El copyright y la Marca Registrada del nombre del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000. A excepción de sucesos no relacionados con lo antes mencionado.


CUANDO LUNA SONRÍE

C A P I T U L O X

Felicidad o tristeza, miedo o decepción

¿Por qué? Hace unos momento se sentía radiante ahora se sentía miserable.

— Luna… —la voz se le cortó, intentó hablar pero sólo salió un chillido. Luna Sollozó audiblemente.

» Luna… —llamó otra vez— Lo-lo siento —Y Ginevra Weasley perdió la batalla interna que llevaba consigo misma, era una batalla que lamentablemente no podía luchar, era como decir No al destino.

La abrazó aun más fuerte.

Mientras tanto un castaño miraba la escena con frialdad, más internamente se sentía tan miserable. Él era responsable de la tristeza de aquella rubia. Hasta el se lo había dicho, sólo una bastardo lastimaría a Luna…

tenía a una madre que lo acogiera, y su padre era un maldito bastardo insufrible Mortífago y para acabarla, para acabala de una méndiga vez, ése idiota había acabado con la vida de su mujer, aquella dama que un día había jurado amar y como acto le había dado un niño en bendición... asquerosa serpiente repugnante, él mismo había apuñalado un trozo de alma del corazón de su hijo, con una de las mujeres que más importaban para Theodore, aquella mujer de cabello castaño y ojos verdes; pero no era unos ojos verdes cualquiera, sino era los más hermosos que había visto jamás. ¿Qué tiene de especial el verde? Es sólo un color, si acaso el violeta, pero ¿Verde? Bueno es que ese verde tenía algo que le irradiaba paz, felicidad, armonía... algo que había encontrado en Luna sólo que con cierto aire de locura. Por Merlín, la sonrisa de su madre, era la misma que Luna reflejaba aunque fueran de lo más distintas en la forma y dientes, sin embargo le transmitían los mismo sentimientos...

De verdad que se sentía como un completo imbécil miserable, el mismo había destruido lo que más le importaba ¿Por qué? Por beneficio propio, por placer a sentir algo que jamás encontraría en otro lugar.

Algunas veces odiaba tener una personalidad tan Slytherin: ambiciosos, egoístas, hambrientos de poder… después de todo era una serpiente y todo lo que hacía era para beneficio propio no fraternal.

«¿Desde cuándo le importaba lo que pasara con los demás? Era egoísta, sólo se preocupaba por su bienestar y le importaba un comino el de otros, le era indiferente »

Hasta Luna le había importado un comino, lo único que le importaba es que aquel brillo no desapareciera pero él mismo, maldita sea ¡Él mismo! Había matado la esperanza, había dejando en la penumbra la luz de sus ojos… en cierta manera él era como una vela más en sus ojos pero al ser Slytherin tenía más prestigio que las otras, Luna Lovegood se atrevía a confiar que Sí hay felicidad inclusive en los momentos más oscuros, pero cuando la vela de Theodore Nott se extinguió entendió ni siquiera en los momentos más oscuros la felicidad vendría a ti sí ya no había nada en que creer.

Y lamentablemente Luna y no tenía en que creer… y Nott lo sabía y más cuando se encontraba llorando junto su amiga pelirroja…

Nott de verdad era una bestia de las más ruines que existieran… ¿Qué clase de monstruo le quita la esperanza a alguien y más cuando es todo lo que le queda? Es casi como matar a alguien, o un beso de dementor, lo único que dejan es un cuerpo sin alma ¿De qué sirve un cuerpo sin alma? Absolutamente nada.

OOO

20 días vacaciones de Navidad. «La felicidad o tristeza no es un estado de emoción ni depresión, es algo que nace en ti» Nott anotó aquella frase en un trozo de pergamino un Lunes primero de diciembre. Se sentía más que nada irritado. Esa mañana se había levantado con el pie izquierdo. Para comenzar su despertador no había sonado, Draco Malfoy se había encargado de eso al reprocharle lo ruidoso que era, Nott le replicó que no lo iba a quitar, entonces el otro se encargó de apagarlo y así Theodore Nott perdió las primeras tres clases de la mañana contando el desayuno. Maldijo a Draco Malfoy.

Con un hambre voraz, se dio cuenta que sus "bocadillos de emergencia" habían desaparecido, después encontró las envolturas escondidas sobre las almohadas de Crabbe y Goyle. Esos malditos gordos comen como si se tratara de la última vez que lo harían y todavía se atrevían a burlarse de Ron Weasley, él al menos tenía decencia y no robaba comida de las cocinas o de otros.

Con el estómago vacío fue a la biblioteca adelantar el trabajo de la clase de transformaciones que había olvidado, pero entonces Romilda Vane, una chica de Gryffindor que era peor que Ginny Weasley en su infancia acerca de besarle los pie a Harry, hablaba cerca de él.

Todo lo que decía no tenía relevancia alguna, tonto y no había porque hablar tan alto en una biblioteca donde lo alumnos van a hacer sus tareas y no hablar acerca de Harry Potter y lo guapo que es.

Cerró el libro con tanta fuerza, guardó los tinteros, plumas y se llevó el pergamino junto su libro.

¡No podía tener paz!

Paso a un lado de Romilda Vane, la chica suspiró audiblemente al igual que las otras de sus compañeras. Según alcanzó a escuchar Nott, la morena había comentado lo guapo que era y que era una verdadera lástima que fuera Slytherin.

Fue a sus clases y dio gracias a que la hora de la comida llegara.

Lo primero que vio al entrar al comedor es que cientos de alumnos tenía en Quisquilloso en manos. Vio sonrisas de la parte de Gryffindor, algunas por Hufflepuff y Ravenclaw y ceños fruncidos para Slytherins.

Se oían muchos murmullos. Hace mucho que no escuchaban el comedor tan ruidoso, la última vez fue cuando Dumbledore todavía vivía.

Alecto y Amycus Carrow, también leían es Quisquilloso. Sus manos se aferraban a aquella revista que en cualquier momentos sus uñas la atrevasarían. McGonagall se llevaba las manos a los labios al igual que los demás maestros.

Theodore Nott estaba seguro que algo malo ocurriría.

Caminó a su mesa con apatía y se sentó frente a Malfoy y Zabini. Ambos había dejado a un lado la revista. El tomó sus cubiertos y comenzó a tomar un poco de cada cosa.

La mirada Malfoy lo atravesó como una navaja, el levantó la vista y frunció el ceño hacia el rubio que junto con Zabini su semblante era acido.

— Ya leíste lo que el padre de esa Lunática escribió —y le lanzó la revista. Theodore Nott la tomó retirando un poco de comida de ella. El muy idiota la tiro sobre su plato.

Nuevamente el padre de Luna volvía a defender a Harry Potter. Nott negó varias veces… era de verdad estúpido seguir con esas publicaciones, podía mandarlo a matar en cuestión de días. Cuando terminó el artículo miró de soslayo a Luna. La chica estaba apartada de la sociedad en su mesa de Ravenclaw sin la revista del Quisquilloso. Era raro que la chica no cargara con ella… y la conciencia le remordió nuevamente.

— ¿Qué no… —Su pregunta quedó al aire cuando intentaba preguntar el porqué Lovegood defendí a Potter.

Alecto Carrow se levantaba de la mesa de profesores junto con su hermano. La mujer golpeó la mesa con ambos puños y gritó—: ¡Quién quiera que siga leyendo aquella basura me encargaré que pase todos los días de vacaciones en las mazmorras! —su rostro de puso rojo, Amycus miró a Luna Lovegoodcon una sonrisa de la más repugnante y estremecedora.

— ¡Lovegood! —Bramó Amycus. McGonagall se puso de pie inmediatamente.

— ¡No tienes ninguna autoridad de culpar a Lovegood! —apretó los labios formando una línea horizontal. Se puso tan rígida y lo apuntó con la varita en mano.

— ¡Tú ya no tienes autoridad alguna en este colegio! ¿Haz olvidado quienes somos? —Replico Amycus.

— Unos Mortífagos sin duda alguna —el hombre torció una sonrisa ante la replica.

— Me alegra que entiendas la situación, pero me temo que me llevaré a la señorita Lovegood, tenemos una charla pendiente —Y Alecto Carrow rió sobre el comentario de su hermano. La mujer saboreó cada una de las palabras causándole placer.

— ¡Sobre mi cadáver se llevan a Lovegood! —Bramó McGonagall.

Todo el comedor detuvo cualquier actividad para observar como discutían los dos Mortífagos con McGonagall. Lavender chilló llevándose las manos a los labios. Sabían perfectamente que la profesora estaba dispuesta a atacar a los Carrow, con o sin ayuda.

El pánico invadió a Luna de pies a cabeza. Se mordió el labio y jugueteó con sus manos. No tenía idea de que hacer.

Ginny Weasley, Neville Longbottom y Hannah Abbott miraban a Luna alarmados. La rubia agachó su cabeza ocultando sus lágrimas con su melena.

Nott miró a Malfoy quien disfrutaba de la situación y aprovechaba para sacar algunas bromas junto con Blaise Zabini. Era fiesta en la mesa de Slytherin. Crabbe y Goyle sacaron sus varitas para mandar maldiciones al primer alumno de primer año que se cruzara corriendo sólo por plena diversión —aunque los profesores aun no entraran en combate aquelos gorilas ya estaban preparados—. Pansy Parkinson miraba con atención la pelea de los maestros con una sonrisa en los labios más que nada apoyando a los Carrow. Theodore Nott no sabía qué hacer. No veía a nadie de los amigos leones moverse para sacarla del comedor, si no lo hacían pronto los Carrow lo harían.

Acto seguido McGonagall lanzó el primero ataque.

Y el caos se desplomó. El profesorado se lavantó de sus asientos con varita en mano para proteger a McGonagall. Para su edad no debía estar confrontando aquellas peleas, así como el año pasado lograron aturdirla dejandola muy débil, tenía la posibilidad que ocurriera de nuevo. No había pasado un año, sólo meses desde aquel incidente. Ella no estaba en condiciones para batirse en duelo y mucho menos con Mortífagos expertos en Magia Oscura y con Snape de su parte. Oh, oh... pero McGonagall era Gryffindor y sus años de experiencia lo la limitarían a doblegarse por aquellos dos. Estando o no en condiciones ella pelearía.

Los alumnos gritaron. Ginny Weasley se levantó tomando ventaja de la situación, la distracción de los Carrow y la Brigada para sacar a Luna del comedor. La chica corrió con toda su fuerza seguida de Neville. Llegaron a la mesa de Raveclaw y Hannah Abbott ya le estaba tomando la muñeca a la rubia para sacarla. La pelirroja le envió una mirada de agradecimiento pero a la vez inquieta. Hannah salió corriendo con Luna detrás Ginny y Neville con las varitas en alto.

Los prefectos de cada casa trataban de poner orden, los de la Brigada de levantaron con sus varitas en manos y aturdían a cualquier que intentara algo en contra de los Carrow.

Theodore Nott aprovechó para abandonar el comedor junto con muchos alumnos guiados pos los prefectos.

Luna lloraba. Hannah la tenía tomada del brazo y junto con los otros dos Gryffindors la cuidaban para que llegara sana y salvo a la sala de menesteres. La única opción que tenían si no era posible que Luna ya no saliera del despacho de director jamás. La cólera de los Carrow jamás había alcanzado esos estándares. Los ojos de Alecto y Amycus destellaban llaman como de un fuego maldito, jamás se habían puesto así de eufóricos tanto que McGonagall se vio obligada a intervenir.

Nuevamente Ginny dio gracias de tener a una profesora como McGonagall, aquella mujer era una Gryffindor verdadero. La mano no le había temblado al amenazar a Amycus, tampoco la voz, si no fue de lo más segura y potente. Ni Ginny tenía el valor de hablar con tanta seguridad como lo había hecho McGonagall.

— ¡Tenemos que apresurarnos! —Chilló Hannah. Ginny y Neville iban varios pasos atrás cuidándole la espalda a la Ravenclaw— !A estas alturas ya deben saber que Luna desapareció! —Y era cierto. En el Comedor Malfoy fue el primero el alertar a todos los miembros que Luna, Ginny, Neville no se encontraban. No mencionó a Hannah puesto que nunca había intercambiado una palabra con la Hufflepuff y era muy posible que ni siquiera supiera de su existencia. Los Hufflepuff no tenían importancia para él, eran más que unos tontos que no tenían las cualidades de otras casas como la valentía de un Gryffindor, la inteligencia de un Ravenclaw o la astucia de un Slytherin; sólo eran un relleno.

Pronto las escaleras cambiaron de dirección apartando a las dos rubias de los Gryffindors. Ginny maldijo pero les ordenó seguir. Hannah tragó saliva tomando nuevamente el brazo de la Ravenclaw para seguir el camino. ¿Qué había hecho para que Merlín los castigara? Más bien ¿Qué había hecho Luna? No se merecía nada de lo que le estaba ocurriendo, sus acciones eran justas, luchaba por el bien y el mundo la castigaba llevándose lo que más la caracterizaba: ese aire soñador con pizca de locura e intriga. Hannah la tomaba fuerte del brazo, se guiaba por el primero camino que veía ignorando aquellos pasadizos secretos que le cortaría el plazo y que cierta persona había usaba esperando encontrarlas. Ya no era novedad que algunos supieran que los E.D se ocultaban en la sala de requerimientos, lo había hecho hace dos años ¿Por qué no lo harían ahora? Era un pregunta muy simple y muy obvia para un rubio que también la había usado hace —para ser exactos— año y meses reparando un armario. Sabía cómo usar perfectamente aquella habitación. Y el chico además de conocer el funcionamiento de aquella sala conocía Hogwarts como la palma de su mano. El año pasado se había tomado la molestia de poder explorarlo con toda libertad. Draco Malfoy era tan astuto, tan perverso, tan Slytherin.

Hannah dejó ir una bocanada de aire. Su respiración estaba jadeante, al igual que la de su compañera que en todo en camino estuvo sollozando. La Hufflepuff no la reprendió, sabía que sufría y de alguna manera tenía que deja ir todo sentimiento de desasosiego, angustia que la indagaban.

Pisaron los últimos escalones del séptimo piso para por fin ir directo hacia la sala. Ambas chicas corrieron tanto como sus pies pudieron. Las dos melenas rubias volaban por los aireas hasta que algo las hizo tropezar desprendiéndolas varios metros sobre el aire para después aterrizar en una dolorosa caída. Una risa fría, amarga y nada sorna hizo eco por el pasillo. Hannah Abbott se maldijo de cuán mala suerte tenían ambas.

Rápidamente se pusieron de pie, Luna lloraba incontrolablemente y de nada servía si se encontraban en tales situaciones. Hannah sabía que una pelea se avecinaba y los reflejos como sentidos de la Ravenclaw estaban apagados y así no se podía batir en duelo, no servía de nada. Si ella antes pudo petrificar a Malfoy podía vencerlo ahora mismo.

— Vaya, Vaya —dijo en un arrastre de palabras, La Hufflepuff lo fulminó con la mirada mientras apretaba su varita en manos— Lunática y Abbott —vaya sí se sabía su apellido—. Llorar no te servirá de nada Lunática, estás plenamente jodida —el rubio rió ácidamente.

— No tanto como tú Malfoy, estás tanto como Tú-sabes-quién —replicó satíricamente la tejón. Malfoy volvió a reír.

— Qué cobarde eres, ni su nombre puedes mencionar —dijo tajante el Slytherin.

— Procuro no ensuciar mi léxico con leguajes vulgares ni tabús —Luna se echó para atrás presa de pánico, Malfoy desvió la mirada de la Hufflepuff para mirar a la otra, sonrió burlonamente al ver como Luna se carcomía de miedo. Le hacía placer verla así, tan indefensa.

Los Traidores de Sangre van después de los Sangre Sucia, Lovegood —Acto seguido lanzó un maleficio hacia ella. Luna alcanzó agacharse, aquel hechizó le paso por unos centímetros de su cabeza.

— ¡Dejaras de ser una serpiente! ¡Expelliarmus! —Malfoy lo bloqueó— ¡Luna! —La chica temblaba de pies a cabeza— ¡Corre! —Malfoy al oír esto no dudo en volver atacar a Luna. Hannah hizo lo posible por tratar de protegerla usando protegos.

Cada intento de aturdir a Malfoy para que Luna escapara quedaba corto, él muy imbécil tenía buenos reflejos de Mortífago que la enfermaban y exasperaban.

¡DESMAIUS! ¡LEVICORPUS! ¡EXPELLIARMUS! —la chica repetía cada uno de los hechizos que eran bloqueados por Malfoy. Había dos cosas buenas en eso, El Slytherin estaba tan ocupado en protegerse que Luna tenía fácilmente el camino libre para huir. Sí Malfoy la intentaba atacar le daría de lleno un hechizo de Abbott.

» ¡Por Merlín, corre Luna! —Bramó y siguió con sus intentos de aturdirlo. Malfoy frunció el ceño, estaba entre la espada y la piedra. Aquella rubia salió como rayo hacia la habitación.

» ¡Vamos Malfoy, estamos en duelo, no te distraigas! ¡DESMAIUS!

¡SECTUSEMPRA! —Hannah se tiró al suelo mientras que aquella maldición le pasaba justo 10 centímetros de su espalda. Se levantó para aturdirlo. Malfoy salió desprendido hacia atrás para luego recobrarse y lanzar a la chica varios metros atrás.

OOO

Luna Lovegood corría presa del pánico, no lograba dar con aquella habitación. Sabía que estaba en un pared y frente a esa pared había un pasillo con ventanales que lo diferenciaba de los otros más no daba con aquel pasillo, caminaba en circulo y varias veces pasó enseguida de las escaleras que dan hacia la clase de Adivinación. La chica gruñía, gemía, pataleaba y golpeaba las paredes pero ninguna era la correcta.

Alguien le tomó la muñeca. La chica se estremeció al sentir un tacto cálido contra su piel fría, cerró los ojos con temor a encontrarse con una bestia, al abrirlos no vio nada más que unos ojos cálidos Hazel con toques verdosos, una cabello ondulado castaño claro y su semblante de indiferencia, era Theodore Nott, aquel bastardo que la había destruido.

Luna apartó rápidamente su mano de la suya en un brusco movimiento, miró al chico con desdén algo que jamás había hecho ni siquiera a Draco Malfoy. Él castaño sintió como se revolvía su estómago en un ataque de conciencia. Negó varias veces, no quería sentirse culpable ni miserable aunque claramente ya se sentía.

Vio los ojos de Luna enrojecidos e inundados en lágrimas y la fulminante mirada que le enviaba. ¿Cuándo iba entender los ceños fruncidos ni los desprecios iba acorde su personalidad?

Luna retrocedió varios pasos, el castaño respingó y volvió a tomar su mano haciendo presión sobre ella. No se atrevía a mirarla más a los ojos pero era algo que no podía evitar, quería saber si todavía quedaba algo de la vieja Luna sobre ellos. La chica con su otra mano trato de apartarlo peor era inútil, Nott aunque fuera un enclenque tenía más fuerza que ella y Luna se encontraba algo desnutrida.

N/A: Espero que les haya gustado. Corregí esto, le agregué y quité para que quedara a mi perfección. Gracias por los inbox de las recomendaciones. La verdad son un poco melosas pero las veré a su tiempo, o si estoy realmente aburrida. Sí no te gustan als historias triste esta será la primera que amarás.

como en cada capitulo pongo reflexión lo haré en este. Como verás nott ya se siente culpable pero ese orgullo de todo Slytherin y Gryffindor lo no deja. Además su actitud no ayuda para nada. Él muy había intentado hablar con Luna, disculparse o algo por el estilo, no, solamente se la pasó pensando y pensado en lo que había perdido pero sin hacer nada para recuperarlo. Después viene lo de los Carrow, esta parte me gusta porque es el artículo del padre de Luna. Nuevamente intentó mantenerse fiel a la linea, que más da sin los mortífagos lo mataban, él seguiría fiel a la causa aunque muriera por ello. Es por eso que escribió y se disculpo acerca de lo anterior escrito. Como la revista supuestamente ya había sido tomado bajo el régimen ya podía leerse con libertad, no como antes, si te veían con la revista eras mandado inmediatamente con los Carrow a discutir sobre el asunto de a quien ser fiel, pero como el Sr. Lovegood a escrito sin avisar del contenido fue enviado, Pero que no revisan e interceptan el correo? Sí, lo hacen pero como los mortífagos pensaban que Lovegood había cambiado de parecer no les pareció necesario revisarlo y es por eso que llegó a manos de muchos alumnos. La batalla que se da entre los maestros y los Carrow me gusta. Después vemos que Ginny y los demás sacan a Luna. Pero No se fue... seguro pensaste que por cobarde o tal vez no, pero ya vez lo que pasó. Quise poner otra pelea por me pareció conveniente, es que acaso llegar a la sala de menesteres iba a ser así de sencillo? ha! por supuesto que no, tenía que poner un obstaculo para que Nott encontrara a Luna sola y desprotegida e intentar hacer un acercamiento o las paces...

El siguiente capitulo será bueno, podrás leer algo entre Nott y Luna así que de verdad espero su reviews. No tenía intención de subir hasta no ver un review más y está vez lo cumpliré.

Bien, adiós. Thank you very much! lo aprecio demasiado.