"Será mejor que me valla o me dará un ataque de ansiedad delante de Edward… ¡Conocer mañana a su familia! Creo que eso es algo que no podré soportar… Aunque lo intentaré sólo por complacerle…" pensé.

-Lo siento Edward, tengo que irme, ya es tarde- me excusé, aunque la verdad es que no era tan tarde.

-Tranquila, no pasa nada. Mañana después del instituto te llevaré a mi casa así que estaremos todo el día juntos- contestó él tranquilamente.

Nos despedimos con un largo y cálido beso. Yo me dirigí hacia el bosque, donde mas árboles había, mientras él se quedaba contemplando cómo me marchaba, para luego girarse y desaparecer a toda velocidad, como un torbellino.

Una vez que me adentré lo suficiente en el bosque, y estuve segura de que nadie podría verme, me transformé. No aguantaba más. Necesitaba correr y desahogarme, gritar interiormente.

"¡ Esto no me esta pasando a mi! ¿Conocer mañana a la familia de Edward Cullen? No es porque no me apetezca conocer a la familia de mi novio, es porque voy a conocer a la familia de VAMPIROS de mi novio, aunque esto no tendría la misma importancia si yo no fuera licántropa, claro… ¿Qué opinaran ellos de todo esto? ¿Les parecerá bien? Cómo les va a parecer bien si su familia y la mía llevan siendo enemigas vete tú a saber cuantas décadas…" Esto era lo que estaba pensando cuando me di cuenta de que prácticamente había llegado a la reserva. Me transformé en humana y entré en casa.

-Hola papá, ¿Dónde está Jake?- pregunté nada más ver a Bill.

-Ha ido con Paul por ahí- contesto despreocupadamente.

-Genial. Me voy a mi cuarto. Avísame cuando llegue Jake.- me despedí.

Me fui a mi cuarto ha hacer los deberes, cosa que había dejado un poco abandonada los últimos tres días… Nada mas terminar me distraje leyendo uno de mis libros favoritos, Romeo y Julieta, aunque luego me di cuenta de que esa no había sido la mejor opción ya que era un libro de amor y lo que quería, precisamente, era no pensar en Edward y en la presentación oficial ante su familia de mañana.

-¡Bella! Ya a llegado Jake- gritó mi padre avisándome de su llegada.

-¡Gracias!-conteste.

Salí de mi cuarto y fui directamente al de Jacob. Quería que me ayudara con los deberes de matemáticas. Soy un desastre en esa asignatura.

Cuando entré en su habitación estaba de espaldas, mirando por la ventana, como si estuviera conteniendo un sentimiento de ira.

-Jake, ¿estás bien?-pregunte nada más darme cuenta de su estado.

-Sí. ¿Por qué no iba a estarlo?-me preguntó con un poco de ironía.

-No lo sé. Dímelo tú.-conteste un poco desorientada.

-Bella, estoy bien, de verdad-terminó.- ¿Querías algo?-

-Sí. Quería saber si podías ayudarme con los deberes de matemáticas- respondí.

Estuvimos dos horas enteras para terminar los deberes. Menos mal que a Jake se le da mejor que a mi…

Después de cenar y recoger la cocina me fui directamente a mi cuarto. Estaba un poco cansada, la verdad. Además mañana me esperaba un día muy duro… Iba a conocer a los Cullen…

Antes de quedarme dormida había una pregunta que no dejaba de rondar mi cabeza:

¿Por qué estaba antes Jake así? Tengo la sensación de que se me escapa algo importante. Muy importante…