Disclaimer: Todos los personajes, lugares, hechizos (excepto algunos, que invente yo)...etc...Son propiedad de J.K. Rowling.
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Draco se encontraba acomodando unos papeles de su escritorio, cuando de la chimenea salió una nube de polvo grisáceo. Una joven se encontraba en medio del polvo, sacudiéndoselo de su traje. Se veía cansada, pero no por ello, menos hermosa. Draco se puso de pie y se acerco a la chica.
"Hola" Dijo suavemente al odio de la chica, mientras la abrazaba. Hermione no sabía por que, pero se sentía tan bien en los brazos de Draco. "Lo siento" Hermione se quedo sorprendida ante la actitud de su jefe.
"Yo…Draco…no te preocupes, ayer solo estaba enojada…" Dijo devolviéndole el abrazo.
"Bien ¿Segura que no quieres tomarte el día?"
"No, es mejor, no quiero perder un segundo mas de mi vida por Ro—Weasley" Dijo aun sonándole raro llamarlo por su apellido, pero no quería escuchar su nombre jamás.
"Bien…entonces necesito que me acompañes a unas reuniones…hoy tenemos un día ajetreado" Dijo el rubio revisando su agenda – Realmente no podría hacerlo sin tu ayuda"
"¡Valla Draco Malfoy no puede hacer algo sin mi!" Bromeo la castaña.
"Si, realmente no puedo hacer nada" Dijo mirando sugestivamente a Hermione. Draco no podía evitarlo, cada vez que la miraba a los ojos se sentía desbordar, quería tenerla cerca, entre sus brazos.
"Esto…bien… ¿Vamos señor Malfoy?" Dijo la castaña intentando desviar la conversación. Ambos tomaron sus cosas y salieron a las reuniones previstas para ese día.
Hermione estaba acomodando unas cosas en su escritorio cuando el intercomunicador empezó a sonar. La castaña sin pensárselo dos veces atendió.
"Hermione ¿Podrías venir a mi oficina? Necesito que me des una opinión…" Le dijo la voz del rubio. Aunque no parecía ser la de el, Hermione estaba segura de que era el. Dejo sus cosas a un lado y se dirigió a la oficina de Malfoy. Pero no parecía ser la misma oficina, ya que había velas por todas partes y se percibía un aroma agradable, pero aun así no podía distinguir que era.
Hermione dio unos pasos cuando una mano la tomo por la cintura. Y supo que era el. Su perfume era inconfundible, el calor que desprendía era inconfundible. El chico la pego mas a su cuerpo, mientras con la otra mano libre corría los rizos de la castaña hacia un lado.
"Te deseo tanto Hermione, te necesito tanto…" Le susurro al oído, provocando que una corriente de electricidad le recorriera el cuerpo. Hermione se dio vuelta, cruzando su mirada con unos ojos grises que destellaban lujuriosamente. Ambos permanecieron unos instantes contempladote a los ojos, hasta que lentamente Draco fue acortando la distancia entre ellos. Ella también lo deseaba. Deseaba estar entre sus brazos y su cuerpo junto al de ella. El beso no se hizo esperar y ambos sintieron como sus labios encajaban perfectamente. Draco tomo el rostro de la castaña con sus manos, acercándola mas a el, profundizando mas el beso.
La pasión los arrincono contra el escritorio del rubio. Hermione se sentó sobre el, mientras atraía al rubio hacia ella, acomodándolo entre sus piernas. Draco dejo de besarla y apoyo su frente en la de ella, clavándole sus brillantes ojos plateados, suavemente apoyo sus manos sobre las rodillas de la castaña.
Hermione inconscientemente dejo escapar un gemido de sus labios, dejando complacido al rubio y en cierta forma dándole permiso para ir más lejos. Comenzó a subir sus manos lentamente, por las piernas de ella, disfrutando de la suavidad de su piel. Hermione se sentía extasiada, hacia tiempo que no se sentía así. Lo necesitaba, hacia tiempo que lo necesitaba. Draco la miraba satisfecho, sabia muy bien que podía hacerla tocar el cielo con las manos. Con su pulgar comenzó a delinear los labios de la chica. Hermione cerró los ojos ante el gesto del rubio.
Volvió a abrirlos, pero Draco no estaba, ella tampoco se encontraba sentada sobre el escritorio de la oficina. ¿Un sueño¿Había sido solo un sueño ¿Desde cuando soñaba algo así¡Y con Draco! Hacia días que algo le incomodaba de el, y no podía deducir que era exactamente, o en que forma le incomodaba. Su perfume era fuerte, se ahogaba cada vez que pasaba a su lado, pero luego a medida que el olor desaparecía una ola de nervios y ansias se apoderaba de su ser.
La forma en la que la miraba, muchas veces lo descubrió mirándola fijamente…como si dentro suyo se librara una batalla por decirle, o no, algo que hacia tiempo escondía. Draco no solo era un hombre apuesto y seductor, si no que se había convertido, por lo menos con ella en un hombre atento, agradable, amable…bien, quien diría que alguna vez hablaría tan bien de Malfoy
Hermione se sentó sobre su cama y sacudió la cabeza, hablar bien de Malfoy era una cosa, pero de ahí a tener sueños tan…profundos, era inconcebible. Seguramente tenía fiebre, se pregunto tocando su frente, pero no, ni rastro de ella. Lentamente se puso de pie y se acerco a la ventana para abrir las cortinas, Nevaba, hacia tiempo que no nevaba tanto. Las calles estaban blancas, las copas de los árboles también.
Se notaba que afuera hacia un frío polar, la gente andaba cubierta de pies a cabeza, parecían competir con los muñecos de nueve, a ver quien era mas robusto. La castaña se puso sus pantuflas, su bata y bajo a la cocina a prepararse un chocolate caliente. Se sentó en el sillón y con un movimiento de su varita encendió la chimenea.
De pronto recordó. Hoy era viernes 25 de diciembre, era navidad. Aunque la decoración de su casa no lo demostrara, era así. Hacia tiempo que no adornaba su casa, mas bien, hacia tres años que no disfrutaba de la navidad. Harry y Ginny decidieron festejarlo en su casa, junto a su familia y Hermione. Aprovecharían la oportunidad para darles la gran noticia del casamiento. Hermione se puso de pie, debía preparar su bolso, ya que Ginny le había pedido que se quedara a dormir.
Pero antes decidió darle un toque de vida a su casa. Pero sin magia, por suerte ya había comprado los regalos. Subió a su habitación y se puso una polera y un jardinero de jean, arriba un pulóver de lana violeta y una campera abrigada.
Por suerte para ella muchos de los negocios permanecerían abiertos hasta las 6 de la tarde, dándole oportunidad a los compradores olvidadizos de conseguir sus regalos. Recordó que cuando era niña su padre solía llevarla a un lugar donde compraban pinos de verdad, podia elegir el tamaño y la forma. Así que allí fue luego de comprar los adornos. Caminaba entre las hileras de pinos, buscando el indicado, el mas frondoso.
Pero se dio cuenta que tenia un pequeño, gran problema… ¿Como lo llevaría? No tenia auto y un taxi seguramente lo llevaría en el techo o arrastrándolo. ¡Se arruinaría completamente¡Bien, al diablo con sus navidades Muggle! Luego de comprar el árbol le lanzo un hechizo para hacerlo súper liviano y poder así llevarlo a su casa. Paso casi toda la tarde decorando su casa, hasta que el reloj cu"cu de su sala marco que eran las 8 de la noche.
Subió corriendo a su habitación, se cambio en un jean celeste y un pulóver celeste con cuello bote, que dejaba al descubierto sus hombros, tomo el bolso que había preparado y se fue a lo de sus amigos por red Flu.
"¡Hermione querida!" le saludo la señora Weasley abrazándola "¡Tanto tiempo, cariño¡¡Me alegro que estés aquí!!" Le decía mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.
"¡MA¡ya basta¡Déjala en paz!" le gritaba Ginny desde la cocina. Aparentemente intentaba cocinar, digo, intentaba ya que la chica no había salido dotada con las cualidades culinarias de su madre.
"¿No que Harry iba a cocinar?" Le bromeo Hermione. Mientras iba hacia la cocina.
"Esta afuera haciendo las compras…le pedí una navidad muggle…y si yo tengo q cocinar, el me tendrá que ayudar" Rió la pelirroja.
"¡Hola Hermione! " Saludaron los gemelos desde el living. "¡Fred me toca…no..dejame! es mi turno con el artefacto muggle…"
"¿De que hablas¡Me toca a mi!" Ambos estaban peleándose por lo que Hermione pudo percibir que era una consola de video juegos.
"Nunca cambiaran" Dijo su madre "tendrán cincuenta años y nunca cambiaran…"
"¡NUNCA!" le gritaron los gemelos.
"Hermione ¿Me ayudas?…" Le pidió Ginny.
"Si, dejo el bolso en alguna recamara y te ayudo" contesto Hermione mientras subía las escaleras. Ginny le indico que entrara a la cuarta puerta a su derecha.
Hermione camino unos pocos metros hasta dar con la cuarta puerta. La habitación obviamente fue decorada por una mujer, precisamente por Ginny. El empapelado era floreado, las cortinas floreadas, las cobijas floreadas… ¡Valla que a esta niña le gustan las flores!...Dejo su bolso sobre el modular y se arreglo el cabello, peinándolo en una tirante cola de caballo, dejando algunas mechas caer sobre su rostro. Cuando termino de acomodar todo bajo a la cocina para ayudarle a Ginny. Pero se detuvo al ver que estaba charlando con alguien.
"Sabes espero que venga…no solo por que estaría solo en su casa, es que se que la quiere a Hermione" ¿Me quiere¿Quien me quiere? Se preguntaba la castaña.
"Lo se, desde la noche del hospital me dijo que no deja de pensar en ella" Hermione no aguantaba mas, así que decidió entrar a la cocina. "¡Oh¡Hermione! Que bueno que bajas" dijo Ginny intentando ocultar su nerviosismo.
"Si, perdona que halla tardado… ¿De quien hablaban?" Ginny le dio un par de indicaciones para terminar de preparar la cena.
"¿Nosotros? Nada, solo estaba intentando averiguar que me va a regalar" Contesto Harry y se fue a charlar sus 'suegros' y los gemelos a la sala. Una hora después estaba la cena lista. Cuando las chicas comenzaron a servirla alguien llamo a la puerta.
"Dejen yo voy" Dijo Harry, ya que Hermione y Ginny tenían las manos ocupadas sirviendo la cena. "Hola ¿como estas? Me alegra que te hayas decidido por venir" Oyó la castaña. "pasa, justo estábamos por cenar" Hermione estaba acomodando la cena en la mesa, mientras intentaba adivinar de quien se trataba, fue hacia la cocina para buscar una de las bandejas cuando alguien la tomo por la cintura.
Hermione sintió el embriagador perfume que desnudaba sus pasiones mas ocultas. Era el. No pudo evitar recordar el sueño de la noche anterior…y sin darse cuenta dejo caer al suelo la bandeja que tenia en sus manos. Y se dio vuelta.
"Hermione ¿Estas bien¿Te sientes bien?" Le pregunto Ginny preocupada.
"Eee...Si…este….yo…" Dijo nerviosamente sin dejar de mirar al rubio.
"¿Viste un fantasma Hermione?" Dijo Draco con una sonrisa torcida, al percibir el nerviosismo de la castaña. Por suerte Hermione recobro la cordura a tiempo y comenzó a juntar las cosas "Deja que te ayude…Fregotego--- y con un movimiento de su varita, todo el desastre había desaparecido…¿Por que no había pensado en eso antes? Pensó la castaña, mientras en sus mejillas se agolpaba la sangre "parece que nos olvidamos que somos magos" Dijo mientras se quitaba el ambo azul que llevaba puesto.
"Yo, lo siento…enseguida vuelvo" Hermione subió a su habitación y se recostó contra la puerta no podía evitar ponerse nerviosa cuando lo veía o le hablaba. Y justo hoy y ahora tenia que aparecérsele. Hermione respiro profundamente y apoyo su mano en la perilla de la puerta, para salir, cuando alguien golpeo la puerta.
"Mione, abre soy yo, Ginny" se escucho del otro lado de la puerta.
"¿De verdad? Si no me lo decías no me daba cuenta…" Dijo al mismo tiempo que abría la puerta y dejaba entrar a la pelirroja.
"Que humor ¿Quieres decirme que te paso abajo?" Dijo sentándose en el borde de la cama.
"Nada, solo que me maree." Mintió la castaña. Ginny se cruzo de brazos y la miro seriamente, obviamente no le creía. "Ginny… ¿Que quieres que te diga?" Dijo sentándose a su lado.
"La verdad Hermione…no eres buena para ocultarlo ¿Sabes?"
"¿Ocultar¿Que cosa tendría que ocultar?" Dijo mientras se sentaba en la cama.
"¡Hermione Jane Granger! Dímelo ahora mismo…yo no me trago esa actuación de 'ohh…lo siento me maree…me siento mal' por que dio justo la casualidad de que te mareaste al ver a---
"Uff…esta bien Ginny…si…fue por el… ¿Contenta?" La pelirroja se paro en la cama y comenzó a saltar mientras reía como tonta.
"Lo sabia…lo sabia…Hermione y Draco un solo corazón, se dan un besito y se dicen amor…" Cantaba Ginny
"¡Merlin¿Cuando crecerás¡Deja de cantar eso¡Te va a oír!" Decía enojada Hermione arrojándole un almohadón.
"Vamos Hermione ¿Acaso no soy tu mejor amiga¿Cuando paso¿Como estuvo?"
"Q..¿QUE¿Quien te crees que soy? No sucedió nada Ginn…es solo que últimamente me pone nerviosa…verlo…y ayer tuve un sueño…y---
"Ahhhh…¡y quien no! Merlín, Draco se pone cada día mejor…"
"¿Quien se pone cada día mejor?" Pregunto un ojiverde asomando su cabeza por la puerta
"HARRY JAMES POTTER ¿Que haces espiándonos?" Le grito Ginny.
"Recién asomo mi cabeza, y te escuche decir que alguien se pone cada día mejor… ¿Soy yo cierto?"
"Si Harry, hablaba de ti" Dijo Ginny abrazándolo, mientras le dedicaba una mirada cómplice a su amiga.
"¿Cuando van a bajar?" pregunto Harry.
"Ya vamos…es que" y Ginny dio una mirada a Hermione "Se sentía mal, se mareo…hace días que le pasa…"
"Estoy anémica, eso es todo" dijo rápidamente Hermione al ver la cara de confusión de su amigo. – Mejor bajemos" Los tres bajaron a cenar. Comieron hasta reventar, no solo que Ginny había tomado la costumbre de su madre de hacer comida por demás, si no que además su propia madre había traído algo de comida. Antes de servir el postre, Harry, quien se sentó en la cabecera de la mesa se puso de pie. No solo Hermione, si no todos lo miraron curiosamente.
"Bien…" Comenzó Harry "Esto…" Respiro hondo y decidió no dar mas vueltas con la noticia "Ginny y yo…nos vamos a casar" Harry instintivamente miro a los padres de la pelirroja, Molly comenzó a sollozar y se acerco a abrazar a su hija, mientras Arthur se puso de pie y le dio un abrazo a su futuro yerno. Luego de que el resto de la familia y Draco y Hermione los felicitaran, Ginny se puso de pie, abrazando por detrás a Harry.
"Hay algo mas…"
"Bueno, lo ultimo que te falta es que este embarazada" Dijo Draco. La madre de Ginny le lanzo una mirada que lo decía todo.
"¡ohhhh!... ¡Draco¡Eres un idiota! Yo debía decirlo" Todos en la mesa se dieron vuelta a ver a la pelirroja, Harry incluido "Si…ya llevo dos meses de embarazo…no lo dije antes por que dicen los muggles que es de mala suerte!" Dijo sonrientemente. Los gemelos comenzaron a reírse incontrolablemente, mientras veían la expresión estupefacta de sus padres, y la palidez repentina que adquirió el rostro de Harry. Quien a los minutos de repasar por su cabeza la idea de que seria padre se abrazo a su novia.
Todos se acercaron a felicitar a los futuros padres de la criatura, Hermione por su parte no podia creerlo, estaba feliz, pero a la vez se acordaba de su embarazo y no pudo evitar ponerse celosa.
Horas más tarde del brindis la familia de Ginny se fue a su propia casa. Harry, Su novia, Hermione y Draco permanecieron toda la noche despiertos, charlando sobre muchas cosas, desde la noticia que habían dado los anfitriones hasta Quidditch y trabajo.
