Esto sólo pasa en octubre, el mes de las sorpresas de cumpleaños [?] Okayno. Niños y niñas... Tengo veinte, me hago más vieja, acabo de volver porque a mis amigos les gusta gastar tiempo conmigo. Lo curioso es que a pesar de tener veinte, hace dos días me detuvieron a preguntarme: ¿De qué colegio eres? Y yo me sentí la bebe más bebe del mundo... Es decir, soy una enana -1.56- pero no es para tanto u_u Me rompieron el kokoro. Literal. Regresando al fic...
Gracias a: AI tsukiyomi, enserio, te lo agradezco *3*
Rated: T
Advertencia: "&." eso para iniciar recuerdos y ".&" para terminar (No lo pongo en cursiva porque -personalmente- cansa un poco la vista :/)
Parejas: AmuxIkuto
Declaimer: Shugo Chara © PEACH-PIT (#Respect) Osea que sólo la historia y Haruna me pertenecen, más información entrar a mi perfil y dar click al zelda :v
Hitman
'Capítulo 9: No quiero mentiras'
El dolor era insoportable, sentía que estaba todo oscuro y no podía abrir mis ojos fácilmente a pesar de que no hubiese luz. ¿Dónde estaba? No podía escuchar palabras claras, pero sentía que estaba rodeada de personas. Aunque solamente oía murmullos. Todo se hizo más claro en un segundo y me vi a mi misma caminando hacia un gran edificio…
&. Caminaba a paso lento conversando con un par de –parecían- amigas, una llevaba lentes y tenía el cabello corto, a su otro lado iba una más baja de cabellos rubios. No podía ver sus rostros con claridad. Estaban hablando de lo que harían para su viaje de vacaciones ese año, porque era el último año de preparatoria. Parecía que también hablaban de lo que sería su vida dentro de unos años. Al entrar hicieron una fila hablando ahora de universidades. Parecía que la de lentes estudiaría en Tokio, en cuanto a la rubia, ella viajaría a Europa. En cambio a mi no parecía segura de lo que quería. Entraron a un salón en donde parecían registrarse.
Mis amigas se despidieron pues cada una al parecer iba a una vocación diferente. Quedé detrás de un joven rubio, no podía verle la cara.
—Disculpa, ¿esta fila para que carrera es?
Me giré un poco para descubrir a una joven de perfectas facciones, casi como las de Haruna. Pero se parecía a Nagihiko, hasta juraría que era él vestido de mujer.
—Derecho—dije sin muchos rodeos.
—Fujisaki-san.
La misma joven, atendió al llamado de alguien delante de nosotras.
Yo parecía tranquila y extrañada, pero en realidad mi yo de ahora se sentía totalmente confundida. Pues quien estaba delante de mí era nada más ni nada menos que Hotori Tadase. A quien yo no conocía en ese entonces… ¿Por eso me era familiar?
—Hotori-san—dijo sonriendo—, ha pasado tiempo.
— ¿También vienes a la charla?—preguntó el joven de adelante.
—Sí, sabes que he querido estudiar derecho desde que tengo memoria.
Tadase le sonrió y luego me miró.
— ¿Es tu amiga?
Yo parecía incómoda.
—Pues, no sé su nombre.
—Amu—me presenté sonriéndoles.
—Mucho gusto—dijeron ambos amablemente.
Un señor adelanté dijo: Siguiente. Y el rubio siguió adelante para registrarse.
—Fujisaki Nadeshko—dijo aun sonriéndome—, gusto en conocerte… No me dijiste tu…
—Hinamori—aclaré apresuradamente—, Hinamori Amu. Pero sólo dime Amu, está bien.
—Gusto en conocerte, Amu-chan. Puedes llamarme sólo Nadeshko.
Ambas reímos, parecía una buena persona, me seguía pareciendo Nagihiko. Era idéntico, pero se estaría disfrazando de mujer, tal vez.
Ni si quiera tenía la más mínima idea de dónde estaba. Es decir, sabía que estaba en un edificio, donde darían charlas sobre las carreras que seguirían algunos alumnos. Pero hacía unos minutos estaba junto a Ikuto, Utau… y había descubierto que mi apellido era Hinamori y después…
Sentía que todo me daba vueltas, por lo que procuré concentrarme en donde estaba en ese mismo instante.
— ¿Amu-chan, nos sentamos juntas?
—Hm.
Había asentido sin muchas dudas, parece ser que soy ese tipo de persona.
Nadeshko me hablaba sobre ella y yo le respondía amenamente.
Estábamos ya sentadas en un amplio salón, parecido a uno donde impartían clases. En este caso suponía serían charlas vocacionales.
—He venido con mi hermano y una amiga más—me comentó, captando mi atención.
Más la mía que la de mi yo sentada en esa silla. Parecía aburrida, aunque no recordaba exactamente por qué tenía esa actitud.
Se giró en su lugar mirando en una esquina, estaban sentados sonriendo dos chicos que conocía bien. Pero supongo que en ese entonces no tenía idea de quienes eran.
—Son gemelos…
—Pues si—afirmó sonriendo—. Pero yo soy mayor que él por unos minutos—dijo guiñándome un ojo.
Reí junto con mi imagen en la clase, claro que ella sólo escuchó la risa de mi yo sentada a su lado.
Ahora que me percataba bien, el par se había sentado cerca a Tadase. Quien parecía muy incómodo.
El tiempo pasó, una charla, otra charla… más charlas. Yo seguía al lado de Nadeshko, parecía que éramos amigas a pesar del poco tiempo que nos conocíamos. Pero mientras más atención prestaba a –al parecer- mi nueva amiga, más me daba cuenta que cada vez que terminaba un charla compartía miradas con su hermano y la pelinegra. Al salir de cada salón era lo mismo, además de que miraba en todas las direcciones y me guiaba prácticamente a cada asamblea. Yo parecía estar quedándome más por estar con ella que porque realmente me interesaran aquellas conferencias. Tampoco me daba cuenta de estos pequeños detalles.
De pronto en la última charla, se escuchó un grito fuera del aula. Un grito de terror, como si algo terrible hubiese pasado. Fue en ese instante en el que el catedrático dijo que todos guardásemos silencio. En el que la pelinegra de ojos celestes se escabulló ágilmente fuera del aula. Y que mi yo sentada, parecía muy asustada por como unos chicos detrás de mí de pie se cubrían las cabezas y bromeaban pareciendo fantasmas. Además, me pude dar cuenta de la mirada tensa que compartieron los gemelos, que se pusieron de pie al mismo tiempo.
—Chicos tranquilos…
—Debemos salir, sensei—dijo el menor del par y volteó a mirar a su amigo rubio—. Tadase, tenemos que salir.
Después de eso, todo dejó de escucharse. Parecía que seguían hablando y luego las ventanas reventaron y todo se tornó en pedazos. No veía muy bien, sólo a mí, tosiendo con dificultad. Una explosión en el salón de al lado había provocado que un incendio naciera en el piso donde estábamos. No podía distinguir mucho. Los chicos detrás de mí, no estaban, el gemelo y Tadase tampoco. El fuego bailaba al frente de mí, yo parecía impactada por todo. Al mirar a donde miraba mi yo en pie, me quedé de piedra… Gente muerta, el profesor que había impartido la mitad de la conferencia… los alumnos de adelante… sangraban y no parecían con vida porque ninguno se movía. Y el fuego comenzaba a consumir uno de los cuerpos…
Oí un crujido, arriba de mi parecía que el techo se iba a caer.
Corrí junto con mi yo, hacia la puerta que yacía abierta, parte del techo terminó por caer y las llamas fueron creciendo. Mis ojos parecían no despegarse del aula. El sonido volvió y oí llantos, gritos de dolor. Gente llamando nombres, ninguno llamaba el mío. Las dos amigas con las que había venido se habían ido después de la primera charla. Así que no me quedaba alguien a quien buscar.
Miré como me toqué el cuello sólo para sentirlo húmedo, al parecer, me dio pánico ver de que se había manchado mi mano al tocarme así que cómo pude me limpie en mi casaca. Pero yo entendí la razón por la que tenía tantas vendas en mi mejilla y cuello.
Me dispuse a correr cuando mi yo a mi lado lo quiso, cuando sentí como una de mis manos eran sujetas, sentía el tacto porque era mi recuerdo, pero obviamente la tomaba a mi yo a mi lado. Nadeshko me brindó una cálida sonrisa. Tanto mi yo sujeta como la yo de ahora la miramos sin poderle dar crédito a esa sonrisa. Tomó su celular y no escuché lo que dijo, pero parecía hablar con alguien. Colgó y luego escuchamos un disparó. Se tensó en su lugar y luego levantó su falda. Enrolladla a su pierna se encontraba un estuche de una pistola. Su sonrisa se borró y su agarré en mi muñeca se hizo más fuerte.
—Amu-chan, tenemos que salir…
Se veía preocupada y algo paranoica por como miraba en todas direcciones, así que mi yo parecía simplemente seguir las indicaciones. Parecía realmente confiar en ella, yo no hacía lo contrario, había algo en ella que me inspiraba confianza. Aun me pregunto dónde estará ella fuera de este recuerdo. No tenía que dudar más sobre ello, era obvio que era un recuerdo, y dos de los que conozco me han visto ya. ¿Por qué no me dijeron nada? ¿Acaso Nadeshko no les habló de mí?
Se oyó otro disparo y nos detuvimos. Nadeshko levantó su falda nuevamente y le quitó el seguro a la segunda pistola.
Se mantuvo quieta y ya me había soltado, por lo que no pude saber si se había estremecido nuevamente después de dos disparos. Yo la miraba preocupada, parecía saber lo que pasaría, y de alguna manera yo también lo presentía.
—Espero no tengas que usar esto—dijo girándose y mirándome sin ningún tipo de emoción—. Eres una buena chica que se ha involucrado en problemas que no le competen… Sigue por ese camino, hay una escalera de emergencia, estarás a salvo una vez llegues allí.
—Pero yo no sé… usar esto—dije cuando depositó la pistola en mi mano—. Nunca he-
—No te digo que la vas a utilizar, sólo por si acaso-
—Pero tu-
—Estaré bien, Amu-chan… Iré por el camino más largo para evitar malas personas en el tuyo—dijo sonriéndome cálidamente—. Nos veremos abajo, recuerda preguntar por Ikuto.
—Ikuto… está bien, nos vemos… ¿verdad?
Ella me sonrió tristemente y me levantó el pulgar antes de darse la vuelta.
—Todo estará bien—dijo antes de comenzar a correr en la dirección contraria a donde me había dicho que estaban las escaleras.
Ikuto. Vería a Ikuto. ¿Por qué no entiendo nada? ¿Qué había querido decir con que soy una buena chica involucrada en problemas que no me competen…? …y más, y en la cabeza de mi yo del recuerdo estaba todo desordenado, parecía no comprender nada… seguro que estaba confundida, parecía tener la intención de correr detrás de ella. Quería saber quién rayos era Ikuto, y cómo sabía Nadeshko que había una escalera de emergencia en esa dirección. Qué estaba pensando… ¿Iba a ver a Ikuto? ¿Él me había visto ya antes?
Se escucharon disparos, muchos de ellos, me asusté más, si es que era posible… Pensé en mi nueva amiga, esperaba que estuviera bien y yo, yo tenía que correr en la otra dirección para poder salir. ¿Perderé la memoria después de esto? ¿Por qué no recordaba esto antes?
Miré la pistola una última vez y corrí con todo lo que mis piernas me daban, tenía que salir de aquí y encontrarme con ella, ¿verdad? Y con Ikuto también.
Seguí corriendo, queriendo encontrar una salida. Mi mirada iba de un lado a otro, intentando conseguir algo. Ventanas rotas, puertas abiertas, fuego y sobre todo la alarma de incendios, no podía soportar esa alarma, me reventaba los oídos. Sentía que la adrenalina corría dentro de mí, lo sentía. Pero no podía dejar de sentir miedo… tarde o temprano me alcanzaría y no habría un mañana para mí. Doble en un pasadizo y seguí corriendo, hasta que llegué a una pared. Sin salida.
– ¡Mierda!
Era una pared con un espejo gigantesco, todos mis sentidos se detuvieron cuando vi por el espejo una sombra acercándose.
–Te encontré–dijo una voz masculina.
No tuve que voltearme a encararlo. No podía verle la cara, todo estaba borroso, solo veía las llamas naranjas detrás de nosotros, danzando y propagándose por el lugar. El misterioso levantó un cuchillo para arremeter contra mí y en ese momento algo se interpuso… Alguien. Nadeshko.
Su sonrisa me hizo sentir tan calmada que no supe adaptarme a la situación, fue cuando cayó de rodillas que caí en la realidad. Tenía un cuchillo clavado en la espalda, y su blusa antes blanca se comenzaba a tornar rojo carmín… Demasiado rojo que me había dejado muda.
El hombre de atrás se rio cínicamente antes de que me apuntara a mí con una pistola, no conté con que una moribunda Nadeshko me abrazara la cabeza. Me estaba ocultando contra el disparo, aún tenía fuerzas para luchar por su vida y por la mía y yo estaba inmóvil. Que inútil fui. Sentí que mis lágrimas caían, tanto de mi recuerdo como de la yo que ahora veía la situación. La diferencia entre las dos era que la yo de ahora estaba viendo la situación completamente.
El hombro soltó el gatillo y antes de que disparara, alguien más lo acuchilló a él. El hombre cayó al parecer sin vida y detrás de él estaba una figura inconfundible. Demasiado conocido para mi yo actual pero para mi recuerdo no, quien trató de llevarse a Nadeshko consigo.
Esta misma lo evitó, sin que yo hubiese volteado aún y me dijo que me fuera rápido, y así lo hice llorando. Salí corriendo y aunque yo si quise quedarme para saber qué pasaba no pude, aunque sabía bien quien había matado a-.&
— ¡Amu!
Mis ojos se abrieron de golpe y me incorporé asustada, como si me faltase oxígeno.
Sentí unos brazos envolviéndome protectoramente, inundándome de calor.
— ¿Qué pasó?—dije cuando la cabeza aún me daba vueltas… no podía, o tal vez no quería dar crédito a lo que acababa de pasar por mi cabeza.
Ya no sabía si esto era la realidad.
—Caíste de las escaleras, tus pies aún estaban mojados—dijo la misma voz que no supe identificar.
— ¿Cómo te sientes?—preguntó una voz femenina.
Había despertado, todos me miraban, e Ikuto me tenía envuelta en sus brazos y como nunca antes me estremecí. Y me solté bruscamente de él, quien me miraba estupefacto al igual que el resto… Parecían mirarme como la cosa más rara del mundo, yo sólo sentía otra vez que el oxígeno me faltaba. Pero en ese momento sólo necesitaba saber una cosa… Algo que había entendido casi antes de despertar.
—Está muerta, ¿verdad?
Todos se sorprendieron, desde el papá de Ikuto hasta Haruna. Quien comprendió mejor la situación.
—Sí—me confirmó acercándose a mí—. Pero eso no fue tu culpa.
Y supo exactamente las palabras que yo necesitaba oír con tanta urgencia. Sus ojos celestes me miraron al contrario del resto, con tranquilidad.
—Dime, Hinamori-san… Tienes derecho a saberlo todo…
Lo miré a Ikuto primero, quien parecía seguir teniendo intenciones de ir hacia mí, cuando yo seguía recordando como aquel hombre quedaba sin vida delante de sí mismo. Al igual que Nadeshko.
Tragué grueso antes de responder:
—No quiero mentiras…
Sí, bastante corto en comparación al resto, pero se aclararon muchas cosas, y en el siguiente se sabrá mucho más sobre la vida de la protagonista. Al parecer está molesta y le tiene miedo a nuestro galán, pero creo que es comprensible [?] Después de ese super flashback creo que cualquiera. Y Nadeshiko está muerta TToTT Era bastante obvio desde capítulos atrás pero se explicó por qué :'(
Sólo quedan tres capítulos! Y un epílogo que concluirá con TODO. Mi primer fic largo D': Al fin pondré la palabra! LA PALABRA!
Gracias por leer ^^
Attn. Kiriha-chan
Pd. Necesito reviews para que me suban el autoestima, enserio, esa chica de la encuesta me dejó mal D: Hasta en las entrevistas de trabajo no me toman enserio.
