo o que se yo…

—Inuyasha— Interrumpe con voz firme— Eso es de películas, por otra parte Naraku es inteligente y trabaja con yakuzas además.

—Lo sé…

—No tenemos alternativa.

—¿Realmente te arriesgarías por Kagome?

—No la odio, ni le tengo resentimientos, pero sé que nunca seremos amigas precisamente— Contesta desviando la vista— De todos modos no lo hago por ella.

—Kikyo…

—Así que andando.

Inuyasha hace partir la camioneta y toman dirección a la autovía.

En emergencias Rin y Sesshoumaru esperan su turno, ella está sentada en una camilla abrazada al torso masculino, Sesshoumaru de pie la deja ser, en eso recibe una llamada, al ver el nombre en la pantalla se sorprende, Rin se sienta derecha mirándolo preocupada.

—Padre…— Contesta él con cautela.

—¿Qué está pasando?— Inquiere con la aprehensión marcada en la voz— El joven Ookami me ha dicho que algo le pasó a Kagome, llamo a Inuyasha y tiene el celular apagado.

—No lo sabemos— Le cuenta los detalles que él sabe— Miroku puede que tenga más información en este momento.

—¿Tú no estás involucrado, verdad?— Aquella pregunta lo desconcierta.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Que si sabes algo de Kurayami que no has querido decir.

—¿Y qué tendría que saber yo? Desde el secuestro de Rin no sé nada de tu socio— Un silencio espeso es toda la respuesta que recibe— ¿Tú sí tienes algo que decir? ¿Qué está pasando con los Kurayami?... ¿Padre?

—No debiste dejar a Inuyasha solo.

—¿Qué sabes?

—No, ninguno de los dos se debió involucrar en primer lugar, debí haberlo evitado.

—¡Contéstame!— Pero la llamada es cortada, Sesshoumaru aprieta los labios enfadado, siente que Rin lo abraza más estrechamente.

—Joven…— Un medico residente los interrumpe, Arakami se aparta dándole el paso para que examine a Rin.

Kagome lentamente despierta con el sol en la cara, se siente desorientada, al ver a su alrededor sin levantarse se da cuenta que está en el asiento trasero de un auto, cuando se dispone a sentarse escucha voces del exterior, no entiende lo que dicen pero prefiere no moverse. Se abren las puertas delanteras justo cuando cierra los ojos, escucha como se sientan, el olor a cigarro le llega fuerte.

—¿Cuánto más va a demorar?— Escucha una voz femenina que no identifica.

—¿Y cómo lo voy a saber yo? Que el jefe deje jugar así al imbécil ese no es mi asunto— Contesta la voz de un hombre, tampoco la identifica.

—Naraku no es un imbécil cualquiera, el muy cabrón parece saber algo del jefe que le da las herramientas de hacer lo que quiera.

—Sí, claro.

—Es verdad, el otro día los escuché hablar, ese tipo estaba amenazando al jefe, no entendí bien lo que decían, pero tenía que ver con una tal Tsubaki.

—Son sólo calumnias.

—Entonces ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué deja parte de su personal a su servicio o por que lo ayuda a esconderse?

Kagome comprende que son yakuzas y que están al orden de Naraku, obligados pero están con él, intenta no mover ni un músculo para que no la noten despierta, no sabe cuanto va a durar este calvario y sólo ruega internamente por Inuyasha.

Poco después escucha otro auto llegar al lugar y una voz que le da alivio y angustia escuchar al mismo tiempo.

Inuyasha reconoce el automóvil a un lado de la autovía tal como Naraku se lo ha descrito, se estaciona frente a ellos e indicándole a Kikyo que no se mueva él sale para ver al par de personas en el interior del auto, al pararse en el espacio entre ambos vehículos ve como ellos también bajan, se decepciona al no ver a Naraku, pero piensa que es típico de él no ensuciarse las manos si puede hacerlo terceros.

El hombre parado frente a él corre la solapa de su saco descuidadamente mostrando el arma en su cinturón y la mujer sigue fumando su cigarro como si no le importara nada. Inuyasha frunce el ceño.

—¿Y Naraku?

—No sé— Contesta el hombre encogiéndose de hombros— Él sólo nos pidió recoger la "mercancía"

—¿Dónde está Kagome?— Exige irreflexivamente.

—Allí— Indica el auto la mujer siguiendo con su aire indiferente— Entre más rápido sea el cambio mejor.

—No les entregaré a Kikyo— Exclama furioso.

—Entonces nosotros no te entregaremos a la otra— Resuelve como algo lógico el hombre.

—No haré tratos con ustedes, quiero ver a Naraku.

—Eso no se va a poder— Dice el hombre como si le causara pena— Verás, nosotros no tenemos como comunicarnos con él, así que te conformas con esto o simplemente te vas, tú eliges.

—¡Maldito!

—Magatsuhi— Llama la mujer— No seas tan drástico.

Ambos hombres miran curiosos a la mujer.

—¿Qué quieres decir, Abi?— Pregunta receloso.

—¿No ves que el pobre muchacho está desesperado? ¿Y en su desesperación se quiere hacer el héroe?— Pregunta con ironía la que responde por el nombre de Abi.

—¿Qué estás planeando?— La mira desconfiado Magatsuhi.

—Sólo espera— Abi se devuelve al auto y abre una de las puertas traseras, Kagome reprime un respingo. Sin ninguna delicadeza toma a la muchacha del brazo y la zarandea, esta abre los ojos asustada, con la misma fuerza la saca del auto obligándola a pararse. Inuyasha da un paso dispuesto pero Magatsuhi le bloquea el camino.

—¡Déjala ir!— Reclama desesperado.

—No— Responde con simpleza el Yakuza— Nosotros mandamos.

—Trae a la otra— Exige Abi. En eso Kikyo baja de la camioneta por voluntad propia, los Yakuzas sonríen complacidos.

—¡Te dije que te quedaras allí!— Exclama enojado Inuyasha.

—¿Qué pasará si me llevan con Naraku?— Pregunta la muchacha ignorando la advertencia.

—No lo sabemos, princesa— Responde Magatsuhi mirándola de arriba abajo— Creo que tenemos menos información que ustedes, incluso.

—¿Qué pasará con Inuyasha y Kagome?— Interroga llevando sus manos a los bolsillos del blazer que lleva puesto.

—No te preocupes. Ellos estarán bien, somos personas de palabra.

Kikyo cierra los ojos un momento como si pensara detenidamente, tanto Inuyasha como Kagome la miran angustiados, sin saber que hacer, tampoco pueden ignorar el hecho de que ella quiere arriesgarse por ellos.

—No lo entiendo— Dice al abrir los ojos nuevamente— ¿Por qué hace todo esto si lo que quiere es llegar a mi?

—¿Cuántas veces tengo que decir que no tengo idea de nada?— Dice Magatsuhi perdiendo la paciencia. Con paso decidido intenta tomarla del brazo, pero Inuyasha se interpone entre ambos.

Rin y Sesshoumaru salen de urgencias. Ya en el auto Sesshoumaru se queda pensativo, Rin lo mira atenta acomodando su pie enyesado, intentando no desconcentrarlo.

—No puedo dejar de pensar en una posibilidad, en que tal vez mi padre no quiera ocultarnos tanto para encubrir sus faltas, sus asuntos negros, sino que trata de protegernos de algo— Dice de pronto. Siente que si se lo dice a alguien será más real, más convincente— Pero todo me demuestra lo contrario.

—No te entiendo…

—Todo esto, todo contra lo que estoy luchando ahora, en este momento se resume en mi padre.

—¿Luchas por tu padre o contra él?

—Ni lo uno ni lo otro.

—Sesshoumaru— Le habla pausadamente— En eso no hay puntos medios.

Sesshoumaru mira largamente a la mujer a su lado, sabe que tiene razón y que está preocupada por él. En el momento que va hablar su celular suena nuevamente, frunce el ceño enojado, nunca en su vida ha recibido tantas llamadas.

—Miroku— Contesta con tono duro después de ver el número en la pantalla.

—Eh… te llamo para avisarte que encontramos la camioneta de Inuyasha, ahora vamos en camino, puede que encontremos a Naraku en el lugar… eso— Responde lo más mecánico posible, definitivamente el Arakami mayor es tan escalofriante en persona como por teléfono.

—Bien— No sabe si pedir la dirección, no quiere llevar a Rin a un lugar así e ir a dejarla al apartamento es un tiempo extra que puede ser valioso. Rin le toca el hombro para llamar su atención y le asiente como si supiera su duda. Él suspira— Dame la dirección.

Después de las indicaciones cortan la comunicación. Sesshoumaru pone el vehículo en marcha.

—¿Lo ve? Todo esto es su culpa— La voz de Naraku se escucha a través del altavoz— Se metió donde no lo llamaron, viejo perro.

—Deja de meter a mis hijos— La voz seria de Inutaisho es firme.

—No me da la gana obedecerlo, me encanta ver sus rostros angustiados, cada uno sufriendo su propio calvario: El mayor con su obsesiva protección a esa niña y el menor con su dilema entre esas dos chicas. Es verdaderamente divertido provocarlos, hacerlo actuar como los perros que son.

—No ganas nada con ellos.

—¿Nada, dice? Al contrario, gano mucho.

—Ellos…— Rebate.

—Lo entregarán en bandeja de plata, señor Arakami— Se adelanta— Entre ambos cavarán su tumba, sólo debo golpearlos donde les duele y ellos harán el trabajo sucio.

—No.

—Sí ¿Sabe? Hubiera sido más fácil ir por usted directamente, pero así es mucho mas divertido, no sólo te destruyo a usted, sino que tanbien a su descendencia ¿Sabía que los antiguos samuráis mataban a toda la familia de su enemigo para que nadie llegara a vengarse? Eso lo encuentro muy inteligente.

—Estás enfermo, con razón Hitomiko…

—Esa imbécil también me las pagará— Vuelve a adelantarse— Ya sabe, señor Arakami, está advertido.

Inutaisho aprieta los puños con fuerza y mira el retrato familiar que tiene colgado en su oficina, han pasado diez años de esa foto, nunca más sus hijos estuvieron dispuestos a retratarse así, a compartir aunque sea una foto, se pregunta cuanta responsabilidad cae en él mismo por esa lejanía entre ambos.

Todo sucede demasiado rápido, en un momento Inuyasha se interpone entre Kikyo y el Yakuza y al otro momento se ve rodeado de policías, de pronto siente que alguien lo jala de su brazo izquierdo, al voltearse se da cuenta de que se trata de Miroku, también ve como un policía cubre a Kikyo y la saca rápidamente del lugar, además otros dos reducen a Magatsuhi dejándolo en el suelo. Con un movimiento brusco se suelta del agarre de su amigo y corre donde Kagome aún es sujetada por la tal Abi, quien usa a la chica como escudo humano para evitar el arresto, sin importarle el arma en las manos de la Yakuza se abalanza sobre ella en un intento rescatar a su chica, de fondo escucha los gritos de los policías exigiéndole que regrese. Forcejea con la mujer en un intento de dominar el arma, en medio de eso Abi se apega a él y le susurra en el oído:

—Dale las gracias a tu padre y pregúntale a tu hermano, ése es el mensaje de Naraku— Inuyasha la mira extrañado e intenta tomar el arma con sus manos, pero la mujer es más rápida y le dispara sin preocuparse en apuntar.

—¡Inuyasha!— Grita Kagome al ser la testigo más directa de la acción, ve como la camisa se tiñe lentamente de carmín, el joven cae arrodillados tomándose el hombro. Aprovechando la confusión generada, Abi suelta a la joven y corre al vehículo estacionado, pero antes de poder abrir la puerta su cabeza rebota contra esta y una mano grande y blanca la presiona sin compasión.

—¿Dónde está?— Pregunta su captor con un tono tan frío que hasta a la Yakuza le da pavor— Contesta, donde está tu jefe.

—Naraku no es mi jefe…

—No me interesa, sólo quiero saber donde está— Reitera presionando con más fuerza. No le importa si es mujer o que cosa, la ira corre por su cuerpo clamando por el mal nacido que ha osado a burlarse de él.

—No lo sé— Dice con voz quebrada, la presión es mucha, cierra los ojos con fuerza.

—No tengo paciencia para esto— Sesshoumaru aplica aún más fuerza.

—¡No lo sé! ¡No tratamos directamente con él, con suerte conocemos su cara!— Grita desesperada, siente que la cabeza le va a explotar. De pronto toda esa presión desaparece pero un par de esposas son puestas en sus muñecas, al levantar la vista es llevada por un policía y él hombre que la ha amenazado la mira con indiferencia.

Sesshoumaru pasa una de sus manos por el cabello, ha sido un viaje en vano, ve el panorama completo: Unos policías meten en una patrulla a los arrestados, mientras otros interrogan a Kagome y Kikyo, la primera no parece estar muy dispuesta a cooperar, más bien está preocupada por Inuyasha, quien ha sido inmovilizado por otro par de policías en espera de la ambulancia. Miroku habla con el capitán, el tal Bankotsu. Sin saber que hacer se dirige a su propio auto estacionado a varios metros de allí, al estar cerca ve a su pelinegra hecha una mar de nervios.

—¡Sesshoumaru!— Como puede se abraza a él apenas este entra en el vehículo, él deja que ella lo haga, realmente se siente agotado y tener el tibio cuerpo de Rin expresando su preocupación es reconfortante, le pasa una mano por la cabeza haciendo que ella levante la vista.

—Todo está bien, ni rastros de Naraku— Le comenta para tranquilizarla, ella vuelve a refugiarse en el pecho masculino.

Al poco rato un policía toca el vidrio de la puerta del lado de Sesshoumaru, éste lo baja y Rin se separa de él.

—Siento interrumpir, pero necesitamos registrar sus datos y declaraciones— Comunica el oficial.

Están en eso cuando ven llegar la ambulancia y como se llevan a Inuyasha, al terminar vuelven a quedar solos.

—¿No irás a ver como está?— Musita bajito Rin.

—…— ¿Ir o no ir? Sabe que su hermano estará bien, pero aún así siente la necesidad de saber de él, mira a la dirección en que se encuentran los demás y se da cuenta de la falta de Miroku, supone que se fue en la ambulancia también. Kagome parece desolada y Kikyo no parece ser la indicada para consolarla, mira a su acompañante que lo mira como cachorrito degollado… ni modo.

Hace que Rin lo espere un momento y habla con ambas mujeres y los oficiales, en un momento se encuentra nuevamente en el auto pero ahora con otras dos ocupantes y rumbo al hospital nuevamente.

Al llegar se encuentra con la señora Izayoi en la sala de espera, apenas la ve Kagome se abraza a ella compartiendo la incertidumbre, por su lado Kikyo se sienta en una esquina sin prestar mayor atención a la escena de las otras dos mujeres.

Inutaisho mira furioso el comunicador donde mantiene la conversación con Naraku, en su mano tiene su teléfono móvil.

—¡¿Estás contento? Ahora lastimaron a mi hijo, si le ocurre algo más me las pagarás.

—No le vi mover ni un músculo por él, usted lo dejó a la deriva, que mal padre— Se burla.

—¡Esto no es un estúpido juego, Naraku!

—¿Y le he dicho yo lo contrario? De todos modos ¿no lo ve? Esto sólo es su culpa, ellos lo sienten así, esa gran brecha que ha formado entre sus hijos y usted crece a una velocidad impresionante, ya pronto lo verán como un enemigo y no como el honorable padre que fue para ellos en su niñez, es encantador verlos dudar— Con eso cuelga. Inutaisho sale de su oficina sin perder tiempo y al reunirse con el joven Ookami y Ayame parten al hospital.

En un momento se encuentran todos reunidos en la sala de espera, los familiares Kagome, ella misma, Kikyo, Miroku, Sango, Inutaisho y su esposa, Kouga con Ayame y Sesshoumaru y Rin.

Al poco tiempo el doctor Suikotsu sale de la sala donde atienden a Inuyasha, los mira a todos extrañados.

—Ahora los recuerdo, con razón ese joven se me hacía conocido— Comenta con una sonrisa.

—¿Cómo está Inuyasha, Suikotsu?— Pregunta Kikyo caminando hasta él.

—¡Señorita Kikyo! Que gusto verte, hace mucho que no nos vemos.

—Suikotsu…— Se sonroja ligeramente.

—Les tengo buenas noticias— Dice el médico mirándolos a todos con una sonrisa tranquila— El joven Inuyasha se encuentra fuera de peligro, la bala atravesó su hombro derecho, pero por suerte no lesionó ningún tendón, le volvimos a poner la clavícula en su lugar, no hubo complicación alguna, tendrá que tomar descanso para que termine de soldarse.

La Señora Izayoi se acerca al médico y él le explica con mayor detalle lo que debe hacer y no hacer Inuyasha, Inutaisho la acompaña. Kikyo es la primera en irse, después los familiares de Kagome, Kouga y Ayame, después Sesshoumaru y Rin y se quedan Miroku, Kagome y Sango junto a los padres de Inuyasha.

Ya en el apartamento de Rin, Sesshoumaru acomoda todo para que ella no tenga que levantarse del asiento. A ella esto le incomoda un poco por que no está acostumbrada a tanta atención. Una vez acomodada y con un vaso de gaseosa en la mano insta a que él se siente a su lado.

—Ya estoy bien, no tienes por que preocuparte— Dice Rin recostándose en su hombro. Ah y Un se acuestan a un lado de ella.

—¿Has comido?— Pregunta él.

—No, pero con todo esto no tengo hambre— Dice algo asqueada de sólo pensar en la comida— Sólo quedémonos así, tú también tienes que descansar.

Sesshoumaru cierra los ojos realmente cansado, hace mucho que no se ha sentido así, siente como ella se acomoda mejor a su lado y se permite dormitar un rato, lo necesita mucho.

Una hora después escucha el toque de la puerta, somnoliento se levanta tratando de no despertar a Rin y abre aún algo aturdido, del otro lado se encuentra a su madre.

—Supuse que estabas aquí— Dice ella con voz aburrida.

—Qué…

—Sólo te vine a avisar que Kagura anduvo por aquí— Lo interrumpe mirándose las uñas— Dijo que salía de Tokio, no me dijo a donde iba.

—Hace unas horas la traté de llamar pero no me contestó— Comenta frunciendo el ceño.

—A mi no me preguntes. Sólo cumplo con darte el recado, como ahora vives más aquí que en tu propio departamento… ¿no han contemplado la posibilidad de vivir juntos? si prácticamente lo hacen, les saldría más barato— Con ese curioso comentario la mujer se da media vuelta y se retira dejando a un Sesshoumaru algo colgado.

Él entra nuevamente a la sala y se sienta apoyando los codos en las rodillas, con desgano saca el celular de su bolsillo, ya lo tiene saturado el aparato ese. Sin demora busca en la agenda el número de su ex novia.

—Aló— Contesta al tercer replique, parece sorprendida— Al fin doy contigo.

—Te estuve llamando…— Responde algo molesto, se supone que ella es la desaparecida.

—Sí, tuve que apagar mi celular un par de horas… no sé si tu madre habló contigo, pero…

—Sí, me contó— La interrumpe.

—Bien, yo voy camino a Aomori, así que en un tiempo puede que no pueda comunicarme contigo.

—Tú hermano le acaba de plantar una trampa al mío.

—¿Qué?— Se sorprende ella. Sin mucho detalle Sesshoumaru le cuenta lo sucedido.

—Vaya… no lo sabía.

—Pero hay algo que te quiero advertir, Kagura— Dice con voz fría— Si me vuelvo a enterar que le propusiste tales tratos a Rin vas a pagarlas muy caras.

—¡Te dijo! La muy… ¡maldición!— No puede creer que esa niña abriera la boca, como si no supiera las reacciones de ese necio.

—Ella está fuera de todo esto, lo sabes.

—Yo…

—Eso es todo— Y sin más cuelga y lanza descuidadamente el celular. Agacha la cabeza al suspirar, definitivamente ha sido un día muy largo.

—¿Era Kagura, verdad?— La pregunta lo saca de su meditación, no se ha dado cuenta en que momento se ha despertado.

—Sí, ella está bien, no tenía idea de lo que pasó hoy.

—Que bueno— Dice ella al intentar incorporarse, pero Sesshoumaru se lo impide— Sesshoumaru, no estoy invalida, sólo es un yeso.

—No me importa— Responde al levantarse él. Entra en la cocina y ve lo que hay para poder preparar, tampoco es que quiera algo con mucha elaboración, algo liviano les vendrá bien.

—Ella… ¿Se enfadó mucho?— Pregunta con cautela Rin desde el sillón. Sesshoumaru se asoma por el marco que separa la cocina de la sala.

—¿Por qué te importa eso?— Contrapone para volver a la cocina. Rin medita un poco su respuesta mientras Sesshoumaru prepara unos sándwich. Al terminar los lleva en un plato y se sienta a un lado de la chica, comen un rato en silencio.

—Supongo que es natural preocuparse de esas cosas y tener curiosidad— Comenta ella retomando la conversación— Además, sé que ella es importante para ti.

—¿De dónde sacaste eso?— Pregunta extrañado.

—No lo sé, sólo lo siento, a veces pienso que ustedes tiene una conexión, algo que yo jamás tendré contigo— Recuerda la conversación de la mañana, ahora le toma un peso que antes no ha sopesado.

—No sé de qué estás hablando.

—Es como si entre ustedes no hubiera sorpresa alguna, como si se conocieran a tal grado que ya no hay nada nuevo— Intenta de explicarse algo incómoda, no le agrada el tema en realidad, pero siente que deben conversarlo. Sesshoumaru medita las palabras dichas, no sabe de donde ha sacado eso, no es que Kagura sea muy metida en la vida de ambos, de hecho ambas se han visto en persona sólo un par de veces y no cree que por teléfono se pueda llegar a tener esas conclusiones.

—Eso no es verdad— Responde antes de darle una mascada a su pan. Rin baja la vista algo contrariada, a ella se le ha ido el apetito.

—¿Ustedes fueron más que amigos alguna vez, verdad?— Inquiere más directamente. Sesshoumaru la mira de lleno.

—Hace algo más de un año fuimos novios, ella me dejó para "ser libre"— Recalca lo último con ironía, no le gusta hablar de aquello, menos con Rin— Pero ya no hay nada.

—Ella fue importante en tu pasado, no puedes decir que no hay nada— Dice con cierto tono amargo— Además la ayudas ahora, eso quiere decir que aún lo es.

—Rin, no nos vayamos por esa línea ¿Quieres?— Dice levantándose y deja el pan en la mesita de café. No le agrada nada el rumbo de la conversación.

—¡Sólo quiero que lo reconozcas!

—¿Y qué ganas con eso?

—¡No lo sé, sólo… sólo quiero saber si…!— No está segura realmente de que es lo que quiere, simplemente se deja llevar por sus inseguridades. Sesshoumaru ya cansado de los celos de Rin se apoya en la pared que separa el pasillo principal del apartamento.

—Eso se llama celos, Rin— Le dice cruzando sus brazos, no sabe que hacer con ellos— Celos de un pasado que ya no importa.

—Sí importa.

—La primera vez que nos acostamos no eras virgen— Comenta de forma directa, incluso fría. Rin se sonroja— Así que asumo que hubo por lo menos uno antes que yo, no sé cuantos realmente.

—¡No! Yo…

—No me importa— La interrumpe— Por que es parte de tu pasado, si me comiera la cabeza como lo estás haciendo ahora tú no podría con eso, yo también soy bastante celoso.

—Pero…

—Rin— La llama como si fuese una advertencia.

—Sesshoumaru— Suspira— ¿Qué pasaría con nosotros si yo me fuera?

Sesshoumaru aprieta la mandíbula de sólo pensarlo. No, ella no puede abandonarlo, todo el mundo menos ella.

Mi tía es como un pajarillo, no permanece mucho tiempo en un lugar o con las personas, estoy segura que de ese apartamento terminará yéndose en poco tiempo, cuando algo la afecta lo hace…

Las palabras de Shiori le taladran el cerebro una y otra vez como un disco rayado, el sabor amargo le sube por la garganta mientras la boca se le llena de saliva, no puede creer aquello, cuando al fin encuentra algo a que aferrarse, alguien que realmente quiere a su lado… no, ella no.

—Si te vas entonces ya no hay un nosotros— Dice antes de dar la vuelta y salir del apartamento dando un portazo.

Dentro de la sala a Rin se le forma un nudo en la garganta y las lágrimas no tardan en hacer aparición, esconde su cara entre las rodillas, llora con amargura, con culpa, sabe que es ella la que acaba de arruinar todo, su actuar impulsivo e inmaduro, se maldice una y mil veces ¿por qué no le pudo decir aquello en un momento más calmado? ¿por qué siguió insistiendo en el tema de Kagura? ¿No siempre dice que ella confía en él más que en nadie? No quiere perderlo, no, sólo que sus inseguridades actúan más rápido que ella, esa vocecita que la molesta siempre, esa que ha nacido por que la relación no tiene un nombre, por que no sabe si tomarse atribuciones de "novia" por que ha estado sola mucho tiempo, por un montón de cosas y a la vez es puesta en una balanza constantemente contra todo lo bueno que Sesshoumaru ha traído con él como su atención casi posesiva, esa calidez que muestra sólo con ella, su compañía silenciosa, concisa y paciente. Sin embargo, ya no sabe que será de ellos.

De pronto escucha la puerta abrirse, levanta la cabeza como resorte pensando que es Sesshoumaru, pero se encuentra con unos ojos ámbar diferentes.

—Señora Jarvinia— La nombra extrañada.

—Te ves terrible— Comenta mirándola desde su altura. Ve a los canes aún acostados a un lado de Rin, por lo que opta por no sentarse— Esas bestias deberías entrenarlas, están demasiado mimadas.

Rin mira a Ah y Un que parecen no enterarse de nada, con un movimiento de manos los obliga a bajarse del sillón, más acomodada deja que Jarvinia se siente a un lado de ella.

—¿Qué hace aquí?

—Que kind más desagradecida— Finge un desaire. Con cara de asco saca un pelo de perro de su sweater— Veo que la discusión fue más fuerte de lo que pensaba.

—No sé que decirle— Contesta Rin desanimada, tener a la madre de Sesshoumaru sentada a su lado no es precisamente un consuelo— Supongo que lo arruiné todo.

—No seas fatalista, muchachita— Trata de sentarse mejor, pero la paranoia con los pelos de los perros no la dejan. Piensa en el asunto y sonríe para sus adentros, si de algo está segura es del gran sentido de compromiso y lucha que tiene su hijo, se puede decir que está orgullosa de él por eso, aunque nunca se lo ha dicho, bueno, casi nunca le dice cumplidos o cosas así, mejor, o sino se le sube a la cabeza. En fin, al tema, sabe que este no es el fin de la relación, sabe que su hijo realmente está enganchado de esa muchachita muy delgaducha para su gusto, aunque se supone que al que le debe gustar el físico es a su hijo, pero no puede evitar pensar que es demasiado flaca.

—Es que realmente lo arruiné todo, ahora él está enojado conmigo.

—Es verdad, está bastante enojado— Concuerda con ella.

—Supongo que este es el fin ¿no?

—Es una discusión, muchachita— Contesta con voz aburrida— Toda las parejas discuten, no es nada nuevo.

—Pero yo… creo que se me pasó la mano, me metí donde no debía. Supongo que Kagura es un tema delicado para él.

—¿Por eso pelearon?

—Yo sólo quería que reconociera que ella es importante para él.

—Lo que tú querías es que él te dijera que está enamorado de ella— Dice de manera fría.

—…— Desvía la mirada.

—Deja el drama, eso no va con mi hijo, deberías saberlo.

—Pero…

—¿Crees que perdería el tiempo contigo si pensara en otra?

—Ella fue la que lo dejó, puede que sólo esté dolido.

—Que terca eres, sino le importaras lo suficiente él no se tomaría tantas molestias contigo, de hecho estoy sorprendida, nunca lo vi con tanto interés en alguien.

—Eso no es verdad, Kagura me contó que él la liberó de su padre, que fue su héroe.

—Tonterías, lo único que hizo Sesshoumaru fue hablar una tarde con Onigumo, en pocas palabras le dijo que se largaba con su hija y el viejo ese lo consintió, de hecho creo que le gustaba esa relación, como que ya se veía con acceso a las cuentas Arakami con un matrimonio entre ellos.

—¿Por qué me dice todo esto?— Pregunta extrañada, no cree que Jarvinia sea muy dada a consolar o animar a otras personas.

—No lo sé, simplemente me molesta que hagas un drama de nada— Contesta ladeando un poco el rostro como si lo pensara— De todos modos no creas que estoy aquí por gusto.

—¿Eh?

Mira el hilo de humo que desprende su cigarro, hace meses que no se ha fumado uno a pesar que las ganas no le han faltado, creía que sería lo más reconfortable ahora pero resulta que no lo ha sido, incluso se siente vacío. Sentado en la zona de fumadores cerca de la estación de metro mira a la gente ir de un lado a otro, ha intentado buscar un lugar distinto para poder despejarse, pero aún así su enojo no baja nada, el sabor amargo de su garganta se combina con el sabor del cigarro. Exhala el humo de su boca formando una redondela, hace mucho que no hacía eso.

Aun no puede creer que Rin planee irse, dejarlo, claro que no lo permitirá, tendría que darle una gran explicación de por que ha dicho algo así. Ahora pensándolo con la mente un poco más fría, hay la posibilidad de que lo dijera por el estado de desesperación en que se encontraba, simplemente lo dijo por esa manía de compararse con Kagura ¿Es que ella no puede comprender que con ella tiene algo más conciso de lo que alguna vez pudo tener con Kagura? ¿por qué no se convence con la preocupación que siempre le muestra? Nunca se ha sentido tan cómodo con otra persona, nunca se ha mostrado tan abierto a alguien, por lo que pensar en volver a quedar solo no es su ideal, por que dentro de su vago optimismo de que haya sido sólo un acto de desesperación, también está la posibilidad de que lo dijera por que realmente tiene la intensión de irse ¡¿por qué todo tiene que complicarse así?

Espera que su madre esté con ella como se lo ha pedido, aunque sabe que Jarvinia no es precisamente una persona empática, no tiene a nadie más a mano y no la quiere dejar sola… maldición, ni enojado con ella se puede desligar de su preocupación.

Rin mira a su suegra sintiéndose algo más tibia, después de todo Sesshoumaru igual se preocupa por ella por lo contado por Abendroth.

—¿Y él dónde está ahora?— Se lo imagina sentado en el ventanal como es su costumbre.

—No lo sé, salió— Responde rascándose la mejilla, ya le pica todo el cuerpo de sólo pensar que está sentada donde esos perros estuvieron acostados— Debe andar paseando por allí.

Rin hace un intento de levantarse pero Jarvinia se lo impide.

—No llegarás muy lejos con ese yeso.

—Pero…— Intenta refutar.

—No te preocupes, estoy segura de que cuando le de mil vueltas en su cabeza de todas las posibilidades habidas y por haber regresará más sereno.

Rin bufa desanimada, sabe que la mujer mayor tiene razón, con el pie izquierdo enyesado no puede hacer mucho y está segura que Sesshoumaru la regañaría si la ve de pie y no haciendo reposo absoluto en el sillón como él quiere. Jarvinia se sienta más lo más recta posible, Rin la mira extrañada.

—Quiero hacerte una advertencia— Dice muy seria la mujer Jarvinia. Rin no puede evitar sentirse incómoda, presiente que es algo muy malo.

Sesshoumaru camina a paso lento a casa, mete las manos en los bolsillos de la chamarra que lleva puesta, ya ha oscurecido y hace algo de frío, otro cigarro aparte de los cuatro que se ha fumado lo acompaña en su boca, suelta el humo sintiéndose más tranquilo aunque vacío, sabe que a Rin no le hará gracia saber que ha vuelto a fumar, pero la situación lo amerita según su criterio. Antes de salir de la zona de fumadores apaga el cigarro en el borde de un basurero antes de botarlo, camina más aprisa.

Al llegar y subir al décimo piso ve las dos puertas enfrentadas, no sabe si es prudente hablar con ella en estos momentos o esperar hasta mañana. Una parte de él le dice que es muy reciente la discusión y lo más probable es que terminen discutiendo de nuevo, que ella puede estar afectada todavía considerando la nula capacidad de empatía de su madre. Sin embargo, otra parte de si mismo le dice que a los problemas hay que enfrentarlos siempre y que dilatar la situación no es conveniente por que puede generar mayores malentendidos ¿Qué hacer? ¡qué tanto comerse la cabeza, es hora de que actúe más de lo que piensa por una vez en su vida! Y con toda la resolución del mundo abre la puerta del apartamento de la pelinegra.

—¡Entonces salió corriendo todo avergonzado y la niña fue tras él reclamándole que se tenía que casar con ella!— Cuenta jocosa su madre sosteniendo una taza de té en la mano, ambas ríen con la anécdota de infancia, su infancia, no lo puede creer. Ambas féminas lo miran curiosas al percatarse de su presencia— ¡Sesshoumaru! Creía que demorarías más.

—Mutter…

—No te preocupes, yo me retiro, supongo que tienen mucho de que hablar y no quiero ver todo eso de la reconciliación, no me quiero traumar— Y con estas palabras le sonríe a Rin, se levanta y se va dejándolos solos.

Sesshoumaru y Rin se miran un segundo antes de desviar la mirada, ambos, en silencio y sin mirarla él se sienta a un lado de ella, apoya sus codos en las rodillas y exhala el aire de sus pulmones, Rin lo mira atenta.

—Perdóname…— Comienza ella— No fue mi intensión, sólo me dejé llevar.

—Debes aprender a controlar los celos— Dice él— De todos modos yo también estuve mal, fui muy duro contigo.

—La culpa es mía.

—De los dos— Contrapone. La joven baja la cabeza avergonzada y no queriendo contradecirlo más, no quiere formar otra pelea. Un espeso silencio se forma— Quiero que me expliques por qué dijiste eso.

—No lo sé, supongo que enterarme que ayudas a tu ex novia y no una simple amiga como creía me puso muy desconfiada, como dices, debo controlar mis celos.

—No me refiero a eso, eso ya da igual— Aclara, la mira y la toma de la barbilla, sin poder evitarlo Rin se sonroja— ¿Por qué dijiste eso de irte?

—Es algo de lo que te quería hablar desde ayer, sólo que no encontraba el momento— Dice en un susurro Rin. Sesshoumaru aprieta su mandíbula al escucharla.

—¿Hice algo mal para que quieras irte?— Pregunta con resentimiento.

—No es lo que piensas.

—¿Entonces?— Su voz suena cada vez más dura y fría, incluso a Rin le da algo de miedo verlo así, nunca se ha imaginado que usaría ese tono con ella.

—Me ofrecieron un postgrado en el extranjero…— Apenas le sale la voz, pero él la tiene tan pegada a su rostro que no le es difícil escucharla. Él parpadea sorprendido, no se ha esperado algo como eso— Es en Michigan, Estados Unidos.

Lentamente le suelta el mentón y baja su mano, la mira como si tratara de encontrar alguna mentira en su respuesta, de todas las posibilidades no se ha imaginado algo así ¿En qué momento pudieron ofrecerle algo así? Por un momento piensa en el programa recién creado y cree conocer la respuesta, a decir verdad ahora no lo encuentra tan sorprendente, con la habilidad de la chica es de esperarse que llame la atención de personas que buscan esa clase de talentos, pero por algún motivo que no se explica se siente triste, con algo así no puede pelear, la chica debe avanzar y si el extranjero es la mejor vía, lo único que le queda es apoyarla.

—¿Cuánto tiempo sería?

—No lo sé aún, pero creo que sería alrededor de un año.

—Supongo que ya te inscribiste.

—No— Se apura a negar— Tengo que dar mi respuesta en uno de estos días, lo he estado pensando y no sé que hacer, la oferta es tentadora, pero no quiero… dejarte.

—Así que soy yo quien te obstaculiza el camino— Aprieta los labios incómodo— No me pongas de excusa, si no nos hubiésemos emparejados ¿Te irías?

—Sin dudarlo— Responde desviando la mirada.

—Entonces hazlo, yo no te detendré— La mira de lleno nuevamente. Rin ve la renuncia en esos ojos claros y se le forma un nudo en la garganta. Dice la verdad, si no fuese por que no quiere perder lo que han construido juntos le hubiese dicho que sí a la señora Kaede en el momento en que ha hecho la oferta— De todos modos no será para siempre.

—Ven conmigo, viajemos juntos— Propone ella. De pronto se le hace todo el panorama en la mente, ellos dos juntos allá, incluso podrían radicarse, formar algo aún más sólido lejos de todo el enredo de los Kurayami y los fantasmas del pasado.

—No podría, tengo responsabilidades aquí, de todos modos no es llegar y viajar, tú tendrías tu visa de estudiante y por ende podrías quedarte a lo largo de todo el curso, yo tendría la de turista y me serviría como por tres meses ¿Y qué haría allá? Sin un trabajo contratado desde aquí es difícil y ni siquiera podría asegurar que fuese en el mismo estado— Explica con detenimiento. Ella sabe que tiene razón, además sabe que él no se detendrá hasta que Kurayami ya no sea un problema. Baja la cabeza derrotada y las ganas de llorar son fuertes, poco a poco las lágrimas hacen aparición, unos fuertes brazos la toman y la abrazan con sentimiento, siente un beso en la cabeza… no quiere irse, pero sabe que si no lo hace se arrepentirá el resto de su vida.

—Apenas termine volveré, tenlo por seguro— Dice con voz quebrada.

—¿Me esperarás?— Inquiere él con voz suave. Ella extrañada se separa un poco y lo mira a los ojos ¿no se supone que ella debe hacer esa pregunta?— No soy un hombre irresponsable y por ende puede que demore, mucho se espera de mi.

—¿Sesshoumaru?— Lo nombra anticipando lo que quiere decir.

—Aún así me falta mucho para ser ese hombre que necesito llegar a ser, un hombre que realmente pueda proteger, pero cuando lo logre iré por ti ¿Me esperarás?— Continúa sereno y pausado. Se miraron largo rato, Rin siente que nada puede romper aquello, Sesshoumaru en verdad está dispuesto a hacerlo, sonríe enternecida y sintiéndose segura ¿Cómo pudo dudar de un hombre así?

—Sí, yo esperaré todo lo que sea necesario— Responde lo más solemne posible.

—Y cuando vaya por ti te protegeré siempre— Concluye antes de atrapar sus labios en un beso profundo, al separarse Rin intenta suprimir la mueca al percibir el sabor de la boca de Sesshoumaru, no le resulta, él no nota y se maldice el haber fumado esos cinco cigarros hoy.

Rin pasa sus manos por los hombros masculinos al de apoyar su cabeza allí. Piensa en la advertencia que le ha hecho la señora Jarvinia— aunque se desviara del teman terminando contándole anécdotas de Sesshoumaru en su niñez— no puede creer que alguien que la ha tratado tan bien como lo ha hecho el señor Inutaisho piense así de ella, lo encuentra sorprendente y desilusionante, pero no la amedrentará, no ahora que sabe que tiene algo duradero con Sesshoumaru. Se aferra a él ahora y siempre.

Al otro día Rin llama a la señora Kaede, esta se alegra sinceramente de la respuesta de la muchacha y le ayuda a hacer todo el papeleo necesario y por ende durante toda esa semana no ha sido más que ir de allá para acá para poder tener todo en orden, con la dificultad del yeso y todo, el tiempo libre que le queda se ha dedicado a sus amigos, las mascotas y principalmente a Sesshoumaru, cuando él llega de la oficina se quedan bastante tiempo juntos.

La adolescente corre calle abajo con la mochila al hombro procurando que su falda escolar no revele más de la cuenta, al llegar al edificio "aletea" un saludo al portero y sin detenerse sube al ascensor, apenas llega al piso diez baja del receptáculo metálico con la misma celeridad y golpea la puerta.

Rin extrañada de los insistentes golpes abre descuidadamente, al hacerlo siente que unos brazos la rodean por el cuello haciendo que casi pierda el equilibrio, apenas tocando el suelo con el pie enyesado se las arregla para no caer.

—¡Tía Rin!— Exclama Shiori emocionada.

—¡Mi niña! ¿Cómo has estado? Me tenías abandonada— Dice Rin en el mismo estado. La abraza estrechamente, se separan riendo y Shiori ayuda a su tía a sentarse en el sillón junto a ella.

—No me puede acusar de abandono si usted se va tan lejos— Le dice afectadamente.

—Shiori…— No sabe que decirle.

—¿Es verdad que se va tan lejos?— Inquiere deprimida. Rin la abraza nuevamente.

—No sé como te enteraste, pero es verdad— Responde la mayor con pesar.

—¡Pero Estados Unidos! ¿Qué tiene las universidades de allá que no se pueda quedar en una de aquí?

—Es una oportunidad única y sé que no tendré otra así, por lo que quiero aprovecharla al máximo.

—Pero tan lejos yo no la podré seguir ni aunque chantajee a alguien— Dice en voz baja. Rin sonríe enternecida por todo lo que hace su sobrina con tal de encontrarla, es verdad, esta vez ella se irá tan lejos que Shiori no podrá seguirla como siempre lo hace.

—No es para siempre y podemos estar en contacto por Internet, es cosa que encontremos nuestro propio medio— Dice esto último en vista de la insistencia de la madre de Shiori en que ella es una mala influencia para su hija y por ende no quiere que tengan contacto.

—¿Me lo promete?

—Te lo prometo.

—¿Por el dedo chiquito?— Pregunta estirando el dedo meñique de la mano derecha.

—Por el dedo chiquito— Responde Rin tomando con su propio meñique el de la adolescente cerrando la promesa, ambas ríe.

—¿Y que dice el idiota del frente?— Pregunta desconfiada. Rin ríe con más ganas.

—Tampoco le gusta la idea, pero me apoya, dice que es por mi bien— Contesta con las mejillas sonrojadas.

La tarde se la pasan conversando de lo que les ha pasado en todo el tiempo que no se han visto, Rin le cuenta sobre como ha avanzado su relación con Sesshoumaru y anécdota que han pasado con sus amigos y Shiori le cuenta los problemas que ha tenido con el nuevo esposo de su madre y la misma madre, por lo que dice eso no ha avanzado mucho, además le cuenta cosas sobre la escuela y el club de Ikebana.

A eso de las siete y media de la tarde sienten como la puerta se abre, del otro lado aparece Sesshoumaru. Este se sorprende de ver a Shiori, pero después le reconforta, sabe cuanto la aprecia su novia.

—¡Al fin llega!— Exclama la más joven— Mi tía ya estaba por llamar a la policía y reportarlo desaparecido.

—¡No exageres, sólo estaba algo preocupada!— Contradice Rin colorada como un tomate.

—Te creo, Shiori— Contesta Sesshoumaru siguiéndole el juego.

—¡Oigan, no sean crueles conmigo!— Dice con un puchero que el hombre encuentra adorable. Shiori ríe divertida.

—Es verdad tía, usted es exagerada más uno.

—¡No es verdad!— Se defiende. Mira a Sesshoumaru en busca de apoyo y este se encoge de hombros— ¡Se confabulan contra mi!

—No, como cree, si la queremos tanto— La abraza Shiori mientras Sesshoumaru se sienta al otro lado.

—No, ustedes se burlan de mi— Se cruza de brazos fingiendo indignación.

—Sí te queremos, exagerada y todo te queremos— Continúa Sesshoumaru.

—¡Malos!

—¡No somos malos, si de cariñito no duele!— Dice Shiori aún colgada de ella, le causa mucha gracia la cara cómicamente indignada de su tía. Como si fuese pactado ambos la besan en cada mejilla.

Siguen conversando un rato más y después se sientan a la mesa a cenar, cuando terminan Shiori anuncia que se debe ir, considerando el pie de Rin Sesshoumaru se ofrece a acompañarla hasta la estación de metro. Tía y sobrina se abrazan estrechamente prometiendo verse lo más seguido posible hasta que Rin parta al extranjero.

La adolescente y el hombre caminan en silencio hasta la estación, después de recargar su tarjeta para acceder Shiori mira a su acompañante con resolución.

—Creía que quería a mi tía— Dice enfrentándolo.

—Y lo hago— Responde extrañado.

—¿Entonces por que la deja partir? Ahora ella se irá y quien sabe si no es para siempre.

—Ella debe crecer como persona también, Shiori, no la puedo obligar a quedarse estancada por mi culpa, además no será para siempre, de eso me encargo yo— Dice con seriedad. Shiori sonríe ampliamente.

—Eso era lo que quería escuchar— Comunica con marcado alivio en la voz. Sin previo aviso lo abraza, él se queda estático— Hasta luego, tío Sesshoumaru.

Ella lo suelta y se va para tomar el tren que ya se escucha como llega, Sesshoumaru la observa hasta que baja las escalera y no la ve más.

—¿Tío?

Las semanas se pasan volando, entre preparativos y despedidas el tiempo se va más rápido de lo que cualquiera quisiera. A Rin le sacan el yeso a la segunda semana de habérselo puesto, al fin puede descansar de los excesivos cuidados de Sesshoumaru, aunque si lo piensa bien igual los extrañará ya que más parecían mimos más que nada. Una semana después ya tiene todo listo para partir a Estados Unidos.

Sólo faltan dos días para que parta…

Dentro del apartamento B del décimo piso de aquel edificio se organiza una fiesta de despedida. El grupo geek tiene todo comprado y pensado. Kohaku y Shippo se pelean por cómo debe ir conectado el sistema de sonido al computador de Rin, mientras que Jinenji realmente se encarga de hacerlo. Kanna y Souten sacan todo el picadillo que han comprado y lo reparten en bandejas, Hakudoshi organiza la música a poner, poco después llegan Inuyasha y Kagome quienes le ayudan— o mejor dicho discuten con él— a seleccionar mejor. Miroku y Sango se encargan de las bebidas alcohólicas y las gaseosas, Ayame— quien ha llegado sola— de la decoración y Shiori la ayuda. Jarvinia sólo observa como todos van de un lado a otro y tratando de mantener lo más alejados posibles a Ah y Un. Algunos vecinos del edificio también se encuentran presentes.

¿Y la festejada? Sesshoumaru la pasea por el centro comercial más cercano para que todo sea una sorpresa para ella.

Cuando ya tienen todo listo y dispuesto reciben "la llamada perdida" de Sesshoumaru de que se encuentran en camino. Todos se esconden y se preparan. Cinco minutos después la puerta se abre.

—¡Sorpresa!— Gritan a unísono y Rin se pega el susto de su vida, incluso abraza a Sesshoumaru por instinto, ella lo mira buscando una explicación y el sólo le sonríe, ya más tranquila se sueltan.

La primera en abrazarla es Kagome dándole las felicitaciones por tan gran salto. Shiori es la segunda siendo algo más emotiva llorando en el hombro de su tía, después Kanna y Shiori se pelean el abrazo, las tres inseparables amigas desde primer año de universidad no pueden evitar emocionarse, los chicos por igual, Hakudoshi, Kohaku, Shippo y Jinenji le desean un gran viaje, el resto también la felicitan y le dan ánimos.

La fiesta se alarga hasta altas horas de la noche, todos se divierten con un karaoke improvisado.

—Oye Rin— Susurra Hakudoshi a su amiga.

—No te voy a contrabandear información— Le dice con voz aburrida.

—¡Oh, vamos! No sería la primera vez— Insiste él.

—No, esta vez estamos hablando de algo mayor, así que no— Le contesta.

—Rin— Suena lastimero— Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor, por favor…

—¡No!— Grita exasperada. Hakudoshi toma aire exageradamente.

—Por favor, por ¡ay!— Se queja cuando su hermana lo toma de la oreja izquierda.

—Déjala en paz— Defiende Kanna. Los chicos ríen.

—Si no fuese por Kanna estoy seguro que Hakudoshi ya sería un terrorista o algo así— Comenta Shippo.

—Mi amorcito es toda una generala— Dice orgulloso Kohaku.

—¿Sabes que generala es un juego de dados, verdad?— Pregunta Jinenji mirándolo raro, Kohaku le saca la lengua.

—A veces pienso que la mayor es ella y no este pelmazo— Dice Souten con respecto a Kanna y Hakudoshi.

Hakudoshi y Kanna nacieron en una familia ultraconservadora, Hakudoshi siendo el mayor junto a su mellizo Akago se esperaba que tomara los negocios familiares una vez creciera, pero este jamás mostró interés alguno en ello dejando todo a su estricto hermano, en cambio él encontró su mundo en las computadoras y los videojuegos siendo considerado como una deshonra en su familia. Ante la indignación familiar, Kanna, la menor, sigue los pasos de su hermano, a ella la han criado para ser la esposa ideal en modales, costumbres y sumisión, pero al mostrar su interés en la tecnología a la familia no le pareció bien. Muchos de su familiares, sobretodo sus abuelos y los más ancianos decían que era una especie de maldición, ya que lo tres hermanos nacieron albinos, sus padres decidieron no tener más hijos por lo mismo y más encima dos de ellos sin ningún interés en los asuntos familiares. Hay en día no lo toman tan mal al ver que a ellos no les ha ido mal en lo que han decidido realizar para vivir.

A eso de las cuatro de la mañana la fiesta comienza a decaer y en poco tiempo ya no queda nadie más que la dueña de casa, su novio y su sobrina a dormir. Al otro día Shiori se va temprano para no provocar el enojo de su madre que por vez especial le ha dejado estar con su tía.

Al quedarse solos Rin y Sesshoumaru deciden quedarse encerrados todo el día, simplemente disfrutando de ser ellos mismos. Descansando abrazados, sudados y desnudos los encuentra el medio día.

—Sesshoumaru…

—¿Mmm?

—Me debes unas vacaciones— Reclama con voz mimada.

—Se me había olvidado ese asunto— Dice escondiendo su cara en el cuello femenino.

—A mi también— Concuerda ella pasando una mano por la fuerte espalda masculina— Cuando regrese nos iremos un mes entero a donde sea sin celulares, ni Internet, ni nada con que nos puedan contactar, solos los dos.

—¿Tú viviendo todo un mes sin Internet?— Pregunta estrechando la pequeña cintura de Rin entre sus brazos.

—¡Sí puedo hacerlo! Ya lo verás.

—¿Es una promesa?

—Sí, es una promesa.

El día de partir llega sin poder evitarlo, el grupo friki, Shiori, Sesshoumaru y la señora Kaede se encuentran esperando el avión que llevará a Rin lejos.

—Ya sabes querida, una vez que llegues allá te estarán esperando Johana Miller y Anton Lee, ellos te guiarán en todo lo que necesites para instalarte allá— Le comunica la mujer mayor entregándole un papel con los datos.

—Sí, muchas gracias por esta oportunidad— Dice reverenciándola. Kaede sonría ampliamente.

—Sé que no me defraudarás— Contesta tomándola de las manos en un gesto maternal.

—No lo haré.

Shiori, Kanna y Souten la abrazan al mismo tiempo prometiendo estar en contacto cuando sienten el primer llamado al abordaje. Jinenji le desordena el pelo en un gesto como de hermano mayor, Rin lo abraza diciéndole que lo extrañará, Shippo la abraza cariñosamente y dándole un beso en la frente, Kohaku también la abraza pidiéndole que se cuide y Hakudoshi le da una vuelta en el aire abrazándola.

Al separase de todos Sesshoumaru aprovecha para tomarla de la nuca y darle un beso profundo sin importarle el lugar ni quien esté presente, todos se sonrojan por la expresividad y la señora Kaede lo ve con mal ojo.

—Cuidas de mis niños— Pide Rin refiriéndose a Ah y Un.

—Lo sé. Estaremos en contacto— Dice como una orden sin soltarla.

—Sí, apenas llegue te llamo.

—Bien, recuerda todo lo que prometimos.

—Tú también recuérdalo— Al escuchar la última llamada Rin deposita un pequeño beso en sus labios y se separa lentamente, entra en el área de abordaje y agita sus manos despidiéndose antes de entrar al avión.

Todos ven como el avión parte rumbo a los Estados Unidos, poco a poco cada uno se va, quedando sólo Sesshoumaru mirando el horizonte donde el avión de Rin ya no se ve, cuando se da la vuelta para retirarse se topa con una desagradable sorpresa.

—Emotiva despedida, digna de novela rosa— Se burla el pelinegro. Sesshoumaru lo mira con los ojos entrecerrados y detrás de Naraku observa la figura de Kagura que está más blanca que un papel y parece a punto de un colapso— Creo que tú me debes un respuesta.

—Naraku…


Continuará…


¡No me maten! ¡soy muy joven para morir! ¡si me matan ahora no sabrán el final del fanfic!

Sí, lo sé, demoré una eternidad esta vez, pero es que mi vida es un caos en estos momentos, me pasan las cosas una tras otra, incluso estuve hospitalizada, no se preocupen ahora estoy bien y de hecho hoy se me acaba la licencia médica.

Para el próximo capítulo les recomiendo que antes lean todas las pistas que se da en el fanfic sobre el enredado asunto de Naraku, sobretodo las conversaciones con Jarvinia.

Una pregunta ¿Qué pasa con fanfiction? Lo encontré bastante cambiado.


Ñoñerías varias:

Licitación: Ofrecer "públicamente" lo que quiero vender con condiciones, ya sean productos, contratos, servicios, etc. Las condiciones dependen de quien ofrece, es un asunto administrativo.

Nara y Asuka: Nara es uno de los destinos turísticos más importantes de Japón debido a la gran cantidad de templos antiguos y por la buena conservación, fue capital del país en la era medieval y Asuka es un área de Nara, también conocido por sus templos y ser un área rural. Además hay dos periodos de la historia japonesa que llevan estos nombres.

Hokkaido: La segunda isla más grande de Japón, siendo su capital Sapporo, por las grandes nevadas que se forman en invierno y por se un lugar montañoso es uno de los lugares para deportes de nieve más importante del país, así como también turístico

Todai: Nombre que le dan a la Universidad de Tokio en el diario vivir, como aquí en Chile le decimos "Usach" a la Universidad de Santiago.

Tomei-Meishin: Autovía que va de Tokio a Kobe.

Aomori: Es la capital de la prefectura de Aomori y se encuentra en el norte de la región de Tohoku al norte de Honshu.


Reviews:

serena tsukino chiba: Gracias por tu reviews y sí Inutaisho puede ser muy cabrón cuando se lo propone, pero no te preocupes, en el próximo capítulo pasará mucho con respecto a eso.

Shu-mey-07: Gracias por comentar, la palabra como la mayoría de los chistes aquí tienen su historia xD y en este capítulo hubo mucho de Inuyasha y Kagome, espero que te gustara.

Black urora: Gracias por tu entusiasmo, con respecto de que pasa por la cabeza de Inutaisho en el próximo capitulo se sabrá mucho y se entenderán muchas más cosas, me alegra que te gustara.

Nodoka-san: Adoro tus w0o0o0o0o0o0o0o0o, son tan expresivos. Te comprendo perfectamente, a mi también me gusta imaginarme cosas locas y mírame, terminé estudiando animación digital, no hay ningún lugar mejor para eso xD

Arual17: Gracias, me alegra que te guste el fanfic, espero que no te desilusionara este capítulo. Bueno, yo no le tengo mala a Kikyo, por lo que no soy muy dad de dejarla mal como en la mayoría de los fanfics, pero como pareja de Inuyasha no es que me guste mucho tampoco.

Aylin: Muchas gracias Aylin! Jarvinia es un personaje que le puse mucho empeño, me alivia saber que ha gustado.

Vale-chan: Me alegra que te encante, espero que este capítulo también.

Tenshi-no-tsuki14: Gracias por el reviews, en este capítulo no puse celoso a Sesshoumaru, sino a Rin, pero no te preocupes, habrá su momento.

Nikkys: Gracias! No puedo evitar que los capítulos sean tan largos, me salen así ¡tengo mucho en mi cabeza! ¿sabes? Me dio curiosidad que alguien que parece gustar del sesshome le guste mi historia, es curioso.

Franela: Gracias por el reviews! Y créeme, la mayoría de los chistes del fanfic tiene su historia detrás. Me parece curioso que supieras que era chilena por los memes y no por mi forma de expresarme, siendo estos bastante internacionales.

Amafle: ¡Si tu eres feliz, yo soy feliz, así que somos un par de tipas felices! ¡yeah! Rin se fue, espero que no me golpees por eso U_U pero esta es una de esas historias que uno sabe que tendrá un final feliz ¡así que no te preocupes mi amiga feliz!

Lau: Gracias! Me halagas. Y como ves no lo dejé abandonado, sólo en pausa por… unos tres meses creo U_U ¡pero ya está aquí! Espero que este capítulo tambien te gustara.

Y gracias bien grande para todas y todos (uno nunca sabe) los que me agregaron a sus favoritos y alertas, se agradece un montón, además a los que leen anónimamente.

Cualquier comentario, duda, sugerencia o lo que le venga en gana por favor dejar un reviews, los estaré esperando. De hecho me haría mucha ilusión llegar a tener más de cien reviews antes de que termine el fanfic y queda muy poquito, muy, muy poquito— Ako hace carita de gato con botas.

Nos leemos!

ETO TI!