Disclaimer: Los personajes fueron creados por la gran Suzanne Collins, yo únicamente los tomo prestados para desatar mi loca imaginación y crear historias.

Capítulo 9. Work

Mi corazón ya estaba latiendo lo suficientemente fuerte cuando llegó la parte en la que le revelaba a Katniss el nombre de mi salvador, -que presumiblemente era nada más y nada menos que su mejor amigo-, cuando de pronto el susodicho traspasó la puerta con el claro propósito de contarle nuestra falsa relación, fue ahí cuando agradecí hallarme ya en el hospital, porque estaba claro que caería fulminada por un infarto.

No estaba segura de a que le temía tanto, después de todo Katniss era amiga de ambos, pero creo que para Gale ella representa algo más y como ya le he dicho un millón de veces no me gusta que tenga que mentir por mí, por Dios santo, ni siquiera éramos tan cercanos antes de esto.

Por desgracia, la agresión contra mi pobre corazón aún no parecía suficiente para el destino, un nuevo exabrupto se produjo con la violenta entrada de un carrito de medicinas guiado por una enfermera que seguramente -quería creerlo así-, no sabía que su paciente tenía visitas.

-Disculpen jóvenes, la visita terminó- anunció la joven enfermera. Que podía tener muchos conocimientos, incluso sabía que nos encontrabamos ahí en ese momento; sin embargo, no sabía tocar la puerta para anunciarse.

La abrupta intromisión descolocó también a Katniss y aún más a Gale, que si bien, la voz con la que le había anunciado a Katniss que "tenía algo que decirle" había tratado de sonar confiada, en el momento en el que la enfermera interrumpió la confesión su cara tomó una facie de alivio que denotaba que más bien sentía todo lo contrario.

-Supongo que tendrá que esperar –concluyó Katniss con voz cansada.

-Volveremos pronto a visitarte –dijo Gale como única respuesta.

-Recupérate pronto –añadí antes de salir de la habitación.

Volvimos en silencio hasta el compartimiento, esta vez sin tomarnos de las manos, cada quien absorto en sus propios pensamientos.

Al llegar lo primero que hice fue tumbarme en el sillón como si no hubiera descansado en mucho tiempo, por alguna razón esa pequeña charla y la casi confesión por parte de Gale me había dejado exhausta.

Gale tomó asiento en el sillón frente al mío suspirando y frotando sus ojos con las manos, también lucía exhausto.

-Soy un imbécil –soltó de pronto.

-¿A qué te refieres? -pregunté algo extrañada por su elección de palabras.

-Ella está en mal estado, casi muere en esa arena, yo mismo le anuncié que su hogar fue destruido, debería saber mejor que nadie que este no es un buen momento para contarle sobre nosotros.

Coincidía con él, no sabía que momento sería "el buen momento", pero si sabía que este no lo era, quizá esperar a que ella recuperara un poco de salud física y mental no estaría demás.

-Mírame Gale –apremié- Nadie te presiona para que hagas algo que no quieres, sin duda yo no, si consideras que este no es un buen momento para contarle esto a Katniss, entonces no es el momento. ¿Quién la conoce mejor que tú?

-Ella es mi mejor amiga.

-Lo sé, creo que ella lo entenderá.

-¿El qué?

-Todo, supongo. Que no se lo hayas dicho de inmediato, no lo sé, incluso creo que podríamos decirle la verdad, solo si tú piensas que es prudente.

-Ya te lo dije antes, no creo que debamos arriesgar a nadie más. Se lo diré en cuanto crea oportuno -dijo con un tono rudo algo fuera de lugar.

-Me parece bien... Vaya lío en el que nos metimos ¿eh? -añadí, tratando de aligerar un poco el ambiente.

-Si, creo que no había entendido el impacto de una mentira como esta hasta este momento, ni siquiera ayer que lo dije a mi madre, ¿Es curioso, no lo crees?

Sonreí ante su declaración; pero, para mi sorpresa esa sonrisa no llegó a mi voz -La verdad, no lo creo -respondí.

…..

Un nuevo día llegó, aunque pesarosamente no fue anunciado por la salida del sol sino por esa condenada bocina y su música anticuada pero animada. Me disponía a quitar la toalla de la cabeza para comenzar a cepillar mi cabello cuando alguien llamó a la puerta.

Pensé que era Hazel, quien más podría ser si no.

-Buen día -dijo un chico que definitivamente no era Hazel, sus ojos bajaron rápidamente al bonche de hojas que traía en las manos -¿Señora Hawthorne? -preguntó con extrañeza volviendo a verificar que no se equivocaba.

-Así es, buen día -confirmé mi falsa identidad.

-Me presento formalmente, mi nombre es Fred Stain, prácticamente sirvo en este lugar como mensajero, el día de hoy me fue asignado este piso en particular para entregar los boletines informativos a los nuevos integrantes del distrito -tomó uno de los papeles y lo alargó hacia mi -Aquí tiene señora -la palabra señora en su boca se escuchó rara hasta para él, a juzgar por la forma en la que lo dijo -Es todo por mi parte, agradezco su atención y bienvenida.

Se despidió con un amable asentimiento y siguió su camino hacia la siguiente puerta.

Retrocedí lentamente con la mirada puesta en la hoja que tenía en la mano y cerre la puerta.

-¿Quién era ese? -la voz de Gale me sobresalto e hizo que apartara la vista hacia él.

-Fred algo, nos trajo esto -le mostré el papel.

-¿De qué se trata?

-No lo sé, justo lo acabo de recibir -a la mitad de la frase ya había transferido mi interés a leer la dichosa cosa...

Todo iba más o menos así, después del desayuno debíamos permanecer en el comedor y esperar a ser llamados para entrevistas individuales que culminarían en un puesto que aseguraría nuestra contribución al distrito y al desarrollo personal.

-Nos darán empleo -anuncie mientras terminaba de leer -Creo que está de más decir que jamás he trabajado.

-Así que al final mi gran sacrificio será echado a la basura e igual terminarán corriéndote - comentó con humor.

-Ja ja -reí con sarcasmo y le aventé una almohada.

-Es broma, es broma -dijo levantando los brazos en señal de rendición- Ya encontrarás algo, no te preocupes.

-Eso espero -añadí no muy convencida.

...

Al terminar el desayuno fuimos invitados de nuevo a permanecer en nuestros lugares mientras éramos llamados. Por fortuna no fui la primera, al menos tendría un poco más de tiempo para pensar en lo que diría, aunque nadie lo notara me estaba muriendo de nervios.

Para mi gran consuelo tenía muy buena compañía, además de mi falsa familia política también estaban con nosotros la Sra. Everdeen y Prim, esta última con su encanto y buena conversación logró distraerme lo suficiente como para relajarme un poco.

Los temas de conversación cambiaron varias veces mientras nos hacíamos menos en el comedor, de nuestra mesa la primera en partir fue la señora Hawthorne con sus dos hijos menores, después la señora Everdeen y tras ella llamaron a Gale, quien antes de apartarse me susurró que me tranquilizara y que todo saldría bien, lo que me dejó pensando que quizá no era tan buena ocultando lo que sentía después de todo.

-Creo que seré tomada en cuenta para ser enfermera -comentó Prim unos minutos después.

-¿En serio? -se apresuró a exclamar Rory -Eso sería genial, seguro que serías la mejor enfermera.

-Lo harás excelente -secundé a Rory.

-Gracias -dijo una sonrojada Prim- sabes Madge, tu también podrías hacerlo. Puedo hablarles de lo mucho que nos ayudaste en el campamento, claro, si tu así lo deseas.

A pesar de que mi incursión en el área de la salud se limitaba a pocos días y de eso no había pasado mucho más tiempo, lo había olvidado hasta el punto de no considerarlo como opción hasta este momento. Lo que había hecho entonces fue buscar algo para mantenerme tan ocupada como me fuera posible con tal de evadir cualquier pensamiento por pequeño que fuera de lo ocurrido en el distrito, sin duda ahora es una buena opción porque aún sigo necesitando una distracción y algo con lo que contribuir a la sociedad, quizá podría funcionar.

Acepté la oferta de Prim justo en el momento en el que pronunciaron su nombre y la alejaron del lugar.

Pasó un rato tras el cual se llevaron a Rory y después fueron por mi.

El momento de la verdad había llegado.

...

-Bienvenido al distrito señor Hawthorne, es un placer conocerlo al fin -habló la mujer tras el escritorio mietras hacía mi entrada en la oficina y me sentaba frente a ella- Soy Miranda Coin, presidenta de este distrito.

Extendí mi mano hacia ella para hacer la presentación más formal y en seguida proferí un "mucho gusto" dejando de lado mi nombre, que seguramente ella ya conocía.

-Fui informada sobre la heroica hazaña que llevó a acabo en su distrito, salvó muchas vidas.

No a todos -pensé con amargura.

-Necesitamos gente como usted en nuestras filas -bien, al menos va al grano- La época que se avecina será difícil y del resultado que obtengamos dependerá el destino de nuestras futuras generaciones. No podemos dejar nada a la suerte.

Asentí.

-Personalmente le pido su unión a nuestro ejército, si acepta recibirá entrenamiento adecuado aunado a la posibilidad de subir de rango conforme a su desempeño. Le ofrezco ser parte de la revolución.

Certera, justo en el blanco, dijo todo lo necesario para terminar con las pequeñas dudas que pudiera tener con respecto a aceptar su propuesta. Aunque claro, yo no tengo dudas, siempre quise una revolución y sabía que, de tener la oportunidad, pelearía. Quedarme de brazos cruzados es algo que jamás había hecho y eso no tenía porque cambiar ahora.

-Acepto.

-Excelente -me extendió unos papeles- Aquí tiene toda la información necesaria para el inicio de su entrenamiento, mañana al llegar al lugar acordado le proporcionarán un medio de identificación, el tiempo es un recurso valioso y hace tiempo que aprendimos a administrarlo como tal, usted como todos los nuevos integrantes deben incorporarse a los horarios que les sean asignados.

-¿Es todo? -pregunté, después de ver que quizá eso era todo lo que la mujer tenía que decir.

-Sólo una cosa más, necesitamos más gente para garantizar el éxito de nuestros plantes, quizá su esposa quiera unírsenos.

El comentario de la presidenta -aunque era inocuo y al parecer falto de maleficencia- encendió una alarma.

-Lo consultaré con ella después.

-Por supuesto, tómese su tiempo. Nos veremos pronto Señor Hawthorne.

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Después de una larga larga ausencia por fin hay un nuevo capítulo, este me tomó mucho más tiempo del que tenía previsto, pero en fin, estando de este lado es como puedo ver las muchas dificultades a las que un escritor de fanfiction se puede enfrentar.

Agradezco mil veces los reviews tan lindos que me han dejado y sobre todo su paciencia.

Sépase que continuaré este fic hasta el final y que estaré actualizando más seguido.

Sin más que agregar:

LARGA VIDA A LOS FANFICS!