Tenía esta idea hace poco, la idea de una especie de "tercera generación" en Gravity falls, ya que aun no veo algun fic sobre esta tematica, supongo que sera la pionera en este fandom.

Gravity falls no me pertenece.

Gravity falls tercera generación

Capítulo 9: La charla

En medio de la antigua mansión Northwest, se podía observar como Dipper Pines estaba sentado en la cama de su habitación. Había visto correr en la mañana a Tyrone desnudo, seguido de una divertida Mabel y un no tan alegre Matt. Sus tíos estaban trabajando en el siguiente proyecto en México apenas terminaran las vacaciones, junto con el viejo McGucket que tenía los bocetos del nuevo barco que planeaba hacerles.

Debía estar escribiendo su nuevo libro, gracias a su última aventura en China, su editor le había recomendado que aprovechara el ambiente para escribir otro nuevo éxito.

Pero en su mente solo había una persona ahora, Pacifica Northwest.

Debía ser una mala broma del destino, una ironía.

Cerró los ojos recordando cuando fue su verano de quince años. Como anteriormente había notado que Pacifica quería llamar su atención, pero su orgullo le impedía aceptar que lo quería. En ese momento había estado más concentrado en sus aventuras que en las chicas, así que le había costado por fin aceptar los sentimientos de la rubia.

Todo para que ella desapareciera apenas se hubiera marchado.

Apretó con fuera uno de sus puños, estaba cansado de todo ese juego de esquivarle, ese día iría hablar cara a cara con Pacifica.

Para sacarla de su mente de una vez por todas.

-¡SOY EL REY DEL LODO!-paso gritando Tyrone ahora cubierto de lodo e igual de desnudo que antes.

Mabel paso ahora un poco más seria y preocupada, mientras que Matt pasaba con una velocidad superior y con grandes colmillos saliendo de su boca, algo que ya no asustaba a Tyrone.

El grito de Stan cuando Tyrone se coló en su habitación, se escuchó por todo el lugar. Al parecer suponía que Tyrone lo había utilizado como escudo, algo que no protegía al anciano de un medio transformado Matt.

El opening de Gravity falls tercera generación (con la música original de la serie):

Se puede ver la montaña con cascada y el enorme hombre leñador que siempre estaban en el pueblo, la vista era como si fuera desde alguien que va en un vehículo. El viaje avanzaba para poder ver el enorme tanque de agua con el nombre del pueblo.

Luego la vista deja ver como un automóvil desaparece, para ver como Elizabeth y Leonardo están con un montón de maletas, junto expresión confundida. Mientras su madre aparece frente a ellos con una cámara para tomarles una fotografía. De fondo se ve su nuevo hogar totalmente restaurado.

La imagen cambia para ellos entrando por el lugar y todo está limpio, pero con muchas cosas misteriosas por el lugar. El plano cambia cuando pasan por la máquina expendedora de dulces, pues parece que todo se vuelve borroso durante un segundo, demostrando levemente una sombra de triangulo.

Se puede ver una toma del bosque, donde están en medio de un prado comiendo, Elizabeth intenta demostrarla a su madre la fotografía de una huella gigante, mientras de fondo Leonardo corre asustado por un extraño ser enorme delgado y negro.

La imagen cambia rápidamente dejando ver una enorme cabaña con el nombre de "Cabaña del misterio 2".

Se ve como en la montaña un viejo mollino de viento tiene las letras "W" "H" "A" "T" que se mueven muy levemente para formar la palabra "What". Con un signo de interrogación sobre ella.

Todo vuelve a cambiar, ahora se puede ver a Elizabeth en el fondo de una cueva con una lámpara, mientras su nombre aparece a su derecha. Al voltear tira la lámpara al ver un dinosaurio que aparentemente está metido en una especie de ámbar.

La imagen cambia para ver a Leonardo tocar la guitarra con un gato montés de color blanco sobre su cabeza.

Después Leonardo aparece frente a un espejo vistiendo un sombrero a la moda color gris, con una silueta de estrella en este. El chico parece feliz mientras hace poses, sonriéndole a alguien imaginario y su nombre aparece a su lado.

De pronto la imagen cambia para ver a Pacifica sentada en un sofá leyendo un libro que ella había escrito, luego la imagen cambia a ella en medio de un desfile de modas alistando todos los detalles. Con su nombre en letras bajas.

La imagen cambia a los tres frente a la casa, en una especie de fogatas mientras Pacifica cuenta historias. Todo esto mientras a su espalda se ve la luna llena y la silueta de un lobo aullando. El sonido del lobo provoca que Leonardo tenga escalofríos junto a su hermana gemela.

La imagen cambia rápidamente a la cabaña del misterio 2, donde se ve a Soos con su esposa, y un niño sentado en las escaleras como de la edad de Elizabeth y Leonardo, jugando con una pistola de dardos.

Ahora se puede observar varias siluetas del libro de Elizabeth, los mensajes encriptados y la parte de una especie de rueda, manchada con sangre.

Se vuelve a ver al ático, como Elizabeth está emocionada leyendo mientras Leonardo lee una revista de música. Ambos comienzan a flotar con todo a su alrededor, pero la única que parece ver algo extraño es Elizabeth quien ladea la cabeza antes de pasar la hoja del libro. Este libro parece ser la biografía de su héroe, Dipper Pines.

Todo desaparece y comienzan a caer fotografías a un libro. Un hombre lobo, unos Gnomos, un ovni que parece no ser visto, un unicornio que parece a punto de atacar, unas hadas negras con colmillos, un dinosaurio carnívoro, una niña de cabello azulado con mirada sonriente, unos monos con alas de pájaro, una especie de hombre con gafas. Por ultimo aparecen dos fotografías, la de Pacifica cuando era joven con los hermanos Dipper y la ultima de Dipper Pines en la edad actual junto a su hermana.

Pero la primera parecía querer quemarse lentamente.

Una nueva fotografía cae ahora.

Una donde se puede ver a Elizabeth sonreír con una camisa con un pino en ella, Leonardo sale con un sombrero diferente color azulado, atrás de ellos esta Pacifica sonriendo abrazándolos a ambos. Al lado de ellos está un joven que aparentaba quince años, de cabello rubio y ojos verdes con ropas sencillas. Al otro lado estaba Lucy la licántropo sonriendo amablemente a la cámara con sus orejas de perro.

Después sale una postal con el nombre de Gravity falls, que se quema lentamente dejando ver la silueta de un triángulo y una rueda. Tan rápido que no se puede ver con facilidad.

El día en la casa Northwest había iniciado bastante natural, con los gritos de Leo al ver como Lucy se había colado en la habitación de ellos. Después un desayuno de miradas cargadas de resentimiento y unas miradas coquetas de la licántropo. Pacifica había tenido que sacar su computadora portátil para hacer una pequeña columna para una revista de moda, mientras Lyra estaba sentada en el suelo jugando video juegos. A esto se unió Lucy, que a pesar de nunca haber tocado una consola en su vida, tenía un don natural.

Lyra le dio pelea, pero en cambio Leo sintió parte de su orgullo masculino por el suelo cuando esta lo aplasto.

Enojado salió fuera de la casa, causando que Lucy quisiera ir tras él.

-Necesita tiempo-le dijo Lyra con una sonrisa de comprensión.

Claramente comprendiendo a su hermano, Lucy asintió solo porque se trataba de ella. Igual dirigió una mirada algo preocupada a la puerta, el bosque podía ser un lugar lleno de misterios fantásticos, pero al mismo tiempo lleno de peligros.

Una hora después Lyra estaba corriendo en frente de su hogar, un globo de agua se estalló en su cara, empapando toda su ropa y tirándola al suelo. Giro furiosa a Lucy, pero esta simplemente salto esquivando el globo con una gran facilidad. La lucha claramente era una desventaja para Elizabeth, pero no se rendía. En un momento Lucy desvió la mirada, sintiendo una presencia cerca, esto provoco que Lyra aprovechara y lograra dar en el blanco, después de media hora de intentos.

Luego al ver la mirada furiosa de ella, desvió la suya, chocando con unos ojos castaños.

Sus propios ojos se iluminaron.

-Señor Pines-dijo emocionada caminando a su lado.

Lucy se quedó a una distancia prudente al lado de Elizabeth, no comprendía por qué, pero Leo y la señora Pacifica solían tenerlo de lejos. Una forma protectora, le indicaba que había algo ahí, incluso los cuerpos de madre e hijo solían tensarse al ver a ese hombre cerca de Lyra.

Cuando este giro a verla, ella mostro un poco los colmillos sorprendiéndolo.

Si ellos no confiaban en él o lo tenían de lejos, prefería mantenerse alejada y cuidar de Lyra.

Ella era su amiga.

Por suerte era bastante despistada, para no notar su mirada de advertencia contra el hombre, este solo alzo una ceja, pero igual mantuvo su distancia de ella.

-Solo llámame Dipper-le acuso rodando los ojos.

La pequeña soltó una risa algo melodiosa.

-Sabes vengo para charlar con tu madre-comento sorprendiendo ambas niñas-espero este en casa-expuso con las manos dentro de sus bolsillos.

Lyra giro a ver a Lucy, esta solo volteo el rostro al hombre confundida.

-Iré a llamarle-dijo Lyra antes de salir corriendo dentro de su hogar.

El cuerpo del hombre claramente se relajó, estaba feliz de haberla pillado en su hogar ya que sería más fácil. Pero su cuerpo se volvió a tensar al sentir la mirada penetrante de la niña restante, giro algo temeroso, sorprendiéndose de la intensa mirada de esta. En sus viajes había enfrentado diversos seres sobrenaturales, eventos casi apocalípticos y bestias míticas que intentaban matarlo.

Pero esa mirada.

Esa fuerte mirada que amenazaba destrozarte de hacer un mal movimiento, era una que conocía bien y que aún seguía dándole escalofríos.

-Sin duda los licántropos son bastante territoriales-dijo en voz alta con una ligera sonrisa nerviosa.

El rostro de Lucy no se inmuto.

-Lastima alguien de esta familia y te matare-dijo con tal frialdad, que parecía cortar el aire.

Su cuerpo se tensó un poco más.

Recordaba haber visto a esa misma niña riendo hace unos instantes, pero ahora tenía una especie de aura oscura a su alrededor y unos ojos llenos de sangre. Puede que con la familia Northwest fuera adorable y alegre, pero sin duda sus genes de lobo aún estaban en todo su ADN.

Era muy similar a Matt.

Por lo cual tenía un poco de experiencia para poder tratarla.

-No es mi intensión lastimar a nadie, solo ocupo saber respuestas-

-No me interesa…solo estas advertido-

Su mirada se endureció un poco, comenzando a fastidiarle la actitud altanera de la niña lobo, pero su mirada tampoco parecía querer ceder.

Unos nuevos pasos hicieron que la lucha de miradas se detuviera. Pacifica había llegado con un moño mal hecho en su pelo y unos anteojos para escribir, su mirada parecía dura al ver a Dipper, algo que le confirmo a Lucy su mentalidad de ser fría con ese hombre. Pero cuando giro a ver a Dipper, se sorprendió al ver algo en sus ojos, era extraño, era diferente a su mirada al ver a Leonardo.

Ella siempre pensó que Leo era alguien increíble, tenía siempre una sonrisa en su rostro y parecía siempre tan optimista, había algo que le impedía alejarse de él. Estaba segura que era el amor de su vida, solo ocupaba que él se diera cuenta que ella estaba ahí.

Pero al ver los ojos llenos de melancolía y anhelo del señor Pines, una mirada que le dejaba sin aliento…le hizo pensar si ella era igual.

Si su mirada revelaria la misma cantidad de emociones.

-Ve adentro Lucy, ocupo hablar a solas con él-hablo Pacifica sacándola de su aturdimiento.

Asintió algo distraída, caminando con pasos lentos a la cabaña.

Ella quería a Leo.

Aunque al parecer este ya no la odiaba, no estaba segura si de verdad la quería a ella.

Una tela le cubrió la cabeza, salto un poco antes de ver como Lyra estaba a su lado con una toalla sobre su cabeza. Al parecer debía secar su pelo, sonrió levemente agradeciendo por la manta, aceptando la invitación de ir ambas a cambiarse.

Vio por última vez la puerta, esperando que Leo llegara pronto.

-Vaya sorpresa-murmuro Pacifica en voz baja al ver que Lucy ya no estaba presente.

Sus palabras tenían sarcasmo en ellas, era obvio que este día llegaría, se había preparado mentalmente desde la primera vez que lo vio. Era Dipper Pines, el hombre más terco del planeta y que le gustaba resolver toda clase de misterios. Obviamente el haber desaparecido sin dejar rastro o enviar alguna carta, era suficiente para encender su curiosidad.

Además de como terminaron las cosas…

Era demasiado predecible en algunos aspectos.

Miro sobre sus anteojos como el hombre tenía las manos en sus bolsillos, su apariencia era la de todo un hombre al igual que su mirada, ya no parecía aquella mirada llena de sorpresa y sueños de antes. Era de esperarse, ya estaba cumpliendo todas aquellas fantasías de las que hablo de joven, de la manera en que siempre había deseado ella.

Aparto su mirada sin verlo a los ojos.

No lo soportaba aun.

-Bueno era de esperar que habláramos en algún momento-indico este caminando hasta donde ella estaba en la puerta.

Hizo una leve mueca en su rostro, antes de tomar asiento en las escaleras. Cuando este se sentó a su lado, ella se apartó todo lo que pudo hasta chocar contra los barrotes de madera que ahora adornaban los costados de esta.

Escucho una risa divertida de Dipper, lo fulmino con la mirada.

-No ocupamos hablar mucho…debo una disculpa por desaparecer de la nada, pero a estas alturas no importa mucho-murmuro Pacifica por bajo y viendo el suelo.

-¿No importa?-

Se preguntó si ese tono lleno de sarcasmo y enojo fue su imaginación, pero por el bien de su plan establecido, era mejor imaginar que Dipper estaba enojado por su afirmación.

-Éramos unos chicos torpes Dipper, que pensaban que todo era fácil en el mundo y que…-joder no podía decir que pensaban amarse por el resto de sus días, sonaba demasiado patético-…pensábamos que todo saldría bien entre nosotros y bueno, supongo que eso ya no importa-añadió algo incomoda de hablar sobre ese tema.

Tierra trágame.

No quería hablar sobre temas románticos al lado de Dipper Pines, sabía que era algo incómodo, pero era mejor dejar claro que eso no había tenido importancia y que ahora todo era pasado.

Miro por el rabillo de su ojo, encontrándolo con la mirada al frente y su mandíbula un poco tensa.

Mierda.

Aparto la mirada rápidamente.

Aun le parecía algo apuesto (se estaba mintiendo, estaba más sexy que antes) su cuerpo aún seguía reaccionando como cuando era una niña, por eso prefería alejarse. Si no puedes con la tentación, sal corriendo.

-Ahora yo tengo dos hijos y…tú tienes el trabajo de tu vida, creo que sería más fácil si dejamos todo atrás como si nada hubiera pasado, o al menos para mí sería algo bueno-termino por exponer.

No es como si pudiera dejar todo atrás, claramente Elizabeth y Leonardo eran la razón obvia de que su pasado jamás la abandonaría. Pero si tan solo pudiera hacer que Dipper se desligara de ella, que todo esto terminara pronto.

Tal vez…todo podría funcionar.

Aunque aún faltaba que Dipper hablara, lo cual era problemático. Podía ver en su cara como procesaba sus palabras, como intentaba darle forma y muy seguramente haciendo un ridículo plan paso por paso. Esperaba que ese fuera el hecho, ya que sus planes detallados solían salir mal para él, lo cual sería bueno para ella.

-Entonces debemos hacer como si hace algunos años no hubiéramos tenido sexo o salido a escondidas de los demás-expuso con aparente tranquilidad.

El rojo subió rápidamente al rostro de Pacifica, antes de girar a verlo indignada.

Este tenía una sonrisa maliciosa en su rostro.

-Vamos Pacifica tu misma dijiste que éramos adultos, acaso la palabra sexo aun te incomoda-

-Veo que aun eres un estúpido Nerd-

Se puso de pie dispuesta a marcharse, cerrarle la puerta en la cara y mandarlo a la mierda.

-Aun no me has dicho el padre de tus hijos-hablo Dipper con voz extremadamente seria.

Su cuerpo se tensó, volteo a verlo con mirada algo molesta y noto una seriedad poco usual en sus ojos. Obviamente él no era estúpido como el resto del pueblo, pudo haber hecho sumas fácilmente, las características de sus hijos…claramente atando su propia teoría que no habría compartido hasta estar seguro.

Claro que pensaría aquello, era demasiado evidente.

Tanto que daría risa.

Pero ella se negaba aceptar la verdad, mucho menos frente a él, mucho menos ahora que todo estaba pasando entorno a ella.

No después de lo ocurrido.

Ya no había un futuro junto a él, lo había cortado hace años en un estúpido trato con Bill Cipher.

-¿Qué estás pensando?-

-No te hagas la tonta, puede que nadie quiera decirlo, pero es algo incluso evidente que hay una posibilidad de que ellos sean mis…-

-No tengo que darte explicaciones, el padre de ellos es solo un idiota que no merece ser nombrado, pensé que sería un chico diferente, pero ese patán ahora debe estar en otra parte del mapa rezando para que no lo encuentre-

-Pacifica…la edad de los niños-

-¿Crees que eres el único hombre en estar conmigo sexualmente?-

Touche.

Noto como los ojos de Dipper se abrieron ligeramente y su expresión cambio a una incrédula con furia. Había tocado una fibra sensible. Rodo los ojos incrédula, de que hasta hace unos segundos la acusara de actuar como una niña y ahora él se mostrara posesivo como uno.

No era una niña.

No era un niño.

Ambos serán adultos.

Aunque admitía que no es como si su vida sexual fuera una gran historia que contar, tampoco tenía que dejarlo claro. Después de quedar embarazada a tierna edad y todo lo que trajo consigo, no había tenido mucho tiempo para salir con hombres con dos hijos, sus estudios y posteriormente la oportunidad de trabajo. Fue hasta hace tan solo unos tres años, que se dio la oportunidad de salir con otros hombres en citas esporádicas y se había acostado con unos cuantos.

Pero el número no sobre pasaba los siete a lo mucho.

Era madre, tampoco quería volver a quedar embarazada. Todos habían sido hombres que conocía previamente y que solo serían para descargar un poco el estrés.

Negó con la cabeza intentando olvidar eso.

-Estoy segura que tampoco tu vida sexual se limita a esa primera vez-musito viéndolo con una ceja arriba.

Lo vio chasquear la lengua y voltear el rostro respondiendo sin habla a su pregunta.

No era una acosadora, pero había escuchado claras noticias sobre Dipper. Su éxito había sido bastante rápido y muchos medios internacionales lo seguían atentamente. Admitía que cuando lo vio la primera vez, besando una mujer, las ganas de matar a alguien se hicieron presentes. Pero rápidamente lo acepto, después de todo, ella no estaba en su futuro ni él en el de ella.

-Me estás diciendo que esos niños no tienen nada que ver conmigo o mi familia-expuso Dipper levantándose.

Si bien había una diferencia de un escalón entre ellos, a la hora en que se volteo sus rostros quedaron muy cerca. Miro detenidamente esos ojos castaños, que parecían intentar ver su interior…pero ya no había nada ahí, hace mucho que había quitado la esperanza de su interior. Pero igualmente en sus ojos pudo ver su pasado, aquellas risas divertidas entre ambos, abrazos desesperados y besos robados.

Donde todo había sido fácil.

Ahora podría decir la verdad…que Elizabeth y Leonardo eran sus hijos, que los había apartado de él para que cumpliera sus sueños, porque ella había perdido parte de su interior con Bill Cipher y que jamás se perdonaba lo que ocurrió por su culpa.

Podría hacerlo.

¿Podría hacerlo?

Un destello hizo que levantara su rostro, notando como frente a la cabaña, Leonardo miraba incrédulo a Dipper, con una bolsa en su mano que parecía contener piedras.

Suspiro.

Entre Dipper y Leonardo, su elección era obvia.

Despues de todo...no podría hacerlo. Ya no tenía esa libertad.

-No te preocupes, no son nada de ti o tu familia-expreso con mortal seriedad.

Los ojos de Dipper no parecían creer del todo sus palabras, pero soltó un suspiro antes de dar media vuelta, dejandola ganar solo por esa ocasión. Se detuvo al ver a Leo, pero este solo paso rápidamente ignorándolo y entrando a la cabaña con un fuerte portazo.

Pacifica miro preocupada, antes de regresar a ver a Dipper.

Su mirada era diferente a cuando llego, ya no tenía esperanza y parecía claramente molesta.

-Este es el momento en que aceptamos que somos adultos y somos amigos-escupió Dipper claramente en una burla a su persona.

Alzo su mentón con orgullo.

No pensaba abandonar su posición. Aunque el leve dolor de su cabeza, que ahora parecía siempre estar a su lado, martilleo un poco más fuerte.

-A pesar de todo creo que eres una buena amistad, lo que paso está en el pasado, Mabel y Matt son grandes amigos para mí, lo mejor sería tolerarnos para no incomodar a los demás-

-Cierto había olvidado que eres la madurez en persona-

-No me hables con ese tono, por si no lo sabías soy una madre ahora, debo tener madurez-

-Cuidado te caes de un puto árbol-

-Eres un maldito crio en cuerpo de adulto-

-Eres un maldito crio en cuerpo de adulto-repitió fingiendo voz afeminada.

Ese era el colmo, furiosa giro a ver como al lado de la puerta había una gran cantidad de globos de agua que habían estado usando Lucy y Lyra hace un rato. Tomo un aprovechando que Dipper seguía farfullando, sin importarle su anterior discurso de madurez, lo lanzo con fuerza monstruosa estampándolo en la cara del castaño, este por el impulso termino en el suelo sobre un charco de lodo (gracias al anterior juego de las niñas) y un dolor de cabeza.

Dipper alzo el rostro viendo furioso a Pacifica, pero esta lo veía igual o peor.

-Retiro lo dicho, prefiero vestir como pordiosera una semana a ser amiga de un estúpido engreído de cuarta-expuso con tanto orgullo y enojo como cuando se conocieron por primera vez.

Luego dio media vuelta tirando la puerta con tanta o más fuerza como anteriormente lo hizo Leo.

De tal palo tal astilla.

Lyra salió del baño con la cara de alegría, ahora con ropas secas y un buen baño de agua caliente, estaba lista para continuar el día. Aunque se sorprendió al subir a su cuarto y ver a su hermana hecho una furia en su cama, mientras Lucy estaba en la suya ignorando por completo a su hermano.

Eso era raro.

-Hey-saludo, pero su hermano la ignoro.

En cambio Lucy salto en la cama con una sonrisa, caminando a ella diciéndole que fueran a jugar.

¿Había ignorado a Leo?

Giro a verlo, notando que a pesar que estaba enojado, había girado a ver a Lucy ocn una ceja arriba y luego a ella. Se encogió de hombros dándole la respuesta a una pregunta no formulada, este solo bufo y se puso aún más enojado tomando su guitarra. Pig comenzó a ronronear a su lado, mientras Lucy la llevaba al televisor para jugar.

A la hora de la cena, se sorprendió de llegar al comedor y ver a su madre gruñéndole a algo invisible.

-Ese crio estúpido, la próxima vez que lo vea voy atropellarlo-murmuraba batiendo con fuerza una mezcla.

Lyra lo ignoro, concentrándose más que todo en Leo, que ahora tenía una linterna en su mano y parecía estar incrustándole unas piedras celestes y rozadas.

-¿Qué es eso Leo?-pregunto curiosa, este solo sonrió divertido, por primera vez alegre desde su llegada.

-Un invento-aseguro con ojos brillantes y emocionados.

¿Qué rayos había encontrado en el bosque?

Mabel decidió ignorar como su esposo gruñía como perro rabioso a Stan, después de todo habían días del mes en que ambos peleaban de esa forma, todo por apoyar a su equipo de futbol americano en las finales. A pesar que su esposo era un licántropo, que estaba reformado y que casi no parecía uno, tenía sus momentos perrunos y donde se colocaba muy territorial. Aun recordaba divertida cuando estaba embarazada, como este parecía arrancarle los ojos a cualquier hombre que se acercara a ella que no fuera familia.

Bueno, ignoro a los dos mientras comía palomitas de caramelo, pues se le habían antojado. A su lado Tyrone estaba prácticamente dormido sobre el regazo de Ford, quien a pesar de estar ocupado con inventos, acepto ver el partido para pasar tiempo con su familia.

Fue cuando Matt tenía su boca más similar a la de un lobo, dispuesto a tirarse sobre Stan, que sin importarle al edad estaba listo para la pelea.

Cuando un portazo los detuvo.

Todos giraron a ver como Dipper caminaba totalmente empapado, con una expresión furiosa y prácticamente rechinando los dientes. Como si no fuera un adulto. Se vieron entre sí, antes de volver a ver a Dipper que pasaba frente a ellos hecho una furia e ignorándolos.

-¿Un adulta? Si claro, ni ella se lo cree, sigue siendo la estúpida niña mimada y consentida que conocí hace años-murmuraba para sí mismo.

Ford intento llamarlo.

-¿Dipper?-dijo pero este lo ignoro.

-¿Un globo de agua? Totalmente madura, esa fruta de árbol voy a tirarla la próxima vez que la vea, un globo de barro en la boca para que deje de decir estupideces-fue lo último que se escuchó antes que diera un portazo a la puerta de su habitación.

Definitivamente de tal palo tal astilla.

Hubo un extraño silencio en la habitación, intentando procesar que acababa de pasar ahí.

-Por fin se volvió loco el chico-indico Stan regresando el partido.

Los demás se encogieron de hombros, aceptando fácilmente esa teoría.

Menos Mabel, quien se quedó con la vista perdida por donde Dipper se había ido hace unos segundos.

Mabel no pudo volver a concentrarse, pues a pesar de todo ese acto, había jurado ver una extraña chispa que hace mucho había desaparecido de los ojos de su hermano.

Sonrió.

Tenía un buen presentimiento.

Continuara…

Sentia que me iban a buscar con tridentes y antorchas en mi casa, si no colocaba una interaccion entre Dipper y Pacifica pronto. Pero ya ahora que todo llego al punto que esperaba, puedo hacer que estos dos comiencen a interactuar de forma que queria.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.