Holaaaa, pues bueno a que no saben que noticia les tengo, nop, no se me emocionen, simplemente es que... vamos por el capitulo 10! una decada escribiendo! waaaaaaa! xD y a estas alturas todavía no se aclara la cosa u_u, pero como dijeron por ahí ;D llego Urahara para aclararlo todo, en dos capítulos apuesto a que queda menos confusión y se agregan una que otra jojojo bueno, agradecimientos, que sino fuera por sus review, no hubiera llegado ni al capítulo cinco
Uchiha Katze: jaja see me encantan sus arranques de posesividad xD vamos a ver si Takashi le hace caso, tienes que dejar las cosas claras, vamos Ichi! bueno, y con lo respecto al hermano de Yumi, aclararte que solo se parecían físicamente, ok? jeje y bueno quizás una que otra actitud en común, a ver si nos vemos por msn y tranquila con las conti porque cada vez se me dificulta mas o.o digo, solo voy escribiendo un capitulo por encima de este...
Koraru-san: Se agradece mucho tu paciencia ;O; y a ver si luego se viene la pelea, pelea entre ese par xD pero tranquila, que aquí ya se irá aclarando lo que pasa con Rukia, sino en el prox o en el siguiente, pero de eso no pasa, pronto tus dudas se verán resueltas non
Eva Vidal: jajaja tranquila, agradezco mucho tu preocupación (me recordaste a una amiga jeje) pero bueno, más bien es presionarme a mi misma con el plazo, además de que la flojera de escribir... dios, porque no simplemente tus ideas se escriben solas ¬¬ así ya tendría toda la historia... pero bueno xD ni te creas que no cómo, si yo creo que lo unico que hago es comer y dormir jajaja solo que... mi cuerpo se acostumbro a tener sueño por horas de la madrugada... pesima mala costumbre, lo se, pero simplemente asi esta mi organismo xD
DragonFLy-one: Que bueno que te gustara! jeje tan solo espero que no te cabree leer todos los caps de una xD y yo tambien espero la conti de I'm your man Rukia, creeme, estoy ansiosa xD
Beatifull Madness: Ya extrañaba tus review ;O;y te digo en seguida que con tu comentario me has dado una idea xD quizas sea un pequeño regalito a tu favor, nee? a ver como aguantan dos caps de explicaciones si xD porque Urahara se tomara su tiempo, y el enemigo tambien jojojo
Bueno, sin más que decir, espero que el capítulo sea de su agrado
Revelaciones
Ichigo y Rukia ya habían llegado hasta el almacén Urahara, acompañados de una seria Yoruichi que no les había comentado nada en todo el camino. Y para mayor preocupación de los shinigamis, en cuanto llegaron, el dueño de la tienda se había encargado de servirles unos vasos de té, aumentando la tensión que ya de por sí había en la tienda. Lo más extraño era que Tessai, y los dos niños se encontraban fuera de la sala. Conclusión, el asunto era delicado.
—¿Nos van a decir de una buena vez que pasa aquí?
Urahara solo miró a Kurosaki, que era quien había lanzado la pregunta. Dirigió su vista a su compañera, la mujer de mirada gatuna, que seguía cruzada de brazos. Lanzó un suspiro y envió una mirada seria a la pareja frente a ellos.
—Las personas que atacaron el laboratorio de investigación y desarrollo, son las mismas que atacaron al hombre humano.
Kurosaki reaccionó ante lo anunciado. Por fin podrían saber más sobre el asunto.
—¿¡Quienes fueron!
Ahora fue el turno de Yoruichi para explicar.
—No sabemos con certeza, ni sabemos que buscan… pero si sabemos cómo planean conseguirlo.
El silencio se hizo presente. Los shinigamis ni siquiera recordaban el motivo de su visita. Ahora más importante era escuchar lo que tenían que decirles las personas frente a ellos. Ya después aclararían la situación.
—Es hora de que se enteren de un artefacto llamado Shoukyo.
La cara de confusión ante lo dicho por Urahara fue inevitable. Tanto el joven de singular cabello como la morena estaban aturdidos. ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra? ¿Por qué tenían una cara como si nada tuviera arreglo? Fuera lo que buscaran sus enemigos, ¡Se las arreglarían! Como lo hicieron con Aizen, como lo hicieron con todo. No era necesario ese rostro deprimente antes de tiempo.
—El Shoukyo1…Como su nombre lo dice, trata de eliminar cualquier cosa, incluso un alma… Durante mucho tiempo fue usado dentro de las familias nobles, ¿Para qué? Para evitar que la Sociedad de almas fuera destruida por sus mismos miembros, más específicamente por unas mujeres dentro de cada clan que sufrían cada ciertos años una elevación de reiatsu inimaginable.
—¿Elevación… de reiatsu?
Ichigo se tensó. Era exactamente lo que le había ocurrido a Rukia hace una semana. ¡Era la razón de su visita a Urahara!
—Urahara… ¿Por qué solo mujeres nobles? —cuestionó la morena.
—¿Has oído la leyenda de las Seijun2?
—¿Sei... sei qué?
—Seijun, Ichigo —aclaró Yoruichi, para luego continuar con su explicación— Esto no es una leyenda, para las personas que no pertenecen a las casas nobles siempre conocieron a las Seijun de esta manera: Por un intervalo de diez años, se dice que una mujer descendía a la tierra y despertaba sus poderes espirituales para purificar el mal que había en el mundo…
—Lo cierto es que nada de eso es verdad —terminó Urahara, cerrando sus ojos pacientemente.
—Nada de lo que se extendió en el rumor.
El shinigami sustituto y su compañera estaban atentos a lo que les comunicaban. Sus rostros reflejaban absoluta concentración para entender lo que se intentaba explicar, pero aún no desaparecía el deje de confusión.
—Entonces… las Seijun… ¿Qué eran? —cuestionó la morena.
—Mujeres de las casas nobles que despertaban un reiatsu demasiado alto, tanto que las dañaba hasta ellas mismas, claro que esto era un honor para el clan puesto que significaba que eran dignos de su título pero… si no se aplicaba un antídoto, el alma de la Seijun era consumida por su propio reiatsu, terminando así con una explosión de poder espiritual.
—Y ahí es donde entra el Shoukyo, este artefacto no solo permite eliminar, tiene dos modalidades. La primera fue la que les salvó la vida a las seijun. Kagiru3 Shoukyo, aplicando su habilidad, el reiatsu de las seijun era absorbido y retenido, a la vez que se repelía con el reiatsu de un segundo implicado… Un hombre de otra casa noble, en lo posible el con más reiatsu.
—¿Quiere decir…? —la pelinegra detuvo su propia frase, para después armarse de valor y completarla— ¿Se necesita de otro usuario noble para que el alma de la Seijun no se consuma?
—Exacto… Comprenderán que un artefacto tan importante es bastante peligroso en manos enemigas… Y ahí está el problema, al analizar el gigai que enviaron, descubrieron que se había usado el Kagiru Shoukyo en él… durante un análisis profundo se logró detectar que al humano le extrajeron los recuerdos y eliminaron su alma, sin alma es imposible convertirse en Hollow, por eso no tenía cadena del destino.
—Pero… ¿No que el Shoukyo estaba en manos de los nobles?
—Sí, así era… pero hace ya unas décadas las Seijun dejaron de mostrarse, por lo que el Shoukyo quedó guardado como artefacto confiscado… Cuando se dieron cuenta de las pruebas que presentaba el cuerpo, inmediatamente se mandó a revisar el Shoukyo… No estaba, desapareció de la Sociedad de Almas.
—En conclusión, el Shoukyo ha caído en manos enemigas —terminó Urahara, atento a la reacción de los shinigamis.
El rostro de sorpresa en Ichigo no se hizo esperar. Estaba pasmado. Pero más que eso, era su preocupación por la shinigami a su lado. El asunto era delicado. Demasiado. Sin mencionar que Rukia solo era de la nobleza por título, no por sangre. ¿Se le aplicaría lo mismo que a las demás Seijun? ¿Por qué Rukia? ¿¡Por qué SU shinigami! Y lo peor era que el único artefacto que podía salvarla estaba en manos enemigas. Espera. ¿Quién dijo que a la morena le pasaba lo mismo que a la Seijun? ¡Por eso habían ido donde Urahara! ¡Para saber qué diablos ocurría!
—¿No hay otra forma de extraer el reiatsu?
Tanto Yoruichi como el dueño del almacén se miraron extrañados.
—¿A qué viene tanto interés? No sabemos ni que planean hacer con el Shoukyo, si quisieran atacar la sociedad de almas ya lo habrían hecho, el Shoukyo no necesita despertar su poder, siempre está latente.
Parecía que Kurosaki no estaba de buen humor. Y la mirada gacha de la pelinegra durante la conversación, no ayudaba mucho. Pero gracias a eso, Rukia logró ver como el chico empuñaba sus manos, y conociéndole como lo conocía, sabía que Ichigo iba a estallar. Fue por eso que, sin importarle la presencia de alguien más en el lugar, posó su mano sobre el puño del shinigami sustituto, murmurando un tranquilízate. La acción tuvo éxito sobre el chico. Inmediatamente se relajó. Bajo la curiosa mirada de la mujer de ojos gatunos y el hombre de sombrero.
—¿Pasa algo? —se atrevió a preguntar Urahara.
Ninguno dijo nada. La morena estaba demasiado aturdida con lo antes revelado. Ichigo, entre tanto, solo imitó a la pelinegra y bajó la mirada. Realmente, por más que diera vueltas al tema, no terminaba de asimilarlo. Rukia, la chica que siempre le ganaba una batalla verbal, seguramente también la que más le conociera, la chica que le encantaba besar. Ella… su vida peligraba, su alma peligraba. Un momento. Ichigo no sabía con certeza si eso se debía a lo anterior mencionado por Yoruichi, sobre las sei no sé qué y eso. Inmediatamente el chico dirigió su vista a la pulsera blanca en la mano izquierda de la shinigami. Tenía la impresión de que ese objeto era fundamental en la situación de la chica. Bajo la atención de todos, tomó la muñeca de la morena y la alzó lo suficiente para que lograran apreciar el accesorio.
—¿¡Qué diablos! —reaccionó la implicada, molesta— ¡Suéltame!
Pero es sabido por todos que Kurosaki poseía más fuerza que ella. Así que sostuvo su muñeca un rato para que tanto Urahara como Yoruichi observaran detenidamente el accesorio.
—Kuchiki-san, ¿De dónde sacaste eso? —cuestionó el dueño del almacén.
La nombrada solo se soltó del agarre de su compañero, esta vez logró conseguirlo por el momento de distracción. Con su otra mano intentó esconder la pulsera, mientras agachaba la mirada. Al parecer palabras de ella no saldrían. Pero no se podía decir lo mismo de Ichigo.
—Se lo dio una compañera de trabajo… Según Ishida, cuando la chica se sacó la pulsera notó que tenía reiatsu… Por eso vinimos, hace una semana le ocurrió algo extraño Rukia… su reiatsu aumentó demasiado, solo se calmó cuando esa cosa absorbió su reiatsu y ese diamante verde apareció en la pulsera.
—Me parece haber visto eso antes… —comentó la mujer de ojos gatunos, pensativa.
—Y crees que tiene algo que ver con el Shoukyo, ¿No es así, Kurosaki-san?
El chico calló un momento. Pero eso no lo detendría.
—Pues… cuando comenzaron a contar sobre las sei no se qué, pensé que quizás…
—No soy noble de sangre, Ichigo —intervino la morena— Seguramente esto se debe a otra cosa.
—En cualquier caso, Kuchiki-san ¿Me dejarías verla?
—Bueno…
La pelinegra miró dudosa su muñeca izquierda. Después de que Ichigo le comentara que el quincy había ordenado quitarle el accesorio por considerarlo peligroso, ella se había convencido de no quitárselo. Sobre todo porque le salvó de la asfixia de reiatsu. No quería volver a pasar por ello. Pero era Urahara quien se lo pedía, suponía que no habría problema. Su mano derecha se dirigió al objeto que tenía la atención de los allí presentes, pero antes de ni siquiera moverlo, una mano morena la detuvo.
—Por nada del mundo te lo quites.
Yoruichi estaba seria. Demasiado. Y fue por ello que la morena no logró evitar mirarla extrañada. Qué decir del rubio y el shinigami sustituto. Aunque Urahara se lo tomó más pasivamente. Ichigo estaba exasperado de que evitaran analizar la condenada pulsera. ¡Así nunca avanzarían!
—¿Recordaste qué es, Yoruichi?
La nombrada cerró los ojos con paciencia, después de quitar su agarre en la pelinegra. Nuevamente los cuatro se acomodaron para lo que diría a continuación la mujer.
—No sé cómo diablos llegó eso a tus manos, Rukia… menos cómo llegó a manos de un humano. Pero esa pulsera es un artefacto de una de las cuatro casas nobles —cerró los ojos un momento, pensando en sus siguientes palabras— No podría decir con certeza cuál casa noble, porque esto se remota hace más de cien años… pero aquellos artefactos solo son pasados de generaciones dentro de un clan… ¿Entiendes lo que quiero decir?
—Makoto… ¿Es descendiente de un clan noble?
—¿Y sabrías explicar por qué está en el mundo humano?
—Yo no… —la pelinegra agachó la cabeza, frustrada— Nunca sentí ningún tipo de reiatsu en ella… yo…
—Tranquila, Kuchiki-san
Urahara posó una mano en el hombro de la chica. Parecía que el tema le estaba afectando, y no era para menos. En ese momento la chica se sentía inútil. ¿Cómo no haberse dado cuenta del reiatsu de la chica, siendo que la veía a diario por el trabajo? Realmente estaba frustrada.
—Urahara… ¿Puedes revisar el gigai o algo? Para saber qué es lo que tiene…
Ante la insistencia del chico, al rubio opaco no le quedó otra que aceptar lo que le pedía. No negaba que él también estaba intrigado por la situación. ¿Qué pasaba con Rukia? Esa era la pregunta que en ese momento más interesaba. Y estaban dispuestos a descubrirla. Y al no poder analizar el accesorio que absorbía reiatsu de la chica, era preferible diagnosticar su gigai.
—Kuchiki-san, por favor sal del gigai.
Tal como lo pidió el dueño del almacén, la morena se levantó. Buscó entre sus ropas el Soul Candy que siempre llevaba consigo, no importaba la situación. Lo sostuvo en sus manos, hace tanto tiempo que no lo ocupada tan seguidamente… No terminaba de asimilar como de repente su vida había pasado de tranquila, para volverse amenazada. Y lo peor era que… Ichigo estaba más tenso. No le gustaba verlo preocupado, y menos cuando un enemigo se acercaba. Odiaba que se sintiera indefenso y sobre todo no le agradaba cuando presenciaba a su Hollow interior. Olvidando sus pensamientos, llevó el Soul Candy hasta su boca y lo tragó.
Inmediatamente su alma se desprendió del gigai. Pero había algo extraño. Y la preocupación reflejada en el rostro de Ichigo era demasiado evidente.
—¡Rukia-sama!
El chillido lanzado por el alma modificada que habitaba ahora el cuerpo de Rukia, puso en alerta a todos. El cuerpo cayó de rodillas, respirando agitadamente y gritando repetidamente el nombre de la morena. Mientras el alma de la Kuchiki, ahora con traje de shinigami, miraba absorta la escena. Pero más que paralizada por la escena, Rukia en verdad estaba petrificada. Su cuerpo no le respondía, y tenía la boca entreabierta para permitir la circulación de aire. Sin mencionar la gran ola de reiatsu que desprendía su alma. Parecía que el reiatsu salía de ella para ir a parar a su muñeca izquierda, tomando forma de diamante.
—¡Aléjate de Rukia-sama!
Urahara reaccionó de inmediato ante el último grito. Con su bastón que siempre lleva, golpeó el gigai de la pelinegra, dejando salir el alma modificada. Ichigo recién reaccionó al ver el gigai sin alma. Inmediatamente lo cogió y lo llevó con la shinigami, para que volviera a estar ocupado. Yoruichi, mientras tanto, cogió la bolita que contenía el alma modificada, cuando menos eso si se podría analizar, y de paso determinar que había de malo con el gigai.
—¿¡Qué fue lo que pasó! —exclamó Kurosaki.
El shinigami sustituto no se había movido del lado de la morena, aún la tenía sujeta entre sus brazos, inconsciente. Urahara solo dio un vistazo a la inconsciente Rukia, no acercándose mucho al joven. Había otro diamante verde en la pulsera, solo que éste era más claro que el anterior.
—Lo mejor es que Kuchiki-san se quede esta noche —anunció el rubio.
—Yo también.
—Rukia se enojará si se entera de que faltaste al trabajo por su culpa.
El chico ni caso hizo al comentario de Yoruichi. Una de sus manos se dirigió al rostro de la pelinegra en sus brazos, quitando una mecha traviesa que le impedía la visión de su rostro. Ambos se dieron cuenta de la intensa mirada que le dedicaba Ichigo a la morena. Y fue por eso que mantuvieron el silencio por un rato. Solo un rato, ya que aunque la chica estuviera inconsciente, había situaciones que investigar.
—Puedes quedarte, pero mañana debes ir a trabajar —el dueño del almacén se detuvo un poco, para después agregar— Si necesitas cualquier cosa, puedes pedírsela a Ururu.
Fue lo último que dijo Urahara, antes de salir de la habitación con la bolita del alma modificada en manos. Seguramente averiguaría en ella algunos datos sobre la reacción de Rukia. Por lo menos eso esperaba Ichigo. Al parecer el joven había ignorado la presencia de la mujer de ojos gatunos, porque en ese momento se encontraba acariciando el rostro de la morena en sus brazos. Muy concentradamente.
—Estás más cercano a ella —dijo pícara.
Hasta ese comentario, el chico reparó en su presencia. Desvió la mirada, sin respuesta. Dejando vía libre para que Yoruichi continuara hablando.
—Mañana Kisuke te dirá más sobre el tema, no te aflijas… por ahora solo acompáñala, aunque… —se detuvo, viendo como el chico acomodaba mejor a la pelinegra entre sus brazos— Creo que está de más decirlo… Iré a buscar información sobre artefactos de nobles, le diré a Ururu que les traiga unos futones y algo de comer.
Ichigo envió una mirada a la puerta, cerciorándose de que nadie entraría. Buscó entre sus ropas con algo de esfuerzo, debido al peso extra que tenía en brazos. Sacó su celular, y lanzando una última mirada a la morena, marcó. Para su suerte no pasó mucho para que contestaran.
—¿Ichigo?
Una voz masculina se hizo escuchar a través del auricular.
—Si, Kazuma, necesito un favor... ¿Podrías excusarme con Dai-sensei? Mañana no iré.
—¿Y eso? —una risita se escuchó, antes de que el chico volviera a comentar— No me digas que estás con una chica.
—Precisamente, Rukia no se encuentra bien, planeo cuidarla.
—¿¡QUÉ!
Quizás el grito se debió a que el Takei no se esperaba tal confesión. Aún así, Ichigo tuvo que alejar el aparato de su oreja, de lo contrario hubiera sufrido sordera temporal.
—Baja la voz, está durmiendo.
—Pero, pero, pero —balbuceó Kazuma, antes de volver a hablar coherentemente— ¿No decías que…?
El sonido de la puerta en la habitación donde se encontraba Kurosaki, provocó que interrumpiera al chico.
—Lo siento, tengo que colgar.
—¡ESPERA!
Y sin más, colgó y guardó el aparato antes de la puerta fuera abierta. Era Ururu. Llevaba una bandeja, y la seguía Jinta, que llevaba unos futones que cubrían prácticamente toda su vista, provocando que Ichigo se preguntara cómo el pelirrojo caminaba sin tropezarse. La niña dejó la bandeja cerca de ellos, mientras Jinta arrojaba los futones a un lado. Y fue ahí cuando el niño se percató de la cercanía entre el shinigami sustituto y la morena, además del leve sonrojo de la niña ante la escena. Una sonrisa pícara se formó en el rostro del niño, pero se guardó el comentario al ver la seriedad reflejada en la cara del shinigami.
—Gracias.
—No… ¡No hay de qué!
La niña hizo una reverencia, provocando una leve sonrisa en Kurosaki.
—Será mejor que la sueltes y la dejes descansar.
De acuerdo. Jinta no logró reprimir el comentario, que obviamente fue acompañado de una pícara sonrisa. Ichigo le envió una mirada fulminante, pero le hizo caso. Con cuidado, se levantó y llevó a la pelinegra hasta el futón que Ururu estaba preparando. La recostó suavemente, y la arropó. Nuevamente volvió a quitar la traviesa mecha que le impedía la absoluta visibilidad de su rostro.
—Si necesita algo más… solo pídalo —comentó la niña, antes de salir de la habitación, junto con Jinta.
El chico volvió a quedar solo, junto a la inconsciente morena. Sus labios se movieron para susurrar unas palabras.
—Que despiertes… eso es lo único que necesito…
—
En una casa. Una vivienda al estilo occidental. Dentro se encontraba una chica de exagerados atributos, sentada en un sofá y viendo detenidamente la televisión. Lágrimas caían de sus ojos, mientras intentaba retenerlas con un pañuelo. Tras ella, se encontraba un chico de cabello azulado y lentes.
—¿Te sientes bien? —cuestionó el chico, con preocupación en su voz.
—¡Oh! No te preocupes, Uryuu-kun, es solo que la película es muy triste —comentó la chica, riendo tontamente.
—Orihime-san, la película es clasificada cómica.
Ante eso, la chica paró su llanto, para ser remplazado por una mirada melancólica.
—¿Estás así por Kurosaki?
Solo eso fue suficiente para que la modelo se ahogara en sus lágrimas nuevamente. Apretó el pañuelo con fuerza contra su rostro. Ishida se acercó a ella, sentándose en el sofá y posando una mano en su hombro. Pero a penas la chica sintió el contacto, se aferró al peliazul, hundiendo su rostro en el abrazo.
—Es que… ¡Simplemente… no lo… entiendo! —alegó entre sollozos— Me han llegado varias cartas… Chicos muy amables diciendo lo linda que soy, ¿¡Por qué Kurosaki-kun no se fija en mí!
El peliazul iba a responder ante el llanto de la chica, pero se vio interrumpido por el timbre. Con cuidado, se separó de Inoue y se dirigió a abrir la puerta. Una chica pelinegra fue lo que vio nada más abrirla. Al verla, una sonrisa se formó en el rostro de la chica que se encontraba sentada en el sofá, acompañando sus lágrimas.
—¿Orihime?
—¡Tatsuki-chan!
A penas la pelinegra se acercó a ella, Inoue se aferró a su amiga, dejando que las lágrimas siguieran corriendo por su rostro. El peliazul solo cerró la puerta y observó con detenimiento la actitud de la chica de cabellera larga. Tatsuki consolaba a Inoue, enviando una mirada al quincy para que le explicara la actitud de la chica. El chico tan solo se encogió de hombros y negó con la cabeza. Y al parecer eso fue suficiente, ya que la recién llegada frunció el ceño.
—¡Ya deja de llorar por ese imbécil!
Pero eso no bastó para calmar el lloriqueo de la modelo. Fue por eso que la pelinegra estuvo un rato acariciando su cabello, consolándola. Mientras Ishida se encontraba un poco más alejado de ellas, sentado en un sillón ajeno. El llanto de la chica no duró poco. Pero cuando hubo disminuido y Orihime se encontrara en condiciones de hablar, su amiga se dispuso a regañarla.
—¿Hasta cuándo pensando en Ichigo?
Inoue bajó la mirada antes de responder, temerosa.
—Yo pensé… que viendo mi carrera de modelaje… me vería más que una amiga… que se interesaría por mí…
—Orihime, bien sabías que desde hace años vivía con Kuchiki… Creí que te habías dado por vencida hace años.
La chica sonrió melancólicamente. A pesar de que por su rostro ya no corrían lágrimas, tenía una clara tristeza reflejada en su cara. Acompañado por el tono de su voz, la mujer estaba en un estado deprimente.
—Yo… pensé que viviendo con Kuchiki-san… la empezaría ver solo como una amiga…
—Pero bien que fortalecieron lazos.
El comentario lanzado por Ishida provocó que la chica volviera a bajar la mirada. Entre tanto, Tatsuki fulminó con la mirada al peliazul.
—Pero… ¡Kuchiki-san es una shinigami! No pueden… no le haría bien para Kurosaki-kun…
—Aún así, Ichigo no es del todo humano… Se aplicaría a ti también, eres humana y el shinigami.
—¡Pero… Ambos pertenecemos a este mundo!
La desesperación era reflejada en su rostro. Tantos años guardando aquella inquietud y ahora salía a la luz. Por mucho tiempo Inoue había guardado sus sentimientos por el shinigami sustituto, y al parecer su amor no correspondido la había llevado a un cambio en su personalidad.
—Date cuenta, Orihime… Ya viste lo que pasó la semana pasada… Ichigo estaba borracho, y aún así…
—¡Por lo mismo! —una sonrisa forzada se formó en su rostro— Como no estaba sobrio… ¡Trató a Kuchiki-san de manera distinta! ¡Él no se comportaría así con ella!
El rostro enfadado de la pelinegra daba a entender que había perdido la paciencia. Ya se le hacía imposible razonar con la chica. Y el ceño fruncido del quincy también aportaba. Ambos se habrían encargado de aclararle a Orihime la situación, que abriera los ojos. Pero sus cuerpos se vieron paralizados. Tanto el de Ishida y la pelinegra, como el de la modelo que había detenido por completo su arrebato al sentir tal presencia.
No. Eso no era una presencia cualquiera. Era un reiatsu demasiado notorio… y poderoso. Tanto así que asfixiaba con solo sentirlo. ¿Sería acaso su falta de actividad desde hace años? ¿Acaso por eso les afectaba tanto? Ni el quincy, ni Inoue recordaban un reiatsu tan fuerte. Y el estado de Tatsuki era el peor de los tres. Al ser la que tuvo menos contacto, aquel reiatsu debía afectarle más de lo debido.
—¿Tan débiles son que se paralizan con mi presencia?
Una voz masculina se hizo presente en la habitación. Como reflejo, los presentes voltearon. Por más paralizados que estuvieran debido al fuerte reiatsu, eso no les impedía perder la movilidad de su cuerpo. Tatsuki fue la única que no logró identificar al hombre con la extraña máscara de hueso cubriéndole el rostro, se podía apreciar su cabello oscuro. Orihime ahora si se petrificó. Su rostro era de absoluto pánico. Por suerte, Ishida logró mantener la calma por ambas mujeres.
—¿¡Quién eres tú!
El hombre solo soltó una leve carcajada.
—No te interesa saber quién soy, pero creo que si querrás saber sobre mis superiores…
Ante lo dicho, dos sombras se sumaron a la de aquel hombre con cabello oscuro y desordenado. La primera sombra se logró identificar como un hombre de cabello grisáceo y sonrisa zorruna, sus ojos rasgados impedían ver el color de los mismos. Mientras que la otra tomó forma de un hombre de cabellera castaña y ojos del mismo color. Ambos llevaban trajes color crema, con una manta sobre ellos, de color negra.
El rostro de sorpresa reflejado en Ishida y Orihime no se hizo esperar.
—¿¡Aizen!
La sola exclamación por parte del quincy logró que una sonrisa se formara en el rostro de los recién llegados.
—Más quisieras, es un halago que nos interpreten como nuestros creadores —comentó el castaño.
—Lamentablemente no somos ni Aizen-sama ni Ichimaru-sama… tómenlo como si fuésemos su legado.
El peligris aumentó su sonrisa. Mientras el rostro de confusión en Tatsuki aumentó, y la chica no dejaba de alternar su mirada entre sus amigos y las personas frente a ella. Sobre todo porque el rostro de Inoue y el quincy no ayudaba a tranquilizarla.
—Mejor será que guarden sus preguntas, tengo que llevarme a uno de ustedes —comentó el hombre de máscara.
Eso hizo reaccionar a la pelinegra. Por los relatos que le habían informado a la chica, sus amigos habían combatido con un tal Aizen, y ese mismo personaje era quien había secuestrado a su amiga. Y ahora aparecía un tipo que según la reacción de sus compañeros, era idéntico al culpable de su desesperación, años atrás. Eso sí que no lo permitiría. No de nuevo. Con lo impulsiva que era conocida la Arisawa, se puso frente a su amiga.
—¡No se llevarán a Orihime!
La nombrada miró conmovida a su amiga. Realmente se lo agradecía. Y tampoco pensaba decepcionarla. Si lo que buscaban esos tipos eran sus poderes especiales, no los tendrían. Esta vez no era la misma chica que años atrás, no se dejaría engañar.
—¡Ha! No te preocupes, no vengo por esa mujer —se burló el moreno— Vengo por el quincy.
Conceptos.
Shoukyo1[消去]: Eliminación, extinción, desaparición.
Seijun2 [清純]: Pureza, inocencia, candor.
Kagiru3 [限る]: Restringir (prohibir, limitar)
Kyaaaaaa! las 11:45! jodeer con lo que se demora en publicar la cosa, tan solo espero haber alcanzado a publicarlo el jueves antes que se haga viernes xD bueno, no puedo dejar preview, lo lamento, pero estoy terminando recien el prox cápítulo... y espero encontrar inspiracion el fin de semana que me voy de mini mini vacaciones xD, escuche que desean suerte? espero! porque sin inspiracion no puedo seguir el fic xD bueno no alargo mas esto
Chuu, Kimiko
