-Kurt y yo hemos empezado a salir. – me anuncia Blaine mientras paseamos por Central Park.

-¡No! – me paro de repente y lo cojo del brazo para pararlo también.

-¡Sí! – sonríe ampliamente y lo abrazo.

Le felicito y seguimos andando. Me cuenta con lujo de detalles todo lo que pasó ayer por la noche. Ahora entiendo porque no volvió a casa hasta esta mañana. Me quedé de aguanta velas de Alex y Santana mientras veíamos una película. Lo bueno es que cuando estamos las tres solas actúan como antes, como si solo fuéramos tres amigas.

Cogemos un helado en un puesto ambulante y nos sentamos a la sombra de un árbol. Parecemos unos adolescentes en una cita y al comentarlo los dos nos reímos.

-Scar, estás muy guapa hoy. – me dice siguiendo el juego de la cita y yo le doy un golpe en el brazo por lo que los dos volvemos a reír. – Vale, vale. Pues cambio el modo cita adolescente a cotilleos toda la tarde de chicas de la misma edad.

Le miro de reojo dándole un mordisco a mi helado para llevarme un trozo de hielo a la boca.

-No me has contado cómo te fue la noche. – me dice haciendo un símbolo insinuante con las cejas.

Hago una silenció, para crear cierta tensión, mientras se derrite el hielo y finalmente hablo.

-Pues dormimos…juntos en la cama. – Blaine escupe el hielo que tenía en la boca y empieza a toser exageradamente por lo que yo me empiezo a reír. – Si algún día nos besamos y te lo cuento vas a estallar.

Ahora es él quien ríe y yo me quedo pensativa en el último beso. Se lo cuento todo sobre eso y él no encuentra que decirme, excepto que le parecemos adorables. Nos levantamos y volvemos tranquilamente a casa.

-Esta tarde iré a verlo.

-Hoy no trabajas.

-Lo sé. – afirmo y me mira con una sonrisa.

-Dentro de poco os veo oficializando la relación. – se ríe y le doy una suave empujón con la cadera haciéndolo yo también. – Veo una boda no muy lejana.

- Tranquilo, serás el padrino.

-Oh! – me da un abrazo como si la conversación fuera real. – Cuando me case, sea con quien sea…

-Kurt. –digo con una sonrisa.

-No quiero gafarlo. – se ríe y sigue. – Tú serás mi madrina de bodas.

-Será todo un honor Blaine.

Seguimos divagando sobre bodas falsas hasta que llegamos a casa. Alex ha preparado la comida y nos sentamos en la mesa que hay en la cocina.

-Está riquísimo.- dice Blaine llevándose un trozo de hamburguesa a la boca junto a un trozo de pan.

-Si lo preparo yo, es normal. – le contesta Alex y los tres empezamos a reír. - ¿Qué hacéis está tarde? Estrenaron una película ayer que pinta muy bien.

Blaine me mira de reojo y yo contesto como si nada mientras corto un trozo de hamburguesa.

-Yo no puedo.

-Yo sí. – anuncia Blaine para que fije más en ello pero no es así.

-¿Por qué no, Scarlett? La peli es genial. Además sale Johnny Depp.

Suspiro profundamente y le informo de mi plan de la tarde esperando el sermón que se que me va a echar. En lugar de eso solo dice una frase.

-Estoy segura de que esto no acabará bien.

No vuelve a decir nada sobre el tema y el resto de la comida gira en torno a Blaine que le dice a Alex que está saliendo con Kurt.


Cuando llego al hospital, la puerta de la habitación está abierta y visualizo a los hermanos de Sam saltando por allí. Entró sin decir nada y me encuentro a Sam vestido con una camiseta roja y un pantalón gris de pijama. Es un lujo poder verlo vestido y no con la bata del hospital. Mi primer pensamiento es que como sería verlo en tejanos y luego me voy más allá preguntándome por verlo en traje. Está sentado en la cama con las piernas cruzadas en forma de indio y apoyado en el cabezal de la cama. Esta riendo observando a sus hermanos pequeños. Los tres están solos. Gira la cabeza hacía mí cuando me ve y enseguida sonríe y lo hago de vuelta.

-Ey, hola. – dice y lo saludo. Enseguida sus hermanos le imitan y me saludan también.

-¿Y tus padres? – le pregunto sentándome en una silla que está al lado de la cama y él se gira hacía mi con las piernas aun cruzadas, mientras los niños empiezas a jugar de nuevo.

-Han tenido que ir a arreglar unos papeles y me han dejado con estos un par de horas. – dice señalándolos. –Encima están en modo histérico. No paran. ¿No puedes pincharles nada?

Empiezo a reír y él lo hace también.

-No creo que me dejen, pero hay otras soluciones. Echan Frozen en…- alzó la muñeca para ver la hora. – 10 minutos.

-¿Por qué sabes que van a dar Frozen? – me dice sonriendo y con una ceja alzada.

-¿Quién? ¿Yo? – me señalo a mi misma haciéndome la loca. – Puede ser, y solo puede ser, que la viera anunciada en la tele con mi compañero de piso y quedáramos para verla.

Sam se echa a reír y enciende la tele. Le digo el canal y hay una cuenta atrás en la pantalla de cuándo va a empezar. Sam se coloca de nuevo mirando a hacía delante para ver la tele y se coloca hacía un lado de la cama. Me mira a mi primero y luego mira el colchón como si lo señalará. Me levantó rápidamente y me siento a su lado subiendo las piernas en la cama.

-Chicos, venir aquí van a dar Frozen. – le dice a sus hermanos y estos le obedecen enseguida sentándose entre nuestras piernas.

Stacy alza la cabeza, mirando hacia atrás, para verme.

-Eres cómoda Scarlett.

-Gracias. Estaba pensando en ser colchón profesional. ¿Crees, entonces, que valgo para ello? – le pregunto frunciendo el ceño como si realmente lo estuviera pensando y ella se echa a reír para luego volver a mirar hacia delante.

La película empieza en pocos minutos y las disfruto como una cría. Pero quizá no por la película si no por la compañía. Los hermanos de Sam se saben todas las canciones y las cantan cada vez que suena una diferente. Cuando llega Let it go, la canto con ellos. No es la primera vez que veo la película, si no que la vi con mis primos pequeños este invierno por navidad, y es de la única que me acuerdo de la letra. Sam me mira extrañado pero sonriente por lo que yo lo doy todo cantando.

-Cantas bien. – me dice en muy flojo.

-Lo sé. Estoy por presentarme a la voz. – le digo irónicamente en el mismo tono y él niega con la cabeza sin perder la sonrisa.

-Es bastante raro que te sepas las canciones.

-En mis ratos libres miro pelis Disney. Nunca maduré, soy estilo Peter Pan. – le contesto asintiendo él se echa a reír por lo que su hermana se lleva el índice a la boca, mirándole, para hacerle callar. El alza las manos asintiendo y la pequeña vuelve a prestar atención a la película.

-Pues ya haremos un maratón. Me toca ser tu campanilla.

Ahora soy yo quien se ríe demasiado alto y el pequeño Stevie me fulmina con la mirada por lo que tras un lo siento me muerdo el labio reprimiendo la risa. Enseguida vuelvo a mirar la película pero noto una mano que de pronto reposa sobre mi pierna. Mi primer pensamiento es que es Stacy, pero no puede ser. Porque la niña tiene ambas manos delante la boca, mordiéndose una uña, y porque la mano es demasiado grande para ser suya. Giro un poco la cabeza la cabeza para mirarle mejor de reojo. Sam está mirando la película tranquilamente por lo que me imagino que no lo ha pensado demasiado tampoco. Sin embargo, mueve su mano unos centímetros y encuentra la mía. La coge y no dice nada, pero yo tampoco, así que me atrevo a responderle entrelazando los dedos. Ninguno hace nada más y nuestras manos se quedan así el resto de la película.


Media hora más tarde del fin de Frozen llegan los padres de Sam. El chico está sentado en el sofá y yo a su lado. Mientras que sus hermanos están uno en cada punta de la cama jugando a hundir la flota. Su madre se sienta al lado del chico y su padre acerca la silla. Nos quedamos dialogando el resto de la tarde animadamente. Creo que les he caído en gracia, y bueno, ellos a mi me han caído extremadamente bien. Cuando llega la bandeja de la cena de Sam, este les convence para que bajen a cenar con sus hermanos y que después de eso yo me marche ya. Así que nos quedamos solos y le acerco la mesa al sofá sentándome de nuevo a su lado.

-Jodida comida de hospital.

-No te quejes tanto. – Me fulmina con la mirada y yo me echo a reír recordando el puré del otro día.

El chico come tranquilamente, pero tarda muy poco porque deja un plato entero. Luego aparto la mesa de nuevo y me siento de lado para quedarme de frente a él, por lo que me imita.

-¿Sabes? Realmente no sé nada de tu vida social, solo tu familia más cercana. Puedo decirte que escuchas Simple Plan o que eres arquitecto pero no con quien lo escuchas o con quien trabajas.

-Si quieres saber si tengo novia, puedes preguntarlo directamente. – me indica con una sonrisa y frunzo los labios notando cierto rubor en las mejillas.

-Eres tonto. – digo pero sabiendo que es justo lo que quiero saber.

-Me lo dicen mucho, pero no sé, me saqué la carrera a la primera sabes. Y con muy buen nota. – Niego con la cabeza riéndome y él me sonríe de nuevo.- Ahora enserio. Pues poco. Con la gente del trabajo me llevo bien, pero son eso: gente del trabajo. Ya sabes el dicho: donde tengas la olla no metas la…

-Sam…- le interrumpo antes de que siga una barbaridad y el ríe.

-Perdón, perdón. Y bueno luego tengo mis colegas de toda la vida. Algunos de la infancia y otros de la universidad pero que son como los primeros. Aunque todo el mundo está muy ocupado con sus novias y quedamos menos que antes. Por lo que últimamente solía salir con siempre con gente diferente: del gimnasio, de las clases de guitara… Necesito una novia para que me vuelva a parecer suficiente quedar dos veces al mes.

No tiene novia. Confirmado. Sonrío sin pensarlo.

-Y tú qué. Si me has hablado de tu novio, mi mente no ha querido procesarlo todavía. – prosigue.

-No tienes que procesarlo, porque no hay. Te he hablado de Brody pero es agua pasada. – me encojo de hombros.

- El médico que se fue a Orlando. – asiento. – No sabes lo que se pierde y me alegro de que agua pasada. Si no, lo que voy a hacer ahora no te acabaría de gustar del todo.

Se acerca rápidamente a mí, colocando su mano sobre mi mejilla, y siento sus suaves labios sobre mi boca. Me está besando y, aunque primero me cuesta asimilarlo, enseguida le contesto acercándome más a él. Colocó mis manos en su cuello y la mano libre la baja a mi cadera. Seguimos así, saboreando el momento, hasta que nos separamos por necesidad de aire. Nuestras miradas se encuentran y ambos sonreímos. Sam se acerca de nuevo a mí para repetirlo pero escuchamos la puerta por lo que pegamos un salto que nos deja con medio metro de distancia entre nosotros.


Llego a casa y me dejo caer en el sofá al lado de Blaine. No le digo nada pero mi cara lo hace por mí. Enseguida le empiezo a contar la tarde pero me veo interrumpida por un mensaje en mi móvil. Lo saco precipitadamente, esperándome quien puede ser. Y efectivamente.

"Preferiría un beso tuyo de buenas noches, no el de mi madre."

Le he dejado mi número a Sam antes de irme.

"¿Qué tal si me quedo a dormir mañana para poder dártelo?"


NA: Hola! Bueno solo deciros que viene un parón de 9 días por que me voy de campamentos people. No me odieis mucho ni me abandoneis jeje Un beso a todos y en cuento vuelva actualizo!