10. Carne Fresca.
(Edward POV)
De pie en el pequeño salón, impotente y estupefacto, me preguntaba cómo podía ser posible que hubiera visto a Bella alejarse de mí.
Ni siquiera me permitió hablarle.
No debí venir… no debería estar aquí.
Esto se habría podido evitar, pensé furioso, esta noche no debió pasar, cuando Bella había alcanzado las escaleras estaba seguro que si cierta vampira pequeña de cabello rebelde y en punta, estuviera a mil millas cerca de mí, le arrancaría la cabeza felizmente. Por instinto, la ponzoña llenó mi boca mientras la esencia de Bella permanecía flotando en el ambiente.
– Tomemos el camino de regreso. – Murmuró Jasper.
Si, pensé con ira, salgamos de aquí rápido para encontrar a tu pareja y matarla.
El asistente de Bella estaba aún mirándome, tenía todas mis facultades para leer la mente de Simmons, él esperaba que Bella se dirigiera a casa, expuso una imagen del edificio de su apartamento en sus pensamientos y tan pronto como tuve toda la información que necesitaba, Jasper y yo nos retiramos.
Con furia marqué el número de Alice tan pronto la puerta de nuestro hotel estuvo cerrada.
– ¡Hola, Edward! – usaba su tono de "estoy tan feliz que no me importa nada más en el mundo"
– Alice – me concentré en no destrozar el teléfono – sabias malditamente bien que Bella era la mujer con la que me reuniría esta noche, hubiera sido bueno tener una pequeña advertencia. –Siseé.
– Si te hubiera advertido entonces no habría habido reunión. – replicó.
Exhalé con fuerza, tenía razón, al menos me gustaría pensar que habría sido lo suficientemente fuerte para permanecer lejos.
– ¡Esto no tiene que ver contigo, Alice! ¿Me escuchas?
– Por supuesto que tiene que ver conmigo, Edward, esta es una compañía familiar.
– ¡Los dos sabemos a lo que me refiero, Alice! ¡Una vez más, debo recordarte que lo que pase con Bella no es asunto tuyo!
– Decídete Edward – replicó – ¿quieres que te advierta de las posibles reuniones con Bella o quieres que permanezca fuera de todo esto?
– ¡Alice! – gruñí.
– Por supuesto esta noche no salió bien– dijo autoritariamente. – ¿Y quieres saber por qué? Porque todo lo que te dije sobre Bella y como ha estado sufriendo es verdad, ya es hora que me escuches por una vez, este mariscal de campo está completamente enamorado de ella, pero Bella está aturdida por verte de nuevo…
– ¡Alice! – Rugí – ¡escúchame, no quiero saber nada sobre el futuro de Bella o cualquier decisión que ella vaya a tomar, no quiero escuchar nada sobre este jugador de fútbol con el que está saliendo, y sobre todo, NO quiero saber lo que ella siente por mí!
Se quedo callada y le di el teléfono a Jasper.
Tuve que calmarme por varios minutos antes de llamar a Carlisle. Al principio él pareció aliviado que estuviéramos tratando con Bella, pero una vez expliqué su reacción hacia mí, pude escuchar la preocupación en su voz, le conté sobre la reunión del lunes y le aseguré que lo mantendría informado de todos los detalles.
Cuando regresé a la sala de estar, Jasper aún hablaba con la traidora, me fui sin pronunciar palabra, había solo un lugar en el que quería estar ahora mismo.
Encontré un banco en el parque frente a la calle del apartamento de Bella y fijé mis ojos en el piso superior, vivía en un penthouse, no podía entenderlo, no era uno de los futuros que había imaginado para ella, me pregunté cómo habrían sido estos últimos siete años, la imaginé en la universidad, había querido que tuviera la experiencia humana de estudiar allí, esperaba que la hubiera disfrutado y que tuviera grandes recuerdos de fiestas, bailes… y de citas.
Era poco consiente de los autos que pasaban y del policía que continuaba dando vueltas alrededor de la cuadra mirándome sospechosamente, no le presté atención, me quedaría aquí toda la noche, no necesitaba ninguna de las visiones de Alice para estar seguro de ello.
Mi pecho ardió mientras observaba lo alto del edificio ¿estaba ese caballero Thomas, con ella? El pensamiento me desestabilizaba, presté atención, pero no escuché voces o pensamientos, dejé caer la cabeza en mis manos, estaba tan cerca, podría estar con ella en segundos, podría sostenerla en mis brazos y sentirla de nuevo, pero Bella no me quería allí ¿escogió el piso superior en un esfuerzo por mantenerme alejado de llegar a ella en las noches?
No podía creer lo hermosa que estaba, esos ojos…su rostro… ese cuerpo…
Tensé la mandíbula mientras recordaba los pensamientos que todos los hombres en el salón tenían por Bella, a la mayoría de ellos no les gustaba, pero todos la querían, era como estar en la secundaria de nuevo.
Había creído erróneamente que nada podría asemejarse al dolor que sentí en los barrios pobres de Brasil, me había equivocado, estar así de cerca a ella y saber que no me quería, era peor que cualquier cosa que podía imaginar, la muerte a manos de los Vulturi y un alma maldita serían una dicha bien recibida a comparación de esto, no sabía cómo lidiar con esta situación, no tenía nada con que compararlo. Bella siempre me había querido, nunca me había dado la espalda.
Continué mirando hacia lo alto, al único santuario que había conocido.
– Buenas noches Bella. – Susurré.
Me acomodé en el banco preparándome para otra larga noche, solo.
…La segunda noche, el banquillo del parque y yo nos hicimos amigos.
En la noche del domingo me empecé a sentir como alguna clase de acosador loco.
Me obligué a creer la verdad.
Bella ya no me amaba, de eso estaba seguro.
La manera en que había actuado la noche del viernes me dijo todo lo que necesitaba saber, me había superado y creó una nueva vida, una vez me ofreció su alma, pero ahora… nos llamaba un romance de secundaria y ni siquiera me miraba a la cara.
Por millonésima vez me recordé que esto era obra mía, la razón por la que la dejé, para que comenzara de nuevo, como si nunca hubiera existido, pero verla otra vez…bueno, solo me recordó cruelmente lo que ese sacrificio siempre me costaría.
Mi piel de mármol podía soportar el filo de cualquier arma, pero este dolor la atravesaba quemándola y dejándole cicatrices a su paso, se decía que nuestra ponzoña era la única cosa que nos dejaba marcas, aquello no era exactamente cierto.
Sabía que si no era capaz de detener el ataque de su empresa, iba a tener que verla al menos una o dos veces por semana por los siguientes dos o tres meses ¿Cómo debería actuar? ¿Debería tratarla de la manera que yo quería? ¿O debería tratarla como se trata a un conocido, imparcial y directo?
Por supuesto, tenía un problema más grande, ahora que la había visto de nuevo, no quería dejarla, quería estar en donde sea que ella estuviese, quería estar enamorado de Bella, el pensamiento de regresar a Irlanda o New Jersey con mi familia cuando sabía que ella estaba aquí, era demasiado para abarcar, daría todos mis mañana solo por tocarla otra vez.
Pero, además de forzarme a aceptar la verdad, las últimas tres noches también me ayudaron a tomar una decisión.
Ahora que Bella se había convertido en esta mujer de veinticinco años que quitaba el aliento, era impensable que me dedicara si quiera un segundo pensamiento, aún habían algunas cosas que ella necesitaba saber, no porque mis palabras cambiarían algo, sino porque el resto de mi existencia seria soportable si yo tuviera la certeza que Bella no seguiría con su vida creyendo una mentira. Era mi responsabilidad.
Antes que esto terminara, le confesaría todo, y luego, con un último adiós, le desearía una vida feliz.
El lunes en la mañana, Jasper y yo habíamos dejado el hotel para dirigirnos a la reunión, pensé en la furia de Bella nuevamente, pero inclusive con toda su hostilidad, creía difícil que ella fuera a seguir con esto, podía verla desquitándose conmigo, pero este asunto era algo que afectaba a la familia entera, la Bella que conocía no era cruel, por supuesto, la Bella que conocía era una chica de dieciocho años.
Era ridículo pero no podía contener la emoción que sentía ante la promesa de verla otra vez, estaríamos en la misma habitación, vería esos ojos y escucharía una vez más el latido de su corazón.
Estábamos caminando hacia el elevador cuando Jasper me miró.
– ¿Cómo estás? – Me preguntó en sus pensamientos.
– Bien. – Respondí.
Miró hacia adelante e hizo su mejor esfuerzo en mantener sus dudas para él mismo, después de todo él podía sentir mis emociones y sabía que yo mentía.
– De hecho, he tomado una decisión. – Anuncié con dificultad.
Se detuvo girándose.
– No importa el resultado final, quiero que Bella sepa lo mucho que la amo. – Susurré.
– ¿Estás seguro que es prudente? – Jasper levantó las cejas bruscamente.
Asentí.
– Ella necesita saber que cuando me fui, no lo hice porque no la amara, sé que fue hace mucho tiempo y que sus sentimientos por mi han cambiado, le di una carga que nunca debió soportar, no puedo dejarla ir pensando por el resto de su vida que no era suficiente para mi, que me fue fácil partir, que no la apreciaba.
Jasper asintió despacio, y luego me dio una palmada en la espalda.
Buena suerte con eso.
Entramos en la sala de conferencias de Whirmore-Hathaway, los rostros de nuestros abogados lucían severos, Simmons ya estaba allí hablando con sus distintos abogados y asistentes, inmediatamente se acercó a Jasper y a mí para saludarnos.
– Ahora que todos estamos aquí, le avisaré a la señorita Swan. – Nos informó.
Mis entrañas se retorcieron mientras anticipaba su llegada, para ocuparme decidí obtener todo el conocimiento, datos y hechos de su equipo que más pudiera, tendrían que ser un banquete de secretos, pero luego de unos pocos minutos, me senté desconcertado, sus abogados evitaban asombrosamente la información, parecían tener en sus pensamientos todo menos esta adquisición, cuando escuché a uno de ellos cantar "Rema, rema, rema, tu barco" una y otra vez, me removí incómodo, Bella había preparado su equipo para mí.
Era buena.
Luego, como si fuera una respuesta a todos mis deseos y anhelos, entró a la habitación sin siquiera mirar en mi dirección y caminó rápidamente hacia la cabecera de la mesa.
– Buenos días, empecemos.
No escuché nada de lo que dijo por los siguientes diez minutos, simplemente cerré los ojos y respiré su esencia, llevaba el cabello suelto de la forma que antes recordaba, vestía una falda marrón que se adhería a sus muslos y que se hacía más estrecha al llegar justo sobre sus rodillas, la blusa era de un rosa pálido hecha de un material ligero que ondeaba cuando se movía, el maquillaje era suave, resaltando sus adorables mejillas y labios rellenos, sus piernas, Dios, sus piernas, llevaba zapatos verdaderamente altos, solía llamarlos trampas mortales cuando la conocí, ahora hacían que las suyas lucieran increíbles.
– Contrólate hombre. –La demanda de Jasper invadió mis pensamientos y me obligué a prestar atención.
Bella todavía estaba hablando, se comportaba calmadamente, pero el latido de su corazón era rápido, no me dirigió la mirada ni una sola vez.
– Así que en adición a los documentos que detallan cómo me gustaría proceder, tengo la primera oferta en la mesa, está todo enumerado en la página doscientos setenta y cinco, sección cuatro del documento siete, creemos que esta oferta es generosa y esperamos que resolvamos esto pronto para así continuar con otros asuntos.
Harry Banks, mi abogado principal prácticamente saltó de su asiento, sus pensamientos me indicaron que realmente la odiaba.
– Señorita Swan, parece ser que está bajo la ridícula impresión que simplemente vamos a permanecer tranquilos y dejar que nos robe la Corporación C.
– Difícilmente llamaría a veintisiete punto cinco billones de dólares un robo. – Respondió fríamente.
– ¡Esta compañía no está a la venta! – Gritó Harry.
– Infortunadamente, no comparto su opinión, de igual manera que los numerosos clientes que recientemente han comprado acciones de todas las empresas de su cliente y están esperando ansiosamente obtener cada pedazo de la misma. –Se veía completamente imperturbable al estado de ánimo de Banks.
Durante toda la mañana estuve hipnotizado por la nueva Bella, eran tan autoritaria y tranquila, intentando tan fuertemente como me fue posible, no pude evitar impresionarme por lo fantástica, inteligente, tenaz y hermosa que era.
Estaba cautivado.
Llevábamos varias horas en la reunión, cuando Bella miró su reloj.
– Antes de tomar un receso para almorzar, hay un asunto más que gustaría discutir. – tensó la mandíbula y continuó. – Quiero recordarle a los propietarios de la Corporación C que no habrá comunicación directa conmigo, cualquier interacción tendrá que ser dirigida a través de nuestros abogados, debe haber al menos un miembro de mi firma conmigo si soy abordada por alguien de su equipo, créanme cuando digo que lo consideraré acoso, presentaré cargos si no se siguen estas reglas.
Sentí mi garganta estrecharse ¿iba a hacer que me arrestaran si intentaba hablar con ella? Por el enojo que vi en la fiesta y por lo que había presenciado en toda la mañana, era muy probable que en verdad lo hiciera, en algún punto tendría que encontrarla sola, pero por ahora, dos podían jugar este juego.
Levanté la mano como si estuviera en cuarto grado y por primera vez esa mañana, ella me miró, me detuve saboreando el momento, finalmente, alzó una ceja.
– ¿Señor Cullen, tiene algo que decir?
No pude resistirme y sonreí, estaba hablando con Bella.
– Creo, señorita Swan, que las llamadas telefónicas hechas de un doctor a un paciente son confidenciales y están protegidas bajo el privilegio médico-paciente, ¿verdad?
Su mirada no cambió pero tensó su mandíbula, pudo ver a dónde iba con mi pregunta.
– Puede que esté consciente de ello. – Respondió vagamente.
– Creo que el registro telefónico extraído por uno de sus internos el viernes pasado se considera confidencial, y por lo tanto, creo que tiene usted un pequeño problema de "violación a la privacidad" en sus manos.
Bella estrechó los ojos, Simmons me observó incrédulo, preguntándose cómo era posible que yo tuviera conocimiento que un interno había obtenido un registro telefónico confidencial rastreado hasta el Hospital de Forks.
– Solo porque la llamada fue hecha por un doctor, no significa que la persona al otro lado de la línea fuera un paciente.
Bella era rápida.
Yo lo era aún más.
– Aquí tengo una prueba que la persona contactada por el Doctor Carlisle Cullen era en efecto un paciente y no un socio de negocios en Francia. –Saqué un trozo de papel de mi maletín – la única manera que ese número podría haber sido rastreado es mediante medios ilegales. – esbocé una sonrisa enorme, solo para ella.
Los abogados de Bella comenzaron a pelear y apoderarse del papel, mis abogados estaban completamente sorprendidos mientras me miraban fijamente y se observaban entre ellos, Simmons estaba tratando de explicar a su equipo como el interno obtuvo la información y Bella y yo, a través de todo el caos solo nos mirábamos el uno al otro.
Mi pecho comenzó a subir y a bajar rápidamente, su corazón latió incluso más fuerte que antes, quería saltar a través de la mesa, tomarla en mis brazos y acercarla a mí, presionar mis labios en los suyos y decirle que nunca la dejaría ir de nuevo. Eso era lo que quería hacer, en lugar de ello, le guiñé un ojo.
Su rostro se ruborizó inmediatamente, suspiré al ver el sonrojo de sus mejillas, esta era una de las cosas que más había extrañado de ella, no duró demasiado, rápidamente se recuperó y el encantador sonrojo fue reemplazado por una sonrisa burlona.
– Caballeros. –Anunció – Estoy segura que ambas partes queremos ver resuelto esto rápido, propongo que nos encontremos para almorzar hoy en el Fraunces Tavern. – Se giró para mirarme– ¿Le parece bien señor Cullen?
Almuerzo. Genial.
– No creo que mi hermano y yo…
– Oh, por favor, señor Cullen, lo necesitamos allí, a usted le preocupa su compañía ¿verdad?
La peligrosa y hermosa demonia.
– Estaremos allí. – respondí secamente.
Su sonrisa fue angelical.
– Nos encontraremos en el lugar en media hora, hasta entonces caballeros.
Sin una palabra, salió de la oficina.
– Gracias hermano, justo lo que quiero, almuerzo. – Dijo Jasper con burla.
Luego fuimos bombardeados por nuestros abogados, sus rostros sonreían mientras exigían saber cómo había obtenido esa información, me hice el tonto y dije que había sido suerte, procedí a seguir a Jasper fuera de la sala de conferencias.
Entonces escuche una voz.
Bella lo hizo bien, el señor Cullen nunca sabrá lo que ella realmente siente por él.
Giré la cabeza buscando en la habitación a quien le pertenecía la voz, era de Simmons, lo miré fijamente y sentí que me tensaba mientras obtenía más información de él, pero su mente estaba en otros asuntos. Me miró con cautela y lo escuché de nuevo.
Recuerda lo que Bella dijo, solo sal de la habitación antes que te despida del mejor trabajo que has tenido.
¿Lo que realmente siente por mí? A juzgar por la manera en que se comportó toda la mañana, me detesta ¿Pero es eso cierto? Simmons parece saber al menos una pequeña parte del pasado que Bella y yo compartimos, así que deben tener una relación de trabajo cercana.
Le prestaría mayor atención a este Simmons de ahora en adelante.
(Bella POV)
Lancé furiosamente los papeles en mi escritorio, ya había roto la primera regla al tratar con Edward, me había prometido a mí misma que el único lugar en el que lo vería seria en la sala de conferencias, ahora, justo el primer día, nos reuniríamos con él y su equipo para almorzar.
En la mañana frente al espejo, me había comprometido a tratarlo como cualquier otro adversario, no me acercaría a él y me mantendría felizmente desinteresada en todas nuestras juntas, Edward me vería entrar y salir de la sala , no tendría que dirigirme personalmente a él y dirigiría todas las conversaciones a través de su arrogante abogado, Harry Banks.
Pero él me había desarmado allí dentro, intenté no notar el traje de Hugo Boss hecho a la medida que llevaba y que le quedaba a la perfección, o la corbata que resaltaba el dorado de sus ojos, debí haber sabido que él habría escuchado a Simmons hablar en la fiesta sobre la llamada que Carlisle había hecho desde Forks. Me había guiñado un ojo y mis recuerdos retrocedieron a la vez que había hecho lo mismo en la cafetería de la secundaria.
Tomé una carpeta del escritorio y comencé a abanicarme con ella.
¡Contrólate Bella! Grité internamente.
Simmons golpeó la puerta de mi oficina y luego la abrió.
– ¿Estás lista? – Preguntó.
Tragué con dificultad y comencé a caminar con él hacia los elevadores. Parecía sumido en sus pensamientos.
– Edward y Jasper son unos individuos bastante interesantes, ¿verdad? – Dijo.
Tensé la mordida y no respondí.
– Quiero decir, – irritantemente Simmons continuó – aparte de tener las manos más frías que he estrechado en mi vida, son extremadamente inteligentes, después que te retiraste, escuché a Edward al teléfono comunicándose con sus compañías en Rusia e Italia hablando los respectivos idiomas con fluidez, no puedo imaginar cómo sería en la secundaria.
– Si… Bueno, él resaltaba. – Exhalé enojada.
Para mi fortuna, Simmons siguió hablando.
– Es verdaderamente extraño lo calmado que me sentí en la reunión, era casi como si no me importara el resultado de esta adquisición, me sentía tan relajado ¿te sentiste igual?
Ese maldito Jasper.
Estábamos en el elevador y golpeé el botón con tanta fuerza que derrumbé la planta que estaba justo al lado.
– Supongo que no. – Murmuró.
Uno de los empleados iba a entrar al elevador con nosotros, pero cuando vio mi mirada, se encogió y se alejó, cuando las puertas se cerraron abordé a Simmons. – ¿Controlaste tus pensamientos en la sala de conferencias? – Demandé.
– Eso creo. – Tartamudeó un poco.
– ¿Eso crees? – Grité – bueno, ¿y a nuestros abogados? ¿Los preparaste a ellos también, verdad?
– Si. – Se enderezó un poco, con más confianza. – Lo hice, hablé con ellos, y controlé mis pensamientos, no te preocupes por eso ¿De acuerdo?
Hicimos el resto del viaje en silencio, cuando salimos de la recepción y estuvimos en la calle, Simmons comenzó a hablar otra vez.
– Sabes, eso fue muy astuto por parte de Edward, cómo demonios descubrió lo del registro telefónico del Hospital de Forks, está más allá de mí.
– Si, es bastante astuto. – Murmuré.
Levanté la mano para llamar un taxi, estaba justo entrando al asiento trasero cuando escuché una voz de terciopelo detrás de mí.
– ¿Le importa si compartimos el taxi?
El corazón me empezó a palpitar con fuerza en el pecho.
– ¡Si, me importa! – Dije con fuerza.
Simmons miraba a Edward y luego a mí. – Me sentaré entre los dos. – dijo tragando con dificultad.
– Al Fraunces Tavern por favor. – refunfuñé una vez estuvimos todos dentro del auto.
El restaurante se hallaba a tan solo siete cuadras, pero estaba tomando demasiado llegar allí, levanté la cabeza para ver qué era lo que estaba causando tanto tráfico.
– Extiendo las disculpas de Jasper por no poder asistir a nuestro almuerzo. – Edward comentó rompiendo el silencio. – Se siente un poco indispuesto.
En ese momento, como si fuera una intervención divina, las nubes se separaron y el sol brilló con fuerza a través del cielo de noviembre.
– Conductor. –Llamé. – ¿Podría estacionarse aquí por favor?
– Bella, estamos a cinco cuadras del restaurante. – Simmons se quejó.
– Si, pero es un día tan hermoso, el sol acaba de salir, hace tanto tiempo que no lo veo, y bueno, me encanta como se siente el sol en mi piel ¿a ti no?
Simmons me miró como si tuviera tres cabezas.
– Vamos Simmons, caminemos. – dije seriamente mientras salía y lo arrastraba conmigo, introduje mi cabeza nuevamente en el auto. –Bueno, señor Cullen ¿no viene?
– Creo que seguiré el resto del camino, gracias. – Su sonrisa no podía haber sido más serena.
– Como guste. – me encogí de hombros. – Oh, y si no le importa, asegúrese de pagar al llegar.
– Por supuesto. – Otra sonrisa extremadamente educada.
Cerré la puerta con aire de suficiencia y comencé a caminar hacia el restaurante.
– ¿Qué demonios fue todo eso? – Simmons espetó.
– Tácticas. – repliqué.
Mis pies estaban matándome cuando llegamos, Simmons y yo fuimos los últimos en aparecer y mientras nos acercábamos, comencé a entrar en pánico, Edward había arreglado las posiciones de la mesa de tal modo que había un asiento vacío a cada lado suyo, sin importar qué, tendría que sentarme junto a él, tomé el brazo de un mesero y lo lleve de un tirón a mi lado, le pedí que llevara el menú especial del día a cada persona sentada en la mesa, a excepción de un invitado, para él, ordené algo extra delicioso.
Tomé un respiro profundo y sonreí.
Edward se levantó y cada caballero imitó su movimiento mientras entraba en el salón, luego retiró el asiento para mí, cuando se sentó noté que rápidamente había acercado su silla más de lo debido, utilicé todas las fuerza a mi disposición para mantener mi corazón controlado, bajo ninguna circunstancia quería que él pensara que todavía tenía algún poder sobre mí.
Tomé un gran respiro y fui directo a los negocios.
– Caballeros, mis abogados me dicen que esta tonta llamada es solo una buena distracción y no cambiará el resultado de nuestros procedimientos, solo demorara un poco las cosas, y desde luego no impedirá lo inevitable.
Harry comenzó a botar espuma por la boca, Edward extendió la mano para obtener la atención de todos, la mesa se silenció mientras lo observaban.
– Presentaremos la denuncia. –Dijo en esa voz aterciopelada– y puedo garantizar que lo prolongaremos mucho más que solo unas semanas.
Estaba furiosa, intenté calmarme diciéndome que cualquier propietario de una compañía reaccionaria de esta manera en un esfuerzo por tratar de salvar su negocio, aun así, no podía dejarlo pasar.
– Aprecio su tenacidad señor Cullen – dije mordaz. –Pero siempre he sentido que cuando el resultado es ineludible, extender el proceso solo causa más dolor, creo que la mejor forma de manejarlo es con una ruptura limpia. – enfaticé las dos últimas palabras.
Me miró con esos ojos intensos, no podría decir que era lo que estaban tratando de comunicar, pero definitivamente no era enojo.
– Ya no concuerdo más con que esa sea la mejor decisión. – respondió con suavidad.
Mi corazón parecía haber llegado a mi garganta, no podía hablar, respirar o tragar, miré dentro de sus ojos y por un momento vi todo aquello que solía ver cuando él decía que me amaba, nuestras miradas se encontraron en un lucha por entender que pensaba el otro, rompí el contacto visual primero, no podría hacerme esto, no podía sentarme aquí junto a Edward y pensar que en realidad él me amaba de nuevo.
Bajo la mesa hice puños mis manos mientras batallaba por controlar mis emociones, pero el corazón me traicionaba, latía desbocado y no podía hacer nada al respecto, sabía que Edward lo podía escuchar.
Nuestras entradas llegaron y Edward las rechazó, parecía confiado desde que el mesero no se había acercado a preguntarle su orden, pero pronto, nuestra comida llegó, me entregaron una ensalada y Edward recibió un plato que parecía contener media vaca, era cómo mucho, el filete más grande que había visto, era tan enorme que de hecho me sentí un poco culpable.
Edward nunca me miró, murmuró algo demasiado bajo para que lo pudiera escuchar, luego suspiró profundamente y cortó a la bestia.
Reanudé las conversaciones e intente no preocuparme en mirar a Edward luchando mientras comía el filete, secretamente, estaba impresionada, nadie más en la mesa tenía idea que él no estaba disfrutando de la comida, quedaba todavía un cuarto en el plato cuando habló.
– No puedo comer otro bocado ¡pero estaba delicioso!
Para entonces el almuerzo estaba terminando, podría decir que Edward estaba ansioso por salir de aquí, después de todo, había media vaca en su estomago sin lugar a donde ir.
Era consciente de su presencia a mi lado, y me odié a mi misma por no querer que el almuerzo terminara, mis manos instintivamente rodearon mi cintura mientras recordaba cómo me sentía cuando me sentaba junto a él en biología, especialmente cuando las luces se apagaban para ver películas, desesperadamente quería alcanzarlo y tocarlo, ahora mismo, justo como lo hacía antes.
Edward comenzó a despedirse, inútilmente intenté aparentar que estaba interesada en lo que las otras personas en la mesa estaban diciendo, quería que pensara que ni siquiera notaba que se marchaba.
Luego, sentí una mano fría en mi muñeca, instintivamente me giré hacia él, no me había dado cuenta que lo había hecho hasta que él acercó su rostro al mío, un millón de sensaciones me sobresaltaron, puso su brazo en el respaldo de mi silla mientras continuaba aproximándose, sentí el frio de su cuerpo a través del traje y aspiré su delicioso aroma envolviéndome, pude probar su sabor en mi lengua.
– A riesgo de ser arrestado – ronroneó– necesito que sepas algo–negó con la cabeza mientras hablaba lentamente –Bella, no hay nadie esperando por mí en Irlanda, estoy allí solo.
Estaba sorprendida y deslumbrada, él se encontraba tan cerca que agarré la silla para no permitir que mis manos se levantaran y tocaran su mejilla, por un segundo perfecto su rostro estuvo a pocos centímetros del mío. Luego se excusó levantándose y caminó velozmente hacia la puerta.
Me quede sin aliento siguiéndolo con la mirada.
¡Hola!
Me encanta la manera de interactuar de Bella y Edward en este capítulo, en especial lo "considerada" que ha sido ella al ordenarle el almuerzo a Edward XD, pobre, no quiero imaginarme lo que ha tenido que hacer después de salir del restaurante =p
(Por cierto lamento mucho no haber actualizado pronto pero mi internet ha sido un dolor de cabeza y no me había podido conectar, la buena noticia es que he podido adelantar un poco la traducción así que crucemos los dedos para que pueda actualizar pronto u_u )
¿Cómo han estado?
Espero que se encuentren bien y sobre todo que puedan disfrutar de un merecido descanso del estudio o trabajo.
Les cuento que he entrado en un estado de nostalgia por Twilight, tal vez es a causa de estar traduciendo la historia mezclado con el hecho que por esta época solía ir al cine y ver las películas cuando estaban en cartelera y extraño mucho todo eso ¿soy la única que se siente así?
He pensado que tal vez si alguien quiere ver alguna peli de la saga podríamos encontrar alguna página de internet que nos permita transmitir y comentar la peli mientras la vamos viendo… no sé, es una idea que se me acaba de ocurrir literalmente XD hace unos días he estado tentada de "maratonear" la saga y que mejor que hacerlo en compañía… cualquier cosita ya saben me pueden dejar un privado o un comentario…
¡Que tengan un bonito domingo!
