N/A: DISCLAIMER: ¡Rurouni Kenshin no es mío ni ninguno de sus personajes!
N/T: Ni Kenshin ni esta historia son míos, con el permiso de su autora Blueicequeen estoy traduciendo este fic.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º Cambio de escena
Capítulo 10
Kenshin observó a Kaoru dormir pacíficamente con muchas preguntas pululando en su cabeza, realmente quería saber que pasó aquella noche que Kaoru fue atacada, ella había estando evadiendo esa pregunta y él sabía que no podría descansar hasta que descubriera la verdad. Alguien la había herido gravemente. Tan gravemente como para tener pesadillas y las marcas en su espalda…. Kenshin suspiró y levantó la mirada para ver a Kaoru despertarse.
Al levantarse la manta la cubría hasta la cintura, Kenshin a penas pudo recordar las razones por las que la había dejado. Observarla estirar sus brazos y su cabello ahora desordenado, hizo que Kenshin se sintiera excitado con solo verla. Sus ojos ligeramente cerrados por su siesta causaron sentimientos extraños en su corazón e imágenes en su mente.
Kenshin negó mentalmente con su cabeza, Kaoru estaba herida y él necesitaba concentrarse en encontrar que había ocurrido con su vida. Alzó la mirada de nuevo y observó a sus adormecidos fijos en él. Su curiosidad estaba bien escondida.
-Ohayo Kenshin-. Murmuró Kaoru, observó a su rurouni de cerca ¿Qué diablos? ¿Su rurouni? ¡El NO ERA de ella!
-Ohayo Kaoru-. Respondió Kenshin mirándola intensamente, con sus sentimientos ocultos.- O debería decir… Konnichiwa.-
A Kaoru le tomó diez segundos en reaccionar a esas palabras antes de entrar en pánico.- ¿Konnichiwa? ¿Ya es medio día?- Se había levantado antes de que él se diera cuenta y rápidamente había hecho su cama y tomado sus cosas de baño.
-Aha, lo es. Te perdiste el desayuno-.
Kaoru maldijo silenciosamente al atarse el pelo con su listón, solo ahí se dio cuenta de las vendas en sus brazos. Comprendiendo instantáneamente palideció. Girándose hacia Kenshin y señalándose los brazos le preguntó.- ¿Estuve teniendo otra pesadilla?-
¿Otra? Así que ya había estado teniéndolas por un tiempo.- Así es, te estuviste rasguñando en la noche, Megumi te vendó-.
- Debería agradecerle-. Kaoru reflexionó en voz alta.- no puedo creer que haya ocurrido de nuevo. Shuichi siempre tenía que quedarse conmigo cuando esto sucedía.- Suspiró suavemente preguntándose como estaría su amigo en ese momento ¿estará bien? ¿habrá comido? Cegada por sus pensamientos no se había dado cuenta como los ojos de Kenshin se habían oscurecido peligrosamente hasta que empezó a hablarle.
- Lo hizo ¿verdad?-
-¿Eh?-
Se puso de pie y caminó hacia ella con la intención de preguntarle sobre las pesadillas cuando se detuvo, Kaoru lo miró con curiosidad. Negó con su cabeza y la condujo hasta el baño, la comida se estaba enfriando.
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-¿Le preguntaste?- Cuestionó Sanosuke apoyado contra la pared con una espina de pescado colgando de su boca.
Kenshin negó con su cabeza, trató de sacar de su cabeza los pensamientos de querer unírsele a Kaoru en su baño en esa tarde calurosa. Frunciendo el ceño levantó la mirada ¿Acaso era él o se estaba poniendo caliente?
-¿Cómo planeas preguntarle Ken-san? No hablará voluntariamente-. Comentó Megumi con preocupación en sus ojos.
- Tendremos que intentar curiosear ¡Quiero saber lo que estaba soñando!-
Los otros permanecieron tranquilos cuando de repente un golpe se escuchó en la puerta. Yahiko fue a ver y regresó con dos cartas para Kaoru. Una de Shuichi y la otra de…
-¿El lobo de Mibu? ¿Por qué le envía correspondencia a Kaoru?- Preguntó Kenshin en voz alta.
-¿Están leyendo mis cartas?- Preguntó Kaoru para nada divertida.
Yahiko sonrió y le entregó la correspondencia. Al sentarse abrió la carta de Shuichi y sonrió al relatarle que estaba bien y que no estaba herido ni nada y que volvería a casa pronto. Casa… Kaoru sonrió a sus palabras, él sabía como mimar a una niña pensó felizmente. El constante Kaoru-hime la hacía sonrojar y aunque sabía que le había pedido que no la llamara así lo había hecho en la carta diciendo que no la llamaría solo Kaoru y también le dijo que se tranquilizara y que cuidara de sí misma.
Kaoru movió su cabeza con una sonrisa cariñosa y procedió a leer la carta de Saito. Era tal cual se imaginaba que sería, pero tenía algo que agregar… algo que no la hacía del todo feliz. Conmocionada se giró a sus amigos.
-¿Alguien realmente ha visto a Misao?- Preguntó quedamente, los demás la observaron.
-¿Misao?- Preguntó Megumi con curiosidad.- Ahora que lo mencionas, no la he visto últimamente, tampoco a Aoshi-san-.
-Aoshi tuvo que partir para hacerse cargo de un asunto importante para mí. En cuanto a Misao-dono, no la he visto desde el festival-. Dijo Kenshin preguntándose que fue lo que le ocurrió a la joven ninja.
- No puede ser verdad, verás, la vi yéndose durante e festival, pero pensé que necesitaba tiempo a solas o algo por el estilo, pero la carta de Saito…-. Kaoru no pudo continuar, todavía incapaz de aceptar las noticias que Saito le había enviado.
- ¿Qué sucede con la comadreja Jou-chan?- Preguntó Sanosuke mascando la espina de pescado ligeramente sin darle importancia a Misao.- Ella puede defenderse muy bien, después de todo es una ninja-.
-¿No me digas que le patearon el trasero, Busu?- Dijo Yahiko tomando el tema también con poca importancia. Kaoru lo fulminó con la mirada.
- No me llames así ¡Yahiko-chan! ¡Lo detesto! Además,- Kaoru miró de nuevo la carta en sus manos- aparentemente está en una clínica en la cuidad vecina-. Todos la observaron sin parpadear.
- ¿Misao-dono está herida?- Kenshin trató de preguntar calmadamente pero el brillo trémulo de sus ojos era evidente. Alguien había tratado de herir a Misao, no pudo haber sido una escoria que solo quería dinero o pasar un buen rato. Tuvo que haber sido alguien demasiado bueno para derrotarla, eso significa que no pudo ser alguien cualquiera. Alguien los tenía en la mira o solo le ocurrió cuando pasaba por allí. Esperaba que fuera lo último pero tenía el presentimiento que era lo primero.
- Saito no sabe que fue lo que en verdad ocurrió, ella estaba sangrando bastante y uno niños la encontraron inconciente. De acuerdo a el, algunas de sus fuentes sospechan que la persona detrás de el ataque tenía cabello castaño y ojos… verdes…-. La voz de Kaoru bajó deteniéndose mientras sus ojos escaneaban las palabras. Saito le advirtió que no visitara a Misao y que ella estaba en buenas manos, le hizo saber sus preocupaciones de que podría ser la misma persona que la tenía en la mira. Por su puesto ella no se dio cuenta la mirada en los ojos de sus amigos.
Una persona vino a sus mentes… Shuichi Haname.
- Supongo que deberíamos ir a visitarla entonces… ah… Bien,- Sano se puso de pie quitándose el polvo de sus pantalones- vayamos o el Hombre de Hielo nos congelará por no haberla cuidado-. Su voz sonó calma, pero todos notaron la tensión en su cuerpo. Kaoru negó con la cabeza.
- Yo no iré-.
Ellos la miraron.
- Kaoru…dono ¿Qué quiere decir con que no viene?- Preguntó Kenshin, conmocionado al oírla hablar despreocupadamente por su amiga. Usualmente contabas con Kaoru para correr por la puerta del dojo para acudir a las necesidades de sus amigos ¿Qué demonios cambió eso?
- Tanuki-chan ¿Estás bien? Usualmente nos obligarías a ir a verla. Mira ella no te ha hecho nada-. Megumi dijo fuertemente, sonando como si quisiera golpear a Kaoru en la cabeza. Kaoru la miró fríamente.
- Lo sé, pero también se que está en buenas manos, yo paso. Tengo muchas cosas importantes que hacer ahora ¿de acuerdo?- Se puso de pie y se giró para irse pero Kenshin la tomó de los brazos. Kaoru frunció los labios en una mueca de dolor cuando el tomo la parte herida de sus brazos. Kenshin inmediatamente lo notó y maldiciendo dejó su mano. La observó en silencio pero ella solo continuó caminando. Conteniendo el aliento esperó hasta que dejaron el dojo todavía conmocionados por su actitud.
Kaoru rogó a Misao silenciosamente que la perdonara. En cuanto el camino estuvo despejado se apresuró a ir a la estación de policías queriendo saber exactamente lo que ocurría. Por esta vez deseo que Shuichi volviera con ella para poner en orden sus sentimientos. Kaoru sabía que si tenía que elegir. Shuichi definitivamente ganaría, tenía que dejar a su pasado atrás y tenía que empezar por Kenshin. Las cosas eran diferentes ahora, había gente tras ella y ya había pasado antes. A diferencia de Kenshin, Shuichi no temía asesinar y tampoco estaba cargaba con interminable culpa. Kaoru sabía que con su actual condición no era justo preocupar a Kenshin con sus problemas. Siempre había sido la damisela en peligro cuando estaba cerca de él, pero todo este problema era por ella y no quería a nadie más involucrado.
Shuichi la había protegido a voluntad, la había tratado de igual a igual cuidando de ella y aún todavía consiguió confiar en ella. Aunque su corazón amaba a Kenshin, el no la trataba de la manera que ella quería que lo hiciera. Kaoru caminó más determinada que nunca para sacar de su vida a Kenshin Himura. El se había ido a conseguir una vida y ella estaba segura de dejarlo ir de nuevo.
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- Te vez furiosa-. Saito le comentó a la mujer enfrente de el; lucía como determinada a matar a alguien
Kaoru gruñó, estaba realmente enojada de que no le haya permitido visitar a Misao. Su advertencia en la carta fue clara.- Misao es mi amiga Saito ¿Por qué diablos no puedo visitarla?- Casi gritó con su puño fuertemente apretado y con un nudo de preocupación en su estómago ¿Era su amiga de acuerdo?
- Yo estoy simplemente cuidando de ti para que mi esposa sea feliz. De seguro recordarás esto…- dijo Saito sacando un trapo empapado en sangre y se lo mostró. Los ojos de Kaoru se abrieron como platos y su aliento quedó atrapado en su garganta. Su rostro inmediatamente palideció al reconocer el signo.
Era el signo del tigre blanco, un dragón rojo encerrado en un círculo, era el mismo tatuaje que vio en los brazos de los hombres que mataron a su padre y a su futura esposa, el mismo en los brazos de los hombres que la atacaron en el bosque esa noche lluviosa. Kaoru tembló a pesar del clima templado mirando a sus manos.
Simplemente no podía creerlo. Su amiga… su amiga fue herida por culpa de ella, por la locura que rodeaba a su familia. Misao… gomen nasai. Nunca pensé que te involucrarías en esta situación por mi culpa. ¿Pero… por qué Misao? ¿Por qué no Shuichi o ella misma? ¿Por qué su amiga?
Levantó la mirada hacia los ojos dorados que la observaban sin inmutarse ¿El sabía? Se preguntó curiosa.- ¿Qué tan mal está?- Preguntó suavemente bajando la voz.
- No tan mal, perdió la conciencia por unas horas y ya ha despertado. No estará aventando kunais muy pronto si eso es lo que quieres saber-. Dio una gran pitada a su cigarrillo y luego dejó salir el humo. Kaoru arrugó su nariz pero se abstuvo a decir palabra. No era muy buena idea hacer enojar a un hombre que ha estado haciendo muy bien su trabajo ayudándola.
-¿Por qué ella? ¿Por qué no yo?- Le preguntó Kaoru con culpa en sus ojos. Sabía que no podría perdonarse si algo le pasara a misao.
-¿Por qué me estás preguntando? Yo no fue el que la atacó-. Kaoru se dio cuenta que estaba siendo sarcástico pero lo ignoró, Saito la miraba intensamente y ella se sonrojo de vergüenza.
- ¿Qué?- Cuestionó. Saito arqueó una ceja.
-¿Qué de qué?- Preguntó el, Kaoru se sonrojó pero esta vez de puro enojo.
- ¿Por qué me estabas mirando así?- Saito la miró como si estuviera loca.
- Viniste aquí por ayuda, te sientas en frente de mí ¿Qué otra cosa se supone que deba mirar?- Contestó indiferente. Kaoru suspiró y se preguntó de nuevo porqué se molestaba si quiera en preguntarle.
- ¿Qué paso con Arashi Sawamura? No he tenido noticias-. Cuestionó cambiando tratando de llevar la conversación a otro lado, era raro que todavía no haya tenido noticias.
- Él es un asunto delicado, tengo que manejarlo con mucho cuidado, no solo el gobierno está involucrado en esto…-. Su voz se hizo más baja y misteriosa; Kaoru lo miró con curiosidad. Saito la observó mirarlo y se puso de pie. Caminó hacia el sillón que había en la oficina (una adición cortesía de su esposa) y se sentó allí. Kaoru lo siguió.
- ¿Pero también...?- Trató de agregar para hacerlo hablar.
Saito se preguntó si estaría lista, el se sorprendió demasiado cuando supo quién es ella. La muchacha que muchos pensaron que el se habría casado. Las ironías de la vida, sonrió a eso. Mirándola de cerca, se preguntó por qué nunca se había dado cuenta antes; el hecho de que ella se parecía mucho a Naoko Kamiya. El había visto a la mujer muchas veces aunque nunca había visto a la hija. Tal vez era por eso que el tenía un instinto protector con ella. Saito no falló en darse cuenta que nunca la había herido ni siquiera para utilizarla de cebo para pelear con Battousai. Un viejo instinto, tal vez debería saber, no toda la verdad… al menos parcialmente con lo que respecta a Arashi.
- Arashi Sawamura no solo está involucrado con los más altos ministros, el también es un alto miembro de la banda Yakuza. Sorprendentemente, a pesar de su mercado negro y muertes rodeándolo, nunca fue convicto. Tu… padre fue asignado a conseguir alguna evidencia contra el mayormente porque el… el violó a una mujer-. Kaoru lo miró inexpresivamente. Si, así que este hombre violó a una mujer, pero también muchos otros lo han hecho ¿Qué lo hacía importante? Fue como si Saito leyera su mente así que continuó.- No era cualquier mujer, Kamiya. Ella era tu… un miembro de la Yakuza que se unió a uno de muy alto rango. Por supuesto nadie lo sabía-.
- Entonces ¿cómo lo descubriste?- Preguntó Kaoru.
- Ella tenía confidencia con una criada, alguien cercana a ella. Antes de que la criada fuera asesinada, le contó a mi… a otro alto miembro de la organización. Un hombre que era el próximo líder una vez que el actual muriera. Así es como llegue a saberlo, pero todavía es un secreto-.
Kaoru asintió con su cabeza, Arashi tenía que ser castigado por crearles problemas a las personas equivocadas en la forma equivocada. No podía hacer nada al respecto, si ese nombre estaba en la lista de su padre, que así sea. Ella estaba haciendo su trabajo. Sin embargo…
- He estado ayudándote por algún tiempo, mucho antes de que Kenshin me dejara ¿Por qué solo yo estoy siendo perseguida ahora?- Kaoru preguntó evidentemente jugando con la pregunta antes de preguntarle. Saito suspiró ¿Cómo le podía decir a esta niña que el único que la quería muera era su propio tío? Arashi había eliminado a cada miembro de la familia Kamiya y solo la última generación quedaba. Saito se dio cuenta que con la Yakuza manejada por el líder incorrecto los problemas crecían. El rumor de que otro miembro de la familia Kamiya estaba vivo se había dispersado y muchos estaban esperando que el heredero tomara el lugar que le correspondía como líder.
¿Cómo le podría decir a una muchacha que ni siquiera sabía o recordaba su pasado?
- Tal vez se dieron cuenta que tienes nombres-. Dijo Saito antes de ponerse de pie, Kaoru se dio cuenta que la reunión había finalizado así que saludo levemente con una reverencia.
- Arigato y gomen nasai por lo de hace rato-. Dijo sonrojándose. Saito solo asintió, al girarse, Kaoru dio un paso a delante y su pie chocó con el borde de la alfombra. Se trastabilló instantáneamente y tratando de sostenerse de algo calló sobre Saito. Aturdido, cayó en el sillón con ella sobre él. Solo entonces, la puerta se abrió y un oficial entró. El joven vio pasmado a su superior en una íntima posición con kaoru. Se sonrojó y tartamudeó antes de apresuradamente cerrar la puerta ante la mirada fulminante de Saito. Kaoru por otro lado se había paralizado antes de rápidamente ponerse de pie. Con su rostro rojo, murmuró una serie de disculpas y huyó de allí.
Saito permaneció en el sillón antes de sentarse derecho. Tokio estaría muy entretenida, pero sabía de seguro que un nuevo y más aún caliente rumor estaría circulando la ciudad y sería para el mediodía, si estaba en lo correcto.
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Misao estaba bastante mal, pero las buenas noticias eran que ya estaba despierta y estaba sanando muy bien. Ella no estaba en condiciones de moverse y estaba muy contenta de ver a sus amigos. Misao notó al instante que Kaoru no estaba con ellos pero no preguntó. Todos se dieron cuenta de eso y le comentaron que Kaoru estaba determinada a no ir. Misao solo asintió.
- Tal vez sea lo mejor-. Dijo suavemente mirando intensamente el cielo raso. Las palabras de esos hombres sonaban en sus oídos.
- Se que no lo dices en serio chica comadreja. Tú quieres que esté aquí ¡Maldición, no se como Jou-chan puede estar enojada contigo como para no querer seguirnos!- Enojado con, Kaoru y los hombres que hirieron a Misao.
- No, lo digo en serio. Es lo mejor-. Misao enfatizó girándose para prestarles más atención.- Cuando fui atacada, uno de esos hombres hizo un comentario que no consigo olvidad. Dijeron algo que sonaba sospechoso; algo como: 'Eso le enseñará a la chica Kamiya. Nos desharemos de ella comenzando con esta…' o algo parecido. Por eso pienso que es mejor que ella no venga. Debieron haberla estado esperando-.
- Así que… alguien está tras Jou-chan… ¿pero quién? ¿por qué?- Sano preguntó en voz alta.
- Esa respuesta es algo que obtendremos si hacemos que Kaoru nos diga que fue lo que pasó. Y saben, la descripción del atacante que hirió a Misao-dono es sospechosamente parecido a Haname-. El resto asintió sospechando lo mismo que Kenshin.
- No se como harán para hacer para que cuente algo-. Dijo cansadamente Misao. Ellos asintieron nuevamente antes de enfocarse en ella nuevamente.
- ¿Por qué no te reuniste con nosotros en el festival, Misao? Te perdiste de mucho ¿O estuviste paseando con Aoshi-san?- Megumi se burló ligeramente con sus orejas de zorrito en su cabeza.
Misao no contestó. El rechazo de Aoshi todavía le dolía mucho por eso miró hacia otro lado. Dando se cuenta de ello, el resto permaneció tranquilo. Era un tema delicado y decidió que la pareja lo solucionara. Apartándose, le dijeron adiós a Misao y caminaron de regreso.
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Saito estaba en lo correcto hasta cierto punto. Para la hora del desayuno las noticias de el y Kaoru ya se habían expandido como fuego arrasador. Tokio se había divertido cuando le contó la historia, pero ella estaba riéndose con ganas cuando regresó del mercado. Los rostros comprensivos y las tristes miradas que recibió la hicieron reír a carcajadas; hasta consiguió algunas cosas con más rebajas que lo usual. La gente realmente cree las historias que escucha, pensó.
Por otro lado, Kenshin y Sano estuvieron conmocionados al escuchar los rumores. Kenshin estaba furioso cuando escuchó de Tae los rumores de Kaoru y Saito dispersos por la ciudad. Kaoru estaba teniendo una aventura con Saito. Tae no lo creía pero mucha gente sí. Mayormente porque Kaoru había llevado a vivir a tres hombres con ella antes y uno más no hacía la diferencia. Kenshin estaba lívido, se preguntaba quien había iniciado los rumores.
- Sabes, pensé que era raro que él le enviara cartas-. Dijo Sano ausentemente mientras caminaban de regreso con las compras. Kenshin lo fulminó con la mirada y Sano comenzó a sudar copiosamente al instante.- No quiere decir que estén teniendo una aventura o algo así…-. Dijo a toda prisa viendo el ámbar en los ojos de Battousai, Kenshin suspiró.
El también había pensado que era extraño que Saito le escribiera a Kaoru ¿Qué pasaba exactamente entre ellos? Se preguntó mientras seguían caminando. Al llegar al dojo, el portón se abrió y Saito salía de ahí. Kenshin y Sano inmediatamente se congelaron. Saito, quién había sentido sus presencias sonrió con satisfacción al caminar hacia ellos.
Maldición, será mejor que no empiecen a pelear. A jou-chan no le gusta cuando lo hacen. Pensó Sanosuke mientras Saito los observaba de cerca. Kenshin se tensó visiblemente y Saito permanecía todavía relajado.
- Battousai…- Sonrió con suficiencia. Kenshin frunció el ceño aún más.
-¿Qué haces aquí?- Demandó, con su cuerpo preparado para cualquier tipo de acción.
- Vaya… visitando a Kaoru, por su puesto-. Dijo Saito mofándose, sus ojos nunca dejaron los de kenshin. Decidió entre usar honoríficos o burlarse usando Kaoru a secas solo para ver el efecto en Kenshin. El efecto fue inmediato.
- Deja a Kaoru en paz-. Kenshin advirtió al momento que se dio cuenta que Saito no se refirió a Kaoru como la chica-mapache. Posesivo, era en ese momento la forma de describirse, el no había llamado a Kaoru sin el honorífico cuando vivía con ella.
- Esa no es mi decisión-. Saito dejo salir el humo suavemente al pasar por al lado de Kenshin disfrutando atormentarlo.- Nunca me había fijado y me pregunto si tu alguna vez lo has hecho…-. La voz de Saito se hizo un murmullo.
Kenshin sabía que estaba jugando por el pero decidió que Saito completara la oración.- ¿qué?- Gruño.
- Kaoru tiene una cintura pequeña-.
Le tomó un momento a Kenshin en digerir eso y cuando lo hizo instantáneamente la furia llenó todo su ser, pero Saito solo rió y desapareció ¿Cómo sabía Saito? Se preguntó Kenshin ¿Cómo sabría que Kaoru tenía una cintura pequeña?
-Solo te esta molestando Kenshin-. Dijo Sano advirtiéndole con una mano apretando su hombro.- No hay manera de que Jou-chan deje que la toque. Recuerda, ella te prefiere a ti que a él-. ¡Maldición, si Kenshin empezaba ahora nunca llegaría a almorzar!
Kenshin contuvo su furia pero no pudo parar de sentir celos. Ahora en lugar de solo Haname, tenía que tener cuidado de Saito también. ¿¡Desde cuando la vida se había vuelto tan complicada!?
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Cuando entraron a la casa vieron a Kaoru barriendo distraídamente. Kenshin le hizo señas a Sano para que lo dejara solo y el ex-pandillero lo hizo felizmente. Sano estaba contento de poder ir a la clínica a visitar a Megumi, que había estado ayudando a Genzai-sensei de nuevo. Después de que Sano se fuera, Kenshin caminó quedamente hacia Kaoru mirándola, desde que habían regresado no había tenido podido pasar tiempo con ella y ahora la tenía para el solo; Kenshin estaba determinado a obtener la verdad de Kaoru.
Lentamente, puso sus manos alrededor de su cintura desde atrás sorprendiendo a la instructora de kenjutsu. Kaoru chilló y trató de alejarse pero de manera bondadosa le impidió su cometido. Rozando su cuello suavemente, Kenshin besó su mejilla logrando que Kaoru palideciera considerablemente; trató de golpearlo pero él evito el ataque y rápidamente la giró para darle un beso en sus labios.
Desafortunadamente su plan no resultó, cuando Kaoru vio que era el, jadeó y su lengua espontáneamente se adentró a su boca y profundizó el beso. Trató de alejarlo pero su cuerpo tenía mente propia y sus manos se posaron detrás de su cabeza y lo atrajo hacia ella. Kenshin gimió con consentimiento y feliz de tenerla tan cerca se abrazó de su cuerpo firmemente. Kaoru murmuró una protesta cuando sus labios dejaron los de ella pero gimió felizmente cuando Kenshin mordisqueó su oreja.
Kaoru trató de controlar la urgencia de su cuerpo pero falló miserablemente. Al ser besada por Kenshin todos los pensamientos coherentes se fueron haciéndole flaquear las rodillas y por eso tuvo que sostenerse de él. Disfrutaba su beso pero repentinamente recuerdos abarrotaron su cabeza causando que aullara de dolor alejando a Kenshin enérgicamente.
Kenshin quedó aturdido cuando Kaoru lo alejó de esa manea, sus ojos se agrandaron con preocupación al observarla caer al suelo agarrándose la cabeza. Se presionaba la cabeza dolorosamente y Kenshin no sabía que hacer. Pensando en llevarla con Megumi trató de cargarla pero ella protestó alejándolo, el dolor amentó a diez cuando el la movió. Kenshin la observó sin poder hacer nada verdaderamente perdido sin poder manejar la situación.
- Kaoru, debemos ir con Megumi. Déjame llevarte-. Rogó sosteniéndola cuidadosamente.
- Iie, dame… pasará pronto. Por favor… no me muevas-. Kaoru rechinó los dientes con dolor, no sabía que le pasaba. Imágenes destellaban en su cabeza mayormente era acerca de ese hombre que aparecía en sus sueños. Carraspeó con dolor y tan pronto como llegó el dolor desapareció dejándola desplomada en el suelo.
Sosteniéndola con cuidado Kenshin la llevo hasta la clínica, determinado a que Megumi la examinara bien. Justo pasando a una esquina, Kenshin notó a una figura asechando cerca de una esquina; se giró para dar un mejor vistazo pero solo para ver un destello de cabello castaño. Sintiéndose como si estuvieran sido observados, se apresuró a la clínica haciendo una nota mental de registrar los alrededores del dojo cuando regresara.
La clínica afortunadamente no estaba muy llena, Megumi viendo su rostro afectado y en pánico se apresuró a examinar a Kaoru. Lo sacó de la habitación antes de revisarla más rigurosamente para verificar si sus heridas habían sanado. Satisfecha, la limpió y salió de la habitación y le asintió a Kenshin. Luego se alejó para atender a un paciente que sangraba pero antes le señaló a Kenshin que podía pasar a la habitación de Kaoru.
Kenshin asintió aunque se sentía preocupado por Kaoru, vio a Sanosuke salir de la habitación de las niñas y le indicó que lo acompañara a ver a Kaoru. Ambos entraron y se preguntaron que ocurría con Kaoru pero se sorprendieron al verla tratar de levantarse de la cama. Kenshin inmediatamente se apresuró a ir a su lado.
- No te presiones Kaoru, no estás bien-.
- Estoy bien Kenshin, te dije que no necesitaba ir al doctor-. Kaoru levantó la mirada y vio a Sano observarla de cerca. Bufando negó con su cabeza.- No puedo creer que te haya traído y te haya preocupado Tori-atama. Creo que tienen mejores cosas que hacer que estar sentados preocupándose por mí-. Sano se encogió de hombros, sentía que Kaoru no le estaba diciendo algo, que guardaba un secreto que la atormentaba. El odiaba sentirse así inútil e impotente sin poder ayudarla. Usualmente sería capaz de ayudarla con fuerza bruta pero ahora… su fuerza parecía inservible. Era tiempo de que Kaoru hablara antes de que perdiera el control.
Sin embargo, antes de que Sanosuke pudiera abrir su boca, Megumi entró a la habitación rápidamente, se sentó cansadamente junto a Kaoru observando a la morena con mucho interés.
- No hay nada mal en tu estado físico Kaoru-chan. De hecho, no se que es lo que ocurre contigo, no tiene nada que ver con tus funciones corporales, están bien. Algo te está preocupando. Yo… no, nosotros queremos saber que es y por qué-. Megumi dijo firme y severamente dejando no dejando lugar a las protestas, de hecho no esperaba ninguna después de su discurso. Obviamente, estaba equivocada.
- Si estoy físicamente bien no necesito estar aquí. Como le he mencionado a Kenshin no necesito un doctor. Ese baka me trajo aquí, así que si me disculpan-. Dijo Kaoru levantándose de su futón.- Me iré a casa, hay cosas en el dojo que necesitan hacerse.- Estaba a punto de hacerlo cuando Kenshin la recostó nuevamente, no demasiado suave. La recostó de nuevo en el futón con sus ojos destellando enojo a su sorprendida figura.
- Tu, Kaoru, no te irás a ningún sitio hasta que hayas contestado nuestras preguntas ¿Qué sucedió esa noche y que estás escondiéndonos?- Gruñó Kenshin. Kaoru supo que no podría levantarse e irse. Con tres pares de ojos observándola, se hizo un ovillo y miró hacia el techo. Ellos esperaron pacientes. O tal vez no.
- ¿Qué diablos te sucedió Jou-chan? ¿No puedes ver que estamos preocupados? ¿Que nos importas? ¡Desde que te has mezclado con ese bastardo asesino parase que te has olvidado de nosotros! ¡Solo abre tu maldita boca y escupe la verdad!- Gritó Sano, la paciencia solo se había ido por la puerta. Kaoru ligeramente agitada por su arrebato lo miró detalladamente. Aunque lucía como el diablo, ella no podía olvidar sus palabras.
- ¡Shuichi no es un bastardo asesino! ¡Cuidado cuando hables de él! ¡El cuidó de mí mucho mejor que todos ustedes!- Suspiró tomando grandes bocanadas de aire, finalmente decidió rendirse. No había razón para seguir escondiendo nada después de todo. Solo que… odiaba pensar en esa noche. Mirando determinadamente hacia otro lado y no a ellos habló suave y dudando.
- Mi pasado no es tan claro como ustedes se deben imaginar. Yo… yo tengo una muy rara enfermedad o eso fue lo que Otou-san fue había dicho-. Ante esto Kaoru cerró sus ojos.- Era una enfermedad que heredé de mi madre. No la recuerdo… para nada-.
Megumi se tomo los cabellos con impaciencia.- Por su puesto que no la recuerdas ¡eras muy joven! ¿Qué tiene que ver con lo que te sucedió?- Kaoru le echó una mirada, su furia crecía lentamente.
- Solo porque les comenté superficialmente de mi pasado no significa que no haya nada más en el. Les dije, que no la recuerdo para nada. De hecho, ni siquiera recuerdo haber tenido una infancia. Mis recuerdos… son solo de cuando era una adolescente. No puedo recordar nada acerca de pasar tiempo con mi familia o tener amigos-.
- ¿Cómo puede ser eso posible? ¿Por qué no puedes recordar? Si tuvieras memoria de corto plazo nos hubieses olvidado también a nosotros también-. Preguntó Sanosuke claramente confundido con toda la cosa. Kenshin solo permaneció en silencio.
- Aparentemente, pasé mi vida durmiendo, o eso me decía Otou-san. Cuando desperté, no podía recordar nada; ni siquiera sabía que el era mi papá. Pero el dijo que yo era su hija y me entrenó… se hizo cargo de mí. Me amaba, pero mis recuerdos de él solo comenzaron a esa edad.
Estaba planeando con su hermosa mujer Sayuri; ella realmente me agradaba. Pero una noche, fuimos atacados por unos hombres. Ellos… ellos…abusaron de Sayuri y quemaron vivo a mi papá. Yo… hasta el día de hoy todavía no entiendo por qué me dejaron vivir. Ellos solo dijeron que yo no sabía una importante verdad-. Sus lágrimas caían libremente, sollozando en silencio. Kenshin la observaba desconcertado y horrorizado.
- ¿Por qué no nos dijiste? ¿Por qué no nos dijiste como había muerto?-. Le preguntó incapaz de comprender por qué nunca le había contado toda la verdad… por qué nunca le había dicho, todos les habían dicho su parte de sus historias ¿Por qué ella no había confiado en ellos también?- ¿Por qué, Kaoru?-.
- Por que ya no importaba, el había muerto eso era todo lo que ustedes necesitaban saber, no necesitaba revivir el recuerdo otra vez. No hasta que ustedes se fueron. Yo… estaba lloviendo. No podía dormir…-.
…Flash back…
La lluvia golpeaba a la joven mujer mientras caminaba hacia una claro en un bosque cerca del borde de una montaña. Era un punto que ella recordaba bien ya que su padre solía llevarla a entrenar allí varios años atrás. A pesar del frío clima, ella estaba determinada a no ir a casa hasta que los recuerdos de esos tres hombres… en especial de Kenshin que la hacía sentir débil e inútil se fueran. Había intentado, oh como había intentado seguir adelante pero la vida parecía haberse detenido para ella.
Sola otra vez.
Justo después de la muerte de Otou-san.
Después de la muerte de Sayuri.
Una fría casa… sin ruido… sin risas.
Kaoru tembló, más por la repulsión de volver al dojo que por la fría noche. Caminó lentamente con cuidado de no tropezar; con determinación gritando de cada parte de su cuerpo. Sin embargo, al tiempo que alcanzaba su punto su energía se iba dispersando. Jadeó al ver el paisaje antes de sentir la presencia de gente a su alrededor.
Su cuerpo se tensó y su rostro inmediatamente palideció al ver al hombre que reconoció entre medio de los otros.
Ryou.
El hombre que había quemado a su padre vivo.
Sonrió con maldad caminando hacia ella con una mirada depredadora y Kaoru sabía que ella era su presa. El miedo se dispersó por su cuerpo adormeciendo sus pies. No podía moverse. Los ojos de ese hombre se burlaban de ella, iba a jugar con ella, lo sabía; como había jugado con Sayuri y su padre.
- ¿Qué es lo que quieres?- Dijo tratando de que su voz sonara con valor, pero falló. Se había enfrentado a Katamari, Shougo Amakusa, Jin-eh y hasta a Enishi, pero esos eran enemigos de Kenshin. Enfrentarse a ellos fue solo para ayudarlo. Este hombre… este hombre había matado a su familia; a sus seres queridos. No era como Hiruma Gohei quién trató de manchar el estilo de su familia pero Kaoru sabía que podía luchar hasta el final. No se daría por vencida con ese asesino bastardo sin corazón que se había llevado a su familia.
- Cielos, cielos… en que adorable señorita has llegado a convertirte, Kaoru Ojou-sama. Me alegro de haber esperado tantos en vez de haberte tomado aquel día-. Dijo con sus ojos llameando al ver su cuerpo. Su gi estaba pegado a su menudo cuerpo mostrando sus curvas claramente bajo la lluvia. El agarre en su boken se tensó al instante.
- ¡No te burles de mí! ¡Te recuerdo! ¡Mataste a mi padre y a Sayuri!-
-¿Tu padre? ¿Tu padre? Pero ni siquiera lo toqué Ojou-sama. Pero mi maestro sí-. Ryou la miró tranquilamente se acercaba a Kaoru y ella se alejaba con su bokken atrapado firmemente en sus manos.
-Mentiroso-.
- Oh… no miento. Verás, te dejé en paz aquella vez por una razón. Tú eres una persona muy importante, Ojou-sama. Sin embargo, mi maestro deciduo que tu importancia duraría muy poco. Eres solo un estorbo e sus planes para el fututo. Por eso… puedo eliminarte en cuanto quiera-. Dio un paso adelante y ella retrocedió.
- Entonces ¿Por qué ahora? ¿Por qué hoy?-
- Tú crees que soy idiota, que atacaría con Battousai viviendo contigo. Mis posibilidades de acabar con tu vida solo eran de la mitad, pero ahora… mis planes finalmente se cumplirán. Mi hombre se ha encargado de atraerte aquí sola. Ya no hay más Battousai para salvar tu lindo cuello-. Ryou dijo sádicamente tratando de alcanzarla para tocarla, pero ella golpeó su mano y la alejó. Instantáneamente detectó su movimiento y con habilidad golpeó su muñeca haciendo que soltara y tirara el bokken.
Kaoru hizo un gesto de dolor pero lo soporto firmemente. Se giró y tomó su bokken para intentar golpearle su cuello pero el evitó su ataque con una patada que la lanzó en el aire. Kaoru inmediatamente tomó compostura y blandió su bokken una vez más entrando en una familiar kata que su padre le había enseñado, mantuvo la guardia jadeando y sabiendo que no era rival para él pero no pensaba en darse pronto por vencida. Aunque sabía que estaba sobrepasada en número, Kaoru hizo a un lado el miedo y se concentró en Ryou. El sonrió con suficiencia y con un movimiento golpeó su pierna haciendo que cayera al suelo. Al tratar de alcanzarla Kaoru se giró poniéndose de pie. Instantáneamente sin respirar golpeó con su bokken en el estomago de Ryou, este gruñó y sostuvo su estómago. Con una sonrisa más amplia se movió rápidamente hacia ella, casi invisible apareciendo a su lado de repente. Torció su brazo y golpeó su muñeca.
Kaoru gritó y soltó su bokken, dos hombres inmediatamente tomaron sus manos cuando Ryou se acercaba. Golpeó su mejilla suavemente antes de inclinar su cabeza bruscamente. Kaoru ocultó el gesto de dolor.
- Y que lindo cuello que es este-. Kaoru gritó cuando mordió su expuesta piel tan fuerte que la hizo sangrar. Levantó la mirada saboreando y limpiando la sangre de sus labios.- Fue un tonto al dejar ir a una cosa tal linda. Al menos debió haberte probado primero-. Kaoru lo escupió furiosa, yendo en defensa de Kenshin inmediatamente.
- El es un caballero, no como tu bestia ¿Qué planeas hacer? ¿Violarme mientras dos hombres que superan mi tamaño me sostienen?- Trató de sonar valiente a pesar del creciente miedo. Él tenía razón, Kenshin no estaba allí para protegerla.- ¡Aléjate de mí!- El se rió arrastrando sus manos más abajo hasta que apretó su seno dolorosamente como una forma de castigo.- ¿Violarte? Oh cariño, por muy atractiva que seas, me gustan las mujeres que vienen a mí por su voluntad. No… tu precio es mejor-. Ella hizo una mueca de dolor y escupió en su cara. Ryou solo se limpió y dio unos pasos hacia atrás.- Luchadora ¿verdad? Bueno, tendremos que terminar con eso. De verdad es muy malo que Battousai no te rompiera cuando tuvo su oportunidad. Tú, cariño eres un juguete divertido-.
Antes de que Kaoru pudiera responder, sintió que su gi era sacado de su hakama, en un parpadeo su gi fue sacado de su cuerpo dejando su piel expuesta a la lluvia y al viento. Solo sus vendajes en sus pechos permanecieron en su lugar. Kaoru carraspeó y trató de alejarse de los hombres pero ellos eran demasiado fuertes. Su agarre se fortaleció a medida que ella trataba de liberarse. Las risas se escuchaban a su alrededor haciendo que Kaoru llorara en desesperación. Un sentimiento de exasperación la superaba y sus piernas dejaron de soportarla, Ryou la miró sin piedad.
- Esas vendas están escondiendo una magnífica vista ¿No lo crees ojou-sama?- Preguntó burlesco, con diversión clara en su voz. Los ojos de Kaoru se agrandaron. – ¡Por favor… no por favor…por favor! ¡Te lo suplico!- El solo se rió sacando su espada y en un solo movimiento ella sintió no solo que se soltaban los vendajes sino también sintió como su piel era cortada. Gritó. Recuperándose, trató de cubrir su pecho pero sus manos todavía estaban sostenidas fuertemente, sus lágrimas caían sin control.- Esto realmente te dolerá, déjame tomarme la libertad de decirte esto-.
Allí fue cuando Kaoru supo el significado del dolor, del tormento y del sufrimiento. Él la azotó golpeando su cuerpo como si fuera alguna clase de animal. Lágrimas y gritos de dolor solo excitaban al hombre que la torturaba. Después de lo que pareció una eternidad, la hizo ponerse de pie rudamente besando sus labios- Kaoru no tenía más fuerzas para luchar contra el, tratando de escapar había drenado toda su energía. Sus labios eran ásperos, era como si con ese beso también la castigara, por algo que ella no sabía. Solo una cosa sabía, ella gritaba por Kenshin pero el no apareció. Rogó por él pero no vino. Lloró por el y el falló en estar ahí.
- Siempre la protegeré Kaoru-dono-.
¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Todas mentiras!
Todo su cuerpo apenas podía soportar la presión. Oyó a Ryou sacar su espada, sintió la punta de ella en su piel. Dibujó diseños en ella, riendo mientras lloraba en dolor por su ya cortada y destrozada piel.
- Es demasiado malo, tiene que terminarse de una manera u otra-. Suspiró y ella vio de reojo como levantaba la espada, listo para apuñalarla. Cerró sus ojos, esperando por su prematuro final.
- Así que… así es supongo- Curiosidad, sintió que un golpe sería más que bienvenido, Kaoru no pensó que podría soportar lo que sea que vendría. No podía preocuparse más ¿Por qué estaba peleando de todas formas? ¿Por quién estaba viviendo? No tenía a nadie con quien ir. Nadie la extrañaría. Tal vez… solo tal vez ella estaba destinada a morir tal como lo había hecho su padre. Tal vez… y ella esperó por el último golpe.
Golpe que nunca llegó, en lugar de eso oyó espadas chocar. Abriendo sus ojos vio un hombre con un sobretodo negro parada al lado de ella, protegiéndola. Fácilmente cortó a los hombres, una lluvia de sangre la bañó, ahora el bosque no solo estaba cubierto con su sangre sino con la sangre de ellos también. Sintió mucho asco, sintió como si el le hubiese dicho que se fuera de ahí. Se arrastró o al menos lo intentó. Dolor… en cada parte de su cuerpo, dolía muchísimo.
Sintió su cuerpo arder, sin embargo no pensó en eso. Sus ojos observaban a su salvador, peleó sin dudar, matando sin pensar. Quería decirle que se detuviera pero ninguna palabra se formó. Por eso observó.
Un repentino movimiento llamó su atención, Kaoru se giró y vio a Ryou tratar de atacar a su salvador por la espalda. No sabiendo como salvarlo, saltó hacia el. La adrenalina recorrió su cuerpo olvidándose de sus heridas, corrió hacia el y bloqueó su cuerpo con el suyo propio justo cuando Ryou daba la estocada cortando su brazo. Kaoru gritó de dolor. El se giró.
Con furia ciega peleó con Ryou, esquivando y atacando hasta que dio el golpe final. Eso fue después de que Ryou exitosamente empujara a Kaoru por el acantilado. Ella estaba demasiado débil como para gritar, pero recordaba su rostro cuando saltó alcanzándola y abrazando su débil y maltrecho cuerpo justo antes de que cayeran al agua. Después de eso Kaoru perdió el conocimiento.
…Fin flash back…
La habitación estuvo en silencio mientras que Kaoru contaba la historia que tanto querían saber. Se sintió mejor ahora que les había dicho, ya no la molestarían con eso.
- Genzai-sensei me advirtió que esa noche había recibido unos efectos no deseados. Las cicatrices serían uno de ellos. Aunque la medicina de Shuichi había curado muchas de ellas, mi espalda no se ve la mitad de mal. Eso es lo que siempre dice. Sin embargo…- Kaoru suspiró y los miró.- No podré luchar en una batalla real nunca más. Puedo sostener un bokken y hacer mis katas pero no puedo pelear con mi mano derecha nunca más. El golpe en mi mano ha debilitado mis músculos considerablemente. Pasarán meses o incluso un año o dos para que sea capaz de usar mi mano sin temor de algún daño. Así que tengo que bastarme con mi mano izquierda-.
Kenshin Sano y Megumi observaban a Kaoru, a penas podían creer lo que les había contado, demasiado había pasado en el poco tiempo que se habían marchado. Incapaz de aceptarlo, Kenshin alzó la barbilla de Kaoru para que sus ojos se encontraran.
- ¿Por qué? ¿Por qué tomaste una decisión tan imprudente al salir en esa noche? ¿Por qué Kaoru especialmente si sabes que nos preocupamos por ti? ¿POR QUÉ?- Simplemente sintió ganas de gritarle, sacudiéndola de los hombros en un intento de hacerle entender su error por sus actos. Kaoru lo miró tristemente.
-¿Por qué? ¿Necesito responder tu pregunta kenshin? ¿No recuerdas las palabras que me dijiste? ¿Cómo puedes olvidarlas tan fácilmente? Tú me dijiste que no tenías ningún sentimiento más aya de la amistad. Me dijiste que Tomoe significaba más que cualquier cosa en el mundo para ti. Me dijiste que yo era un ama de casa más que una amante. Me salvaste porque te debías a mí por darte un hogar ¿No es eso lo que me dijiste Kenshin? Mirándome a los ojos me juraste que no era especial. Me rehusé a creerlo al principio pero me demostraste que estaba equivocada ¡Te fuiste! ¡Te fuiste cuando te rogué que te quedaras! Esa noche no era una noche ordinaria Kenshin. Era… la noche del aniversario de mi padre y también el de Sayuri-. Las lágrimas que llenaban sus ojos finalmente cayeron libres. Kaoru no quitó la mirada de Kenshin al pronunciar cada palabra que le había dicho esa desdichada noche. Se acordaba de ellas…siempre lo haría.
La mano de Kenshin cayó a su lado apartando sus ojos. Sus dedos apretados firmemente, dejó que la angustia y la furia se llevaran su calma.- Gomen nasai, yo… nunca quise herirte. Te amo kaoru-.
-¡Mentiras! ¡Todo un manojo de hipócritas mentiras!- Kaoru gritó tapándose los oídos.- ¡No me mientas! Lujuria… eso lo puedo entender. Tal vez no te hayas acostado con alguna mujer y yo parezco deseosa de hacerlo. Pero no digas esas palabras Kenshin ¡Por tu vida no lo digas! ¡No sabes lo que eso significa!-. Todos la miraron. Dolor, pena, traición estaban al descubierto en su rostro.
- ¡No estoy mintiendo! ¡Te amo Kaoru! Siempre lo he hecho ¡desde el día que me pediste que me quedara! ¡He estado enamorado como un loco de ti!- Tomó sus hombros tratando de hacerla entrar en razón.
- ¡NO, NO! ¡Mentiras! ¿Si me amaras tanto por qué me abandonaste? ¿Si me amabas tanto por qué me dijiste que no significaba nada para ti? ¿Por qué? ¿Cómo puedes vivir diciéndome todas esas mentiras? ¿Cómo?- Gritó kaoru tratando de alejarse, las imágenes de esa noche centelleaban en su mente. Cada vez que gritaba por Kenshin y el nunca llegó. El que juró protegerla no llegó. ¡Mentiroso, mentiroso, mentiroso!
Kaoru se sorprendió cuando Kenshin repentinamente la haló y la apretó en un ahogado abrazo. Paro de llorar preguntándose que hacer. El acarició su cabello suavemente, gentilmente y con amor.
- ¿Solo soy un juguete para ti kenshin? ¿Solo soy otra chica para llevar a la cama?- El respiró profundamente.
- Nunca ha habido otra chica Kaoru. Una vez estuvo Tomoe, pero ahora solo estás tú… koishii. Te amo-. Trató de protestar pero el negó con su cabeza.- Escúchame, koishii, realmente te amo profundamente, mentí cuando dije que solo amé a Tomoe. Mentí cuando dije que no me importabas. Pero no estoy mintiendo cuando digo que te amo. Porque lo hago y estar lejos de ti me ha matado, no sentía que estaba completo. Estaba agitado y no podía dormir pensando como estarías. Cuando me enteré que fuiste atacada quise volver.
Nunca esperé que fueras herida estando sin mí. Muchas cosas malas estaban pasando y estaba convencido de que tenía que dejarte. Sano y Yahiko también pensaron que era mejor partir, por ti, porque nos importas. Pero ahora se que mi decisión estuvo equivocada, me equivoqué pensando que podía protegerte desde la distancia. Fuiste herida aún peor. DAME una oportunidad koishii-. Dijo kenshin mirando profundamente en sus ojos, desnudando su alma.- Dame una oportunidad para hacer que me ames otra vez y nunca te abandonaré-.
Kaoru quería estar en sus brazos para siempre, pero sabía que sería un peligro para el entonces. Y además, estaba también Shuichi, sus lágrimas amenazaron con caer de nuevo preguntándose por que el destino era tan cruel con ambos. Alejando a Kenshin bajo la mirada.
- Gomen nasai Kenshin, por más que lo quiera no puedo. No puedo volver a ti-.
Kenshin palideció.- ¿Naze? ¿Por qué no puedes volver a mi y darme una oportunidad?- Sintió un profundo temor crecer dentro de él. Miedo de perderla.
- ¡No puedo! Por favor… déjame en paz-.
- Es el ¿no es cierto? ¿Haname?- Kenshin preguntó queriendo que lo negara, pero la mirada en sus ojos rompió su corazón.- Ya veo… pero no me rendiré. No dejaré que se case contigo Kaoru. Cometí un error una vez u estoy preparado para enmendarlo. Él no te tendrá-. Todos supieron que el que estaba hablando ahora era Battousai al levantarse y salir por la puerta.
- ¿Sabes que él no te dejará así nada más, verdad Kaoru?- Preguntó Megumi suavemente, a penas podía mirar a Kaoru.
La joven mujer asintió.- Pero así tiene que ser Megumi-.
- ¿Naze?-
- Porque lo amo demasiado. Lo amo mucho, y estoy dispuesta a dejarlo ir-. Así estará a salvo.
Sano negó lentamente con su cabeza. Ya no supo que hacer o decir así que salió de la habitación, estaba demasiado conmocionado como para decir palabra. Pero sabía una cosa, haría lo que pudiera para compensarla por haberla abandonado así.
Gomen nasai Jou-chan.
Gomen nasai.
Salió y encontró a kenshin apoyado contra una pared. Sano fue hacia el y se paró a su lado, estuvieron cayados por unos momentos, los dos sabían que Kaoru no necesitaba su consuelo. Ya lo tenía del hombre que la había salvado.
Shuichi Haname.
Tratando como Sanosuke pudo no pudo encontrarse odiando a Shuichi, pero tampoco podía agradarle o confiar en el. Había algo que escondía y Sano se preguntaba si alguna vez descubriría que era.
- Fue una trampa-.
Se giró cuando escuchó la voz de Kenshin hablando despacio a su lado.- ¿Qué fue?- Preguntó manteniendo los ojos en su pelirrojo amigo.
- El hombre que trató de atacar a Kaoru la noche que estaba enferma. Dijo que era una venganza contra mí…pero ahora… después de oír su historia…-. Kenshin no terminó su oración, no necesitaba hacerlo, Sano entendió.
- Había planeado ahuyentarnos, para aislar a Jou-chan. Esos malditos idiotas predijeron nuestros movimientos-. Sintió ganas de golpear algo o a alguien pero se contuvo.
- No entiendo por qué alguien quería herir a Kamiya-san ¿Cuál era la traición de la que Ryou estaba hablando?- Kenshin se preguntó en voz alta, preguntas que inundaban su mente. La historia de Kaoru había respondido muchas de sus preguntas pero había abierto muchas otras ¿Por qué? ¿Por qué Kamiya-san?
- Sheesh, crees que ella sepa la respuesta, su padre debe haber estado haciendo algo ilegal sin su conocimiento-. Sano desvió la mirada y observó la puerta cerrada detrás de el.- Me pregunto que habría estado haciendo que hizo que lo asesinaran-.
- Quédate con ella Sano, voy a buscar información a cerca de Kamiya-san-. Kenshin hizo un gesto para irse con la mano en su sakabato.
- Hey ¿A dónde vas? ¡Quiero ir también!- Gritó Sano siguiendo a su amigo. Kenshin negó con su cabeza con una débil sonrisa.
- Iie, no creo que quieras encontrarte con Saito ¿o si?- Sano tragó saliva y detuvo sus pasos, no tenía humor para enfrentarse a Saito.
- No, paso entonces, ten cuidado-. Kenshin asintió y lo saludó levemente antes de irse caminando.
Al acercarse al dojo escaneó el área rápidamente, pero no encontró rastro de nadie allí. Frunció el ceño sabiendo que había sentido que alguien los vigilaba cuando se fueron a ver a Megumi. Al no encontrar nada continuó caminando perdiéndose ver a un hombre castaño dirigiéndose hacia el otro lado de la cuidad.
Llegando a la ajetreada estación de policías, Kenshin inmediatamente demandó ver a Fujita Goro, pero uno de los novatos le dijo que Saito se había ido y que no volvería hasta el día siguiente. No sabía a donde se había ido su superior y había aceptado dejarle el mensaje de Kenshin que quería reunirse bonsaito inmediatamente. El cadete miró a la espalda del pelirrojo al retirarse y se preguntó si una pelea por el corazón de Kamiya-san estaba tomando lugar.
Kenshin gruño frustrado, frotándose la sien y cerrando los ojos no se dio cuenta de que accidentalmente había chocado con una linda mujer con un niño. Disculpándose efusivamente, se sorprendió cuando ella lo reconoció.
- Himura-san ¿Estoy en lo correcto?-
Kenshin se rascó detrás de la cabeza dándose cuenta de que la mujer le resultaba muy familiar. Ella rió felizmente.
- Oh no se preocupe, estoy segura de que no hemos sido presentados. Soy Tokio la esposa de Hajime-.
- ¡Oh Buda!- Murmuró Kenshin.
.- ¿Eh?-
- Iie, Gomen nasai, es la esposa de Saito. Un placer conocerla-. Así que esta es la mujer que se casó con Saito. Me pregunto si es como Buda ¡tiene que serlo!
- El placer es mió Himura-san. He oído mucho de usted de Hajime y Kaoru-chan-.
- ¿Es cercana a Kaoru-chan?-
- Solo recientemente, verá, ella acude a mi esposo por ayuda legal y el trabaja muy duro en las pistas que ella le trae-. Kenshin no entendía.
- ¿Pistas?-
Tokio lo observó.- Oh cielos ¿no sabía lo que ella estaba haciendo? Lo siento mucho, no debí haber abierto mi boca, creo que es una clase de secreto-.
- Cualquiera que sea el secreto la está matando. Si sabe algo por favor dígamelo así puedo ayudarla-. Dijo Kenshin con gravedad, esperando que la mujer le diera alguna información que lo ayudara.
- Bueno… yo… yo no debería estar discutiendo el trabajo de Hajime. Esta muchacha significa mucho para ambos, me temo que no puedo ser de mucha ayuda-. Estaba a punto de irse cuando Kenshin bloqueó su paso. Haciendo una profunda reverencia le preguntó una vez más.
- Por favor ayúdeme, esta escondiendo algo que la está matando. Saito sabría la respuesta pero no está aquí, no puedo esperar a que regrese. Ayúdeme… ayude a kaoru-. Esperaba que hubiera logrado convencerla. Tokio suspiró, indicándole que la siguiera, iban hacia su casa.
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-¿¡Su padre era un ESPÍA del gobierno!?- Gritó Sano cuando Kenshin le relató la información.
Las tres personas en la habitación se sentaron en silencio mientras el continuaba. -Tokio-san me dijo que Kaoru había estado continuando el trabajo de su padre desde que Saito entró en escena. Le dio nombres, y el los eliminaba, ella ha conocido a Saito mucho antes que Shishio, mucho antes de que viniera a… buscarme. Puedo asegurar que su cooperación ha estado vigente por más de un año-.
- Esos nombres hicieron que lo mataran ¿verdad?- Preguntó Yahiko tratando de entender la situación.- ¿Eso significa que el hombre que Saito investigaba hirió a kaoru para detenerla?-
Kenshin negó con su cabeza.- No tengo idea, todo lo que sé es que esto involucra a muchos de la yakuza. No es una banda muy vieja pero es bien conocida entre los pobres. Los Dragones Blancos, no se como está relacionado pero muchos de los nombres en la lista de Kaoru eran de esta banda. Ahora solo queda una persona y de acuerdo a Tokio es Arashi Swamura-.
Sano silbó.- ¡Es un peligro de hombre!-
- ¿Pero como pudo hacer Kaoru todo esto detrás de nuestras espaldas? Estuvimos la mayoría del tiempo pero… ella nunca dijo una palabra-. Megumi preguntó en voz alta, era demasiado para entenderlo de una sola vez.
La simple chica de al lado que abrió su corazón a todos ellos tenía un pasado raído por no mencionar el peligroso origen. Los misterios de su pasado parecían profundizarse; su enfermedad, el asesinato de su padre, su futura madre también asesinada y ella que casi fue una víctima, sin mencionar que estaba ayudando al gobierno… ayudando a Saito Hajime, el único hombre que todavía quería pelear con Battousai. Era mucho para comprender.
- Mi única preocupación es que uno de estos hombres era Shuichi, no solo porque la vida de kaoru estará en peligro sino que será herida emocionalmente- Kenshin apretó sus manos fuertemente, no estaba dispuesto dejar que Kaoru fuera herida ni por él ni por nadie más.
- Tal vez sea herida-.
Todos se giraron hacia la voz sorprendidos de ver al alto moreno parado allí con un sobretodo blanco.
-Aoshi-san bienvenido ¿Qué quieres decir exactamente?- Preguntó megumi con temor de saber la respuesta.
Aoshi los miro directamente.
- Shuichi Haname está muerto-.
El silencio en el dojo fue roto por la voz incrédula de Yahiko.- ¿Qué quieres decir con que está muerto? ¡Shuichi no puede estarlo! Solo se fue hace unos días, le prometió a Kaoru que regresaría ¡Ella sabría si está muerto!
Aoshi asintió.
- Ella sabría si murió recientemente. Shuichi Haname… el verdadero murió hace doce años-.
Dejó que sus palabras fueran absorbidas antes de los gritos de incredulidad que se oían por el dojo.- ¿¿¿¿¿¿ Hace doce años??????-
- Por favor, explica Aoshi-. Aoshi asintió de nuevo.
- Aparentemente un niño con el nombre de Shuichi Haname nació en un pueblo lejos de aquí, un pueblo pequeño. El niño murió de una enfermedad, un mes después de su muerte un joven apareció con ese nombre. Como pueden ver, este Shuichi… o cual sea su nombre verdadero, no puedo encontrar ningún detalle o conexión alrededor de este hombre. Sin embargo, es conocido por ser un miembro de los Dragones Blancos-.
Kenshin cerró los ojos pensativamente.- Ese es el segundo eslabón que tenemos con ese grupo ¿Por qué ambos, Kamiya-san y Haname están involucrados con ese bando? No creo que sea solo una coincidencia-.
- Hay más. Los Dragones Blancos aparentemente tienen una disputa con su nuevo líder. Están separados en dos grupos; uno es liderado por Arashi Swamura y el otro es desconocido. Sin embargo, la sed de poder de Swamura es conocida en todos lados-.
- Tres personas conectadas a una sola organización… no es mera coincidencia. Y por todo lo que gira alrededor de Kaoru lo hace demasiado peligroso para ella. No debía haberse involucrado-. El desagrado de kenshin estaba escrito en su rostro.
- Entonces ¿Por qué no le decimos a la busu y terminamos con esto? Pateará a ese sujeto hasta el olvido y no estará más en peligro-. Dijo Yahiko preparándose para deshacerse de Shuichi. Megumi negó con la cabeza.
- Más presión la hará explotar, está muy inestable después de que la forzáramos a hablarnos sobre esa noche. Me siento mal por ello…pero…-.
- No le mencionaremos nada sobre Shuichi Haname por ahora. Sin embargo, quiero hablar con ella sobre seguir exponiendo su vida continuando con el trabajo de su padre-.
Kenshin se puso de pie y se fue, nadie lo detuvo mientras se marchaba, sabían que no lo podrían hacer y tampoco querían hacerlo. Kaoru había puesto deliberadamente su vida en peligro y eso era imperdonable; todavía no podían creer que lo había hecho.
Aoshi también se levanto para irse a una posada cuando Megumi le dijo lo de Misao. Toda su figura se tensó y quedamente le pidió que le diera detalles de su condición y de cómo se encontraba, luego lo observó irse por la puerta. Megumi rogaba que las cosas resultaran bien entre ellos.
No se giró cuando sintió dos fuertes brazos encerrarle su delgada cintura, solo sonrió contenta y se recostó en el fuerte pecho de Sanosuke. Acurrucándose dio un feliz suspiro.
- Gracias Kitsune-.
- ¿Huh?- Megumi lo observó. Él sonrió antes de besarla suavemente.
- Por darme una oportunidad-. Ella también le sonrió.
- Eso es porque prometiste buscar algún trabajo que por cierto no estoy viendo que lo hagas-. Sano se rió suavemente por el leve reproche que recibió.
- Oh, tengo algo de trabajo ¡Y es sacar a Jou-chan de todo este desastre!
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Continuará
:.
Glosario:
Ojou-sama: Señorita
Naze: ¿Por qué?
¡Hola, bueno lamento muchísimo la tardanza! Pero acá estoy… ya quedan solo seis capítulos y terminamos con este hermoso fic de esta excelentísima autora como lo es Blueicequeen ^^
En fin, muchísimas gracias por los review, me alegra que les guste el fic.
Gracias a nickita021, Suzuki Haruno Hyuga, Carmen, kaory1
En especial a Kaory1 por todos los reviews, lamento no haber respondido ningún review, pero lo haré la próxima vez ^^
Así que espero sus comentarios y nos leemos ¿les parece?
Besos
Sele
