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DISCLAIMER APPLIED

Advertencias:

Este fic NO me pertenece, la autora es -brezoflower-

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Capítulo X: Syaoran

Esto era ridículo.

Sakura no debería haber afectado tanto a sus pensamientos. Pero incluso ahora, mientras andaba a su lado con tristeza y cruzaban las puertas de Konoha, sus últimas palabras aún seguían presentes en su cabeza.

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"Creía que yo al menos significaba algo más para ti que eso."

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No tenía nada que admitir. Él había jugado su parte de ese pequeño juego—y ella debía de estar jugando la suya. Ninguna chica sería tan inocente como para confiar ciegamente con todo su corazón. Tenía que saber que las cosas no saldrían bien. Ninguna chica seguiría con la idea de un romance de fantasía una vez cumplidos los doce años.

Pero parece ser que Sakura sí.

Le dirigió una mirada de soslayo y comprobó que sus ojos miraban resolutivamente de frente, determinados a no demostrar ningún tipo de debilidad. No sería capaz de decir si estaba enfadada, triste o nerviosa ante la idea de tener que estar con él a su alrededor durante tres días seguidos.

"No te molestes en hablarme, Sasuke." Le dijo de repente, rompiendo el tenso silencio que había entre ellos. "No voy a caer en ningún otro juego que hayas podido o no planear para este viaje."

Bueno. Suponía que en esos momentos se debía sentir más desafiante que otra cosa. Una sonrisa se deslizó rápidamente por su rostro.

"¿Y qué te hace pensar que podría empezar un juego?"

Sakura clavó su talón en el suelo, parando de esta forma su camino. "Quizás se debe a que no has hecho otra cosa más que divertirte con jueguecitos desde que te encontré en el chat."

Sasuke elevó una mano y la situó sobre su corazón, poniendo un dramático y herido gesto en su rostro que la joven nunca antes le había visto. "Eso duele." En realidad...se estaba riendo de ella.

La joven dejó escapar un suspiro de frustración y continuó andando por delante de él. No podría hacerle entrar en razón. Nada de lo que le dijera le sacaría esa pequeña idea que se había hecho de la situación. Pero si quería creer que no le hacía ningún daño jugando con sus sentimientos, entonces tampoco habría nada de malo en seguirle el juego.

Esto era una locura. Y sólo habían estado en la compañía del otro durante cinco minutos. Las puertas de Konoha aún eran perfectamente visibles a sus espaldas. Sakura rodó los ojos y fijo su mirada en el camino que tenía delante. ¿Cuándo terminaría todo esto?

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Por suerte, Sasuke no dijo una sola palabra durante el resto del viaje, ni siquiera cuando fueron saltando de árbol en árbol para ir más rápido. El único problema es que no era necesario que le dijera nada; las miradas que le lanzaba de vez en cuando lo decían todo. Y extrañamente eso la exasperaba más que si estuviera parloteando sin cesar durante las horas que faltaban para llegar a su destino. Aunque en realidad Sasuke nunca había sido una persona que hablara demasiado.

Después de bastante tiempo, llegaron a la pequeña y pintoresca aldea. Habían tenido suerte de que para esa misión sólo tuvieran que ir cerca de la frontera del País del Fuego—se habría vuelto loca si hubiera tenido que pasar un solo minuto más viajando con él.

El pueblo era pequeño, como una cuarta parte del tamaño de Konoha. Multitud de personas se habían reunido en lo que parecía ser la calle principal, pues el bullicio y ajetreo del mercado rebosaba a regateo. Los tenderos sonreían a los inocentes transeúntes como si estuvieran dispuestos a saltar sobre ellos si fuera necesario, sólo para tratar de conseguir atraerlos bajo sus tiendas aunque se levantara una fuerte polvareda. Era un día seco y el fuerte sol que hacía no iba nada bien para el humor de Sakura.

"Vamos a por algo de comida antes de empezar a hacer preguntas," dijo Sasuke. Siempre era el que estaba al cargo. Sin embargo, Sakura no sentía ningún deseo de seguir sus sugerencias ese día. De hecho, no quería seguir escuchándole para nada.

"Creo que empezaré primero con las preguntas," expuso obstinadamente, caminó rápidamente pasándole de largo y acercándose a la tienda de comerciantes de al lado. Prácticamente podía sentir en su espalda el ceño fruncido que le dirigía mientras entraba.

La tienda era de un intenso y cálido color púrpura que junto con los almohadones bordados que estaban dispersos por toda la tienda y, que a simple vista se veían muy caros, le hicieron pensar a Sakura que ese comerciante había hecho muy buenos negocios en sus viajes. Debía de conocer a gente muy poderosa para tener tanto éxito. Sería una buena fuente de información.

"Perdone," le habló autoritariamente a una figura envuelta en una túnica color rubí. Inclinándose y dándole la espalda, el comerciante empezó a examinar atentamente una pequeña estatua que se encontraba en uno de los múltiples estantes del local. El hombre continuó como si no la hubiera oído.

Se aclaró la garganta y lo intentó de nuevo. "Perdone, señor." Le puso suavemente una mano en su hombro, y como consecuencia, todo el cuerpo del hombre se sacudió y su cabeza se golpeó con bastante fuerza en la estantería de encima. Emitió un pequeño gruñido antes de salir de debajo de la estantería y encararla. Su ceño fruncido hacían más marcadas las flácidas arrugas de su rostro, Sakura lo notó con un pequeño estremecimiento de dolor. Ese no había sido un buen comienzo.

"Me gustaría saber si podría hablarme de algunos hombres con los que puede que esté haciendo negocios," dijo en lo que esperaba fuera un tono tranquilo. "Estoy buscando a cierta persona."

"No voy dando información sobre mis clientes," le soltó, la irritación era visible en cada sílaba.

"¿Y si le pago de alguna manera a cambio?" Su voz profesional era un poco difícil de mantener ante miradas tan fulminantes como esa.

El hombre resopló con incredulidad, y sus pequeños ojos de cerdito se abrieron una fracción de segundo. "¡No me voy a dejar sobornar!" Exclamó, moviendo un brazo para dar mayor énfasis. "Una mocosa ruidosa como tú debe de ser lo suficientemente lista para saber cuál es su lugar. Estoy seguro de que tienes muchos platos que lavar en casa." Dijo mientras la miraba con aíre despectivo. Sakura se encolerizó.

Oh, no se ha atrevido a...

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Sasuke entró en la tienda justo cuando un pesado cuerpo caía al suelo a sólo unos pocos centímetros de él. La cabeza golpeó en sus zapatos, y dio un paso hacia atrás asqueado. Levantó una ceja poco impresionado ante la chica que tenía delante.

"Pensaba que la idea era obtener respuestas de los comerciantes, no dejarles inconscientes," le dijo. Sakura se aclaró suavemente la garganta y giró su rostro a un lado.

"Se lo merecía," se quejó mirando el cuerpo tendido en el suelo. "Me llamó ruidosa. Pero estoy convencida de que se despertará en una o dos horas."

Sasuke arrastró al hombre hasta un rincón de la tienda y apoyó su espalda contra una estantería, de esa forma el comerciante no llamaría tanto la atención. Le lanzó una sonrisita a Sakura.

"La próxima vez," le dijo, "déjame a mí el interrogatorio. Estoy seguro de que de todas formas tienes platos por lavar en algún sitio."

La boca de Sakura se abrió de la impresión. "Estabas ahí afuera."

"Sí, y fracasaste," fue la sencilla respuesta de Sasuke. "Tienes suerte de que todos los demás estén cerrando sus tiendas ahora mismo. Creo que no se alegrarían de enterarse de esto." Le dio un pequeño golpe con su zapato al hombre que poco a poco empezaba a tambalearse a un lado.

"¿Nos vamos?" Gruñó Sakura mientras el comerciante se caía al suelo por segunda vez.

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El bar parecía ser el único lugar abierto del lugar. Sakura se subió a un taburete y ordenó algo fuerte antes de que Sasuke hubiera llegado siquiera a sentarse a su lado. Afortunadamente para ella, el camarero fue rápido, y le dejó caer con fuerza una taza de un líquido tibio, haciendo que parte de la bebida amarillenta salpicara la madera. Sakura la tomó sin dudar. La cerveza no estaba tan fuerte como había pensado, pero de todas formas se tomaría lo que le pusieran delante.

"¿De verdad mi presencia te parece tan difícil de soportar?" Le preguntó Sasuke cuando empezó a bebérsela. Esperó hasta que se hubo tomado de un trago la bebida antes de responder.

"¿Es una pregunta con trampa?" Sakura ordenó otra, y Sasuke suspiró.

"No más juegos por hoy," le contestó.

"Tonterías", fue su respuesta.

Parece que esto iba a ser más difícil de lo que pensaba.

"Estoy hablando en serio. A partir de ahora sólo seremos dos compañeros de equipo que se divierten con la compañía del otro."

"Y yo te digo que eres un mentiroso," le respondió Sakura inmediatamente. No iba a conseguir llevarse bien con ella esa noche. O en realidad ninguna otra.

Maldita sea. Había conseguido ver a través de su estrategia de 'hacerse el bueno'. Sasuke llamó al camarero y no dijo una sola palabra más a la mujer que tenía al lado.

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"¿Este es el hotel que la Hokage nos ha reservado?" Preguntó Sakura con cierta duda. Nunca antes la habían asignado a un lugar tan sucio.

"Te guste o no, este es el mejor que hay en este pueblo," le dijo Sasuke mientras introducía la llave en la cerradura de la habitación. "Siéntete afortunada de que por lo menos tiene camas dobles."

"Si no las tuviera dormiría afuera," murmuró Sakura.

Sasuke se puso cómodo en su cama, y Sakura sin ningún tipo de elegancia se desplomó en la suya. Una noche. Podría con una noche. Sólo cierra tus ojos, duerme, y cuando te despiertes ya sólo quedarán dos días para terminar la misión, se dijo Sakura a sí misma. Si te duermes ahora no te podrá decir nada más.

Un tranquilo silencio se instaló entre ellos y por primera vez en días sintió una especie de extraña paz. Sus pensamientos ya no se agitarían en confusión por el hombre de esa habitación. Por ahora, fingiría que él había destrozado completamente sus antiguos sentimientos, y así pondría fin a esos insensatos intentos de conquistarla para inmediatamente después tirar a la basura ese triunfo.

Era incapaz de describir cuánto daño le provocaba, pero gracias a su excelente memoria sobre las "reglas" que todo Ninja debía acatar, nadie lo sabría—y menos aún el mismo Sasuke. A él nunca le gustó la debilidad, y si se enteraba de que la tenía de alguna manera, eso sólo demostraría que había ganado.

Sakura dio una vuelta para así darle la espalda. Mentiría descaradamente si dijera que no iba a pensar en él esa noche, pero cuanto menos le mirara, mejor.

Durante unos cuantos minutos, no hubo ningún ruido excepto el leve murmullo del aire acondicionado por el insoportable calor de la pequeña habitación. Estaba acostada en silencio, no estaba segura de a que estaba esperando, pero de alguna manera esperaba algo.

Supuso que estaba haciendo tiempo a que el sueño le llegara, pero su cuerpo le decía que no estaba cansada ni siquiera un poquito. Era desesperante.

Miró al reloj después de lo que pareció ser una hora y se dio cuenta de que sólo habían pasado treinta minutos. Suprimiendo un gruñido de irritación al seguir sintiéndose muy acalorada, se sentó y dejó caer sus piernas a un lado de la cama. Sasuke aún estaba tumbado en su cama, sin moverse. Maldito. ¿Por qué podía dormir mientras ella se encontraba tan inquieta?

Al diablo con esto. El suelo crujió sobre las tablas de madera con sus pasos, y con mucho cuidado se dirigió hacia la puerta. Quizás un solitario paseo pudiera aclarar sus ideas.

El aire era mucho más refrescante de lo que había previsto. Las luces de las farolas iluminaban menos que las de las propias casas, creando un efecto calmante a medida que estas proyectaban discretas sombras sobre los bancos que estaban cerca. Estuvo deambulando por las calles residenciales hasta que regresó a la plaza del mercado, y se encontró con que todavía había una luz que alumbraba los oscuros edificios de su alrededor.

¿Qué es eso? Se preguntó mientras se esforzaba por distinguir el cartel. Eso era, sorprendentemente, una biblioteca pública. Pero debían de ser las dos de la mañana por lo menos...

Desconfiada, se aproximó al edificio y empujó la puerta. Se abrió sin ninguna resistencia. Entró con cuidado, dobló la esquina del vestíbulo y llegó a una habitación que apenas poseía iluminación y que estaba repleta de pilas y pilas de estanterías de libros. El lugar era mucho más grande de lo que parecía desde fuera; el techo era enorme, varios sofás estaban colocados contra la pared en una sección de lectura mientras que los escritorios estaban todos en el centro.

Distinguió una espesa cabellera desde detrás de uno de los escritorios, y mientras andaba en su dirección vislumbró que se trataba de un chico joven. Los botones de su chaqueta que estaban desabrochados dejaban entrever una camisa blanca debajo, también alcanzó a ver unos pantalones cortos de color caqui. El hombre estaba totalmente concentrado mientras su pluma garabateaba frenéticamente por toda la hoja.

"¿Hola?" Preguntó Sakura en voz baja. La pluma hizo un involuntario y gran rayón en todo el trabajo, y el chico emitió un ruido por lo bajo de exasperación. La gente de aquí era muy irritable. Tomó como nota mental dejar de hablar a la gente de este pueblo.

"Oh, hola," le respondió con una forzada y cansada sonrisa. "Técnicamente estamos cerrados, señorita."

"Oh, me lo imaginaba," le contestó Sakura. "Pero sentí curiosidad por este sitio. Podía ver la luz desde la calle."

El joven se relajó un poco mientras la analizaba, decidiendo finalmente que no era una lunática. "Ya veo. Había olvidado cerrar la puerta. Como puedes ver estoy bastante ocupado con unas solicitudes." Hizo un gesto señalando hacía las hojas con las que trabajaba; agudizando su vista Sakura distinguió varias solicitudes de empleo dispersas por su escritorio."Este sitio no seguirá abierto por mucho más tiempo. Así que parece que tendré que buscar un nuevo trabajo."

"¿Esta biblioteca es tuya?"

"Sí. Pero la dirección de la industria del comercio de aquí decidió que este espacio debería ser suyo. Me ofreció un precio ridículo, pero había mucha presión desde el pueblo como para que me negara." Negó con su cabeza. "Necesitamos el trafico constante de comerciantes. Son todos unos bastardos." Había cierto brillo en sus ojos mientras hablaba. "Supongo que no serás una comerciante."

"Jaja, no lo creo."

Hubo un silencio durante unos momentos mientras Sakura reflexionaba sobre lo que le había dicho. El jefe de comercio era parte de la misión. Había oído algo de negocios turbios, y esta nueva información que le había dado era muy buena. ¡Sasuke estaría tan celoso cuando se enterara de lo que había conseguido en su primera búsqueda!

"Bueno, no estoy seguro de cuánto tiempo piensas estar, pero los ordenadores están encendidos. Si quieres puedes quedarte un rato si quieres algo con lo que matar el tiempo." Le sonrió y justo en ese momento se dio cuenta de lo joven que era. Con su cabello castaño claro y esa confiada sonrisa, no podía ser mucho más mayor que ella.

"Gracias," le dijo, extiendo su mano con una de sus propias sonrisas. "Sakura."

"Syaoran." Él la tomó, y fingió estar sorprendido mientras estrechaba su mano.

"Demasiado pequeñas. ¿Estás segura de que podrás apañártelas por ti misma quedándote hasta tan tarde?"

Los ojos de Sakura se abrieron ante su inesperado comentario burlón. "Podría decir lo mismo de ti. Por lo que veo tu no pareces un chico demasiado fuerte."

Se levantó y Sakura se tuvo que corregir. Era alto y delgado y permaneciendo de pie le sacaba una cabeza de altura.

"Oh, de acuerdo, tu ganas," admitió.

Él sonrió, y señaló hacía el pequeño grupo de monitores del rincón.

"Ahí los tienes. Estaré aquí durante un rato más."

Sakura le dio las gracias, y se dirigió hacia allí.

Noir18: Tienes que estar burlándote de mí.

Noir18: ¿A dónde demonios fuiste?

Sakura contuvo un bufido de incredulidad. Syaoran la miró por encima de su escritorio.

"Un amigo está conectado." Le explicó.

"Dile que se vaya a la cama." Le sugirió Syaoran con cierto tono de humor en su voz.

Cherrylover2: ¿Yo? ¿Dónde demonios estás tú?

Noir18: Hay un ordenador público en el vestíbulo de abajo. No podía dormir. Ahora responde mi pregunta.

Cherrylover2: Hay una biblioteca en el pueblo. El dueño trabaja hasta tarde.

Cherrylover2: Y conseguí información para la misión. Na-na-naaa.

Noir18: Recuérdame por qué alguna vez pensé que eras lo suficientemente madura.

Cherrylover2: Uno-cero.

Noir18: Vuelve aquí a dormir. Tenemos mucho trabajo por delante para mañana.

Cherrylover2: No.

Noir18: ¿No?

Cherrylover2: Me lo estoy pasando bastante bien charlando con Syaoran.

Noir18: Syaoran.

Cherrylover2: Mhmmm. Para estar encargándose de una biblioteca pública, es muy joven...

Noir18: Vuelve para acá.

Sakura se rió de nuevo.

"No le gusta que este en una biblioteca con un chico a las dos de la mañana." Le explicó a Syaoran para que pudiera oírla. Le escuchó soltar una risita ahogada por su actitud infantil.

"¿Hermano mayor?"

"Un compañero de viaje."

"No veo que te des prisa por volver a casa."

Sakura agachó su cabeza para ocultar su sonrisa de pura diversión. "Oh, puede esperar un rato. No se va a morir."

"Si no fuera porque no te conozco bien, pensaría que te divierte torturar a tu pobre y preocupado compañero de viaje." Comentó medio en broma Syaoran.

"Créeme, hay personas que se lo merecen." Le respondió desde el otro lado de la habitación. Syaoran sacudió su cabeza con una divertida sonrisa y se volvió a centrar en su trabajo.

Cherrylover2: No.

Noir18: Sakura. Por el bien de la misión, no me hagas ir a buscarte.

Cherrylover2: Suenas terriblemente desesperado. No te preocupes. Syaoran me cuidará.

Sasuke podía ver su diabólica sonrisa en su cabeza. Gruñó.

Noir18: Puedes dejar en paz a 'Syaoran'. Tenemos una misión, y no puedes permitirte distracciones.

Cherrylover2: No me des órdenes. Me gusta bastante esta distracción.

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Noir18 se desconectó a las 02:28 h.

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Ya está. Iba a ir a buscarla.

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