Los personajes pertenecen a la gran Rumiko, yo sólo los tomo prestados.

Esta historia es méramente para entretener


Witchcraft

Epílogo

Habían pasado dos meses desde el enfrentamiento con Saffron, hacía un mes que Ranma y Akane se habían trasladado a la residencia del pelinegro, Nodoka lo creyó conveniente para darles privacidad, ya que los esposos eran demasiado fogosos… y la gota que colmó el vaso fue una pillada en el baño por parte de Nabiki…

FLASHBACK

Como no contestaba nadie cuando la chica llamó, entró y encontró a su hermana y a su cuñado desnudos; Akane acorralada en la pared y Ranma penetrándola con fuerza mientras se besaban apasionadamente. Los amantes esposos sólo se percataron de su presencia porque la joven habló con su sutil ironía…

-Le doy un 9 a tu trasero, cuñadito…- la pareja se separó y Ranma se puso delante de Akane cubriéndola, sin darse cuenta de que nadie lo cubría a él… - Ufff no sé qué nota ponerle a eso… pero creo que también le daré otro 9.

-¡Nabiki por favor, sal! - Akane corrió por el baño buscando un paño para cubrir las partes pudientes de su flamante esposo. Ranma se quedó congelado en el sitio, rojo de la vergüenza.

-¡Yo he sido prudente! Hasta he llamado y todo, pero como estabais muy ocupados, ni siquiera me habéis oído llegar… si llego a ser un demonio en vez de tu querida hermana, ¿qué hubierais hecho?

Ninguno de los dos supo qué contestar, ya les habían llamado la atención varias veces porque eran demasiados escandalosos, pero esto ya clamaba a los dioses.

-¿No decís nada? Muy bien… os doy diez minutos para terminar, necesito bañarme. ¡Tengo una cita! ¡Deseadme suerte!

-Su-suerte… dijeron los dos al unísono - Y la castaña salió del baño cerrando la puerta.

Ranma y Akane cogieron su ropa a toda prisa y se dirigieron al cuarto que ambos compartían.

-¡Qué vergüenza! ¿Qué van a pensar de nosotros? ¡Ay Dios! ¡Todo es culpa tuya! Te dije que esperaras a que yo terminara de bañarme, pero no…- Akane iba de una punta a otra de la habitación abrazándose a sí misma con nerviosismo.

-¡No he visto que tú te quejaras ni que pusieras muchas pegas cuando entré! ¡Estoy harto de tener que contenerme contigo!

-¡No pido que te contengas, sólo que hay que saber escoger el momento y ese no era el mejor de todos! No quiero ni pensar en lo que dirá mi padre… Ni siquiera quería que durmiéramos juntos...

-Nadie iba a separarme de ti, además, él tiene que entender que eres mi mujer, llevamos muchos siglos casados ¡Es que ya sería lo último!

- Lo sé… pero eso él no lo entiende… siempre voy a ser su niña pequeña… - Lo dijo con un deje de melancolía en su voz. Ranma suspiró y se acercó a ella. La abrazó por la cintura y la besó en la frente.

-Pues tiene que entenderlo, como lo han hecho tus otros padres… No estoy acostumbrado a compartirte con nadie y esto ya me satura…- La chica alzó la vista y clavó su mirada en los ojos color mar de su esposo - Akane… necesito tenerte sólo para mí, aunque sea una temporada… llámame egoísta pero quiero que nos vayamos tú y yo solos… Te necesito… necesito a mi esposa y no tener que pensar si puedo darte un beso, si quiero tocarte o si te quiero tomar en cualquier rincón de la casa…

-Ranma… - la peliazul no podía comprender cómo seguía sonrojándose cuando su esposo le hablaba de esa manera tan directa - Está bien… hablaremos con ellos…

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Cuando salieron de la habitación, oyeron cómo Soun Tendo los llamaba y reclamaba su presencia en la salita. Los dos se miraron y asintieron. Al entrar, se encontraron con toda la familia sentada alrededor de la mesa. Soun encabezaba la reunión en uno de los laterales de la mesa rectangular, Nodoka estaba situada a la derecha de él, se había trasladado a su casa, Ranma no quiso dejarla sola y las tres hermanas entendieron también la relación que existía entre su padre y la señora Saotome, aunque dormían en habitaciones separadas. Al lado de Nodoka se encontraba Kasumi, con una mirada de reproche y decepción en sus ojos, y justo en frente de su padre, una Nabiki que los miraba divertida. Ranma cogió de la mano a Akane y se sentaron junto a los demás.

Durante un largo minuto nadie dijo nada, Akane miraba en dirección al suelo con las mejillas sonrosadas, no era capaz de mirar a su padre a la cara. Soun carraspeó y todas las miradas se posaron en él.

-Bien…creo que tenemos que hablar de lo… sucedido hoy en el baño… - La voz del patriarca de los Tendo sonaba seria, pero con un deje de temblor por lo embarazoso de la situación.

-No estábamos haciendo nada malo, ella es mi esposa y… es lo normal… - Sintió cómo Akane le apretaba la mano, la situación para ella era especialmente bochornosa.

- Hijo...sé que he criado a todo un hombre entre hombres y que si a eso, le sumas las hormonas de tus 18 años, es normal que quieras hacerle el amor a tu esposa una y otra vez … una y otra vez…

-¡Mamá! ¡Ya es bastante incómodo para nosotros! ¡No lo pongas más difícil! - Akane escondió su cabeza en el pecho de Ranma, Soun casi se atraganta con el té que estaba bebiendo, Kasumi se cubrió el rostro con las dos manos y Nabiki comía maíz como si estuviera viendo una obra de teatro.

El señor Tendo volvió a tomar la palabra - Dejando eso aparte… como comprenderéis no puedo tolerar ese tipo de comportamiento en mi casa. Hago un gran esfuerzo por adaptarme a la situación… ya es duro saber que…- dos lágrimas resbalaron por el rostro de Soun Tendo - mi niña… ya no es tan niña…

-Papá… - Akane se acercó a él y le tomó la mano - siempre seré tu niña pero también tengo una historia…

El señor Tendo asintió y continuó hablando - Justamente por eso, Nodoka y yo hemos estado hablando y ella propuso cederos su casa para que tengáis… bueno… vuestra intimidad como el matrimonio que sois - Ranma y Akane lo miraron expectantes, justo era lo que iban a proponer a su familia - Con una condición - todos miraron con curiosidad al patriarca Tendo. Hasta Nodoka, que no sabía qué iba a decir - Tenéis que casaros antes.

-¡Pero si ya estamos casados! - Ranma acercó a Akane y le susurró al oído, pero de forma que pudiera escucharlo su suegro - Creo que tu padre se ha dado un buen golpe en la cabeza.

-¡No estáis casados en esta época! No quiero que la gente hable mal de mi niña.

-Pero papá… la gente ya sabe quiénes somos … es por eso que Ranma se ha convertido en el nuevo jefe de policía y yo, bueno… voy a empezar a dar clases de la historia de Japón.

-¿No podéis concederme ese deseo? - Ríos de lágrimas surcaban esta vez el rostro de Tendo.

-Está bien… - dijeron los dos al unísono

-Sólo hay que firmar unos papeles, lo haremos y nos marcharemos a mi casa. Estaremos cerca para lo que necesitéis - habló Ranma sujetando a su esposa por la cintura.

-¿Ni una fiesta ni nada? Mira que sois aburridos… ¡el día que yo me case vamos a organizar un fiestón! Y hablando de casarme… yo tenía una cita. ¡Hasta luego familia! - Y Nabiki se perdió escaleras arriba.

FIN FLASHBACK

Ranma estaba haciendo una última ronda por la plaza del pueblo, dos niños se le acercaron con un brillo especial en los ojos.

-"¡Erez el guardián Zaotome! Mi padre me ha hablado mucho de ti y de tu ezpoza. ¡Mira Maiko, ez Ranma Zaotome!" - el ceceo del chaval le dio mucha ternura al chico de la trenza.

-¡Hala! ¡Es más alto y fuerte de lo que me imaginaba! - la niña, de unos 6 años de edad, miraba embelesada al joven azabache.

-Hola niños, me alegro de conoceros - Ranma se acercó y les revolvió el pelo con la mano - ¿Dónde están vuestros padres?

-"Allí en eze puezto, zeñor Guardián Zaotome. ¿Puede hacernoz un truco de magia, por favor?"

-¡Siiii! ¡Porfi, porfi! - la niña daba saltitos sin apartar la mirada de Ranma, que sonreía orgulloso.

-Está bien… a ver …- Ranma se agachó para estar a la altura de los niños. Abrió la palma de su mano y provocó una pequeña llama, con el dedo índice de su otra mano originó un pequeño viento, formando un minúsculo tornado, como el que había hecho en su pelea con Saffron. Los niños miraban sorprendidos cada uno de los movimientos de Ranma.

En su improvisado espectáculo estaba cuando escuchó una voz tremendamente familiar para él, la voz de la persona que más amaba en este mundo. Se giró para ver de dónde venía y la vio a lo lejos, rodeada de un montón de chicos del pueblo y otros que no conocía. Cerró la palma de su mano en un puño y apagó el mini tornado que había creado.

-Ohhhh - se quejaron los niños.

-Me tengo que ir chicos, no os alejéis de vuestros padres, ¿entendido? - Y volviendo a revolverles el pelo, se dirigió hacia donde se encontraba su esposa.

Akane sonreía amablemente a los chicos que la habían rodeado, no quería ser descortés pero se estaba sintiendo un poco agobiada. Nunca le gustó ser el centro de atención, y menos entre el género masculino. Aunque no podía evitarlo, siempre había sido así. Su belleza hacía que todos los hombres se giraran para admirarla y más aún, ahora que sabían quién era ella.

- Akane me llamo Koichi, por favor déjame decirte que eres preciosa… cuando quieras te invito a tomar un té.

- Yo te puedo invitar a pastas, además la conozco desde que llegó al pueblo. Tengo más derecho que tú.

-Hay un espectáculo de danza mañana en la plaza del pueblo, ¿quieres venir conmigo? Por cierto, me llamo Taki.

Akane no sabía dónde meterse - Gra-gracias de verdad pero yo no puedo porque…

Taki la agarró de la muñeca - Ven, te enseñaré cómo están decorando la plaza.

-¡Está casada! - Ranma se acercó al grupo con el ceño fruncido y cara de querer romper muchos huesos. Parecía que en cualquier momento iban a salirle llamas por todo su cuerpo - el joven que tenía a Akane sujeta de la muñeca, la soltó de inmediato y empezó a dar marcha atrás lentamente.

-Ran-Ranma… - Akane conocía de sobra esa mirada.

-Guardián Saotome… eran invitaciones sin ninguna mala intención… lo juro...

-No-no se lo tome a mal… sabemos que ella es su esposa…

Los chicos fueron apartándose de Akane con las manos en alto.

-Igual tengo que recordároslo… - dijo entre dientes el ojiazul.

Una polvareda de tierra fue lo que quedó detrás de la chica de lo rápido que salieron corriendo.

-¡Ranma, ¿por qué eres así?! ¡Todos saben que estamos juntos, sólo querían ser amables!

- No parecía "amabilidad" lo que estaban expresando mientras te comían con la mirada - Ranma sujetó a Akane de la mano y se encaminó hacia su casa.

-¿Pero qué te pasa? ¿Es que no confías en mí? ¡Aún tengo cosas que comprar! ¡Ranma!

-En ti confío, en esos babosos no… y no te preocupes, mi madre nos mandó comida para unos días.

-¿Y qué crees que van a hacerme? Con un sólo movimiento podría mandarlos a todos a volar. ¡Menosprecias mi poder! ¡Te estoy hablando!

Ranma no tenía ganas de discutir con ella, sólo quería llegar a casa de una vez, así que no dijo una palabra más.

Cuando llegaron a su casa, el pelinegro abrió la puerta y la cerró tras de sí dando un sonoro portazo. Su respiración era agitada, Akane lo miraba sin entender qué le pasaba, esto iba más allá de sus celos normales.

- Ranma… - no le dio tiempo a decir nada más, el chico de la trenza la arrinconó en una pared y comenzó a besarla de manera brusca, casi con furia. Akane estaba molesta por lo que había pasado, pero por otro lado, la situación estaba excitándola incomprensiblemente.

El pelinegro pasó de la boca de la chica a su cuello, besándolo, lamiéndolo… su esposa dejó escapar un leve gemido, un mísero sonido de ella de ese estilo lo volvía loco. Acercó su terrible erección buscando la zona íntima de Akane, un gruñido animal salió de la garganta del ojiazul al escuchar a su amada suspirar y gemir al lado de su oído. Akane rodeó el cuello de Ranma con sus brazos y lo acercó a ella para volver a besarlo, sus lenguas peleaban dentro de sus bocas decidiendo quién deseaba más al otro. El pelinegro bajó sus manos hasta las nalgas de la peliazul y las apretó con fuerza, haciendo que la chica soltara un leve quejido, que quedó ahogado en la boca de su esposo. Éste la alzó en brazos e hizo que ella rodeara su cintura con sus largas e increíbles piernas.

Iba camino del dormitorio pero la necesidad que tenía de ella no podía esperar hasta subir unas cuantas escaleras, así que la sujetó con una mano y con la otra barrió lo que había encima de la mesa del comedor, depositando a su joven esposa encima de ésta.

La chica se incorporó levemente y miró a su alrededor. Nunca antes lo había visto tan… violento, pero lo último que podía sentir era miedo… a cada minuto que pasaba estaba más excitada, su ropa interior estaba completamente empapada… lo vio deshacerse de la camisa sin apartar su mirada de ella. Una mirada que encerraba muchas cosas, amor, deseo, posesión, celos… Akane se mordió el labio cuando su marido se quedó con el torso descubierto… sin duda era todo un Dios, su cuerpo era simplemente perfecto. Sus músculos en tensión hacían que ella temblara de deseo. Lo vio deshacerse del resto de su ropa. Se quedó un rato de pie, observándola, sin decir nada… ella estaba a punto de hablar cuando él se subió a la mesa y empezó a arrancarle la ropa.

Volvió a gruñir de deseo… y esta vez fue ella la que pensó que iba a perder la cabeza. No es que quisiera tenerlo dentro de ella, es que lo necesitaba… tiró la ropa de Akane al suelo dejándola sólo con las braguitas puestas. Sus miradas chocaron, sólo se oían sus respiraciones agitadas y los latidos desbocados de sus corazones. El pelinegro puso sus manos en los pechos de su esposa, amasándolos en movimientos circulares, ella cerró los ojos y se dejó llevar por las sensaciones que le estaba ofreciendo su hombre. Sintió cómo esas manos iban descendiendo por su vientre, mientras Ranma iba dejando un camino de besos desde la mitad de sus pechos hasta llegar un poco más abajo de su ombligo. Ella echó la cabeza hacia atrás, la estaba torturando de la forma más placentera que conocía. Sintió cómo Ranma se desprendía de su ropa interior utilizando sólo su boca. La peliazul resoplaba, estaba llevándola al límite de la excitación y apenas la estaba tocando, pero esa energía que él desprendía…

Cuando el ojiazul terminó de quitarle las braguitas a Akane, comenzó a lamerle la pierna de forma ascendente, desde el tobillo, pasando por la cara interna del muslo y llegando muy cerca de la intimidad de la chica.

- Ranma… por favor… no aguanto más…me vas a matar...

-Tsss… - el chico de la trenza subió y se puso a la altura de ella, sus miradas volvieron a cruzarse. De repente Akane sintió cómo la penetró de forma brusca, sintió dolor mezclado con un placer intenso. Quiso rodear el cuello de Ranma pero él le sujetó las manos por encima de la cabeza y volvió a embestirla fuertemente. Ella volvió a gemir, esta vez más alto y él repitió la operación… más fuerte, más rápido, más profundo...

Ella estaba sintiendo un placer como nunca antes había experimentado, cada embestida de su esposo la transportaba al mismísimo cielo. Sus gemidos cada vez eran más altos y él los ahogaba con sus besos impacientes, mientras aceleraba el ritmo de sus estocadas.

Paró de besarla y la volvió a mirar - Eres mía Akane… sólo mía… - decía esto mientras seguía embistiendo a su esposa con rabia.

-Sí… sólo tuya… - Akane sintió una explosión de placer muy intensa, cerró los ojos, le daba vergüenza mirar a su marido. Él siempre conseguía que ella tocara el cielo con los orgasmos que le daba, conocía su cuerpo a la perfección pero lo que experimentó esa vez fue algo que se escapaba a su raciocinio.

-Mírame, mi amor… quiero ver cómo te corres para mí…

Ella volvió a abrir los ojos y lo miró mientras seguía sintiendo el placer hasta el que le había llevado su esposo.

Cuando notó que ella se iba relajando, la tomó de la cintura y la subió a horcajadas sobre él. Él sentado en la mesa y ella encima, empezó a moverse de forma lenta y acompasada.

Esta vez fue Ranma el que cerró los ojos - Joder Akane...me encanta cómo te mueves… - se acercó hasta los pechos de ella y comenzó a lamerlos. Ella se movía un poco más rápido haciendo las penetraciones más profundas, pero hoy él necesitaba más … necesitaba sentirse muy dentro de ella, así que la tomó de las caderas y la hizo moverse de manera más brusca y más profunda. Ella, al sentir cómo la manejaba, comenzó a jadear de nuevo… seguía terriblemente excitada, aún habiendo llegado al más brutal de los orgasmos… él tiraba suavemente de sus pezones, mordisqueándolos y succionando. Oía cómo Akane gemía de nuevo cada vez más fuerte, así que aceleró el movimiento de cadera de ella para ofrecerle el segundo orgasmo del día…

-Ranma… - su nombre entre los jadeos de ella era lo que terminaba de hacerle perder el control, y cuando la sintió de nuevo relajarse, no pudo más y se derramó dentro de ella, mientras la abrazaba fuertemente. Como si al soltarla fuera a perder la vida…

Así se quedaron unos minutos, abrazados, intentando tranquilizar sus agitados corazones.

Akane intentó levantarse para empezar a vestirse pero Ranma la sujetó con fuerza para que no se moviera. Él escondía su cara entre el cuello y el hombro de la chica. La peliazul se separó un poco y buscó la mirada de su esposo.

- Ranma, eh cariño… mírame por favor - el pelinegro por fin se incorporó y miró a su esposa sin decir una sola palabra. Su mirada era una mezcla de culpabilidad y preocupación. Akane le habló de manera muy dulce - ¿Qué te ha pasado? Sabes que me lo puedes contar todo, somos un equipo - el ojiazul asintió, ella puso sus pequeñas manos sujetando las mejillas de él y le dio un beso en los labios.

-Yo… primero… esto… lo siento mucho Akane…

-¿Qué es lo que sientes exactamente?

-Siento haberme comportado así, parezco realmente un crío de la edad que tenemos… - Esta vez fue Akane la que asintió sin hablar, no quería interrumpir a Ranma - desde nuestro encuentro con Saffron… desde que te volví a tener entre mis brazos muerta… - Akane sintió a su esposo temblar e inmediatamente lo abrazó con fuerza - Yo… apenas puedo dormir, cuando no te tengo cerca me pongo irascible, nervioso, constantemente me concentro para saber dónde estás y que te encuentras a salvo… y luego te vi con esos chicos…

-Cariño, sabes de sobra que yo sólo te amo a ti… no me interesa nadie más. Siempre te voy a respetar.

- Ya lo sé, pero sólo de pensar que me abandones… ¡me ciega la ira! No contra ti, contra los que osan mirarte…es que no soporto ni que te toquen… sé qué eso no es sano…

- No, no lo es. Sabes que siempre voy a estar a tu lado… sé que si yo llego a pasar por lo mismo que tú has pasado me tendrías colgada a tu cuello todo el día.

-Bueno, eso no suena tan mal… - por fin Akane vio sonreír ligeramente a su esposo, esa sonrisa sensual que la volvía loca. Ella le devolvió la sonrisa de forma pícara - ¿Te-te he hecho daño?... sé que he sido más brusco que otras veces…

Las mejillas de Akane se tornaron rojas - Esto… ¿me juzgarás si te digo que me ha encantado?... - Y agachó la mirada avergonzada - Ranma la miró entre sorprendido y victorioso por hacer gozar así a su mujer. Él la sintió estremecerse entre sus brazos más intensamente que otras veces.

- Mi pequeña pervertida… - Ranma volvió a sonreír.

-¡No me digas eso! - Y volvió a abrazarlo ocultando su cara - el pelinegro le acarició el cabello con dulzura y la besó en el cuello.

-Ve a darte un baño relajante, yo preparo la comida.

-¿Eso lo haces por cortesía o para librarte de que yo cocine?...

-Eh… ¡corre a bañarte! ¡Qué se nos hace tarde para comer! - Y de un movimiento la depositó en el suelo y le dio una palmadita en el trasero.

-¡Ay! Eres un tonto Ranma Saotome - lo dijo de forma divertida.

- Pero soy el tonto que te tiene loquita de amor - y sonrió de medio lado de manera prepotente.

-Contra eso no puedo rebatir nada - Akane le guiñó un ojo y recogiendo su ropa se dirigió escaleras arriba para darse ese baño relajante. Ranma no le quitó la mirada de encima hasta que la perdió de vista. De pronto, una idea pervertida le vino a la mente, su "amiguito" había vuelto a despertarse al ver a su mujer marcharse desnuda moviendo sus caderas.

- No, no… más tarde… déjala que se relaje. Tienes todo el día por delante… - inhaló una buena bocanada de aire para intentar calmarse y volvió a expulsarlo pausadamente. Se puso la ropa interior y la parte de abajo del pantalón. Empezó a abrir los armarios para buscar lo que iba a preparar cuando escuchó a su esposa gritar en la parte de arriba de la casa.

-¡AKANE! - el pelinegro subió las escaleras como si se lo llevaran los demonios. Ni siquiera comprobó si la puerta del baño estaba abierta, simplemente la derribó de una patada. Cuando entró, se encontró a su esposa tapándose como podía con un paño, y a su querido hermano mirando al techo, quieto, con cara de bobo y con hilillos de sangre saliéndole de la nariz.

-¡Ryoga, te voy a matar cerdo! - Y lo sujetó por el cuello de la camisa dispuesto a golpearlo.

-¿Pero no estoy ya muerto? Creí haber visto un ángel… - el chico de la bandana parecía en estado de Shock.

-¡Te voy a sacar esa imagen a golpes, maldito mirón! - Ranma estaba a punto de golpear a su hermano cuando Akane se interpuso.

-¡Ranma, espera! Ryoga no es así… seguro que tiene una explicación.

-¿Después de esto sigues defendiéndolo? ¡Ha entrado para espiarte! ¡Seguro que sigue enamorado de ti!

- Yo… lo siento mucho…- Ryoga pareció salir de su trance - Llegué de viaje y pensé en visitaros para traeros unos regalos… y bueno… yo… me sigo apareciendo al lado de Akane - el chico de los colmillos jugueteaba con sus dedos de manera nerviosa.

-Te dije que tendría una explicación.

- No me sirve…- el ojiazul miraba con furia a su hermano.

- Lo siento mucho Akane... no era mi intención verte… verte… y otro hilillo de sangre le volvió a salir de la nariz.

-¡Deja de imaginarte a mi mujer desnuda! ¡Si no te mato es porque tenemos la misma sangre... y porque le temo a mamá más que al demonio más poderoso…- Ranma se quedó pensativo, su madre era tremendamente dulce pero había que temerle cuando se enfadaba.

- Ranma por favor, id abajo… yo enseguida me reúno con vosotros. ¿Podréis estar 5 minutos sin pelearos?

Los dos asintieron pero Ranma añadió - No tardes mucho por si acaso - cogió a Ryoga por el cuello de la camisa y lo arrastró escaleras abajo.

Akane bajó lo más rápido que pudo, no se fiaba de dejar a esos dos solos mucho tiempo. Parece que la rivalidad de años aún prevalecía sobre el hecho de ser hermanos. Cuando llegó hasta ellos, los dos estaban sentados uno a cada lado de la mesa, mirándose de forma retadora y sin mediar palabra. Se sentó en medio de los dos, lo que pareció sacar del trance a los hermanos Saotome, que la miraron a la vez.

-Bien… hay que solucionar esto… ha sido un AC-CI-DEN-TE - recalcó la palabra accidente mirando a su esposo, que mantenía el ceño fruncido.

- Akane, de verdad lo siento… no lo controlo… no sé cómo hacer para no aparecer justo al lado tuyo. Llevo así años y no sé si podré cambiar eso.

-¡Pues algo tienes que hacer! ¡Porque no voy a tolerar que este AC-CI-DEN-TE… - lo dijo mirando a su esposa con toda la intención - se vuelva a repetir!

Akane se frotó las sienes con las yemas de los dedos, haciendo movimientos circulares, como intentando aliviar una migraña inminente. Un recuerdo le vino a la mente - Ryoga, cuando Saffron me secuestró y llevaste a Ranma hasta el monte Fénix… tú no entraste en la habitación donde yo estaba. No te apareciste a mi lado…

- ¡Es verdad! Recuerdo que algo me impedía llegar junto a ti. Tuve que dejar a Ranma a las afueras del Castillo.

-¡Eso es! - el pelinegro hizo chocar su puño derecho con la palma de su mano izquierda - Seguramente Saffron lanzó algún tipo de conjuro barrera contra ti. Sólo tenemos que buscar proteger la casa y te aparecerás fuera cuando vengas de visita, que espero sea cuando yo esté presente… - Ranma lanzó una gélida mirada hacia el chico de la bandana.

Un silencio incómodo se instaló en la sala de estar, que fue roto por Akane, para aliviar tensiones - ¡Pues arreglado! ¿Te quedas a comer, Ryoga?

- No gracias, he quedado en ir a comer con mi madre a la casa de tu familia. También le he traído regalos.

- Creo que hay que lanzar otro conjuro barrera en la residencia Tendo. Con mamá te pasa igual que con Akane - dijo Ranma ya más calmado.

-Sería lo mejor, sí… en fin, mamá me dijo que quería organizar una comida por mi regreso dentro de un par de días. ¿Vendréis?

-¡Claro que sí! hace días que no veo a mi familia y me apetece mucho. Allí estaremos - Akane sonrió a Ryoga y éste se puso colorado.

-Adiós hermano, ya llegas tarde para comer con mamá - Ranma le habló apretando los dientes. Ryoga le hizo un saludo tipo militar y desapareció.

Akane se acercó a Ranma y empezó a masajearle los hombros, comprobando que estaba muy tenso - ¿qué voy a hacer contigo?... - Y le besó la nuca produciendo que la piel del ojiazul se erizara.

El pelinegro se dio la vuelta y acercó a su mujer cogiéndola de la cintura -Tú no sé… yo sé perfectamente lo que voy a hacer contigo… - la tomó en brazos y subió por las escaleras directo al dormitorio, donde la haría suya el resto del día… ya comerían más tarde, en ese momento sólo tenía hambre de ella.

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Ranma y Akane llegaron a la residencia Tendo a la hora concertada para la comida familiar. Todos estaban ya allí organizando el evento. Cuando los esposos atravesaron el umbral de la residencia, los demás dejaron sus quehaceres para saludar a los recién llegados.

El saludo entre Ranma y Ryoga fue un poco frío, pero el pelinegro se relajó al comprobar que su hermano había traído a Ukyo a la comida familiar. Eso quería decir que estaban juntos, un moscón menos detrás de su esposa. Aunque seguía furioso al recordar que la había visto desnuda. Intentó quitarse ese pensamiento de la cabeza, le prometió a Akane que sería menos impulsivo.

-¡Hola hijo! - Nodoka corrió a saludar a Ranma y a su nuera. Miró a Akane con curiosidad - Cariño, ¿te encuentras bien? No tienes buena cara…

-Lleva un par de días regular, creo que algo le sentó mal… seguramente algo que cocinó ella, ¡auch!

-¡Idiota! - un codazo en las costillas hizo callar al bocazas de su esposo.

-Ya veo… - musitó Nodoka con una sonrisa en los labios.

- ¡Es la verdad! Menos mal que yo he estado comiendo de lo que nos dio mi madre si no estaría como tú.

-Mejor voy a ayudar a Kasumi en la cocina - Akane se encaminó directa a buscar a su hermana mayor.

-¡No prepares nada o todos acabaremos en el hospital! - Ranma esquivó una bota que iba directo a su cabeza - Y dice que yo soy impulsivo… Mamá... ¿por qué me miras así?... - El pelinegro empezó a sudar frío.

- No vuelvas hablarle así a tu mujer, ¿entendiste?

-Si … si…sabes que es de cariño…

-Vete a la salita y ayuda a terminar de preparar las cosas.

-Sí, señora…- y corrió como nunca alejándose de su madre.

Nodoka iba a entrar en la cocina cuando se cruzó con Akane que corría escaleras arriba con la mano puesta en la boca.

-Kasumi, ¿qué ha pasado? Me he cruzado con mi nuera y la he visto muy pálida.

-No lo sé, ha entrado y me ha preguntado si podía ayudarme, pero cuando ha cogido la bandeja de los dulces de carne, la ha soltado de golpe y ha salido corriendo.

Nodoka se quedó pensativa unos segundos -Kasumi querida, necesito que me ayudes con tu poder de visión. Vamos a buscar a Akane.

-Claro, tía Nodoka.

Llegaron a la puerta del baño y dieron un par de golpes.

-Hermana, ¿te encuentras bien? - no obtuvieron respuesta, pero no tuvieron que esperar mucho cuando la puerta del baño se abrió, dejando ver a una Akane ojerosa y pálida.

-Hija…tienes muy mala cara, ¿en serio estás bien? ¿quieres echarte en la cama? Tu habitación está intacta.

- No gracias suegra, ya me encuentro mejor… debe ser algún virus que me revuelve el estómago… vayamos abajo.

- Un momento, ven - Nodoka la tomó de la mano y la llevó a su habitación. Las tres mujeres entraron y cerraron la puerta.

-¿Qué ocurre? Ya os he dicho que estoy bien, no tenéis de qué preocuparos. En un par de días mejoraré.

-Kasumi, ¿puedes tomar a Akane de las manos y concentrarte? - pidió Nodoka. Kasumi asintió, Akane retrocedió.

-¿Pero para qué? Creo que estáis exagerando - Akane respiraba nerviosa.

- Akane, estamos preocupadas. Será sólo un momento - Kasumi tomó de las manos a su hermana y cerró los ojos.

Dos niños pequeños se veían jugando en el jardín de una casa que no reconocía, tendrían uno años de edad. El niño era moreno, llevaba el pelo revuelto sujeto en una pequeña coleta, la niña era pelirroja y llevaba el mismo peinado. Ambos tenían los ojos azules; sospechosamente eran muy parecidos a su cuñado Ranma.

-¡Mi poder es más fuerte Hanako! Puedo hacer tornados de fuego como papá. Y además muevo cosas como mamá - el chico hablaba a su hermana de manera altanera.

- ¡Yo también puedo mover cosas como mamá, idiota! Además puedo apagar el fuego con mi poder del agua y la tierra. Y… me teletransporto como el tío Ryoga, cosa que tú no puedes hacer - La pelirroja le sacó la lengua a su mellizo.

-¡La tía Kasumi me dijo que también adquiriría ese poder! ¡Sólo que tardaría un poco más!

-¡Eso es porque eres tonto, Ryu!

-¡Repite eso! - Y corrió detrás de su melliza.

-¡Niños, ¿qué os he dicho de pelearos?! Akane salió al jardín ante los gritos de sus retoños.

-¡Ha empezado él, mamá! ¡Está presumiendo de sus poderes! Pero, yo tengo más que él - Y se cruzó de brazos con una sonrisa maliciosa.

-¡Mentirosa! ¡Cuándo venga papá te vas a enterar!

-¿Qué os he dicho de los chivatos? No me gustan nada… - la voz grave de Ranma hizo que todos giraran buscando al patriarca de la familia - Hola cariño - le dio a Akane un beso en los labios - ¿Ya están otra vez de pelea?

-¿Alguna vez paran?

-Sí, para defenderse el uno al otro, creo que se parecen bastante a nosotros - el pelinegro abrazó a su mujer por la cintura desde atrás, pero tuvo que soltarla rápido porque dos fierecillas iban corriendo a abrazar a su progenitor para darle la bienvenida, mientras Akane miraba la escena con ternura y felicidad plena en su mirada.

Kasumi abrió los ojos y miró a su hermana con una tremenda sonrisa en los labios. Akane la miró extrañada -¿Qué ocurre? ¿por qué me miras así?

-Akane… estás embarazada hermana, ¡Enhorabuena!

-¡¿QUÉ?! - El grito que pegó la peliazul se oyó hasta la salita, donde una marabunta de gente subió corriendo al cuarto de la chica para saber qué estaba pasando.

El pelinegro fue el primero en entrar. Se puso en frente de su mujer que tenía la mirada perdida -¡Akane, ¿qué te pasa?! ¿Estás bien? - la zarandeó ligeramente pero su mujer no reaccionaba. Ranma se giró hacia su madre y Kasumi que sonreían sin poder evitarlo - ¿Por qué sonreís? ¡No os quedéis ahí paradas!

-Hijo, tranquilo… Akane está bien. Sólo ha recibido una noticia que no esperaba.

-¿Noticia? ¿Qué noticia?

-¡Enhorabuena cuñado! ¡Vais a ser padres! He tenido una visión y lo he visto claramente.

-¡Y de mellizos! ¡Qué hijo más varonil tengo! - Nodoka se giró buscando a Ryoga y a Ukyo - espero que vosotros me deis también un nieto pronto, siendo Ryoga hijo mío también es otro hombre entre hombres.

Kasumi y Nodoka miraban a todo el mundo que parecían estatuas de piedra. Akane pareció reaccionar.

- Pero… Kasumi… es imposible… el jefe de los Guardianes evitó en su conjuro que Ranma y yo tuviéramos descendencia. Nuestra misión era muy clara… por eso nunca hemos tomado precauciones a la hora de… - su cara estaba roja cual tomate maduro.

-Akane tiene razón - Ranma salió del trance y tomó a su esposa de la mano. Nunca hemos tenido hijos en nuestras otras vidas, has debido confundir tu visión Kasumi.

- He tenido la visión más clara de toda mi vida, Ranma. No estoy equivocada.

-Y los síntomas de Akane son claros de un embarazo - añadió Nodoka.

El carraspeo de Nabiki hizo que todos se giraran a mirar en su dirección - Se me está ocurriendo una cosa… vosotros no teníais descendencia porque teníais que seguir enfrentando demonios, ¿me equivoco?

-Así es - respondió Akane.

-¿Y si Saffron fue el último demonio al que teníais que derrotar? Si ya no hay más, quizá el hechizo de no poder tener hijos se haya roto.

Los esposos se quedaron pensativos -¿Podéis dejarnos a mí y a mi mujer solos, por favor? - pidió Ranma.

Cuando se quedaron solos, Akane se dejó caer pesadamente en la cama. Miró a Ranma - ¿crees que esta es nuestra última vida? ¿por eso nos han permitido tener descendencia? - la peliazul se tocó el vientre con delicadeza.

-Puede ser… - Ranma se sentó al lado suyo y puso una mano en el vientre de su esposa - no creo que esto se haya terminado, pero quizá ahora tengamos una temporada tan larga de paz que nos hayan concedido este regalo.

-Quizá… ¿Estás contento? - Akane miró con preocupación a su esposo.

-Nunca he estado más feliz… vamos a tener un bebé… un bebé nuestro.

-Vamos a tener mellizos…

- Pues doble felicidad - Ranma besó a Akane en los labios. Al principio fue tierno y suave pero poco a poco se hizo más intenso.

-Cof, cof… yo… esto… me han mandado a buscaros para deciros que ya está la comida - Ryoga se apareció al lado de Akane.

Ranma dejó de besar a su esposa y cerró los ojos fuertemente - ¿y por qué no subes y llamas a la puerta como una persona normal?

-¿Crees que esto es cómodo para mí? No logro controlarlo…

Ranma iba flechado hacia su hermano cuando éste desapareció.

-¡Maldita sea! Sólo espero que nuestros hijos no salgan con su poder. Akane no pudo evitar reír a carcajadas y Ranma, que al principio la miró interrogante se sumó a la risa contagiosa de su mujer.

Akane se levantó y abrazó a Ranma fuertemente - ¿Crees que seremos buenos padres?

Ranma levantó el mentón de su esposa para hacer que lo mirara - ¿lo dudas? Ranma Saotome es el mejor en todo, será también el mejor padre.

- De eso no me cabe la menor duda - Y se volvieron a fundir en un apasionado beso.

Ranma se separó de ella con la respiración acelerada - Mejor bajamos a comer ya o practicamos el tener los trillizos ahora mismo…

-¡Ranma!

Los esposos se tomaron de las manos y bajaron a disfrutar de una de las muchas comidas familiares que tendrían a lo largo de su vida.

FIN


¡Hola a todos! Ahora sí que sí hemos llegado al final del fic. A los que me han seguido en cada actualización MUCHÍSIMAS GRACIAS, especialmente a Haruri Saotome, que su review es el primero que me llega siempre, espero que me sigas leyendo amiga; los que lo hayáis leído más tarde, GRACIAS también de corazón. Espero que os haya gustado porque yo escribo con mucha ilusión.

Como el fic ha sido un tanto oscuro, he querido hacer este epílogo con un toque de humor, tenía pensado poner algo más pero vi que se me estaba alargando mucho, así que al final decidí recortar y se ha quedado tal cual.

Y como no, mis agradecimientos especiales a Sailordancer7, porque ya no concibo hacer un fic sin nuestra mesa redonda. A Hana Note por dar el último repaso y decirme si debo dar más o menos intensidad a algunas escenas, ella junto a Sailordancer7 son las que me empujan a que saque de vez en cuando mi corazón negro muahahahaha… como tengo enchufe, sé que él capítulo final de Manon está a punto de salir a la luz… así que para los que lo estéis siguiendo, estad atentos.

Mis #locasporeldiosgriego, ya mismo haremos el primer año de nuestro grupo. No sabéis lo que agradezco que os hayáis cruzado en mi camino chicas. Os quiero: Carina, Susy, Leslie, Juany, Lou, Linda, Geraldine y Lily.

Una última recomendación… si aún no os habéis leído #Vainilla de Susychantilly… ¿a qué esperáis? Se está poniendo muy interesante… ¡corred a leerlo!

Y sin más me despido hasta la siguiente historia. Un fuerte abrazo a todos.

Sakura Saotome :)