Capítulo 9: Aparición

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El techo del Gran Salón estaba de un azul sereno y veteado, con difuminadas nubes, igual que el cielo visible a través de las altas ventanas. El comedor estaba repleto de alumnos ansiosos quienes hablaban del tema de ese día: el viaje. No era de extrañar, el viaje había causado tanto eco en todo el colegio, que muchos ya empezaban a perder la esperanza, otros que ya estaban haciendo su horario de estudio aún sin haber empezado oficialmente las clases.

Era increíble pensar que a pasar de los malos tiempos, a pesar de las muertes que anunciaban todos los periódicos del mundo mágico y esas fichas con todos los prisioneros buscados por haber escapado de Azkabán, hubiese tan buen ambiente. Pero quizás, era esa la magia de Hogwarts; una vez dentro de ella se te hace como imposible pensar que fuera de esta el mal estaba buscando el momento oportuno para atacarte.

―He creado uno para cada uno ―Hermione era de las chicas que no perdían el tiempo en hacer lo que muchos llamarían "tonterías". Ella era una chica organizada, con los pies en la tierra, o al menos, es lo que intentaba mostrarles a todos, tolerante y siempre cuidando de sus amigos, que para su desgracia, era más desatentos de lo que pensaba.

Les entregó a cada uno de ellos un pergamino con el horario de estudio, algo animada. Pues se había despertado de un muy buen humor y como buena intelecto que era, se había entretenido creando aquellos horarios de estudios para sus amigos. Ron miraba el horario, luego a Hermione y así continuamente, sin poder salir del trance de la sorpresa. Harry quien en ese momento estaba preparando los carteles de anuncio para las pruebas de ese año de Quidditch, levantó la vista y miró sorprendido a su amiga.

―En serio, cada día me sorprendes más ―comentó Harry aún perplejo mientras agarraba el horario y lo contemplaba―. ¿Cómo te dio tiempo hacer esto?

―Los hice esta mañana ―respondió tranquilamente mientras se servía su desayuno― Pensé que os ayudará para el examen y así poder ir a ese viaje ―sus ojos se iluminaron y una gran sonrisa apareció en su rostro.

―Ya me imagino ―dijo Ron rodando los ojos―. Viktor Krum, ya que su colegio esta cerca de allí y supongo que tienes muchas ganas de ver a tu noviecito ¿no? ―repuso frustrado ante la sola idea.

Hermione lo miró con las cejas fruncidas, y con cierta burla que disimuló muy bien.

―Rumanía no está cerca de Alemania ―le reprochó burlamente―. Creía que tu pequeña y hueca cabeza sabría al menos eso. Y además, Viktor ya se graduó el año pasado...

―¿Ah sí? ―preguntó Ron con la cara iluminada, a lo que Hermione lo fulminó―. Digo, claro... como se me pudo olvidar una cosa así o todavía más grave, el lugar donde ese estúpido se graduó ―añadió haciendo una mueca, evitando cruzarse la mirada con Hermione, quien bufó irritada en un intento de ignorarlo.

Harry no pudo evitar soltar una risita ante aquella típica discusión matutina de sus amigos, en la cual Diane lo acompañó.

―¡Buenos días, chicos! ―saludó Ginny, quien justo entró en el comedor y se sentó junto a Hermione, mientras cogía una tostada y se la llevaba a la boca.

―¡Buenos días! ―dijeron casi al unísono todos.

Ginny sonrió mientras le cogía prestado el periódico a Neville que estaba a su lado y lo empezaba a leer distraída. Hermione no dejaba de mirarlo, algo que no pudo evitar notar y se preguntaba si su amiga no tenía mejor cosa que hacer que fijarla.

― ¿Pasa algo Hermione? ―bufó al fin volviéndose para mirarla.

― No nada ―mintió ella desviando la mirada, mientras entres sus cosas buscaba algo. Una vez que lo encontró le tendió a Ginny el horario que había hecho para todos a lo que la pelirroja la miró extrañada.

― ¿Y esto?

― Horarios de estudios hechos por la intelecto que no veía la hora de empezar las clases ―respondió Ron dedicándola una sonrisa burlona.

Hermione lo ignoró y miró emocionada a su amiga.

― Es para que todos podamos ir a ese viaje. Tengo mucha curiosidad por ver donde vamos y sobretodo, conocer otro colegio de magia y se que ustedes también ―dijo contenta― Y no se porque te quejas Ron si tu deseas tanto como yo ir a ese viaje.

Después de haber desayunado, se quedaron en sus lugares, esperando a que bajara la profesora McGonagall de la mesa de profesores. La distribución de horarios de clase sería más complicada este año, pues la profesora McGonagall primero necesitaba confirmar que todos hubieran pasado los TIMOS necesarios para continuar con los EXTASIS que eligieron.

Los Slytherins aún seguían desayunando tranquilamente en sus mesas. Snape aún no había bajado para distribuir los horarios, y la mayoría esperaban mientras conversaban tranquilamente.

Pansy conversaba con Daphne Greengrass y Millicent Bullstrode, sobre sus próximos planes para molestar a Gryffindors, a los cuales Blaise Zabini se apuntó enseguida. Theo en cambio se encontraba al otro lado de la mesa mirando a Draco inexpresivo, mientras este abría la carta, que tan solo unos minutos atrás, las lechuzas habían traído.

Mientras él leía, el ceño se le fruncía varias veces, otras simplemente su rostro se endurecía y hasta pudo ver en su mirada un brillo diferente.

―Y bien, ¿qué dice? ―No pudo evitar preguntar el moreno.

Justo entonces se acercó Snape quien traía los horarios, y los empezó a repartir, no sin antes darles algunas instrucciones como no molestar más de lo necesario a los Gryffindor o ser más prudentes con lo que hiciesen.

Theo seguía mirando a Draco a la espera de una respuesta.

―La primera prueba se acerca, acaban de darme la noticia ―contestó aún sin dejar de mirar la carta.

Luego levantó la vista y la centró al moreno, quien lo miraba con algo de sorpresa.

―Vaya, no sabia que sería tan pronto.

―Será tan pronto, ¿qué? ―peguntó Pansy quien se acercó a ellos, justo después de recibir su horario.

El rubio arrugó el pergamino con una mano, y luego, tratando de que la pelinegra no se percatase, lo guardó dentro de su túnica con un movimiento rígido. Theo lo miraba inexpresivo y hubo un momento en que sus miradas se cruzaron. Los dos sabían lo terca que a veces era Pansy, al igual que sabían lo que pensaba de todo ello, así que decidieron por el momento no contarle nada.

―Me refería a Snape, en casi todas las casas, los jefes, terminaron de repartir los horarios, mientras que Snape llega tarde ―dijo con una disimulada sonrisa, mientras rodaba los ojos.

Pansy rió.

―Ya sabes como es Snape, no hay quien lo entienda a veces ―dijo sonriendo―. Bueno, os veo luego que tengo que ir a mi primera clase ―prosiguió haciendo una mueca.

Ellos asintieron y con un pequeño "hasta luego" se despidieron de ella.

―Nott, aquí va tu horario ―le dijo Snape dándole el pergamino―. No sabía que ibas a continuar en Adivinación ―comentó arrugando la nariz con cierto fastidio.

―El año pasado me fue bien, solo quería probarlo y además, tampoco es que se esté tan mal ―dijo él encogiéndose de hombros, mientras se levantaba―. Te veo luego, Draco ―y dicho esto se alejó, uniéndose a Zabini quien también en ese momento justo salía del comedor.

―Draco, en general hiciste buenas elecciones ―comentó Snape mirando su horario―. Aunque no puedo decir lo mismo para otras cosas ―dijo levantando la vista y centrándola en la de rubio.

―Por favor, Snape, no empieces ―se quejó Draco frustrado, mientra le quitaba el horario de las manos y se apresuraba para irse.

Snape iba a replicar pero se calló, ya encontraría el momento adecuado para hablar con él.

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―¿Aparición? ―preguntó Ron perplejo.

―¿Aparición? ―Harry también estaba bastante sorprendido.

―Lo mismo decía, es raro ―suspiró Diane, mientras junto a ellos caminaban por los pasillos en dirección a la sala de estar de Gryffindor.

―Creía que se permitía a partir de séptimo año ―comentó Harry confuso.

―La profesora McGonagall me explicó que este año se permite a los del sexto también, dijo por los malos tiempos y eso ―explicó Diane suspirando―. Y también dijo que estaba en las opciones.

―Es injusto, si lo hubiese visto lo hubiese cogido como optativa ―comentó Ron frustrado.

―Y yo ―suspiró Harry.

―¡Es grosero apuntar! ―dijo de pronto Ron bruscamente, a un pequeño niño de primer año, que se unía a la fila para salir por el hueco del retrato. El niño quien había estado murmurando algo acerca de Harry con su amigo, inmediatamente se puso rojo y salió corriendo alarmado por el agujero. Ron rió disimuladamente―. Amo estar en sexto año. Y vamos a tener tiempo libre este año. Períodos enteros donde podremos sólo sentarnos y relajarnos. Mira ―añadió con gran deleite, contemplando su horario―. Tenemos una hora libre ahora... Y una hora libre después del receso... Y después del almuerzo... Excelente.

―Pues yo creo que ya debo irme ―suspiró Diane mirando su horario―. Justamente me toca Aparición y más vale que me vaya antes de llegar tarde a mi primera clase.

―Si quieres te acompañamos hasta el aula ―se ofreció Harry.

―No, creo que podré encontrarla ―le sonrió Diane y después de despedirse de ellos se dirigió hacia su clase.

Estaba algo nerviosa mientras caminaba por los pasillos de Hogwarts en dirección a su aula, que se encontraba, al parecer, en el cuarto piso. Le habían dicho que la clase no será nada fácil, y estaba ansiosa y algo nerviosa, por si no le iba tan bien.

Se acercó a su aula y entró en la puerta del final del pasillo, que supuso que debía ser su clase. Tragó aire antes de entrar, y una vez dentro se sorprendió al ver no más de quince personas allí dentro, parte de los cuales eran Slytherins, algún que otro Hufflepuff o Raveclaw, y reconoció en una de las mesas cerca del fondo al parecer, el único Gryffindor, Seamus Finnigan.

Diane se dirigió hacia su lado, al ser el único de allí que conocía.

―¿Puedo? ―le preguntó dudosa, una vez cerca suya.

Él tenía la vista fija en lo que parecía una revista, y al escucharla levantó la vista para mirarla y se sorprendió un poco al verla. Seamus era un chico alto, que a Diane le llevaba al menos dos cabezas, pelo corto color arena y tenía unos ojos grandes y marrones. Pareció un poco sorpreso al verla en un principio, pero luego sonrió y quitó su mochila que estaba en la otra silla.

―Claro, no hace falta ni que lo preguntes ―le dijo sonriendo―. Que alegría ver otro Gryffindor, creía que seria el único ―comentó contento.

―Sí, lo mismo pensé ―rió Diane.

―Y ¿cómo es que elegiste esta optativa? ―le preguntó, unos segundos después―. A mí, se empeñó mi madre ―explicó rodando los ojos―. Aunque bueno, no creo que esta clase vaya a decepcionarme.

―Pues la verdad no lo sé ―confesó ella suspirando.

Seamus la miró extrañado e iba a replicar, pero el profesor entrando lo interrumpió y Diane se alegró de ello, ya que no sabría contestarle a sus preguntas, porque de alguna manera ni ella sabía que hacía allí.

El nuevo profesor se acercó a su escritorio y deposito allí los libros que llevaba en la mano, tras lo cual se dirigió hacia la clase. Se trataba de un hombre alto y espigado, de largos cabellos oscuros atados en una cola por una cinta de seda negra. Sus facciones eran delicadas, y su piel, era blanca como la nieve. Su capa era negra como la noche y casi le rozaba el suelo. Sin duda parecía un personaje sacado de la realeza, y con aires de tal.

―Bien, bienvenidos a todos a esta nueva clase de Aparición ―dijo mirándoles a todos con una sonrisa mientras se cruzaba las manos―. Para los que no me conocéis, soy el instructor Wilkie Twycross ―dijo bien alto para que todos lo escucharan, por más que aunque lo hubiese dicho bajo se hubiese escuchado, por lo casi vacía que el aula estaba―. Este año, decidimos que los de sexto año también podían tener la optativa y que hasta será una materia que entrará en los EXTASIS ―anunció, lo que le siguieron varias exclamaciones de sorpresa y hasta algunos con cierto fastidio―. Tranquilos, no será tan difícil como os pensáis, al menos para los que están atentos en clase... ―hizo una pausa en la que se dedicó a mirar a todos los alumnos detenidamente―. La clase se basará en el primer y mediados segundo trimestre, teoría aunque podría hacer alguna excepción y hacer algo de práctica con solo los que crea que podrán hacerlo bien... ―dijo mientras guiñaba un ojo a una chica de Raveclaw que se encontraba en primera fila.

Ella bajó la cabeza algo avergonzada.

―Y bueno, luego lo que queda, se basará en lo práctico y veréis que esa parte será muy divertida ―hubo varios gritos de entusiasmo.

La clase siguió normal, basándose más en la explicación de la materia y las características de Aparición, y como te servía de defensa ante el peligro. En general encontró la clase interesante y divertida, aunque estaba consciente que no iba a ser tan fácil como el profesor lo explicaba, pero aún así pensaba poner lo mejor de ella para aprender todo aquello y ponerse así, al nivel de sus compañeros, y convertirse en una verdadera bruja.

No pudo evitar sonreír ante esa idea. Tan solo unos meses atrás, si le hubiesen hablado de la existencia de este mundo, se hubiese reído en sus narices, y sin embargo allí estaba.

Las clases que siguieron durante el día fueron normales, y aunque hubo muchas que se le hicieron difícil y hasta a veces se quedaba atrasada contó con la ayuda de Hermione quien no dudó en echarle una mano. Aunque Hermione andaba algo frustrada por el tema de la nueva optativa, ya que se empeñaba en decir que debieron avisarles y no ponerlo tan pronto ya que era peligroso. En cambio Ron y Harry le estuvieron interrogando durante toda su hora libre después de recreo, sobre la clase y como era el profesor, ya que nunca lo habían visto o al menos nunca se habían fijado lo suficiente en él.

Por otra parte estaba la clase de Defensas Contra las Artes Oscuras. Aún no habían tenido su primera clase con Snape, y no sería hasta el final del día que la tendrían, y todos andaban algo nerviosos y ansiosos por ello. Hubo muchos profesores que les habían dado tareas para hacer, tantas que las horas libres de ese día no fueron suficientes para terminarlo todo, y sabían que Snape no se iba a quedar corto, aunque mientras tanto podían respirar un poco hasta tener la clase con él.

Después de pasar la tarde sentados en los jardines de Hogwarts, Diane, junto a Hermione y Ginny quien, ya que tenia hora libre decidió acompañarlas hasta la clase de defensas, caminaban por los pasillos hablando entre ellas animadamente hacia su siguiente clase.

―Me pregunto como hará Snape las clases -dijo Hermione. Aún no habían tenido su primera clase de Defensas Contras las Artes oscuras y estaba algo ansiosa por ver los métodos de Snape este año―.Todos los años hemos tenido un profesor diferente y todos tenían un diferente método para hacer las clases, y creo que la de Snape será la que más miedo me dará.

Ginny rió y Diane también.

― En serio, no es tan malo si lo conocierais bien. ―comentó Diane.

― No sé que parte de Snape habrás visto Diane, pero de todos modos, Snape se ganó su fama de insoportable por si solo, así que no nos culpes por eso. ―dijo Hermione rodando los ojos.

― Es amable pero con los de su casa ―comentó Ginny riendo―. Me preguntó en qué momento se mostró amable contigo, ¿Te dio alguna poción o algo para que creas eso de él?

― ¡No, como crees! ―negó enseguida Diane, a lo cual Ginny estalló en risas.

Justo entonces llegaron delante de las mazmorras donde Snape había dicho que seguiría repartiendo allí sus clases. Se fijaron en que a unos metros de donde estaba la puerta había un grupo de chicas de quinto año quienes ansiosas parecían esperar a alguien. En varias ocasiones se podían oír suspiros y risas tontas de ellas, lo que hizo que tanto Ginny como Hermione hiciesen una mueca.

― No me digas que están esperando a Harry ―dijo con fastidio Hermione.

― No, esta vez no esperan al elegido. ―replicó Ginny mirando al grupo de chicas con desagrado.

― Entonces, ¿a quién esperan? ―preguntó Diane curiosa.

― ¿A quién va ser? A la serpiente mayor ―contestó Ginny rodando los ojos, a lo que Diane la miró sorpresa al igual que Hermione, quien de alguna manera se lo esperaba aunque temía reconocerlo.

― Son patéticas -dijo con desagrado.

― ¿Y eso? ―preguntó Diane sin entender.

―Te recuerdo que aparte de ser el chico mas insoportable de Hogwarts, es uno de los mas populares y deseados. ―contestó Ginny suspirando―. Y no es de extrañar, con ese físico y esos...

― Ginny no me digas que tú... ―empezó a decir Hermione sorpresa y con cierto desagrado.

― No Herms, si te refieres que si me gusta no, pero reconoce que es bien atractivo. ―dijo ella encogiéndose de hombros.

― A mi no me lo parece ―dijo con desagrado Hermione, haciendo una mueca.

― Pensando en que te gusta un... ―pero al ver su mirada fulminante se calló―. Vale, vale, lo retiro.

― Pero aún así sigo sin entender que le ven, él es un maleducado y siempre trata a todos mal ―continuó Hermione irritada.

― Dicen que es bueno en la cama ―dijo la voz que reconocieron como la de Parvati, por detrás, quien iba acompañada de Lavanter. Todas se giraron y la miraron con la ceja fruncida―. ¿Qué? Son rumores ¿vale?

― ¿Estás segura, Parvati? Porque conociéndote, no me extrañaría que te hubieses asegurado que esos rumores son ciertos ―le dijo Ginny no muy convencida, mirándola detenidamente, como estudiándola.

Ella pareció ponerse nerviosa.

― Ehm... sí, estoy segura -dijo desviando la mirada.

― ¿Parvati no me digas que tú...? ―le preguntó Lavander a su lado, con la boca abierta―. No me habías dicho que... ―pero no pudo continuar de lo atónita que estaba.

― ¿Quién me manda a mi a hablar? ―murmuró ella bufando mientras rodaba los ojos.

― Entonces... ―Lavander tenía los ojos como platos de la sorpresa.

― Fue inevitable... ―se rindió al fin― ¿Quién se podría resistir a esa sonrisa y esa boca? ―todas la miraron aún mas perplejas.

― No me lo esperaba de ti, Parvati. -dijo Hermione sin poder creérselo, ladeando la cabeza en modo de desaprobación.

― Vamos, chicas reconoced que todas habéis caído en su encanto alguna vez ―empezó a decir.

― Pero no cayendo tan bajo como para... ―empezó a decir Hermione molesta, pero no consiguió terminar la frase por el asco que sentía al solo imaginarlo.

― ¿Y no me lo contaste? ―le preguntó Lavander aún sin poder recuperarse de la sorpresa.

― Lo siento, no creí que fuera para tanto. ―dijo ella incomoda.

― ¿Qué no fuera para tanto? Te tiraste a la serpiente más rastrara y atractiva que se haya conocido ¿Y no es para tanto? ―le preguntó Lavander frunciendo el ceño molesta.

Parvati bajó la cabeza avergonzada y algo incomoda.

― ¿Cómo fue? Creía que no se relacionaba con Gryffindors. ―le preguntó Ginny perpleja, pero a pesar de todo divertida y algo emocionada ante tal revelación.

― Fue en cuarto curso después del baile, ya sabes, Harry no me sacaba a bailar y me aburría ―empezó a decir―. Me lo encontré cerca de las bebidas y bueno... allí empezó a coquetear y no lo pude

evitar ―dijo bajando la cabeza, mientras mordía el labio inferior nerviosa. Todas la miraban con los ojos muy abiertos ante la sorpresa, mientras que Hermione ladeaba la cabeza en modo de desaprobación―. Al menos descubrí que los rumores eran ciertos... ―prosiguió con una inofensiva sonrisa, tratando de romper el hielo.

― ¡Increíblemente, eres una gran perra! ―exclamó Ginny emocionada.

― Para ser mi primera vez, fue inolvidable. ―suspiró Parvati encogiéndose de hombros y Ginny la jaló del brazo para que le contara más detalles.

― ¡Increíble! Y encima su primera vez ―decía Hermione incrédula.

Diane reía divertida junto a Lavander, cuando se fijaron que él se acercaba.

― Chicas, la serpiente se acerca. ―murmuró Lavander y todas se callaron.

Él no pareció darse cuenta de su presencia, ya que iba enfadado y se apresuró a entrar en el aula, chocando con una de las chicas que había en la puerta, a quien le dedicó una fría mirada. Ella intimidada

se quedó de piedra, y sin mediar palabra se alejó con sus amigas donde, apenas él hubiese entrado en la sala, no tardó en presumir de haberlo tocado.

― Pobre ilusas. ―dijo Ginny negando con la cabeza, a lo que todas rompieron a reír.

Justo entonces, siguiendo a Draco Malfoy iban Zabinni, Parkinson y Nott. Theo quien iba detrás de los demás, levantó la vista y la centró a Ginny, mientras le hacia un leve ademán de cabeza en forma de saludo, el cual no pasó desapercibido por las chicas.

― ¿Ginny? ¿Tienes algo que contarnos? ―le preguntó Parvati mirándola sospechadamente mientras enarcaba una ceja. Las otras también la miraban a la espera de una respuesta.

― ¡No me miráis así! ―dijo ella algo nerviosa―. Si queréis saber si pasa algo entre mi y Nott, la respuesta es: ¡No! Simplemente que últimamente se le dio por meterse conmigo ―prosiguió encogiéndose de hombros, fastidiada.

― Pues eso no parecía meterse contigo ―comentó Lavander a lo que las otras asintieron.

Ginny iba a replicar, pero al ver a Snape acercarse y por sus pasos rápidos comprendieron que no iba de muy buen humor y se apresuraron a entrar en la clase. Se dirigieron hacia una mesa vacía, que se encontraba en segunda fila. Las serpientes se encontraban al otro lado del aula, y la mayoría sentados al final de la clase.

Diane miró a su alrededor al entrar. Snape ya había impuesto su personalidad en el salón; estaba más lúgubre que lo usual, las cortinas cubrían las ventanas y estaban alumbradas con la luz de las velas. Nuevos cuadros adornaban las paredes, muchos de ellos mostraban personas que parecían sufrir dolor, mostrando horribles heridas y partes del cuerpo extrañamente torcidas. Nadie dijo nada mientras se sentaban, mirando los oscuros y horripilantes cuadros.

Entonces, pudo ver a Malfoy sentado junto a Parkinson. Él tenía la vista enfrente de la clase pensativo y su rostros pálido se mostraba inexpresivo. A su lado Pansy lo miraba... ¿Era preocupación? Fuese lo que fuese, estaba muy bien escondido bajo una mascara de indiferencia y frialdad.

Por unos segundos, pareció que él se había percatado de que lo miraba y se volvió hacia ella. Diane sintió como la sangre se le subía en la cabeza al ver que la había pillado observándolo, pero aún así se sintió incapaz de apartar la mirada. Fue como si al instante que la mirada gris se hubiese centrado en la de ella, los capturó.

― Parece de mal humor ―le murmuró en un momento Hermione, haciendo que Diane desviara la mirada del Slytherin y la centrara a su amiga.

― ¿Quién? ―le preguntó, sintiéndose de repente nerviosa.

― Snape ¿Quién va a ser? ―le dijo ella rodando los ojos―. Aunque igualmente siempre lo está. Me pregunto como pudiste sobrevivir con él.

― Casi nunca lo veía, a no ser para repasar alguna cosa o a la hora de comer ―dijo ella encogiéndose de hombros.

― Entonces, eso lo explica ―dijo ella soltando una risita mientras sacaba las plumas y pergaminos de su mochila.

Justo entonces entraron Harry y Ron, quienes parecían haber venido corriendo, ya que su respiración se encontraba entrecortada y parecían agotados. Snape se volvió hacia ellos y los fulminó con la mirada, y ellos pero al verlo se pararon tan de pronto que se chocaron el uno con el otro, de algo que varios Slytherins rieron disimuladamente.

― Vaya, Potter y Weasley ¡Que agradable sorpresa! ―dijo Snape levantando la vista hacia ellos y con la ironía muy visible en su voz―. El primer día y ya llegan tarde ¿Crees Potter que por ser el Elegido de pasaré esta?

― No, profesor yo... ―gruñó Harry pero enseguida Snape lo interrumpió.

― No te di permiso para hablar, Potter ―le dijo fríamente―. Menos quince puntos para Gryffindor a cada uno, y otros diez por falta de respecto a ti Potter, y considerame generoso porque debería quitarte más. ―Ron iba a protestar pero Harry le dio un codazo justo a tiempo. Mas valía no retar a Snape, y menos en el primer día, donde al parecer no estaba siendo uno de sus mejores―. Bien ¿A qué esperarais? ¡Sentaos de una maldita vez!

Los dos se dirigieron hacia sus respectivas mesas refunfuñando y maldiciendo por lo bajo.

― Hasta ahora ustedes han tenido a cinco maestros en esta clase. ―empezó a decir Snape, mientras distraídamente arreglaba unos pergaminos en su escritorio―. Naturalmente, todos estos maestros habrán tenido sus métodos y sus prioridades. Dada esta confusión, estoy asombrado que tantos de ustedes hayan obtenido un TIMO en esta materia. Estaré aún más asombrado si todos logran mantenerse al día con el trabajo de los EXTASIS, el cual será más avanzado.

Snape caminó hacia el final del aula, hablando ahora en voz más baja; los alumnos estiraron su cuello para seguir viéndolo.

― Las Artes Oscuras ―dijo Snape―. son muchas, variadas, siempre cambiantes y eternas. Pelear contra ellas es como oponerse a un monstruo de muchas cabezas, al cual cada vez que cortan un cuello, crece una cabeza más feroz e inteligente que antes. Pelearan contra algo que siempre cambia, se transforma, que es indestructible.

Diane clavó sus ojos en Snape, era la primera vez que lo veía dar clases y le sorprendió la manera en que inquiría autoridad con solo una mirada.

― Sus defensas ―dijo Snape un poco más fuerte― por consiguiente, deben ser tan flexibles e inventivas como las artes que tratan de combatir. Estos cuadros, ―indicó a algunos mientras caminaba― dan una justa representación de lo qué le ocurre a los que sufren, por ejemplo la maldición cruciatus ―movió la mano hacia una bruja que claramente gritaba de sufrimiento― el Beso del Dementor ―un mago yacía encogido, con los ojos en blanco, recargado contra una muralla. Diane no pudo evitar sentir un escalofrío al acordarse de los Dementores e inconscientemente miró a Malfoy, quien al parecer también la miró, pero enseguida apartó la mirada―. O provoquen la agresión de los Inferius una sangrienta masa sobre la tierra.

― ¿Entonces se ha visto un Inferius? ―preguntó Parvati Patil en una voz aguda―. ¿Es definitivo, él los está usando?

― El Señor Oscuro ha usado Inferius en el pasado ―dijo Snape―. lo que quiere decir que sería sensato asumir que él los podría volver a usar. Ahora... ―Siguió caminando del otro lado del aula hacia su escritorio y de nuevo, lo observaron mientras caminaba, sus túnicas negras ondeando detrás de él―. Ustedes son, creo, completamente neófitos en el uso de hechizos no verbales. ¿Cuál es la ventaja de un hechizo no verbal?

La mano de Hermione se levantó hacia el aire. Snape se tomó su tiempo volviéndose a mirar a todos los demás, hasta que su mirada se centró en Diane, quien tragó saliva, deseando en ese instante deseó que la tragara la tierra y no pudo evitar sentirse estúpida al pensar que Snape haría excepciones con ella por ser nueva.

― ¿Señorita Beldon?

Diane intentó pensar rápidamente en algo. Había oído hablar de los hechizos no verbales, es más, recordó que Tobby en una ocasión los había mencionado mientras la ayudaba. Trató de encontrar en su cabeza el momento en que Toby le había hablado de ello, pero al sentirse tan observada y bajo la atenta e intimadora mirada de Snape, hasta su cabeza jugó en su contra.

― Oh Vamos señorita Beldon, que no tenemos todo el día ―se oyeron algunas risas mal disimuladas por el salón y Diane no pudo evitar sentir cierto odio en ese momento por Snape. Vio como Hermione trataba de soplarle la respuesta sin mucho éxito, hasta que al final decidió hablar.

― Su adversario no puede proveer la clase de magia que está a punto de realizar ―dijo Hermione― lo que le da ventaja de una fracción de segundo.

Snape frunció el ceño irritado.

― Señorita Granger ¿Acaso era su turno? ¿O otra vez tratando de mostrarse la sabelotodo, superior a los demás? ―le preguntó Snape fríamente, a lo que ella no respondió, se limitó a bajar la cabeza. Diane miraba a su amiga sorpresa y con reproche―. Menos quince puntos por su atrevimiento y falta de respecto, en cuanto a usted señorita Beldon otros diez, por no saber la respuesta.

La clase prosiguió, hablando mas sobre lo inferius, sobre sus propiedades y la magia oscura que utilizaban. Cuando al fin se oyó la campanilla que anunciaba el final de la clase, muchos se alegraron de por fin poder levantarse e irse de aquella aula. Diane recogió sus cosas en silencio, y aún sintiéndose algo mal por los puntos que Hermione había perdido al intentar ayudarla.

― No te preocupes Diane, él suele ser así ―le dijo Hermione en un intento de tranquilizarla, cuando ella empezó a disculparse, mientras se dirigían a su próxima hora libre.

― Es verdad, el utiliza cualquier pretexto para quitar puntos a nuestra casa ―comentó Ron―. Así que de todas maneras nos lo hubiese quitado por cualquier tontería.