Invasión

Ante la aparición de Ares, los santos de Athena hacían lo posible por resistir su increíble presión cósmica, Serge desde su ubicación con los demás santos de bronce caer de rodillas mientras el mismo forcejeaba por no dejarse caer aun a pesar de sus heridas, y unos cuantos pasos frente a él veía una joven, también de bronce, de larga cabellera negra atada en una trenza la cual permanecía de pie, casi ignorando aquella fuerza y a su alrededor otros cuantos guerreros que como él se esforzaban por no dejarse dominar.

Los Santos de Oro a su vez se reagruparon alrededor de Athena y el Patriarca encendiendo su cosmos creando una barrera y adoptando sus posiciones de batalla con la mirada en alto donde el rostro de Ares parecía a punto de devorarlos a todos.

[Sophie/Athena]-¡Ares!

[Ares]-Pero que diminuta Athena tenemos aquí, será una broma acabar con todos ustedes en este instante, pues todo mi ejercito esta aqui reunido en este momento.

Todos se miraron sobresaltados, buscando a los Berserkers en alguna parte pero de momento no se veia ningun tipo de amenaza, sin embargo la sensación de opresión y el claro estado de alerta recorría los cuerpos de todos y cada uno de los santos.

[Patriarca]-Es imposible que no hubiéramos percibido sus cosmos, una cosa son sus soldados rasos y otra los Berserkers principales.

La estruendosa risa de Ares sacudió todo el lugar en un intenso son de burla hacia Athena y sus guerreros.

[Ares]-¿Soldados rasos dices? esos guerreros que pusieron en aprietos a sus Santos de Oro eran Berserkers del Batallón del Fuego Rojo, es decir, Berserkers, no soldados rasos. Gracias a mi poder no podrán determinar el cosmos de mis guerreros… Pero ha sido suficiente charla.

Una onda de energía se desprendió de la silueta celeste de Ares y por un instante se pudo sentir una gran cantidad de cosmos agresivos y violentos que tenían completamente rodeada la plazoleta donde estaba teniendo lugar la asamblea de Santos.
[Ares]-¡Berserkers, comiencen la invasión!

[Patriarca]-¡Maldición! El ataque de ayer fue una trampa, esperaban que todos estuvieramos aqui reunidos para realizar el ataque masivo. Es nuestro deber proteger a Athena y eliminar a los Berserkers.

Mientras hablaba, una gran cantidad de guerreros de Ares aparecieron rodeando el Gran Coliseo, perfectamente organizados en escuadrones de combate, dispuestos a atacar a los santos para aniquilarlos, aprovechando la presión ejercida por el cosmos de Ares.

[Sophie/Athena]-¡Suficiente!

Exclamó la pequeña Athena golpeando el suelo con su Nike, creando una onda dorada a lo largo del coliseo rompiendo el efecto paralizante de Ares, y liberando a sus guerreros para que pudieran luchar libremente.

[Sophie/Athena]-¡No dejaremos que Ares se salga con la suya, debemos pelear!

El grito de exclamación de los Santos hizo eco alrededor del lugar preparándose para la ofensiva de los cuatro batallones de Berserkers los cuales rápidamente comenzaron su ofensiva.

Serge por su parte, había decidido seguir a la joven de bronce que había encontrado tan fuerte y resistente a aquella presión cuando él mismo casi sucumbe ante ella, y para su sorpresa parecía no ser el único dispuesto a seguirla pues otros tantos caballeros de bronce se acercaban a ella recibiendo sus instrucciones como si fuera una superior cuando de repente una ráfaga de flechas cruzó el cielo en dirección a los caballeros de bronce en aquel lugar, pero ella, pendiente de aquel movimiento encendió su cosmos a una gran velocidad.

[Dragón]-¡ROZAN SUI RYU HA!

Con su golpe un inmenso remolino de gran fuerza se desató absorbiendo todas las flechas y destrozandolas en el acto para luego comenzar a dar órdenes a los demás hasta posar su mirada finalmente en Serge analizando sus vendajes de la cabeza a los pies mostrando asombro en sus grandes ojos de color verde oscuro.

[Dragón]-Tu debes de ser el hermano de Athena, escuché de tu combate de ayer, me llamo Ryuko, Ryuko de Dragón, ¿Y tu?

[Serge/Lince]-Soy Serge de Lince, y estoy aquí para luchar contra estos salvajes.

[Ryuko/Dragón]-Muy bien, solo trata de no morir en el intento… por ahora debemos luchar con todo lo que tenemos.

[Berserker]-¿Ya terminaron de despedirse? Si es así, nosotros los Gladiators del Batallón del Desastre los eliminaremos de inmediato.

Serge detalló rápidamente a aquellos sujetos observando sus variadas armas, sin conseguir ver un arco entre ellas, lo cual los descartaba como los autores del ataque anterior, pero antes que pudiera expresar algo, los Gladiators se abalanzaron contra el, Ryuko y los demás caballeros de bronce que estaban allí.

De otro lado, mientras las flechas seguían cayendo por diferentes lugares del campo de batalla varios caballeros de oro protegían a Athena después que varios de ellos hubieran partido directamente al los lugares siendo atacados por los Berserkers.

[Elnath/Tauro]-Jajajaja nos atraparon en su juego quien lo hubiera previsto.

[Kiki/Aries]-Vamos Elnath, no es divertido. Sabes bien por lo de ayer que cada uno de estos soldados es más fuerte que nuestros caballeros de bronce.

Una delicada risita se escuchó detrás de ellos, y al girarse vieron el perfil de la Santa de Géminis, una mujer asiática de lacia cabellera castaña que salía por su casco, con los rasgos faciales ocultos excepto su sonrisa la cual parecía levemente más amplia en su costado izquierdo.

[Kiki/Aries]-¡Hikari!

Athena observó detalladamente a la mujer quien al notarlo e ignorando el reproche de Kiki, se agachó para acariciarle la cabeza a la joven diosa como si se tratara de una niña más pequeña de lo que realmente era, momento en el cual ella pudo ver que su cabello no era totalmente castaño sino que todo su lado izquierdo era totalmente diferente, pues mientras del lado derecho de su cabeza su cabello era castaño, del lado izquierdo era de una tonalidad más oscura casi negra y sus ojos también eran de diferentes colores siendo uno color miel y el otro de un gris pálido.

[Hikari/Géminis]-Tal vez, Kiki, subestimaron a sus enemigos.

El ariano se disponía a reprocharle el comentario a su compañera, cuando la mano de Elnath sobre su hombro lo distrajo, señalando el lugar más lejano del coliseo donde una lluvia de flechas caía directamente en un único punto sobreponiéndose al torbellino creado por Ryuko.

En ese lugar, Serge hacía lo posible para esquivar los ataques de los Gladiators junto con los demás caballeros de bronce, pero en ese momento, no pudo evitar notar como la guerrera de dragón estaba siendo superada por aquel ataque.

[Serge/Lince]-¡Ryuko!

El choque de cosmos creó una onda de gran fuerza, y un destello que ocultó momentáneamente el resultado del ataque, el cual al comenzar a menguar dejó ver tres figuras al lado de Ryuko en brillantes armaduras plateadas, uno con un escudo, una esbelta mujer de marcadas curvas y un hombre alto de músculos marcados que sostenía a la joven de bronce entre sus brazos.

[Escudo]-Ohhh, estas flechas serán un reto para ti.

[Sagitta]-No compares mis flechas fantasma con estas varitas.

[Hércules]-¿Se encuentra bien señorita Ryuko?