Capítulo 10: La charla

Thor no podía creer que esto estuviera pasando.

-Por eso tienes que tener cuidado con Loki –le dijo su padre.

-De verdad, no creo que esta sea una conversación que quiera tener contigo.

-¿Sabes algo de tu hermano? ¿De cómo se comporta su cuerpo?

-No, pero tú tampoco.

-En eso te equivocas –le dijo mostrándole un libro de tapa azul.

-¿Otra vez con los libros? –preguntó mirando con desprecio el texto- Todo partió por uno de esos malditos libritos tuyos.

-Sí, pero gracias a eso puedes desposar a Loki. Te recuerdo, hijo mío, que si no existiera el detalle de que Loki puede dar a luz, no te permitiría que lo desposara, y no por qué no lo ame, Loki es tan importante para mí como lo eres tú, es mi hijo y no permitiré que sufra en tus manos –dijo sentándose al lado de un abatido muchacho. Aquel a quien había coronado un día antes. Todo había sido demasiado rápido-. Creo, que de no haber tenido Loki su condición actual, no te hubiera dejado tenerlo, ni siquiera como amante.

-Yo lo amo por sobre sus dones.

-Lo sé, es por eso que lo digo. No creas que no te he visto mirarle a través de los años. Sé que le amas, así como él te ama a ti, pero Loki no lo hace como un hombre, él te ama como su hermano, y para conquistar ese lado es que tienes que empezar a conocerlo mejor. Dejar de ver en Loki a tu hermano, empezar a verlo como el hombre que es, como el que reinará a tu lado por lo que les quede de vida, o hasta que ustedes decidan suceder el trono a uno de sus hijos.

Thor vio que su padre tenía razón. Tendría que conquistar a su hermano. No quería forzarlo a la hora de hacer el amor, porque para él era eso, no un simple acto de sexo en el cual descargarían sus cuerpos.

-Gracias, padre –le dijo tomando el libro y leyendo las interesantes partes que su padre le enseñaba.

En la habitación de Loki, las cosas estaban poniéndose cada vez más tensas. Cuando Frigga empezó a conversar con su hijo menor, nunca se esperó que este diera vueltas por la habitación como bestia enjaulada.

-¡No quiero esto! –le gritó soltando lo que tenía dentro- ¡No quiero ser quien caliente la cama de Thor por un maldito capricho!

-Thor te ama, no sé cuántas veces debo decirlo. Sé que es difícil para ti.

-¡No, no lo sabes! –le dijo a sus pies, apoyando su cabeza en su regazo, como cuando era un niño –Nadie lo sabe.

-Mi pequeño bebé –dijo besando sus cabellos -. Creí que con tu astucia, a estas horas ya te habrías dado cuenta de lo ventajoso para ti que es esta situación.

-¿Ventajosa situación? Disculpa que discrepe, pero ahora no seré más que la pareja del rey. Siento que hasta mi lugar en el reino cayó.

-Hijo, escúchate, ya no serás sólo uno de los príncipes de Asgard, gobernaras estas tierras que tantas veces quisiste hacer. Podrás regirlos…

-¿Pero a qué precio? Acostándome con Thor. Dejándolo que me tome…

-Sólo si tú lo quieres.

-Se nota que no conoces para nada a tu hijo. Thor me desea, poco le importará que yo no lo quiera en mi cama.

-Thor mandó a preparar las que serán sus habitaciones, una cama inmensa, una que los podrá mantener separados, sin la necesidad de que ocupes otra aparte.

-Su ego hablando, ocupa más que una cama, madre, no tendrá impedimentos…

-¿Crees capaz a Thor de violarte? –le preguntó mirándolo a los ojos, ahora que su atención estaba puesta en su rostro.

-No lo creía capaz de hacer lo que hizo.

-Loki, no temas de algo que no pasará. Conozco a Thor, sé que te ama y una de las cosas que más le importa es tú, tu bienestar y sé que no será capaz de hacer algo que tú no quieras.

Loki a estas alturas ya no sabía que pensar. Justo cuando la puerta fue abierta y por esta aparecía el padre de todo.

Era hora de su sentencia.

Continuará…

N/A: Lamento la demora, estaba enfermita.

Un beso

Majo