Exención de responsabilidad: Los personajes y la historia creados por Hiro Mashima no me pertenecen, son propiedad suya, y escribo esta historia sin ánimo de lucro

Llegamos al capítulo 10. Capítulo loco, os lo puedo asegurar. He intentado idear las situaciones más absurdas e inverosímiles posibles para éste capítulo, centrado en el humor, pues después de éste el humor será menos habitual.

Estamos muy cerca de llegar al nuevo arco, que será el arco central de la primera saga. Por supuesto, será un arco totalmente nuevo en todos los aspectos, y espero que sea algo sorprendente y que guste mucho. Tengo ya casi 20 páginas escritas del mismo, asique podré actualizarlo bastante rápido una vez lleguemos a él. Actualmente vamos más o menos por casi el ecuador, asique éste será el último capítulo del "relleno" por así llamarlo. De todos modos, si alguien tiene interés puedo hacer más capítulos en un futuro a modo de flashbacks sobre la infancia de los personajes, pues a medida que avanzamos la edad de éstos también avanza.

Quiero agradecer a todos mis lectores que estáis siguiendo la historia, para mí es un placer escribir si vosotros la disfrutáis. Y muy en especial agradecer el seguimiento tan fuerte que está teniendo en mi país, España, así como en Méjico, Chile, Argentina, Colombia, Perú, Venezuela, Francia, Italia y Estados Unidos. Muchas gracias a todos, que sois los que me motiváis día a día para escribir.

Y por último, que es el lugar de honor (los lectores de Tolkien entenderán esto), gracias a todos los que estáis comentando, o enviándome mensajes privados contribuyendo al desarrollo del fic, y aportando buenas ideas o sugerencias… y muy especialmente a JoshAG94 que ha aportado ideas y reviews verdaderamente útiles y buenas.

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CAPÍTULO 10

EN EL PESCADO CONFIAMOS

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El mago pelirrojo de clase SS llegó al Reino de Fiore después de casi dos años fuera de él. Por fin estaba en casa. Todavía tenía un largo camino por recorrer, pero sonrió observando su mano. Ahora, sin duda, era más fuerte. Todavía no era suficiente, pero había conseguido cumplir los objetivos que se propuso. Ahora era el momento de cumplir la promesa que había hecho hacía más de 3 años con su ahijado peli rosado.

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Mirajane y Jack fueron los primeros en despertar. Al abrir los ojos comprobaron con estupefacción que estaban abrazados, y rápidamente se separaron y se pusieron en pie, buscando cualquier excusa para no pensar en ese detalle. La solución se presentó por si sola al ver a Natsu y Erza durmiendo, sin reparar en que estaban cogidos de la mano, y fastidiarles e iniciar una pelea comenzando a patearles. Jack a Natsu y Mira a Erza. Los cuatro se enzarzaron en una doble pelea salvaje y sin sentido, a nadie le gusta ser despertado a golpes. Después de unos cuantos minutos los ánimos se calmaron y Erza, que sabía muy bien por qué habían reaccionado así, soltó la puntilla.

– Cielos, las noches por aquí son un poco frías. Y a falta de una buena manta, parece ser que los abrazos son la mejor solución – dijo ella con una risita. Mirajane se lanzó sobre ella mientras la gritaba y maldecía, y ambas rodaron ladera abajo mientras se mordían, pateaban, arañaban y golpeaban, olvidada ya la magia y las espadas. Natsu lloraba de la risa y Jack estaba muy rojo, pero sonreía por lo ridículas que ambas se veían.

Cuando los ánimos se calmaron definitivamente, emprendieron el camino del regreso al pueblo. Erza habló con el alcalde y el capitán de la guardia, y una vez hechas las gestiones recibieron la recompensa. Decidieron repartirla entre los cuatro y guardar una parte para Elfman y Lissana. Todo estaba listo para el regreso, pero al llegar a las afueras del valle, se encontraron corriendo por el camino al Maestro, Nadia, Macao y varios magos más del gremio. En cuanto el Maestro reparó en la presencia de Jack, activó su Gear Third y golpeó con su puño gigante a Jack, que acabó incrustado en un árbol con los ojos fuera de las órbitas.

– ¡MOCOSO DEL DEMONIO! ¡ERES PEOR QUE NATSU! – gritó rojo de furia, mientras Nadia lo sujetaba para que no se lanzara a golpear nuevamente al chico incrustado en el árbol. Erza y Natsu tenían la boca abierta, y Mira estaba roja de vergüenza, sospechando que los magos del gremio habían acudido a rescatarla.

– Maestro, ¿qué hacen aquí? – preguntó Erza sorprendida.

– Lissana y Elfman me dieron el mensaje de Jack y me contaron lo que había pasado, asique llamé al Maestro y nos reunimos en la estación de Magnolia – al oír la palabra estación, Makarov rompió a llorar mientras caía de rodillas al suelo y se tironeaba de los pelos.

– ¡VAIS A SER MI RUINA MOCOSOS! – gritaba mientras miraba al cielo, como buscando un milagro. "¿Pero qué le pasa al ossan?" pensaron a la vez Natsu y Erza.

– Bueno, al menos rescatasteis a Mirajane. Buen trabajo – añadió Nadia mientras daba palmaditas en la cabeza al viejo. Mira bajó la mirada aún más avergonzada por lo que sus compañeros pudieran pensar.

– ¿Quién dijo… que la rescatamos? – dijo Jack, que había bajado del árbol y caminaba dando tumbos, como si fuera borracho – Ella… no fue capturada, se infiltró en la guarida de los bandidos… para averiguar sus planes. Fue de mucha ayuda – dijo lentamente Jack, que todavía seguía dando tumbos, hasta que se apoyó en el hombro de Natsu con la lengua fuera y los ojos dando vueltas. El viejo desde luego tenía un derechazo potente. Todos miraron sorprendidos a Jack, dudando de su palabra pero sin poder contradecirle. Por el rabillo del ojo Makarov observó como Natsu y Erza se sorprendían por lo que dijo, y como Mirajane levantaba la mirada del suelo y miraba al peli castaño con sorpresa, agradecimiento… y puede que algo más. Con un suspiro de satisfacción, Makarov se puso en pie. Sabía perfectamente que el peli castaño mentía, pero esa mentira era para proteger de las bromas y de la inseguridad a su amiga/rival. Los niños de Fairy Tail crecían rápidamente, y cada uno desarrollaba un código de ética diferente, pero todos ellos basados en proteger a sus nakamas. Esa lealtad, esa amistad, más que ninguna otra cosa, era el orgullo de Makarov.

– Sí desde luego, Mira fue toda una ayuda. De no ser por ella no habríamos encontrado la segunda base de los bandidos en la vida, y habría tenido que echar la montaña abajo – confirmó Natsu con su típica sonrisa, mientras chocaba sus puños envueltos en llamas. Makarov le creía muy capaz de hacer eso, lo que le provocó un escalofrío por todo el cuerpo.

– Eso es, y yo habría tenido que matarte por hacer eso – añadió Erza, provocando escalofríos al peli rosa – Maestro, ¿por qué ha golpeado a Jack? – preguntó la pelirroja, o más bien, exigió saber.

– Porque es un inconsciente y un idiota, y va a arruinar el gremio, y tendría que matarlo. Pero no puedo matarlo porque lo que hizo… lo hizo por un nakama – contestó Makarov mientras miraba a Jack, que puso una estúpida sonrisilla de disculpa.

– Asique se dieron cuenta – dijo mientras se rascaba la cabeza.

– Jack, pequeño llorón idiota, ¿qué es lo que has hecho? – preguntó la peli blanca con peligrosa suavidad, ya repuesta del sentimiento de emoción y agradecimiento que había tenido hacia sus compañeros. Jack creyó ver venir el peligro, pero estaba dispuesto a asumir las consecuencias de lo que había hecho, o no se imaginó que el peligro fuera grave.

– Bueeeeeno… en la estación decían que el tren no salía hasta una hora más tarde, asique discutí con los revisores, los golpeé… nada grave, solo los derribé… desenganché el vagón de la locomotora y activé la lácrima de energía que la movía… supongo que habré provocado un retraso en el tren por culpa de eso. Pero el problema es que me mareé en cuanto el vehículo se puso en marcha... asique la locomotora fue sin control, y se estrelló unos kilómetros antes de llegar a la estación de la ciudad de la misión por culpa de una maldita curva cerrada – concluyó sin perder la sonrisa. Incluso Natsu pensó que aquello era increíblemente estúpido. Mirajane fue directa a golpearle, pero el alzó los brazos en actitud de súplica – Sólo lo hice porque estaba preocupado por ti, perdón Mira, perdón Maestro, perdón Happy – decía al ver tan tan cabreada a la peli blanca, y sabiendo que tras el golpe que se había llevado del viejo no podría enfrentarse a ella… no podría enfrentarse a ella ni aunque quisiera.

Por supuesto, sus súplicas no lo salvaron de la paliza de la peli blanca, que gritaba cosas sobre el dinero del gremio, las deudas y la mala fama que le generaba. Y para colmo, procesó las últimas palabras de Jack, sobre que había estado preocupado por ella.

– ¿QUIÉN TE HA DICHO QUE TÚ, CRÍO LLORICA, TENGAS QUE ESTAR PREOCUPADO POR MÍ? – seguía gritando ella, teñido nuevamente su rostro de rubor.

El pobre peli castaño inconsciente acabó siendo cargado por Natsu como si fuera un saco de patatas mientras regresaban a la estación, y de allí a Magnolia.

Por lo menos, al estar k.o, se ahorró la agonía del mareo del tren que pasó Natsu, hasta que la pelirroja le dejó noqueado. Así, ambos amigos se pasaron el viaje inconscientes y tirados sobre el mismo banco. El orgullo de la todopoderosa estirpe de los dragon slayers puros, una vez más, quedaba por los suelos… derrotados por su gran archienemigo el tren.

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Días más tarde, la vida había vuelto a la normalidad en el gremio. Las facturas se acumulaban, las peleas se sucedían, las botellas de shake se vaciaban, y las vendas para curar a los heridos se agotaban. Lo cotidiano y normal en el gremio más loco e hiperactivo del Reino de Fiore. Laxus y sus compañeros pasaban una temporada en Magnolia, pero no trataban mucho con el resto de miembros del gremio. Happy y sus compañeros habían perdido el concurso para conseguir el salmón rojo, y el gato estaba algo deprimido. Y la actitud de Mirajane había dado un giro respecto a Jack, siendo ahora más amable con él, pero conservando la vieja rivalidad y sus peleas. Que por supuesto, seguía ganando ella.

Natsu, Gray y Happy decidieron tomarse un par de días libres de misiones y de caos, y se fueron a la playa. Tardaron casi un día en llegar a pie, pero el peli rosa, pese a las burlas de la princesa de hielo, quería evitar a toda costa los malditos trenes.

Finalmente llegaron hasta la playa. Happy estaba contento pensando en la cantidad de pescado que debía ocultarse en las profundidades del mar.

– Oe Natsu… siento haberte dejado solo el otro día. Si dentro de un año conseguimos ganar el concurso, te guardaré un trozo del salmón – dijo el gato mientras hacía círculos en la arena de la playa con sus patas.

– ¿Estás seguro Happy? – preguntó Natsu, no muy convencido de las palabras de su amigo azul.

– Un trozo pequeñito… – reconoció Happy.

– Eso ya me cuadra más compañero. No hay nada que perdonar, al fin y al cabo todo salió bien, cumplimos la misión, y por fin Jack nos ha contado la verdad – Happy asintió sonriente, y Gray cabeceó afirmativamente. Al regresar al gremio, Jack le había contado a él mismo, Cana, Makarov, Levy, Elfman y Lissana la historia sobre la última batalla de su padre. La había contado con pena, pero también con un nuevo orgullo por haber tenido un padre tan fuerte, valiente y bueno. Y les había dicho que si alguien les preguntaba podían contarlo, pues se sentía orgulloso de él y había comprendido que ocultarlo al mundo era un agravio para su recuerdo. Natsu interrumpió sus pensamientos al correr hacia el agua en un bañador negro y naranja – ¡Es hora de liarla! – gritó el peli rosa, contento de estar lejos de las locas encargadas de la disciplina y de los derechazos de Makarov. Happy le siguió rápidamente.

– ¡Aye! – gritó el gato azul. Gray les siguió, pero entonces Happy le miró, igual que otra gente que le señalaba y gritaba o se tapaban el rostro – Gray, la ropa – añadió Happy mientras se giraba y se metía en el agua riéndose entre dientes. El peli negro miró hacia abajo, y vio, que efectivamente además de la camisa también se había llevado por delante todo lo demás, y estaba como su madre lo trajo al mundo.

– ¡Mierda, otra vez! – gritó, mientras buscaba corriendo su bañador. Minutos más tarde, por supuesto, el dragon slayer y el mago elemental de hielo iniciaron una lucha en el agua, provocando que la gente huyera de la playa al ver choques de llamas y hielo por todas partes. El mar estaba congelado en algunas zonas y hirviendo en otras. Happy, furioso, comenzó a arañar las caras de ambos, que cayeron al agua salada con los dolorosos y afilados arañazos gatunos, y para colmo, la sal del mar hizo que las heridas escocieran aún más.

– MALDITA BOLA DE PELO ¿POR QUÉ HICISTE ESO? – lloraba y gritaba Gray mientras aguantaba el escozor como podía.

– ¡Habéis ahuyentado a todos los peces de la playa! Ahora ya no podremos pescar – dijo Happy mientras se sentaba en la arena y miraba el mar melancólico. Natsu ignoró su tristeza y sus argumentos, y se lanzó sobre él, tirándole de las orejas.

– Happy, gato traicionero, y tú dices ser mi mejor amigo – murmuraba el peli rosa con una mirada aterradora y una sonrisa siniestra.

– ¡AAAAAAAAAA! ¡Natsu, das miedo! – gritó Happy con los ojos en blanco y grandes ríos de lágrimas. Pero antes de que Natsu pudiera hacer nada, Gray aprovechó la oportunidad para lanzar un bloque de hielo a su nuca, noqueándole en el acto, y provocando que cayera de cabeza en la arena y sobre el gato, que quedó sepultado bajo el cuerpo del peli rosa.

El resto de la mañana fue muy tranquila para el peli negro, que aprovechó la playa vacía y que sus dos compañeros estaban, uno noqueado, y otro inmovilizado, para entrenar en el agua. Un rato más tarde, Natsu volvió a la vida preguntándose qué había pasado. Happy pudo respirar por fin con normalidad mientras caminaba dando tumbos.

– Bueno, compañero ¿qué te gustaría hacer ahora? – preguntó Natsu.

– Sigo queriendo pescado – dijo Happy con ojos luminosos y suplicantes. Realmente, a cada loco su locura: Erza y el pastel, Natsu y las peleas, Gildarts y el shake, Happy y el pescado… cada mago del gremio desarrollaba sus manías estrambóticas e inimitables.

– Pues iremos a por pescado, amigo – contestó Natsu con su gran y blanca sonrisa. Se alejaron corriendo del peli negro, que, con la mosca detrás de la oreja les siguió. Natsu, sin pensar, se subió a un bote que encontró varado en la playa y activó el motor del mismo, que funcionaba mediante una lácrima, y que, como tantos otros transportes, funcionaba mediante magia. Natsu conectó su brazo al agarradero metálico del motor mágico, y al momento el bote salió disparado chocando con las olas. El peli rosa quedó totalmente mareado en el tiempo récord de un segundo, con la cabeza colgando por la borda y a punto de echar el desayuno y de paso la cena del día anterior. Happy se agarró a la bufanda para no salir disparado.

– ¡SOCOOOORROOOOOO! – gritaba el gato azul.

– Ese idiota… no sabe controlar el flujo de magia entre él y el motor, y la barca va sin control – murmuró Gray mientras usaba su magia de hielo para salir detrás de ellos. La barca, al ir sin rumbo, iba haciendo giros, círculos y trompos sin control, asique al cabo de unos minutos de persecución Gray consiguió milagrosamente engancharse al costado de la misma. Pero en ese momento, el bote entró en una zona de aguas calmas y salió disparado por ellas. Gray sólo podía agarrarse con todas sus fuerzas y rezar, igual que Happy. El movido viaje a alta velocidad siguió durante cerca de media hora, hasta que Natsu por fortuna quedó inconsciente, perdiendo el flujo de magia el motor y quedando detenidos en consecuencia.

– Excelente trabajo cerebro de fuego – dijo Gray dándole una patada y tirándole al agua para que se espabilara. Más o menos recordaba hacia dónde había estado la costa, asique se situó junto al motor para preparar, de forma correcta, el flujo mágico que les llevara de vuelta a tierra. Happy se abrazaba a sí mismo tirado sobre el suelo del bote con los ojos dándole vueltas.

– ¡Graaaaaaaaaaaaaaay! – rugió el dragon slayer con las manos envueltas en su magia, saltando desde el agua hacia el peli negro. Había vuelto a la vida muy rápido, pero por desgracia había sentido la patada y las palabras del mago de hielo y quería su justa venganza. Gray, sin pensar en que se encontraban en la inmensidad del océano en un precario bote de madera, se apartó de la trayectoria, y de un solo golpe, Natsu lo partió en dos. Cuando los dos compañeros se dieron cuenta de lo que habían hecho, mientras el bote se hundía bajo sus pies, comenzaron a golpearse el uno al otro, mientras Happy los mordía y arañaba.

– Seremos comida del pescado y no el pescado nuestra comida – lloraba el gato azul mientras saltaba de la cabeza de pelo rosado a la de pelo negro todo el rato, sin dejar de morder y arañar. Tuvieron que parar cuando ya no pudieron apoyarse en las maderas hundidas del bote.

– Menos mal que no lo habíamos comprado – comentó Natsu con una sonrisa.

– ¡ESO ES LO QUE TE PREOCUPA AHORA! – le gritó Gray, mientras congelaba una zona para crear una estructura en la que pudieran al menos estar. El peli rosa, para su sorpresa, se rió.

– Le había prometido a Happy que iríamos a conseguir pescado, y estamos en mitad del mar… seguro que aquí hay peces grandes – dijo.

– O demasiado grandes… – replicó Gray, recordando las leyendas referentes a los grandes monstruos marinos del océano, como krakens, leviatanes, ballenas asesinas, etc. El problema era que en algunos casos se trataba de algo más que de leyendas, pero era muy raro toparse con alguno de esos seres de las profundidades en las tranquilas aguas cercanas a Fiore. – Como sea, debemos volver a tierra. Asique debemos remar hacia… – pero se quedó en silencio al darse cuenta que ya no sabía hacia dónde había que ir.

– Maldito inútil de hielo, ya nos has perdido – Gray le miró con una vena en la frente. "Cómo se atreve a decir que yo soy el culpable de que estemos aquí" pensó, pero no dijo nada – No te preocupes, ya soluciono yo este desastre. Como hago siempre – dijo Natsu en tono de burla mientras saltaba al agua y comenzaba a impulsar el hielo usando su magia de fuego en los pies. Al principio Gray creyó que todo iba bien. Al fin y al cabo aún era mediodía, y avanzaban a buen ritmo. Por lejos que hubieran llegado, antes de la noche, ya que Natsu sabía hacia dónde iban, llegarían antes del anochecer.

Pero al peli negro le asaltó la duda al ver que el sol se dirigía hacia su izquierda. Si el sol estaba a ligeramente a su izquierda, eso es que iban hacia el suereste. Y la costa de Fiore estaba al noroeste, es decir: en sentido contrario.

– ¡Para idiota! – gritó Gray asombrado de la estupidez de su compañero – ¿No tienes ni idea de hacia dónde vamos verdad? – le preguntó al peli rosa.

– Claro que sí. A tierra – contestó Natsu muy seguro mientras saltaba sobre la plataforma de hielo.

– ¿Cómo vas a estar llevándonos a tierra si vamos hacia el sur? – repuso Gray.

– ¿Y? Qué más da a dónde vayamos, tarde o temprano encontraremos tierra – contestó Natsu. Una de las pocas cosas que el peli rosa se había molestado en estudiar era el territorio del Reino de Fiore y el de sus países vecinos. Magnolia se encontraba en la zona sureste de la península principal de Fiore. Al sur, en un mar que bañaba las costas del sur de Fiore, se encontraba una gran isla que formaba parte del Reino. Las tierras del este de dicho mar, bañadas por un mar más estrecho que en el que se encontraban, eran el reino aliado de Fiore Bosco, y el estado vasallo Siella. Toda la zona sur del mar, bañaba las costas del segundo reino más grande y fuerte de Isghar, la Federación Minstrel, un reino de más de 50 millones de habitantes tres veces más grande que Fiore

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Nota: en algún punto de la historia subiré una descripción detallada de los reinos y países que abarcarán mi historia. Es semejante al mapa de Fairy Tail que podéis encontrar en google, pero ligeramente cambiado. Intentaré hacer una descripción lo más exacta posible para que no surjan dudas en la lectura

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Pues bien, el peli rosa tenía claro que ese mar tenía costa por todas partes, y una isla central que pertenecía a su país. Lo que no parecía tener tan claro era las distancias.

– Pero serás imbécil… ¿tú sabes que se tarda más de dos días en llegar a la isla central? ¡Y OTROS TRES MÁS EN LLEGAR A LAS COSTAS DEL SUR! – gritó Gray zarandeándolo de la chaqueta. Natsu le miró con la boca abierta, sorprendido por ese dato que desconocía.

– Pues entonces me parece que tenemos que buscar una solución – dijo despreocupadamente el peli rosa mientras se rascaba el pelo de la nuca – Ya sé. Oe, Happy, elévate y dinos a ver si ves la costa por algún lado, o un barco o algo que nos ayude – dijo Natsu. "Por fin tiene una buena idea" tuvo que reconocer para sus adentros Gray, preguntándose cómo no se le había ocurrido antes a él.

– ¡Aye! – confirmó Happy, mientras hacía aparecer sus alas y se elevaba hacia el cielo. Un rato más tarde, el gato regresó – He visto tierra si vamos hacia la derecha durante un rato – dijo el gato azul con alegría. Sin perder tiempo, Gray hizo aparecer unos remos de hielo y pusieron rumbo hacia allí. Después de un largo de mucho remar y poco hablar, con Happy animándolos mientras golpeaba el hielo con sus patas como si fuera un tambor de galera, llegaron a tierra, y comprobaron para su desgracia que estaban en una isla. El suelo era raro, de color rosado, y carecía totalmente de vegetación. En su centro se alzaban unas extrañas rocas de por lo menos veinte metros de altura, muy largas pero muy finas, y de color blanquecino. La isla no medía más de 200 metros de largo y unos cincuenta de ancho.

– Enhorabuena Happy, nos has traído a un sitio en el que no hay ni agua ni comida. Declaro oficialmente a ésta isla como la isla Dragneel – dijo Gray, harto de ese día y de sus dos compañeros, y queriendo molestar al dragon slayer por el tono rosado de la isla, semejante al de su pelo.

– Por lo menos hace algo más que quejarse princesa de hielo – saltó Natsu, defendiendo a su compañero, sin reparar en su broma de isla Dragneel. Gray se cruzó de brazos y se tumbó bajo la extraña roca, que arrojaba un poco de sombra, sin ganas de iniciar una nueva pelea – Oye Happy, ¿qué te parece si pescamos ahora? – añadió el peli rosa mientras sacaba varias maderas que había rescatado de la balsa.

– ¡Aye! – confirmó Happy. Entre ambos cortaron y unieron las maderas hasta formar dos rudimentarias y toscas cañas, y Happy sacó de su bolsita verde hilos y sedales – Nunca se está suficientemente preparado cuando se trata de pescado – dijo solemnemente ante la sorpresa de sus compañeros.

Estuvieron horas intentando pescar algo, hasta que llegó la puesta de sol, pero no consiguieron que nada picara. Y eso que Happy tenía hasta cebo guardado en la mochila… pero nada. Decepcionados, y con Gray durmiendo desde hacía rato, se fueron a dormir. Por suerte, durante la tarde había caído una rápida, corta e intensa lluvia, muy habituales en ésa época de la primavera, y habían podido beber en abundancia y rellenar una botella que llevaban para la ocasión. Pero la comida iba a ser un problema. En mitad de la noche, Happy comenzó a morder el suelo de isla.

– Me gussssssta – decía el gato en sueños, mientras babeaba sin parar. Y así estuvo hasta que llegó la mañana, y mientras que Happy estaba sin saber muy bien cómo con la panza llena, sucio y satisfecho, por el contrario, Natsu y Gray tenían cada vez más hambre y se miraba con odio. Entonces, los tres repararon en el agujero en la tierra rosada de la isla – Huele a pescado – dijo extrañado Happy. Entonces el peli negro miró al gato, y miró a su cara llena de restos de baba y carne, y miró el agujero. Y volvió a mirar a Happy, y luego al agujero. Así muchas veces hasta que con un grito comenzó a morder el suelo de la isla. Natsu y Happy le miraban como si estuviera loco.

– ¡Esto es comida! – gritó el peli negro para sorpresa de sus compañeros, que comenzaron a devorar el suelo de la isla.

– Sabe a pescado, y además a pescado rico – dijo Happy relamiéndose los bigotes. Pero cuando estaban en pleno atracón, la isla tembló y rugió, para acto seguido avanzar a toda velocidad por el mar. De la parte de atrás de la isla brotó una extraña estructura de color blanquecino, en forma de la mitad superior de una aleta.

– ¡A las trincheras! – gritó Natsu saltando en el agujero que habían abierto en la "isla" a base de masticar. Happy y Gray le imitaron y entraron en sus respectivos agujeros, mientras sobre sus cabezas el aire silbaba por la gran velocidad que llevaban. Iban el doble de rápido que cuando Natsu había usado el bote, que ya era rápido de por sí. Un par de antenas y dos ojos furiosos se alzaron por delante de ellos y los miraron con odio.

– Happy, ¿no querías pescado? – gritó Natsu.

– ¡PERO QUE MIERDA ES ESTO! ¿Esto es un pez? – gritó Gray agarrándose de los pelos.

– Creo que me mareooogghhhhh – dijo Natsu, cuya cara se pusó verde.

– ¡No es un transporte Natsu, es un animal! – le gritó Happy.

– ¡YOOOOOSH! ¡MOETE KITA ZO! – respondió el peli rosa mientras daba un salto, súbitamente repuesto del mareo por las palabras de su compañero. Pero el viento le golpeó de lleno y Natsu fue arrastrado hacia atrás, aunque consiguió agarrarse a lo que habían creído al llegar a la "isla" que era una roca alta. Ahora comprendían que era la aleta superior de aquella criatura.

El pez, después de un viaje largo a toda velocidad, se acercó a la costa de Fiore, y por alguna absurda razón, acabó estrellándose y embarrancando en una playa. La gente del pueblo portuario cercano salió huyendo al ver al inútil animal estrellándose contra la costa a toda velocidad. Happy, Natsu y Gray salieron disparados por el aire estrellándose de cabeza en la arena de la playa

– Hemos… vuelto… a casa, ¿ves como no era tan complicado llorón de hielo? – balbuceó Natsu. A su lado, el llorón de hielo sacó la cabeza de la arena.

– No siento las piernaaaaaas – dijo con voz lastimera. Natsu se levantó al darse cuenta de que estaba aplastando las piernas de su rival. Éste, recuperada la movilidad, se puso en pie con evidentes gestos de mareo – ¿Y Happy?

– Ayeeee… – respondió el gato, enterrado también en la arena hasta la cintura. Los ojos le daban vueltas, pero cuando se recuperó la visión que tuvo no fue mucho más agradable que la vivida hasta ese momento.

Ante ellos se alzaba un pez gigantesco, de color rosa salmón, vientre pálido y ojos saltones amarillos, como los de una rana. Se apoyaba sobre cuatro patas y les miraba babeando y lleno de furia. Natsu y Gray se miraron.

– Se parece a ti y todo. Debe ser tu primo – se rió Gray, no muy preocupado por el gigantesco pez.

– Te voy a matar hielitos – repuso Natsu chocando su frente con la de él. Iban a iniciar la batalla, pero el pez les atacó con una de las patas, obligándolos a separarse.

Ambos magos de Fairy Tail se lanzaron desde cada lado sobre el bicho rosado

– ¡NO! – gritó Natsu

– ¡TE! – gritó Gray

– ¡METAAAS! – gritaron ambos, mientras llenaban uno sus puños de fuego de dragón, y otro de hielo. Golpearon en cada lado de la cara al desgraciado pez rosado, que se carbonizó y congeló al mismo tiempo, cayendo sobre la arena de la playa, listo para el banquete. Y mientras Happy disfrutaba de una excelente cena de pescado rosado, cortesía de la fuerza y la estupidez de Gray y Natsu, acompañado por los habitantes del pueblo, el peli rosa y el peli negro iniciaron la enésima pelea de la semana, hasta que ambos se golpearon simultáneamente y cayeron noqueados.

– ¡Aye sir! –

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Terminada su loca mini aventura, Natsu, Happy y Gray regresaron al gremio, que bullía de actividad. Un mago de elevada estatura y pelo rojo-anaranjado bebía a grandes tragos una jarra tras otra, mientras a su lado, Makarov hacía lo mismo.

– ¡GILDARTS! – gritó el peli rosa saltando sobre ellos. Por toda respuesta, recibió un doble golpe del Maestro y el pelirrojo y acabó estrellado en la pared del gremio.

– No interrumpas – dijo entre tragos el pelirrojo.

– Este mocoso… – convino Makarov dando buena cuenta de su jarra.

– ¡Natsu! No es de hombres interrumpir una competición de beber – afirmó Elfman muy serio.

– Muy cierto Elfman – asintió Droy, totalmente de acuerdo con las palabras de su compañero.

Y ése fue el origen de la tercera frase más famosa del gremio más loco de Fiore. (Top two: ¡Aye! Top one: ¡Moete kita zo!)

Mientras, Erza fue a despegar a Natsu de la pared en la que había quedado incrustrado.

– Pero… si yo no quería luchar – decía el peli rosa con un poco de pena y mucho miedo en su rostro.

– Ya pasó, ya pasó – contestaba Erza mientras estrellaba la cabeza del peli rosa contra la pechera de su armadura de metal. "Está mono cuando está asustado" pensó la pelirroja. Para al momento, ponerse roja por pensar eso y soltar a Natsu, en busca de un buen pastel que ocupara sus pensamientos y la distrajera del peli rosa.

Terminado el concurso, que ganó Gildarts, el pelirrojo se dirigió a Natsu como si nada hubiera pasado.

– Me alegro de verte Natsu, y por lo que he escuchado te has vuelto más fuerte. ¿Recuerdas nuestro trato? – preguntó el pelirrojo con una suave sonrisa.

– Claro – contestó el peli rosa con su característica sonrisa.

– Pues recoge tus cosas. Nos vamos a entrenar durante las próximas dos semanas – ni bien Gildarts terminó de decir eso, Natsu salió corriendo hacia su casa para coger los materiales y alimentos necesarios

– ¡Moete kita zoooooo! – se escuchó en el gremio, cada vez más bajito a medida que el dragon slayer se alejaba.

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Bueno, termina el relleno, con un capítulo un poco loco y absurdo. El próximo capítulo se llamará "la redención de Laxus" y ya formará parte del mini arco previo al arco central de ésta primera saga. Después, sólo nos quedará un capítulo que tengo medio terminado y entraremos de lleno en esa nueva aventura

Por otro lado, tengo planeado crear una nueva historia también de FT, basada en un mundo post apocalipsis zombie. Seguramente ésta semana suba el primer capítulo, y seguramente sea un Natsu x varias parejas, llamadlo Harem si queréis aunque no me gusta definirlo así. Seguramente sean un total de 3, y el resto las parejas habituales.

Sin mucho más que decir, nos leemos en el próximo, que será también corto e intentaré tener listo para el martes.