NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK Y SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO SIN GANAR NADA POR ELLO MÁS QUE HERMOSOS COMENTARIOS.
¡Hola a todo el mundo! ¡Finalmente! (y sin tardarme tanto) está el final de la "pelea" entre Aang y Katara. Así que, muchachos, vayan sacando sus apuestas y pónganse a leer xD Medite mucho la forma en que debía escribir el capítulo, QUIEN iba a ganar y PORQUÉ. Así que fue hecho con mucho cariño y ojalá les guste ;)
Comentarios:
Guest1: ¡Me alegra muchísimo que te gusten tanto! aquí está la continuación :)
Maryel Tonks: bueno, ponle "off" al botón de la paciencia porque aquí está el último capitulo de la guerra entre esos dos.
yuya fan: que bueno que te haya gustado de esa forma, por ahora, aquí subí el capítulo final de la guerra.
Guest2: ¡Mil gracias! =)
avatar korra: bueno, ya hice y subí el nuevo capítulo, que espero sea de tu agrado.
GirlBender: ¿en serio te gustan tanto? no tienes idea de lo mucho que me halagas, es de lo mejor que puedes decirle a un escritor ^^
ashleee bravo 199981: lo sé, me encanta dejarlos con la angustia e incertidumbre xD
Helenil: bueno, veremos quién ganó la apuesta en este capítulo ;)
kori: ¡Te entiendo! yo también me desesperaba por no poder escribirles nada, ya que les gustó tanto la historia de verdad me da pena y coraje hacerlos esperar tanto pero ¿qué se le puede hacer a estas musas fugitivas? sorry.
facpsi: ¡Hola maestra! no sabe lo feliz que me hace saber que le gusta la historia, y también que le guste mi forma de escribir. Viniendo de usted es un verdadero halago, como no tiene la más remota idea. Tiene razón, siempre termino los capítulos en lo más interesante, pero aquí está el final del capítulo anterior y ojalá sea también de su agrado ¡Muchos saludos!
Nieve Taisho: jajajaja, lo sé, cuando lo escribí a mí también me dio risa xD
Fanatica1Asoaso: ¡Te gustó también ésta historia! que feliz me pone, de verdad, gracias por leer mis fics y comentarlos ¡me alegran el día!
Nuharoo: no hay de qué, cualquier duda que tengas estaré más que complacida de poderte responder =)
SweetAli: ¡Muchas gracias! lo hago lo más rápido que puedo.
Flor: ¡Muchísimas gracias! aprecio de verdad tu comentario.
Fireeflower: bueno, espero que con esto quede saciada tu curiosidad ;) Lo sé, a mí también me dará algo de nostalgia pero todo llega a su fin. Aunque por la forma en que termina el capítulo dudo que te "asesine" xD
LaMaestraDeLosElementos: "juego de suspenso" mmm... ¡hubiera sido un excelente título! xD Ni modo...
Katara2323: y si vino pronto...
JR1111: ¡Hola! antes que nada, no tienes idea de lo mucho que significa para mí saber que mis historias te inspiraron a escribir otros fics. Pocas cosas nos alegran tanto a los escritores (al menos a mí) que inspiran a más personas a adentrarse a este bello mundo de fanfics y letras. ¡Mucho ánimo escribiendo! Sé que es difícil al principio, pero mientras más lo hagas más fácil te será y más personas admirarán tu trabajo. Muchísimas gracias por el apoyo que me has dado leyendo mis escritos ¡Un abrazo!
Queen Alai: ¡fin de la desesperación!
geraldCullenBlack: bueno, espero que la valga... xD
Ddcake: Pues a partir de ahora, y en nombre de todos los personajes de Avatar, te declaro vivo... Neh, es broma xD ¡Espero que te guste!
¡DISFRUTEN!
¡Y el ganador es…!
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Ambas copas estaban vacías.
Katara miraba la copa en sus manos y no sabía realmente qué hacer. Demonios, realmente necesitaba a Aang. Sus abrazos, sus besos, su pasión… tenía demasiada tentación de él. Pero tampoco quería ceder. Ella siempre ganaba en los juegos que ambos hacían. Siempre ¡Ésta vez no podía ser la excepción! Así que caminó al buró donde estaba la botella de vino y se sirvió una segunda copa, dirigiéndole a Aang una mirada sugerente.
El pobre Avatar rezaba todas las técnicas de relajamiento mental que los Monjes se habían esmerado en enseñarle todos los años de su infancia. Pero se estaba tornando segundo tras segundo más difícil. Katara sabía perfectamente el tipo de reacciones que ella causaba en él y las usaba a su favor. En ese momento sus ansias de ganar no eran comparables con sus ansias de no perder la dignidad.
Los dos no dejaban de mirarse, de verse, de lanzarse todo tipo de invitaciones con los ojos. Pero no hacían nada. Una vez que la segunda copa quedó vacía, Katara decidió que no pasaría nada malo por jugar un poco de fuego.
Y fue así como cerró la distancia entre ella y su marido para tenerlo enfrente, su mirada alzada y sin despegarse de sus ojos grises. Estaba concentrada viéndolo, con esa sonrisa de amor y lujuria combinados. Minuciosos movimientos la hicieron inclinarse para poder presionar sus labios contra los de él.
Un momento Aang estuvo estático, sus manos cobraron vida propia lanzándose a las caderas de su esposa. Katara sonrió para sí misma creyéndose la ganadora, pero en vez de eso Aang recuperó la cordura. Tras acercarla más a él, la soltó, de forma suave y lenta, presionando otra vez sus labios a los de ella. Ese beso fue una caricia semejante a las alas de mariposa que apenas tocan tu piel, pero que ese sencillo contacto causa millones de sensaciones en tu interior.
El corazón de Katara saltó y comenzó a latir a mil por hora, haciendo que recostara la cabeza en su pecho. Se restregó contra él, buscando la comodidad de sus brazos y la cómoda sensación de su calor. Pero Aang, motivado por una fuerza que ni siquiera sabía que tenía, permaneció estático. Cerró los ojos y usó todas las energías disponibles en no moverse, como una estatua. Katara rodeó su pecho para estar aún más cerca, el olor de sus castaños cabellos inundando las fosas nasales del Avatar. Pero él no se movió. Sus labios se apretaron, el ceño fruncido y los puños temblando. Pero no la abrazó. Ni siquiera se inclinó para verla. Ojos cerrados, cuerpo tieso.
Katara estaba sorprendida, o lo que le seguía. Jamás había tenido que esforzarse tanto en desencadenar la pasión de su marido. Aang se estaba conteniendo demasiado, podía ver el esfuerzo en sus facciones, en su rostro, en todo su ser ¡Y no cedía! Comenzaba a desesperarse. El olor de Aang y el calor que su cuerpo emanaba la excitaban aún más de ser posible. Sentía que iba a morir desfallecida si los fuertes brazos de su Avatar no la rodeaban en ese instante.
—Aang…
Su voz estaba ronca llena de lujuria y sus ojos negros del deseo. Aang no hablaba, no abría los ojos y no se movía.
Desesperada, la maestra agua enterró su carita en el pecho de su esposo. Aang no llevaba camisa, por lo que una de sus manos encontró camino por el abdomen de él delineando las líneas de sus músculos bien formados. Aang tenía el cuerpo tan esbelto como solo un maestro de cuatro elementos puede tener. Apretó sus labios, casi mordiéndoselos para no recordar más detalles del cuerpo de su marido.
Había jugado con fuego. Y ahora se estaba quemando.
Aang sentía que iba a morir. Katara se veía endemoniadamente sexy en ese conjunto azul. Con los ojos cerrados no podía ver la delicada forma de su cuerpo femenino, pero aún así la fragancia de lavanda cubría sus fosas nasales y el calor de su cuerpo pegado al suyo no hacía nada por calmarlo. Respiración profunda y nulos movimientos estaban haciendo maravillas por ahora, pero ¿Cuánto iba a durar?
Ninguno de los dos quería ceder, pero por la forma tan insinuante en el actuar de Katara, Aang supuso que ella estaba demasiado cerca de perder. Por eso se inclinó, sin verla, solo lo suficiente para que sus labios presionaran los cabellos de su mujer. El beso fue apenas una caricia delicada, que acrecentó la hipersensibilidad de Katara. Las manos del Avatar acariciaron la cintura de su esposa el tiempo suficiente para que ella dejara escapar un ligero gemido de sus labios. Y antes de que Katara pudiera cantar victoria, los dos brazos de Aang volvieron a quedarse tiesos a sus costados. Y él, mostrando una petulante sonrisa en su rostro relajado.
¿Acaso se estaba burlando de ella? No sería algo que Katara estuviera dispuesta a permitir. Se le acercó con actitud sensual, besando suavemente su mejilla, demasiado cerca de la oreja. Le susurró.
—En verdad te necesito esta noche—su voz sonaba seductora.
Aang estaba a punto de ceder, esa petición siempre había sido demasiado alentadora para él. Tan sugerente, tan hermosa, tan sensual ¡Tan Katara! Se contuvo lo mejor que pudo, apretando ambos puños.
—Te amo—le volvió a susurrar.
Pero la desesperación se coló en la última sílaba. Katara sentía que ya no iba a poder resistir más. La mirada de Aang estaba llena de lujuria lo cual le causaba una sensación de absoluto placer, pero si no sentía las manos de su marido encima de ella no iba a sentirse ni feliz, ni plena ni nada bueno en meses. O al menos eso sentía.
Aang no estaba mucho mejor. Su cuerpo le pedía más y más Katara pero olímpicamente se lo estaba negando. No quería perder ésta apuesta pero demonios… era tanta la tentación.
—¿Me quieres?—le dijo Aang, sonando seductor.
Katara lo abrazó.
—Sí.—fue su respuesta, algo áspera.
—¿De verdad?
—¡Sí!—Katara sentía sus pechos frotándose contra el pecho de su esposo, y la fricción le causo deleite. Si él no la tocaba…
—¿En serio? Porque…
No pudo terminar la frase.
Katara lo estaba besando.
El beso era arrebatador y sencillamente no pudo contenerse. Sus dos manos volaron envolviendo hacia la cintura de su esposa y la abrazaron con demasiada fuerza. Katara gimió bajo el abrazo protector y siguió besándolo apasionadamente. El orgullo, los juegos y las apuestas de su jueguito se esfumaron tan pronto la piel rozó con la otra piel en una sensación tan deliciosa que le hizo perder el juicio. El fuego cubriéndolos a ambos dispuesto a convertirlos en cenizas.
Uno gemía en brazos del otro y viceversa. Aang sintió que su espalda golpeó la pared de la recámara y escuchó que algo cayó al suelo. No le importó. Se perdía en la piel morena de Katara y en el delicioso sabor de sus labios, en la fragancia de sus cabellos y en las curvas formas de su cuerpo. Era irresistible. Katara no estaba nada mejor. Ella no sabía ni siquiera su nombre. Ambas manos buscaban frenéticamente la marca de los tatuajes celestes y seguían el contorno llena de entusiasmo, con la lujuria de su cuerpo siendo lentamente saciada.
No supieron cómo demonios cayeron a la cama. El colchón los hizo girar y rebotar varias veces alterado sus posiciones. La ropa iba desapareciendo de forma casi salvaje mientras gemían y gritaban aprovechando la ausencia de sus hijos.
Sencillamente el mundo alrededor desapareció.
-o-
Katara sentía los rayos del sol sobre su rostro.
Tenía una enorme sonrisa que nada la hacía disminuir. Se sentía plena, bella, hermosa y adorada ¿Qué podía faltarle a su vida? Se removió en la suave cama, descubriendo que las sábanas estaban enredadas en su cuerpo. El rubor subió a sus mejillas cuando recordó la noche anterior y la forma loca, desesperada en que ella y Aang se habían entregado.
Miró hacia la habitación y abrió los ojos con sorpresa. El buró al lado de la cama estaba tumbado, la botella de vino rota con todos los cristales esparciéndose sobre el suelo, armonizando con la enorme mancha roja fácilmente confundida con sangre. Había ropas y pedazos de prendas al pie de la cama; sus cabellos despeinados cubrieron la vergüenza de su rostro cuando descubrió que el tocador no estaba del todo diferente.
Elevó una mano hacia la frente, dándose cuenta que Aang a su lado ya estaba despierto, y viendo hacia el techo con una enorme sonrisa de satisfacción.
—Buenos días—saludó el Avatar—¿Dormiste bien?
Iba a responderle que "demasiado" pero se contuvo. Como pudo agarró una parte de la sábana y la jaló cubriendo su desnudo cuerpo, cosa inútil porque al final de cuentas Aang conocía perfectamente cada parte de su fisonomía. Más recuerdos de la noche volvieron a su mente y el rubor irremediablemente cubrió sus mejillas.
—Tú… yo… ¡Maldición!
¿Cómo demonios pudo caer tan bajo? Se abalanzó sobre él, besándolo como si no hubiera sido tocada en años. La vergüenza solamente podía crecer al descubrir que la había vencido en su propio juego. Jamás pensó que Aang podría tener esa mente fría a la hora del sexo si era necesario. Siempre era tan apasionado… como un maestro fuego.
Si juegas con fuego, te quemas.
—Míralo de ésta forma—le dijo Aang, sentándose en la cama y sonriéndole lleno de amor. Sabía lo que pasaba por la mente de su esposa, así que le consoló diciendo—Yo también cedí. Apenas me tocaste cuando te devolví el beso con ansiedad.
¿Y?
Katara lo miró inquisitiva.
—¿Qué quieres decir con eso?—se removió, para verlo mejor.
Cuando Katara ganaba, Aang se la pasaba besándola de forma apasionada y ella apenas le respondía a las caricias, diciéndole que no accedería hasta que se rindiera. Y él se rendía incapaz de contenerse.
—Que, al menos para mí, anoche fue un empate.—después de todo, en ésta ocasión nadie se rindió formalmente. Ambos cayeron víctimas de sus propias pasiones.
¿Un empate? ¿En serio? Katara inmediatamente tomó asiento de forma rápida y lo miró con sus ojos azules llenos de curiosidad, intentando adivinar el rumbo de sus pensamientos. Para ella un empate era algo deshonroso, algo digno de la más vil lástima ¡Y ella no aceptaba la lástima de nadie! Menos aún de su esposo.
Antes de que la escuchara replicar, Aang agregó.
—Yo cedí igual que tu cediste. Estamos a mano. En todo.
Katara debió contenerse.
Él tenia razón. La fuerza de voluntad flaqueo en los dos. Sencillamente pudieron más sus necesidades corporales. La maestra agua se desplomó sobre la cama, sintiéndose vencida y humillada.
—No es justo…
Al menos no para ella ¡Era tan hermosa la sensación de la victoria!
Aang se echó a reír.
—La vida está llena de injusticas.—le dijo, acariciando una de sus mejillas—Pero ¡Hey! Debemos estar felices de que nuestros únicos problemas, ahora, sean celibatos.
Katara le dedicó una sonrisa dulce. Él tenía razón. Había sido divertido mientras duró. Y, esperaba en los espíritus, que esta vez no hubiera consecuencias nueve meses más tarde… como en sus competencias anteriores. Aang le sacó la lengua de forma juguetona.
—¡Empatamos!—le dijo, con burla fingida.
—Te odio.—le dijo entre risas, acercándose a él para acurrucarse en su pecho—¡Adiós a la maestra de la seducción!
—¿En serio?—Aang la abrazó—¿Tienes idea de cuántas veces estuve a punto de ceder? Creo que invoqué a muchísimos espíritus en vano por contenerme.
Esa confesión lisonjeó la vanidad femenina de Katara, que se sintió gratamente halagada.
—Tu tampoco eres precisamente un santo ¿Sabías?
¡Porque qué cuerpo tenía su esposo!
Si iba a decir un comentario, lo olvidó al momento en que Aang encontró sus labios y la besó apasionadamente, como si la noche anterior no hubiera sido la más intensa que experimentaron en años. Y ella sonrió entre besos llena de amor, pasión y ¿Para qué negarlo? Lujuria. Amaba locamente a su esposo. Y lo necesitaba tanto sentimental como físicamente hablando. Además, los niños estaban con Sokka.
Hizo nota mental de recogerlos… en un par de horas.
¡Final!
Em... ¿Me matarán? Desde un principio pensé hacer que Aang fuera el ganador, porque él ya perdió tres veces éste juego. Pero no sabía de qué forma ponerlo. En teoría, y si revisan bien el escrito, fue Katara la primera que cedió. Pero nuestro Avatar es todo un caballero y decidió declarar el "empate" para que ella no se viera tan afectada ¿Les gustó?
NOTA.-Recuerden que este fic iba a ser una sola colección de drabbles independientes. Ahora que terminé ésto, tengo POCAS ideas de qué escribirles a ésta pareja y a sus hijos. Si tienen alguna, por favor, díganme. Haré de prácticamente todo lo que me manden porque mi mente no tiene ninguna historia por desarrollar ¡Así que manden, manden, manden y se les dará! xD (Ok, eso sonó a comercial)
¡Muchísimas gracias por leer!
chao!
