¿Para qué quiero esto?- Le pregunté a Alice, a la vez que extendía sobre mi sillón de cuero un elegante smoking color negro.

Ya verás- Me respondió ella con una gran sonrisa, y sin dejar de enviarme proyecciones de Jasper luciendo toda la nueva ropa que le compraría por la tarde.

Si necesitas hace eso debo empezar a preocuparme ¿cierto? – Declaré frustrado, al no poder obtener mayor información.

Es frustrante.- Interrumpió Jasper- Entiendo como te sientes, me siento igual todo el tiempo.

Él tampoco sabía nada, a través de sus pensamientos sólo pude extraer que mi pequeña hermana había estado muy feliz por una visión que había obtenido esta mañana.

Gracias- Le murmuré por dejarme ver sus recuerdos, pero Alice se molestó y lo golpeó en las costillas.

Pronto Edward , pronto. No desesperes. – Volvió a ordenarme ese pequeño duende, pero antes de que pudiese hacer algo la vibración de mi celular en el bolsillo de mi pantalón captó mi atención.

La pantalla reflejó un teléfono no conocido, y estuve a punto de no aceptar la llamada , pero Alice en su pensamiento me ordenó a contestar.

¿Sí?- Contesté sin quitar mi atención a Alice.

Edward, soy Tanya. Lamento llamarte de este número, pero me encuentro en Nueva York, y he conseguido entradas para un concierto privado de Arturo Rubinstein y como la última vez que nos vimos no dejaste de alabar que sus habilidades en el piano fueran tan buenas a pesar de ser humano, que pensé que te gustaría verlo.

Me quede callado por un momento, asimilando que esto era lo que tenía a mi odiosa hermana tan contenta. Estaba decidido, no podía ir, tenía que rechazar la invitación, pues aunque quería a Tanya, nunca podría quererla de la forma en que ella deseaba , y aceptar su proposición sería solamente darle falsas esperanzas.

Si, Tanya. No hay problema Edward estará ahí, saludos a las chicas y a Eleazar- l

¿Qué?, ¿Cuándo? ¡Diablos! Esa pequeña demonio lo había hecho de nuevo. Aprovechó mi distracción para aceptar la cita con Tanya.

-¡No Alice! ¿Qué has hecho?- Le grité , tomándola por sus pequeños hombros

No hay tiempo para discutir, debes tomar un avión en media hora, y aún no decido qué flores has de comprarle. }

¡Estás completamente loca! Jamás, escúchalo bien, jamás habrá algo entre ella y yo. – Declaré completamente enojado por su comportamiento.

¡No puedes estar solo toda tu vida, y ella es tan encantadora!- Volvió a enfrentarme Alice con su voz melosa.

Te has puesto a pensar que no todos estamos destinados a encontrar el amor eterno. Ella no es el mío puedo asegurártelo, y prefiero vivir solo a vivir en una mentira. Ustedes tuvieron suerte los dos son inmortales pero ¿Quién puede asegurarme que mi alma gemela no ha muerto ya?- Les reclame lleno de odio por intrometerse en mi vida.

¿Y si ésta no ha nacido aún?- Está vez fue Jasper quien se hasta el momento no había dicho palabra alguna quien decidió intervenir- No hay porque perder las esperanzas con una idea tan dramática. Sal esta noche con Tanya, no tendrá nada de malo, disfruta el concierto, ya aprovecha la ocasión para hacerle saber tus sentimientos.

Odiaba cuando él hacía eso, llenar mi cuerpo y mente con esos pensamientos optimistas, pero tenía razón. A fin de cuentas él había encontrado a Alice después de todo.

Le agradecí sus palabras en silencio, revolví el cabello de por sí desastroso de mi pequeña hermana, tomé el somoking y salí a mi encuentro. A fin de cuentas ante todo era un caballero, y no haría esperar a mi cita.