Estaba un tanto cansada de pasar la mayor parte del tiempo leyendo informes. Cuando Bogo dijo que la incluiría nuevamente dentro del caso no esperaba algo así. Por lo visto su jefe no la veía lo suficientemente lista como para enviarla a hacer tareas de campo por sí sola, pero tampoco la dejaba patrullar con Nancy o algún otro compañero. Tanto Leonard, como Jack y Skye, se la pasaban yendo de aquí para allá, y a su vez Nick estaba con los equipos de búsqueda

Por la tarde podría descansar de tanto papeleo, Bogo había aceptado su pedido para pasar la tarde libre. El búfalo estaba un tanto sorprendido ante la solicitud de su oficial, quien nunca solía tomarse un minuto para descansar. El trabajo los estaba volviendo locos a todos al fin y al cabo y la coneja era de los que más se merecían un respiro.

Intentó enfocarse en sus cosas hasta que se hiciera la hora del almuerzo, sin importar que para este faltase un buen rato. No pasó demasiado tiempo que alguien llamó a la puerta y la sacó de sus pensamientos. Se puso de pie para atender el llamado y se sorprendió al ver a Garraza, que con su vivaracha sonrisa ya le daba indicios de que podría alejarse de los informes. Por lo visto Leonard tuvo un ligero retraso y era necesario que alguien hablase con la familia Raines, si bien no era la gran cosa era bastante más interesante que lo que estuvo haciendo a lo largo de la mañana.

Curiosamente había estado pensando en la familia Raines el día previo, apenas habían entrevistado a un par de parientes siendo que su familia era enorme. Según lo que dijo Garraza, Bogo esperaba conseguir más información y de por sí los Raines querían ayudar tanto como fuera posible, ella sería la encargada de que todos quedasen a gusto con un trabajo bien hecho.

Garraza la acompañó hasta la oficina de Bogo para después volver a su puesto, la coneja se adentraría a la habitación del búfalo que estaba siendo acompañado por el alcalde. Su jefe la invitaría a avanzar, mientras el león se cruzaba de brazos.

—Hopps, tenemos novedades dentro del caso —indicó el búfalo una vez que su oficial tomó asiento—. El alcalde Lionheart está aquí para hablar de cómo se efectuará el rescate. Por otro lado, ya hemos conseguido la contraseña de los archivos de la ZIA, una fuente anónima nos la hizo llegar. Ya comprobamos que efectivamente funciona, estamos en condiciones de efectuar el intercambio. Lo único que resta es que nos pasen la dirección para hacer el trueque, ya casi llegamos a la hora límite. —Los ojos de la coneja se abrieron de par en par, no podía creer lo que escuchaba. ¿Una fuente anónima? ¿Cómo es que se consiguió en serio esa contraseña?

—¿No dijeron desde la ZIA cómo fueron encriptados los archivos? —preguntó Judy, Bogo negaría con la cabeza.

—Si tuviera que apostar diría que fue alguien de ellos, pero aún no saben cómo accedieron a sus servidores. —Lionheart se aclaró la garganta luego del comentario de Bogo—. Sí, claro, el alcalde decidió que la operación se diese con las condiciones al pie de la letra, pero nosotros no tomaremos parte. —Le dirigió una tenaz mirada, la tensión entre ambos era más que notoria.

—El ZBI se hará cargo del intercambio, hasta ahora han sido los únicos en no ser humillados por Arcagma y los suyos. —El tono de voz no agradó a ninguno de los dos miembros de la ZPD—.Savage, Steppefurd y tú también participarán del operativo, serán los únicos en no pertenecer al ZBI. Sólo tendrán el privilegio por ser parte del equipo que trabaja en el caso.

—¿Qué hay de Nick? —preguntó Judy.

—Wilde tendrá que quedarse en su casa, su vínculo con su primo podría complicar la situación. —Dicho esto, Lionheart se puso de pie y abrochó su saco, se iría del lugar sin despedirse, no sin antes dar un portazo que molestaría bastante al búfalo.

—No sé quién esté en contra de él en las próximas elecciones, pero tendrá mi voto sin duda alguna… —El comentario de Bogo le causaría gracia a la coneja, quien intentaría no ahondar tanto en el tema.

—Jefe Bogo, ¿ya hablaron con Nick de esto?

—Ya está al tanto, Hopps, le dejé en claro desde un primer momento que, de hacerse el rescate, él no sería parte del equipo.

—Entiendo… —No le gustaría estar en la misma situación que la del zorro, pero sabía que era lo mejor para todos—. Ben me dijo que debo entrevistar a los Raines. ¿Algo a lo cual deba apuntar?

—Morrison habló con varios de sus hermanos, pero no hubo nada que nos sirviera demasiado. Su madre fue intervenida de urgencia por un pico de presión, quedó muy shockeada cuando el video se hizo público y no pudimos hablar con ella. También me interesa mucho que hables con su prima, trabaja como su asistente personal desde varios años.

—¿No la entrevistaron por alguna razón en especial?

—Estaba en su luna de miel cuando se publicó el video, viajó con su marido desde el otro lado del mundo para estar con su familia. —Un sentimiento de amargura invadió a la coneja, no le gustaría estar en la situación de la prima de Raines.

—De acuerdo, jefe, ahora mismo voy a la casa de los Raines.

—Y una cosa más, Hopps. —Judy se frenó a la par de la puerta para escuchar a su jefe—. Wilde también me pidió la tarde libre también, necesitará a alguien que lo acompañe en un momento así de difícil, aunque sea por un rato.

—Claro, entiendo… —Las palabras de Bogo no le fueron ajenas, más que nada por el hecho de que fue él mismo quien se las dijo. Su pronto retiro lo había cambiado bastante, o al menos eso creía ella, difícil analizarlo con las piezas faltantes de su alterada memoria.

Pediría la llave de alguna de las patrullas en recepción para luego ir al estacionamiento de la ZPD. Apenas había unos pocos vehículos, era notorio que en el último tiempo había mucho más trabajo. Se acercó al vehículo que correspondía con la llave que le dio Ben hacía poco más de un minuto, un ligero escalofrío recorrió su espalda en cuanto se subió. Su corazón comenzó a latir a una velocidad mayor, se sentía emocionante el conducir algo más que la basura esa que le dieron cuando estuvo en parquímetros. Seguramente condujo varias veces en las patrullas de la ZPD, pero era la primera vez que estaba al volante desde que perdió sus recuerdos. Dio marcha al vehículo y con un tanto de adrenalina corriendo por sus venas comenzó su trayecto hacia la vivienda de los Raines.

En la radio sonaba una canción de Gazelle, comenzó a cantar mientras conducía tan lento como se lo permitiese la ley. Se sentía tan bien, tan increíble, quería quedarse todo el tiempo posible sentada en ese cómodo asiento con fundas de terciopelo. A partir de ese preciso momento había decidido que siempre sería ella quien estuviese al volante sin importar quien fuera su compañero. Nancy solía conducir como loca mientras se quejaba de todo lo que produjera sombra, en caso de tener que volver a patrullar con ella haría todo lo posible para que la jabalí estuviera del lado del acompañante.

Un extraño sentimiento de nostalgia la invadió de forma repentina, así como de curiosidad. ¿Qué habrá sido de sus rondas de patrullaje junto a Nick? Últimamente el zorro estaba bastante presente en sus pensamientos, así como Jack con el correr de los días le fue importando cada vez menos. De pronto surgía en su mente una pregunta. ¿Por qué comparaba a Nick y a Jack? La respuesta era obvia pero prefería evitarla, aunque no lo lograse del todo.

No supo en que momento, o por qué razón, pero su percepción sobre su antiguo compañero comenzó a cambiar, tal vez sus fallidas memorias intentasen decirle algo. De odiar lo que hizo durante su cita, a perdonarlo con el correr de los días y de a poco olvidarlo todo. Cuando era más joven le costaba perdonar a sus hermanos y primos, así como a algunos de sus amigos, pero en el caso particular de Nick… En un abrir y cerrar de ojos todo quedó zanjado y dio una vuelta de página. Sí, estaba evitando tanto a Nick como a Jack, no todo estaba zanjado, pero cuanto menos su enojo se había pasado, por cómo era ella más que una vuelta de página era un capítulo cerrado.

Pese a la baja velocidad con la que había conducido, llegó al hogar de los Raines en un abrir y cerrar de ojos. Buena parte de la familia del desaparecido concejal vivía a las afueras de Savannah Central, más que una casa lo que la coneja tenía enfrente era una pequeña mansión. Estacionó su vehículo frente la morada y después de tocar timbre, una joven lince procedió a atenderla.

Desde la ZPD habían avisado que Judy iría, por lo que varios de los Raines estaban presentes a lo largo de los pasillos y habitaciones. De momento, Judy se enfocaría en la madre del concejal y en su prima, quien era su asistente personal. Ambas la esperaban en un dormitorio, la lince que la atendió al llegar al lugar procedió a guiarla hasta la habitación en cuestión.

Después de golpear la puerta, otra lince de entre cuarenta y cincuenta años la invitó a pasar, mientras quien la había guiado volvió sobre sus pasos. En el interior del dormitorio, Selina Raines, madre de Mycroft, yacía acostada en una cama de dos plazas y con un aspecto demacrado, por el que Judy dedujo hacía días que no dormía ni comía.

—Soy Heather, es un placer agente Hopps —dijo la asistente y prima del concejal mientras estrechaba su mano—. Por favor, tome asiento. —Señaló una reposera donde Judy se acomodaría.

—Muchas gracias por venir, agente, lamento no poder estar en condiciones cuanto menos presentables para atenderla. —La voz de Selina estaba prácticamente quebrada, la escena de una anciana angustiada por su hijo terminaba por conmover a la coneja.

—Tu presión subió muy de golpe tía, de seguro que la agente Hopps sabrá entender —respondió Heather ante el comentario de la demacrada lince.

—No tiene de qué preocuparse, en serio la entiendo señora Raines. Soy de Bunnyburrows, una vez un par de mis hermanos se perdieron por unas pocas horas y mi madre nos puso a todos a buscar, sé cómo se siente cuando teme por su hijo. —Judy acompañó sus palabras de una sonrisa, que a su vez llevarían a la mujer a calmarse.

—¿Los pudieron encontrar?—La coneja asintió ante la respuesta de Selina—. Nadie ha podido encontrar a mi hijo, agente Hopps, y pasó mucho más que unas pocas horas.

—Mantenga su esperanza, señora Raines, encontraremos a Mycroft. —Judy tomó una pequeña agenda de su bolsillo y una lapicera—. ¿Les parece si comienzo con las preguntas? —Ambas asintieron—. Bien… Quisiera que hablemos de lo que fue de Mycroft este último par de meses, de qué estaba haciendo, de cómo lo veían.

—Heather estuvo más a su lado en el último tiempo que yo —indicó Selina, posando su mano izquierda sobre la pierna de su sobrina, quien estaba sentada a la par de ella—. Mycroft viajaba mucho, yo sólo podía verlo cuando venía a casa.

—¿Algo que me puedas decir de él, Heather? —preguntó la coneja, que estaba al tanto de los viajes del concejal.

—Mi primo siempre fue de viajar bastante, tiene muchos contactos fuera de la ciudad y cada cierto tiempo se iba por diferentes cuestiones referidas a ciertos negocios. —Heather se pausó por un momento—. En los últimos meses comenzó a viajar más de lo normal, creo que estuvo más tiempo fuera de la ciudad que en su oficina. Cuando comenzó a ejercer su cargo político los viajes comenzaron a quedar un poco de lado, estaba muy comprometido con su labor de concejal, pero eso cambió de una semana a otra.

—Quisiera que me cuente un poco de los negocios de su primo, tanto los del último par de meses como los anteriores. —Mientras hablaba, Judy apuntó que los viajes de Raines fueron en ascenso, posiblemente desde el motín.

—Nuestra familia siempre se vinculó a la construcción, pero en la última década nos dedicamos más que nada a las obras públicas. Mycroft se hacía cargo de lo que sucedía en media Zootopia, así como viajaba para supervisar las sedes de nuestra empresa en otras ciudades —explicó quien trabajaba como asistente personal del concejal.

—¿Puede decirme en qué fecha comenzó a viajar con frecuencia, en forma aproximada? —Después de la pregunta de Judy, Heather comenzó a contar con sus dedos, posiblemente fueran los viajes o días que durasen estos—. ¿Tres meses tal vez?

—Creería que sí, Mycroft estuvo presente el día del motín en la prisión Estatal. —Las palabras de la asistente de Raines eran justo las que la coneja quería escuchar—. Nunca supimos qué fue lo que pasó ahí, pero Mycroft comenzó a actuar diferente, más allá de los viajes.

—Mi hijo se hizo mucho más frío y distante, de a poco dejó de ser ese joven encantador que siempre fue. —Selina se hizo un nuevo lugar en la conversación—. Cuando le pregunté qué fue lo que pasó y por qué actuaba tan raro me gritó que no me metiera en sus cosas, mi Mycroft nunca me había levantado la voz de ese modo.

—¿Tiene registros de sus viajes y contactos, Heather? —La lince asintió ante la pregunta de Judy.

—Siempre llevo registro de todo lo que hace, si habló con alguien debo de haber dejado constancia de ello. —Rápidamente Heather comprendió por dónde iba la coneja.

—Hablaré con mi jefe para ver cómo hacerle llegar lo que pueda darnos. —Judy se puso de pie, ya tenía suficiente de momento, al menos con ellas dos—. No las molestaré más por ahora, la dejaré descansar señora Raines.

—Tengo entendido que esta noche se agotará el tiempo límite, agente Hopps. ¿Sabe algo del rescate? ¿Hay algo en lo que podamos ayudar? —La coneja no sabía hasta donde responder las preguntas de Selina, el hecho de que el ZBI estaría a cargo era información clasificada de momento.

—No puedo hablarle mucho de eso, Selina, pero haremos que su hijo esté bien de un modo u otro. Tenemos las herramientas, sólo queda prepararnos para esta noche. —Por sus gestos, Judy pudo entender que sus palabras eran vacías para ambas linces—. Él estará bien, ambas pueden contar con ello.

—Ya perdí un hijo una vez, agente, no creo poder soportar otra pérdida. —Mientras hablaba, Selina tomó la mano de su sobrina, comenzaría a apretarla con bastante fuerza mientras algunas lágrimas comenzaban a aparecer en sus ojos—. Se llamaba Thomas, era muy joven para cuando nos dejó. Pase lo que pase hoy, se lo ruego, no dejen que Mycroft acompañe a Thomas en donde quiera que esté.


. . . . . . . . . .

El tigre observaba su teléfono para pasar el rato, estaba apoyado sobre un mueble con varios platos de porcelana y vasos de vidrio. Langley por su parte estaba preparando algo de café para él y para Skye, quien llegaría en cualquier momento. Analizarían la situación en la que se encontraban, así como sus próximos pasos ahora que Arcagma conseguiría lo que quería.

La puerta del frente se abrió de golpe, Gabriel Whitewind, alias Tora, y Langley tuvieron un sobresalto ante la brusca entrada de la zorra. Skye por su parte dejó su bolso en la mesa y tomó asiento. Se la veía muy molesta, posiblemente la seguridad de la ZIA fuese cada vez más difícil de evitar y esto implicaba que la vulpina debía de tomar más medidas.

—Un día de estos voy a volverme loca, ya no sé cómo sigo consiguiendo evadir la vigilancia de estos idiotas. —Langley le tendió una taza de café a la zorra, que después de quejarse correspondió el gesto de su compañera con una sonrisa—. Gracias, Sarah, bonita casa por cierto.

—Los dueños se fueron por un mes de vacaciones, seguramente me quede un buen tiempo aquí —respondió la mapache ante el cumplido—. El Distrito Forestal no es la gran cosa, pero es mucho mejor que el frío de Tundratown.

—¿Por eso siempre buscabas a alguien que te diese calor, Sarah? —Una hembra sonreiría ante el comentario de Tora, mientras la otra fruncía el ceño molesta. La mapache tiraría el café del tigre en una maceta, su sonrisa se borró inmediatamente—. Eso es jugar sucio, no hacía falta dejarme sin café.

—Deja de llorar y aprende a cerrar la boca para la próxima, gatita. —Después de provocar al felino, Langley se sentaría frente a Skye—. ¿Qué hay de ti? ¿Tendrás algo de acción esta noche?

—El ZBI se hará cargo del rescate, pero tendré que ir junto a Jack y Hopps para ayudar. —La zorra bufó molesta después de responderle a Langley

—¿Qué hay de Nick? —Skye sonreiría ante la pregunta del tigre.

—Pidieron que lo dejen afuera por su vínculo con su primo, no tendremos que preocuparnos por él —explicó la zorra, los suyos asintieron en respuesta, era algo lógico después de todo.

—Arcagma no esperaba que tú estés presente junto con Hopps y Savage. ¿Deberíamos de avisarle a Herbert? —preguntó la mapache al ver que Skye se enfrentaría a los hombres de Herbert.

—Según Arcagma, Skye debe de tener toda la confianza posible de la ZIA. Si hablamos con Herbert estaremos obligados a darle ventaja, sería muy obvio que alguien filtró información y Skye sería la principal sospechosa —dijo Tora mientras miraba a la zorra. Definitivamente tenía razón, si Herbert se llegaba a enterar de la participación de la vulpina podrían usar los dichos del tigre como excusa—. Por otro lado, Skye podrá recuperar la confianza de los suyos si se desenvuelve bien durante el rescate, incluso podríamos deshacernos de algunos soldados de Herbert.

—Por lo que tengo entendido, evitaremos recurrir a cualquier ofensiva —indicó Skye—. Si ellos nos provocan responderemos, pero no creo que Herbert se quiera arriesgar a perder varios de sus hombres. —Tora sonreiría ante el comentario de su compañera, para después responderle.

—Viniendo de nuestra querida pantera, cualquier cosa podría pasar. Tal vez una ofensiva te sirva para que la ZIA vuelva a confiar en ti.

—Si todo va bien y recupero la confianza de la ZIA, van a interrogarme para saber por qué desaparecí algunas veces a lo largo de las últimas semanas —explicó la vulpina.

—¿Qué no lo habían hecho ya? —preguntó el tigre ante la llamativa forma de actuar de la ZIA.

—Creyeron que trabajaba con alguien fuera de la agencia. En lugar de estar encima de mí, me dieron vía libre para espiarme y ver qué tramaba.

—Ya has de tener alguna excusa, supongo. —Skye le tendió su teléfono a la mapache después del comentario de esta, le mostraría un video que no la dejaría indiferente—. ¿¡Te acostaste con Nick!?

—Ayer fui a su casa y estaba dormido para cuando llegué, no se lo veía para nada bien —indicó la vulpina—. Diré que lo conocía de antes, que mantuvimos todo en secreto para que no se cuestione nuestra profesionalidad o algo así.

—Me habías dicho que no te estaba prestando mucho atención, ¿qué fue lo que cambió? —preguntó Langley intrigada.

—Se dio cuenta de que fui yo quien puso la contraseña en los archivos robados, era la vida de su primo a cambio de lo que yo quisiera. Cuando ya lo tenía listo le lancé mi saco, en el segundo en que se distrajo dejé mi celular grabando sobre un chifonier. —Tanto Tora como Sarah le dirigieron una mirada confusa—. Sé que habíamos dicho que evitaríamos que Arcagma accediera a los archivos a cualquier costo, pero era necesario. Nick iba a hablar con mis jefes, si me convierto en una fugitiva perderemos demasiados recursos.

—Nos estamos jugando demasiado de un modo u otro, dar la contraseña fue algo muy insensato… —exclamó Langley mientras veía a ambos vulpinos en plena acción, estaba muy disgustada con la situación—. Al menos tendrás tu excusa para cuando comiencen a preguntar de tus desapariciones. Tú y él juntos, a escondidas para que nadie sepa que su relación va más allá de lo profesional.

—¿Sabes qué es lo mejor de esto? —preguntó la zorra de forma retórica—. Nick me dijo que tiene a "alguien especial". Si llega a rebelarse podré amenazarlo con viralizar el video, lo tendré comiendo de mi pata.

—Skye, por favor… ¿No crees que sea ir demasiado lejos? —De los tres, Langley era quien más incómoda se sentía respecto al tema—. Ya de por sí nos pasamos de la raya al obligarlo a acostarse contigo, además de que por ello le dimos la contraseña a Arcagma, pero que todo el mundo se entere…

—Es necesario, debemos de tener algo en caso de que Nick se rehúse a cooperar. —Langley iba a objetar algo pero el tigre volvió a tomar la palabra—. ¿Crees que le guste la idea de arriesgarse para rescatar a Theresa?

—¿Qué saben de ella? ¿Por qué no me dijeron nada?—preguntó la mapache poniéndose de pie, quien no tiró su taza de café por muy poco.

—Ya la localizamos, Sarah, tomé toda la información que me diste y di con el lugar donde se estaba escondiendo, es por cosas como esta que necesito de mis recursos. Al parecer un grupo de cuatro lobos le hizo una visita y nadie la volvió a ver—explicó Skye—. Sabíamos que se trataba de algunos de los subordinados de Herbert, sólo tuvimos que seguirlos para saber dónde está.

—Si rescatamos a mi hermana ya no tendrán con qué amenazarme, podré huir de Arcagma y separarme de él de una vez por todas. —Dichas estas palabras, los ojos de Langley comenzaron a tornarse brillosos, sus compañeros nunca la habían visto de ese modo—. Tenemos que ir a por ella cuanto antes, no quiero que pase un minuto más en donde sea que la tengan.

—Tendremos que prepararnos bien, no podemos tomar un par de armas y meternos sin más. —Skye intentaba ser razonable con la situación y tan fría como le fuera posible—. Si queremos que todo salga del mejor modo posible, tendremos que buscar el momento idóneo.


. . . . . . . . . .

Un taxi la había dejado frente al complejo, estaba bastante ansiosa a decir verdad. Ya desde las afueras se notaba que era un lugar muy grande, para cuando tuviese un respiro tal vez aprovechase para ver todo lo que ofrecía el club naturalista. Ya de por sí lo que ofrecía Beatrice, la amiga de Ben, parecía ser un servicio de masajes bastante interesante.

La iluminación en la recepción era bastante tenue, unas cuantas velas iluminaban todo dándole una apariencia en extremo serena y tranquila. Pese a que faltaban un par de minutos todavía no había nadie rondando el lugar, tal vez ya estuvieran en los adentros del centro para esperar a la profesora o "chamán", como decía la entrada.

Judy pudo vislumbrar a un animal detrás de un escritorio, tenía una enorme cantidad de trenzas y demasiadas moscas alrededor de él. Estaba meditando, muy metido en sus cosas. La coneja lo llamó un par de veces pero este no respondía, tuvo que emitir un pequeño grito para que el animal volviese en sí y le respondiera.

—Buenas tardes, señorita Hopps —saludó amablemente el individuo, que aparentemente la conocía también por el caso de los Aulladores—. ¿Qué la trae aquí esta vez? —Por lo visto, la recordaba por otras cuestiones, tal vez ya hubiese ido para hacer alguna de las tantas actividades que ofrecía el centro naturalista.

—Estoy buscando a Beatrice para la sesión de hoy, tengo entendido que es una jaguar que trabaja aquí.

—Claro, Bea tiene su propio apartado aquí, los suyos suelen esperarla al otro lado de la fuente. —Quien atendía en recepción comenzó a estirarse, volvió a tomar la postura que tenía hasta antes de que Judy fuese a hablar con él.

—Disculpe… ¿Cree que pueda guiarme? Tengo ciertos problemas de memoria y no quisiera perderme.

—Oh, claro, disculpa mis modales —respondió de forma amable mientras se ponía de pie… La coneja soltó su bolso al ver que el animal se encontraba desnudo, casi da un grito incluso—. Soy Yax el yak por cierto, por si no me recuerdas. —Al abrir las puertas que daban a las instalaciones del centro, Judy se llevó las manos a la boca.

—Están… Todos están… ¿¡Desnudos!?

—Recuerdo que tu reacción fue igual cuando viniste aquí con tu amigo el zorro por primera vez, fue igual de chistoso.

—¿Vine aquí con Nick? —preguntó quedándose petrificada en su lugar.

—Claro, hablaron con Nangi, la profesora de yoga. —La mente de Judy estaba llena de incógnitas. ¿Yoga? ¿Desnudos? ¿Con Nick? ¿Desde cuándo ella hacía eso? —. Por cierto, si quieres cambiarte hay unos baños cerca de donde está Bea, o puedes hacerlo aquí mismo. Puedo guardar tu bolso si quieres. —Yax se acercó a ella, que aún estaba estática frente a la puerta.

—Pensándolo mejor, creo que debería irme. —Judy levantó su bolso del piso y se aferró a él, el yak se divertía bastante con sus reacciones.

—Estás muy tensa, hermana, tienes que liberar toda esa mala energía. —Comenzó a empujarla en dirección al patio—. Bea y sus asistentes son las mejores, sólo tienes que ir con ellas.

—No puedo desnudarme frente a tantos animales, tampoco puedo estar cerca de tantos animales desnudos. ¿Qué no se da cuenta de que esto es una locura? —Se frenó después de dar un par de pasos dentro del lugar.

—¿Sabes lo que es una locura? Ropa en animales. —Cerró detrás de él la puerta y se paró frente a ella para bloquearle el paso—. Te hará bien pasar un rato junto a Bea, puedes encontrarla por allá —dijo mientras extendía uno de sus dedos en dirección a un pequeño complejo tapado por varias cortinas.

—Es que esto es muy incómodo, Yax…

—No suele haber más de cinco animales con Bea, cámbiate cuando estés con ella si no quieres que todos aquí te vean. No hace falta que corras desnuda por todo el centro, aunque es algo genial si me preguntas.

—¿No me dejarás ir, verdad?

—No en ese estado, en serio necesitas ver a Bea. No sólo estás tensa, también tienes un aura muy gris a tu alrededor, tienes que combatirla cuanto antes.

—Ni siquiera sé qué significa eso. —El yak se cruzó de brazos mientras le dirigía una sonrisa, la coneja bufó molesta y le dio la espalda—. No puedo creer que vaya a hacer esto.

Daría media vuelta para ir al lugar donde estaba la amiga de Ben. Mantuvo en todo momento la vista baja y procuró avanzar tan rápido como le fuese posible, pero siempre intentando no llamar la atención. El resultado no fue el deseado de todos modos, un animal con ropa en el centro naturalista era más que llamativo.

Al llegar al espacio donde Bea ejercía sus actividades, Judy se frenó en seco. Sólo debía mover una cortina de color violáceo para ingresar a la habitación, pero sus patas estaban aferradas al suelo y no la dejaban dar un solo paso. ¿Sería prudente volver? Ya de por sí los animales murmuraban cosas sobre ella al verla deambular con ropa, sus potentes oídos de coneja captaron más de un comentario.

Si volvía sobre sus pasos volvería a hacer el ridículo. Vaya idiotez… Si en serio le importara lo que otros animales pensaran no se habría vuelto policía, además de que no estaba obligada a hacer algo que no quería. Respiró profundo, dio media vuelta y comenzó a volver hacia la entrada para irse, aunque frenaría de forma abrupta al toparse con alguien por sorpresa.

Si de por sí era horrible tener a toda una multitud de animales desnudos, el encontrar a un conocido era peor, y no se trataba de cualquier conocido. Como si nada pasara, Nick la saludó y se adentró en donde ella previamente entraría. Judy por su parte apenas pudo corresponder el saludo, si el vulpino en serio sabía cuándo ella estaba nerviosa debía de estar matándose de risa para sus adentros.

Desde hacía rato tenía varias preguntas rondando en su mente respecto al zorro, pero ahora una muy grande las terminaba desplazando. ¿Debía ir a la sesión con Bea? No le agradaba la idea de estar rodeada de animales desnudos, además de estar ella desnuda, pero si se trataba de Nick… ¡No! Maldición… ¿Por qué se sentía tan insegura respecto a todo? ¿Por qué Nick terminaba por ponerla nerviosa? ¿Por qué tenía tantas ganas de verlo…? No, definitivamente no, se iría del lugar de una vez por todas, debería de haberse informado mejor antes de poner un pie ahí.

—¡Zanahorias! —La voz de Nick la llevó a frenarse, el zorro había asomado su rostro desde el interior—. Estuve hablando con Bea, la instructora a cargo de este lugar, dijo que hay lugar para alguien más. ¿Quieres unírtenos?

—Nick, yo… Es qué…

—Si es por el dinero no te preocupes, yo invito esta vez, en serio te gustará. —Hablaba como si se tratase de ir a ver una película o hacer alguna otra cosa normal, como cualquier amigo normal haría—. ¿Qué dices? ¿Vienes?

—No es por el dinero Nick, es que yo…

—Oh, espera, creo que ya comprendo. —Se encaminó hacia ella, Judy giraría la cabeza para no verlo desnudo nuevamente. Nick por su parte posó su mano derecha sobre su hombro después de agacharse un poco para quedar a su altura—. ¿Estás nerviosa por estar aquí? Es normal que alguien que venga de las conejeras se sienta incómodo, por allí son mucho más estructurados. Si no puedes con esto está bien, es entendible que no te guste estar rodeada de animales nudistas. —Le estaba dando justo en su orgullo, de a poco el zorro la llevaba hacia donde él quería.

—No me molesta ver animales desnudos —respondió la coneja, que no quería bajar la guardia. Ya no lo evitaba con la mirada, no le importaba que Nick estuviese al natural, no le gustaba mostrarse insegura ante nadie—. Además que venga de Bunnyburrows no tiene nada que ver con ser demasiado estructurada.

—Tranquila, sólo bromeaba, sé que estoy hablando con la coneja que rompe con todos los estereotipos. —El zorro se daría la vuelta y volvería sobre sus pasos—. Nos vemos en el trabajo Judy, espero que hayas disfrutado de la vista.

Apretó sus puños por un par de segundos, estaba demasiado ruborizada, confundida y en parte molesta. ¿Acaso la estaba desafiando? Le demostraría que no le molestaba ser parte de esa sesión de spa para animales nudistas… Se detuvo frente a las cortinas que dividían el interior de la habitación con el exterior. ¿Por qué rayos era tan difícil? Al diablo con todo, respiró profundo y se adentró de una vez por todas.

Al igual que en la recepción, la iluminación era tenue y denotaba cierta serenidad. Había una enorme jaguar, seguramente fuera Beatrice. Alrededor de ella se encontraban cuatro animales recostados sobre el césped, todos bocarriba, estos eran quienes asistían a la sesión. A su vez había diez nutrias, todas ellas ayudantes de Bea.

En cuanto la vieron entrar le indicaron por donde podría dejar su ropa. No había tiempo para que fuera a los baños y se desvistiera, tenían que comenzar cuanto antes. Judy se acercó al lugar indicado y se bajó sus pantalones, luego su remera. Estaba demasiado avergonzada por lo que estaba haciendo, pero si se tardaba mucho más le llamarían la atención, lo cual haría que todo fuera más vergonzoso aun. Con extremo pudor se quitó su sostén y luego sus panties, le llevó algunos segundos darse vuelta para que todos la vieran. No le dirigiría la mirada a nadie, sólo acompañaría a una de las nutrias… Por supuesto, era obvio, tenía que acostarse a la par de Nick porque ese día el universo no paraba de conspirar en su contra.

Bea le preguntaría si ya se encontraba lista, en cuanto Judy asintió todas las nutrias se fueron arrimando a los animales presentes para dar inicio a la sesión con un masaje en los pies. A lo largo de la sesión irían de los pies hacia su cuello, una vez que las asistentes trabajasen con todo su cuerpo la sesión habría terminado, o al menos eso explicó la jaguar.

Se sentía bien, en extremo bien. Las nutrias se dividieron en parejas para trabajar, una del lado derecho y la restante al izquierdo. Beatrice por su parte les indicaba cómo controlar su respiración, así como daba órdenes a sus asistentes para avanzar de a poco. Para cuando la jaguar se los indicó, todos tuvieron que darse vuelta para quedar bocabajo sobre el césped.

—Esto es genial, Zanahorias, te dije que te gustaría —susurró por lo bajo Nick—. Debería venir aquí más seguidoooooo…—El zorro comenzó a agitar su cola de un lado y su pata derecha comenzó a temblar mientras las nutrias trabajaban sobre su espalda baja.

—¿Tan contracturado estás, torpe zorro? —Judy no pudo evitar sonreír al ver la reacción de su compañero.

—No te lo dije antes, pero solías decirme "torpe zorro" bastante seguido.

—¿En serio? —preguntó la coneja entendiendo lo que su amigo le quería decir.

—Tu memoria de a poco mejora… ¡Oh! ¡Justo ahí!

—Por favor, Nicholas, evita hacer mucho ruido —exclamó la jaguar, aunque el vulpino le restaría importancia a su comentario, lo único que le importaba era ver a Judy animada ante un pequeño esbozo de su memoria.

Habiendo terminado los masajes sobre su espalda, nuevamente todos tuvieron que darse la vuelta para estar bocarriba. Una de las nutrias debía de sentarse un poco por detrás de la cabeza del animal que estuviese a su cargo, el cuello y las orejas eran sus obligaciones. La asistente restante debía de trabajar sobre pectorales y bajar un poco por abdomen.

El correr de los minutos y el gran trabajo del equipo de Bea ayudó a que Judy se sintiera mucho más a gusto. Posiblemente se pudiese trabajar con ropa, aunque definitivamente sería más dificultoso para las nutrias. Sumado a lo anterior, también estaba el hecho de que recostarse y sentir el césped a lo largo de todo su cuerpo era algo maravilloso, no le molestaría volver por más sesiones en el futuro.

El masaje en sus orejas fue lo mejor de lo mejor, mientras que el de los pectorales fue un poco… ¿Cómo decirlo? ¿Invasivo tal vez? Creyó que las nutrias trabajarían alrededor de sus pechos, pero en lugar de eso trabajaron con absolutamente todo. Ya que todo había sido genial hasta entonces, no presentó queja, de hecho el masaje sobre sus senos era increíble, pero prefería que respetasen su intimidad o que le preguntaran primero. Hablaría con Bea si volvía en el futuro para marcar dicho límite.

Pudo sentir los pasos de la jaguar caminando a la par de ella, aunque se detendría entre Nick y el animal que tenía del otro lado, un suricato. "No se preocupen, es normal, estamos acostumbradas." Las palabras de Bea le llamaron la atención a Judy, que intentó mantener los ojos cerrados en todo momento. Esta vez la curiosidad le había ganado, entreabrió un poco sus párpados para ver…

¡Mala idea! ¡Mala idea! ¿¡En qué rayos había pensado!? ¡Era obvio lo que Bea quiso decir! Tragó saliva y tensionó un poco su cuello al ver que el par de machos tenían erecciones, lo cual no le habría importado si no se tratase de Nick. Una de las nutrias le preguntó cómo se encontraba, afirmaba que de pronto comenzó a sentirla más tensa, Judy balbuceó algo en respuesta que ni ella misma llegó a entender. El vulpino comenzó a mirarla después de esto con una sonrisa que la ponía más nerviosa aun. Sus malditos ojos esmeralda se posaron en ella de forma hipnótica, menos mal que podía mantenerle la mirada y no desviarla hacia… ¡No! ¡Debía cerrar los ojos y borrar esa imagen mental!

Pasaron varios segundos, no sabía si volver a abrir los ojos era una buena opción. ¿De dónde rayos llegaba la maldita tentación de ver a Nick con su…? No, no podía siquiera pensarlo ya que su cuerpo se tensaba. Ir ahí fue una mala idea al fin y al cabo, torpe coneja, torpe, torpe… Nick estaba con los ojos cerrados y las nutrias muy concentradas en lo suyo, aprovechó a mirar de reojo por un par de segundos…

¿Qué hacía con su pata? ¿Por qué la llevaba hacia…? La coneja cerró sus ojos de inmediato, pero entreabrió uno de ellos para ver cómo el zorro se rascaba y luego volvía a su posición inicial. No sabía qué tanto tiempo duraría ahí, todo era muy embarazoso. Las nutrias se percataron de cómo el cuerpo de la coneja se puso más rígido después de que el zorro se disculpara por su erección. Si en serio había pensado en algún momento el tomar otras sesiones, sin duda dicha idea quedaba descartada, no podía volver a mostrar su rostro por ahí.

Los masajes por suerte para ella habían terminado, ya podría vestirse e irse, o al menos eso pensó. No podía encontrar su ropa, ya no estaba donde la había dejado. Se acercó a Bea, intentando que esta no notase lo nerviosa que se encontraba. Después de preguntarle qué ocurrió con sus cosas la jaguar respondió que Yax el yak se la había llevado para dejarla a la par de la de los demás clientes. ¿Qué acaso el día no podía ser peor? Sentía la imperiosa necesidad de matar a alguien a golpes.

Intentando no mandar todo al diablo, Judy agradeció el servicio prestado y con toda la calma habida y por haber se dirigió a la salida. Su enojo hacia el yak era tal que no pensó en el hecho de que varios animales la vieron salir desnuda, el pudor fue dejado atrás hasta que alguien la llamó a la distancia.

—¡Espérame, Judy! —gritó Nick que dio algunos pasos al trote para alcanzarla—. Cielos, hacía rato que no me sentía tan bien.

—¿¡Quieres por favor…!? —El vulpino la miró extrañado—. Olvídalo, no importa, sólo quiero irme de aquí.

—¿Estás enojada con algo? —Dando sólo unos pocos pasos la coneja lo dejó atrás—. ¡Vamos, Judy! ¿Qué es lo que pasa?

—Me molesta este lugar y todo lo que lo rodea, ¿de acuerdo? Yax el yak me obligó a ir a la maldita clase y después se robó mi ropa, estoy desnuda, rodeada de animales desnudos y junto a ti.

—¿Te molesta…? ¿Te molesta estar junto a mí? —La coneja abrió los ojos de par en par, no había medido sus palabras.

—No, no, no. Nick, no molesta estar contigo. —El vulpino se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia un estanque—. No eres tú, eres tú sin ropa, si de por sí es molesto estar rodeada de animales desnudos imagínate estar junto a un amigo en estas condiciones.

—Si tanto te molestaba podrías haber vuelto sobre tus pasos y ahorrarte todo esto —dijo Nick para después sentarse sobre un banco de madera—. Estoy al tanto de que lo que hice en tu cita estuvo mal, pero quería protegerte de Savage, no creo que debas estar cerca de él.

—Te estoy diciendo que me molesta estar en el jodido centro naturalista, yo nunca mencioné a Jack.

—Dijiste que te molestaba estar conmigo.

—Des-nu-do. No me gusta ver a mis conocidos al natural, ¿por qué mezclas las cosas?

—Te molesta que estemos aquí disfrutando de un masaje, te molesta cuando estamos juntos en el trabajo, te molesta que te hable de viejas anécdotas, te molesta que yo esté presente cuando Jack te está hablando. Es una sumatoria de cosas, Judy, no soy un idiota, puedo darme cuenta de que ya no me quieres cerca.

—Ya que quieres hablar de esto, pues bien, hablemos de esto —dijo la coneja cruzándose de brazos, el zorro por dentro sonreía victorioso, la había llevado justo a donde quería—. Me molesta que tú y Jack se peleen por mí, me molesta que no me des un respiro cuando estamos juntos, me molesta que me fuerces a recordar cuando yo quiero hacerlo por mí misma y, oh, me molesta que estés desnudo al lado mío con tu maldita erección.

—Si me masajean zonas erógenas es normal que tenga mi maldita erección, Judy. —La coneja, todavía cruzada de brazos, bajó la vista y le dio la espalda, varios segundos de silencio terminaron por incomodarlos—. No voy a alejarme de ti, no con todo lo que significas en mi vida. —Pudo percatarse de cómo Judy bajó las orejas, toda su actuación estaba dando resultado, pero intentaría seguir tan serio como le fuese posible—. Tampoco dejaré que nadie te dañe, quiero que tengas eso presente.

—Todas las noches me culpo de lo que pasó, es muy duro, ¿sabes? Sé que fui yo quien nos guio a esa emboscada, que de no ser por mí culpa mis memorias seguirían estando y que nada habría cambiado.

—No puedes culparte por lo que pasó, Judy.

—Y eso no es todo, también estoy muy molesta conmigo misma, lo único que hago es encerrarme en mi trabajo y esperar a que algo vuelva. Me frustro demasiado cuando quieren ayudarme y no puedo recordar, me siento… Ni siquiera sé cómo me siento, no sé nada. — El zorro se puso de pie, tal vez no había sido el mejor momento para tratar el tema. La envolvió con su cola y posó su pata sobre su hombro—. Cada vez que me dicen algo y no puedo recordarlo, pierdo un poco más la esperanza de que todo vuelva a ser como antes. Sé que es exagerado, pero tengo mucho miedo de no volver a ser la misma.

—Nunca dejaste de ser tú misma, Judy, sigues siendo tan auténtica, vivaz e increíble como siempre. —La coneja giró su cabeza para apartarse de su mirada, Nick sabía que estaba sonriendo aunque no pudiese verlo. Definitivamente les debería una muy grande a Finn y a Yax el yak por ayudarlo a llegar hasta ahí, de no ser por ellos nunca podría haberse acercado a la coneja del modo en que lo estaba haciendo—. Lamento que te pusieras así por mi culpa, me pasé mucho con lo que dije. No son días fáciles y el no tenerte cerca me afecta más de lo que quisiera.

—Está bien, Nick, tarde o temprano tendría que largarlo. —La coneja respiró profundamente y se giró para verlo nuevamente—. Me molestó mucho lo que pasó con Jack, y también me pongo incómoda cuando ambos me atosigan, quiero que tengas eso bien en claro.

—Entonces supongo que ya me disculpaste por lo de Savage —La coneja se separó de él con un empujón, seguía sin entender cómo alguien podía conocerla tan a fondo—. Tomaré eso como un sí, Pelusa.

—¿Podemos irnos de aquí de una vez?

—Sólo cuando admitas que te gustó.

—Déjame recordarte que estás desnudo, me es más fácil saber dónde patear…

—Creo que la salida era por allí.


. . . . . . . . . .

La dirección para el intercambio llegó a través de una llamada para el mismísimo Lionheart, una voz distorsionada estaba al otro lado. El ZBI, tenía una hora para llegar al lugar, un galpón a las afueras del Distrito Forestal sería el escenario donde los hombres de Arcagma esperarían a la par de los rehenes. Dicho galpón tenía un patio donde había varios autos viejos y chatarra a por montones. El mismo se conectaba a través de un pasillo a un pequeño gimnasio al aire libre, cuyas cosas estaban hechas con neumáticos, material reciclable y chatarra en general. A su vez dicho gimnasio se conectaba al edificio de tres pisos que estaba a la par del galpón, la construcción albergaba varios apartamentos de baja calidad pero aumentaba ligeramente el costo por el gimnasio que era usado por la mayoría de animales que alquilaban por allí.

La orden de sus superiores no tardaría en llegar. Comenzó a prepararse en los vestuarios del ZBI mientras un escalofrío no paraba de subir y bajar por su espalda. Se encontraba tensa y ansiosa extrañamente, pero era una sensación que por razones desconocidas le sentaba bien, hacía rato que no sentía tanto nerviosismo por una operación. Si bien se mostraba siempre tranquila junto a los suyos, esta vez no estaba con su equipo de trabajo, apenas conocía a Jack. Consideraba imprudente que a un grupo del ZBI se le sumen tres individuos de la nada, la coordinación era la clave para el éxito.

De no haber sorpresas, Herbert sería el encargado de dirigir a los animales de Arcagma. Ella por su parte no recibió mensaje alguno, por lo visto nadie se había enterado de su presencia. Rezaba para que no hubiera fuego cruzado. Aunque Arcagma podría entender su postura, Herbert le haría la vida imposible si llegaba a matar a alguien. De suceder lo peor, atacaría a los más débiles del grupo, podrían perdonarle eso, después de todo a Arcagma no le molestaba prescindir de algunos de sus hombres como ya había demostrado en el pasado.

Habiendo terminado de preparar sus cosas, la vulpina fue en busca de su compañero y de Hopps, a quienes esperaba encontrar juntos. Dio un par de vistazos a los agentes del ZBI que los acompañaban, eran lobos o coyotes en su mayoría. Serían dieciocho para el intercambio, pero habría varios agentes más en las cercanías en caso de ser necesario.

El dúo de conejos estaba teniendo una charla en las afueras del vestuario masculino del ZBI. Evitó acercarse de la nada, aprovecharía para estudiarlos un poco. En sí le llamaba la atención que la charla no pasase de cosas irrelevantes, Jack le había afirmado que tendría a la coneja comiendo de su pata dentro de poco, pero esta no parecía cooperar mucho. Por lo visto el destapar las bromas de Nick no fue suficiente para hacerse con la oficial de la ZPD. Podía verlo en sus miradas, ambas eran un tanto diferentes, Judy no tenía esa chispa que tienen las hembras cuando conocen al "increíble súper agente Savage". Sonrió al recordar al conejo borracho autodenominándose de ese modo hacía algunos veranos atrás.

—¿Están listos, amantes de las zanahorias? —preguntó mientras caminaba hacia ellos.

—Los oficiales de la ZPD siempre están listos, Skye —respondió Jack, mientras observaba a la coneja, esta sólo sonrió tímidamente.

—Tu uniforme te sienta muy bien, Skye. —El comentario de Judy, quien cambió el tema con rapidez, fue respondido con una sonrisa de parte de la vulpina, que iba vestida completamente de negro.

—Oh, muchas gracias Judy. Es bastante ajustado en las axilas y en la entrepierna, pero al menos no me hace ver gorda como el que tenía antes. —La zorra le dirigió una mirada a Savage— Jack, ¿te molestaría ir a preguntar cuánto falta?

—¿Estás ansiosa también? Yo estoy que no aguanto los nervios. —preguntó Judy mientras Jack comenzó a caminar.

—De hecho…—La vulpina observó de reojo que su compañero estuviera lo suficientemente lejos—. Quiero darte un consejo, de hembra a hembra. —El pelaje de Judy se erizó al escuchar los dichos de la zorra.

—¿Qué tienes para decirme de Jack? —Suspiró resignada, no tenía sentido hacerse la desentendida.

—Si no sientes nada por él déjaselo en claro cuanto antes, es un tipo muy insistente. Esta bastante tranquilo ahora mismo, pero suele ser muy, muy molesto.

—Tal vez sienta algo de curiosidad por Jack— respondió cruzándose de brazos.

—No te muestras muy curiosa cuando te habla. —La vulpina podía leerla a la perfección, al igual que Nick. No sabía si era algo distintivo de los zorros, o si ella era como un maldito libro abierto—. ¿Tienes algún otro pretendiente?

—¿De qué hablas?

—Soy una hembra al igual que tú, Judy, puedo ver cómo te sientes junto a Jack, yo misma he estado en esa situación otras veces. Si estás dejando que se te acerque un poco, pero no demasiado, y aun así no lo alejas, es porque tienes la vista posada en alguien más. ¿Qué hay de ese otro macho? ¿Lo ves muy difícil o no puedes elegir?

—No me gusta hablar de esto tan abiertamente, Skye. —La coneja ya se había ruborizado al ver cómo la zorra había desnudado el cómo se sentía—. Escucha, agradezco tu preocupación, pero mi vida es mía y yo decido a quién dejo cerca y a quién no.

—En ese caso, espero que disfrutes de la cercanía de Jack. Créeme, ya he visto esto varias veces, es como el moco de un oso polar que no lograrás despegar ni con el mejor detergente.

—¡Judy! ¡Skye! —Savage había gritado sus nombres desde el final del pasillo—. Ya tenemos que irnos.

—Espero que estés lista para la acción —exclamó la vulpina sonriendo de forma provocadora.

—Claro que lo estoy, nací para esto —respondió la coneja siguiéndole el paso.

—No me refiero a la operación de esta noche, sino a las noches que siguen…—Judy se frenó en seco, a lo que Skye se frenó y dejó escapar una ligera risa que la terminaría de molestar.

Los tres acompañarían a un grupo conformado por tres coyotes y un lobo al que bien conocían. Leonard Clarke les dio una cálida bienvenida apenas subieron a la parte trasera de una van del ZBI. Por lo que su compañero les explicaba, él junto a Judy, Jack y Skye deberían esperar a que un equipo previo se adentrase a la zona para verificar que fuera lo más seguro posible. Por ser ellos quienes estaban a cargo del caso, serían los responsables al momento de hablar con el grupo de criminales. A su vez, Clarke sería la voz de mando por ser el único de los presentes en pertenecer al ZBI, la agencia a cargo de todo el operativo.

El viaje de ida al punto de encuentro se hacía más largo de lo que de por sí era. Savage aprovechaba para hablar con Judy sin ningún vulpino entrometido que lo molestase, pero esta no sabía cómo responder con Skye presionándola indirectamente. Poco y nada de caso hacía Clarke a la incómoda charla de los conejos, estaba muy centrado hablando con el resto de los suyos.

Se quedarían en las cercanías del lugar a la espera de que confirmasen que se podían adentrar. Los pocos mamíferos que estaban en las cercanías huyeron al ver a los escuadrones del ZBI llegar, algunos se adentraron en sus casas, otros huyeron a través de diferentes callejones. Comadrejas, mapaches, algunos lobos, murciélagos y zorros vivían en el que era, para muchos, una zona donde la escoria y lo peor de Zootopia se acumulaba a por montones.

"Alfa Bravo, ¿me copian?", por lo visto no habían tardado demasiado en requisar el galpón, pero no tuvieron acceso a sus alrededores, los hombres de Herbert y algunos vagabundos les bloquearon el paso, el tiempo no les sobraba. Clarke correspondió el llamado dando una respuesta afirmativa, quienes lo acompañaban se prepararon para salir. Una vez que bajaron de la van se encaminaron hacia la entrada del galpón, hasta donde les dijeron el grupo comandado por una pantera estaba listo para negociar y dos de los cuatro rehenes estaban a la vista. El patio del desarmadero sería en donde se encontrarían con ellos.

—¿Tienen todo listo? —preguntó la pantera apenas los vio llegar. A su lado había animales de todo tipo, los rehenes presentes eran los concejales Low y Lander.

—Nosotros tenemos todo, ¿qué hay de ustedes? —La respuesta de Clarke no se hizo esperar, que sólo dos de los rehenes estuvieran a la vista no le infundía confianza alguna.

—También tenemos todo, traigan el dinero y la contraseña para que soltemos a estos dos. —Las palabras de la pantera no agradaron en absoluto a ninguno de los agentes.

—El trato era que soltarían a los cuatro rehenes, queremos a Raines y a Wilde. —Dicho esto, Clarke hizo una seña a un par de sus subordinados, estos mostraron unos bolsos—. Aquí está su dinero, ahora suelten a Low y a Lander y traigan a los otros dos.

—El zorro y el lince son nuestra garantía de que nos dejarán ir sin intentar nada, disculpe nuestra desconfianza, agente —respondió Herbert—. Ambos están a salvo y serán liberados luego de que cumplan con nuestras demandas.

—Si no confían en nosotros, ¿por qué deberíamos hacer lo propio con ustedes? —preguntó Clarke mientras la tensión en el lugar aumentaba.

—Porque ustedes no pueden mancharse las patas con sangre de los inocentes a diferencia de nosotros. —Clarke estaba por responder a la pantera, pero Jack se le adelantó.

—Como no aparezcan Wilde y Raines ustedes no salen con vida, ¿entienden eso? —exclamó Savage dando un paso al frente.

—Dudo que su ética profesional y su moral le permitan dejar morir a dos rehenes, después de todo es lo que pasará si nosotros no volvemos. —La pantera los tenía justo en donde quería, Clarke se dio la vuelta para observar a los suyos. Tomó su intercomunicador para hablar con sus superiores.

—Sólo hay dos rehenes, espero instrucc…

Un disparo cursó los aires, uno de los agentes que sostenía los maletines cayó cual peso muerto al suelo. Al grito de "todos a cubierto" ambos bandos tomaron cobertura detrás de autos desmantelados y montones de chatarra y basura. Un par de agentes del ZBI acribillaron a los hombres de Herbert apenas su compañero cayó y estos respondieron haciendo lo propio.

Algunos cuerpos se comenzaron a amontonar en ambos bandos, los de Herbert estaban rodeados pero tenían a los rehenes a su favor. Clarke y Jack pidieron calma a los suyos, pero la situación los desbordaba. Si se quedaban sin responder al fuego enemigo los terminarían matando, no habría resultado favorable si querían rescatar a los rehenes y salir todos de allí con vida. Skye observó a su compañero, el conejo estaba listo para salir, no hizo falta más que un cruce de miradas para que ella lo cubriera a él y el conejo ganase terreno.

Clarke observó a sus hombres y luego a Judy, la coneja lucía determinada y lista para luchar, aunque algo de temor se hiciera presente en ella. El lobo asintió y sus compañeros avanzaron por el lado contrario al que lo hicieron los de la ZIA previamente. Mientras Judy los cubría, Clarke llamó a los refuerzos, en cuestión de segundos varios agentes comenzaron a entrar.

La arremetida de Skye y Jack no sólo permitió retener a los hombres de Arcagma lo suficiente como para que lleguen los refuerzos, sino que además sumaron varias bajas a su favor. La zorra sólo tenía que cubrir a Savage mientras este se movía toda velocidad y aprovechaba cada mínimo error de sus enemigos. Era rápido, era letal, como si el conejo estuviera en un trance demostró ser mucho más que un pequeño títere de la ZIA, era un arma más que peligrosa.

Tanto Judy como Clarke se quedaron atónitos al observarlo, nunca creyeron que Savage fuese mucho más que un tipo de oficina. ¿Cómo era posible que un conejo acabara con tantos mamíferos en cuestión de segundos? La zorra por su parte sonreía al espectáculo, apenas su compañero ganó terreno Skye comenzó a correr en busca de nuevos espacios para flanquear a los hombres de Herbert, quienes aguantaban como les era posible. ¿En serio estaban siendo vencidos por un conejo? La pantera estaba que hervía en furia.

Herbert seguía buscando el modo de salir con vida, tenía un plan de contingencia, pero a cambio debería dejar a algunos de los suyos atrás. Para distraer a los agentes, llamó a un par de sus hombres para que se fueran con el concejal Low en dirección opuesta a la que venían tomando Savage y Skye. Sin mucha confianza, estos abandonaron su cobertura usando a Low como escudo, desviando la atención de la gran mayoría. Al ver cómo sus enemigos se movilizaban, Skye y Jack desviaron su avance en dirección al grupo que llevaba al rehén.

Tomando a Lander como seguro de vida, Herbert se puso de pie junto a un par de sus hombres. Había un pasillo que servía de nexo entre el desarmadero y el gimnasio que se encontraba a la par. Por más que lo persiguieran podría escapar si Todd, el híbrido, había preparado bien el plan de contingencia. Ahora que los agentes en general se concentraban en el grupo de distracción podría escapar.

Fue entonces que un estallido se hizo presente por sobre el resto. Del arma de Judy Hopps, surcaría los aires el que seguramente fuera uno de los disparos más precisos de su vida. Puro instinto, o suerte tal vez, nadie sabría decir cómo fue que presionó el gatillo con la precisión suficiente como para impactar en el rostro de la pantera, que ya había forzado su huida con Lander como rehén.

El alarido de dolor no se haría esperar, Herbert soltó al rehén y llevó su mano derecha a la herida. Siguiendo la trayectoria del disparo posó su mirada en la coneja, el tiempo fue suficiente como para que su odio invadiera de temor el alma de Hopps. La pantera desaparecería en menos de un par de segundos tras un pasillo, el cual se vería derrumbado instantes después por una explosión.

Gritos de dolor, insultos al aire y más gritos. Después de dejar atrás el gimnasio, Herbert se adentró a los apartamentos y se cruzó con tres agentes del ZBI que lo obligaron a detenerse. Todos ellos caerían luego de que Todd les disparase a sus espaldas, siendo acompañado de un reno que portaba una pistola al igual que él.

—Bajemos a la sala de calderas y desde ahí huyamos por las alcantarillas, no perdamos más el tiempo —rugió la pantera abriéndose paso entre sus hombres.

—¿Qué mierda pasó allí, Herbert? —preguntó Todd, sorprendido al ver la herida en el ojo destrozado de su compañero.

—Alguien disparó y mató a un agente, pero no fuimos nosotros —respondió mientras bajaban varios escalones a toda velocidad.

—¿Tienes idea de quién pudo haber sido? —Ahora era el reno quien le preguntaba a la pantera.

—Sí, pero eso no les incumbe. —El enojo era evidente en su tono de voz, sabían que era mejor dejar de hacerle preguntas cuando estaba en ese estado, aunque la intriga los carcomiera por dentro—. ¿Recuerdan que si algo salía mal debíamos atacar un lugar al azar para que la imagen de Arcagma no decaiga?

—Supongo que ya tienes algo en mente… —La pantera sonrió ante el comentario de Todd, le lanzaría a los suyos una endemoniada sonrisa que les erizaría el pelaje.

—Atacaremos a uno de los principales íconos de Zootopia, pero para ello nos iremos a Bunnyburrows…


. . . . . . . . . .

Nota de autor: Si el capitulo anterior fue largo, este lo fue un poco más. No se hacen una idea de lo que me costó traer escribirlo, ando muy bloqueado últimamente y avanzar en esta ocasión no fue para nada fácil, mi cerebro de seguro se terminó de descomponer luego de la última semana de exámenes... fue una completa masacre. Hoy por hoy puedo anticipar que el siguiente capítulo puede tardar en llegar también, más que nada porque estaré de viaje durante una semana y al regresar tendré que estudiar para los finales. Esto último quizás no consuma tanto tiempo, pero una semana de atraso me significa mucho.

Agradecimientos

Aprovecharé este apartado en un principio para agradecer a quienes han dado "Follow" o "Fav" en las últimas semanas. Fatima Damian, Tangie 08, Yoru Phantomhive y CoffeeArc5193, gracias totales por dar una oportunidad a esta historia y dejar su apoyo, en serio lo agradezco. También quiero aprovechar a agradecer a Landsec, quien recientemente recomendó mi fic en su página, las visitas aumentaron bastante pese a que hubo varias semanas de inactividad, lo cual fue verdaderamente increíble.

Victorique: El bueno de Garraza no podía faltar, Vic, aun sin hacer demasiado le terminó dando una gran mano a Nick, al igual que más tarde Finnick y Yax. Y sí, el fennec no tiene problemas en poner a parir a cualquiera, como ese pobre barman, además de que da muy buenos consejos (? Ok, tranquila, lo de Skye no es para tanto... o tal vez sólo un poco. Espero que hayas roto tu pc por todos esos insultos, muy feo de tu parte todo esto. Finn se llevó los aplausos en ese cap xD. Puede que se haga el duro, pero como dices es una bola enojada de pelo llena de ternura y buenos sentimientos. Me alegro que lo hayas disfrutado, así como espero que la pases bien en este capítulo, hasta pronto nutria boba :P

Neville Zootatonix: Me alegro de que te haya gustado Dan, yo también disfruto mucho de nuestro lazo de amistad. En cuanto al resto, todos se la agarran con Skye de forma inmerecida, vamos que la pobre sólo quería pasar un buen rato (? Y si en serio esperas que Judy empiece a recordar, tal vez tengas que esperar un poco más, al menos con lo de este cap Nick pudo acercarse un poco. Nos estamos leyendo, compadre.

Rene18: Como tú dijiste: "si recupera su memoria", aun así tenle un poco de fe, es cuestión de que se acerque al zorro y vea que no es tan malo como parece, sólo un poco bobo. Ben jugó un gran papel, sin saber nada de lo que tenían antes estos dos cuanto menos logró tranquilizarla un poco. Yep, Nick es un suertudo al contar con un amigo como Finn, ni que hablar de tener semejante zorra con la cual jugar (? Capítulo de zorros como dijiste xD. Me es imposible no meter cosas de Dystopia, es divertido jugar un poco con eso. ¿Lo del agente? Pero si yo no hice nada ahí... Sí, me gusta hacer de Nick un verdadero desperdicio, opciones puede que haya, pero si en Dystopia fue un lío aquí puedo jugar un poco con eso también. Aquí pudiste ver lo que planeo Finn en parte, espero que hayas disfrutado de la coneja poniéndose nerviosa por todo lo que ocurre en el centro naturalista xD. ¿Y para qué quieres saber cosas del secuestrado? Aquí tampoco hay nada del pesado ese por suerte, aunque pronto tal vez puedan ver algo del pulgoso. Lo del corte ha de haber sido cosa de la página, cuando lo edité se me cortaron los agradecimientos cuando volví a publicar, batallé mucho para que el cap quede bien y creo que al final lo logré xD. Me alegro de que te haya gustado, así como espero que hayas disfrutado de este cap, see ya puto.

Byakko Yugure: Buenas Idelfonso, EP y apodos varios, es bueno saber que el cap te ayudó a entretenerte un poco de cara a tus estudios. Lo de Ben fue un puntazo para él, será una lástima cuando el pobre muera (? Judy llevaba sus sentimientos un tanto reprimidos, pero el cheetah bien que pudo ayudarla a admitir que sospechaba algo del zorro y, quien sabe, tal vez podría sentir algo. ¿No lo recuerdas? Oh, vamos, eres mi beta y debes tener la historia más o menos presente, para algo te pago (? Fuera de bromas, sólo Finn estaba al tanto, además de tal cómo explicas Ben podría no ser la mejor opción de todas xD. Bueno... Skye siempre fue una zorra biológicamente hablando, una a la que le gusta chantajear a cambio de sexo xD. Lo de la contraseña fue a modo de molestar a Arcagma y retrasarlo un poco, pero bien que en cualquier momento podría haberla descifrado. Lo único que hizo fue acortar ese tiempo, pero a cambio tiene un modo de recuperar un poco la confianza de la ZIA, además de que tiene con qué amenazar a Nick si se pasa de listo.

El grupo de investigación clandestino será el mejor sin dudas, no le saques el ojo xD. Variopinto y todo, tienen manejo de información, recursos del ZBI y a Harkness, algo tendrán que hacer, si es que duran lo suficiente. Gracias por el halago en cuanto a lo de Finnick, siempre lo vi como un personaje que, pese a su dura personalidad, tenía mucho para dar a quienes lo rodean. Aunque Nick haya pasado por todo eso que dijiste, vamos, que yo no torturo a los de mi raza. Fíjate mi foto de perfil de FF, es un zorro ártico, no uno rojo xD. Vamos, que haya hecho a Finn un poco más querible y entrañable no signifique le vaya a hacer nada. Y si, eres un bocazas y presumido, y ya dejaste en claro lo de "conocimiento por mero conocimiento" en el nacimiento de "EP", lo cuál no detallaré aquí porque guardo un poco de respeto hacia tu persona xD. Nos estamos leyendo Cris, hasta pronto ;)