Disclamer: personajes de JK. Rowling.
Espero que disfruten este capítulo, es lo último que voy a publicar por lo menos en dos semanas, porque saldré de viaje, no olviden seguirme en Twitter soy arroba josblack, les contaré como me va en Chile.
Felicitaciones a Paraguayos y Uruguayos que ganaron sus juegos en las eliminatorias mundialistas de futbol, en suramerica estamos viviendo bajo el dominio de los "GUAYS" como les digo yo. No oculto mis simpatías hacia la selección uruguaya, Luisito Suarez es lo máximo…ni echaron en falta a Forlan. Argentina…bueno…supongo que ese empate fue como una derrota, primera vez que Boliva saca un punto en el Monumental….Bien por la Vinotinto, mi Vinotinto que empató y sacó punto fuera de casa…esperamos ganar en San Cristóbal el martes….
Banda sonora de AFI con la canción que pone el tono y nombre al capítulo "Silver and Cold"
Capitulo 9 Silver and Cold
La niebla londinense estaba más espesa que nunca o al menos eso le parecía a Theodore que deambulaba esa noche sin rumbo y sin destino. Como siempre.
Cuando se suponía que debía estar en una reunión con Potter, Weasley, Malfoy y Hermione, de pronto esta se suspendió. La razón, al parecer Malfoy y Hermione por su cuenta, habían resuelto el enigma de la identidad de quien la seguía a ella.
Al parecer era el propio Severus Snape.
¡Infierno, peste y condenación!
¡Snape! No era que no tuviese sus sospechas de que fuese alguien de su pasado quien la seguía. Pero…. ¿Snape? La versión oficial de su muerte fue que la serpiente de Voldemort lo mató en la Casa de los Gritos la noche de la Batalla de Hogwarts. Pensándolo bien, era la versión oficial pero de ¿Quién? Nadie vio el cadáver, el único testigo se llamaba Harry Potter y Potter era el gran héroe de esa guerra, inmaculado y bendito, jamás mentiría.
Theo se detuvo de pronto….. Potter jamás mentiría….nunca…a menos….que fuese un asunto de vida o muerte….algo importante, mientras permaneció inmóvil por un rato, miles de posibilidades cruzaron por su cabeza, hasta dar con la más lógica. Fue Potter….Potter fue quien protegió a Snape, quien le dio por muerto, quien le informó a todo quien quisiese escucharlo que Severus Snape había sido asesinado….pero ¿Por qué? Hasta donde recordaba, se llevaban como el perro y el gato, el antiguo profesor había elevado el asunto del hostigamiento estudiantil a la séptima potencia con Potter y ¡por todos los dioses! Snape era uno de los mortifagos más fanáticos de Voldemort, según Draco mató al mismísimo Albus Dumblendore, el rubio fue testigo….a menos…a menos que fuese doble agente…. ¿Y lo de Dumblendore? Ese detalle no tenía una buena explicación, por ahora.
Eran las diez de la noche y no había nada mejor que hacer, que caminar a la deriva en el centro de Londres para aclararse las ideas… ¿Draco estaría consciente de todo eso? O ¿él estaba delirando? La única manera a su juicio de descubrirlo sería encadenar a Potter con unas cadenas y torturarlo hasta confesar. Por otro lado, Theo estaba seguro que la noticia de que Snape intentó asesinar a Hermione y Malfoy debió hacer mella al hombre y quizás hablaría….pero quizás no. La culpabilidad produce comportamientos interesantes en el ser humano. Si lo sabría él.
Pansy….el nombre se coló en su cabeza de inmediato…¿Qué rayos estaría haciendo? Los últimos días le envió bastantes mensajes de texto, invitándola a almorzar para limar las asperezas. Ella le contestó el último, estaba muy ocupada para reunirse con él. Theo suspiró, por supuesto, su salida de WANTED representaba que seguro ella estaría buscando un lugar para vivir en alguna parte del mundo. Iba a ser difícil tenerla lejos, tan difícil como tenerla cerca. Quizás debería contarle la verdad, que eran hermanos, sin embargo un miedo atroz se instalaba en su corazón de nada mas sopesar la posibilidad de que Pansy lo odiase a muerte por ocultárselo. Había ensayado una y otra vez por años la manera de decírselo, ninguna parecía la adecuada. Pero ese secreto se había convertido en una carga muy difícil de llevar y Theo estaba seguro que no iba a soportarlo por mucho más tiempo. Además, solo lo sabrían él y ella, quien lo hubiese visto juntos hace años, jugando a los novios, no tendría porque saberlo, no la señalarían con el dedo, no comentarían ese incesto. Sería un secreto de los dos y quizás, si ella se enteraba, lo entendiese…..a lo mejor….con el tiempo….podrían desarrollar una verdadera relación fraternal.
¿A quién engañas Theodore? Tú jamás podrás sentir otra cosa por ella que no sea amor…..nunca. Si…seguramente era así, pero si ella lo sabía, Pansy pondría el freno natural, ella jamás lo alentaría a cometer la monstruosidad de yacer con ella de nuevo, sabiendo lo que sabían. Quizás pasarían diez, veinte, treinta años, pero al final, su inquieto corazón entendería y ellos podrían ser familia en paz. Ella se casaría, tendría sus hijos y él sería el querido e inofensivo Tío Theodore.
Le dio un puntapié por pura frustración a una piedra mientras caminaba….Tío Theodore….por lo pronto ardía de furia al solo imaginarse un hombre tocándola, haciéndole el amor en las noches, disfrutando de todo lo que él disfrutó y que ahora le estaba prohibido para siempre.
Quizás….lo mejor era llevarse ese secreto a la tumba o quizás….mejor era decírselo de una buena vez y por todas.
-Se lo diré…..aunque ambos lloremos lagrimas de sangre- dijo Theo cuando de pronto se tropezó con una persona. Su instinto natural fue sujetarla por los brazos, sin embargo su barbilla chocó con la frente de ella. Y ambos gimieron de dolor.
-Oh lo siento mucho- dijo la mujer. Theo miró atentamente. Rubia, alta, flaca, con unos grandísimos ojos azules de pestañas doradas…enseguida la reconoció….era Lunática Lovegood..otra vez.
Luna alzó una ceja al reconocerlo. Como siempre, él tenía esa cara seria y sombría. Era que ese hombre siempre andaba por el mundo con ese feroz aspecto. No podía dejar de reconocer que el tipo era guapo y lucia interesante, pero porque diablos la miraba como si ella fuese un insecto de la peor categoría.
-Tú- dijo ella.
-Si yo- dijo Theo sobándose la dolorida barbilla- Lovegood, tropezarte con la gente es tu manera habitual de caminar y solo lo haces los fines de semana en la noche.
-Ya dije lo siento- contestó ella, Theo resopló- Oye, está bien, soy responsable, yo miraba hacia arriba pero tú estabas caminando en dirección contraria frente a mí, debí prestar atención pero tú pudiste verme y evitarme. O acaso andabas distraído, porque si es así, eres tan culpable como yo.
Theo pestañeó dos veces ante lo que le pareció una regañina con todas las de la ley. Caray…de verdad….ella tenía razón, estaba allí frente a él con la barbilla levantada, claramente ofendida. Sin proponérselo….sonrió.
Luna agrandó los ojos cuando el rostro de Theo se iluminó con esa sonrisa, si…Nott era demasiado guapo. Enseguida reprimió responderle la sonrisa, él era demasiado atractivo y ella demasiado tonta al parecer. Luna lamentó su falta de experiencia con el sexo opuesto. Estaba quedando tan deslumbrada por su aspecto como una colegiala. No era justo.
-Entonces yo también me disculpo- dijo Theo ofreciéndole la mano, ella se la aceptó y se la apretó.
-¿Qué estás haciendo a esta hora caminando en medio de Londres mirando al cielo?- preguntó Theo casualmente. Charlar con algún conocido le vendría bien, se estaba aburriendo y los pensamientos atormentadores al parecer iban a hacer su agosto con él esa noche. Lovegood no era una amiga, pero técnicamente era una conocida, habían compartido cuatro años de colegio, que ni siquiera se hablaran durante ese tiempo, era un detalle menor y sin importancia.
-Estoy haciendo una investigación corta para terminar mi maestría- dijo ella.
-Ah que interesante…-dijo Theo con cortesía-¿Y de que se trata? ¿Astronomía?
-Hábitos de apareamiento de especies nocturnas- recitó ella mecánicamente, para que después se le trabase la lengua inmediatamente cuando Theo alzó una ceja incrédulo.
-¿Estamos hablando de seres humanos? Creo que yo pudiese ayudarte en ese caso- respondió él haciendo gala de toda su coquetería. Le salía innato, coqueteaba con cualquiera que se consiguiese susceptible a sus encantos, fuera hombre, mujer o lo que sea. Su sexto sentido le avisaba cuando se encontraba con una posible víctima. No es que Lovegood le atrajese especialmente, ni tampoco que deseara llevársela a la cama, la chica era amiga de Potter y sin duda él pondría el grito al cielo si se enterase en el dudoso caso de que fuese su intensión, que no lo era, y conociendo ese grupo de amigos de Granger, sin duda ellos se comentaban hasta cuantas espinillas tenían en el culo cuando se encontraban, pero viéndola allí azorada, ruborizada y tartamudeando, no estaría mal tomarle el pelo, de manera inocente. Theo se visualizó así mismo afilando las garras y a ella como el indefenso corderito dispuesto al sacrificio. Un corderito rosa.
¡Rayos! De nuevo el rosado, por todos lados, abrigo, guantes, zapatillas….¿Qué demonios le pasaba a la mujer con ese color?
-Especies mágicas nocturnas- aclaró Luna, un poco cohibida, definitivamente no debería ir recitando la palabra "apareamiento " por ahí a la ligera, ya había visto a la gente ponerse un poco extraña con eso.
-¿Cómo cuales?- preguntó Theo . Entonces ella gritó.
-¡Abajo!-exclamó Luna. Theo la vio sacando su varita y lanzando un hechizo, inmediatamente se puso lejos de su camino.
Cuando se dio cuenta lo que pasaba, él sentía un ardor en el hombro, como si alguna cosa con garras se hubiese aferrado a él, enterrándose en su carne. La rubia Luna estaba inclinada en el piso, examinando una criatura que parecía….que era igual a….
-Una arpía- gritó Theo sin salir de su asombro y luego la miró espantado- ¿Estudias Arpías?….¿Estás loca?
-Son una especie mágica interesante y poco conocida- contestó ella examinando al animal que se retorcía en el suelo.
-Son bichos malignos y asesinos- respondió Theo- deberían ser exterminados.
Luna lo miró y por la cara que puso no le gustó la afirmación. A la arpía al parecer tampoco, porque pronto se puso de pie y extendió las alas. El aspecto que tenia era humanoide, una mujer flaca, fea, con la piel oscura y corácea, largas alas de murciélagos y garras con uñas afiladas en el extremo de cada una. Amenazante, terrorífica, abrió la boca y dejo ver una hilara de dientes desiguales todos puntiagudos.
Luna retrocedió alarmada…hubiese pensado que el hechizo de aturdimiento le daría un poco más de tiempo para examinarle los genitales….por los pechos sabia que se trataba de una hembra. En teoría lo eran….la pregunta era ¿Cómo rayos se reproducían si todas eran del sexo femenino? ¿Partenogénesis quizás? Esa era el motivo de investigación de su tesis. Y obviamente, la arpía en cuestión en esos momentos no iba a estar dispuesta a colaborar.
Theo la jaló por un brazo y ambos se echaron a correr por sus vidas, literalmente, él miró de reojo y se dio cuenta que a la arpía se le habían sumado dos más. Theo empezó a lanzar hechizos y se sacó el teléfono.
-¿Sabes usar un celular?- preguntó él jadeando, antes intentó un patronus, que no le salió porque de verdad, en ese momentos lo menos que se sentía era feliz.
-Si…no soy idiota- respondió ella- ¿a quién llamo?
-Draco Malfoy, tecla rápida 3- dijo él- necesitaremos refuerzos….ahora.
Ella mientras corría, trataba de usar el teléfono, al final logró apretar la tecla.
Los dos estaban despavoridos corriendo por el nubloso centro de Londres. La gente que los veía los miraba un poco extrañados. Eran muggles que no podían ver a las arpías. Y Theo estaba seguro que en cambio, sí podrían ver perfectamente a dos personas lanzando rayos de unos palitos de madera llamados varitas magicas, así que intentó ser discreto.
-¿Lo llamaste?- Theo corría tomando de la mano a la chica mientras lanzaba hechizos a diestra y siniestra. Las tres arpías que los seguían ni se inmutaron por el hechizo.
-Sí, pero se me cortó la comunicación- contestó Luna bastante asustada-No vayas a matarlas, están en peligro de extinción.
-Ah sí…pues no me importaría colaborar…digo…con la extinción- agregó Theo mientras lanzaba un hechizo que fue a dar sobre un poste de luz, donde una de las arpías se había posado, la criatura desvió el hechizo volando por los aires.
Después de cruzar varias calles, Luna vio un café, un sitio conocido para ella- rápido, entremos. No les gusta la luz.
-¿Cómo diablos sabes tanto de arpías?- preguntó él mientras ambos entraban cansados y jadeantes en el café- Mejor ni contestes…es una idiotez….por supuesto que sabes de arpías….estabas estudiándolas.
Theo miró temeroso a sus espaldas, las criaturas, invisibles para los ojos de los muggles, llegaron volando y se posaron en la acera del frente. Las tres esperaban en la calle, con las alas extendidas, le gruñían y siseaban a los transeúntes que no las podían ver. Theo sintió como se le achinaba la piel. Esas tres no se irían de allí a menos que amaneciese o que las matasen o ellas lograran capturarlos. Lo que sucediese primero.
Recordaba las escalofriantes historias que relataban lo que las arpías hacían con sus víctimas, se las comían….vivos.
-Realmente tienes unos gustos inusuales- dijo Theo todavía mirando por la ventana- ¿No se ocurre que algún día vas a resultar seriamente lesionada?
-Es el riesgo de mi trabajo- señaló la chica rubia, mientras lo empujaba al interior del café, ambos se sentaron en la mesa más lejana a la puerta. Los dos estaban sudados y despeinados. Ella vestía con su habitual abrigo color rosa y él estaba con una chaqueta de jean. La camarera se acercó y Theo hizo ademán de despedirla, pero Luna lo interrumpió.
-Té indio por favor- dijo ella- que sean dos. Tibio, sin leche- la camarera le sonrió a ella y le dirigió una mirada bastante interesada a Theodore, de hecho, él sintió como la mujer tomaba nota de uno y cada uno de sus atributos físicos, Luna parecía ignorante de toda esa escandalosa atención y eso le hizo gracia a Theo, luego la mesera anotó la orden y se fue rápidamente, Luna intentó sonreírle a Theo- el té es para que nos calmemos, no te preocupes yo invitó.
-No me gusta el té- rezongó Theo cauteloso. Realmente no estaba cómodo en un sitio como ese y de verdad, admiraba la calma de la chica, porque él de verdad estaba a punto de gritar. Una cosa era enfrentarse a muerte a seres humano, uno sabia de que eran capaces y de que no….Pero las arpías estaban consideradas especies mágicas de alta peligrosidad…y él solo las había visto dibujadas en los libros…hasta ahora. En fin, una nueva experiencia casi mortal para contarla por ahí, a quien le gustasen las historias extrañas y casi increíbles ¿Arpías en Londres? ¿Desde cuándo?...Sin duda si se lo preguntaba a la chica, ella le daría toda una conferencia académica llena de tecnicismos. Lovegood habló algo de una maestría, sin duda de alguna universidad mágica importante y prestigiosa, todos los Ravenclaw´s siempre tenían los cupos en las mejores instituciones mágicas, no por nada eran considerados unos genios. ¡Rayos! Theo sintió una pisca de envidia, él siempre quiso ir a la universidad, estudiar algo como Historia de la Magia o Filosofía mágica, se le daban bien esos temas, porque era un lector voraz, claro, esos sueños se destruyeron cuando se tatuó la marca tenebrosa en el brazo, estaba seguro que si se atrevía a poner el pie en alguna universidad, seria inmediatamente rechazado por el rectorado, ninguna institución docente en el mundo mágico le daría entrada a un maldito ex –mortifago como él. Otro sueño sin cumplir, otra esperanza vana.
Theo se limitó a admirar el lugar. Era bastante ecléctico, con una decoración rimbombante y extravagante de influencia oriental, el aroma a incienso era asfixiante, multitud de puff´s y muebles desperdigados por aquí y por allá, algunas personas fumaban pipas de agua, la música era rock indie, quizás lo único aceptable del lugar. Sin duda todo ese ambiente bohemio se acomodaba bien a su personalidad, excepto por la pinta hippie de algunos de los comensales, nunca le atrajo especialmente la idea de las flores y la paz mundial, aunque con el sexo libre no tenía ningún problema, de todas maneras, lo gótico era más de su estilo. Viéndolo bien, la decoración del lugar era lamentable, incluso tenían un retrato de Elvis Presley hecho en ¡terciopelo! era el colmo de la vulgaridad, un insulto para el dios del rock´n roll, un atentando a sus retinas. Para colmo, tres arpías lo esperaban a fuera con ganas de asesinarlo. Una perspectiva nada acogedora.
-Te gustara el té- dijo ella- ahora dime, ¿Qué hacías caminando solo en un callejón? El centro de Londres es peligroso, abundan los delincuentes.
-Y al parecer las arpías también, en todo caso, tú también caminabas por allí- respondió Nott,
-Ya te lo dije, necesito terminar mi maestría para luego empezar con el doctorado- dijo ella- por eso andaba cazándolas
-¡Cazándolas!- bufó Theo- o sea que no era cosa solo de observar, tú realmente intentabas ponerle las manos encima a uno de esos bichos…de hecho, te vi haciéndolo, insisto ¿Estás demente?
-¿Cuál es el problema?- preguntó Luna abriendo sus grandes ojos celestes. Primero la llamó loca y ahora demente….de verdad que no estaba siendo agradable con ella. Sin embargo se veía genuinamente preocupado.
-Déjame ver , hum ¿La hora?- le respondió Theo cínicamente- tengo entendido que de noche es cuando son más activas.
-Me supongo que tienen que estar despiertas para hacer lo que hacen y producir pequeñas arpías bebés- contestó Luna.
-Pretendías verlas…en plena acción- dijo Theo- que asco…..sabes Lovegood….si quieres ver sexo extraño solo tienes que pedírmelo y te daré un paseo por la zona roja de Londres. Incluso…si me lo solicitas agradablemente….puedo hasta hacerte una demostración privada.
-Estás siendo muy poco amable…y de paso…grosero conmigo- dijo ella toda seria.
-Pues me pongo quisquilloso cuando me atacan los nervios…perdona si te insulte en algo…todo es en broma….en fin…Tenemos que irnos- dijo Theo, luego aclaró- mejor dicho, tengo que irme. Tú puedes quedarte- hizo un gesto exagerado con la mano- aquí en Shangrilah.
-¿Cómo sabes el nombre del café?- preguntó ella con vivo interés- ¿Habías venido antes?
-Ni de casualidad- respondió Theo un poco hosco. La chica lo jaló por la manga de la camisa y lo obligó a sentarse. Theo dudoso la dejó, tampoco le provocaba salir de nuevo y enfrentarse a las arpías, necesitaba refuerzos.
-Quédate- le pidió ella.
-Maldita sea, está bien, tú ganas- contestó Theo. Cuando le parecía que podía ser increíble, había descubierto que de verdad le tenía pánico a algo, a las malditas arpías. Lucían en su mente como el espíritu de todas las mujeres a las que embaucó en su vida atacándolo pidiendo venganza. Definitivamente, estaba loco.
-¿Quiero que me expliques que pasa? Estás un poco alterado- dijo ella en voz baja. Tomó su largo cabello rubio y lo enredó en una trenza improvisada. Theo se hundió en su silla.
-Creo que me hirieron- dijo Theo- aquí…..- se señaló el hombro
-Déjame ver…quítate la chaqueta y la camisa- dijo ella, enseguida hurgó en su bolso, tomó unos anteojos y se los colocó. Sus ojos lucían mas grandes con gafas si acaso eso fuese posible. Theo casi deja escapar una carcajada poco educada pero se contuvo, a ninguna mujer le agradaba que se burlaran de su aspecto. Además, ella no era fea, no lucia fea con las gafas…solo un poco extraña. .
-¡Quieres que me quite la camisa…aquí..en este sitió?- preguntó Theo.
-Nadie molestará- dijo Luna- el otro día una chica se quitó toda la ropa bailando sobre una mesa…creo que estaba pasada de tragos- Theo abrió los ojos intrigado…al parecer esa Lovegood solía frecuentar sitios tan inusuales como él, eso sin duda fue sorpresivo. Mas sorpresa aun que ella lo decía sin perder ese aire de inocencia…Que criatura más extraña era Lovegood- Si alguien pregunta, te lo hizo un perro.
-Claro…porque se parecen mucho las heridas- rezongó Theo, pero se quitó la camisa. Luna se acercó, miró su hombro con ojo experto, tratando de no distraerse por las esculpidas formas de Theo y luego disimuladamente sacó un frasquito de su cartera y se lo vertió en la herida, Theo se mordió la lengua, el líquido ardía, pero inmediatamente percibió como la herida se cerraba. Luego de eso volvió a ponerse la camisa. Nadie al parecer se dio cuenta de lo sucedido o estaban demasiado drogados para darse cuenta, a Theo le parecían altamente sospechosas las pipas de agua.
-Gracias-Luna asintió, mientras Theo con cautela todo lo que se movía a su alrededor, su varita la tenía guardada en la chaqueta, la ocultó de inmediato a llegar a ese sitio lleno de muggles
-Hey chicos….hay tres cosas paradas frente al negocio- dijo un joven un poco asombrado- se ven escalofriantes
-Siéntate Gary….el hachis te cayó mal- respondió su amigo-yo no veo nada
Theo miró a Luna.
-Supongo que esas tres solos nos atacarán a nosotros- dijo Theo entrecerrando los ojos, Luna asintió-no nos conviene tener una victima muggle por aquí….por lo menos no me conviene a mí.
-Qué bueno que lo tienes todo tan claro- respondió ella con una sonrisita de circunstancias- en general solo atacan a los magos…..y se ponen furiosas cuando las intentas atrapar.
-¿En serio pretendías atraparlas?- preguntó él por enésima vez.
- Por supuesto que sí- respondió ella.
-En San Mungo tienen un buen departamento de Psiquiatría…te convendría pasar un tiempo allí- dijo él de pronto.
-Soy criptozoóloga…no sanadora- respondió ella.
-Estoy hablando de que te internes…como paciente- aclaró él. Ella le sacó la lengua y puso cara de disgusto. Theo sonrió de nuevo, caray, no podía dejar de sonreír tomándole el pelo a esa chica, la tenía estampada en la cara desde hacía un buen rato y disfrutaba haciéndose el tonto con ella. Se dio cuenta de su comportamiento y de nuevo se tornó serio. Él no era un bufón para andar riéndose como un imbécil ni divirtiendo a los demás.
- ¿Tienes mi teléfono?- preguntó él.
-Si- dijo ella entregándole el celular a Theo- pero creo que no tiene batería.
-¿Tienes un celular?- Luna negó con la cabeza y añadió- atrás cerca de los baños hay un teléfono, te lo pueden prestar.
-¿Cómo diablos sabes tanto de todo?- dijo Theo hosco.
-Tienes que usar tantas malas palabras, no te quedan bien- refunfuñó Luna. Theo abrió la boca para decir algo y luego la cerró intempestivamente. Ella tenía razón.
-¿No tenias que llamar a alguien?- dijo Luna- Ve, ándate, si no eres grosero, puede que te presten el teléfono.
-Perfecto- dijo Theo y se levantó, luego de dudarlo un poco, se giró y le dijo a la chica- No te muevas. Esas cosas están ahí afuera.
-Te olvidas que la experta en bichos aquí soy yo- contestó Luna, Theo iba a protestar pero ella dijo- De acuerdo, estaré esperándote.
Theo pidió acceso al teléfono en la barra y fue hasta la cabina. Marcó presuroso el número de Malfoy y escuchó el sonido de espera.
-¡Demonios Draco!- dijo Theo impaciente- contesta. No es hora de ponerse melindroso.
-Hola- escuchó la voz acerada de Draco desde el otro lado de la línea.
-Soy yo- dijo Theo.
-¿Qué demonios estás haciendo Theo?- esta vez el tono de su amigo subió unos decibeles, Theo miró a su alrededor agazapándose contra el teléfono. Sin duda se oía perfectamente la conversación, trató de cerciorase que nadie lo escuchaba- ¿Por qué Lunática Lovegood me llamó? ¿Qué pasa?
-¿Cómo sabias que era Lovegood? Te llamo de mi teléfono y tú no contestaste…ella me lo dijo. En fin ni preguntare…el jefe de WANTED debe ser omnisciente y omnipresente ¿No es así?- dijo Theo casi en un susurro. Miró a la mesa donde estaba sentada Luna y ella lo saludo con una mano un poco entusiastamente, Theo le devolvió el saludo y enseguida le dio la espalda. La chica lo observaba con esos grandes ojos azules parecidos a los de una lechuza y él no tenía intensiones que lo expiaran.
-Si atendí la llamada…escuche su voz….la reconocí y decidí que no tenia porque contestarle, me imaginé alguna broma tuya de mal gusto- dijo Draco- ¿Ahora sales con Lovegood? No me parece que ella sea tu tipo…oh..disculpa…cualquiera que sea de la especie humana es de tu tipo.
-Me acosté con una mujer-lobo una vez- dijo Theo- eso cuenta, aunque estaba algo borracho.
-¿Y cómo te fue? – preguntó Draco tratando de no burlarse más. Recordaba el asunto, fue en la Selva Negra en Alemania, y Theo se puso a jugar con fuego. Aunque no pensó que llegaría tan lejos.
-Podemos ponernos serios…estoy llamando por un asunto urgente- increpó Theo.
-Estás hablando conmigo y tu voz suena normalmente fastidiosa como siempre, no parece que tengas una verdadera emergencia, es mas…me atrevería a decir que solo me llamas para joderme la noche. Dime Theo ¿Cómo te fue con la mujer-lobo?
-Redefinió mi concepto de sexo salvaje…eso te lo seguro- respondió Theodore impaciente- Draco, estoy metido en un pequeño aprieto. Una arpía me atacó y si no es por Lunática, te aseguró que no salgo de esa. Y ahora son tres arpías las que me siguen. Creo que me hará falta algo de ayuda
-Estoy ocupado- respondió Draco- muy ocupado. Supongo que puedes arreglártelas solo.
-¿Cómo está Hermione?- preguntó Theo- quiero hablar con ella.
-Está dormida…descansando del ataque- dijo Draco- cuando despierte le diré que te llame.
-Mi batería murió- dijo Theo.
-Eso es imperdonable sin duda para un miembro de WANTED, quedarse completamente incomunicado- respondió Draco con calma- ¿Qué pasó con el repuesto?
-Creo que se cayó de mi chaqueta mientras corría. Digamos que cuando aparecieron tres esculturales y atractivas arpías rogando por mis huesos no tuve cabeza para nada mas- dijo Theo cínicamente- estoy en un café en medio de Ball Street. Tienes que venir a ayudarme. No puedo salir de aquí. Y déjame decirte Draco, este sitio es horroroso y Lovegood está tan loca como una cabra, ¿Sabes que ella persigue a las arpías? ven a sacarme, rápido.
-Sobrevivirás- dijo Draco- a las arpías no les gusta la luz ni los sitios cerrados. Quédate allí, junto a Lovegood, por lo que se, ella es una experta internacionalmente reconocida en criaturas mágicas. He asistido a una o dos de sus conferencias.
Theo iba a contestar algo, pero Draco interrumpió la comunicación abruptamente. Theo rodó los ojos, como rayos todo el mundo sabía que a las arpías no les gustaba la luz menos él.
0o0
Despertó súbitamente, abriendo los ojos y ampliándolos, el sitio era oscuro y por un momento sintió pánico, recordó el dolor, estar sangrando hasta morir y un grito escapó de su garganta, estuvo a punto de incorporarse de la superficie donde permanecía echada, sin embargo, sintió una mano caliente en su hombro que la tocó suavemente y que con firmeza la obligó a permanecer acostada.
-Calma….estamos en mi casa….. no hay peligro- Hermione escuchó ese tono de voz ronco que arrastraba las palabras, entonces recordó de golpe todo lo que había sucedido y el papel que ese hombre había desempeñado, fue su salvador y su seductor….quizás sería su condena, aun así el temor se alejó de su cabeza y ella que hasta ese momento yacía de medio lado dándole la espalda, giró su cuerpo hasta encontrarse frente a frente con Draco Malfoy acostado bocarriba a su lado, aun en la oscuridad de donde se encontraban, Hermione observó que estaba completamente vestido y que miraba al techo.
La luz de la luna entraba por la ventana iluminando algo la estancia, el cabello de él refulgía en la oscuridad, sus ojos grises parecían más oscuros de lo que eran y su expresión era de concentración.
Un galeón por tus pensamientos Draco Malfoy, Hermione no podía dejar de mirarlo, motivada por la más profunda curiosidad. Cuando creía saber cómo se comportaría y la actitud que tomaría, él siempre derrumbaba todos sus supuestos. Verdaderamente ¿Qué clase de hombre era Malfoy?
Ella de pronto dejó de mirarlo porque se sintió tonta y se dedicó a observar el lugar, estaban en una habitación….reconoció el sitio pesar de la penumbra, era su habitación….en su casa, Hermione agradeció que no la hubiese llevado con sus padres, quizás no hubiese podido ocultar de ellos todo el torbellino mental que tenía en esos momentos, sus mejillas le ardían, su corazón latía a mil por hora debido a su azoramiento y sería vergonzoso que otros se dieran cuenta de su situación, pero inexplicablemente no le daba pena con Malfoy, después de todo él era el culpable directo. No quería que sus padres le hicieran preguntas, donde estuvo y con quien, tampoco le provocaba contestarlas. En todo caso, con la única persona en el mundo que necesitaba hablar con urgencia era con él.
Pero…. ¿qué diablos le diría?
Draco estiró la mano para encender la lámpara de noche, la iluminación no mejoró mucho pero al menos podían verse las caras. Sus ojos grises la taladraban y la expresión de su cara no le ofrecía ninguna pista a ella sobre lo que cruzaba por su cabeza.
Y realmente Hermione tenía curiosidad, porque después de los acontecimientos, sin duda él y ella tenían bastante para pensar y analizar. Pero quizás, él no quisiera hablarlo.
Hermione opinaba que acostarse con Malfoy fue una locura…una insensatez….algo que no debió suceder. Aun así su cuerpo le recordaba constantemente que ella lo quiso así, de esa forma, en ese justo momento. Fue participe voluntario en el desenfrenado sexo que tuvo con él.
No podía planteárselo como una derrota a su dignidad, tampoco quería considerar una ofensa perder la virginidad de ese modo, con el sujeto menos indicado, con un individuo a quien se juró no permitirle esa clase libertades, aunque ella lo desease. Y quizás la sorpresa, fue la manera en la que él se comportó con ella, como la besó, como la acarició. Nada calculado, ni una seducción premeditada. Sucedió con prisas, con anhelo, con una desesperación nada disimulada en el momento más insólito, mientras ella recuperaba la fuerza después de estar a punto de morir. ¿Cómo resistirse ante eso? Ninguna mujer en su situación podría. Aparte, al parecer a los dos los excitaba la adrenalina. Sin contar el efecto del maldito hechizo.
¿Quién iba a imaginarse que él fuese tan intenso?
Mejor ¿Quién iba a imaginarse que ella fuese a corresponder esa pasión en el momento y lugar más insólito?
Si bien lo de la otra vez, fue un interesante preludio que claramente demostró que él no era ningún tempano de hielo, Hermione consideró que Malfoy siempre tuvo el control de la situación, por lo menos al principio. Le dio placer, la encaró y luego la trató como una estúpida. La inexperiencia de Hermione quedó en evidencia y ella se odió por ser tan débil y tan tonta. Y lo odió a él por ser tan manipulador y enfrentarla a sus inseguridades.
¿Pero realmente lo odiaba?….de ninguna manera, no lo odiaba, simplemente no congeniaba con él, tenia opiniones diametralmente opuestas sobre casi todo asunto. Pero ¿era cierto? Quizás pensó de esa forma porque no habían estado nunca en una situación en la que ambos quisieran lo mismo.
Detestaba cuando intentaba controlarla, dominarla y manipularla, ella se defendía lo mejor que podía. Pero tenerlo en la misma posición que ella, a su mismo nivel, luciendo sus debilidades como cualquier mortal, despojándose de esa frialdad de la que siempre hacia ostentación derrumbó sus muros y sus reticencias.
Lo que pasó entre ellos, no fue de ninguna manera una situación que Malfoy controlase, su mirada, la brusquedad con la que la tocó, el fuego de sus besos. Hermione se dio cuenta que él estaba tan fuera de control como ella. Y verlo perder su altanería y su dominio, fue demasiado excitante para ella, al punto que no pudo resistirse.
Era inexplicable como dos personas que jamás llegaban a un acuerdo, que permanecían discutiendo acaloradamente cada vez que se veían, podían entenderse tan bien en el aspecto carnal. No necesitaron decirse ni una sola palabra, Malfoy parecía saber instintivamente lo que le gustaba, la manera de tocarla para volverla loca y Hermione supo por sus reacciones físicas que todo lo que ella le hizo le gustó a él.
No supo el momento exacto en que se durmió, quizás después de la cuarta vez que tuvieron sexo o fue la quinta, no lo recordaba bien, todo parecía ahora muy nebuloso, de lo único que estaba plenamente consciente es que si se durmió fue por agotamiento, porque ganas de ir por el sexto acoplamiento no le faltaron, a él tampoco, lo cierto es que cansada, ser rindió al sueño a pesar de la incomodidad de estar desnuda sobre un suelo de grava, con el cuerpo de Malfoy encima. Vagamente recordaba despertar un momento cuando él la vestía con su propio abrigo y se desaparecían juntos hasta llegar a una cama. ¿Cómo encontró su varita? De seguro estuvo revisando el lugar donde había caído. Ella suspiró al sentir la blandura del colchón y volvió a quedarse dormida otra vez. Fueron demasiadas emociones intensas y su mente reclamó sosiego por un rato.
-¿Qué hora es?- preguntó Hermione. Tenía la sensación de haber dormido por años.
-Son las doce de la noche….del día siguiente- respondió Draco hoscamente. No estaba de mal humor, más bien estaba un poco impaciente, simplemente el hecho de que ella estuviese completamente repuesta, lo llevaba a pisar de nuevo el terreno de la realidad. La fantasía donde ambos tenían sexo hasta desgastarse sin que les importase más nada que ellos dos ya habían terminado. No sabía cómo rayos Granger reaccionaria y estaba preparándose para la ofensiva adecuada. Despertar al lado de una mujer después de una noche de tórrida pasión nunca representó un problema para él, Draco Malfoy era generoso con sus amantes, quizás no tanto en palabras pero si en regalos y dinero, en general se iban satisfechas, tanto por el acto en si como en su comportamiento después. Él era un patán, cierto, pero cuando se lo proponía era esplendido con las chicas con las que se acostaba. Lamentablemente sabía que sus artimañas no servirían con Hermione Granger, porque ella no respondía como ninguna otra mujer con la que se relacionase, para empezar no era una puta, eso estaba claro. Y él siempre anduvo con putas porque Draco Malfoy nunca le debía nada a nadie ni se exponía a situaciones vulnerables como encariñarse con alguien.
Ella era un enigma, uno que estaba intentando todavía descifrar. ¿Cómo tratar a una mujer que se le enfrentaba con osadía, que era capaz de aparentar fragilidad y al mismo tiempo terminaba revolcándose con él como una gata en celo? Ella era una salvaje en la cama, como prueba todavía tenía las marcas de sus uñas en la espalda. Y era inteligente, era dura, era una persona de principios y era tan orgullosa como él. En ese momento, Draco sabía que de ninguna forma los regalos ni una conversación circunstancial servirían para apaciguarla, tampoco podía echarla de su departamento así no más y esperaba que las palabras no le faltaran y fueran las adecuadas. No estaba dispuesto a fingir que no había sucedido nada, pero tampoco se planteaba disfrazar con frases dulces y empalagosas el hecho de que se había acostado con su principal antagonista, a la que juró no tocar jamás para no complicarse la vida. Le quitó la honra y suponía que ella tendría que decir algo al respecto, aunque para él no representase un asunto crucial, no deseaba maltratarla porque la respetaba, solo esperaba que ella apreciase un poco de sinceridad. Lo importante no fue que la desvirgó, lo crucial era que se había acostado con ella. Y eso iba a ser un maldito dolor de cabeza, para los dos, sobre todo teniendo en cuenta que él no estaba seguro de querer renunciar a su cuerpo ni el placer que este le daba por los momentos. Por lo pronto no estaba histérica insultándolo y al menos eso presentaba un panorama menos turbulento. Sin embargo, él estaba preparándose mentalmente para el rechazo.
-¿He estado durmiendo todo el día?- preguntó ella sorprendida.
-Dieciocho horas para ser exactos….ya empezaba a preocuparme - respondió Draco.
-La reunión con Harry…¿Qué sucedió? Oh no…mis padres-Hermione hizo ademan de levantarse de la cama pero Draco la jaló de nuevo, obligándola a permanecer en su lugar, ella se apretujo al abrigó y jaló una sabana para cubrirse.
-Ya hablé con Potter, Theo le avisó a tus padres que estás conmigo- dijo Draco secamente, su voz no expresaba disgusto, pero ella lo notaba incomodo- no sé si lo recuerdas, pero estuviste a punto de morir.
-Recuerdo exactamente lo que me sucedió- dijo ella tratando de aparentar calma. Rememorar el hecho en su cabeza, la ponía intranquila, pero era de esperarse.
-Por un momento….solo por un momento….pensé que ibas a morir realmente- dijo él pausadamente, no añadió de que realmente estuvo aterrorizado de que ella muriese- luego….te salve usando el vinculo…y después….después…..
-Después te acostaste conmigo- respondió ella después de una profunda respiración. Negar lo evidente no servía de nada, posponer una conversación tampoco. Estaban hablando calmadamente, como nunca lo hacían, ella no sabía si tener sexo iba a cambiar sustancialmente su trato entre los dos. Probablemente si lo haría, entonces Hermione estaba preguntándose si de pasar a arenas movedizas con Malfoy no se había sumergido de lleno en un lodazal de incertidumbre. No saber cómo tratarlo después de eso era desquiciante. Ella tampoco deseaba que le echase en cara que le quitó la virginidad, eso de veras la enloquecería, un Draco Malfoy contrito ofreciéndole disculpas o al contrario, vanagloriándose por ello. Demasiado para la mente practica de Hermione. No era la virginidad lo que le preocupaba, era que se entregó a él. Y ella no estaba segura de soportar sus burlas ni su rechazo, mucho menos su condescendencia. .
-Nos acostamos….varias veces- dijo él.
-Cinco veces- dijo ella.
-Fueron seis- contestó Draco, ella lo miró desconcertada y él tuvo que explicarse- tuve sexo contigo cuando llegamos aquí, de pronto no lo recuerdas, estabas medio dormida….pero no me rechazaste…incluso colaboraste de buen grado.
-Probablemente no tenía ninguna razón para rechazarte en ese momento-dijo ella con velada indignación. Que se acostara con ella estando dormida, era casi una violación, que le echase en cara que participó en el acto… ¡dormida! era una excusa bastante pobre, aunque ella no dudase un segundo de sus capacidades de seducción…pero ¿dormida? ¡Es que ese maldito hombre no podía aguantar sus impulsos!…al parecer no…era chocante tratar con él, desquiciante a lo sumo, pero el lado perverso de Hermione se sentía secretamente complacido de que él la desease tanto que no esperó a que ella despertase, no dejaba de pensar, que rayos le habría hecho mientras ella dormía y de que placeres innombrables se habría perdido, quizás de bastantes, el dolor pulsante que tenia entre las piernas fue bastante revelador, sus partes intimas palpitaban seguramente del abuso al que habían sido sometidas. ¡Maldito Hombre! ¡Es que acaso era una maquina sexual! Sus preocupaciones acerca del trato que tendrían pronto se desvanecieron, él seguía siendo el mismo idiota y ella no perdió la destreza en su sarcasmo dirigido a él. Bien por los dos, sería demasiado incomodo, antinatural y falso que de pronto se dedicaran a darse mimos como un par de enamorados, cosa que no eran de seguro.
-¿Y ahora?- dijo él-¿Tienes algún motivo para rechazarme?
-No lo sé…no he pensado en ello- respondió ella evasiva. En su cabeza estaban batallando el decoro, la indignación y el deseo….y este último iba ganando por una cabeza.
-Pues yo si lo he hecho….tengo horas pensando qué diablos voy a hacer contigo- dijo Draco- más allá de follarte hasta dejarte inconsciente.
-¿Y como me porte contigo mientras dormía? ¿ te di placer?- preguntó ella irónica. Draco le lanzó una mirada intensa y ella se la sostuvo, sus ojos grises brillaban como plata bruñida, los ojos de un depredador, él la admiró toda despeinada, furiosa, con la piel pálida y los labios hinchados, seguramente por los besos que se habían dado, en ese momento Draco se dio cuenta que estaba en graves problemas. Todavía la deseaba. No recordaba haber besado tanto a una mujer teniendo sexo. De hecho no recordaba besar a una mujer como la besó a ella ni que ninguna le correspondiese con tanta intensidad. La frase" graves problemas" le quedaba corta, mejor sería decir que tenia la soga en el cuello. Sentir esa lujuria por alguien no era normal. Sobre todo tratándose de un tipo que intentaba hacer de la frialdad su forma de vida.
-Mucho…demasiado- dijo él con la voz enronquecida-una vez que terminé, quise hacértelo de nuevo, pero ya tú no estabas en condiciones de participar.
-¿Nunca te cansas de eso? ¿Cierto?- respondió ella.
-De follar contigo…..jamás- dijo él.
Bueno, pensó ella, ahí tenia la respuesta, no iba a haber rechazo de parte de él, al contrario, si sus suposiciones eran correctas, probablemente él veladamente le estaba insinuando que sucedería de nuevo.
Ella se maldijo por sentir la expectativa concentrándose en su bajo vientre. Era un hecho comprobado, se podía enloquecer de pura lujuria. Quizás el golpe que se dio en la cabeza le había quitado cualquier capacidad de raciocinio, porque estar pensando en serio que tenía ganas de repetirlo, no podía ser ningún pensamiento coherente de su parte.
Hermione no respondió, se encogió en la cama, cerró los ojos y se dedicó a tratar de armar su rompecabezas mental.
-¿Vas a reclamarme algo?- preguntó Draco.
-No veo el porqué…tú querías…yo quería….sucedió porque ambos lo deseamos- dijo ella.
-Bien porque no soporto los lloriqueos- dijo él- menos el arrepentimiento.
-Yo no estoy arrepentida de lo que sucedió- dijo ella sinceramente- ¿tú lo estás?
-No...Todavía no- dijo él.
Un tenso silenció se creó entre ellos de pronto, Hermione analizaba el significado de esas palabras. Quizás estuviese adelantándose demasiado, quizás él no deseaba seguir explorando esa nueva dinámica entre los dos.
-Estuviste a punto de morir….Snape casi lo logró- dijo él de pronto- no sé si recuerdas donde caíste, por suerte no te rompiste el cuello- el tono de voz de Draco era mortalmente serio, ni un dejo de ironía, parecía realmente preocupado.
-No quiero hablar de eso….todavía no- dijo ella apretando los ojos. El dolor que sintió al caer y fracturarse todos los huesos de su cuerpo estaba todavía presente, sentía un sobresalto en el cuerpo de solo recordarlo, jamás había tenido un accidente en su vida, nunca ni siquiera le tomaron puntos y solo recordar la agonía, el dolor punzante en todo su cuerpo, la certeza de que moriría, fue lo más aterrador que experimentó alguna vez. Estar en situaciones potencialmente mortales le era conocido, pero exceptuando lo que pasó en Malfoy Manor, su tortura a manos de Bellatrix Lestrange, Hermione jamás sintió la muerte rozándola tan cerca. En medio de todo, llegó él y entonces le pidió que no la dejase morir, en una súplica desesperada. Y vio sus ojos, verdadero pánico en sus ojos, esa noche, ella vio algo más en su mirada y en sus gestos, verdadero temor de perderla, o por lo menos eso le pareció. Y eso removió algo profundo en su interior, ella era buena juzgando las reacciones de los demás y lo que percibió en él fue algo totalmente distinto a lo que siempre observó, un destello quizás de quien realmente era Draco Malfoy. Recordaba sus manos palpándola con cuidado, sus palabras seguras y confiadas dándole aliento, a pesar de que seguro él estaba tan aterrado como ella, sus brazos rodeándola protectoramente, ella percibió una sensación de calor diferente al hechizo y distinto a todo lo que experimentaba con él. Y por eso, alimentado por sus audaces caricias, por el deseo sexual que le imprimía el hechizo de vinculación y por ese beso, otorgado y correspondido con ansia y turbación, fue que ella se entregó, libremente a él, sin restricciones y sobre todo sin arrepentimientos.
Y lo disfrutó, como lo gozó, el cielo cayó sobre ella en el momento del clímax, accedió a un pedazo de firmamento. Era increíble como el contacto íntimo con otra persona podía desatar esa tormenta dentro de ella. Hermione estaba segura de que si hubiese sabido antes que el sexo era así, lo hubiese hecho desde hacía un buen tiempo, perdió un tiempo valioso de disfrute por ser tan mojigata respecto a ese tema, y descubrió que para gozarlo, no tenía que estar locamente enamorada del sujeto en cuestión. Ella era una mujer romántica, sin embargo su romanticismo no fue particularmente agredido por acostarse con Draco Malfoy, eso era sin duda, curioso. Después que lo tuvo, que sintió como su mente se expandía y se fragmentaba, como ese nudo concentrado en su bajo vientre hacia explosión, solo deseo mas y mas y mas. Quiso que él la devorara viva y devorarlo vivo también, era una especie de hambre que no encontraba satisfacción. No eran suficientes los besos, ni las caricias, ni él abriéndose paso dentro de su cuerpo, ella quiso más y más. Y lo consiguió, él se lo dio todo, una y otra vez, sin detenerse, sin respiro. La hizo suya completamente. Sin vuelta atrás.
Malfoy le hizo una propuesta hacia más de una semana, le ofreció ser su amante, nada más, sin compromisos, sin ataduras, solo para aliviar la carga del hechizo. Y ella se negó porque no estaba segura de él, porque era una romántica perdida que deseaba que la sedujeran, porque no confiaba en él, temía que estuviese jugando con ella y por otro lado veía a Malfoy tan renuente como ella de dar ese paso. Una cosa era dar alivio a una sensación tormentosa de desearse como lo hacían, otra muy diferente someterse al control de una vinculación mágica.
Ella se negó porque era lo lógico, él prometió jamás buscarla. Hermione sintió una punzada de desconcierto cuando lo notó sinceramente aliviado de que ella lo hubiese rechazado. Después de todo, él estaba muy consciente de los diferentes que eran, de las complicaciones innecesarias de enredarse. Ninguno de los dos parecía olvidar quien era el otro. Sus resoluciones parecían completa, después de todo él era Malfoy y ella Hermione Granger, orgullosos, independientes, decididos, jamás daban vuelta atrás.
Y sin embargo, solo bastó un momento, una situación al borde de la muerte, para que desecharan todo eso y se entregaran uno al otro.
Hermione se giró de nuevo y contempló a Draco quien permanecía acostado completamente vestido con una mano colocada distraídamente sobre su pecho y otra sirviéndole de almohada para apoyar la cabeza, ella detalló su perfil, sus ojos estaban cerrados, su boca no ofrecía ninguna expresión. Su pecho bajaba y subía con la respiración acompasada. Ella se acostó y siguió mirándolo. Que diferente lucia cuando estaba tranquilo y quieto y ningún insulto ni ofensa salía de su boca.
-Puedo escuchar tu cabeza trabajando a mil por hora….el clic de los engranajes de tus procesos mentales encajando y desencajando todo lo que pasó…no pierdas el tiempo….estás cosas no tienen justificación…no responden a la lógica- dijo él de pronto cortando el silencio- te preguntas una y otra vez como diablos terminamos haciéndolo, después que los dos sostuvimos esa lamentable discusión…donde yo dije cosas que jamás debí haber pronunciado. Donde tú me rechazaste en un ataque de moralidad muy propio de ti.
Hermione se limitó a escucharlo. Era bueno que él iniciase la conversación y se explicase, porque de verdad ella tenía poco o casi nada que decir. ¿Cómo rayos justificarse? No tenía sentido ahora, con hechizo o no de por medio, lo cierto fue que se acostó con él porque así lo quiso. Toda su renuencia anterior quedaba en nada. La única forma de salir elegantemente de ese atolladero era aceptarlo con todas las consecuencias derivadas del hecho de que ahora estaba expuesta en carne viva a él.
-Te ofrecí….ser mi amante…en un momento irreflexivo de mi parte…todavía bajo los efectos de ese inusual momento contigo. Luego recuperé la cordura, nada mas fuera de orden y lógica que tú y yo pudiésemos tener alguna especie de relación, aunque fuese en el terreno físico. No nos llevamos bien, de hecho, creo que nunca nos llevaremos bien, estamos en desacuerdo en las cosas más fundamentales- dijo Draco -Siempre me dije a mi mismo que el día que me buscase una amante, una verdadera amante no una folla de una noche, sería una mujer que me entendiese. Tú no eres esa mujer. Y lamentablemente no eres una folla de una noche tampoco. Eso lo tengo bien claro.
Él era duro y filoso cuando hablaba, ella ya lo sabía, pero eso no evitó que sintiese una punzada nada confortante dentro de su pecho, como un dolor sordo. Hermione se maldijo a sí misma, ¿Qué diablos estaba esperando? Que le enviase un ramo de flores. Ella se dispuso a contraatacar.
-Si te rechace…..fue por las mismas razones que tú…..no iba a ser esclava de una emoción prestada por un hechizo…..tampoco iba a aceptar someterme a ti- dijo Hermione- yo nunca estaré de acuerdo con tu forma de ver la vida, tú desprecias mi forma de ver la vida. Tampoco eres el hombre ideal para mí….ni siquiera para un asunto casual.
-No desprecio tu forma de ver la vida, simplemente no la comparto- respondió Draco tajante- El hechizo fue una buena excusa en ese momento, para los dos, sucumbir a una emoción originada por una maldición no resulta atractivo de ninguna manera, sobre todo porque no sabemos de que se trata y las consecuencias que podrían originarse, no, no era lo prudente, dejar que controle nuestros actos, aun cuando yo no puedo explicar todavía porque aun sin tener contacto con tu mano, yo siento lo que siento por ti.
Eso si fue una sorpresa para Hermione, al punto que abrió la boca sorprendida.
-¿Y qué es lo que sientes?- preguntó ella.
-Creo que he sido bastante obvio, así que hasta el favor, no insultes tu inteligencia y no me preguntes pendejadas- dijo él- en todo caso no es ni más ni menos de lo que tú sientes por mi…..lujuria, creo que eso quedó bastante claro o ¿es que acaso tú sientes algo mas por mi?…..te lo diré una vez y tómatelo como un consejo…no cometas el error de ilusionarte de alguien por una buena follada.
-Eres un imbécil- ella intentó levantarse de la cama, pero él la mantuvo bien sujeta agarrándola del brazo.
-Entonces pasó…me deje llevar…te follé porque no pude aguantarme y al parecer tú tampoco. El hechizo, la piel, tu aroma, tu cuerpo, no pude y no quise pelear contra ello. Pensé que la necesidad se aliviaría una vez consumado el acto, pero no fue así….fue peor….y sabes lo más desconcertante de todo….las siguientes veces….ni siquiera unimos nuestras marcas…fuimos solo tú y yo.
Ella se incorporó de la cama, él también. Poco a poco sus rostros fueron acercándose, Draco tomó su cara con una mano, la dejó pasar por su cabello y estiró su cabeza hacia atrás hasta el punto que ella gimió de dolor e incomodidad, Hermione tomó su mano con la suya y le clavó las uñas.
-Me haces daño- dijo ella pero él la calló con un beso apasionado, enredando su lengua con la de ella. Cuando se separaron, las respiraciones de ambos estaban agitadas.
-Entonces ya sabes a lo que me refiero….es más fuerte ahora….mucho más intenso…y ya no voy a luchar contra eso….la decisión es tuya..siempre ha sido tuya… te lo vuelvo a preguntar…¿Quieres estar conmigo?- dijo él, con los ojos oscurecidos de puro deseo-Porque de ser así, te lo advierto, corres riesgo de ser seriamente dañada Hermione Granger….física y mentalmente. Una vez casi te maté intentando violarte.
-Tú no puedes hacerme daño….morirías- dijo ella.
-Cierto- dijo él-pero eso no significa que no pueda intentarlo.
-Tú no vas a hacerme daño, no me lo hiciste anoche y no me lo harás ahora- dijo ella mientras se levantaba de la cama, esta vez él no hizo ningún intento de detenerla.
Hermione se apretujo en el abrigo que cubría su cuerpo desnudo y se situó directamente en la ventana, intento distraerse con las luces de la ciudad. La ventana ofrecía una vista panorámica de todo Londres.
Draco se levantó y se quedo detrás de ella a distancia prudencial.
- Supongo que estás esperando una escena- dijo ella.
-Pues esto parece precisamente eso….una escena- dijo Draco- y yo detesto….las escenas.
-No te tengo miedo- dijo ella.
-Deberías- dijo él. Una de las cosas por las cuales, él no estaba seguro de si lo que hacía era lo correcto, era precisamente el hechizo de Voldemort. No deseaba ponerla en una situación peligrosa, trataba de amedrentarla por muy buenas razones y no quería exponer sus secretos ante ella. Sin embargo, en su fuero interno, lo deseaba, deseaba que ella estuviera dispuesta a andar ese tortuoso camino con él. Después de haberla probado, no iba a dejarla….justamente lo que se temió, pero al diablo, él siempre obtenía lo que quería. Pero no sin que ella tuviese al menos una advertencia- Tú no sabes lo que soy capaz de hacer.
-Tú eres duro….pero yo….-ella giró su cara para ofrecerle una mirada llena de decisión- yo soy tan dura que tú. Sobreviví una guerra donde me perseguían como una rata solo por el mero hecho de existir. Estuve a punto de morir unas cuantas veces, perdí a personas que quería, arriesgue mi vida y la de mis padres. Acostarme contigo no va derrumbarme.
-Eso no lo pongo en duda- dijo él impresionado del tesón que ella había demostrado esa noche. Cuando supuso que al menos estaría un poco alterada, ella parecía llevarlo con más calma que él- pero si más lo recuerdo, yo era uno de los que te perseguía como una rata. Si no te maté, era porque no podía hacerlo….por el hechizo.
-Sinceramente Malfoy….¿serias capaz de matarme ahora?- preguntó ella.
-En mis cinco sentidos….jamás….existe el vinculo….pero lo más importante es que yo realmente no deseo hacerlo- respondió él sinceramente-pero conmigo jamás se puede estar seguro, en una situación extrema…yo….puedo hacerte daño…verdadero daño.
Hermione meneó la cabeza de un lado a otro y sonrió tristemente. Ofrecerle a una mujer ser su amante y advertirle que puede herirla en el proceso no es la mejor declaración ni la más apropiada. Estaba cansada de las tortuosidades de Malfoy, pero eso era quizás lo que más le atraía del hombre. Aun así, no entendía que diablos intentaba decirle, obviamente no estaba siendo claro.
-Explícate- dijo ella.
-No …no voy a hacerlo….tómalo o déjalo…existen secretos que uno debe llevarse a la tumba- respondió él- si vas a hacer esto….tendrás que confiar ciegamente en mi.
-Eso va a ser un gran problema puesto que yo no confió en ti- dijo ella- seria una tonta si lo hiciese.
-Confiaste lo suficiente para abrirme las piernas- respondió Draco con sarcasmo.
-Eso es una asunto diferente-dijo ella- pero en todo caso, la confianza debe ser reciproca.
-Yo no confió en nadie…mis asuntos personales son míos- dijo Draco- tómalo o déjalo como está…pero si lo tomas no tendrás mas nada de mi….mas nada de lo que te he dado.
-¿Tu cuerpo? - preguntó ella irónica. Draco decidió no responder para no enredarlo más, pero ciertamente, no fue solo la parte física lo que le dio esa noche…y eso lo sabía bastante bien. Le otorgó poder a Hermione Granger sobre él y eso era lo que Draco Malfoy deseaba recuperar, el control de sí mismo y de ser posible controlarla a ella para que estuviese dispuesta todo el tiempo que le diese su real gana.
-Algunas estarían bien satisfechas con ese arreglo- dijo Draco- después de todo…fue mi cuerpo el que te dio placer. Y yo no deseo más de ti que eso….tu cuerpo para usarlo a mi voluntad.
-Yo no soy como las demás- dijo Hermione.
-Tú no manejas bien la incertidumbre- dijo él- yo menos. En eso nos parecemos. Parece que nos estamos lanzando al agua sin salvavidas. Solo que yo salté de la borda sin importarme nada en cambio tú….
-Me estás retando- dijo Hermione mordiéndose un labio- esa vez lo hiciste y me llamaste cobarde….y yo no soy ninguna cobarde.
-No…no eres una cobarde…solo eres una persona que analiza cuestiones que no se resuelven con la lógica….así de simple- dijo Draco- deja de intentar buscar una explicación. Pasó….sucedió…porque tenía que suceder…así de simple.
-¿Y si yo decido que no?- preguntó ella.
-Pues estoy seguro de que terminaremos juntos otra vez tarde o temprano- dijo Draco- tú no lo aguantaras…yo tampoco. Puede ser mañana o dentro de veinte años….si sigue existiendo el hechizo…probablemente sin el hechizo también. Solo que no voy a dejarlo al azar. Yo tiendo a pisar sobre seguro.
-Control….eso es lo tuyo…..mantener el control- se dijo ella dejando escapar una risita trágica. Estaba ensartada totalmente, al parecer no iba a tener escapatoria, por donde mirase no encontraba la salida.
-¿Entonces vas a ser mi amante o no?- dijo él impaciente.
-No…no voy a ser tu amante- respondió ella con toda la calma del mundo- no voy a darte poder sobre mí. Si sucede de nuevo…será porque yo lo quiera….pero no voy a darte seguridad de nada. Puede que te desee ahora esta noche…en este mismo momento…pero mañana quien sabe.
-Mañana me seguirás deseando- dijo él arrastrando las palabras.
-Pero tengo la suficiente fuerza de voluntad para no rendirme ante ti- contestó ella.
-No me tendrás como un perro a tus pies- dijo él.
-Pruébame- contestó ella apartándose de la ventana y dirigiéndose iba al baño. Draco se quedó inmóvil al escucharla decir esas palabras con tanta seguridad.
0o0
-¡Rayos!- Theo le gritó a la bocina del teléfono público que estaba utilizando- Pansy, ¿Por qué me apagas el celular?
Colgó el teléfono con brusquedad, haciendo que el encargado del café lo mirase con reproche y volvió a la mesa que compartía con Luna. Ella lo esperaba sorbiendo tranquilamente su té.
-Todo bien- dijo ella.
-Para nada- dijo Theo y resopló, miro la taza de té y agregó- sirven whiskey en esta pocilga.
Luna levantó una ceja, no era propensa a disgustarse con nadie. De hecho nunca lo hacía pero se le hacía bastante incomodo el lenguaje poco apropiado y la actitud permanentemente agresiva del chico. Aunque para ser honestos, enfrentarse con tres criaturas siniestras en medio de la noche, pelando por su vida, violentaba a cualquiera que no estuviese acostumbrado. Ya se le pasaría, o eso al menos era lo que ella esperaba.
-No voy a permitir que digas palabras altisonantes en mi presencia Theo- dijo ella con voz clara y precisa.
-No me regañes Lunática- dijo él inclinándose sobre la mesa intentando lucir intimidante. ¿Y ahora se tuteaban? Vaya que rápido iba su relación, no le extrañaba, las mujeres siempre agarraban rápido confianza con él e inmediatamente decidían que querían meterse en sus pantalones. Pero de seguro, Lovegood no terminaría revolcándose con él en un callejón, de seguro no era esa clase de mujer, ella era demasiado…..ella.
-Mi nombre es Luna- contestó la chica- hace siglos que no soy Lunática. No me importa si quieres estancarte en estupideces infantiles. Pero o me llamas Luna o Lovegood o no me llamas de ninguna manera, ¿entendido?
-Ah- Theo abrió la boca ante esa demostración de fuerza de carácter de la chica. Lo que iba de noche lo había puesto en su sitio bastantes veces, con argumentos sólidos. No quería lucir como un malcriado así que asintió.
-Bueno, entonces será Luna- contestó entre dientes.
-¿Te molestaste?- de nuevo ella asumió tu tono amable. Cambiaba de mandona a solicita con una velocidad alarmante, casi era un caso de personalidad doble. Él la había llamado loca solo por bromear, pero con esas actitudes tan raras ya no estaba seguro. ¿En qué rollo se estaba metiendo ahora? Luna por su parte decidió que ya que lo tenía amansado, no debía seguir regañándolo- me parece que no te gusta que te digan las cosas en la cara. Eres un sujeto dominante, así que de seguro te cuesta dar el brazo a torcer.
-¿También eres psicólogo?- preguntó Theo sin dejar el sarcasmo de lado. Ni modo, eso formaba parte de su personalidad.
-A veces- dijo ella-estudio zoología mágica, zoopsicología es una materia obligada, a los animales salvajes se les debe demostrar quién es el que manda.
-¿Soy un animal salvaje?- preguntó él con asombro. Lo habían insultado de mil maneras, pero era la primera vez que escuchaba a una chica diciéndole salvaje antes de acostarse con él. Y sabía perfectamente que Luna no se había referido a ese asunto en especial. Ella era estricta al parecer, pero del tipo de maestra de colegio, estirada y virginal. Y muy inocente y recatada al parecer…inocente…hacía tiempo que no se encontraba una mujer inocente. Tendría que decírselo a Lovegood, para que lo incluyese en el catalogo de especies raras y extrañas.
-No, más bien pareces un oso maleducado- respondió ella conteniéndose las ganas de reír que tenia, le causaba extrema gracias ver la cara de desconcierto de Theo.
-¿Un oso?- preguntó Nott asombrado, el oso era su Patronus, ella no tenia manera de saberlo o ¿sí? Caray, esta chica estaba llena de sorpresas.
-Eres grande, muy alto- dijo ella tratando de explicarse, se sentó recta en su silla y empezó a jugar con su cabello, que tenia recogida en una larga trenza- tienes el cabello abundante, castaño claro, la expresión de tu cara siempre es muy seria, pero tus ojos son dulces, luces perfectamente como un oso pardo.
-Sabes- dijo Theo sonriente. Ella sin duda se había fijado bastante en él y había acertado en muchas cosas – eres rara.
-No eres el primero que lo dice- dijo ella.
-Además no soy tan alto-contestó él, bebió un poco de té e hizo una mueca de desagrado, decidió seguir la conversación- tú si eres alta, digo para ser mujer.
-Si- dijo ella de pronto estirando las piernas debajo de la mesa, estas chocaron con las de Nott, ella las recogió un poco apenada. Theo se mantuvo inmóvil- eso a veces es un problema.
-Créeme- dijo él- no sabes lo que es un problema.
-Tú tienes todo el aspecto de ser un tipo que se mete en muchos problemas- dijo ella taladrándolo con su mirada azul. Theo se acercó a su rostro inclinándose sobre la mesa. Su rostro estaba medio oculto por su cabello largo y despeinado, pero sus ojos azules brillaban intensamente. Definitivamente una mirada para quitarle el aliento a cualquiera, se dijo Luna un poco estremecida.
-¿Guardarías un secreto?- preguntó él, Luna asintió.
-Soy un tipo que sin duda atrae los problemas, pero siempre me esfuerzo en resolverlos- dijo él-nadie sufre por mi si puedo evitarlo.
-Eso habla muy bien de ti…Theo…quizás eres un tipo más amable de lo que imagine al principio- dijo ella.
-Ya que tenemos algunas horas por delante- dijo él- podrías saciar mi curiosidad…..de verdad funcionaban esas espectografas que usabas en la escuela. Eso es una de las cosas que más recuerdo de ti.
-Tú…¿me recuerdas del colegio?- dijo ella azorada, impresionada y un poco halagada de que él se fijase en ella en esos tiempos- me imagino que te debí parecer de lo mas particular.
-Oh si…eso sin duda es verdad- respondió Theo sonriendo…de nuevo-estabas casi tan loca como ahora.
-Me voy a disgustar si sigues dudando de mi estabilidad mental- dijo ella, Theo tomó un poco de té- deja la tasa sobre la mesa… ¡ahora!- ella casi se lo ordenó, de una manera bastante graciosa, parecía una niñita reclamando.
-¿Y ahora qué pasa?- dijo él sobresaltado al punto que casi suelta la taza, sin acostumbrarse todavía del todo al comportamiento de Luna. Había algo en esa mujer que le crispaba los nervios, pero no sentía verdadera incomodidad con ella, a su estilo, Lovegood era bastante simpatica.
-Lo estás haciendo muy mal- dijo ella tomando la tasa de él con las dos manos y llevándosela a la boca de una manera casi ceremonial- un buen té de la india solo debe tomarse de la manera correcta.
-Anda- dijo Theo retándola- enséñame pues….seré todo ojos y oídos.
Pasaron algunas horas intentando descubrir los misterios del té y hablando tonterías…o locuras…como secretamente se decía Theo. Sin embargo, inexplicablemente, esa noche, conversando animadamente con Lunática Lovegood…o mejor dicho "Luna", aun con tres arpías esperándolos a la salida, esa noche, las sombras de su vida se alejaron por un momento.
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Ella no iba a seguir esa conversación sin pies ni cabezas. Necesitaba una ducha urgentemente y la iba a tomar, para aclararse las ideas.
Él estaba dándole otra excusa, una salida fácil para los dos para que no se repitiese lo que pasó. Ella debería tomarla y huir de él, eso sería lo lógico, pero ella desde esa noche no atendía a la lógica sino al instinto y a su sexto sentido. No lo haría, rechazarlo de nuevo, de ninguna manera, en primer lugar, no tenia escapatoria de Draco Malfoy mientras compartiesen el vinculo, en segundo lugar, él estaba ocultando algo y por eso no la quería cerca, Hermione estaba segura de eso y en tercer lugar, maldita sea, no iba a ponérselo más fácil, él la había tomado y a ella le gustó, así de simple y no iba a permitirle que la asustase. Seguirían en lo suyo, pero bajo sus reglas y sus términos. Era una prueba de voluntades y ella iba a resultar ganadora.
Draco se quedó en la puerta del baño y vio como el agua caía sobre el cuerpo desnudo de ella mientras ella se lavaba. Hermione lo miró de reojo, estaba observándola detenidamente, su primer instinto fue cubrirse los pechos, pero dejó las manos quietas por un momento y luego siguió restregando su piel con la pasta de jabón, ignorándolo como si no estuviese allí. De hecho le dio la espalda. Luego de un rato, escuchó como abrían la puerta de vidrio de la ducha y percibió el calor de una persona detrás de ella, Draco posó su mano en su vientre y la atrajo hacia él, estaba erecto y ella sintió su miembro restregándose contra sus nalgas.
Draco la encontró muy receptiva a sus caricias.
-Supongo que esta debe ser una de esas raras ocasiones en la que me deseas cerca- dijo él
-No lo arruines ¿quieres?- dijo ella jadeante, apoyando sus manos en las baldosas mientras él encendía cada centímetro de su piel con su toque. Draco la giró hasta quedar enfrente de él.
-No te voy a rogar- dijo él mientras apoyaba su frente con la de ella y la miraba fijamente.
-Ni yo tampoco- respondió ella.
-No creo tener que aclararte que no doy garantías de nada…de nada- dijo él- no quiero acusaciones sin sentido después de que todo esto termine….porque tarde o temprano va a terminar.
-Lo mismo para ti- dijo ella ahogando un gemido cuando él tomo sus pechos con las manos y apretó sus pezones, dándole vueltas con los dedos, mientras él lamia su cuello, el agua caía sobre los dos y el jabón hacia que las manos de él se movieran resbaladizas sobre el cuerpo de Hermione.
La atrajo hacia él para besarle el cuello, ella lo estiró para darle mejor acceso, estuvieron un rato así, abrazados, prodigándose escandalosas caricias, en silencio, disfrutando uno del otro mientras se bañaban.
-Te lo advertí una vez, no sé qué diablos pretendes conmigo…pero sea lo que sea no lo vas a lograr- dijo él- yo no soy una persona amable.
-Yo no espero ninguna maldita cosa de ti- dijo ella empujándolo y saliendo de la ducha.
Él fue detrás de ella, la tomó por la cintura y la lanzó bruscamente en la cama, ella cayó boca arriba, Hermione iba a protestar por el maltrato, pero se calló abruptamente cuando Draco se colocó encima de ella apoyándose en sus rodillas y sus brazos luciendo su esplendorosa desnudez.
-¿Qué rayos crees que haces?- dijo ella cuando él empezó a besar su cara, su mentón.
-Tácitamente me diste permiso para usar tu cuerpo otra vez y eso es precisamente lo que me dispongo a hacer- dijo él maliciosamente. Hermione se encendió cuando lo observó besando sus pechos, su abdomen, la piel tierna del interior de sus muslos y cuando sumergió su cabeza entre sus piernas para besarla en un sitio donde ella jamás se imaginó permitir que alguien la besara.
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Theo llegó al departamento de Draco aproximadamente a las cuatro de la mañana. La noche no terminó tan mal, al final las arpías se cansaron de esperar y se fueron, quizás buscando alguna otra víctima más fácil. Le ofreció a Luna acompañarla hasta su casa como un gesto de amabilidad. Casi se cae de bruces del asombro cuando vio el hogar de Luna, parecía un termitero, juraba que en su vida estuvo delante de una casa con forma tan rara. Se despidieron cordialmente, con algunas bromas y ella sugirió repetir la experiencia, eso fue suficiente para provocarle un dolor de cabeza a Theo, jamás en su vida perseguiría arpías y eso era una promesa. Sin embargo, valdría que Lovegood tuviese cuidado en sus expediciones y así se lo dijo. Luna le dio una tarjeta, con su número de teléfono y la dirección de su oficina en Londres, le pidió que la llamase, puesto que disfrutó la velada. Theo después estuvo tentado a deshacerse de ella, jamás guardaba cosas como esa, eran una promesa implícita de un nuevo encuentro y él no estaba para esas cosas, pero igual, la guardó.
Sabía que Draco se enfurecería por buscarlo, cuando terminantemente se lo prohibió, pero estaba preocupado por Hermione. Por lo que le dijo Draco, habían sido atacados por Snape y ella sufrió algún tipo de percance, pero salió ilesa. Le resulto extraño que ella no quisiese hablar con él. Así que fue hasta el departamento de Draco.
La sala estaba a oscuras, solo vio un poco de luz en la habitación se acercó a la puerta y tuvo que contener una exclamación de sorpresa cuando vio aquello.
Draco estaba echado boca abajo en la cama y Hermione estaba sobre él abrazándolo, su cabeza descansaba sobre el pecho del hombre, aparentemente estaba dormida y también pudo apreciar que estaba completamente desnuda al igual que Draco. Theo detalló la forma de sus senos aplastados contra el tórax del hombre y la sinuosa curva del final de su espalda, sus nalgas redondas apenas estaban cubiertas con las mantas. Su piel resplandecía, su rostro lucia tranquilo, envuelto en la dulce paz de un sueño reparador, los brazos de él la envolvían a ella, protectoramente. Le impresionó la escena, aunque lo sospechaba desde hacía un tiempo, era un poco chocante verlos juntos. Por otro lado, de verdad que Hermione tenía un cuerpo magnifico, Theo no era ningún vouyerista ni nada de eso, pero se obligó a pestañear para no seguirla mirando. Malfoy observaba el techo pensativo mientras acariciaba la espalda de la chica lánguidamente. De pronto desvió su vista hacia la puerta y vio a Theodore, sus ojos oscurecieron de rabia y cogió la sabana para tapar completamente a Hermione. Miró a Theo con reproche.
-Sal de aquí- dijo Draco- ahora-Theo dio la vuelta y fue a servirse un trago en el bar.
Minutos después apareció Draco vestido con la parte inferior de su pijama.
-Te dije que no vinieses aquí- dijo él.
-Quería saber cómo estaba Hermione, pero obviamente fue innecesario, al parecer, ella lo estaba pasando muy bien aquí- dijo Theo.
-Baja la voz….Vas a despertarla- reclamó Draco-
-Entonces decidiste ponerte la camisa de once varas- comentó Theo.
Draco tomó la botella de whiskey y bebió de ella un largo trago, decidió ignorar el comentario. Jamás hablaba de sus asuntos íntimos, mucho menos si la involucrada estaba a una puerta de distancia.
-Resolviste tus problemas con las arpías al parecer- dijo Draco.
-Fue más fácil de lo que parecía- dijo Theo- ahora entiendo porque no fuiste a ayudarme. Estabas ocupado aquí.
-Ella no lo pasó muy bien anoche con el ataque-dijo Draco.
-Y tú decidiste consolarla…que amable de tu parte- ironizó Theo.
-Snape casi logra matarla, la lanzó de un tren en movimiento- dijo Draco.
-¿Qué?- preguntó Theo asombrado.
-Está viva de milagro- dijo Draco- yo tenía mis buenas razones al no querer que ella sirviese de cebo.
-Todavía no me creo que Snape esté vivo- dijo THeo.
-Yo tenía mis sospechas- dijo Draco- ¿crees que trabaje para los otros?
-Eso no lo sabremos hasta que lo atrapemos- dijo Theo.
Hermione escuchaba las voces afuera de la habitación, a pesar de que la puerta estaba cerrada, escucho el ruido cuando Malfoy salió y eso fue lo que la despertó, parpadeó un par de veces, estaba acostada boca abajo en la cama. Al parecer Malfoy estaba discutiendo con alguien, la voz era la de Theodore. Enseguida se ruborizó al darse cuenta que quizás Theo sabía que estaba con él, en su habitación…en su cama.
-¡Demonios!- iba a ser incomodo tener que explicar cuando ella en realidad deseaba que lo de ella y Malfoy permaneciese en el más absoluto secreto. No deseaba enfrentarse a miradas incrédulas ni menos ser juzgada por todos. ¡Si! Se acostó con él, su peor enemigo, el hombre que había hecho de su vida un infierno y que seguramente lo seguiría haciendo. Pero más allá de que sabía que seguramente iba a ser difícil sostener alguna especie de relación con él, ella tomaría el toro por los cuernos, a lo hecho pecho y no estaba arrepentida. Como estarlo, si mas allá de cualquier consideración, le había gustado estar con él. De pronto, enloqueció de lujuria, no lo sabía y realmente no le importaba. Hermione dentro de sí sentía que estaba bien, que estuvo bien hacerlo con él, permitirse descubrir su feminidad con él, aunque fuese la persona más improbable del universo.
Hermione aun así no dejaba de cuestionarse si había hecho lo correcto. Olía problemas….serios problemas….ella no saldría de esa cama en blanco….estaba segura de ello, se conocía demasiado bien, pero estaba decidida a afrontar esa dificultad, si llegaba, en su justo momento y a su manera.
Necesitaba descubrirlo…necesitaba saber quién era el hombre que en esos momentos dominaba su mente tal como había poseído su cuerpo.
También era obligante deshacerse de ese hechizo y así….descubrir verdaderamente el origen de sus emociones.
Hermione se incorporó de la cama y observó la habitación. Estaba sola….y de pronto, un pensamiento se introdujo en su cabeza….Ella jamás había estado sola en ese lugar sin Malfoy acompañándola. Y si…era una buena oportunidad…una de esos chances escasos e insólitos.
Se levantó de la cama y aun desnuda como estaba, empezó a mirar hacia todos lados, el tiempo corría y era imperativo ser veloz, el volumen de la conversación había disminuido pero sin duda estaban discutiendo, Theo mantendría a Malfoy ocupado un buen rato pero quizás no lo suficiente. Entonces ella hizo lo que se esperaba de Hermione Granger, empezó a revisar los cajones de la cómoda.
No sabía qué rayos buscaba ni que encontraría. Pero consciente de que la información era poder y que Draco Malfoy era tan tortuoso, no le extrañaba que no les hubiese dicho todo lo que sabía en relación a los que suplantaban a WANTED. O del hechizo de vinculación, por lo que se dispuso a averiguar por su cuenta. Además ¿Cómo él estuvo tan seguro que Snape permanecía vivo?
Hermione metódicamente empezó a revisar las gavetas, encontrando ropa interior, otras llenas con recibos y facturas, papeles aparentemente sin importancia, algunas cartas de Narcissa Malfoy. Trataba de no hacer ruido y ser rápida.
Se encontró una pistola en uno de los cajones….eso era decididamente raro…aunque si lo pensaba bien, las actividades de WANTED no se reducían al mundo mágico. Y matar a un muggle con un hechizo planteaba algunos problemas, algo que sin duda Malfoy ya había previsto.
Es un mercenario Hermione….ese es su trabajo, se dijo a sí misma, consciente de que siempre le incomodaría que él fuese lo que era, un asesino a sueldo. Dejó la pistola en su lugar y entonces descubrió que al lado, estaba otra cosa, era un sobre con un membrete donde leyó…"Riddle Enterprises"….a Hermione le temblaron las manos…..abrió rápidamente el sobre para encontrarse la factura de venta de una casa a nombre de un sujeto desconocido en Oxford, miró la fecha, un año atrás. Una transacción comercial sin aparente importancia…Pero Riddle….Riddle…..alguien de la familia muggle de Lord voldemort todavía estaba vivo al parecer…..podría ser una equivocación pero Riddle…no era un apellido común de todas formas.
-¡Rayos! ¿En qué demonios estás metido Malfoy?- maldijo ella. La existencia de una empresa inmobiliaria con el mismo nombre del Señor Tenebroso no era un dato para tenerlo guardado. Malfoy seguramente lo sabía desde hace tiempo y no informó ni a Harry ni a ella. Quizás Theo lo sabía, pero obviamente no iba a traicionar a Malfoy.
Hermione volvió a colocar el papel en su lugar y abrió otra gaveta, donde pudo vislumbrar unos frascos de medicamentos y unas jeringillas, eso le llamó poderosamente la atención, pero antes de poder averiguar más, sintió unas pisadas en el pasillo y tuvo que cerrar la gaveta y colocarse en medio de la habitación. Cuando Draco apareció, ella se mantuvo de piel inmóvil, mirándolo.
Draco la observó un rato, ella se sintió intimidada por esa mirada tan penetrante, realmente él disfrutaba verla desnuda y sus gestos declaraban que se sentía su dueño y señor, esa sensación de pertenecerle era demasiado intensa para ella y ¡demonios! Algo en su interior vibró al estar consciente de ello. Draco luego echó un vistazo por toda la habitación, ella se acomodaba el cabello pero las manos le temblaban. Hermione no le quitaba los ojos de encima, estudiando sus reacciones, si él llegaba a enterarse de que estaba husmeando entre sus cosas, ardería Troya y con razón, para su suerte si él sospechó algo, no lo dijo.
Sin embargo, al final no tuvo tanta suerte, Draco observó una gaveta entreabierta.
-Sin duda estabas aprovechando bien el tiempo- dijo él, de pronto la indignación hizo que le hirviese la sangre.
-Tuve la oportunidad …no soy tonta….sabia que ocultabas algo- dijo ella moviéndose hasta la mesa donde estaba la carta. Draco adivinó inmediatamente la intensión, sabía exactamente lo que había en ese cajón. Él lucia pálido, la expresión de su cara no dejaba lugar a dudas de que estaba furioso.
-Si querías saber algo….solo tenias que preguntarlo- dijo él- no hacer el papel de puta para expiarme.
Eso la enfureció…que él la llamase "puta". Hermione empezó a ver todo en color rojo. Empezó a temblar de pura rabia. Malfoy había disminuido su encuentro sexual y lo había enlodado etiquetándola de esa forma.
-Yo no soy ninguna prostituta- dijo ella- yo no me vendo por dinero.
-Eres mi puta- dijo él con rabia- y no te vendes a mí por dinero de seguro…sino por información. ¿Qué quieres saber? Podríamos llegar a un precio justo…otro revolcón quizás.
Hermione rápidamente fue hasta la gaveta donde estaba la pistola y el sobre, tomó ambos con rapidez, Draco fue tras de ella pero retrocedió al ver que Granger lo estaba apuntando con una pistola justo en la frente.
-Atrás- dijo ella.
-Dame eso….no sea que la dispares por accidente- dijo Draco sin moverse-sabes que no puedes matarme
-Pero eso no significa que no pueda pegarte un balazo en un sitio no vital. He dicho…atrás- respondió ella con una fría furia que hizo que él efectivamente retrocediera. Hermione le enseñó el sobre.
-Ahora vas a decirme…que es este asunto de Riddle Entreprises y qué relación tienes con eso- dijo ella.
-Es parte de una investigación de WANTED…no te interesa- respondió Draco.
-Por supuesto…ese maldito apellido…el de Voldemort no tendría ninguna importancia para mí o para Harry ¿él lo sabe?- preguntó ella.
-No…por supuesto que no…como te dije es asunto exclusivo de WANTED- respondió Draco quien calculaba sus opciones para quitarle la maldita pistola y el sobre. ¡Diablos! La subestimó…de nuevo, jamás pensó que ella se atrevería a hurgar en sus papeles, estaba indignado, por otro lado, ¿Qué más encontró? La respuesta a su pregunta llegó rápido
-Vi morfina en una de las gavetas ¿La usas?- preguntó ella.
-Si…soy un maldito adicto…¿algún problema?- dijo Draco con velada amargura.
-Si tienes una sobredosis…nos matas…eres un cerdo egoísta- dijo ella pensando una y otra vez, como podía ser tan idiota y pensar que de verdad había pasado algo especial entre los dos. Él era un maldito asesino, un delincuente, sabía que estaba metido en los bajos fondos de la sociedad, al parecer también se drogaba y de paso la llamó "puta".
-Y tú una entrometida- dijo él y aprovechó un momento de distracción para saltar sobre Hermione y tomarle la mano con la pistola, elevándole el brazo, por supuesto ella disparó accidentalmente, pero salió desviado al techo.
Theo entró inmediatamente en la habitación, para ver a Draco encima de Hermione, forcejando con ella, quien estaba sentada en una mesita de noche. Draco controló la situación, tomó la pistola y la lanzó al piso. Apretaba con su cuerpo el de Hermione y le hizo una llave poniendo su brazo contra su espalda y colocándose entre sus piernas. Ella estaba pálida y gritaba con todas sus fuerzas, sin duda Draco le estaba haciendo daño. La escena era de brutal violencia, Theo conocía el significado de la expresión en la cara de Draco, puesto que había sido testigo de eso más veces de lo que le gustaría, era pura rabia sin control y ella era la víctima más cercana. Theo no aguantó más y le quitó a Draco de encima, lanzándole un puñetazo en la cara hasta hacerlo caer de bruces sobre el suelo. Draco intentó levantarse para atacarlo pero Theo lo apuntó con la varita.
-No sé qué rayos se traen ustedes dos…y de pronto no es de mi incumbencia….pero sin duda no me gusta- dijo Theo, tratando de no mirar la desnudez de Hermione quien se abrazaba a él con fuerza.
-Te dije que no te metieras- dijo Draco respirando agitadamente. Miro el rostro de Hermione, ella estaba verdaderamente asustada…aterrorizada de él. Entonces, la rabia se despejó y estuvo consciente de lo que hizo. No tuvo intensión de hacerle daño, por dios que no, esa vez no…se controló lo suficiente…solo iba a darle un escarmiento…no a herirla…él no estaba desquiciado, esa noche no, le dijo que jamás en sus cinco sentidos la dañaría y eso era cierto. Pero repasando la situación, la pistola…el disparo….obviamente Theo lo estaba interpretando todo equivocadamente….por otro lado, ella…ella …de nuevo su lengua lo metió en problemas…porque rayos no pudo contenerse…estaba ofendido por lo que ella descubrió y se las arregló para ofenderla también…la llamó puta…puta… ¡maldita sea! De paso, le torció el brazo..¿Quizás no había calculado bien la fuerza que utilizó? ¿Pudo habérselo fracturado? Eso lo consternó…además lo que le dijo….sus palabras se revolvían en su cabeza y se sintió de pronto miserable, pudo escoger cualquier insulto y fue ese el que le salió….malo…muy malo….sobre todo teniendo en cuenta que Granger llegó virgen a sus brazos. Lógicamente, ella se enfureció saliéndose de sus cabales ¿en serio pretendía meterle un balazo? Al parecer…si, cualquier mujer lo habría hecho. Y para completar….lo de Riddle.
Diablos….eran intensos….los dos…eso ya lo sabía…lo que nunca se imaginó era que esa intensidad fuese a resultar algo peligrosa. Nada con ella seria simple y convencional, de eso estaba seguro.
-Theo…sácame de aquí…ahora- dijo una llorosa y conmocionada Hermione. Theo tomó una sabana y se la echó encima para cubrirla.
-Voy a llevarla a su casa y luego vendré de nuevo…ni se te ocurra desaparecerte…te encontraré aunque sea en el infierno…tú y yo vamos a dejar bastantes cosas en claro- dijo Theo- y Draco…si te acercas a ella de nuevo…te mato.
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