Los personajes de Twilight no me pertenecen. Solo me adjudico la trama


Descripción: Bella Swan tiene una buena vida, buenos amigos, buena reputación… ¡Pero tiene malas notas! ¿Qué pasara cuando su tutor, un playboy de la escuela, este mas interesado en su cuerpo que ayudarle a pasar el periodo?

Aclaraciones: Esta historia originalmente esta basada en un comic que estoy realizando, actualmente llevo 14 capítulos, y dos temporadas. Decidí escribirla, y que mas maravilloso que con los personajes de Twiligth. Pero deben saber que Edward no será el mismo lindo y tierno personaje que conocen. Mis más honestas disculpas si no les va gustando la adaptación.


Una Aclaracion: Noooo, Ed no es bipolar! xD


El Juego del Amor

9no Juego: Manera de Ser

Insistentes eran sus manos sobre mi piel, su insaciable boca yacía sobre la mía al tiempo en que su increíble lengua luchaba contra la mía. Me quedaba inmóvil mientras él se movía como todo un experto, sabiendo perfectamente como hacer su trabajo, tocando… besando… acariciando… Haciéndome sentir viva. A pesar eso, quería seguir resistiendo toda esa ansia, toda esa hambre dentro de mi ser. Mis manos aun luchaban con separarlo, con abotonar mi blusa y mis labios y lengua trataban de no corresponder su pasional beso.

– De-detente – Imploraba, lamentablemente, mi voz no sonaba tan confiada y serena como hubiese querido. – ¡Basta!

Para cuado me di cuenta su boca ya estaba llegando a mis senos, además de ello, su mano seguía apretando uno de ellos suavemente mientras que la otra mano que le quedaba libre, subía y bajaba por mis muslos en un fino roce. Y entonces cerré los ojos y me escuché, soltando gemidos, disfrutándolo.

¿De verdad así perdería mi virginidad? ¿En un lugar publico como en jardín de la escuela? Bueno, en este momento no me importaba, solo me preguntaba porque rayos no me hacia suya de una vez.

– ¿¡Que demonios están haciendo! – Hablo la voz congestionada de… ¿¡La profesora Clear!

Oh, No.

No, no, no.

¡NO!

¡Esto no podía estar pasando! ¡No! ¿¡Porque justamente mi maestra de Historia, la cual me tenía en la mira, debía de encontrarme en una situación tan indecorosa!

Me limite a abrir los ojos y ver a un Edward asustado, realmente aterrorizado, ante la mirada de desaprobación de Clear.

– …Eh,… Hola… – Hablo torpemente él – ¿Cómo a usted le va?

La profesora solo frunció el seño, casi parecía que le asesinaba con la mirada. ¡Y esta podía ser mi oportunidad de escapar!... Si era descubierta en un intento de libertinaje con Edward, lo más probable es que me asignarían con otro tutor… No quería dejar de verlo… Podía meterse en problemas él solo, ¿pero que me encontraran con el para que fuera reemplazado? Eso sí que debía de evitarlo.

Vaya, jamás me imagine diciendo eso. Generalmente ante esta situación sería la reina de la felicidad… Sin duda alguna, la ironía y yo no nos llevábamos bien.

Sigilosamente me fui arrastrando por el pasto huyendo de la escena, una vez que llevaba dos metros de delantera me voltee para quedar sobre cuatro patas, me seguí desplazando, confiada, hasta que mi rodilla aplasto una hoja marchita que provoco un leve crujido. Me congele ante el ruido, y al no ser llamada por alguna reprehensión continúe mi camino.

– Srta. Swan – Musito Clear y entonces me pare en seco – Si planea escapar de esa manera, debo de informarle que su plan no tendrá éxito. He estado viendo como se va alejando de aquí, y créame, si ahora se hecha a correr sabre perfectamente a quien buscar.

Con movimientos robóticos me voltee a observar a la maestra, con los brazos cruzados, su rostro enojado y… me parecía que faltaba poco para que una vena palpitara en su frente, era la viva imagen del Anticristo… Bueno, tal vez no exactamente el anticristo, pero Clear era mi Némesis… Y yo no era precisamente Alice, ni Jill, ni Carlos Olivera, ni todo el elenco de Resident Evil para combatir contra ella y ganar.

Vaya… Tenia que dejar de ver todas esas películas de acción y ciencia ficción que Charlie me obligaba a ver como actividad padre-hija.

De pronto tanto Edward como yo nos vimos esperando sentados afuera de la oficina del director, ambos serios, cabizbajos, tensos. Yo aun me arreglaba la ropa y verificaba que cada botón estuviera en el orificio correcto, Edward, por otro lado miraba al vacío aun con la ropa bastante arrugada.

– Lo que me faltaba… – Murmure con cierta frustración, él no respondió lo cual hizo un silencio muy incomodo.

Comencé a silbar tan solo para hacer ruido, Edward seguía como un muerto viviente, después golpeaba levemente el suelo con mi calzado, zapateando, y el tampoco respondió nada. Mi ultimo intento fue interpretar una canción, no estaba segura de quien la cantaba ni como se llamaba pero estaba algo desesperada.

– According to you… –Comencé tímida – I'm stupid, I'm useless, and I can't do anything right… According to you, I'm difficult, hard to please, forever changing my mind, I'm a mess in a dress, can't show up on time, even if it would to save my life… – Nada, tampoco mostró movimiento alguno, así que decidí seguir – But according to him, I'm beautiful, incredible, he can't get me out of his head, I'm funny, irresistible, everything he ever wanted – Para cuando termine ese verso ya estaba adentrada en mi plan de cantante super estrella, incluso hacia movimientos, ¡me sentía en mi momento de fama! – According to you, I'm boring-

– ¡Ok, Bella, detente! – Me interrumpió bruscamente, me sobresalte y le mire sin comprender nada. El me observaba como si estuvieran a punto de matarle. No entendí hasta que volvió a hablar.

– ¡Diré que lo siento, en serio, pero deja de blasfemar! – Exclamo un poco más divertido… Y mientras el se mofaba yo me enfadaba. Nadie nunca antes había insultado mi forma de cantar… Bueno, igual el único lugar donde cantaba era en la lucha.

– ¡Eres detestable! – Casi le grite dándole un golpe en la cabeza. El solo se reía animado.

– Esta bien, esta bien… Pero en realidad sí me estoy disculpando.

¿Eh?

– ¿De que te estas disculpando?

– Por meterte en este problema… – Hablo como quien no quiere la cosa, para después defenderse rápidamente – ¡Te juro que no lo planee!

¿Edward se estaba disculpando? Ahí me volvió a deslumbrar porque se excusaba como un pequeño de cinco años que terminaba de romper accidentalmente la más apreciada figura de cristal de su madre. Y es que su manera de ser era algo indescriptible, podía ser salvaje pero delicado al mismo tiempo, podía ser el héroe y el villano, podía ser bueno y malo. Porque cuando era el Edward agradable nada importaba, me gustaba su presencia, su sinceridad, su expresión inocente de infante… Hasta que sus hormonas le dijeran que hacer y el Sr. Buena Onda cambiara de turno con el Sr. Libidinoso.

– Edward… No te preocupes, saldremos de esta – Le sonreí y el me devolvió el gesto.

Poco después el director, el Sr. Greyman, nos hablaba enérgicamente sobre los métodos anticonceptivos, la paternidad responsable, los lugares adecuados para fornicar, lo débil que es la carne, enfermedades de transmisión sexual… Parecía una tesis de lo que es el sexo y la sexualidad.

Yo estaba sonroja, podía notarse, un tomate estaba mas pálido que yo, solo me limitaba a mirar al piso avergonzada; Edward miraba sereno al director como si este estuviera hablando del clima, respondía, asentía, reía… Y cuando el Sr. Greyman desviaba la mirada de nosotros, su traviesa mano disimuladamente se posaba en mi rodilla subiendo por mi pierna… Yo me tensaba, intentaba detenerle sin resultado alguno… ¿acaso Edward levantaba pesas para tener semejante fuerza?... Para cuando el director nos miraba sospechoso retiraba la mano haciéndome quedar aun más sonrojada.

Esa era su manera de ser… Bueno y malo. Salvaje y Delicado. El héroe y el villano.

– ¿Entienden, jóvenes? –Nos pregunto el director – Hay lugares para tener relaciones sexuales, no tiene que ser necesariamente un cuarto… Pero mucho menos un lugar publico. Y Sr. Cullen, me sorprende mucho ver esta actitud, usted es un estudiante ejemplar., esta es la segunda vez que le sorprenden cometiendo actos ofensivos a la moral.

– Lo se y lo entiendo, estimado director – Adulador… – Cometí un acto de debilidad, sé que debí esperar y estar en un lugar mas privado… ¿Pero que quiere que hagamos? En pocas palabras usted es el responsable por prohibir algo que para nosotros, los adolescentes, es vital.

– Sr. Cullen, el tener sexo en la adolescencia no es vital, ustedes son solo unos precoces – Responde con acidez, se estaba malhumorando – Y no me levante la voz. Si le vuelvo a encontrar a una situación similar me veré obligado a…

– ¿A que, gran y estimado director? – Por mi Dios… No tenía ni la más minima idea de que Edward se pusiera a debatir contra las autoridades, y más con el director… Es decir, él tenia todo el poder de expulsarlo y aun así no le importaba. Se daba escuchar, desafiaba y exponía sus puntos.

– Me veré obligado en llamar a sus padres, tener una larga charla con ellos tratando de explicar que su hijo en realidad no están excelente alumno como ellos creen. Y como yo también pensaba. – Finalizo y ante ello Edward se tenso. Yo observaba la escena callada, con el corazón acelerado mientras pedía que no le hicieran nada a mi tutor, pero también a la espera de mi juicio.

– Esta bien. De acuerdo. Me contendré. – Musito Cullen fastidiado.

– Srta. Swan – Comenzó sereno – Por esta vez no le asignare un castigo, solo una advertencia, si se le vuelve a encontrar en una escena parecida también llamare a sus padres.

– ¡S-sí! – Asentí aliviada – ¡No hay problema, no volverá a suceder!

Acto seguido salimos del lugar, aun sonrojada, aun tenso, aun apenados.

– Bueno… – Comenzó él.

– No nos fue tan mal… – Finalice.

Ambos suspiramos al unísono.

– Hey… ¿Por qué te amenazo con eso? – Quise saber, note lo mucho que se había tensado en cuanto mencionaron a sus padres.

– Um… Mis familiares son personas importantes… Mis padres son exitosos, dueños de una gran empresa, siempre exigen lo mejor, lo cual no es la excepción conmigo. Debo de sacar siempre las mejores notas, siempre estar en cuadro de honor, tener diplomas, tener una conducta excelente… Si el Sr. Greyman me expulsara, digamos que, ellos deberían estar enterados del porque… Y eso no me conviene.

Lo comprendía. Mis padres también me exigían las mismas cosas, solo que no lograba el éxito que el tenía.

– ¿Te imaginas el gran shock por el cual mis familia pasaría si se enteraran que hace mucho tiempo deje de ser casto?

De acuerdo, no lo comprendía.

– No quiero decepcionarlos, así que es mejor que sea más cuidadoso. Y de nada.

– ¿De nada?

– Gracias a que me puse a debatir con el director quedó tan molesto conmigo que mejor te ignoro.

– Gracias… Supongo. – Hable insegura y mi afirmación mas bien había parecido una pregunta. Aunque el gesto había sido lindo, jugo con su destino para proteger el mío. Eso me hizo sonreír… Pero pensándolo bien, ¿ese acto no tendrá un doble sentido, como aquella vez en que no me enseño nada para que reprobara el examen de historia?

– Bien, Bells, tengo un asunto que atender… Te veré más tarde en tutoría.

Asentí y lo mire irse.

Me puse a recordar… A mi mente vino un flashbacks sobre lo ocurrido en el jardín, volvía a revivir cada sensación, cada parte que me había tocado aun sentía su tacto, lo mismo con las partes que había besado. Aun sentía sus labios sobre los míos, sus manos explorando mi cuerpo casi en su totalidad. Quería más. Quería que el siguiera… Quería que esa tarde me hubiese hecho suya…

¡Muy bien, Bella! ¡Mama estaría orgullosa! Claro, entregarme a un chico que ni siquiera amara… Tan solo por el deseo que sentía al ver su cuerpo, o imaginarlo en traje de baño… o con una camiseta pegada y entonces – ¡Ok, Bella, basta!

Mire mi reloj resignada dándome cuenta de que la clase ya tenia cerca de una hora de haber comenzado, apurada me dirigí hacia allá. Faltaban unas cinco horas más antes de que fuera mi casa, y esperara a que él viniera a simular, o al menos intentar, enseñarme la materia en turno: Algebra Analítica.

Subí por las escaleras en dirección al segundo piso, los pasillos estaban vacíos lo cual me daba a entender que todos ya estaban en clase siendo buenos alumnos… Me entretuve viendo un mural donde se podían pegar anuncios sobre empleos temporales, servicios sociales, teatros, adopción de mascotas, exámenes, etc. Me llamo la atención un anuncio sobre un "castigo" eficaz para jóvenes rebeldes; no se trataba de vestir completamente de anaranjado y recoger basura en la carretera, ni sacar a pasear perros; consistía en en atender una tienda de dulces, tiempo completo, ofreciendo servicios a la clientela que en su mayoría eran niños pequeños de máximo 12 años. Deduje aunque hubiese una chica súper maternal no podría pasar diez horas atendiendo a más de cinco niños gritando y corriendo por todos lados, pidiendo dulces.

– D-detente.

Escuche una voz femenina, cortada, proveniente del tramo entre el segundo piso y el tercero. Después, un jadeo y un gemidito muy, muy sospechoso.

No era la primera vez que se escuchaba a una pareja escapando de clases para tener un momento privado, pero para terceras personas era algo muy incomodo.

– Edward….

¿Eh?... Pare en seco, ¿había escuchado bien?... No, tan solo era producto de mi imaginación… O escuche mal y se referían a un Edgard…. Tranquila, Bella, además seguro hay mas Edwards en esta escuela… ¿¡Verdad!

– Llámame Sr. Cullen.

Bien, eso lo confirmo.

Me aventure y me asome un poco, solo quería confirmarlo. No se para que, me dolería, lloraría, lo odiaría y me sentiría nuevamente su juguete. Pero quería saber, debía saber si era realmente él. Mi subconsciente aun creía que tal vez era un chico que le gustaba imaginar que era Edward… Y que le gustaba imitar su voz de terciopelo…

Cautelosa, mis ojos fueron los testigos de aquel encuentro íntimo. Ahí estaba él, aprisionando a una chica de primer grado contra la pared, me recordó a mi en unos instantes; temerosa, nerviosa… pero ansiosa.

Edward me había besado en los labios, ahora el besaba los suyos.

Edward había tocado por debajo de mi sostén, ahora el comenzaba a quitarle el suéter color fucsia que protegía su pálida piel.

Edward me miro tierna y devoradoramente, ahora el la miraba de la misma forma.

Edward me había hecho sentir especial, y probablemente ella también lo sentirá.

– No… – Suplico ella.

– Te gustara – Contraataco él.

– Si mis padres se enteran –

La interrumpió con un salvaje, delicado, lujurioso, y tierno beso. Ella se quedo estática dándole la libertad se atreverse a desabotonar su blusa.

No quise ver mas, sabia en que iba a terminar.

Sigilosa, silenciosa, cautelosa… Me volví y me dirigí a mi salón sin mirar atrás.

Esa era la forma de ser de Edward; salvaje y delicado, el héroe y el villano, bueno y malo.


Lo se, es una groceria un capitulo corto, pero recuerden que cada cinco caps hay Edward POV, osea, uno mas y listo xD

Aww, he estaod bastante ocupada.. y eso que estoy de vacaciones ¬¬... Pero ando cuidando a dos perritos de maximo 3 meses, y si llora uno va el otro, si uino se hace llevalo al baño, estate en vela toda la noche, cuida que no hagan nada malo... ¡en serio! me siento mamá

pero son tan cute xD

Ok,espero que les haya gustado este cap, y nos leemos la proxima ves.

PD: La cancion se llama "According to you" y es de Orianthi, por si la quieren oir xD

Night