Disclaimer: Los personajes de la Saga Crepúsculo son creación de la Sra. S. Meyer y la historia es adaptación de una novela contemporánea, cuya autora y biografía se publicarán al final. La producción de este fics es una mera actividad recreativa, sin fines de lucro. Creada para el blog de Doris Cullen - Advertencia: Lenguaje adulto.


ADVERTENCIA

Isabella

Es mi primer día como su planeadora oficial, cuando llego a la sede de la campaña el siguiente lunes, bajo del ascensor e inmediatamente me pongo a trabajar.

Estoy decidida a impresionarlos y ser una patea traseros como todos en el equipo. Sobre todo ahora que soy su asistente más cercana; Soy yo y no hay nada que me ampare ante un error.

Estoy tratando de concentrarme en la mayoría de las cosas que Ed tiene que hacer cuando Rosalie aparece.

—¿Cómo lo estás haciendo? —Me pregunta mientras se acerca a mí.

—¡Genial! —Le sonreí, luego le mostré unas páginas con itinerarios dispersos, me tomó trabajo realmente supervisar el horario de Ed, no sólo porque es él, sino porque involucra a muchas personas. —Estoy un poco preocupada ya que estoy perdiendo tiempo valioso en lo que le toma al equipo llegar en autobús, me pregunto si no debería hacer uso de ese tiempo en algo para él.

Rosalie arrastra una silla encima y mira las páginas. Ed no quiere poner consignas a través de cada pueblo y ciudad de Estados Unidos; está haciendo campañas agresivas en línea con opiniones personales y proposiciones de soluciones. Pero incluso con la campaña en línea, su horario es asesino.

Literalmente podría matar a un hombre que no fuera tan enérgico como él lo es. No me imagino al Presidente Dwyer o Waylon Forge, el favorito republicano, que son mucho mayores y mucho menos atléticos, soportando este ritmo.

Como planificadora principal y como nos embarcaremos en un travesía por el país, haré trabajo de campo ahora. En lugar de estar encerrada en la sede, estaré allí, supervisando a todos los ayudantes de campaña a nivel local, garantizando que todo funciona sin problemas en cada lugar y compromiso en el que Edward esté.

Rosalie ha dicho claramente en repetidas ocasiones que mí trabajo es gestionar tanto los horarios personales como profesionales de Ed y no solo eso, estoy aquí para administrar los equipos de avance que van a llegar a cada lugar antes para asegurarse de que todo sea como debe ser. Ella me dice que un buen flujo de programación es de suma importancia para una campaña más eficaz. Necesito centrarme primero en el tiempo personal de Ed, luego realizar un equilibrio entre eventos dirigidos a escuelas secundarias, los veteranos, las industrias, los hombres trabajadores promedio. También incluir a todas las minorías y definitivamente a las mujeres y jóvenes, que parecen ser sus fans más devotos. A esta lista, después de hablar con los gerentes, tengo que añadir hospitales y hospicios y añadirlos a la mezcla también.

—Necesita tiempo para correr todos los días. Asegúrese de que todos los días, tenga una hora libre para correr y por lo menos una media hora para bañarse y prepararse para el día. Créeme, se concentra más en el trabajo cuando comienza el día con eso. Añade una noche libre durante los fines de semana así puede ver a sus amigos y familiares o simplemente tener tiempo a solas —me dijo Rosalie cuando me explicó esto por primera vez.

—¿Sólo una noche? —Me horrorizó pensar que estuviera trabajando tanto.

—Sólo una; sugerencia que vino del mismo Ed —me aseguró Rosalie, pero ella parecía como si estuviera más preocupada que yo.

Ahora nos sentaremos aquí mientras creamos en conjunto su primer horario de campaña activa, uno donde estará viajando intensamente.

Como Waylon Forge y Phil Dwyer están atacándose entre ellos mismos en sus campañas; aquí estamos. Nuestros primeros estados para visitar son estados conocidos por ser principalmente rojo o azul, lo que significa que Texas está principalmente del lado republicano y California por ser demócrata.

—Isabella, han estado hablado. Levanto mi cabeza. —¿Disculpa?

—Algunos de los colaboradores. —Señala hacia fuera la puerta—. Hablan de que Ed te presta más atención a ti que a otras asistentes. Alice los ha apaciguado diciendo que son amigos de la infancia, pero me gustaría darte un consejo amistoso.

Me siento tan sorprendida e incómoda al pensar en alguien asumiendo algo escandaloso que me quedo callada, sin pestañear, mientras veo que Rosalie es amable pero con mirada severa.

—No lo hagas —dice tranquilamente, manteniendo mi mirada.

Sacude su cabeza, mirando hacia abajo en el itinerario, roza una línea roja sobre un evento y agrega una gran flecha roja para poder avanzar hasta el siguiente día.

—Ed es inquebrantable donde está parado ahora .—Me mira otra vez—. Posee el corazón de cada americano simplemente porque todos lo vieron perder a su padre de esa manera, cuidar de su madre, permanecer con los pies en la tierra siendo humilde a pesar de todo y ser uno de los hombres más famosos del mundo. Cualquier suciedad que los partidos que quieren poner en él, no existe, Carlisle lo ha estudiado y cualquier calumnia se puede contraatacar fácilmente, mientras que sea una calumnia.

Mis ojos se ensanchan. —No está diciendo...

—Isabella, tengo un par de años más que tú, me he casado dos veces y tengo tres hijos —me dice, sonriendo un poco como mi madre lo hacía cuando Ed y su padre, el Presidente, vinieron a cenar y me dijo que Ed era guapo. — Solo mantente ecuánime y cree en lo que estamos haciendo …

—Lo hago. —Digo con vehemencia, arrastrando el horario más a mi lado y frunciendo el ceño hacia las hojas, tratando de concentrarme otra vez.

—Entonces mantenlo profesional. Van a pasar mucho tiempo juntos.

Recuerdo las cosas que pienso cuando me recuesto a solas en mi apartamento y la culpa se arrastra encima de mis mejillas, pero miro hacia abajo, al horario e intento recuperar mi enfoque.

Una vez que Rosalie y yo finalmente terminamos el horario de inicio de campaña, aplaude.

—Supongo que hemos terminado aquí. ¿Puedes asegurarte de que obtenga una copia ya?

—Por supuesto.

Se pone su caro abrigo y nos despedimos mientras se dirige a su nueva oficina y yo salgo de la mía y hacia la del candidato. Debo recordarme no pensar en él como Ed y solo que es el candidato al que apoyo y para el que trabajo.

Mientras me acerco, escucho los susurros de Carlisle que dice —: Debemos desenterrar la suciedad de Dwyer... Cometió muchos errores durante su administración... y ni siquiera hablemos de Waylon.

—Estamos haciendo una campaña limpia, y estamos jugando a la defensa. Sin ataques a menos que seamos atacados personalmente, entonces contraatacaremos. Entonces y sólo entonces.

—Esos dos son especialistas en atacar. Es como se ganan las elecciones. Hace que la gente tenga miedo, y luego eres la luz brillante y te pones la capa de héroe salvador. Personalmente, creo que Dwyer ha permitido que la economía se vaya a la mierda así puede subir con un plan brillante para salvarnos. En cuanto a Waylon, demonios, está ensañado contigo, empezando por el hecho de que no serviste en las fuerzas armadas.

—Él tampoco.

—Pero él será el único que puede decirlo. Yo no lo expondré.

—Y hace más sencillo señalar que estaba haciendo otras cosas que mi padre, el Presidente me había pedido hacer. Quería que aprendiera a ser un líder, demonios, sacas la mierda fuera de mí, él no me dejó servir y lo sabes.

—Waylon lo sacará a relucir. Dwyer insistirá respecto al asunto de la primera dama...

—Realmente, si eso es de lo que tenemos que tener miedo es... —Edward deja de hablar lentamente, y suelta una risa seguro de sí mismo.

Carlisle suspira. —Tienes un poco de sentido del humor, lo que te hace accesible pero, Dios, tu terquedad es...

Llamo a la puerta.

Ed. No. El candidato levanta su cabeza, me saluda con la mano, y de repente está mirando cada paso que tomo dentro de la habitación.

Pongo la carpeta en su escritorio y mientras salgo lentamente de la habitación, oigo que Carlisle insiste: —Necesitamos más lemas. La gente necesita saber lo que traes a la mesa.

—Traigo. Carlisle suspira.

—Carlisle. Durante años, el público ha llegado a creer que cada promesa hecha por cada candidato ha sido pura mierda. Ya nadie cree en ellos. La política ha sido totalmente contaminada por la propaganda. Al principio no era así, Carlisle. No había campañas de lema; demonios, hasta Andrew Jake, ni siquiera difama las campañas. Yo sirvo a mi país.

—Hablando de nuestros opositores; están en curso para las primarias y ya están atacando las calles con propaganda.

El candidato escucha atentamente, luego dice—: Estamos en tiempos modernos, Carlisle. El Internet funciona. Cullen es amigable con los árboles. —Inclina su cabeza—. Isabella. —Levanta su voz mientras pronuncia mi nombre cuando salgo.

Me vuelvo sin mirarlo directamente.

—Puede salvar más árboles como Presidente. Planta un puto bosque —masculla Carlisle mientras Ed ondea su mano como disipando el disparate que acaba de tirar su director de campaña. Estoy tentada a decirle a Carlisle que realmente me gusta el enfoque diferente.

Las figuras políticas son amadas y odiadas en todo el mundo. Han llegado a ser vistos como males necesarios. Pero no fue así con Washington. Él es el único Presidente que recibió cada voto —era un campeón, un líder, no un mal necesario. No había propaganda, ni campaña de Sameting, ni lemas de mierda. Cullen no es un político, y creo que hace la diferencia. No da discursos practicados. Ni siquiera parece 100 por ciento pulido con su apariencia casual y hogareña. Él prefiere suéteres, pantalones y camisas abotonadas cuando sale en público. Se ve firme, que es lo que el país quiere, un poquito rebelde, que es lo que el país necesita, y diferente, la encarnación del cambio que anhelamos.

Pero mantengo mis pensamientos para mí.

Carlisle sale y Ed agita sus dedos, asintiendo en dirección a la puerta ahora vacía. —¿Qué piensas?

—Yo... ¿sobre lo qué dice Carlisle?

Asiente. Ese baile centelleante, exasperantemente adorable, apareciendo en sus ojos.

Sonrío y niego. —Realmente creo que eres terco —admito, frotando mi nariz juguetonamente.

—¿Eso es todo?

Me encojo de hombros misteriosamente.

¡Pero no, eso no es todo, en absoluto! Tiene buen juicio, impulso y disciplina.

Cuando los debates de carácter surgan más adelante en el juego, Waylon ha tenido cuatro esposas, el Presidente Dwyer deja que su esposa gobierne el país para él, y Ed, por otra parte, es un hombre muy equilibrado. Escucha las opiniones de las personas que respeta y cuya inteligencia coincide con la suya propia, pero en última instancia, él hace su propia elección.

Hemos recaudado cientos de millones de dólares para su campaña, la mayor parte de los fondos procedentes de pequeñas donaciones de estadounidenses promedio, listos para un cambio. La infraestructura tecnológica que hemos

establecido en la sede central a fin de alcanzar los trescientos o más millones de estadounidenses a través de la red, es algo sin precedentes hasta estas elecciones. Pero los intereses de la gente nunca han sido más difíciles de picar que en los días en que ahora vivimos.

—Creo que ir fuerte en Internet puede conseguirte mucha tracción con los jóvenes votantes —digo finalmente—, y si puedes encontrar una manera de despertar su interés en tus proyectos más emocionantes con cada letra del alfabeto, realmente podría pegar.

Frota su barbilla con las puntas de sus dos índices, hace un sonido de hmm y frunce el ceño pensativamente. —I es para Isabella .

C para la comida chatarra en las cafeterías, que debe ser detenida inmediatamente.

Se ríe.

Señalo a su horario. —Aquí está el horario para los meses de abril y mayo. Ya que las cosas se ponen muy pesadas a finales de abril, pensé que podría incluir un fin de semana libre entero. Para que te recargues.

—Eso es considerado de tu parte. —Se desliza los lentes y lo escanea.

—Sí, bueno, soy una chica considerada —digo.

Me vuelvo y miro por la ventana, porque algo acerca de las veces que se desliza en sus lentes siempre me afecta.

—Una chica considerada que de alguna manera se las arregla para hacerme pensar mucho en ella. —Vuelvo mi atención hacia él, sorprendida mientras me mira por encima de los bordes.

Mi corazón late fuerte.

Deja el horario y se quita los lentes, doblándolos y poniéndolos sobre el horario, sus ojos fijos en mí.

Un silencio se asienta en la habitación, haciéndome consciente de lo inquieta que estoy por dentro.

—¿Por qué querías que yo fuera tu nueva planificadora? —pregunto en voz baja.

Se inclina hacia atrás con una sonrisa sardónica que rápidamente se hace

admirativa. —Porque creo que tienes una buena cabeza sobre tus hombros, eres dedicada e inteligente, y de todos modos. —Sonríe abiertamente aún más amplio—

. Pensé que eras demasiado suave para seguir respondiendo esas llamadas telefónicas y cartas.

—¡No soy tan suave!

B es para el budín.

—¡Tan no budín! —Estrecho mis ojos y apoyo una mano sobre su escritorio—. Me querías para mantener los ojos abiertos para las cartas como la que envió un pequeño Ed.

—Y sé que lo seguirás haciendo.

Frunzo el ceño. —¿Cómo me conoces tan bien? ¿Hmm?

Extiende sus brazos y los cruza detrás de su cabeza. —Algunos dicen que soy un hombre perceptivo.

—Discrepo. No pudiste ver que soy de corazón de piedra, capaz de leer tus cartas, día tras día. No ves lo dura que puedo ser. P es para corazón de piedra2.

Se ríe. Es tan agradable oírlo reír. —No, Isabella, es sólo una palabra por alfabeto, la que te haría trisas el corazón. Eres como la roca que es erosionada dada por el agua. No eres permeable a los sentimientos de la gente.

Sacudo mi cabeza, frunciendo el ceño. —Tú tampoco. Puedo mostrarte mi dureza de corazón en la redacción de tu próximo horario.

—Adelante —Crezco bajo presión.

—Bien por ti, porque lo esto trayendo.

—Siempre lo haces.

Su mirada se desliza por mi hombro ante el sonido de un golpe suave. Alice está en la puerta, mirándonos, con los ojos entrecerrados. —Ed, las fotos que pediste.

Entra mientras yo me disculpo y me voy, pero pronto Alice me alcanza. —¿Estabas coqueteando con Ed?

—¿Qué? ¡No! Estábamos teniendo una discusión.

—¿Estabas discutiendo con él?

—Yo. . . ¡no! —Enrojezco y me dirijo a mi escritorio, me siento y levanto mi cabeza para mirar más allá de la ventana de su oficina, donde lleva esos lentes sexys. Leyendo, una mano sobre su boca como para cubrir su sonrisa. Demonios.

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OJOS

Isabella

Llamé al hospital Children's National y le dije a Carlisle sobre la visita para que pudiera alertar al coordinador de prensa y a todos los que necesitaban participar.

—Vienes conmigo —dice Ed antes de marcharse.

—¿Yo?

—Fue idea tuya.

Gimo interiormente. Pasar más tiempo con él, es lo último que necesito ahora mismo. Pero me encanta verlo en acción, así que me apresuro a meterme en mi suéter y seguirlo fuera. Cuando llegamos al hospital, hay una pequeña multitud, agitando pancartas y cantando.

—¡Ed! Uno de los miembros más jóvenes de la muchedumbre femenina jadea su nombre.

—¡Ed Cullen ! —Su amiga grita, más fuerte, poniendo sus manos alrededor de su boca.

Les da las gracias, luego espera a que Carlisle nos alcance con el Director del hospital. El pequeño Ed lleva una camiseta de los Redskins, una gorra a juego, y una IV.

La forma en que sus ojos se iluminan cuando su héroe entra en la habitación, hace que mi pecho se apriete. Me aparto y trato de reagruparme cuando escucho la voz de Edward.

—Oí que había un tigre en el edificio. Tuve que venir a ver.

—¡¿Dónde?! —Pregunta el muchacho emocionado.

—Estoy mirándolo directamente.

Cuando me doy la vuelta, esta tirando de la gorra del chico, sonriéndole.

El chico sonríe. —Guau. Usted vino.

Edward arrima una silla para sentarse a su lado en la cama. —Isabella, la señorita que ves por la puerta, parece ser una gran admiradora tuya.

—Guao —dice.

Pronto obtienen una multitud. El pequeño Ed le dice a Edward que quiere ser futbolista cuando crezca. Los padres se acercan a mí y empiezan a decirme lo agradecidos que están mientras ellos charlan.

—Si ganas, me invitarás a la Casa Blanca —dice el pequeño Ed.

—No, si, cuando... vienes a la Casa Blanca —promete Edward.

Juega al ajedrez con el niño postrado a la cama. Las enfermeras empiezan a alinearse en el pasillo, sonriendo y saltando.

No es el hecho de que está haciendo esto, es el hecho de que puedes decir que él esta realmente divirtiéndose al hacerlo, lo que me toca. Yo creía en él: Cullen y todo lo que el nombre representa. Pero ahora mismo si nunca lo hubiera visto y no tuviera un pequeño estúpido enamoramiento de él; si él nunca hubiera crecido bajo el foco y con la fama de su nombre, es hoy que Edward —con todos los defectos que los medios intentan exagerar— ganaría mi voto.

Cuando nos vamos, Sam nos recoge en la acera. Ed está callado.

Yo también.

—Gracias. —Su voz es baja y suena dolorosamente honesto.

—Me pone triste. —Mi propia voz se agrieta, así que dejo de hablar.

Miro por la ventana y trato de reagruparme. Parece darse cuenta de que está fuera de su elemento con una mujer casi llorando en el coche. —Vamos a buscarte algo de comida.

—No.

Frunce el ceño, luego sus ojos brillan con confusión y diversión. —Eres demasiado cálida para la política, Isabella. Tenemos que endurecerte.

—Endureceré mi espalda peleando; no comiendo. No tengo hambre ahora. Suspiro y le doy una mirada de soslayo. —Es tu culpa.

—¿Perdón?

—No estaría en la política si no te hubieras lanzado.

—¿Dice la dama que se ofreció a ayudarme cuando tenía qué? ¿Siete?. Arqueo las cejas. —Once. —Levanté mi barbilla—. Todavía puedo votar por Waylon.

—Dios no. No —dice enfáticamente. Se ríe y corre la mano frustrado por su cabello.

—Bueno, alguien tiene que bajarte los humos. Waylon Forge tiene mi voto —declaro.

—Me haces daño, Isabella —dice.

—Oh, te ves tan herido, jaja.

Parece serio, a excepción de sus ojos, riéndose de mí. —Mis heridas son profundas.

—¿Cuán profundas? ¿Así de profundas? —Sostengo mis dedos separados por un pelo. Frunce el ceño, luego los lleva a reajustarlos a un centímetro—. Así de profundas.

Debería reírme.

Fue divertido hasta que me tocó.

Ahora es cálido y pegajoso y él me está mirando con una sonrisa ladeada y ojos intencionados.

Veo el anhelo en sus ojos, un anhelo tan profundo e igual al que siento. Verdaderamente intenso, no medido en pequeñas fracciones.

Me río finalmente. Trato de ahogar las sensaciones que se me disparan. —Guao. —Miro el centímetro—. Un centímetro. Eso es profundo.

Me refiero al espacio entre sus dedos, pero ya no sé de qué estamos hablando.

—Te lo dije. —Él sonríe. Bajó sus manos, y no puedo dejar de notar cuán fuertes y de dedos largos son, cuando los deja caer al lado.

Cada mujer viviente en América probablemente ha tenido fantasías sobre Ed.

Y lo tengo lo suficientemente cerca como para que mis sentidos se revuelvan. Permanezco afectada durante todo nuestro viaje.

Mi mente se apresura, preguntándose... Simplemente preguntándose. Ed revisa algunos correos electrónicos, su muslo tocando el mío.

No lo aleja.

Me pregunto si quiero moverlo.

No. Estoy sin aire y ardiendo por dentro. Y no quiero hacerlo.

Tengo que recordarme a mí misma que lo que hago aquí es mucho más valioso que un pequeño tonto enamoramiento. Lo que estoy haciendo aquí trasciende más allá de mí... Incluso más allá de Edward.

No sólo ha sido emocionante la campaña, sino que escuchar acerca de las opiniones y las ideas que tiene, continúa renovando mi esperanza.

No me había dado cuenta de cuánto extrañamos un líder fuerte, un líder inspirador, hasta cada vez que miro al que quiero.

Podía hacer una gran diferencia. Un hombre como él podría hacer una gran diferencia.

Así que viajamos así, en tensión silenciosa, mi mente llena de él y mi cuerpo vacío.

Sus ojos se cruzan con los míos, ardiendo de importancia. —Quiero que seas mis ojos y mi corazón, que me mantengas en contacto con la gente real, los que no he conocido.

—Está bien, Ed —le digo.

Y entonces se inclina hacia mí, y contengo el aliento y cierro los ojos cuando sus labios rozan mi mejilla, y él me besa. Es un beso tan breve como el que me dio cuando yo tenía once años, pero ahora soy una mujer, y él es todo un hombre, y de repente, inesperadamente, su brazo comienza a venir alrededor de mi cintura y me está volviendo hacia él, presionándome contra su pecho.

Lo siguiente que siento es su cabeza bajando lentamente hacia mí, su nariz rozando mi mejilla. Mi respiración se atrapa en mi garganta, y me siento luchando contra la necesidad de voltear mi cabeza sólo una fracción de pulgada y besarlo en la boca.

Él huele a menta y un poco de café mezclado con colonia. Inhalo temblorosamente y siento sus labios tocar el punto en mi mejilla donde su nariz acababa de estar. Sus labios son cálidos, suaves, pero firmes.

Su mano agarra mi cadera, sosteniéndome cerca de él, mientras inclina la cabeza y me besa el cuello. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, y él se ríe entre dientes, frotando ligeramente su nariz contra mi cuello, acariciándome.

Él usa su mano para girar mi cabeza para enfrentarlo, y cuando miro a sus ojos, siento mi mundo inclinarse de su eje y girar en todas direcciones.

Todo lo demás se borra ya que todos los pensamientos en mi cabeza se centran sólo en él y yo.

Todo lo que estoy pensando es lo que estoy sintiendo. Cuánto me late el corazón. Cómo mi aliento está llegando en intervalos más rápidos. Cómo mi piel es cálida y hormiguea a su tacto; Cómo todo mi cuerpo parece estar conteniendo su aliento en dulce anticipación para que Edward se mueva otra vez, que me toque otra vez, que me bese otra parte.

Susurro su nombre y él gime. —Te sientes increíble.

Él se inclina y me besa la clavícula, pasando su nariz por mi cuello e inhalándome.

—Dios, y hueles tan bien… —susurra en voz baja. Su profunda voz ardiendo a través de mí, consumiendo todo en su camino y dejando sólo esta profunda, casi primitiva necesidad de estar lo más cerca posible de este hombre.

Cuando siento que su lengua entre sus labios toca tentativamente la piel de mi cuello, me oigo gemir.

Me sostiene más cerca de él, hasta que casi estoy sentada en su regazo, su cabeza enterrada en mi cuello, besando y acariciando, lamiendo y degustando.

Empiezo a preocuparme, preguntándome dónde estamos y cuándo llegaremos a la sede de la campaña. Sé que nadie nos puede ver, ya que su coche tiene ventanas de color negro y una división que nos separa del conductor, pero aún así, algo sobre esto se siente oscuro y prohibido.

—Yo…

—Shhh... Solo déjame hacer esto, Isabella. Por favor —dice mientras levanta el rostro de mi cuello y me sostiene la cabeza entre sus manos, sus ojos mirando a los míos y luego bajando a mis labios, y luego volviendo a mis ojos.

Lo siento un poco más cerca de mí, y poco a poco me doy cuenta de que quiere besarme. Ahora mismo. En este coche.

Edward Cullen, posible futuro Presidente de los Estados Unidos y mi primer enamoramiento, quiere besarme.

Extiendo la mano y sostengo su rostro en mi mano también, sus ojos brillan.

No sé si debo hacer esto o no, pero ahora mismo todo lo que oigo decir es que necesito tocar a este hombre.

Beso su mejilla, mis labios persistiendo.

Lo siento relajarse, pero su agarre en mí se aprieta.

¿Que estamos haciendo?

—Señor, estamos aquí —la voz murmurada del guardaespaldas de Ed suena a través de la partición.

Creo que le escucho maldecir en bajo aliento. Me aparto de su regazo para sentarme en mi propio asiento, e inhalo una respiración temblorosa mientras Ed abre su propia puerta y gira alrededor del coche para abrir la mía.

La mirada que intercambiamos cuando entrelazamos la mirada mientras salgo del coche, no la puedo describir. Está cargada de necesidad, lujuria, anhelo, curiosidad y algo más...

Me obligo a mirar hacia otro lado y caminar hacia el edificio, la sensación de sus labios aún latiendo en mi piel.

Demonios. Estoy en problemas.