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Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Todos humanos.
ALAS AUSTERAS
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._La verdad_.
Entré a mi propiedad dejando la puerta abierta, solo quería buscar una cosa en aquel momento. Entré al lugar que había habilitado especialmente para nosotros dos, el que había construido con la mayor de las ilusiones y busqué en uno de los cajones del armario, donde sabía donde se escondía la carta que Zafrina me había dado.
Estaba respirando agitadamente, estaba desesperado. Había perdido a la mujer de mi vida por mi estupidez. Por querer mantenerla protegida había pasado esto. Abrí el sobre con manos temblorosas, esperando encontrar en aquella carta alguna pista que me ayudara a encontrarla, aunque tampoco lo entendía. Estaba cuidadosamente doblada y en el dorso de la misma estaba escrito con una letra muy parecida a la mía: Elisabeth Masen.
Mi precioso Edward:
Un estremecimiento me recorrió entero cuando leí el encabezado al imaginar a mi madre escribiendo la carta. Cerré los ojos con fuerza y comencé a leer.
Mi precioso Edward:
Estoy segura de que esta carta llegará a tus manos algún día. Quizá antes, quizá después, pero sé que si tú no encuentras a Zafrina, ella te encontrará a ti. Me lo prometió.
Ya no estoy en este mundo, me encargué de escribirla durante mi enfermedad, cuando pasé durante ese tiempo tormentoso en el que sabía con certeza que tendría que dejarte solo, sin protección, al cargo de Zafrina. ¿Lo has pasado muy mal? ¿Te han hecho daño? ¿La vida te ha tratado muy mal?
No sabes cómo me gustaría que me respondieras a todas esas preguntas, pero ya es imposible.
La vida, hijo. La vida, mi Edward, ha sido tan injusta para mi en cierta manera. No me dejó disfrutarte, pero más me duele que tu no disfrutases de algo como la protección y el cariño de una madre, a sabiendas de que cuando te dejé ya habías madurado lo suficiente.
Antes de que leas mi gran secreto, quiero que sepas que la vida no fue del todo injusta, como la he definido anteriormente, conmigo, al menos, me hizo conocer al amor de mi vida. No sé si pensarás que tal vez fui una gran pecadora y me dejé sucumbir por los placeres de mi cuerpo, pero te aseguro que únicamente lo hice con el corazón en la mano, arrastrada por una fuerza mucho mayor…
Edward, mi querido y adorado Edward… Tu padre no es realmente quien piensas.
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Dejé de leer de manera inmediata, deteniéndome únicamente en aquel último punto. Comencé a jadear por la sorpresa y entonces reaccioné con lágrimas en los ojos. ¿Edward no era mi padre?
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Edward, mi querido y adorado Edward… Tu padre no es realmente quien piensas. Me duele seguramente más que a ti estarte explicando de esta manera como ocurrieron las cosas, pero te aseguro que no fue premeditado, intenté evitarlo, luché con todas mis fuerzas, sé que él también lo hizo, pero no pudimos.
Llegué felizmente recién casada al palacio de la Marquesa Esme, al fin Edward y yo habíamos encontrado un buen trabajo y lo mejor de todo es que estaríamos juntos. Mis tareas eran bastante delicadas, difíciles. La Marquesa me había nombrado como su costurera personal y no sabes como es esa mujer, lo quería todo perfecto.
Como a ella, también me encargaba de coser prendas a su recién marido, el Duque Carlisle. A pesar de sus continuas pegas y su, a veces, insoportable perfección, me encontraba bien en aquel palacio. Comía, tenía un lugar donde dormir, y estaba con mi esposo.
Pero conforme el tiempo pasó todo fue cambiando. Edward se ponía de mal humor cuando cada mes le aseguraba que no había quedado embarazada, él deseaba tener un hijo, descendencia y yo me sentía mal por no poder quedarme embarazada, debía estar seca, hueca, no era una buena mujer.
Un día después de una grave discusión con él me fui directa al patio, necesitaba estar sola y llorar sin que nadie me molestara. Edward no era un mal hombre, sabía que me quería como yo lo quería a él, pero sus cambios de humor me desesperaban y terminaba diciéndole que si no me consideraba una buena mujer que se marchara.
Obviamente después me arrepentía de mis palabras y me disculpaba con él, haciendo las paces, volviéndole a pedir una vez más que lo intentáramos, pero nunca ocurría nada.
Aquel día, lleno de vida, mientras yo me atormentaba llorando encogida en un rincón lejano a la puerta del servicio y de los señores también me devolvió a la vida, mi niño.
Escuché unos pasos acercarse con cuidado y no eran las viejas y desgastadas zapatillas que usábamos el servicio. Me atemoricé al pensar que podría ser la Marquesa o su marido… subí el rostro y abrí los ojos encontrándome con el Duque.
Solo necesité un momento, un instante para notar aquella sensación extraña y diferente que me invadió por completo al observarlo directamente a los ojos. Pero en seguida bajé la mirada apenada y temerosa.
Lo peor que pudo hacer aquel ángel que tanto se parece a ti, mi vida, fue consolarme.
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Sujeté la hoja con más fuerza… ¿El difunto esposo de la Marquesa era mi verdadero padre? Respiré hondo, llenando por completo mis pulmones de aire. ¿A esto se refería Zafrina cuando me dijo que me lo tomara con alma? ¿Ella lo sabía?
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Lo peor que pudo hacer aquel ángel que tanto se parece a ti, mi vida, fue consolarme. Y simplemente conocí en él al hombre de mi vida.
Te pido que no le guardes rencor, el me amaba de la misma forma incondicional que yo lo hice, pero no podíamos hablar. Yo no quería hacerle daño a tu padre y la Marquesa… por favor cariño, no te enfrentes a ella por esto, nunca me ha gustado esa mujer.
Sé que eres hijo de Carlisle, solo tenía que observar tu semblante cada día para saberlo, pero al notar la grata satisfacción de Edward al saber que había quedado embarazada al fin, no pude oponerme a ponerle su nombre, como si fuera tu padre realmente.
Aunque no te parecieras a Carlisle, sabría que eras hijo de él, lo sentía y de una manera inexplicable lo sabía con certeza.
Perdóname por todo mi amor. Comprendo que para ti Edward siempre será tu padre, pero tenía que ser franca contigo, quería que tú sí lo supieras.
Sé feliz mi niño precioso, te amo.
Elisabeth.
Aquella verdad me había derrumbado al momento, pero no tenía nada que ver con lo que sentía por la pérdida de Bella. Bella, Bella, Bella. Mi mente no paraba de repetir su nombre, ¿De qué servía esta carta según Zafrina? Yo no era nadie para presentarme en casa de esa Marquesa y hacerme llamar como el hijo bastardo del señor Carlisle.
Sin embargo no iba a dudar en suplicarle que me dijera dónde esta Bella. Incluso sería capaz de matarla si por su culpa estuviese en peligro.
Salí fuera de mi casa, subiendo al carro para llevarlo hasta donde vivía Emmett.
-¡Ey Edward! - Gritó mi amigo al verle a lo lejos. - ¿Edward? - Me llamó al notar mi estado de ánimo. - ¿Y Bella? ¿Está en casa? ¿Está bien? ¡Edward! - Exclamó zarandeándome de los hombros.
Elevé mi cabeza con los puños cerrados fuertemente y clavé mi mirada envenenada de ira en la suya.
-¿Qué ha pasado? - Susurró él.
-¿Me harías… el favor Emmett…? ¿Podrías dejarme tu carro una vez más?
-¿Pero qué es lo que ha pasado?
-Tengo que buscar a Bella.
-Pero.. ¿Qué?
Alice asustada por los gritos vino acompañada de Jasper hacia nosotros. Abracé a mi pequeño amigo, a quien hacía meses que no habíha visto y detrás de el pude ver a su hermana Rosalie, quien me miraba con tristeza.
Les conté todo lo que había pasado, lo que me encontré al llegar a la aldea lo que Zafrina me contó, lo de la carta de mi madre. Todos absortos me escucharon, analizando todas y cada una de mis palabras, como aquellos verdaderos amigos que siempre serían.
-Bella… - Susurró Alice con los ojos llorosos mientras se llevaba una mano a la boca, Rose la abrazó con el rostro compungido intentando tranquilizarla.
-Yo voy contigo Edward.
-No puedes hacer eso Emmett.
-Claro que puedo. Compraré otras tierras en ese lugar, ya has visto lo bien que me va por aquí. Tengo los ahorros suficientes para trasladarme.
-No quiero que dejes esto Emmett, es cosa mía.
-Tú eres cosa nuestra. - Intervino Jasper tocándome el hombro.
No quería que dejaran el lugar, cuando ya estaban instalados, trabajando. Yo me encargaría de buscar a Bella, no podía ser tan egoísta.
-Conozco esa expresión y no me harás cambiar de opinión, vamos contigo. - Sentenció Emmett.
No pude decir nada más, conocía tanto las expresiones de mis dos amigos como debían conocer ellos la mía, por lo que no intenté decir nada. en el fondo también necesitaba el apoyo de ellos.
Casi estaba desesperado por desaparecer de nuevo del lugar, pero tenía que comprender que tenía que descansar también, así que les hice prometer que esa noche descansaría y partiríamos al día siguiente.
Tuve que hablar con Aro y contarle mis problemas. Debería dejar de trabajar para él y aunque le dije que no me tuviera en cuenta si algún día regresaba me aseguró y garantizó que si algún día necesitaba trabajo lo tendría, porque había sido uno de los mejores herreros que había conocido.
Jasper, durante la cena, me comunicó que había seguido trabajando en aquella granja del principio junto con Rose, pero que las cosas iban realmente mal, por lo que le había pedido a Emmett ayuda.
A medida que el sol se alzaba más y más sobre el cielo distinguía a lo lejos la pequeña aldea en la que un día ella y yo fuimos felices.
-¡Aah! - Sabía perfectamente que se trataba de Bella, por lo que dejé inmediatamente aquel trozo de palo con el que me estaba entreteniendo para ir a por ella.
-¿Qué pasa? - Pregunté preocupado.
Debía tener unos 6 años, pero era un recuerdo bastante visible a pesar del tiempo que había pasado. Sonreí socarrón al ver el enorme escarabajo frente a ella, Bella a sus 4 años solo hablaba lo justo y necesario. Muy pocas veces comenzaba a parlotear.
Cogí el insecto con los dedos índice y pulgar y lo miré fijamente para después desviar mi atención a aquellos dos ojos marrones espantados.
-No me va a hacer nada. - Su rostro, a pesar de estar bastante atemorizado, dejó ver en sus dos grandes ojos marrones aquella chispa de inocencia y curiosidad. Sonreí pensando que me creía. - ¿Quieres cogerlo? - Negó enérgicamente con la cabeza. Suspiré resignado y caminé unos pasos hasta dejarlo lejos de donde ella se encontraba, después volví. - ¿Estás mejor? - Pregunté retirando el flequillo de su frente. Ella no dijo nada, solo sonrió y me abrazó dejándome sorprendido. Era cariñosa cuando quería y a medida que crecía iba demostrando cada vez más sus sentimientos.
-Gracias Edward. - Parloteó haciéndome sonreír aun más.
Eliminé la sonrisa nostálgica que se había plantado en mi rostro, cuando paré frente a la puerta de servicio del palacio de la Marquesa. Había dejado a mis amigos en la pensión Webber. Quería hablar con Zafrina antes de presentarme frente a la Marquesa.
Estuvimos hablando sobre la carta y me estuvo aclarando algunas cosas.
-La Marquesa sí se enteró. Tu madre quiso ocultarte información para que no te metieras en problemas, pero ella sí lo sabía. Cuando tus padres murieron, engatusó al señor Carlisle, lo hizo salir de la aldea y fue entonces cuando cometió aquella monstruosidad y yo... - Sus ojos lagrimosos me miraron profundamente. - Me siento muy culpable.
-Tranquila Zafrina, lo importante es que estamos bien. - Intenté tranquilizarla y tranquilizarme yo también, dejando los pensamientos a un lado de que Bella estuviese mal. - ¿Pero qué puedo hacer? No me sirve de nada ser hijo de Carlisle. - Declaré resignado.
-¡Claro que sí hijo! - Exclamó ella. Fruncí el ceño sin entender. - Eres… ¡Tú eres el heredero del Duque, eres su primogénito! Haz que te devuelvan lo que es tuyo y cíñete a ese poder para exigir el paradero de Bella.
Casi caí de bruces cuando Zafrina me dio la noticia… No me importaba el título, mucho menos las riquezas, pero gracias a ello quizá podría exigir el paradero de mi hermosa y adorada Bella, era lo único que pedía.
Bueno, ahora sí de verdad no estaré por aquí, mínimo tres semanas... :) pero volveré.
lucy2010, Marylouu, Estrella, Lynn, arreolacullen, viszed, Greca, Black Cullen, Maggice, Fran Masen, GRACIAS!
Elisabeth Lecter, no pienses mal de Jake... aun no sabemos nada :P
E. Cullen Vigo, ¡Qué más quisiera yo! ¡Irme a una isla desierta con Edward Cullen! jajaja Lo siento, pero aunque me llevase mi portatil creo que no me serviría de mucho, en casa de mi abuela no hay Conexión a Internet y bueno... voy a despejar mi mente! :) Aunque echare de menos estoo y vuestros reviews! :)
Un besote a todas!
