Autor: LEEC

Fandom: Hetalia-Axis Powers

Pairing: casi todos los personajes de la serie.

Disclaimer: Todo lo que escriba a continuación me pertenece, menos Hetalia.

FanFiction

Varsovia, Polonia.

Yaketerina lo recordaba como si hubiera sido ayer.

Flashback.

Era 1946. La Guerra había acabado apenas hace un año y los victoriosos se repartían los restos.

Ese día en específico, Rusia acaba de regresar a su casa después de varias semanas en reuniones con los demás aliados para recoger lo que le correspondían:

-dudo que necesites un recorrido…

Le dijo el ruso en tono burlón a la nación que sostenía por el cuello:

-…, o que siquiera tengas la fuerza para hacerlo…

El Bulto no dijo nada, Iván formo una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios. Tomando con más fuerza el cuello de su camisa de aquella nación, lo arrojo con mucha fuerza contra una de las paredes.

Se escuchó un fuerte golpe y después un solo grito de dolor:

El soviético rio ante aquel patético remedo de nación:

"Una marioneta rota…"

Fue lo único que se le vino a la mente.

Todo ese escándalo atrajo la atención de Ucrania, que estaba trabajando en el cuarto de al lado:

-¿Iván…?

Casi grita al ver el cuerpo semiconsciente entre astillas de una silla contra la cual se estrelló:

-¿te quedaras callado?

Continúo Rusia, mientras se quitaba su gorro y sus guantes para estar más cómodo:

-¿no tienes nada que decirme?, ¿algún insulto sarcástico?, ¿algún desafío?, ¿tan solo te quedaras callado?

Había caído bocabajo, y la ucraniana podía escuchar su respiración forzosa:

-I…, Iván…, la verdad no creo que pueda hablar, está muy herido…

La chica intento intervenir, pero Iván lo haría hablar.

Puso uno de sus gigantescos pies sobre la espalda de la nación y lo presiono con fuerza, haciendo que esta soltara algunos gemidos de dolor:

-veo que se te empieza a soltar la lengua…, veamos cuanta presión hace falta para que empieces a hablar…, o para romperte.

Cumpliendo su promesa, el enorme ruso puso más peso sobre su pierna. La nación gemía de dolor e intentaba hablar, mientras hacía torpes movimientos con sus brazos como intentando quitarse la gigantesca bota de encima de el:

-todo puede acabar…, solo tienes que decir algo…

La ucraniana contemplaba la escena desde una de las puertas, con un nudo en la garganta y sintiendo como el corazón se le encogía.

Iván dejo de aplastar su espalda por uno segundos, para después, son toda la fuerza que tenía, darle una fuerte patada en las costillas que hizo soltar a la nación de cabellos rubios un grito desgarrador y sangre:

-¡Ya basta!

Grito Yaketerina con fuerza, mientras corría y levantaba al polaco del suelo, recargándolo contra una pared:

-Iván, es obvio que no puede hablar…

Rusia dudo por unos segundos, pensando en qué hacer cuando el cuerpo que se recargaba contra la pared levantaba la cabeza. Los ojos verdes del chico, cubiertos con sangre, se enterraron de forma desafiante en los violetas del ruso.

Años de rencor e ira contenida se expresaba en esa mirada llena de furia mezclada entre rojo y verde.

El chico tomo una larga bocanada de aire, tosiendo y dando algunas arcadas:

-¿Dónde…, esta…, mi pony?

La voz de Feliks salía quebrada de su pecho, pero aun sonaba desafiante. Yaketerina se levantó de su lado, y dando unos pasos se puso entre el ruso y el polaco, como para protegerlo:

-Rusia…, por favor…

El ruso contemplo la escena unos segundos, soltando un leve suspiro y dando una media vuelta le dijo:

-Tú tendrás que atenderlo.

La chica volteo a ver a Feliks.

Después de semejante esfuerzo por hablar había vuelto a caer en un estado semiconsciente, mientras un tenue hilo de sangre escapaba de sus mejillas y su respiración era muy irregular y forzosa:

-puedes llevarlo a tu habitación o a la de Lituania si prefieres.

Sin decir más dio los últimos pasos que lo separaban de su estudio y cerró su puerta con llave, encerrándose en su interior.

La ucraniana tomo a Polonia por uno de sus hombros y con mucha fuerza lo levanto. Con algunos tropezones lo hizo subir la escalera, con la poca ayuda que Feliks podía darle, intentando apoyarse sobre sus propios pies pero fracasando, teniendo que recargar su peso sobre los hombros de Ucrania:

-Lo…, siento…

Se disculpó Polonia. Yaketerina solo suspiro.

En el presente el cielo empezaba a escurecerse aún más que antes. El sol empezaba a ocultarse en el horizonte, así que saliendo de sus cavilaciones y de su charla con la tumba frente a ella, la chica de cabellos violetas saco una vela y su base de su cesta. Encendiéndola ante el par de tazas de acero y encendiéndola, continúo su larga charla unidireccional con Feliks.

La Haya, Países Bajos.

Las 4 naciones salían por la puerta principal del Palacio de la Paz. Ninguna dijo nada cuando empezaron a ser mojadas por el agua de lluvia o cuando Rusia se apresuró tanto en salir.

Lituania camino lentamente hacia la calle y entro a un auto negro, para después desaparecer a la distancia por la bien iluminada calle.

Alemania y Prusia se quedaron debajo del pórtico del Palacio, como esperando:

-Adelántate West, yo tengo un asunto pendiente.

Alemania negó con la cabeza:

-el auto esta haya afuera, lo que sea que tengas que hacer puede esperar a otro día.

Prusia dio un paso atrás:

-no puede esperar a otro día, lo tengo que hacer hoy mismo.

-y… ¿puedo saber qué es?

-No, es algo personal, si todo sale bien te lo contare.

Gil dio media vuelta y comenzó a caminar, pero Alemania lo sostuvo del brazo:

-"Si todo sale bien"…, eso no me da mucha seguridad Prusia.

Gilbert se apresuró a formar una de sus orgullosas sonrisas e intento calmar a su hermano:

-Vamos West, ¿acaso crees que tu AWESOME hermano mayor está en peligro?

-Me preocupas más que hagas algo estúpido.

"O böse."*

Pensó Prusia desalumbrado:

-Tal vez…, quisiera probar un poco del Barrio Rojo.

Ludwig suspiro, al menos en esta situación su hermano debería comportarse con algo de seriedad prusiana, pero no, la cerveza gobernaba:

"Never Cambias."*

Pensó entristecido:

-haz lo que quieras, solo procura no emborracharte o perder tu dinero en algún bar.

Sin decir otra cosa o despedirse, Lud salió del palacio y se dirigió a uno de a su auto, el cual salió disparado por la misma calle que el Lituano.

Prusia se había quedado solo en la entrada del Palacio de la Paz, sin decir nada y contemplando la noche.

Pasó así algunos segundos antes de hablar:

-Sal de ahí.

Ordeno de la nada y a la nada:

-Vaya, si tu gigantesco hermano no me noto no pensé que tú lo lograras…

-¿Quién dijo que West no te noto?

América no pareció comprenderlo, pero, si Prusia no le daba importancia a eso, el tampoco debería hacerlo:

-Como sea…, Would you like to go for a walk?

Londres, Reino Unido.

La casa de RU era muy parecida a la de su Primer Ministro y estaba ubicada en Downing Street, así que tenía el toque de una época más antigua.

Inglaterra iba a tener pesadillas esta noche. O al menos una fuerte resaca a la mañana siguiente.

Frente a él estaba un vaso de cristal cortado muy elegante y una botella de Whisky ya vacía, víctima de un ataque constante por parte del caballero.

Definitivamente los humanos habían perdido la fe en el…, o en cualquier otra nación o inmortal:

-necesito más…

Se dijo a si mismo al contemplar la botella vacía. Se paró de su escritorio, dejando en ella la carpeta repleta de minutas para dirigirse con algunos trompicones a su cocina.

A Arthur jamás le gusto beber, él no podía controlarlo, pero esta noche era especialmente mala, suficiente justificación para hacerlo.

Las palabras de su Superior habían sido muy claras con respecto a sus decisiones o la de los demás líderes, pero no se esperaba que se hicieran cambios tan grandes y severos.

Sacando una botella de escoses de una alacena, sirvió una parte considerable del contenido en un vaso:

"sesiones vigiladas, interrogatorios semanales, cambio de sede…"

Dio un trago al vaso, esperando que aquella "Medicina" le quitara un poco el dolor de cabeza, aun que este era muy persistente:

"Para colmo un mortal se convertirá en el guía…"

Tomo otro trago del vaso, maldiciendo su suerte. La verdad no le molestaba dejar de estar al "mando" (Aunque técnicamente jamás lo estuvo), pero si le molestaba que un mortal quisiera ponerse la Corona en el único lugar que los inmortales tenían algo de control.

RU le dio otro trago al escoses, sintiendo el ardor en la garganta y como lentamente el licor se le subía a la cabeza:

-ojala supiera beber…

Se dijo a si mismo con una leve sonrisa provocada por el alcohol. Arthur acabo de un solo trago el poco líquido que quedaba en el vaso, sirviendo después un poco más y con pasos lentos regresar a su estudio.

Dejando el vaso y la botella a un lado volvió a tomar la carpeta y a leer algunos de los párrafos al azar en voz alta:

-"Las Naciones deben notificar de las reuniones a sus Superiores con anticipación y estas solo se deben realizar con la aprobación expresa de al menos un tercio de los involucrados."

Arthur soltó una risilla por lo bajo:

-no les basta con ser dueños de nuestras vidas…, ahora quieren ponernos correas.

Dio otro rápido trago al baso y continúo:

-"Las Naciones tienen absolutamente prohibido aprobar o rechazar políticas que involucren a los Mortales o los territorios que estos controlan sin aprobación de estos o sus representantes."

Arthur comenzaba a sentir que el alcohol se le subía más rápido, ennegreciendo sus pensamientos:

"¿acaso ustedes no toman decisiones que nos afectan sin consultarnos?"

El inglés no pudo más. Cerró la carpeta de golpe y le dio un trago muy largo a su vaso. Casi vacío lo dejo sobre el escritorio, sintiendo como la vista se le nublaba lentamente:

-es increíble…, como una muerte…, puede cambiar al mundo.

Se dijo a su mismo con desagrado y un fuerte mareo.

Por un segundo pensó que caería dormido sobre su escritorio cuando el agudo timbre de su teléfono lo saco de sus cavilaciones:

-Who is?*

Pregunto al levantar el auricular, masajeándose las sienes:

-ahh…, eres tú, ¿Qué ocurre con ellos?