CAPÍTULO 8:
La miré, todos mis sentimientos explotaron desapareciendo a kilómetros a la redonda, ahora no sabía que decir:
-¿Jade?- me miró Ezra.
No sabía que decir. Mis pies solo supieron hacer una cosa, salir corriendo hacia mi habitación donde me encerré. Sentía mi corazón a punto de explotar y muchos sentimientos que quería contar, pero no podía. Ezra lo sabía y me había montado todo este cuento para que lo descubriera al final como lo había descubierto.
Miré el móvil, quería llamar a alguien y contarle todo lo que pasaba, lo que sentía, pero, ¿a quién llamaba? Gin no sabía nada de lo que había pasado con mi madre, no quería mentirle, pero no estaba preparada para contárselo. Cat simplemente tampoco y no tenía aún la cercanía para contarle lo de mi madre. Solo me quedaba una persona, solo una persona que sabía lo que había pasado y que me había ayudado con ella cuando una vez pasó.
Cogí el teléfono y marqué su número, pero no le di a llamar, de repente, me entró el miedo. Desde el beso no habíamos hablado y si ahora la llamaba, no sé, sería extraño. Pero necesitaba una amiga y Tori no solo fue mi novia, la chica a quién amaba; si no también mi novia.
Marqué finalmente la tecla de llamada y esperé con el corazón latiendo en mi pecho a mil por horas, tendida en mi cama, a escuchar su voz.
TORI
El móvil me despertó. Miré el reloj y observé que eran la una del mediodía, había dormido un montón. LE había dicho a mamá que me despertara, pero bueno, ya vería que pasaba, ahora hablaría con quién fuese que me llamara:
-¿Diga?- pregunté dándole a aceptar la llamada directamente.
-¿Tori?- terminé de despertarme cuando escuché su voz- Necesito tu ayuda- la escuché decir desesperada- ¿Podemos hablar?
-Sí… sí, claro- mi corazón latía muy deprisa- ¿De qué? ¿Pasó algo malo?
-No… en cierta forma- susurró esta- ¿podemos vernos? Necesito alguien urgentemente para hablar.
-Sí, claro-acepté- ¿Tomamos algo y lo hablamos?- miré la hora, casi la hora de comer- O… podemos comer juntas…- no escuchaba su voz.
-Eso estaría mejor- respondió esta un poco más alegre al otro lado- ¿Quedamos en la pizzería que han abierto?
-Claro- acepté- Nos vemos allí.
-Nos vemos- colgó esta.
Mi corazón se aceleró de repente, no me había sentido de aquella manera desde hacía tiempo. Era raro para mí en sí, pero no podía evitar sonreír ante lo que pasaba. Tenía que ir a la cita ya. Asique me vestí corriendo y cogí las llaves del coche saliendo de allí sin decir una palabra a nadie. Si alguien se enteraba de ello, sabía que sería un suicidio.
JADE
Me diréis que estoy loca por verme con ella, pero ella era la única que sabía de mamá. Necesitaba hablar del tema y ella había estado allí para apoyarme. Solo necesitaba una amiga que me apoyara en algo. Asique bajé nada más me cambié cuando me encontré con Ezra:
-Jade…- me cogió del brazo parándome- ¿Quieres hablar del tema?- me deshice de su brazo- Jade, no es bueno que te lo guardes dentro.
-No me lo guardaré, tranquilo- respondí cogiendo las llaves de la moto- Solo que no lo hablaré contigo- sentencié saliendo del lugar.
-¡Jade!- le cerré la puerta en la cara.
Me había mentido en vez de decírmelo en la cara en el momento. Quizás así habría ido yo a ella, pero no, querían que fuera yo forzada.
Después de aquel encuentro, me dirigí hacia la pizzería y me senté en una silla de la terraza. Estaba nerviosa, nunca antes había tenido una charla parecida a la que iba a tener ahora mismo con Tori. Necesitaba una voz amiga y ella era mi amiga, ¿no?
-Jade- alcé la cabeza cuando la escuché llegar- ¿Cómo estás?
-Bien, gracias por venir-tomó está asiento.
-No tienes por qué darla- respondió esta- Se notaba que necesitabas alguien con quien hablar y me alegro que me llamaras- miré hacia la carta, pero noté como los colores asomaban- ¿Me cuentas que pasó?
Cerré la carta sobre la mesa y la miré:
-Mi madre, se muere- aún no sabía ni como hablar del tema.
-¿Y como estás tú?- me encogí de hombros, no sabía ni como sentirme- ¿has hablado con ella?- negué.
-Esta mañana me levanté y estaba allí- respondí contándole- Ezra quería que hablara con ella, pero esta no le importó- alcé mi mirada- Sabía como me sentía y se quiso ir…
-¿Ezra te lo dijo entonces?- asentí- Deberías haber hablado con ella antes- suspiré dirigiendo mi mirada a sus ojos, me tranquilizaba; pero a la vez no pude evitar mandarle una mirada de reproche- lo sé, lo sé- me cortó- sé que no quieres, pero al menos, cuando la viste, podrías habérselo dicho… Si se muere, por algo será que está ahí…
-Quiere redimirse antes de morir- resoplé.
-Quería borrar los errores del pasado- la defendió Tori- Jade, se por experiencia que alejarse de una persona querida cuando estás enfadada es malo- la miré- Solo recuerda Matt y como hubieras dado la vida por haber estado allí- asentí, aunque no pude evitar mostrar una muesca de dolor al recordar aquello- y lo siento…
-Estuve donde tenía que estar- la corté dejándola sin palabras haciendo que se le dibujara una sonrisa- Quise haber estado allí, pero estuve donde tuve que estar.
-Gracias…- sonrió- Solo digo, que no desperdicies la ocasión con tu madre también- nos interrumpió el camarero.
-¿Qué van a pedir?- fui a abrir la boca cuando Tori pidió.
-Batido especial de la casa- me miró- Yo pago- acepté, si me invitaba….
-Perfecto- se marchó este.
-¿Estás segura que me gustará?- bromeé.
-Te gustará- aceptó esta- y volviendo a lo de antes, habla con ella, te hará bien.
-¿Y si no?
-Te gustará- bromeó quedando de nuevo un silencio entre nosotras -Jade- me cogió de las manos. La miré, fue extraño sentir de nuevo su piel con la mía. Esta lo noto y fue a quitar las manos cuando las agarré, me gustaba aquella situación- Habla con ella. Te arrepentirás de dejar marchar estas ocasiones, créeme. Yo lo hago.
-Lo haré-respondí cuando ninguna de las dos se movió.
-Los batidos- excepto por el camarero, que estaba empezando a molestar, de verdad- Que aprovechen- asentimos un poco sonrojadas.
Miré el batido, este era descomunal para lo que eran los batidos. Era de chocolate con vainilla y mucha nata. Sirope de chocolate y una cereza:
-Madre de dios- reí cuando lo vi- Me voy a poner mala con tanto batido- bromeé.
-Va, ¿tú? No te creo- me retó esta- Vamos, que aún nos queda la pizza después.
Bebí saboreando lo bueno que estaba:
-Si llego.- respondí probando el primer sorbo- Madre, que bueno está esto.
-¿has visto?- reí.
-Ok, está bueno- respondí bebiendo otro poco.
Alcé mi cabeza un poco y la observé. Era increíble que después de tantos años, tantos momentos vividos entre las dos, aún estuviéramos así, como si nada hubiera pasado:
-Gracias- se giró nada más escuchó mi voz.
-¿Por qué?- sonrió con aquella sonrisa que ponía cuando se sentía avergonzada.
-Por todo- resumí- Por haber venido, por haber escuchado… por la comida- bromeé señalando el batido- Esperaba que las cosas hubieran cambiado entre nosotras en estos dos años.
-El tiempo ha cambiado, nosotras no, Jade- respondió empezando a darle vueltas al batido con la pajita- He de decir… que te extrañé estos dos años- un nudo se ató en mi garganta provocando que no tragara bien. No estaba preparada para esta charla- ¿Cómo lo pasaste?- se notaba que le provocaba vergüenza preguntar.
-Bien- sonreí recordando Londres- Estuve trabajando en algunas cosas y ahorré dinero.
-Jade West trabajadora- bromeó- Eso es algo nuevo- me encogí de hombro.
-El tiempo me hizo cambiar- la miré, me moría por preguntar; y no aguanté-¿Y tú? ¿Qué ha sido de tu vida?- sentía la urgente necesidad de saber de ella, como antes.
-Bien, tu sabes- bromeó esta- Conseguí entrar en Stanford.
-Me alegro- sonreí.
-Aunque por mi, mucho no cambió- se miró- Solo mi aspecto un poco- bromeó- Aun vivo en el pasado- noté en su mirada como ambas queríamos hablar de lo mismo.
Y sin que pudiera pararme, lo solté:
-¿Aún piensas en aquella noche? Sobre lo que pasó… entre tú y yo…- su gesto se descompuso.
Por un momento, el silencio reinó entre las dos provocando que casi me arrepintiera de haberle preguntado:
-Mucho, la verdad- respondió- y no me gusta- intenté respirar, a ambas se nos hacía duro aquello- Me traen muchos recuerdos, y muy contradictorios, ¿sabes?.
-Pero hiciste lo correcto, ¿no?- casi no podía creer lo que iba a decir, pero tenía que decirlo- Ganaste una vida mejor a la que te hubiera conducido.
-Pero al menos hubiéramos estado juntas- por un momento quise olvidar todo.
Olvidar lo que pasó, olvidar aquel momento, olvidar a Gin y besarla. Decirle que todo estaba bien y que podíamos volver a ser felices si ella lo quería; pero no negué. Todo había ocurrido por algo. El destino no quería que estuviéramos juntas y por algo sería:
-Pero aún me tienes, como amiga- sonrió- Podemos serlo- respondí acercándole la mano- ¿Amigas?
Esta me la miró y tras unos segundos de dudar, la apretó y asintió:
-Amigas.
Increíble, pero cierto, aquella fue la primera charla que había tenido con Tori después de que rompiéramos donde sentía que no estaba dolida ni nada. Que solo éramos Tori y Jade, siendo amigas, tomando algo, comiendo. Y me gustó aquella experiencia.
-Muchas gracias de nuevo por venir- agradecí cuando terminamos de comer.
-Ya te dije que no había por que- volvió a disculparse esta- Rompimos, pero eso no hace que no podamos ser amigas- asentí- Me alegro de haberte visto de esta manera.
-Igualmente, Tori- sonreímos ambas.
-Adiós.
-Adiós- dije mientras la veía marchar con ese soso adiós.
¿Para que mentirnos? No éramos amigas, aún había algo allí que no nos dejaba vivir a ninguna de las dos.
TORI
Algo que las dos intentábamos negar por mucho que dijéramos. Nada más que me metí en el coche, lo sentí. Algo había que tenía que aclarar antes de que fuera demasiado tarde y nos causara más dolor a las dos. Tenía que hablar con ella o hacer algo antes de que causara problemas.
JADE
El día transcurrió raro en sí. Ezra me miraba buscando que le empezara a contar sobre lo que sentía al haberme enterado, pero yo seguía ignorándolo. Gin lo notó cuando me vio en el trabajo, aun así, no me preguntó, cosa que agradecí. Así, hasta que llegó la noche y me dispuse a arreglarme. Había quedado con Cat, Gin y el hermano. Íbamos a salir todos juntos y pasar una noche loca. Me servía después de que hubiera pasado todo lo que había pasado. Por lo que después de comer, llegué a casa a recogerlos:
-¿estás lista?- pregunté entrando en la casa, aprovechando que la puerta estaba abierta- ¿Gin?
-Aquí- salió de su cuarto- ¿Qué tal?- preguntó dando una vuelta.
-Lindísima- sonreí acercándome- ¿Y tú hermano? ¿Ya está listo?- pregunté besándola.
-Sí, ya se fue. Dijo que iría a un lugar antes y que nos veríamos allí- asentí- ¿Vamos?
-Claro.
Había hablado con Gin para que Robbie y Cat se conocieran. Sabía que de cierta manera, Cat no había superado aún lo de Matt y se que él le hubiera gustado que Cat fuese feliz. Robbie y Matt eran parecidos, quizás funcionarían.
TORI
Me habían llamado y tras insistir unas cuantas veces, mis nuevos amigos me convencieron para salir. Desde que había dejado el colegio, corté un poco con mis antiguas relaciones. No sabía de André desde hacía tiempo, ni si quiera de Cat. Beck era el único que aún seguía y a causa del royo de la familia, pero aun así, allí estaba atenta a una conversación de la que ya había perdido la cuenta.
-¿Qué piensas, Tori?- alcé mi cabeza cuando alguien pronunció mi nombre- ¿Tori?
-Que sí, que lo que tu dices- respondí esperando que fuera la cosa correcta.
-¿Ves? Te lo dije- respondió Mía, una de mis nuevas amigas de la universidad a Beck el cual solo asintió.
Volví a mi mundo. Hacía mucho tiempo que estaba allí, ¿por qué no estar un poco más? Asique, me refugié un poco más, cuando escuché su voz:
-¡Camarero! ¡Camarero!- me giré enseguida- ¡Camarero!- no la escuchaba- Joder.
No pude evitar reír. La había extrañado tanto que se me hacía hasta raro verla allí, parada en frente mía. Sobre todo recordando como había terminado nuestra relación en sí.
-¡Camarero!- lo llamé yo a lo que Cat se volvió- ¿Puede atender a esta señorita?
-Sí, claro- se giró este por fin a Cat.
-Gracias- casi susurró esta, cosa que me apenó.
No había sabido de ella en casi los dos años que había pasado desde aquella noche y ahora, mejores amigas como habíamos sido, me repudiaba:
-Hola- me acerqué a ella, la extrañaba.
-Hola- sonrió mirándome.
-¿Qué tal estás?
-Bien- sonrió, aunque se notaba la tensión en el aire.
-No he sabido nada de ti, ¿te fue bien la cosa?- fui directa al grano, solo quería pedirle perdón de una vez- Yo…
-No te preocupes, estoy bien- respondió esta cortándome, aún me conocía- Me alegro de volver a verte- asentí, ni si quiera yo sabía lo que hacer.- ¿Qué es lo que quieres, Tori?- preguntó un poco molesta.
-Yo… lo siento… Es solo que hace mucho tiempo que no nos veíamos.
-Lo sé- respondió esta- Al menos tengo a Jade.
-¿Jade?- asintió.
-Quedé con ella aquí- respondió cuando se dio cuenta al ver mi cara- LO siento…yo no..
-No, tranquila- sonreí- Todo el mundo cambió estos años.
-Está bien…- terminó quedándonos sin saber que hacer.
Asique hice lo único que supe hacer, lanzarme a abrazarla. Creí que no me devolvería el abrazo, pero al contrario, se lanzó a mí abrazándome:
-Te extrañé- respondí casi suplicándole.
-Yo también- respondió esta mirándome a los ojos- Muchísimo.
Reí intentando no llorar, hacía demasiado que no la veía:
-Tenemos que ponernos al día- asentí cuando me dio por mirar a la puerta en uno de esos intentos de no mirar por no llorar, cuando lo vi, quedándome callada.
-¿Tori?- esta miró a donde yo miraba y vio lo mismo que yo.
Jade llegaba con una chica un poco más bajita y un chaval a su lado. La conversación de esta mañana vino a mi memoria y de repente, no sabía como sentirme. Solo la miré, aunque todo temblaba a mi alrededor:
-Tengo que irme…
-Tori, yo…
-No te preocupes- respondí cortándole- Nos vemos otro día, ¿me lo prometes?
-Te lo prometo- asintió esta.
Casi corrí de allí cuando tuve la oportunidad. Me sentía rara y dolorida. No tenía más ganas de estar allí. Solo quería salir corriendo y escaparme de allí en este preciso instante.
JADE
-¡Cat!- por fin la ví- te he estado buscando, ¿Dónde estabas?
-En la barra- respondió esta- Estaba…- se calló de repente cuando vio a Gin- pidiéndome algo.
-Ah- que raro- bueno, quería presentarte a Gin- saludó esta- y este es su hermano Robbie.
-Encantado- se lanzó ya sin decir nada- No sabía que las amiga de Jade eran tan guapas.- sonrió esta nada más se acercó, ya se veía que iba a haber cosa aquí.
-Está bien- lo paró Gin- no vallas tan lanzado. Lo siento- bromeó mirando a Cat.
-No te preocupes- rió esta- Está bien.
-Bueno, por si acaso, vamos a pedir.- respondió Gin- ¿Te pido algo?- me miró.
-Si me invitas- bromeé.
-Como no. Robbie- lo arrastró llevándoselo- vamos- sonreí.
Nos quedamos finalmente a solas cuando miré a Cat, le había ocurrido algo, lo sabía y me lo contaría si o sí:
-Cat, ¿qué te pasa?- me miró.
-Nada- sonrió- es solo que…- observó que Gin estuviera ya lejos- ha estado aquí.
-¿Quién?- enseguida me vino a la mente- ¿Dónde esta?- pregunté dirigiéndome hacia la zona donde más gente había.
-No lo sé. Nada más vio acercarte con Gin, se fue corriendo- me sentí mal cuando escuché aquello. Quedamos en ser amigas y las amigas se cuentan las cosas. Debería de haberle contado- ¿Qué vas a hacer?- la miré- Jade, conozco esa mirada y sé que no tratas nada bueno.
-Y no trato- admití.
Salí corriendo en busca de ella. Sentía que necesitaba hablar con ella y bueno, no la podía dejar que se fuera de aquella manera, pero no la encontraba por ningún lado. La buscaba y la buscaba, pero no la encontraba por ningún lado. ¿Dónde estaría?
