N.A. Me tomó un tiempo terminar este fic, aunque este capítulo lo tenía listo desde hacía meses (aún antes que la segunda novela saliera), pero lo he tenido pendiente para ver si lograba de alguna forma fusionar los hechos con el canon de las novelas 2 y 3. Sin embargo, decidí que el fic terminará aquí. Probablemente regrese a escribir sobre Trifecta este nuevo año, o incursione con un fic AU de Nostalgia y Trifecta... ya veremos.

NOCHE DE LLUVIA

Capítulo 10: Cierre

La mañana siguiente fue un poco incómoda. Ambos sufrían de resaca, pero claro que Yokozawa era el único que sabía preparar algún remedio, así que mientras los dos tomaban un gran vaso de agua y un par de analgésicos, él preparaba el desayuno. Kirishima lo observaba desde el desayunador. No había mencionado nada sobre la propuesta de la noche anterior, y no lo haría. Quien sabe qué recordaría Kirishima.

—Realmente estaba ebrio anoche, ¿no?

—Sí, fue algo novedoso a decir verdad.

—Para mí también, supongo que estaba demasiado nervioso por lo que iba a pedirte, pero no puedo creer que te haya pedido que te casaras conmigo.

Yokozawa casi no logra controlar el salto involuntario de su cuerpo. ¿Entonces sí lo recordaba? Ah, pero tal como lo creyó no podía ser serio.

—Sí, bueno... Estabas ebrio, no me lo tomé en serio.

—Pero sí era en serio. —Yokozawa se quedó inmóvil un segundo y Kirishima lo notó— Ah, pero sabía que te incomodarías si lo decía así, no iba a proponértelo de esa forma.

Yokozawa tuvo que forzarse a seguir con lo suyo, como si lo que Kirishima estaba diciendo no fuera algo tan importante.

—Es solo que no dejaba de pensar en cual sería el siguiente paso en nuestra relación y cuanto más lo pensaba, más parecido lo encontraba a los preparativos para una boda.

El sonrojo ya había llegado hasta sus orejas. Era más sencillo cuando eran palabras dichas a lo tonto, pero saber que lo había pensado tanto era completamente embarazoso.

—Lo que en verdad iba a proponerte ayer era que habláramos con nuestros padres. Ya que Hiyo está enterada y no se opone, ellos son los próximos en estar enterados.

Yokozawa pasó saliva con dificultad, tratando de encontrar las palabras adecuadas para contestarle.

—¿Qué dices? ¿Quieres formalizar nuestra relación?

Dejó lo que estaba haciendo, pero no volteó.

—Lo pensaré —contestó finalmente—, eso fue lo que te prometí, que si lo repetías en la mañana lo pensaría.

Kirishima dejó salir un gran suspiro. —Está bien, lo entiendo.

Su suspiro le había sonado bastante dolido y por eso tuvo que seguir hablando.

—No es que no quiera formalizar algo contigo, es solo que yo no me llevo tan bien con mis padres como tú.

La aclaración le devolvió a Kirishima su ánimo y lanzó su siguiente propuesta: —Ah, pero entonces podemos... podemos decírselo a mis padres, son con quienes más convivimos al fin de cuentas.

Yokozawa se tensó un poco —¿Estará bien? ¿No se preocuparán de más por Hiyo?

El sonido de la silla le indicó que Kirishima se había levantado, pero antes de que pudiera voltear a encararlo sus brazos lo rodearon desde su espalda.

—Tranquilo, todo estará bien. Lo que dije anoche es verdad, mi madre te quiere y creo que no le importará qué relación tengamos tú y yo. Mi padre será un poco más difícil, pero ya piensa que eres un sujeto interesante, no tienes el terreno tan complicado como yo, seguro tus padres ni saben de mi existencia.

Su corazón latía desbocado, ¿de verdad estaban teniendo una conversación tan seria a esas horas de la mañana con resaca y más?

—E-eso no es cierto. Sí les he contado sobre ti, y sobre Hiyo. No he llevado a Sorata con ellos en meses y comenzaron a creer que había muerto.

—Ya veo... —dijo abrazándolo con más fuerza—, ¿qué les dijiste sobre mi?

—Que eras un compañero de trabajo que tenía una hija, que me ayudaba a cuidar a Sorata a cambio de unas clases de matemática.

—¿Sólo eso? —susurró a su oído con voz ronca.

—¡No hagas eso!

—Prometo que me detendré si me dices qué le contaste a tus padres sobre mí —dijo lamiendo su cuello por detrás.

—Ugh... sólo que cocinaba algunas noches para ustedes, cuidaba de Hiyo y me quedaba a veces... porque mi madre se puso curiosa de que no contestaba las llamadas a mi casa.

—¿Qué opinan de que seas tan amigable conmigo?

—No dijeron nada —respondió tajante, pero Kirishima deslizó sus manos por debajo de su camisa.

—¿En verdad?

—Sí ¡Ah...! —Kirishima pellizcó uno de sus pezones. —Te digo que no dijeron nada.

—No te creo, amorcito —dijo pellizcando ahora ambos pezones— ¿No comentaron nada sobre su hijo siendo tan hogareño con un amigo y su hija? Es muy raro...

—Porque es lo que hacía con Masamune —dijo harto del acoso, pero maldijo al instante de que habló y más cuando Kirishima se separó tan de pronto.

—Ya veo, entonces esto no es nuevo para ellos.

—De la forma en que se los presenté, no.

—Hmm... —volvió a tomar asiento en su lugar y Yokozawa siguió con la comida, pero el silencio se hizo incómodo y finalmente él tuvo que romperlo.

—¡Mierda, Kirishima! Conozco a Masamune desde la universidad, lo llevé a mi casa en los descansos, por eso mis padres lo conocieron. ¡Jamás pensé en presentarlo como pareja ni aunque eso hubiera sucedido! Así que por un demonio, ¡deja tus celos y piensa con la cabeza! ¡Y que se te grabe de una vez que la persona que amo eres tú!

Sólo hubo dicho esto y el aire se atoró en su garganta, su rostro se volvió de un rojo profundo y sintió el deseo de huir, pero se encontró apresado por el abrazo de Kirishima.

—Dilo otra vez.

—¿Qué cosa?

—Tú lo sabes.

—Deja de ser idiota.

—Dilo, por favor.

Entendiendo que era inútil pelear, agachó la cabeza con resignación y tartamudeó un poco.

—L-la persona que amo eres tú.