La batalla de las diosas

capítulo 10: Visita.

Sábado 18 de marzo, 12:34 a.m.

Esto era totalmente ridículo e irracional, Butch lo sabía, y no podía imaginar ni de lejos qué rayos estaba pasando por la cabeza de Mojo ni mucho menos de Brick. Butch sabía mejor que nadie que esto que estaban haciendo era la mayor ridiculez que se les pudo haber ocurrido, aunque no dudaba que ellos también estaban conscientes de eso. Entonces ¿por qué lo hacía? tal vez ellos tengan sus razones pero Butch no quería tener nada que ver con aquello, entonces... ¿por qué los seguía? ¿por qué los acompañaba si no quería hacerlo? ¿por qué obedecía a Brick?

Brick ya había tomado una decisión y, según él, era la decisión más correcta. Pero Butch simplemente no lo entendía, así como no entendía por qué estaba obedeciendo a su hermano para hacer eso, era una tontería, pero Brick lo decidió y Mojo le dio la razón. ¿Desde cuándo Brick pensaba de una forma más responsable? ¡todo por culpa de esa chica de hace 2 años! desde lo que pasó con ella Brick jamás volvió a ser el mismo, para rematarlo pasó lo de Boomer, ahora Butch desconocía totalmente a su hermano mayor. Suponiendo que ir a la casa de las tontas Superpoderosas para disculparse por lo hecho por Boomer y hacerse responsable de ese bebé es la mejor decisión... había 3 cosas que le molestaban:

1. Se dirigen a la casa de las Superpoderosas CAMINANDO. No sabía el porqué, sólo seguía a su hermano y a Mojo a pie, Butch no acostumbra caminar mucho ya que siempre se va volando. Caminaban por la calle, todas las personas volteaban a verlos con espanto, pero claro, si era Mojo Jojo y los Rowdiruff Boys, de los peores villanos en Saltadilla, normalmente a Butch le fascina que las personas se asusten con él, pero ahora simplemente se sentía ridículo.

2. ¿Cómo reaccionarían las Superpoderosas?, Butch no es ningún cobarde, pero siendo honestos ellas les ganan las mayoría de las veces y no dudaba que esta vez podrían estar realmente encabronadas, en especial cierta chica de ojos verdes.

3. ¡El padre ni siquiera está aquí!

Eso era lo más estúpido de la situación, si Boomer no está ¿qué sentido tiene?. ¿Dónde está Boomer?, por lo que a Butch respecta, ya se debió largar muy lejos, debe estar a kilómetros de aquí, tal vez no era tan tonto como parecía.

-Esto es ridículo.- dijo sin ánimo.

-Cállate, Butch.- respondió el pelirrojo mientras caminaba.

-Sabes mejor que nadie que el que debe hacer esto es Boomer.- el pelirrojo calló-. No puedes resolverle todos sus problemas.

-Que te calles, Butch, seguramente volverá tarde o temprano, después de todo su chica está aquí.

-Si, una chica que espera un mocoso, claro que volverá-. dijo con sarcasmo.

Qué día más mierda para Butch, su hermanito seguramente escapó y su hermano mayor quería hacerse responsable de algo que NO le corresponde... ¿dónde quedaba él?, Butch no hacía nada ahí, ni siquiera era necesario. Intentó alejarse un par de veces pero su hermano lo detuvo... fácilmente podría irse volando y escapar de esa penosa situación pero no lo hacía, ¡¿por qué no lo hacía?!

¿Saben qué es lo peor?, lo peor es que ya casi llegaban.

.

En la casa de las chicas, las Superpoderosas debían terminar de asimilar todo lo que Hermes les había contado. Si era verdad lo que Hermes dijo, esto se trataba de algo realmente serio, es decir ¿pelear contra diosas? eso sí suena muy rebuscado, sólo con pensarlo no se ve posibilidad alguna de ganar, pero algo se había de hacer.

Bombón, Burbuja y Bellota se encontraban sentadas en la mesa de la cocina, Mitch se encontraba recargado en la pared, escuchaba lo que las chicas hablaban con algo de interés, en cambio el pequeño Jimmy estaba en el suelo de la cocina dibujando con los crayones que le prestó Burbuja, ¡hay que ver lo que dibuja este niño! dibujaba a Hermes, nada mas, Jimmy quedó totalmente encantado al verlo, según él "es una persona muy cool" y preguntaba cuándo volvería a verlo, Jimmy se emociona mucho con ese tipo de personas a veces.

Tanto Bombón como Bellota discutían sobre lo que hablaron con Hermes, analizaban lo dicho e intentaban planear algo y pensaban en qué momento podrían llegar las otras dos esclavas y quiénes podrían ser. A diferencia de ellas, Burbuja estaba concentrada en sus propios pensamientos.

Al menos ahora el mayor problema no era que ella estuviera embarazada, Burbuja estaba algo feliz de que por lo menos por un momento otra cosa sea el centro de atención, y no el error de ella. Pero los pensamientos de Burbuja iban para otro lado, pensaba en algo o más bien en alguien, alguien en el que ha pensado mucho últimamente, más de lo normal.

Nekrós, sí, él. Aunque sólo lo había visto en una ocasión no dejaba de pensar en él, era un sentimiento confuso para Burbuja, no se lo podía explicar ella misma, pero sólo pensaba en él. Lo recordaba claramente, recordaba su piel pálida como la de un muerto, su cabello rojo como la sangre... y sus ojos blancos y vacíos, esos ojos que ella no dejaba de imaginar una y otra vez, el sentimiento cálido que le surgía al recordar esos ojos... también recordaba lo joven que se veía, no aparentaba más de 16 años.

Recordaba la primera y única vez que lo vio, cómo la salvó cuando Yiós, el hijo de éste, casi la mataba. Al recordar a Yiós sintió un escalofrío, era indescriptible la forma en que le aterraba ese niño, ese aterrador niño de cabello como el fuego, piel completamente blanca y labios cosidos, ese niño idéntico a un duende de lo más diabólico.

Por inercia volvió a recordar a Nekrós, así como hacía cada que algo la alteraba, el recuerdo de aquel chico la relajaba completamente, algo inexplicable para ella. ¿Cómo un chico como él podría tener un hijo como Yiós? eso debía ser cosa de la madre, sí la madre, y como Hermes le había dicho, lo más posible es que la madre sea esa tal diosa Perséfone. Cuando Burbuja se enteró que Nekrós tenía algo con esa Perséfone... se sintió rara, no podía explicarlo, sólo sintió raro.

Bombón y Bellota voltearon a ver a Burbuja que de repente se le había escapado un suspiro. Burbuja al darse cuenta de esto, se cubrió la boca y se sonrojó un poco.

-Vaya, vaya.- empezó a decir Mitch-. Parece que incluso en momentos como éste, Burbuja no deja de pensar en Boomer.

-¿Eh? ¿qué? ¿quién?- balbuceó, despistada.

-Burbuja, en vez de pensar en el tonto de Boomer, deberías mejor concentrarte en este problema.- dijo la pelirroja con desaprobación.

-Oh... Boomer, claro, ya no lo haré.- dijo con los ojos bien abiertos, aún un poco despistada, con expresión de sorpresa.

¿Boomer?... aunque suene difícil creerlo, de tanto pensar en Nekrós se le había olvidado pensar en Boomer, hace un par de días que no piensa en él profundamente, así que la mención de su nombre la impactó.

Toc, toc, toc.

-Agh, ¿quién tocará la puerta?- dijo la líder con fastidio al escuchar que alguien llamaba en la puerta-. Mitch, ve a abrirla.

-¿Por qué yo?- se quejó el castaño.

-Porque tú no estás haciendo nada, ve a abrir la puerta ahora mismo.

-Jimmy tampoco está haciendo nada.

-¡Sólo ve a ver quién rayos está tocando la puerta!- gritó, irritada.

A Mitch no le quedó más remedio que ir en dirección a la puerta, ¿por qué tenía que hacerlo? esa ni siquiera era su casa. Bombón siempre le pareció una mandona, enojona, creída, sabelotodo, pero ahora era distinta, incluso él podía notarlo, es como si desde que Burbuja se embarazó, Bombón se hubiera vuelto 110% más amargada que antes.

Se apresuró y abrió la puerta sin muchas ganas. Oh.

-¿Se encuentran las Superpoderosas?- preguntó Mojo Jojo con cortesía, al lado de él estaban los temibles Rowdyruff Boys.

-No, no están.- contestó con tranquilidad y les cerró la puerta en la cara.

Mitch regresó a la cocina, abrió el refrigerador, tomó un refresco y lo bebió con calma.

-¿Quién era?- preguntó la rubia.

-El lechero.- contestó sin más.

Toc, toc, toc. Volvieron a tocar la puerta.

-¿Y ahora qué?- dijo la pelirroja con enfado-. Mitch, ve otra vez.

Mitch regresó a la puerta, aún con el refresco en mano, inhaló con amargura y volvió a abrir la puerta.

-Mira, estoy pidiendo amablemente ver a Las Chicas Superpoderosas.- habló Mojo, aún con algo de tranquilidad.

-Y yo le digo que no están.- contestó mientras le daba un trago a su refresco.

Les volvió a cerrar la puerta en la cara. Regresó a la cocina.

-¿Y ahora quién era?- preguntó la verde sin mucho interés.

-Vendedores de biblias.- dijo con aburrimiento-. Querían hablarme de la palabra de el Señor.

Toc, toc, toc. Ahora tocaban la puerta con mayor fuerza e insistencia.

-¡Esto es el colmo!- dijo la rosa levantándose de su silla-. ¡¿Por qué tocan tanto la puerta?! ¡Mitch...

-No lo digas, ya voy.- dijo mientras nuevamente regresaba a la puerta.

Abrió la puerta y esta vez se encontró a Mojo apuntándole con su arma de rayo láser.

-¡Niño, si no nos dejas ver a las Superpoderosas te dispararé y no se te ocurra volver a cerrar la puerta porque la romperé en mil pedazos!- amenazó el simio.

-Agh. ¿Qué acaso no entienden que no los quiero aquí?- dijo con simpleza.

Brick y Butch lo miraron con impresión, realmente no lo conocían pero creían haberlo visto junto a las chicas un par de veces. Los hermanos se preguntaban si él era realmente valiente o si era realmente muy estúpido, tal vez ambos. Antes de que se dieran cuenta, Mitch les cerró la puerta otra vez.

Mitch dio un par de pasos por el pasillo, sinceramente sí esperaba que la puerta terminara pulverizada por el láser que llevaba Mojo, pero antes de que esto pasara Jimmy se escabulló al lado de Mitch y abrió la puerta, tal vez porque ya se había cansado de que tocaran la puerta o simplemente escuchó la voz de Mojo. Mitch volteó a ver con curiosidad qué es lo que haría el niño.

-Wow.- exclamó emocionado el niño.- Son los Rowdyruff Boys... ah y Mojo Jojo.- mencionó este último sin mucho interés.

-Oye, espera un segundo.- dijo Brick al ver a aquel niño-. Yo te conozco.

-Oh.- Jimmy abrió mucho los ojos ante el comentario de Brick.

-Eres el niño que me arrojó una piedra en la cara el otro día en el parque.

-¡Sí!.- exclamó el verde que lo reconocía también-. ¡Tú me robaste una hamburguesa una vez!

-Oh, jeje.- rió nervioso al recordar que sí había hecho esas cosas-. Fue un gusto conocerlos.- cerró la puerta de un portazo y huyó hasta la cocina.

Mitch se quedó sorprendido y con la boca abierta al escuchar lo que Jimmy le había hecho a los Rowdyruff Boys, ¡a los más peligrosos villanos de la ciudad!, sí que es muy cierto que Jimmy no sólo es travieso, tiene una mente algo malvada. Sin dudarlo, imitó a Jimmy y corrió hasta la cocina.

-¿Qué pasa Mitch?- dijo Bellota mientras sostenía al pequeño niño en sus brazos-. Jimmy está muy inquieto.

-Ay, Bellota.- dijo con una cara que parecía una rara mezcla de susto, vergüenza, asombro y emoción mientras sacudía la cabeza lentamente de un lado a otro-. Esto no te va a gustar.

El ruido ensordecedor de una puerta rompiéndose se escuchó un segundo después, ellos ya estaban dentro. Entonces la fuerte y reconocible voz de aquel chico de cabello negro y ojos verdes se escuchó.

-¡¿Dónde está?!- gritó el verde con enojo-. ¡¿Dónde está ese niño?! ¡me debe una hamburguesa!

-¡Ah, viene por mí!- gritó el espantado niño-. ¡Sálvame, sálvame!- se aferró aún más a Bellota, ésta lo dejó en el suelo, aunque Jimmy no quería separarse de ella.

Tal vez Bellota pudo contenerse al no matar a los Rowdyruff Boys cuando se enteró que Burbuja estaba embarazada, pero eso era muy distinto ahora, que los tenía frente a frente. Butch estaba parado en la entrada de la cocina, a pocos metros de ella, mirándola fijamente. Bien, no podía contener su enojo para siempre.

-¡TÚ!- gritó al tiempo en que iba y lo estampaba fuertemente en contra de la pared.

-¡Suéltame, tonta!- le gritó mientras intentaba zafarse.

-¡Cállate! ¡los mataré!- le lanzó un puñetazo a la cara y después otro-. ¡¿Cómo se atreven a venir aquí?!

-¡Quítate!- logró empujarla y ésta cayó contra el suelo. Butch no iba a dejar que ella lo golpeara así, se apresuró y le dio un rodillazo en el estomago.

-¡¿Qué quieren aquí?!- dijo mientras lo tomaba de la pierna, lo tumbaba al suelo y se ponía encima de él para que no se moviera.

-¡Ese niño me robó mi hamburguesa!- dijo sin más, Bellota lo miró como si éste fuera un tonto, después volteó a ver a Jimmy.

-Este... yo... lo siento.- dijo Jimmy con una cara angelical fingida.

-¡Me la debes, niño!- gritó Butch.

-¡Cállate!- gritó Bellota, indignada-. ¡¿Acaso no sabes lo que hizo tu hermano?! ¡¿acaso no lo sabes?!

-Oh, claro que lo sé.- dijo en tono de burla-. Tu hermanita resultó ser una zorra.

-¡Imbécil!

Bellota le dio un fuerte golpe a Butch en la cara y se disponía a darle otro más fuerte aún, pero justo cuando lo iba a hacer, fue empujada con la fuerza de el chico pelirrojo. Bellota cayó al suelo, se levantó de inmediato y estaba a punto de atacar a Brick, pero éste movió la mano, le pidió que se detuviera, Bellota aguardó de mala gana y se frustró mucho al ver que Brick cambió la dirección de su mirada para ver a su hermana mayor.

-Bombón.- habló el líder de los Rowdyruff Boys.

-¿Eh?- Bombón, que no había hecho nada hasta ahora ya que la escena se llevó a cabo en muy poco tiempo, se sorprendió al escuchar a Brick llamarla por su nombre, sin insultos ni nada, sólo por su nombre.

-Vinimos aquí para disculparnos con ustedes por lo que hizo Boomer.

-¿Qué estás diciendo?- dijo la verde con enfado, aún sin podérselo creer.

-Tú, ¿acaso crees que perdonaríamos algo así? ¡jamás!- exclamó la pelirroja indignada.

-Entonces no necesitamos que ustedes nos perdonen.- dijo frunciendo el ceño-. Si no nos perdonan no me importa, lo que me importa es si Burbuja nos perdona, sólo ella.

-Tú, maldito desgraciado.- ahora fue Bombón la que maldijo-. ¡¿Cómo se atreven a venir aquí a disculparse?! ¡no tienen derecho a estar aquí!

-Aparte de que rompimos su puerta.- mencionó Butch.

-¡Ya basta!- gritó Mojo, a lo que todos voltearon a verlo-. ¡No vinimos aquí para pelear, vinimos para disculparnos con Burbuja por lo que el estúpido de Boomer hizo! ¡Así que, Bombón, Bellota, dejen de estar resentidas! ¡miren nada más lo que provocaron!- señaló a Burbuja que claramente se había puesto a llorar desde hace un rato, cosa que nadie había notado-. ¡Dejen de intentar crear una pelea y preocúpense por lo que es mejor por su hermana!. ¡Intenten perdonar a estos tontos que intentan hacer algo bien por primera vez en su vida!

-A mí me obligan.- dijo Butch, cruzándose de brazos.

Bombón se sintió tonta, no porque pensara que Mojo tenía razón, sino por haber escuchado todo lo que dijo, ahora más que nunca le molestaba la forma en la que hablaba, ese mono parecía que nunca se iba a callar.

-Tal vez tengas algo de razón.- dijo Bellota a lo que Bombón volteó a verla molesta-. Pero no significa que los perdonaré, jamás perdonaré a Boomer por hacer lo que hizo.

-Ya oyeron, ¡ahora salgan de aquí!- dijo la pelirroja.

-Burbuja.- el pelirrojo se acercó a la rubia que permanecía sentada, con lágrimas en los ojos, la miró y después le habló calmadamente-. Boomer no quería terminar contigo, Butch lo obligó a hacerlo.

-¡Claro! ¡échame la culpa!- gritó el verde molesto, Brick lo ignoró.

-Pero estoy seguro de que si Boomer hubiera sabido que estás embarazada jamás te hubiera dejado, es culpa nuestra, no de él.

-Suponiendo que todo lo que dicen es cierto.- empezó a decir Bellota-. ¿Dónde se supone que está Boomer?

-Escapó cuando vio la oportunidad...

-¡Cállate, Butch!- le gritó Brick mientras se acercaba a él y lo callaba él mismo con un golpe en la cara.

-¡Sí, cállate, Butch!- dijo el pequeño Jimmy, a lo que Butch lo miró con odio.

-Son unos salvajes.- murmuró Bombón con amargura al ver el comportamiento de esos chicos, no se imaginaba conviviendo con ellos-. Así que Boomer se fue, ¡no me sorprende!

-¡No se fue!- dijo el pelirrojo-. Él... volverá-. en realidad no sabía a dónde se fue su hermano menor y tampoco sabía en realidad cuándo volvería, pero confiaba en que lo haría, Boomer no escaparía ¿o sí?

-No lo soporto.- dijo la pobre Burbuja que no paraba de llorar-. ¿Dónde?... ¿dónde se supone que está?... Aunque Butch lo amenazara, él no debió dejarme... ¿dónde está?

-No lo sabemos.- dijo Brick con franqueza-. Se fue esta mañana y no lo hemos visto desde entonces.

-Él... él si realmente me quisiera...- no paraba de llorar, cerró los ojos con fuerza y escupió las palabras a gritos-. ¡Si él me quisiera no me hubiera dejado! ¡no le hubiera importado lo que sea que le haya dicho Butch! ¡si me quisiera no me hubiera dejado!

La chica no paraba de llorar, era tan grande el dolor que sentía. Brick no hizo más que verla llorar, le dio mucha lástima esa chica, por un momento sintió la necesitad de consolarla de alguna forma, de decirle algo, cualquier cosa, para que se sintiera mejor, pero él no era bueno para este tipo de cosas, así que no hizo nada y se limitó a observarla.

-¡Listo! ¡ya hablaste con ella, ahora váyanse!- dijo la rosa mientras tomaba a Brick del brazo e intentaba jalarlo bruscamente hasta la salida.

-Yo... los perdono.- dijo la rubia, se notaba el dolor en su voz, pero intentó calmarse lo más que pudo, Bombón la miró con sorpresa-. Los perdono a ustedes... pero a Boomer... no sé, no sé si podré perdonar a Boomer.

-Pues yo no los perdono.- continuó la de ojos rosas-. Además, si alguien debió haber venido a disculparse, ese alguien debió ser Boomer, y como no está aquí...

-¡Ya me canse de ti, tonta!- le gritó Brick mientras la empujaba, ya lo tenía muy irritado.

-¡Esto no debería ser problema de ustedes! ¡Boomer es el que debería estar aquí!- era obvio que ella quería iniciar una pelea, no una discusión, sino una pelea a golpes.

-¡Eso también va para ti! ¡no deberías interferir tanto en lo que decide o no tu hermana!- la miró con ira, sí, también quería pelear con ella.

-¡Sólo váyanse de aquí! ¡ya nos han hecho suficiente daño!- gritó, ya se estaba preparando para pelear con él, quería molerlo a golpes y sacarlo a patadas de la casa, necesitaba con urgencia desquitar su furia con algo.

Brick también se preparó para pelear con ella, claro, porque la odiaba, a la única persona que le debía tener respeto es a Burbuja, por lo que Boomer le hizo, pero a Bombón no le debía absolutamente nada, claro que odiaba a esa Superpoderosa pelirroja, por entrometida y fastidiosa. La última frase de Bombón resonó en su cabeza "ya nos han hecho suficiente daño"

"...suficiente daño"

"...daño"

Una extraña sensación de culpa invadió a Brick, apartó su mirada de los ojos rosas de ella, mirarla sólo hacía que ese sentimiento se intensificara. Claro, porque algo sucedió con esa chica hace tiempo. Brick miró al suelo y apretó con fuerza sus puños, debía quitarse eso de la mente, tenía que olvidar ese recuerdo ¿por qué? porque ella no... porque ella no podría haber... ¿o sí?. No, no, jamás, imposible, no debía sentir culpa alguna porque simplemente no era posible que ella... ¡¿Por qué recordaba esto justo ahora?!

-Bombón, no estoy aquí para pelear.- dijo con tanta tranquilidad y ¿amabilidad? que Bombón no supo cómo responderle-. Tal vez te cueste creerlo pero ese bebé es hijo de Boomer, es mi familia, y aunque no te importe, lo que le pase a Burbuja sí es mí problema, porque espera el hijo de mi hermano.

Bombón se impactó tanto al escuchar esas palabras, nunca creyó escuchar a Brick hablar de esa manera, jamás lo había visto así, tal vez no era tan malo como creía.

-Si te importa Burbuja y su bebé ¿qué piensas hacer?- preguntó con seriedad.

-Boomer se hará cargo de ese bebé, como le corresponde.- contestó.

-¿Y si Boomer no vuelve?- preguntó, desconfiada.

-Lo obligaré a volver.- dijo esto último con una sonrisa divertida y malvada-. Burbuja.- llamó a la rubia, ésta lo miró-. El bebé necesita a sus tíos ¿no lo crees?

Burbuja sólo le sonrió de una forma tan inocente que cautivó a todo el mundo ahí, excepto a Butch, Butch sólo rodó los ojos y no dijo nada. Todo este lío se había arreglado de cierta forma, por lo menos por ahora.

-¡Sécate esas lagrimas, Burbuja!- gritó Mojo a la pobre rubia que se sobresaltó con el regaño-. ¡Tus emociones afectan al bebé!

-Oh, sí, lo siento.- dijo mientras se secaba rápidamente las lagrimas de forma nerviosa.

-Toma.- le dio a la rubia una larga hoja de papel, ésta la miró confusa-. Preparé una extensa lista de lo que debes y no debes comer, debes cuidar tu alimentación para poder tener un niño sano.

-Amm, gracias pero no creo que...- balbuceó nerviosa pero fue interrumpida al recibir otra larga lista.

-Esto es una lista de lo que puedes y no puedes hacer, no quiero que expongas al bebé a algún peligro innecesario.- dijo con suficiencia.

-Muchas gracias Mojo.- dijo con una linda sonrisa, ¿quién lo diría? Mojo se preocupa por su nieto, aunque tal vez demasiado.

Por su parte, Brick se alejó de Bombón y se acercó a Mitch, el castaño retrocedió intimidado al ver el Rowdyruff que se acercaba directo a él.

-Oye tú.- dijo de manera intimidante-. ¿Por qué rayos no nos dejabas entrar?

-¿Acaso no es obvio?- preguntó, atemorizado-. No quería que llegaran a hacer todo un desmadre.

-Creo que se hizo el desmadre por tu culpa, si nos hubieras dejado entrar tal vez no hubiera habido necesidad de que todo esto pasara.- contestó con enojo.

-No puedes asegurarlo.- dijo haciéndose el inocente.

-¡Si vuelves a molestarme aunque sea un poco, te destruiré!- dijo arrogante mientras le apuntaba con el dedo.

En cambio, Butch fue directo con ese niño fastidioso para reclamarle.

-Tú aún sigues debiéndome una hamburguesa, mocoso.- dijo con ira.

-Claro.- contestó el niño con una sonrisa burlona y cruzándose de brazos-. También fui yo el que te robó tus zapatos y te pintó la cara mientras dormías.

-¡¿Fuiste tú?!

-Sí.- dijo con arrogancia-. Entre otras cosas.- ya no tenía miedo, claro, porque tenía a Bellota justo al lado de él, ella lo protegería, con ella ya no tenía miedo.

-¡Voy a matarte niño!

-Oh, no lo harás.- dijo Bellota en tono desafiante mientras sostenía a Jimmy para cargarlo-. Si le tocas un sólo pelo ¡te destruiré!

-¡Eres genial, Butch!- gritó el pequeño niño, a lo que Bellota y Butch lo miraron con sorpresa.

-¿Pero qué estás diciendo?- dijo la verde con desaprobación.

-¡Te admiro Butch, eres mi villano favorito!- gritó con emoción.

-Si es eso cierto, Jimmy, ¿entonces por qué siempre me estás fastidiando?- dijo Butch con irritación.

-¡Porque quiero parecerme a ti!... además es muy divertido.- dijo lo último con burla, lo cual provocó que el verde lo mirara con odio. Entonces a Jimmy se le iluminaron los ojos-. Espera... ¿tú sabes mi nombre?- dijo el niño sin podérselo creer, se veía muy ilusionado.

-Sí.- dijo, indiferente-. Te veo todo el tiempo por la calle ¿quién no se sabe tu nombre?

Bellota se impactó y molestó con lo que dijo Butch ¿a qué se refería? ¿qué es lo que hacía Jimmy en la calle? ¡¿qué es lo que hacía ese niño cuando ella no lo estaba vigilando?!

-¡Pues claro!- gritó el niño triunfante-. ¡Cuando sea grande quiero convertirme en el mejor supervillano de la ciudad!

-¿Pero qué estás diciendo? ¡tú no serás un supervillano!- dijo Bellota con enfado-. En primer lugar, porque para ser un "supervillano" se necesitan "SUPERpoderes" y tú sólo eres un niño normal-. Jimmy la miró enojado y cruzó los brazos al escuchar la palabra "normal"-. En segundo lugar ¡tú no serás un delincuente!

-¡Eres aburrida, Bellota!- gritó el niño, la verde se enojó, si algo no podía soportar es que la llamaran aburrida.

Butch observó la reacción de la pelinegra y rápidamente se le ocurrió una forma de molestarla, sonrió de forma malvada y volteó a ver al niño.

-Oye, Jimmy.

-¿Qué?- contestó sorprendido de que Butch lo haya llamado.

-¿Tú eres el hijo de...?

-¡Sí!- contestó con orgullo-. Es mi padre.

-Perfecto.- le sonrió con complicidad-. Te enseñaré todo lo que sé.

-¡¿Lo dices en serio?!- gritó con emoción.

-¡¿Qué?! ¡espera, no! ¡¿qué?!- dijo la verde desconcertada.

-Déjame, Bellota.- Jimmy logró liberarse de los brazos de Bellota y corrió hasta Butch.

-¡Jimmy, ven aquí!- gritó, enojada.

-¿Que no vez que ahora me quiere a mí?- dijo con una sonrisa arrogante-. Es que tú eres demasiado a-bu-rri-da-. cargó al niño y se alejó de la Superpoderosa.

-Me las pagarás Bitch.- murmuró Bellota mientras apretaba los puños-. Me las pagarás muy caro.

Bombón miró detenidamente el lugar, miró lo obvio, tenía a tres criminales en su cocina y actuaban como si nada, lo peor es que incluso casi parecía que sus hermanas ya estaban acostumbradas a su presencia, y ni 5 minutos habían pasado. Los miraba a cada quien en lo suyo y por un momento se sintió excluida.

-¡Dejen de sentirse como en su casa!- gritó la pelirroja, todos voltearon a verla.

-¿Podemos quedarnos, Burbuja?- preguntó Brick a la rubia, ignorando a Bombón.

-¿Uh? claro, si quieren.

-¿Lo ves?, ella nos quiere.- dijo mientras despeinaba el cabello de la rubia como si se tratara de una niña pequeña y miraba a la pelirroja con burla.

-Pues lo crean o no, estábamos ocupadas.- dijo la pelirroja-. Tenemos cosas más importantes de las cuales preocuparnos que ustedes.

-¿Ah?

-De eso quería hablarles.- dijo la voz de un joven que nadie había visto llegar.

-¡Aaahh!- gritaron todos al notar la presencia de aquel chico de cabello rizado y azul, a éste le pareció muy divertida sus reacciones y no pudo evitar soltar una pequeña risa, había descubierto que le encantaba asustar a la gente.

-¿Quién es ese fulano?- preguntó Brick sin mucho interés, aunque sinceramente aún no se recuperaba del susto que le causó aquel tipo que aparentemente apareció de la nada.

-¡Hermes!- gritó Jimmy con emoción.

-¿Que no te habías largado ya a tu casa?- mencionó Bellota, irritada.

-Eso iba a hacer.- dijo cruzándose de brazos-. Después de hablar con ellos.- señaló a los Rowdyruff.

-¿Ellos?- dijeron Bombón y Bellota a la vez.

-¿Nosotros?- preguntaron Brick y Butch a la vez.

-¿Por qué ellos?- preguntó Bombón con arrogancia.

-Por que ellos están tan involucrados en esto como ustedes, las diosas también quieren matarlos.

-¿Entonces por qué no nos lo mencionaste antes?- preguntó la verde enojada.

-No lo vi necesario.- dijo como si fuera algo obvio-. No pensé que les importara, es decir, creí que se odiaban, o al menos eso es lo que escuché. ¿Cómo iba a saber yo que ellos iban a visitarlas a su casa? de haber sabido, debí venir a verlas más tarde.

-Oigan ¿de qué está hablando este tipo?- dijo Butch, no le gustaba no saber nada.

-Fui a buscarlos a ustedes.- mencionó Hermes-. Pero no estaban en su casa ¡me hicieron dar dos vueltas!

-¿Les vas a contar lo mismo que a nosotras?- preguntó la rubia con inocencia.

-Si, y créeme que no es nada divertido contar la misma historia dos veces. Bien, se las contaré, mejor siéntense.- dijo, sonriendo.

-Otra vez no.- dijo la pelirroja irritada mientras se llevaba la mano a la cara.

...

..

.

Varias horas después.

Hermes se encontraba volando. Le contó todo a los Rowdyruff, que por cierto no le cayeron tan bien como las chicas y que además le interrumpían todo el tiempo pero al menos al final entendieron el mensaje, aunque sólo eran dos, según le contaron eran tres, faltaba el rubio, aunque no preguntó por él. Después de explicarles la situación, salió de la casa y se dirigió de nuevo al Olimpo.

Ahora se encontraba volando justo encima de Grecia, sobra decir que él vuela muy rápido, logró ver una montaña muy alta a lo lejos. Qué bien, ya casi llegaba. Voló hasta lo más alto de el Monte Olimpo, después miró de un lado a otro para asegurarse que no hubiera alguien observando, claro, porque los humanos no los deben descubrir. Cómo extrañaba esos días en los que los dioses no tenían que preocuparse por estas cosas. Al no haber nadie cerca, entró a un portal secreto, entró al Olimpo.

En un abrir y cerrar de ojos, sólo con entrar al portal, se encontraba en un lugar majestuoso, con templos y palacios, con jardines hermosos y bien decorados, un lugar enorme rodeado de nubes esponjosas y limpias, cielo azul y puro. Todas las cosas eran lujosas en aquel lugar y las que no lo eran parecían artesanías de lo más valiosas. Varios dioses se encontraban en ese extenso lugar, cada uno en sus actividades diarias, literalmente era la ciudad de los dioses. Todo en ese lugar tenía un ligero brillo celestial.

-Me alegra volver.- dijo mientras cerraba los ojos y suspiraba, ese lugar era de lo más pacifico, eso lo tranquilizaba.

-¡Hermes!- la tranquilidad de Hermes se vio interrumpida por una mujer que de la nada llegó y se abalanzó sobre él para abrazarlo-. ¡Hermes! ¿dónde has estado? ¡necesito que hagas algo por mí!- entonces la mujer miró a Hermes fijamente y abrió mucho los ojos al notar una peculiaridad-. Hermes... tienes el cabello azul.

-¡Quítate de encima, Hestia!- gritó Hermes mientras la empujaba.

Hestia, una mujer de cabello rizado castaño oscuro y ojos color miel, su ropa era holgada, para los humanos ella llevaría ropa de moda, pero moda de los años 80, a Hestia le gusta mucho las modas humanas, pero ya que ella no sale mucho de el Olimpo se quedó estancada en esa ropa que aún cree que está de moda, aunque se cubría gran parte de el cabello con tela, como siempre lo ha hecho. Pero esta mujer es la Diosa del Hogar.

-Mira lo que conseguí.- le mostró a Hermes un teléfono celular.- ¡Es realmente genial! los humanos lo utilizan para llamarse entre sí. Quiero que se lo envíes a Artemisa para que lo vea.

-Oye, no, espera.- balbuceó el dios de cabello azul-. Yo no envío paquetes, sólo mensajes y no soy tu mensajero.

-Ya déjalo en paz, Hestia.- habló otra mujer que se encontraba sentada en una silla, bebiendo un poco de té, esa mujer de cabello castaño claro, vestido blanco y flores que adornaban su cabello recogido en un peinado era la mismísima Deméter, Diosa de la Agricultura.

-Estoy tomando el té con Deméter.- mencionó Hestia.

-Hola, Deméter.- saludó el joven.

-Buenas tardes, Hermes.- saludó con cortesía-. Hablando de paquetes, miren quién está enviando uno justo ahora.

Los tres dioses voltearon a ver a una hermosa mujer de cabello corto y castaño, con vestido blanco pero encima de ese vestido llevaba su distinguida armadura y en la cabeza llevaba su casco, no había duda que esa mujer era la gran diosa Atenea, Diosa de la Guerra. Llevaba cargando consigo una pequeña caja de madera.

-Hera le pidió llevarle algo, aunque no sé qué sea.- dijo la Diosa de la Agricultura.

-Espera ¡¿Hera?! ¡pero yo soy el que le debe hacer los trabajos!- gritó el dios alarmado.

-¿Qué te pasa, Hermes?, si tú mismo dijiste que no envías paquetes.- dijo Hestia con una sonrisa burlona.

-¡Esto es diferente!... yo debo ser el que envíe eso.

-Eso te pasa por no estar aquí... por cierto, ¿dónde estabas?- preguntó la Diosa del Hogar con curiosidad.

-Esto... yo debo seguir a Atenea.- ignoró la pregunta y se fue a perseguir a la diosa.

-¡Espera, Hermes!- lo llamó Deméter-. Si llegas a ver a mi hija...

-La saludaré por usted.- dijo Hermes con voz amable, después continuó su camino.

No tardó mucho en alcanzar a la diosa, rápidamente se puso frente a ella para que se detuviera, ella lo miró con dureza.

-¿Por qué le llevas eso a Hera si soy yo el que debe hacerlo?- dijo sin rodeos.

-Ella me lo pidió personalmente, es algo que sólo yo le puedo entregar.- contestó con voz seria.

-Oh... lo siento.- se sintió algo avergonzado-. ¿Qué es?

-Nada.- dijo-. Por cierto, Hera me pidió que si te veía te dijera que debes llevar a la esclava a su palacio.

-¡¿Que qué?!- se sorprendió.

Oh no, esto era malo, Hera ya planeaba atacar a las chicas con la segunda esclava, fue más pronto de lo que pensaba. Pero algo le decía que lo que sea que tuviera esa caja que llevaba Atenea tenía algo que ver, tenía que saber qué había en esa caja.

-¡Yo llevaré la caja!- dijo.

-No, sólo yo puedo hacerlo.

-¡Dame esa caja!- intentó tomar la caja por la fuerza, pero claro, Atenea no la soltó.

-¿Pero qué estás haciendo? ¡suéltalo!- gritó, indignada, mientras jalaba de la caja.

-¡Yo debo enviárselo!.- continuó intentando arrebatarle esa caja.

-¡Debo dárselo yo! ¡no me obligues a hacerte daño!

La caja cayó al suelo y se abrió ligeramente, los dos observaron atónitos por un par de segundos, un par de segundos en los que Hermes pudo notar la criatura que había dentro de aquella caja... No era posible. Atenea se apresuró a cerrar la caja.

-Tú sólo ve por la esclava antes de que Hera se enoje.- dijo con dureza-. No me molestes más o le diré sobre tu extraño comportamiento.- en realidad no le importaba mucho, Hermes se comportaba así normalmente-. La esclava se encuentra en los calabozos de Perséfone, ve por ella.- dijo para después irse de forma imperturbable.

Hermes se quedó estático por unos segundos, esa criatura en la caja era una... Salió volado a dirección de los calabozos para llevar a la segunda esclava con Hera. Ahora ya tenía una pista sobre cuáles iban a ser los poderes que le daría Hera a esa esclava, aunque no dudaba que lo sabría tarde o temprano, era mejor saberlo antes para estar preparado.

Pero vio la criatura que llevaba Atenea en la caja, esto realmente era peligroso, porque no era una criatura cualquiera.

Era una serpiente venenosa del Sáhara.


¡Capitulo 10! wow realmente llegue hasta aquí.

ajaja tenia muchas ganas de escribir la escena de la puerta jaja la llevaba pensando mucho tiempo.

Queria introducir la segunda esclava en este capitulo pero puff no me fue posible... aunque ustedes ya deben imaginarse quien es la segunda esclava.

El próximo capitulo se llamara "La reencarnación de Medusa" ... sshh ya se imaginaran.

Aun quedan muchas cosas por resolver, aun hay misterios realmente impactantes... será cosa de esperar a que se resuelva, todo tiene un porque ¡TODO!

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