N/A: Venga, ya en serio. ¿Por qué sois tan vagos?¡Que los reviews no cuestan nada, coño! Sí, os lo digo a esos que aún no habéis dejado ni uno.. ¬¬ En fin, capítulo dedicado a Maruu, que está de vacaciones. Y gracias también a mimig2, como a Phoenix140391, Armelle Potter, Haruka.Black-90, y Clau Malfoy por dejar esos reviews que animan tanto!¡Besitos a todos! Próxima actualización... mira en mi profile, que aún no sé.

Capítulo 10: That thing you do (Eso que haces)

La charla de Jenna Reinolds acerca de la decencia y de la imagen de la compañía fue más larga de lo que Lily podía esperar y soportar. Además, todavía tenía ganas de pegarle unos cuantos sopapos más a la tal "soy-squib-pero-tengo-las-tetas-grandes". Vamos, que se encontraba sentada en una mesa, viendo como Reinolds movía los labios y soltaba ruidos extraños sin sentido para ella. En realidad, intentaba pensar qué hacer ahora, que ya no tenía ese trabajo. Además, ahora que "estaba" con James, no le apetecía nada seguir con su vida loca, con sus sexcapadas a un estrecho baño, y aguantar luego las sucias miradas de esos tíos, que en realidad, no hacían tan bien lo que creían.

Mientras tanto, primera clase del vuelo EYZ895 parecía una sala de castigo de instituto americano, vigilado por la atenta mirada de Sarah Chester. Bueno, más que una atenta mirada podríamos definirlo como… destructivo, sobre todo para Charles Deumont, y Britney Gautier.

Remus, también observaba la situación, como siempre, y le murmuró a Sirius:

-Joder, tío, a tu novia solo le hace falta la fusta para empezar a dar órdenes, en plan sado.

Mientras, él la miraba con los ojos brillantes y sonrisita tonta, y respondió:

-Sí¿no te parece excitante esa mirada que pone cuando está seria?

-Sin comentarios ni detalles, por favor. Creo que el cupo de papel de sujetavelas lo tengo lleno. Así que, cuando lleguemos a Londres…

-Sí, sí, sí, Remus… -hacía gestos afirmativos, mientras se le caía la baba.

Remus solo pudo suspirar, y poner un pañuelo en los pantalones de Sirius. Al menos no se mancharía.

-¿Dónde estará Lily?¿Le irá bien?

La misma pregunta se hacía James, además de otras tantas como "¿Estará enfadada conmigo?" "¿Me pegará?"

Pero cuando Lily llegó, vestida con un vestido blanco, en vez del uniforme, y unas gafas de sol en la cabeza en lugar del gorrito hortera, nadie dijo nada. Se sentó al lado de James, pero no le dejó hablar. La palabra "traición" todavía le rondaba por la cabeza, a pesar de saber que no era exactamente culpa del chico.

-Solo deja que me calme, y no me enfurezcas más ¿vale?

Las más de diez horas de viaje se hicieron eternas, para todo el mundo. Charles también quiso hablar con Lily, pero en cuanto se levantaba, sentía la mirada de James cargada sobre él, y entonces, se daba media vuelta para dirigirse al baño o pedir algo a las azafatas. Puede que fuese un as en los negocios, pero no neguemos que Charles Deumont era un calzonazos. Lily podía sentir por él todo el cariño del mundo, pero nunca se vería con él, ni siquiera en su "temporada de separación con James", tal como habían acordado llamarlo.

De todas formas, seguía enfadada, y aún no sabía qué hacer con su vida en ese momento. Bien, tenía un curso de azafata, la carrera de auror… ¿debería volver a ejercer, o meterse en una oficina en la que cada uno valía según las cabezas de mortífago que había metido en Azkaban? Aún no lo sabía, lo que sí sabía es que seguía queriendo guerra, venganza, ganas de quitarle el orgullo a esa rubia gatita sin uñas que la miraba fijamente, mientras se alisaba el pelo con una mano. Pero se contuvo, a duras penas, clavando sus uñas en el apoyabrazos del sillón. James vio esto, y sudó. ¿Qué tenía que hacer? No podía tranquilizarla, o decirla "tranquilízate, Lily", porque eso seguro que acarrearía con la bronca, así que lo dejó pasar, mientras el aire se llenaba de una tensión muy violenta.

Cuando el avión llegó al aeropuerto, Lily quedó en encontrarse con Sarah junto a las cintas transportadoras de maletas, ya que Sarah, como azafata, debía quedarse en el avión, mientras salía todo el mundo para decir lo típico de "espero que haya tenido un buen viaje".

Mientras salía, Lily le dio un empujón a Britney Gautier, que la miró enfadada. Hizo lo primero que se le vino a la cabeza, es decir, le agarró y le manoseó el culo a James, que estaba delante de ella. Él murmuró algo parecido a "loca pervertida", a lo que ella le respondió sonriéndole. Claro que esto lo vio Sarah, que vio amenazada el territorio de su mejor amiga. Se dejó llevar por la furia cuando Sirius, en uno de sus arranques de "perfecto caballero", le dijo:

-Pase usted primero, señorita Gautier.

Y como el papel de putón verbenero le venía que ni pintado, osó a aprovecharse de esto, dándole un "inocente" piquito en los labios como señal de agradecimiento.

Sarah solo pudo hacer una cosa. Pegarle un puñetazo "a lo Chester", seguido de una sonrisa y la frase:

-Espero que haya tenido un buen viaje, señorita Gautier.


La cinta que transportaba las maletas estaba repleta. Además, las maletas de las azafatas solían ser las últimas, ya que se quedaban más tiempo en el avión, y apenas era una bolsa de viaje, aunque no era nunca el caso de Lily y Sarah. Aun así, no quiso que James ni Sirius las esperaran. Les dio el teléfono del piso donde vivían juntas, así como la dirección. Y les dijo que se pasaran a la noche o más tarde. Que se las podían arreglar solas hasta entonces.

Caminando, James no entendía el porqué del enfado de Lily. Bueno, sí, aunque no tuviese razón. Sentía una inseguridad horrible, como si el hecho de volver a Londres estropeara lo ocurrido en China. Además, que apareciese Britney Gautier no ayudaba nada, por supuesto. Solo Sirius parecía tener el ánimo como el primer día. Cogieron los tres un taxi, y se dirigieron a la mansión Potter, donde se instalaron los tres aurores, cuando los padres de James murieron. Quiso mirar atrás, quiso despedirse de Lily en condiciones, y así se lo dijo a sus amigos. El resultado fue que Remus cargó con todas las maletas, hasta la mansión Potter, para que Sirius y James estuvieran un rato con sus novias. Así que volvieron al aeropuerto.


Lily Evans estaba cansada. Para colmo, luna rueda de la maleta de Sarah se quedó atascada entre el hueco de la cinta y la chapa que la medio recubría. Así que tiraba y tiraba, pero a pesar de que ponía toda su fuerza, no lo conseguía. Encima Charles Deumont estaba enfrente, debatiéndose entre ayudarla o no. Se iba a acercar, viendo que James no estaba cerca, pero antes de que ocurriera, levantó la mano para saludar a alguien que estaba al parecer, detrás de Lily. Ésta quiso ver quién era, pero cuando se dio la vuelta (al tiempo que seguía tirando de la estúpida maleta roja de Sarah), ese alguien le tocó el brazo con una mano, mientras con la otra sujetaba la correa de la maleta de Sarah, liberando por fin a la maleta, y a Lily del suplicio que estaba viviendo. Quiso ver quién le había ayudado, pero llegaba Sarah.

-Sarah, tu maleta es cojonuda. Tiene la habilidad innata de…

Sarah pasó de ella.

Había abrazado al desconocido, que abrazaba a Charles Deumont.

-¡Cuánto tiempo!

El desconocido soltó a Charles para abrazar a Sarah, y se fijó en ella.

-No has cambiado nada Sarita…

Lily parecía fuera del cuadro. Conocía a dos de las tres personas que tenía delante y se abrazaban, pero no parecía ubicar a la tercera. Frunció el ceño, y puso una mueca de disgusto, pero el desconocido lo notó, al posar sus ojos en ella.

-Lo siento, es que conozco a esta chica desde…

Sarah rió, abrazándole más fuerte por la espalda.

-Es el hermano de Charles, Lily. ¡Y como mi hermanito mayor!

Con demasiada parsimonia, el hombre la cogió de la mano para besársela, agachándose.

-Walter Deumont, señorita Lily…

-Evans.

-Evans.

La pelirroja estaba confundida. ¡Ése hombre tan guapo no podía ser hermano de Charles! Está bien, la nariz recta era la misma, pero su pelo era más oscuro, y sus ojos, azules. Tan impresionada estaba, que no se dio cuenta de que él aún no le había soltado de la mano. Parecía como si hubiesen quedado quietos para hacerse una foto, y de verdad que el panorama era el mismo que el de tal foto: Lily, en una posición de princesa, con su vestido blanco y sus gafas de sol, mirando los ojos de Walter Deumont, que agachaba un poco la cabeza para estar a la altura de ella. Sarah abrazándole por detrás con fuerza, y Charles mirando a los tres en plan "me estáis excluyendo, cabrones".


Ah, y por supuesto, James y Sirius mirando, mientras se acercaban a sus respectivas chicas.


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