Capítulo 10: Alianza
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Aún no había oscurecido pero el sol ya amenazaba con esconderse tras las copas de los árboles. Tenía que darse prisa si quería llegar a su refugio antes del anochecer.
Su informe para Tsunade estaba casi preparado. El día del jonin al que vigilaba no había salido demasiado de lo habitual. Aprovechó el tiempo que Kakashi estuvo en el hospital viendo a Yamato para volver a su casa a descansar un poco. No le gustaba alejarse demasiado tiempo de allí por algún motivo.
Después de unos minutos llegó a su cabaña casi al mismo tiempo que la noche. Quería revisar que todo estaba bien y bañarse, descansar un poco de la tensión del día. Luego volvería a Konoha para continuar su misión. La noche era un momento demasiado oportuno para que Tenshi atacara, aunque Tsunade había extremado las medidas de seguridad después de su conversación.
Nada más entrar en su hogar se dejó caer en la cama derrotada. El cansancio era casi mayor que la voluntad. Llevaba dos noches sin parar de trabajar y su cuerpo se quejaba demasiado.
Estando allí tumbada alzó su mano hasta que la tuvo frente a los ojos y observó una vez más el anillo que adornaba su dedo. Era tan brillante que parecía que absorbía toda la luz del ambiente.
Recordaba a la perfección cómo había hecho la pareja de anillos. Con que cuidado y delicadeza les dio forma y los grabó. Ella misma construyó la promesa. Pesaba en su conciencia el hecho de no haberla cumplido aún, pero no todo estaba perdido. No había llegado a romperla y nunca era tarde para completarla. Se consolaba un poco pensando eso.
Por alguna razón que no comprendía su cabeza abandonó los anillos, la cabaña, el bosque y se fue lejos de allí. Sus pensamientos la transportaron a sus orígenes sin saber por qué. Cerró los ojos pensando en su antigua aldea. Recordaba cada detalle de Akarigakure tan bien como los trazos de las inscripciones del anillo que llevaba puesto.
Los rincones en los que había pasado su infancia se sucedían uno tras otro en su mente. Fue una ciudad realmente hermosa. O tal vez aún lo era… eso lo averiguaría más tarde. Ahora sus prioridades estaban más que claras. No iba a olvidar lo que aún tenía por aquello que dudosamente existía…
Aunque ya lo había hecho antes.
Sonrió irónicamente pensando en todo lo que estaba haciendo. Si tan sólo pudiera acercarse a él y decirle que no le había abandonado, que cada noche se subía al tejado de su cabaña y observaba las estrellas. Quería decirle que la esperanza no había terminado para ellos dos. Pero no podía.
Hubo un tiempo en que su cabeza y su corazón se debatían. Por un lado no podía olvidar lo que había ocurrido en su aldea. Algo no estaba bien y ella tenía que saber que demonios era. Tenía que quitarse ese peso de encima para poder ser libre.
Pero en el otro lado estaba Konoha. Estaban todos sus habitantes y sus amigos. En el otro lado estaba Kakashi. En esos momentos se sentía en la misma situación. Al final sus orígenes pudieron más que los lazos que la unían al País del Fuego. Pero ahora en cierto modo se arrepentía.
Divagando entre sus inicios y sus sentimientos no pudo aguantar más y allí tendida cayó en brazos de Morfeo. La luz de su consciencia se apagó poco a poco y se sumió en un profundo sueño sin poder evitarlo.
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El despacho de Tsunade estaba inundado de papeles. El aumento de la seguridad de la aldea le estaba trayendo más de un problema y para colmo de males tenía allí a dos enfadados Izumo y Kotetsu que le pedían explicaciones sobre porqué tenían que doblar el turno de vigilancia. Estaba demasiado preocupada como para prestarles mucha atención, si supiera lo que se le venía encima…
Intentó despacharlos rápidamente pero no tuvo suerte. Esos dos estaban muy indignados… primero intentó razonar con ellos dándoles excusas y hablándoles de Suna y Kiri pero eso tampoco funcionó. El resultado final fue que Tsunade terminó casi echándoles a patadas entre grito y grito.
Cuando se deshizo por fin de ellos se dejó caer en su sillón suspirando. La situación la sobrepasaba y tener que mentir a todo el mundo no era de ninguna ayuda.
Pero lo que vino a continuación la ayudó menos aún, mejor dicho, los que vinieron a continuación.
Kakashi y sus chicos entraron en el despacho y eso no le pareció una buena señal. El hombre a cargo del grupo tenía el semblante serio, o eso le pareció que reflejaba la parte visible de su rostro.
Antes de que pudiera decir o preguntar nada Kakashi se acercó a su mesa y le extendió un trozo de pergamino. Era el dibujo de Sai.
Tsunade vaciló un poco antes de cogerlo. Tenía el presentimiento de que no le iba a gustar nada lo que había en él. Cuando lo tuvo en sus manos miró a todos los presentes en la sala y después lo abrió.
- Kakashi… si no me equivoco éste es Kuroi, el búho de…- dijo sin dejar de observar cada detalle del pergamino pero no pronunció el nombre del dueño.
- Si. Es uno de los búhos de Tenshi.
Ella levantó la cabeza y le miró esperando una explicación. Estaba claro que el dibujo era de Sai por la forma de los trazos pero no entendía por qué lo había dibujado.
Kakashi a su vez dirigió la mirada hacia Sai indicándole que comenzara a hablar. Al fin y al cabo él era el que mejor podía explicarlo.
El moreno habló dirigiendo la vista hacia el techo, como si quisiera describirlo todo al mínimo detalle.
- Iba hacia la biblioteca para consultar unos libros.- dijo mientras sus compañeros de equipo suspiraban- Cuando estaba de camino vi al búho encima del edificio y me pareció demasiado raro.
- ¿Encima del edificio? ¿Qué edificio?- preguntó Tsunade.
- De este edificio.- aclaró el chico antes de proseguir.- estuve observándolo un tiempo y su actitud era más extraña aún. Parecía demasiado inteligente. Miraba a su alrededor como si estuviera buscando a alguien; como si tuviera un objetivo marcado. Pensé que podría ser una invocación pero no vi ningún rasgo ni bandana ni nada.
- Pero en el dibujo sí lo tiene.- apuntó la Hokage.
- Lo vi después y lo reconocí. Era el mismo que el de la chica que nos seguía en Kumo así que creí que debía avisar a Kakashi.
Tsunade se quedó pensando unos instantes. Reflexionó sobre lo que Sai acababa de contar. Para ella la historia tenía más sentido. Sabía que era Tenshi el que buscaba a Kakashi y también sabía que Ginko rondaba por allí. Lo sabía todo. Pero tenía que hacerse la sorprendida. No podía delatar a Ginko a pesar de todo.
- Kakashi, creo que esto puede confirmar nuestras sospechas.- sentenció mirando al jonin- Tenshi ha vuelto.
Los chicos se miraron entre ellos. Poco les había contado Kakashi sobre Tenshi pero deducían que eso no era para nada una buena señal.
Sai observaba muy atentamente la escena. En su cabeza las ideas se movían a gran velocidad intentando encontrar algo que les pudiera ayudar. Si la chica del bosque era Ginko, Kakashi querría encontrarla. Pero era una idea muy arriesgada teniendo en cuenta que alguien quería verle muerto…
- Tsunade sama, no voy a quedarme en Konoha.- dijo Kakashi ante la mirada de una sorprendida Hokage- Voy a ir a buscarla.
- Kakashi, es una locura. Ni siquiera puedes estar seguro de que sea ella. Deberías quedarte en la aldea. Tenshi puede ser muy peligroso.
- Lo siento, pero no lo voy a hacer.- respondió negando levemente con la cabeza pero sin cambiar su expresión lo más mínimo- Sabes de sobra que sólo puede ser ella. Y tengo que encontrarla.
- ¿Y qué vas a hacer si Tenshi te encuentra?- preguntó Tsunade intentando eludir lo inevitable. Sabía que no podría convencerle.
- Los dos sabemos que si él quiere encontrarme lo hará dentro o fuera de Konoha. No voy a esconderme.
Tsunade suspiró dándose por vencida. En el fondo le comprendía y era lógico que quisiera buscarla. Sabía que lo necesitaba más que nada… y si conseguía traerla de vuelta a Konoha…
- Está bien. Podrás ir a buscarla. Pero no vas a ir sólo.- dijo la rubia con tono autoritario- esperaréis hasta que Yamato se recupere y luego los cinco podréis marcharos.
- ¿Nosotros también vamos?- preguntó Sakura emocionada pero también un poco asustada.
- Si. Sois un equipo y trabajáis muy bien juntos. Si las cosas se complican podréis pedir refuerzos y enviaré a los jonin que tenga disponibles.
Los cuatro asintieron y se prepararon mentalmente para lo que les esperaba. No tenía porqué encontrarse con él pero si lo hacían… debían saber a qué se enfrentaban.
- Tsunade sama,- comenzó Sai- necesitamos información sobre los dos sujetos para poder preparar un plan al menos. No podemos ir a ciegas.
Ella asintió y se levantó del sillón en el que había permanecido sentada. Caminó lentamente hasta los archivadores metálicos que había a un lado de la sala y los abrió realizando unos sellos con sus manos.
Los presentes en la sala observaban el proceso que Tsunade estaba realizando. Una vez que abrió los cajones volvió a formar otros sellos y aparecieron papeles que antes no había.
Cogió dos específicos y los llevó hasta su mesa. Eran dos carpetas normales. Una parecía contener más información porque su grosor era mayor pero lo que compartían las dos es que… solo tenían papeles en blanco.
Naruto, que no sabía nada sobre sellos estaba bastante sorprendido, pero Sakura, Sai y sobretodo Kakashi sabían perfectamente que la información estaba protegida y por ello no se podía leer a simple vista. Era necesario un proceso de sellado para poder ver las letras impresas. Y no podría hacerlo cualquiera.
Después de ese elaborado proceso las letras aparecieron como si alguien las estuviera escribiendo a toda velocidad. Había fotos, gráficas y mucho, mucho texto. Todos, excepto Kakashi que ya conocía bien esos expedientes, estaban esperando a que Tsunade lo leyera, pero en vez de eso se los tendió para que pudieran verlo ellos mismos.
En el primer informe había una foto de una chica rubia, presumiblemente Ginko. Tenía los ojos dorados, muy expresivos. En aquella foto parecía muy joven, más o menos de la edad de Naruto y sus compañeros. Había bastantes más; tanto sola como acompañada. En una de ellas se veía a una feliz pareja que sonreía a la cámara: Kakashi y Ginko poco años antes de que ella se marchara.
Los dossiers contenían mucha información pero no era el momento de detenerse a revisarla. Se dirigieron a lo más importante. Ficha personal, conocimientos de Ninjutsu, técnicas de línea sucesoria si existían, nivel de Taijutsu…
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NOMBRE: GINKO AKARUI
EDAD: 28 AÑOS
FECHA DE NACIMIENTO: 26 DE JUNIO
LUGAR DE NACIMIENTO: AKARIGAKURE
LUGAR DE RESIDENCIA: KONOHA? / DESCONOCIDO
RANGO: JONIN / NINJA RENEGADA?
-Informe sobre conocimientos generales de Ninjutsu/ Taijutsu.
-Realizado por Kakashi Hatake.
Según el seguimiento al que ha estado sometida Ginko he de decir que su avance ha sido bastante notable. En las fechas en que llegó a la aldea tenía mucho potencial pero debido a su corta edad no había podido aprovecharlo mucho en una época de guerra donde incluso los más pequeños tenían que proteger su aldea como pudieran.
Su nivel de Taijutsu ha mejorado de forma muy importante. Al llegar a Konoha no era un Taijutsu deficiente pero desde luego, nada demasiado útil en un enfrentamiento.
Durante los años que lleva aquí, gracias a las sesiones intensivas de entrenamiento se puede decir que su nivel en pelea cuerpo a cuerpo es bastante alto. Se ha familiarizado con un estilo rápido y eficiente, ni demasiado ofensivo ni defensivo en exceso. Utiliza la cabeza a la vez que el cuerpo y sabe encontrar los puntos débiles del contrario con bastante facilidad. Sabe aprovechar la fuerza del contrario en su beneficio al no tener demasiada potencia física.
Dudo que haya alcanzado aún su límite. Todavía puede aprender más.
Un dato importante sobre su Ninjutsu es que su chakra es algo atípico. El color y la forma de su chakra no es la común. No se parece a ningún otro que haya visto nunca. Supongo que sería algo común de su clan, pero no puedo confirmarlo con exactitud al no poder compararlo con ningún otro.
Hablando de las técnicas de Ninjutsu cabe destacar que no domina ninguno de los cinco elementos. No es afín a ninguno de ellos.
La explicación a esto es que Ginko posee una poderosa técnica de línea sucesoria que sólo tenía una de las familias de Akarigakure. Domina el Ginton, es decir, utiliza plata en sus técnicas.
Este tipo de técnicas es suyo exclusivamente al ser la única superviviente de su clan. Puede manipular la plata dándole la forma que ella desea. Tanto en estado líquido como sólido.
Esto recuerda bastante al estilo de Ninjutsu que tenía Guren, la ex subordinada de Orochimaru. Ella podía manejar el cristal casi con la misma facilidad que Ginko la plata. No puedo saber con exactitud los límites de Ginko en este aspecto. Tiene mucho poder interior y gran cantidad de chakra.
La efectividad de esas técnicas es bastante alta ya que puede utilizarlas a casi cualquier distancia. Pero contra técnicas de Raiton la eficacia disminuye notablemente.
De cualquier forma, al no ser técnicas comunes cuenta siempre con el factor sorpresa de quién no sabe acerca de su clan. Eso le da bastante ventaja en los enfrentamientos.
Por último debo mencionar que Ginko posee un contrato firmado con la familia de los tigres. Se desconoce cuando firmó ese contrato aunque probablemente fuera una herencia familiar. Generalmente puede invocar a dos tigres; un macho y una hembra. Aunque cabe suponer que en situaciones de peligro pueda contar con invocaciones más poderosas.
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Todos se quedaron bastante sorprendidos al leer la información, menos Kakashi, claro. Parecía que tenía bastante poder en su interior, aunque no estaba claro hasta qué punto podía utilizarlo.
Pero aún había algo más. Al parecer el asunto no quedaba ahí. Fue Sai quien encontró lo que a continuación leyó en voz alta. Algo que le interesaba bastante.
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- Informe extraordinario sobre habilidades.
- Realizado por Minato Namikaze.
Como Cuarto Hokage sometí a Ginko a pruebas especiales de personalidad. Es un proceso rutinario que hay que realizar cuando algún shinobi se une a la comunidad de la aldea. Pude comprobar que Ginko tiene unas habilidades muy especiales que ella llama técnicas de personalidad.
Es algo totalmente nuevo incluso para el Tercer Hokage. Nadie en la aldea había escuchado algo así. Pero no es demasiado extraño, ya que Akarigakure siempre intentó mantener en secreto sus técnicas especiales. Al parecer estas "técnicas de personalidad" se enseñaban a algunas personas muy selectas que nacían con aptitudes especiales para aprenderlas. Ginko era una de esas personas.
Es algo novedoso porque no requiere de utilización de chakra. Simplemente utiliza su cabeza. Se podría decir que casi cualquier persona podría manejar estas técnicas, pero eso supondría mucho tiempo y esfuerzo y hay usuarios que no serían capaces de manejarlo tan fácilmente.
Estas técnicas consisten en la manipulación de la mente del contrario; no son recomendables para utilizar en una batalla cuerpo a cuerpo pero pueden ser muy útiles en algunos casos.
Ginko parece haber almacenado muchos conocimientos sobre personalidad y comportamiento humano y es capaz de analizar y manipular las ideas de su enemigo sólo con palabras.
Al igual que la mayoría de los aspectos de su expediente no se puede saber hasta qué punto puede utilizar estas técnicas, pero el "incidente" con Ibiki Morino demuestra la eficacia de sus técnicas.
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-¿El incidente con Ibiki Morino?- preguntó Sakura levantando una ceja.
Kakashi sonrió un poco al recordar el "incidente." Fue algo bastante divertido para los que pudieron presenciarlo.
- El Cuarto quería comprobar hasta qué nivel podía manipular a la gente así que le propuso que lo intentara con Ibiki.
Los chicos pusieron una mueca bastante agria en sus rostros. Manipular a Ibiki podía considerarse un suicidio.
- ¿Qué pasó?- dijo Naruto esta vez.
- Ginko consiguió convencerle de que tenía que ir a comprarse unos calzoncillos de florecitas.- contó Kakashi al borde de la risa.
Los demás estallaron en carcajadas. Debía de ser algo muy cómico. No entendían como había sido capaz de hacer tal cosa.
- Al parecer eso fue sólo una demostración pero Ibiki estaba totalmente convencido de que eso era lo más importante que tenía que hacer.- prosiguió el jonin- no sabemos cómo pero manipuló su mente de una forma extraordinaria.
Sai estaba muy interesado en el tema. El informe del Cuarto decía que casi cualquier persona podría aprender esas técnicas. Si conseguían que Ginko volviera a Konoha él también podría aprender un poco, aunque sólo fuera para poder relacionarse mejor con las personas. ¿Quién mejor para enseñarle que alguien que lo conocía a la perfección?
Ahora dos integrantes del equipo tenían una sólida razón para buscar a Ginko. Seguramente Yamato también estuviera muy interesado en encontrarla, al fin y al cabo Kakashi había dicho que eran casi como hermanos.
Todos pensaban en lo que habían leído en el expediente. Con razón era información confidencial. Sorprendente era la palabra que mejor describía las habilidades de Ginko.
Tsunade "borró" de nuevo el expediente y lo dejó a un lado. Después cogió el otro y lo abrió lentamente. Lo leyó por encima para recordar un poco cosas que casi había olvidado y esperó unos minutos antes de dárselo a los que esperaban a leerlo.
- Aquí tenéis.- dijo extendiendo el expediente hacia ellos- Tenshi Abataku.
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Un fuerte ruido sobre su cabeza la obligó a despertarse. El ambiente estaba muy oscuro. Debía ser ya noche cerrada, pero no sabía cuánto tiempo había estado durmiendo.
No había nadie en la habitación pero el ruido se había escuchado claramente. Se levantó en silencio y escudriñó la estancia. Ni rastro de una presencia extraña.
Lo había oído sobre su cabeza así que probablemente hubiera sido en el tejado. Se preparó y decidió salir a comprobar qué era.
Abrió la puerta exterior en silencio y observó a su alrededor buscando lo que había emitido el sonido. No podía ver nada atípico.
Caminó en silencio hacia fuera haciendo el menos ruido posible, una persona normal o un ninja de poco rango no sería capaz de escucharla.
Cuando tuvo un ángulo adecuado levantó la cabeza hacia el tejado. Allí estaba el motivo de su despertar…
- ¿Shiroi? ¿Qué haces aquí?- preguntó bastante emocionada. Había echado de menos la presencia de la pareja de búhos. Aunque debería de sentir desconfianza al ser los búhos de Tenshi, ella les conocía bien y sabía que no aceptarían los planes del hombre tan fácilmente.
- Por fin te despiertas…- dijo ella de forma un poco arrogante, aunque sin llegar a ser ofensiva- ¿Cómo va todo muchachita?
Ginko sonrió y se sentó en una roca haciéndole señas para que se acercara a ella.
- Podría ir mejor pero no me quejo. Al menos tengo un techo bajo el que dormir ¿no?
El animal desplegó las alas y se acercó a la mujer. Allí se posó delante de ella con una expresión parecida a una sonrisa. Parecía demasiado humana.
- Si, por lo visto no te va mal. ¿Cómo está Kakashi?- preguntó la hembra con una sonrisa burlona. No quería herir a Ginko pero esa era su forma de ser.
La mujer bajó un poco la cabeza pero no dejó de sonreír. Miró a Shiroi a los ojos y evitó la pregunta.
- ¿Qué haces aquí Shiroi? ¿Qué quieres de mí?
- No tengo mucho tiempo así que iré directa al grano antes de que Kuroi aparezca,- contestó ella muy calmada- Tenshi está moviendo sus piezas y venimos a advertirte y a pedirte ayuda.
La chica se quedó bastante confundida. No le extrañaba en absoluto el "complot" que los búhos preparaban contra su dueño pero sí que le pidieran ayuda a ella. No sabía que podía hacer contra Tenshi.
Quiso decir algo pero no le dio tiempo. Un fuerte sonido de batir de alas cubrió el lugar y las rodeó. Kuroi.
El macho de la pareja se colocó junto a su hembra y saludó a Ginko con la cabeza. Sus ojos se mostraban mucho más amistosos que los de Shiroi pero simplemente era porque tenían personalidades distintas.
Ginko le devolvió el saludo sonriendo y se dispuso a escuchar. Sabía que el búho diría algo importante y siempre era un privilegio escucharle.
- Ginko, voy a ser breve y conciso. Tenshi nos ha encomendado una misión. Vigilar a Hatake Kakashi.
La chica no se sorprendió mucho, al fin y al cabo se imaginaba algo de ese estilo. El moreno no actuaría hasta estar seguro de que podría ganar.
- ¿Y por qué habéis acudido a mí?
- Todos sabemos cómo ha cambiado Tenshi… no me agrada traicionarle pero no nos queda otra opción. Tenemos que unirnos si queremos que Hatake viva.
Ginko permaneció callada esperando a que el búho continuara.
- Tiene un plan, no sabemos en qué consiste pero con seguridad no será nada bueno. Nos mandó que le vigiláramos y eso he hecho.
Ginko arqueó una ceja y le miró sin comprender a qué punto quería llegar.
- No vamos a contarle nada que sea totalmente cierto pero su inteligencia supera la media. Sabrá si le mentimos. Por eso debemos tener cuidado. Les vamos a necesitar.
- ¿Y cuál es tu plan?
- Cada cosa a su tiempo Ginko. Tenemos que reunirnos los cinco y después explicaremos todo.
- ¿Los cinco? ¿También necesitáis a Neko y Tora?
Ambos búhos asintieron y esperaron a que la chica se levantara. Luego se alejaron un poco subiéndose a una de las ramas más bajas de un árbol cercano. Neko tenía un carácter un poco irascible cuando le despertaban…
Ginko se mordió el lateral de uno de los dedos provocando que afluyera a la superficie de su piel una pequeña cantidad de sangre, suficiente para realizar una invocación.
Golpeó con fuerza el suelo con la palma de su mano al tiempo que decía la técnica de invocación y las inscripciones de costumbre se formaron en el suelo. Después, tras una breve nubecilla de humo aparecieron aquellos a los que estaban esperando.
Dos imponentes tigres. Al igual que Kuroi y Shiroi eran un macho y una hembra y también tenían la misma coloración, sólo que éstos iban al contrario que las aves.
El macho era un tigre de pelaje blanco con rayas grises. La trufa de su nariz era de color rosado y sus ojos azules; de un color frío como el hielo. Pero en contraste con la frialdad de ese color, la expresión de sus ojos era muy amistosa y daba la sensación de que sonreía con la mirada permanentemente.
La hembra en cambio era muy atípica. Era una tigresa de color negro, única en su especie, con las rayas del pelaje de un color muy luminoso. Pero no quedaba muy claro a simple vista si eran blancas, grises o plateadas. Los ojos eran iguales a los de Ginko. Dorado intenso. Tenía también una mancha en la frente con una forma abstracta que recordaba a veces a un colmillo.
Ambos animales, al igual que sus compañeros alados, no llevaban bandana sino que el símbolo de Akarigakure lo llevaban inscrito en el pelaje, como si lo tuvieran desde su nacimiento.
Ellos eran Neko y Tora. Las invocaciones de Ginko.
Los felinos se estiraron perezosamente y enseguida advirtieron la presencia de los búhos.
- ¿Qué hacen ellos aquí?- preguntó Neko dando a entender que la confianza hacia las aves era prácticamente nula.
- Necesitan nuestra ayuda Neko, así que compórtate por favor…- le dijo Ginko sabiendo que pedían un imposible.
Kuroi fue el primero en acercarse. No le gustaban demasiado esos tigres. Le parecían animales peligrosos en exceso aunque fueran aliados. Se posó a un lado de la única humana y miró a los felinos de forma demasiado arrogante.
- Mira Tora, un periquito con complejo de superioridad…- dijo Neko a su compañera de forma burlona. Siempre le había gustado molestar a los búhos aunque casi nunca le seguían el juego.
Kuroi simplemente le ignoró pero Shiroi quiso seguir con la burla.
- Al menos nosotros tenemos un cerebro mayor que una nuez…- dejó caer la hembra posándose al lado de su compañero.
Neko iba a decir algo pero Tora pasó a su lado y golpeó suavemente el lomo del tigre macho con su cola. Era su señal para decirle que se callara.
Tora siguió avanzando hasta colocarse frente a Ginko, que observaba la escena un poco divertida. La mujer acarició la cabeza de su invocación como muestra de afecto y llamó a Neko para que también se acercase.
El felino fue hasta ella a regañadientes y se tumbó a sus pies sin dejar de mirar a los dos búhos que no habían dejado de observarle.
El animal tenía la cabeza apoyada en el suelo pero sus ojos se dirigían a Kuroi y Shiroi. No les consideraba enemigos ni mucho menos pero… algo en ellos no le gustaba. Tal vez fuera por Tenshi. Ese chico había sido un buen amigo para él hasta que se fue y además Ginko les había contado sobre su encuentro con él. La idea de que quisiera matar al ninja copia tampoco le gustaba. Kakashi le había visto crecer más aún que Tenshi y le había enseñado muchas cosas. Si tuviera que ponerles en una balanza y elegir a uno de ellos sin duda se decantaría por el ninja de Konoha.
Kuroi se colocó delante de todos ellos para hablarles de la situación y explicarles su plan.
- Ahora que estamos todos podemos empezar.
- ¿Empezar con qué?- preguntó Tora con tono tranquilo.
- Hemos venido hasta aquí para pediros ayuda.- comenzó el búho- Tenshi no trama nada bueno y nosotros no queremos formar parte de sus planes. No somos ese tipo de invocaciones.
Ginko tenía una duda que le rondaba la cabeza desde que había hablado con Shiroi así que interrumpió al búho para preguntarla.
- Ahora dime, ¿Habéis venido hasta aquí para evitar que maten a Kakashi ó para no mancharos las manos?
- No tienen manos- se burló Neko, que había permanecido callado, ganándose una mirada reprobatoria por parte de Ginko.
Kuroi pensó un poco antes de contestar. Parecía no estar muy seguro de qué responder.
- Por ambas razones Ginko. No apruebo la forma de actuar de Tenshi. Eso significa que no vamos a tomar parte de sus acciones porque no me parecen correctas. Todos sabemos cómo ha cambiado aquél chico tranquilo de la aldea de la luz. Ya no hay luz en él, Ginko. Sólo tiene oscuridad en su interior.- explicó Kuroi muy seriamente- Dejando a un lado eso, Kakashi Hatake en una persona muy valiosa dentro de la comunidad ninja y también para algunos de los presentes. No podemos dejar que muera por algo que ocurrió hace tanto tiempo.
Ginko se quedó pensativa. No le habían quedado muy claras sus intenciones pero tenía razón en todo lo que había dicho. Observó su anillo una vez más.
- De acuerdo.- dijo Tora- Tenemos que detenerle, hasta ahí las cosas están muy claras. ¿Cómo vamos a hacerlo Kuroi?
- Ya he dicho que es necesario que nos unamos. Todos los que estamos aquí pertenecemos a Akarigakure. Nuestros orígenes son lo que tenemos en común. Ése es nuestro vínculo. Y utilizaremos ese vínculo en su contra.
- No lo entiendo.- dijo Ginko- Explícate mejor.
Kuroi suspiró un poco y cerró los ojos buscando la manera de hacer la explicación más sencilla.
Pero fue su compañera Shiroi, que hasta entonces había permanecido en silencio, quien se adelantó y decidió explicarlo.
- Vale Ginko. Imagínate una molécula.- dijo ella- todos los átomos que la forman están unidos, enlazados y trabajan a la perfección manteniendo la molécula unida. ¿De acuerdo?
Ella asintió con la cabeza.
- Bien, todos los átomos están unidos, es decir, hay un vínculo entre ellos. Ahora imagina que todos los átomos de esa molécula se unieran contra otro. Sería un todos contra uno. ¿Qué crees que ocurriría?
- No tengo ni idea de esas cosas pero supongo que si destruyeran ese átomo la molécula cambiaría, dejaría de existir.
- Buena observación. Pero la función no es destruir al átomo. Lo que queremos es inutilizarlo.
Los felinos y Ginko iban comprendiendo el asunto pero no del todo y lo reflejaban en sus rostros.
- No vamos a matar a Tenshi. Podríamos hacerlo pero no es nuestra función. ¿Entiendes?
- Si. Hay que inutilizarlo, hasta ahí he llegado. ¿Pero como pretendéis "inutilizar" a Tenshi?
Los búhos se miraron entre ellos y el siguiente en hablar fue Kuroi.
- Esta información es desconocida para todo el mundo así que prestad atención porque sólo lo diré una vez.- advirtió el búho mirando a los presentes- Existe una manera de neutralizar los poderes de Tenshi. Se puede hacer por medio de un ritual muy antiguo que requiere mucho esfuerzo y concentración.
- ¿Y cómo conoces tú ese ritual?- preguntó Tora.
- Tengo muchos más años de los que os pensáis. Lo que tenemos que hacer era una de las técnicas secretas de Akarigakure y prácticamente nadie en la aldea la conocía. Sólo se revelaba a personas muy preparadas que eran elegidas desde que nacían.
- Cuéntanos más.
- Bien. La técnica, como he dicho, anulaba de forma indefinida los poderes de la persona elegida. Con eso quiero decir que se suprimía su chakra y todos los conocimientos que tenía sobre el mundo shinobi se borraban de su cabeza automáticamente.- explicó el búho cerrando un poco los ojos- Y sólo podían realizarla aquellas personas que tuvieran conocimiento directo del ritual. Para que me entendáis; sólo podías realizar la técnica si alguien que la hubiera participado en ella te lo contaba.
- Quieres decir que alguien te lo contó y ahora tú nos lo cuentas a nosotros. ¿Por eso podemos hacerla?- dijo esta vez un interesado Neko.
- Si. El secreto de la técnica me fue revelado y pude participar una vez en ella. Ahora os he pasado ese testimonio, ese poder a vosotros. Pero aún no estamos preparados para ello. Como he dicho esto requiere unas habilidades muy especiales y es muy costoso. No va a ser un camino de rosas.
- Entonces dinos qué necesitamos.- pidió Ginko, que tenía el ceño fruncido desde un rato antes.
El búho suspiró brevemente y le dio paso a su compañera con un gesto de cabeza pidiéndole que hablara ella.
- Para empezar tenemos suerte de que sobrevivieras al ataque de Akarigakure, Ginko. Los miembros de tu clan son fundamentales para realizarla.- dijo provocando en la mencionada un asombro considerable- Tu chakra es la energía que da poder a esta técnica. ¿No te has preguntado nunca por qué podías contrarrestar los jutsus de Tenshi?
- Si… pero nunca pensé algo así. Es… demasiado extraño.
- Bueno… el problema que tenemos es que somos cuatro invocaciones y tan sólo un shinobi. Va a ser muy complicado de esta forma. Las invocaciones tenemos menos potencial que vosotros, por muy poderosas que seamos. Necesitaremos entrenamiento de resistencia física y también sobre sellos. Es un proceso muy elaborado y complejo y no puede haber fallos. Todo debe ser correcto cundo nos dispongamos a hacerlo.
Todos asintieron menos Ginko que le nadaba dando vueltas a una idea en su cabeza.
- Por lo tanto vosotros tres deberéis entrenar todo lo que podáis. Cada minuto cuenta. Por muy fuertes que os veáis no será suficiente. Os daréis cuenta cuando llegue el momento de hacer la técnica.
- Pero, Shiroi, ¿Por qué no pedimos ayuda a alguien más?
La hembra la observó atentamente y miró después a Kuroi preguntándole mentalmente qué debían decir.
- Ginko, sé en quién estás pensando, pero no creo que sea posible. Recuerda que compartimos un vínculo. Él no es un eslabón de nuestra cadena.
- Si lo es.- intervino Tora, que también sabía de quién estaban hablando- Por lo que yo sé, si él tiene un enlace con uno de los "eslabones" como tú dices, es suficiente para poder realizar la técnica. ¿O me equivoco?
Kuroi la observó muy extrañado. No sabía de dónde había sacado esa información pero era correcta.
-¿Cómo sabes tú eso Tora?
- Porque yo también formaba parte del Consejo y también he participado en esas técnicas. Aunque no lo creas, soy más antigua que tú.
Todos se quedaron sorprendidos pero más aún la pareja de búhos que no sabían nada al respecto.
- Si Tora, es cierto lo que dices. Pero no es válido un vínculo de amistad o de amor. Se necesita algo material que una a esas personas. Un pacto de sangre que ambos compartan.
Ginko miró su anillo pensando en lo que acababan de decir. Un pacto de sangre…
- Existe ese pacto.- dijo mostrando la joya en su mano- Estos anillos los fabriqué yo y contienen nuestra sangre.
Eso sorprendió aún más, si cabe, a Kuroi. No era posible que todo fueran coincidencias. Puede que esos dos estuvieran destinados a hacerlo juntos.
- Entonces eso es suficiente. Pensándolo bien, no nos vendría mal tenerle con nosotros. Tiene un gran conocimiento sobre sellos si no me equivoco.
Ginko asintió mientras rozaba con las puntas de sus dedos la superficie del anillo. Su pacto y promesa.
- Bien. Para empezar debemos comprometernos entre nosotros. Formaremos parte de una alianza.
- ¿Una alianza?- preguntó Neko.
- Una alianza de invocaciones y humanos. Es un pacto inquebrantable que nos obliga a cumplir lo que hemos prometido. Será la alianza definitiva para nosotros. ¿Estáis de acuerdo?
Todos afirmaron menos Ginko.
- ¿Y Kakashi? El también debería de formar parte de la alianza pero no está aquí.
- Con el anillo será más que suficiente. Contiene su sangre así que es parte de él.
- Pero no podemos hacerlo sin su consentimiento, sería obligarle. No me parece justo.
Kuroi suspiró de nuevo, esta vez exasperado. Quería terminar con esa conversación y poner el plan en marcha.
- No hay otra opción. Si quieres que continúe vivo tendremos que hacerlo así porque no podemos esperar más.
Ella se quedó pensativa unos instantes. Le estaban obligando a hacer algo que ni siquiera conocía. No quería sentirse más culpable. Con todo lo que llevaba a sus espaldas era más que suficiente.
Debían hacerlo así que no esperaron más.
Shiroi les indicó como debían colocarse y así lo hicieron. Formaron todos un hexágono. Uno en cada vértice más el anillo que estaba sobre el suelo en el punto exacto.
Le pidieron a Ginko que expulsara chakra por su piel con toda la intensidad que pudiera. Luego todos cerraron los ojos y se concentraron al máximo en lo que estaban haciendo.
De pronto una luz inundó el claro en que se encontraban y todo a su alrededor desapareció. La cabaña, el lago, los árboles. Todo era una luz blanca…
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Kakashi se encontraba en el despacho de Tsunade. Los chicos iban a leer el informe de Tenshi así que él se dispuso a leer su libro tranquilamente.
Llevaba unos minutos concentrado en su tarea cuando notó que del libro que tenía entre sus manos comenzó a salir humo. Todos se alarmaron al ver la nubecilla de humo en la habitación, pero luego la tapa del libro comenzó a arder, como si fuese una incineración espontánea. Kakashi dio la vuelta al libro y dejó caer sobre el suelo el sobre que guardaba allí. Era la causa del fuego.
Todos los presentes observaron como el sobre ardía sobre las baldosas y Kakashi se sentía impotente por no poder hacer nada. La carta de Ginko estaba ardiendo y ya no había remedio para ello.
Al cabo de unos minutos el jonin seguía observando las ascuas del fuego que ya casi eran cenizas. Sólo le quedaba eso. Entonces pensó en el anillo que guardaba en el sobre y se preocupó.
No sabía por qué había empezado a arder de esa manera pero lo que pudiera pasarle al anillo le inquietaba más aún. No le importaba nada más que eso.
Cuando el fuego se hubo apagado, rebuscó entre las cenizas y allí estaba el anillo. No tenía ninguna marca ni quemadura. Estaba igual que siempre.
O casi igual.
Había algo distinto en él. Lo veía más brillante de lo normal y la inscripción que tenía en el interior era ahora de color rojo intenso.
- Ginko…
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