Nunca había estado tan ansiosa escribiendo una actualización como lo estuve con este capítulo.
Siento una ola de emociones por su contenido, pues nunca había tocado ciertos temas como los que escribí aquí, menos con una ship que amo tanto :( A ver qué tal resulta todo...
Y me da bastante curiosidad sobre como lo recibirán
En fin... Espero que les agrade a su manera, les emocione o sea lo suficiente para que sigan hasta el final con esta historia.
Muchas gracias a todos por leer :3 Por primera vez actualice "rápido", un mes después de mi actualización de Diciembre, y fue más que nada a petición de ciertas personas y por el hecho de que se quedó en una situación muy crucial.
P.D.: MUCHAS GRACIAS A TODAS ESAS PERSONAS QUE HAN DEJADO REVIEWS TAN BONITOS. Lo aprecio mucho, aunque algunos por ser comentarios hechos sin una cuenta de este sitio, es imposible de responderlos directamente, eso me frustra mucho. En serio les agradezco muchos sus comentarios y su agrado a la manera en que escribo y realizo mis fanfics
— ¿Qué te sucede? Volviste a ponerte tan serio…
Doflamingo había notado que Law (quien estaba a su costado derecho) había vuelto a adoptar una expresión de intensa amargura.
Habían estado bebiendo, alentando a distintas chicas en sus eróticos bailes y gestos que laboraban en el establecimiento, también habían estado jugando un par de juegos de azar, y todo lo anterior no ayudo a Law a olvidarse de su molestia interna.
— ¿Qué es lo que realmente buscabas aquí?—cuestiono el hombre rubio mientras dejaba una botella de vino sobre la mesita que tenía en frente.
Law volteo a ver a Doflamingo con atención: Miro como su camisa, abierta en el pecho que dejaba relucir sus fuertes pectorales y su piel bronceada; luego su mirada subió al rostro, en donde la gran sonrisa de Doflamingo parecía una imagen eternamente clavada en su cara; como las curiosas gafas de cristal rojo ocultaban bien aquellos misteriosos ojos y, por último, bajo la atención hacia las caderas en donde su entrepierna prometía grandes pasiones.
Law se acercó más al hombre rubio, aproximando su boca al oído de este para susurrarle sus intenciones.
Doflamingo, quien no era alguien que se avergonzara fácilmente, se sorprendió por unos segundos, volteó a ver al jovencito y adoptando una actitud un poco más seria, se animó a cuestionarlo:
—Pero mocoso… ¿Estás hablando en serio?
—Creí que ya estabas al tanto, la primera vez en que nos vimos actuaste de otra manera.
—Lo sé, pero en ese entonces solo estaba…
—Entonces, ¿no estas interesado en hacerlo?—y Law, cambiando drásticamente su actitud fría, se abalanzo un poco sobre el mayor, posando una mano sobre el pecho y otra en la entrepierna de Doflamingo, y dedicándole una profunda y seductora mirada que hace mucho no ponía en práctica.
Doflamingo miro a Law fijamente por unos momentos, sintió una descarga de adrenalina; todo su cuerpo empezó a vibrar de excitación al sentir las caricias de aquel muchachito, su corazón empezó a latir fuertemente y su respiración comenzaba a afectarse.
—Espera…—soltó Doflamingo con un hilo de voz. Detuvo las ansiosas manos de Law—. No sigas… No aquí. Vamos…—y el rubio saco un par de llaves que traían el pequeño control de alarma de auto—. Date prisa…
Mientras tanto, Rosinante se encontraba buscando a Law…
Le había llamado tantas veces a su celular, pero fue obvio que el jovencito ignoraría sus llamadas.
El angustiado rubio había decidido irlo a buscar primero a casa de sus amigos pero, para su triste sorpresa, la dirección que tenía era equivocada.
Después de aquel fracaso tuvo que recurrir a la policía; el rubio les informo que el jovencito llevaba horas desaparecido y que había agotado sus recursos cercanos para averiguar sobre donde podría encontrarse.
Una vez que dejo el reporte en la policía, se dedicó a seguir buscando por su cuenta, dando vueltas en su auto por todos los vecindarios cercanos al departamento, a la residencia Trafalgar, a la escuela, a los sitios que frecuentaban…
Aunque ya fueran altas horas de la noche seguiría buscándolo; ya había faltado a su segundo empleo, y probablemente, también a sus clases de mañana si Law no volvía.
—Por favor… Law… Regresa pronto…—musitaba Rosinante totalmente afligido.
Se detuvo un momento en una tienda de autoservicio para tratar de calmarse un poco antes de seguir buscando. Había comprado otra cajetilla de cigarrillos, de la cual fumo uno antes de regresar al auto.
Cuando subió al vehículo miro su reflejo en el espejo retrovisor, observo como sus ojos cobrizos denotaban su cansancio y preocupación.
—Ahora… ¿A dónde…?—resoplo mientras recargaba su frente sobre el volante, pensando en que otro sitio podía ir a buscar.
Luego llego a su mente un recuerdo que podía ser clave… Recordó las viejas tendencias de Law de ir a beber ilegalmente, recordó aquella situación en que había ido por el a un bar de mala fama.
—Maldita sea… ¿Por qué no lo pensé antes?—gruño al encender el carro—. Espero dar con ese lugar…
Lejos de ahí, Law viajaba sobre un lujoso convertible de vibrante color rojo.
Habían llegado a la lujosa residencia de Doflamingo…
Al entrar en aquel lugar Law confirmo que ese sujeto tenía bastantes medios para tener una vida llena de comodidades y lujos.
Doflamingo camino hacia su sala de estar y el jovencito le siguió en silencio, sin dejar de observar cada extravagante detalle de esa casa.
Finalmente el rubio se quitó su enorme abrigo de plumas rosas y tomo asiento en un largo sofá. Luego estiro su mano derecha hacia la mesita de centro en donde había un par de botellas de vino, bebió un poco y luego dio un largo y pesado suspiro. Por otro lado, Law comenzaba a sentir una especie de vértigo causado por la fuerte incertidumbre que ahora llegaba a su mente, se preguntaba si en verdad se atrevería a seguir con esto…
— ¿Y bien?—y Doflamingo sonrió ampliamente, como normalmente lo hacía, pero esta vez una intención de coqueteo le adornaba el rostro.
Law no podía sonreír aún, pero sus ojos grises dejaron ver una extraña pasión que Doflamingo valoro bastante.
Pronto Law tomo asiento sobre el regazo de Doflamingo, rodeo con sus brazos el grueso cuello del rubio y comenzó a besarlo con bastante energía y lascividad, usando bastante su lengua, dejándose llevar solo por su avidez de volver a sentir ese tipo de contacto físico hasta que el placer le hiciera olvidar todas sus frustraciones y preocupaciones…
Doflamingo poso sus grandes manos sobre la espalda de Law, acariciando por debajo de la ropa que no tardó mucho en retirar después de unos segundos.
Una vez que el torso del joven quedo al descubierto, Doflamingo se dedicó a besar apasionadamente cada sección de este, poniendo especial atención a los tostados puntos que decoraban el pecho de Law, lamiéndolos con delicadeza para después morderlos y succionarlos con un poco de brusquedad.
—Espera…—gimió Law algo molesto, alejándose un poco pues había sentido algo de incomodidad.
— ¿Qué sucede? ¿Estoy siendo demasiado brusco contigo, pequeño?
Law miraba molesto a Doflamingo, le había fastidiado ese último comentario.
El muchacho se retiró del regazo del rubio, se puso de rodillas en medio de las piernas de Doflamingo y se propuso a abrir la cremallera del pantalón, dejando libre la erección del rubio.
—Estabas ansioso por verlo, ¿no es así?—dijo Doflamingo con una voz suave y un tanto arrogante. Llevo su mano derecha hacia la cabeza de Law, acariciando su erizado cabello negro con un extraño toque paternalista, que resulto un tanto perturbador para el jovencito.
Law observaba el rígido falo del rubio, como las venas se marcaban fácilmente en este y, para su desgracia, no pudo evitar compararlo con el de Rosinante…
Pronto los manos de Law comenzaron a rozar todo el talle, frotándolo repetidamente y apretando de vez en cuando, haciendo que aquella extremidad se endureciera cada vez más.
—No lo haces nada mal…—gimió Doflamingo en cuanto Law comenzó a estimularle con bastante energía—. Pero me temo que no te será fácil seguir más allá de eso, ¿no es así?
—No me subestimes…
— ¿Ah sí? ¿Con que ya lo has hecho con alguien de esta talla?
—Puedo decir que trate con uno un poco más grande…—se atrevió a decir Law sin dejar de frotar a Doflamingo.
Doflamingo lanzo una estridente risa, totalmente divertido por el gesto sin vergüenza de Law.
La arrogancia y crudeza de ese jovencito le fascinaban cada vez más…
Se sentía extrañamente cómodo junto a él y le divertía presenciar su ácida actitud, pues esa clase de gestos altivos era algo que le motivaba bastante después de recibir actitudes sumisas y complacientes casi todos los días por parte de casi todos sus conocidos.
Esa actitud tan retadora y a la vez seductora…
Tan amarga pero a la vez tan pasional… Fue inevitable recordar a Crocodile.
Su corazón dio un vuelco en medio de aquellas placenteras sensaciones, se esforzó en olvidar y negar esos recuerdos para volver a sumergirse en esta nueva experiencia con este jovencito moreno que se empañaba bastante en hallar placer junto a él.
—Creo que debemos continuar esto en mi habitación…—jadeo Doflamingo tomando a Law entre sus brazos para subir a dicho lugar.
—Da igual, solo date prisa…
—Ja, mira que creído resultaste… Debería darte una lección para aplacar esos malos modales—le dijo el rubio con una voz que pretendía dar una falsa reprimenda. Llegaron a la habitación y Doflamingo ni se molestó en cerrar la puerta.
—Ya deja ese juego… Que sea más joven que tú no significa que me tengas que tratar como un niño—reclamo Law en el momento en que Doflamingo lo dejo sobre la enorme cama. El jovencito se retiró los zapatos, pantalón y la ropa interior.
—Ja, vaya… Sí, claro… Ya dime, ¿Cuántos años tienes en realidad?—pregunto el rubio mientras se quitaba su ropa al mismo tiempo que Law.
— ¿En serio eso importa a estas alturas?—inquirió Law mientras veía a Doflamingo aproximarse a un mueble cerca de la cama, de donde saco un par de preservativos y lo que parecía ser un envase con lubricante.
—Agh… Pues si… Tal vez si sea idiota de mi parte preguntarlo ahora… Pero nunca está de más… Dime que... Al menos tienes diecisiete años…—gimió Doflamingo al volver cerca de Law y sentir que de nuevo su rígido miembro era acariciado por el jovencito.
—Dieciséis…
—Maldita sea… Eres todo un rebelde… Mocoso engreído…
Y Doflamingo no pudo evitar tomar a Law por los hombros, empujándolo boca abajo sobre la cama para comenzar a prepararlo.
El corazón de Doflamingo cada vez latía más rápido y fuerte, las ganas de volver a sentir a alguien contra su piel eran inmensas; dejar escapar toda la pasión que podía concebir era algo que ya necesitaba…
Y si era con alguien especial, como ese jovencito de espíritu tan intrépido y tenaz, mejor aún…
— Disculpe, ¿ha visto a este muchacho recientemente?
—No, lo siento.
Rosinante se encontraba recorriendo una zona de bares y clubes nocturnos.
Se detenía en la calle para preguntar a quien pudiera si había visto a Law cerca de ahí, mostrando la única foto que tenía de él.
Finalmente después de un par de horas decidió descansar un poco, pues sus pies y cabeza no podían más con el cansancio.
Entro a un enorme establecimiento que resultó ser un casino.
El ambiente era bastante tranquilo para lo que se había imaginado y, a pesar de haber entrado ahí para descansar, no desaprovecho la oportunidad de seguir preguntando por Law a cada persona con la que se topaba.
Rosinante se dirigió a la zona de bar y tomo asiento en la barra, dejando su cuerpo recargarse contra esta, relajándose un momento.
Luego de unos minutos se recobró un poco y decidió fumar otro cigarrillo…
Pero esta vez no basto para relajarlo, cada vez se sentía más desesperado por no hallar ni un indicio de Law.
Se atrevió a pedir un pequeño trago de licor, solo para beber algo y así despertar un poco de su letargo de ansiedad.
Recordó con detalle la discusión que habían tenido antes de todo este desastre, recordaba cada intensa expresión que había esbozado Law, cada palabra y reclamo…
—Law… Por favor… Regresa…—musito Rosinante apretando sus dientes para reprimir un horrible e intenso sentimiento de culpa y desesperación que amenazaba con provocarle un desdichado llanto—. Perdóname…
La impotencia le invadió de golpe, su cuerpo no resistió más, sus ojos no pudieron evitar derramar un par de lágrimas que rápidamente seco con su mano izquierda, tallando con algo de brusquedad sus cansados ojos.
Cuando recupero un poco de calma, respiro hondo y se propuso a seguir buscando; al tratar de ponerse de pie, perdió el equilibrio y cayó al suelo de espaldas.
—Que patético…
Rosinante alcanzo a escuchar que un sujeto que estaba a un par de asientos de él había realizado tal comentario.
—Sí, supongo que si…—suspiro Rosinante aceptando dicho adjetivo de la manera más calmada posible mientras se ponía de pie con algo de dificultad. El rubio se acercó al desconocido y decidió preguntarle: —. Disculpe, estoy buscando a este muchacho…
—Aquí no se permite la entrada a menores de edad—terció el hombre con voz grave. Dicho hombre cuyo cabello oscuro estaba peinado hacia atrás fumaba un grueso puro que sostenía con su mano derecha, que era la única mano con la que contaba, debido a que un garfio de color dorado había sustituido a su mano izquierda.
—Lo sé, pero… Tiene la tendencia a no obedecer esa clase de reglas…—dijo Rosinante con algo de pena mientras guardaba de nuevo la fotografía de Law.
— ¿Ya contactaste a la policía?
—Si… Pero no puedo quedarme tranquilo sin hacer mi propio intento—dijo Rosinante con voz decaída.
El hombre de cabello negro observo con atención el rostro del rubio.
Detecto fácilmente que había estado llorado debido al estado de sus cobrizos ojos cansados, noto como los signos de cansancio y desvelo decoraban su cara. Y a pesar de esas características de desgaste también noto que poseía un extraño atractivo que despertó su interés; aprecio la sinceridad y vulnerabilidad de su pálido rostro de facciones delicadas, el cómo sus ojos de tonos naranjas reflejaban sus emociones con facilidad y la manera en que ese cabello rubio caía elegantemente sobre la frente y que parecía apenas querer cubrir sus ojos.
Crocodile había sentido algo tan extraño como sorpresivo, su corazón había resentido esa última percepción, pues empezó a latir un poco más fuerte de lo normal.
—Disculpe, ¿quiere decirme algo más?—pregunto Rosinante mirando algo confuso al sujeto pues este último le había estado mirando fijamente desde hace unos segundos.
—No... Quiero decir, ¿ya publicaste anuncios de búsqueda?
—No, aun no… Pienso hacerlo a primera hora de la mañana.
—Entonces recién desapareció hace poco… Deberías ir a tu casa, generalmente los chicos de esa edad solo quieren una noche de juerga y después regresan a casa al día siguiente—y dio una profunda bocanada a su puro para después exhalar una larga columna de humo—. Si sigues con esta búsqueda, te quedaras exhausto.
—No creo poder descansar en esta situación...
Una vez más, Crocodile sintió un extraño arrebato de conmoción por las sinceras expresiones de ese rubio…
Reconoció que tenía bastante convicción para ser alguien que parecía ser de carácter apacible.
— ¿Cuál es tu nombre?—se atrevió a preguntar Crocodile, molestándose consigo mismo segundos después de decir eso.
—Rosinante.
—Rosinante… Te avisaré si es que alguien de mi personal se encuentra a tu muchacho. Solo dame tu número de teléfono.
— ¿En serio? Se lo agradezco mucho—y Rosinante le anoto su teléfono en una pequeña servilleta usando una pluma prestada del bar—. Aquí tiene… Espere ¿Dijo personal? ¿A qué se dedica?
—Soy el dueño de este lugar—le informo Crocodile con voz indiferente.
—Oh… Vaya… No pensé que…—empezó a balbucear Rosinante sorprendido por el hecho—. Gracias… Siento molestarlo…
— ¿Siempre eres tan "elocuente"?—inquirió Crocodile con un deje de cínico sarcasmo.
—Creo que sí… Siempre he sido algo torpe. Es un defecto que he tenido desde pequeño. Disculpe, aun no conozco su nombre…
—Llámame Crocodile.
—Bien, señor Crocodile…
—Solo Crocodile.
—Crocodile… Me tengo que ir. Gracias por su ayuda, estaré al pendiente… Que pase buena noche, con permiso—y Rosinante se despidió con una suave y cansada sonrisa para continuar su búsqueda.
Esa sonrisa quedo grabada en la mente de Crocodile; hacía mucho no miraba a una persona como Rosinante.
Le parecía una broma o una alucinación, le parecía algo muy fantasioso encontrarse con un hombre de ese porte.
—Sigo siendo un idiota…—murmuro Crocodile molesto por la inesperada ola de emociones.
Ya habían pasado un par de semanas desde la última vez en que había visto a Doflamingo y desde entonces, se había prometido olvidar toda cuestión relacionada a intereses pasionales o románticos; le había parecido sencillo mantener ese juramento, pues según su criterio, no cabía posibilidad de que existiera una persona lo suficientemente interesante o decente para él, consideraba que casi todos los individuos que conocía y que conformaban sus círculos sociales eran casi iguales o peores que aquel hombre bronceado rubio de gafas que le había dado tantos problemas.
Pero ahora había vuelto a sentir un leve interés por alguien totalmente ajeno a todo lo que había experimentado y conocido…
Después de una larga y pesada noche y madrugada, Rosinante llego al departamento, eran ya las 7:00 am.
Comenzó a realizar un diseño para los anuncios de búsqueda, para imprimirlos de camino a la escuela en donde informaría a todos que Law había desaparecido desde ayer, y por supuesto, pedir respuestas y guía a sus amigos cercanos.
Pero cuando estaba cerca de terminar el anuncio Rosinante cayo rendido ante su desgaste, quedándose profundamente dormido, cabizbajo y con las manos cerca del teclado de su computador.
Y mientras tanto, lejos del departamento, Law despertaba abriendo lentamente sus ojos, sintiéndose sumamente desorientado.
Al incorporarse recordó lo sucedido hace horas…
Miro como su ropa estaba tirada en el piso, luego resintió un ligero dolor en algunas partes de su cuerpo y por último se dio cuenta que aquel rubio bronceado con el que se había acostado se encontraba acicalándose en el cuarto de baño del cual había dejado la puerta abierta.
Law salió de la cama y se dirigió al cuarto de baño.
—Vaya… Buenos días—saludo Doflamingo mirando algo asombrado a Law—. No pensé que te fueras a despertar tan temprano.
—Necesito una ducha.
—Pues adelante, puedes usar lo que quieras. Por cierto…
— ¿Qué?
—En cuanto termines, ve a buscarme abajo, necesitamos hablar.
Law se sintió algo intimidado por esa última declaración pero actuó de manera indiferente. Se limitó a seguir con su baño mientras que Doflamingo salía de la estancia.
Al estar bañándose, Law se preguntó sobre que clases querría hablar ese sujeto.
—Lo más probable es que me quiera sobornar para que no diga nada al respecto—musito el jovencito mientras llevaba algo de jabón hacia su cuello.
Al seguir enjabonando y tallando su piel comenzó a recordar el encuentro de anoche: la manera tan apasionada y enérgica en la que ese extravagante rubio se había introducido en su cuerpo, besándolo con tanta dedicación, acariciando cada centímetro de su piel con una pasión que nunca antes había recibido.
Había sido grandioso, una experiencia tremenda y totalmente nueva para su cuerpo y, sin embargo, su mente no salió del todo satisfecha…
En cierto momento de la noche, cuando lo habían tomado fuertemente entre brazos, y seguían embistiéndolo con fuerza, Law había volteado a mirar directamente a su nuevo amante, pero en un instante el rostro de Doflamingo se transformó en el rostro de Rosinante...
Esa breve y cruel ilusión fue algo que dejo perturbado a Law durante el resto de la noche; la culpa opacó gran parte de su placer e incluso le persiguió hasta en sus sueños.
Pero ahora trataba de ignorar todo sentimentalismo, pues la realidad era que todo entre Rosinante y él había acabado, y si las cosas serían así, sería mejor lidiar con ello lo más pronto posible.
Ya no quería darle tantas vueltas al asunto, menos aún sentirse triste por ello, ya tenía bastantes penas en su vida; decidió que trataría de ser indiferente, olvidarlo e irse haciendo a la idea de que tendría que volver a su viejo estilo de relaciones: limitarse al contacto físico, pasarla lo mejor posible y evitar cualquier afecto sincero y profundo.
En cuanto termino con su baño fue a vestirse, para luego bajar las escaleras e ir a buscar a Doflamingo, que estaba en la sala de estar, sentando en el mismo sofá en donde ayer había iniciado todo.
—Bien, ¿Qué quieres decirme?—inquirió Law llegando frente a él, tomando asiento en un sofá diferente. El chico cruzo sus brazos y adopto su clásica actitud seria.
Pasaron unos cuantos segundos antes de que Doflamingo empezara a hablar.
—Quiero saber si todo estará bien contigo…
— ¿Te refieres a que temes que le cuente a alguien que estuve contigo?
—Ja, realmente no me preocupa tanto eso… Se nota que no eres la clase de persona que va divulgando esa clase de detalles—replico Doflamingo sonriéndole.
— ¿Entonces?
—Bueno, ni siquiera se tu nombre, ¿podrías decírmelo?
—Law. ¿Algo más?
—Bien, Law… Tengo bastante curiosidad por la manera en que llegaste ayer a buscarme, ¿Qué te llevo a hacer tal cosa?
—Solo quería pasar un buen rato.
—Sí, sí, entiendo… Pero ya hablando en serio, ¿Qué ocurrió para que salieras huyendo de tu casa a esas horas? Lucías tan serio y desanimado cuando recién nos vimos en el club. No creo que no tengas hogar alguno, no luces como alguien que viva en la calle o que venga de un orfanato…
—No te incumbe.
Doflamingo hizo una ligera mueca de molestia pero pronto se desvaneció para volver a su habitual sonrisa.
—Muy bien, no esperaba que me contaras tan fácil esos detalles. En fin…—y se levantó, estirando sus fuertes brazos— ¿Quieres ir a desayunar?
—No. Ya debería irme…—musito el jovencito.
—Vamos, no te vayas tan pronto, al menos déjame invitarte el desayuno, después de todo… Me caes bien—le dijo Doflamingo acercándose a Law. Llevo su gran mano derecha hacia el rostro del muchacho, tomándolo por la barbilla y levantándole ligeramente el rostro.
Law miro fijamente el rostro de Doflamingo, no sabía si ese rubio solo bromeaba para más tarde volver a acostarse con él o si lo que decía iba en serio.
—Será mejor que ordenemos algo para comer aquí—dijo finalmente Law—. Deben de estar buscándome ahora mismo, no me conviene salir a la ciudad.
—Como tú quieras…
Dentro de un rato Law se encontraba desayunando junto a Doflamingo en una mesa de jardín que estaba frente a una enorme piscina. La residencia del hombre rubio era tan lujosa como se lo había imaginado.
Empezaba a sentir realmente cómodo en ese lugar; se le antojaba la idea de quedarse ahí todo el día, quizá toda la semana…
— ¿Qué tanto estás pensando, Law?
— ¿Es la primera vez en que te involucras con alguien de mi edad?
—Aunque no lo creas, si, así es.
—No estas casado, ¿cierto?
—Por supuesto que no. Nunca lo he estado.
— ¿Cuántos negocios tienes?
—Muchos… Me dedico a varias cosas… Pero no entremos en detalles con ese tema, ¿quieres?
Law miro con desconfianza al hombre pero acepto no seguir indagando.
—Law… Quiero proponerte algo.
— ¿Qué?
—En verdad me agrado estar contigo... Estoy consciente de que es algo peligroso seguir con esto, pero nunca he sido una persona cobarde ante las cosas que me apasionan…—y Doflamingo coloco una mano sobre un delgado hombro de Law—. Quiero seguir viéndote.
Los grisáceos de Law reflejaron su sorpresa.
—Bromeas…—soltó Law con frialdad.
—No. En serio, quiero que nos veamos de vez en cuando, en cuanto tengamos la oportunidad de repetirlo.
Law recordó la situación respecto a su vida actual y su perspectiva sobre esta: Como su vida se había tornado tan triste, desesperante y tediosa…
Recordó el cómo Rosinante había declarado que todo contacto íntimo entre ellos estaba perdido y como sus planes a futuro como una pareja ahora eran algo imposible debido a la trágica situación que había sucedido en su familia…
Toda la mecánica de su vida actual le hicieron darse cuenta que tal vez ya no tenía nada mejor que hacer, que acceder a seguir viéndose con ese sujeto podría mejorar de alguna forma su vida, tarde o temprano.
— ¿Qué dices, Law?
—De acuerdo…
Doflamingo sonrió y lanzo una suave risa llena de satisfacción, y con algo de euforia se abalanzo sobre el jovencito, plantándole un apasionado beso mientras acariciaba su cabello y espalda.
—Maldita sea, se más cuidadoso—soltó Law cuando se separaron.
—Lo siento… Bien, creo que ya deberías volver al mundo real, si queremos seguir disfrutando de nuestra compañía en un futuro, debemos asegurarnos que quedes en los mejores términos en tu casa, ¿no es así?—y Doflamingo se puso de pie junto a Law—. Te pediré un taxi…
Regresaron al interior de la suntuosa residencia y Doflamingo tomo su teléfono para encargar el transporte.
—No olvides darme tu número, por favor. Te daré el mío también, mi número privado—dijo el rubio para después dictarle dicho dato.
Pasaron unos minutos hasta que finalmente el taxi había llegado frente a la casa de Doflamingo. Law se dirigió hacia la puerta principal pero antes de que pudiera abrirla, Doflamingo le detuvo.
— ¿No te despides apropiadamente?—cuestiono el hombre rubio que no dejaba de sonreír.
Law esbozo una mueca de ligera molestia mientras alzaba su mirada expresando la misma emoción de fastidio que dejaban ver sus labios.
—Está bien, no tienes que decir nada—soltó Doflamingo acercándose mucho a Law. Coloco sus grandes manos en la espalda de Law, acariciándolo de manera lenta y sensual—. Cuídate mucho…—y dicho esto, se propuso a sacar su billetera, de donde saco varios billetes que fueron guardados en el bolsillo trasero del pantalón del jovencito.
Law quiso replicar ante ese último gesto, Doflamingo se limitó a sonreír mientras abría le la puerta.
—No te ofendas, solo es un pequeño regalo... Nos veremos luego.
Y Law le echo una última mirada, fría y algo desconfiado, camino desde el recibidor hasta llegar a la barda principal del terreno de la casa que ya dirigía hacia el exterior. Subió al taxi y después de unos treinta minutos, Law había llegado al edificio del departamento de Rosinante.
Antes de subir al departamento decidió darle un vistazo al dinero que le habían dado; eran 200 dólares. Law estaba incómodamente asombrado; el haberse acostado con aquel tipo era algo que, hasta cierto punto, le había dejado algo perturbado pero recibir tal cantidad de efectivo le hacía sentirse sumamente avergonzado…
Volvió a encender su celular y llamo a Penguin.
— ¿Law?
—Hola. Penguin, necesito tu ayuda.
— ¿Qué ocurre? ¿Por qué no viniste a la escuela?
—Precisamente por eso necesito que me hagas un favor, primero, ¿Has visto a Rosinante? ¿Te ha preguntado por mí?
—No. Aún no tenemos su clase…
—Bien, si acaso lo ves allá, dile que pase la noche en tu casa, por favor.
—Claro… Pero Law, ¿Qué te ocurrió?
—Después te cuento. Tal vez esta tarde vaya a tu casa… Nos vemos—y el moreno termino la llamada.
Dando un profundo respiro, guardo su teléfono y prosiguió a subir hasta llegar a la puerta del departamento. Usando su llave, abrió la puerta y entró con cautela.
Los ojos de Rosinante se abrieron bruscamente al escuchar el sonido de la puerta cerrarse.
Se levantó a toda prisa, tropezándose en el camino; por fin a ese jovencito por el que tanto se había angustiado la noche anterior había regresado.
En un instante el hombre de cabello rubio se encontraba abrazando fuertemente al muchacho, aferrándose a él con tanta efusividad.
Los ojos de Law se abrieron demasiado al sentir la calidez con la que los brazos de Rosinante le envolvieron, al sentir sus fuertes latidos y su respiración alterada.
—Rosinante…
—Law, perdóname… Lo siento mucho… No debí golpearte… No quería que todo terminará así…—jadeo Rosinante con voz quebrada sin dejar de abrazarlo—. Estaba tan preocupado por ti…
Law no podía decir nada, una inmensa sensación de culpa y arrepentimiento le invadía al sentir y ver cada reacción de Rosinante. No sabía si podría soportar todo el peso de tenerlo tan cerca y verlo tan afectado después de lo que había hecho.
—Law... Quiero cuidar de ti lo mejor posible… Es por eso que actué de esa manera…
Y Rosinante se separó de Law por unos segundos, mirándolo directamente a los ojos. A Law le costó bastante sostener su mirada en los cobrizos ojos de Rosinante que le veían con tanta devoción.
—Rosinante no tienes que explicar más—balbuceo Law—. Ya entendí todo… Y así está bien. Ya no tienes por qué preocuparte.
—Law…
—Ve a descansar.
—Claro que no… Necesito saber si ya desayunaste, ¿Dormiste? ¿No estas herido?
—Estoy bien… Estuve en casa de mis amigos.
—Fui a buscarte con ellos, pero la dirección era la incorrecta…
Law ignoro ese último detalle y fue hacia la cocina, para preparar algo de comer para Rosinante, quien era que de verdad parecía necesitarlo con urgencia.
— ¿Qué haces, Law?
—Tú eres el que necesita comer y descansar. Ya deja de preocuparte por mí.
—Pero es mi responsabilidad cuidar de ti.
—No, no debió serlo… Rosinante, no soy un niño pequeño. Quiero empezar a cuidar de mí mismo en lo que me sea posible…—declaro Law evitando a toda costa la mirada del rubio.
—Law… Pero en verdad quiero ayudarte, aunque tu padre no me lo hubiese pedido directamente, yo estaría aquí… Contigo, velando por tu seguridad hasta al más mínimo detalle…
Law sintió un nudo en la garganta, esa sensación de vértigo en su estómago apareció junto con un rubor inconfundible que solo aparecía cuando sentía algo verdaderamente genuino en su corazón.
Noto que Rosinante se acercaba a él. Law comenzó a temblar ligeramente, su cabeza daba vueltas por tanta carga de emociones.
— ¿Y sabes porque? Porque te amo…—declaro Rosinante con voz clara y suave—. Y te aprecio como el muchacho fuerte y listo que eres, desde que te conocí he apreciado eso de ti…
Las pálidas manos de Rosinante tomaron las manos temblorosas de Law.
El rubio le miraba con tanta emotividad, sus ojos reflejaban una extraña melancolía y devoción.
—Las cosas que dije ayer… Algunas de ellas si son ciertas, es lo que se tiene que hacer por ahora…—siguió Rosinante con voz delicada—. Ahora no podemos estar juntos como tú lo deseas… Pero tal vez aún hay algo que podamos hacer… En un futuro. Sé que dije que lo nuestro sería imposible y que todo debía olvidarse… Pero quizás, si tenemos paciencia y hacemos las cosas de manera correcta y a su tiempo, todo pueda terminar bien entre nosotros…
El rostro de Law estaba estático en una expresión extraña: una mezcla de incredulidad y preocupación. El rubor seguía en su cara y no podía dejar de temblar y sentir una terrible ansiedad.
—Cuando llegue el momento… Cuando tengas la edad suficiente para manejar tu vida de forma adecuada, sepas con seguridad a que te dedicaras y estés en paz contigo mismo… Si acaso sigues pensando en mí para ese entonces… Te estaré esperando, con todo este amor que siento desde ahora por ti, y todo el amor que me queda por sentir… Te lo juro…
Y Rosinante poso suavemente sus labios sobre la frente de Law, sin dejar de estrechar las manos del jovencito.
Un beso cálido, tan sincero y puro…
— ¿Law?
—Rosinante… No hagas esto…
—Pero…
—Necesito tomar aire… Por favor, descansa, solo iré a caminar un rato.
Law salió de nuevo del departamento, ahogándose en remordimiento, torturándose en sus desastrosas e intensas emociones y tratando de negar y desaparecer el intenso sentimiento que Rosinante había vuelto a despertar.
Tenía que ser una cruel broma que de nuevo el destino le arrojaba…
¿Por qué tenía que ocurrir esto? ¿Por qué justo ahora que ya había cometido una estupidez, una completa falta hacia el cariño que sentía por Rosinante?
¿Por qué ahora que ya se había hecho a la idea de renunciar a él?
¿¡Por qué...!? Se odiaba tanto…
Quería volver a escapar, pero esta vez para siempre…
No quería volver a sentir las buenas intenciones de Rosinante…
Pero huir de nuevo de él significaría herirle aún más y de una forma tan mortificante que a la larga sería peor.
Mientras que Law seguía caminando, Rosinante se encargaba de terminar de servirse algo de comer, tratando de calmarse un poco, esperando a que Law volviera pronto.
En cuanto el muchacho regreso al departamento, se empeñó en evitar hablar con Rosinante, se enfocó en realizar cualquier labor domestica que pudiera hacer para evadir el contacto entre ellos.
Rosinante acepto dicha decisión, no quería insistir y molestar de nuevo a Law, así que decidió aprovechar el tiempo para ir a explicar por qué no había ido a sus dos empleos, aunque aún podía dar sus últimas clases en la preparatoria.
El rubio se vistió rápidamente, llevo su maletín y dejo a Law solo en casa, pidiéndole que se cuidara si es que volvía a salir.
En cuanto se dio el tiempo en que terminaron las clases, Law fue a la casa de Penguin, justo como había dicho. Y como suponía, de nuevo, Shachi estaba ausente. Jugaron videojuegos por un rato, luego Penguin le dio indicaciones sobre las tareas que habían encargado esa mañana, Law decidió que invitaría la comida usando algo del dinero que había obtenido recientemente y después tomaron un momento para charlar de manera más seria:
—Ahora… ¿Ya me dirás qué es lo que te paso anoche?
—Me fugue ayer por la tarde. Y regrese esta mañana, le dije a Rosinante que me quede a dormir aquí.
—Oh Law… ¿Y dónde estuviste realmente?
—Todo fue tan estúpido…—empezó a decir Law con la vista fija en el suelo pues la vergüenza que le albergaba era demasiada—. Discutimos ayer; yo quería volver a sentir las cosas como antes, pero Rosinante me puso un alto… Me dijo que diera todo por terminado, que nunca más podríamos volver a estar juntos de ese modo… Y me enfade… Salí huyendo. Fui a beber un rato pero luego… Me topé con alguien y pase la noche así… Solo pasó… Es todo.
—Vaya… Supongo que nunca se lo dirás…
—No.
—Entiendo… Supongo que no tendría caso hacerlo, ¿no es así? Si dices que ya todo termino entre ustedes… Era algo que tarde o temprano sucedería…—comento Penguin con algo de frialdad y tristeza—. Lo lamento, Law.
—Gracias por escucharme… Todo el día estuve con esto en la mente… Siento que enloquecería si no fuera por ti.
—No hay de qué. Después de todo, siempre quisiste ayudarme a arreglar las cosas con Shachi, pero ya sabes que sigo sin atreverme a hacer algo al respecto… Y ahora ve como estan las cosas…
— ¿De nuevo esta en otra cita?
—Sí. Parece que en verdad se estan llevando bien…—dijo Penguin con una voz que parecía querer quebrarse.
Law hizo una mueca de triste resignación, se compadecía tanto por Penguin, podía empatizar con su estado tan lamentable y lleno de frustraciones y sentimientos dolorosos que tenía que ser reprimidos.
—Bueno, ya es tarde, tengo que volver… No quiero que Rosinante vuelva a preocuparse—anunció Law—. Nos vemos, mañana en la escuela.
—Si… Cuídate, Law. Hasta mañana…
Pasaron un par de semanas, Noviembre había llegado y las decoraciones por el día de gracias estaban por doquier.
Law seguía manteniendo distancia con Rosinante mientras que este último se sentía cada vez más confundido por los gestos de Law…
Tal vez Law había reflexionando lo suficiente después de aquella última discusión, supuso Rosinante; quizás el muchacho después de pensarlo tantas veces, y dejar atrás su enojo e impulsividad, había llegado a la conclusión de dejar de insistir en querer a volver a relacionarse íntimamente con él…
Los días parecían hacerse más pesados conforme llegaban los últimos días de clases en la preparatoria, la época de evaluaciones atareaba a Rosinante, tenía bastante que hacer ahí, y junto con su segundo empleo, poco a poco le empezaba a desgastar… Pero no podía renunciar, aun no se resolvían los asuntos legales respecto a los bienes y herencia para la manutención de Law, así que tenía que hacerse más hábil con la administración de su dinero y gastos, en especial cuando se aproximaba temporadas de gastos como el día de gracias y navidad.
Law no tardo en notarlo, así que en cierta tarde de descanso, mientras merendaban...
—No tienes por qué ahorrar tanto—terció Law sin mirar directamente a Rosinante. El jovencito hablaba con voz seria y grave, tratando de sonar lo más impersonal posible—. No quiero nada para navidad, tengo todo lo que necesito. Además te dije que conseguiré empleo pronto, no tienes por qué preocuparte tanto.
—No digas eso, Law. Necesitas pasar una buena navidad…
—No quiero, por favor. Entiende que es demasiado esfuerzo. ¿Recuerdas cuanto tardaste en mudarte? Ahorraste demasiado por meses para poder vivir tú solo… Date cuenta de que estas exigiéndote mucho.
—Pero…
—Y no quiero celebrar esa fiesta, ya no… Creo que deberías suponer por qué—y eso fue suficiente para que Rosinante ya no siguiera insistiendo, al menos por esa ocasión.
El rubio entendió rápido que Law no querría celebrar navidad después de haber perdido al último miembro de su familia…
Era algo totalmente comprensible. Aun así, Rosinante ahorraría una buena cantidad de dinero para hacerle un par de regalos, a pesar de que no celebrarían como tal dicha festividad decembrina.
Rosinante fue a dejar su plato vacío y sucio en el lavaplatos, luego se dirigió hacia la nevera para sacar un poco de ensalada de fruta que había hecho hace rato como postre, al abrir el electrodoméstico noto que no enfriaba lo suficiente, reviso el congelador y noto que casi todo lo de su interior parecía estar derritiéndose, al parecer el aparato estaba descomponiéndose.
— ¿Qué sucede?—pregunto Law al oír que Rosinante estaba emitiendo unos ruidos de molestia y después había caído al piso en un gesto típico de su torpeza.
—La nevera está fallando…
— ¿Puedes mandar a repararla?
—Tal vez, pero hasta dentro de la siguiente semana. Que fastidio… Lo siento, Law. Tendremos que acabar con todo lo que podamos entre esta noche y mañana. Y después tendremos que ingeniarnos en consumir comida que no necesite refrigeración, o comer fuera…
Law miraba como Rosinante seguía encargándose del asunto de la nevera descompuesta, y sintió un arrebato de frustración y pena por él.
Fue a ayudarle un poco y después fue a su pequeño espacio personal en donde reposaba su computador y algunas otras pertenencias.
Pensó en el dinero que tenía guardado, tal vez no sería suficiente para ayudar con los gastos de la reparación, comida y demás…
Mientras revisaba sus notificaciones en su teléfono, un mensaje irrumpió en su aura de seriedad: Era un mensaje de Doflamingo.
El pulso y respiración de Law se agitaron tan fácil y rápido al momento de entrar a revisar qué clase de mensaje había enviado aquel rubio…
« ¿Qué tal has estado? ¿Tienes tiempo libre esta noche? Quiero verte »
Law, sintiendo una terrible sensación de culpa y paranoia, fue al cuarto de baño a responder el mensaje. Tardo unos minutos en decidir que decirle…
No sabía si rechazar y bloquear el número, o responder y, aunque aceptara seguir involucrándose con Doflamingo, no podría salir esta noche, pues era demasiado imprevisto y no había excusa sólida para que lograra salir sin problema alguno.
Recordó la noche de placer culposo que había tenido el mes pasado, las tantas sensaciones que le había provocado Doflamingo pero sobre todo recordó la gran abundancia de bienes y dinero con la que contaba, así que finalmente decidió contestar el mensaje, aunque probablemente luego sentiría un terrible remordimiento:
« No puedo salir hoy. Quizás mañana, si aún tienes ánimos. »
En unos segundos Doflamingo había devuelto el mensaje.
« No hay problema. Nos vemos mañana, ve directo a mi casa. Llámame antes »
Y Law guardo el teléfono en el bolsillo izquierdo de su pantalón, salió del baño y se topó con Rosinante, que traía un par de paños gruesos para limpiar un pequeño desastre que había hecho en la cocina.
— ¿Estás bien, Law?
—Sí… Tengo sueño, ya iré a acostarme…—y el jovencito se fue a recostar al sofá, en donde había estado durmiendo en la última semana, pues finalmente había convencido a Rosinante de volver a dormir en su cama.
—Sí, descansa mucho.
—Rosinante…
— ¿Si?
—Mañana saldré por la tarde, después de la escuela, iré un rato con mis amigos…—dijo Law con voz algo lenta, construyendo su excusa—. Y después iré a solicitar empleo.
— ¿Qué?—Rosinante se sorprendió por tal noticia—. Pensé que esperarías hasta la semana de descanso de día de gracias… ¿No crees que es muy pronto? No tienes necesidad de trabajar…
—Ya está decidido, mis amigos también me acompañaran, presentaré mi solicitudes mañana en algunos lugares.
— ¿Y a qué clase de sitios irás a solicitar empleo?
—Supe que solicitaban ayudantes en distintos restaurantes y almacenes, también en cualquier lugar de comida rápida, sabes que es fácil que contraten menores de edad.
—Cierto… En fin, pareces determinado a hacerlo—resoplo Rosinante aceptando la decisión de Law—. Bien, solo ten cuidado ¿de acuerdo? Y responde a mis llamadas y no llegues tan tarde, por favor.
—Sí… Buenas noches.
—Buenas noches. Duerme bien, Law.
Al día siguiente, justo como había sido agendado, Law salió por la tarde.
Después de salir de la preparatoria, fue al departamento a quitarse el uniforme y vestirse casualmente. Había conseguido solicitudes de empleo para mostrárselas a Rosinante y este se convenciera totalmente de la mentira que había tendido Law.
En cuanto dejo el departamento, el jovencito saco su teléfono celular para enviar un mensaje a Doflamingo, informándole que estaba listo para verle enseguida.
Pidió un taxi directo a la casa del rubio, sintiendo una ola de adrenalina, temor, remordimiento y ansiedad que muy pronto apaciguaría con la intensa sesión de sexo que tendría al llegar junto a Doflamingo.
Finalmente Law llego a la residencia, tuvo que esperar unos minutos para que el personal de seguridad le dejara pasar la barda exterior y luego pudiera entrar al gran patio frontal de la vivienda.
El rubio de gafas extravagantes le recibió directamente en la puerta principal, sonreía como de costumbre, una gran sonrisa llena de confianza y algo de malicia.
—Bienvenido…—y tomo a Law por la cintura, apretándolo contra su cuerpo, para después plantarle un apasionado beso—. Te extrañe, ¿tu sentiste lo mismo por mí?
—Sí, claro…—soltó Law dejando en claro su ironía.
—Tal y como esperaba de ti, mocoso arrogante. Vamos, esta vez no quiero que vayamos directo a la habitación…
— ¿Qué?
—Podemos estar un rato en la piscina, vamos a beber y convivir un rato… Además, no has conocido a mis adorables flamencos—dijo Doflamingo mientras dejaba a Law para que caminara con libertad—. ¿Qué te ocurre?
—Nada…
— ¿O será acaso que ya tienes muchas ansias por estar conmigo de nuevo?—inquirió el rubio soltando una risa juguetona.
—Sí… También está el hecho de que no puedo quedarme mucho tiempo… Tengo que volver temprano a casa—declaro Law con voz ahogada, avergonzándose por la naturaleza tan contradictoria y cínica de sus actos, pues a pesar de estar en una situación totalmente inapropiada a base de mentiras aún tenía el decoro de hacerle caso a las indicaciones que le había dado Rosinante.
—Oh, ya veo. Qué remedio, si es así…—y Doflamingo tomo a Law entre sus brazos, listo para cargarlo hasta su cuarto—. No perdamos más tiempo…
Después de un par de horas, Law se encontraba recostado desnudo sobre la cama de Doflamingo. Habían terminado ya con todas sus lubricas actividades…
El jovencito se quedó mirando el techo por un rato, reflexionando sobre la experiencia de esta ocasión; había sido otra tremenda ejecución, la manera en que Doflamingo hacía las cosas era tan magnifica, le hacía enloquecer la potente forma en que lo embestía, lo desenfrenado que era al besar…
Era algo digno de recordar, hablando solo de reacciones físicas, pues tal y como había sucedido en la última situación, su mente no pudo descansar del todo; los recuerdos y pensamientos sobre Rosinante habían invadido de nuevo y le habían hecho imaginarse, por un buen rato, que la persona con la que estaba teniendo relaciones no era Doflamingo, sino aquel pálido rubio con el que vivía.
El jovencito se incorporó para vestirse y Doflamingo le observo desde la cama.
—Oye… Necesito un favor—dijo Law al terminar de ponerse los zapatos.
— ¿Qué pasa?
—La última vez me brindaste algo de dinero…—empezó a decir el muchacho con voz débil y seria, su grisácea mirada estaba fija en el piso de alfombra—. Y sé que tal vez no reaccione tan bien entonces pero… He tenido algunos problemas económicos en estos días… Y…
Doflamingo lanzo una risa que ahora tenía una afección diferente, lucía algo conmovido y divertido por la actitud que había adoptado Law al decir todo lo anterior.
—Law, no tienes por qué ponerte así. Si necesitas dinero, dímelo con confianza. No hay problema…—y Doflamingo salió de la cama en busca de su billetera, de ahí saco varios billetes, pero junto con estos también saco una tarjeta de crédito—. Toma, no sé cuánto necesites, así que por eso te prestaré mi tarjeta.
Law miro asombrado el dinero y aquel pedazo de plástico que ahora tenía entre sus manos. Luego miro a Doflamingo, que seguía desnudo y le sonreía con un extraño deje de ternura; era algo tan extraño, ese rubio podía ser tan extravagante, aterrador, pasional, fastidioso, impulsivo, dominante, paternalista y generoso…
Sin duda era un sujeto excepcional.
—No es necesario que me des esto…—balbuceo Law regresando la tarjeta—. Con el efectivo es suficiente.
— ¿Estás seguro?
—Si… Gracias…
—Bien, de igual manera, si tienes algún otro problema puedes llamarme, ¿de acuerdo? No quiero que tengas malos ratos solo por intentar cubrir alguna necesidad importante—dijo Doflamingo acariciando el erizado cabello de Law—. Vamos, tienes que darte prisa en volver a tu casa.
—Si…
Después de un rato Law había regresado al departamento. Rosinante aún no regresaba de su segundo empleo. El jovencito guardo muy bien el dinero que había recibido hoy, probablemente mañana idearía un plan para usar ese dinero de manera gradual y sutil para ayudar a arreglar los imperfectos de la casa y demás gastos que Rosinante tenía que cubrir.
Se sentía algo cansado, pues ahora no había tenido el tiempo suficiente para descansar después de toda la actividad física que había tenido…
Fue hacia el sofá y cayo rendido ante el sueño al cabo de unos minutos.
Una hora después Rosinante llegó al departamento.
Se sorprendió al ver a Law dormido en la sala de estar, se aproximó con mucho cautela hacia él y decidió llevarlo en brazos hasta la cama, para que descansara mejor.
Por fortuna, Law no se despertó.
Le dejo con cuidado sobre la cama y a partir de ahí no pudo evitar quedarse a mirarlo fijamente.
Cuanto extrañaba poder abrazarlo…
Poder tenerlo entre sus brazos y sentir su calidez; hablar íntimamente con él de distintas cosas que le interesaban o pensaban mientras sentía de cerca su respiración y latidos; cuanto anhelaba volver a sentir sus labios brindándole un beso intenso que dejaba en claro toda la intensidad de los sentimientos que Law sentía por él; sentir todo el entusiasmo de Law al momento de brindar afecto.
Pero todo eso tuvo que terminar, era necesario…
Ahora tendría que aferrarse a sus recuerdos, tener en mente siempre el compromiso de cuidar de Law de la manera más prudente e integra, tratando de dejar en el olvido su relación romántica, al menos hasta que Law llegara a la universidad y comenzará a establecer una vida independiente, segura y madura.
Se imaginó un distante futuro… Tal vez podrían ser felices… Tal vez no.
Lo que más importaba era que Law llegara a ser un adulto capaz de afrontar el mundo por su cuenta y del cual su padre estuviera orgulloso.
Siguió mirando con atención al jovencito; veía su relajado rostro sumido en el sueño, como su pecho subía y bajaba al compás de su tenue respiración, como su cuerpo se movía de vez en cuando.
Luego noto algo en el cuello de Law, algo que en un principio le había alarmado pues era una marca de coloración rojiza y temía que fuera una herida…
Pero solo era una simple marca, uno de esos pequeños hematomas que solía ser evidencia de una intensa actividad pasional.
Rosinante parpadeo varias veces, con la boca algo entre abierta y con una expresión desconcertada, preguntándose si acaso estaba malinterpretando las cosas…
Siguió mirando ese pequeño detalle rojizo, sintiendo que entre más le veía, más crecía su angustia…
¿Qué clase de persona le habría hecho esa marca a Law?
¿Ya había encontrado a alguien más, alguien con quien pudiera olvidarlo y tener una relación sin problema alguno?
Recordó que Law ya había tenido algunas parejas antes de conocerlo, ¿Qué diferencia habría ahora que Law tenía la libertad de volver a involucrarse con alguien nuevo?
Después de todo, el mismo había declarado el fin de todo contacto romántico entre ellos.
Pero la triste y dolorosa realidad era que no podía evitar que le doliera darse cuenta de esa nueva decisión de Law; le hería demasiado aceptarlo…
Su corazón empezó a latir con rapidez, acompañado de un nudo en su garganta, trato de no alterarse más, salió de la habitación y al llegar a la sala de estar no pudo aguantar más.
Tomo asiento en el sofá, fijo su mirada en el piso y sus ojos, fuertemente cerrados, dejaron escapar un par de amargas lágrimas.
Respiro profundamente, tratando de calmarse lo más pronto posible.
—No tiene sentido que reaccione así… Él es libre de estar con otra persona…—musito Rosinante—. El será feliz con alguien más…
Pensó en lo mucho que sufriría en el momento en que tuviera que preguntarle a Law sobre con quien estaba saliendo; cuanto le dolería conocer a esa persona y como tendría que aceptar el hecho de renunciar a Law para siempre.
Ahora imaginaba un futuro diferente…
Law haciendo su vida con un desconocido, siendo muy feliz y totalmente lejano a todo lo que habían vivido juntos.
De nuevo un arrebato de aflicción invadió a Rosinante, comenzaba a tener dificultad para controlarse…
No podía seguir ahí.
Se levantó y decidió que tendría que salir a desahogarse, no quería que Law le descubriera. Tomo las llaves de su auto y salió del departamento.
No sabía a donde ir… Quería un sitio tranquilo, donde pudiera beber algo para recobrarse y no temiera a desahogar un rato todas sus emociones.
Después de algunos minutos de estar conduciendo sin rumbo recordó aquel bar dentro del casino en donde se había detenido a descansar mientras buscaba a Law la noche en que se había fugado.
Decidió ir ahí, pues también se acordó sobre el detalle de que el ambiente de ese lugar era lo suficientemente tranquilo para él.
Al llegar ahí se dirigió a la zona de bar, tomo asiento en el asiento más apartado que tenían ahí, pidió una copa de vino, bebió un largo sorbo y después volvió a recapitular todo…
Law ahora tenía a alguien más ocupando su interés, tenía una evidencia clara; ¿Desde cuándo habría comenzado con esa nueva relación? Tal vez eso explicaba porque Law había adoptado una actitud distante.
¿La persona con la que estaba saliendo Law sería alguien de confianza?
¿Lo respetaría? ¿Lo querría en serio o solo sería un amante más con el que se involucraría un rato para desahogar las necesidades físicas que asaltaban a Law a menudo?
Quería saber todo eso de inmediato…
Quería ver a esa persona desconocida, conocerle, averiguar si era una buena persona que podría convivir de buena manera con Law, tal vez si llegaba ese momento podría llegar a superar el trágico hecho, tal vez podría sentirse tranquilo al ver que Law había elegido a una persona confiable.
Una vez más, sus ojos dejaron escapar un par de silenciosas lágrimas, mientras daba otro sorbo de vino.
—No creí verte de nuevo por aquí…—dijo una voz grave a su espalda.
Rosinante sintió un escalofrío que recorrió su espalda, se limpió rápidamente las lágrimas con el dorso de su mano izquierda y volteó a ver de quien se trataba. Era el hombre que había conocido la última vez que estuvo ahí; Crocodile.
Crocodile había advertido su presencia desde un par de minutos después de que el rubio ingreso a su establecimiento; no resistió ir a encontrarse con él una vez más, sinceramente no esperaba volverlo a ver, había sido una grata sorpresa pero también sumamente molesta, pues de nuevo no pudo reprimir su deseo y emoción por tener frente a él a una persona así…
—Oh, hola… ¿Cómo ha estado?—soltó Rosinante tratando de disimular su lamentable estado.
—No te preocupes, sé que estás pasando un mal rato, no tienes que pretender conmigo…—dijo Crocodile con voz seria y algo indiferente—. Muchos vienen a este lugar a hacer lo mismo.
—Sí, me imagino…
—Deduzco que ya hace tiempo encontraste a tu muchacho, ¿no es así? Ya no mire anuncios de búsqueda ni nada relacionado a ese asunto después de ese día.
—Sí, así es, regreso a la mañana siguiente.
—Bien… Entonces, ¿ahora que sucede contigo?—pregunto con cierta frialdad que disfrazaba a la perfección su interés y preocupación.
—Oh… Lo siento, no quiero hablar de eso… Es… Algo muy personal…
Crocodile miro con atención el desdichado rostro del pálido rubio.
—Entiendo. Necesitas desahogarte a solas…
Rosinante se mantuvo en silencio, un poco avergonzado.
—Solo recuerda que no podrás regresar conduciendo a tu casa, mi personal puede pedirte un taxi cuando decidas irte—le dijo Crocodile con voz algo autoritaria—. No se te ocurra conducir ebrio.
—Claro que no…—y Rosinante le brindo una triste sonrisa, había recuperado un poco de ánimo suficiente para hacer tal gesto—. Gracias…
Crocodile grabo esa última sonrisa en su mente; algo tan sencillo le resultaba tan magnifico y satisfactorio; se preguntaba si acaso no estaría enfermándose o si no estaría enloqueciendo, tal vez la edad y el estrés comenzaban a afectar su mente…
Fue hacia su oficina privada en donde se dedicó a observar a Rosinante por medio de las cámaras de seguridad, vigilando que no se excediera demasiado y esperando el momento en que este decidiera dejar el lugar.
No podía evitar sentirse afortunado por volver a verlo; había deseado quedarse junto a él, averiguar el origen de su pena, poder ayudarle a deshacerse de ese problema, usar sus medios y poder para que ese torpe rubio pudiera sentirse aliviado y volviera a sonreír con toda la alegría que pudiera concebir.
Bien, hasta aquí por ahora...
Fiuuu ya me quite un peso de encima, aunque aún me quedan bastantes cosas difíciles que escribir, ya está en la recta final esta pequeña historia...
¡Hasta la próxima! Muchas gracias por leer, y en especial por dejar comentarios
Atte. Levita Hatake
